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Sängerkrieg – In Extremo y la lucha por la música

No es la primera vez que hablamos de In Extremo en este blog, y es que la relación de este grupo de folk metal alemán con la historia es mucho más profunda de lo que pueda parecer inicialmente, y estamos seguros de que no tardarán en volver a estas páginas. En esta ocasión los traemos para realizar con ellos un viaje que nos va a llevar a un acontecimiento que no sabemos si es histórico, pero que sin duda es un acontecimiento de la historia de la música: el Saengerkrieg o Wartburgkrieg.

Sængerkrieg es el segundo tema del álbum que lleva el mismo nombre, Sængerkrieg (2008).

Para ello nos trasladamos al siglo XIII, a la región alemana de Turingia. Por aquel entonces lo que hoy conocemos como Alemania era un territorio completamente fragmentado en distintos estados, la mayor parte de ellos regidos por una especie de príncipe que recibía el título de Landgrave. Pues bien, el Landgrave de Turingia a inicios del siglo XIII fue Hermann I, nieto por parte de madre de Federico I Barbarroja.

Hermann I de Turingia. Fuente: Wikimedia.

Hermann I había nacido en torno al año 1155, sus primeros años y la forma en que llegó al poder son algo confusos y se tienen pocas certezas, pero para 1197 ya era Landgrave. Lo que sí se sabe de su actividad como gobernante es que fue un hombre culto, que protegió y patrocinó a artistas de toda clase, pero especialmente a músicos. Su afición por la música le llevó incluso a hacer alguna incursión en el campo, pues a él se atribuye la composición de himnos de música sacra.

Sin embargo, lo que lo trae aquí es un episodio concreto de su vida, la organización de lo que se llamó Sängerkrieg o Guerra de los cantores de Wartburg. Un episodio que aun despierta mucho debate entre historiadores, musicólogos y filólogos, pues existen serias dudas de su veracidad histórica.

El castillo de Wartburg fue la residencia y centro de poder de los Landsgraves de Turingia hasta el siglo XV. Fuente: Wikimedia.

El Sängerkrieg fue un concurso de ministriles (Minnesänger en alemán), una especie de juglares característicos de la Alemania medieval, que organizó Hermann I en su palacio de Wartburg a propuesta de uno de los poetas más conocidos del momento, Heinrich von Ofterdingen, y que pasó a la historia como un gran combate entre músicos. En realidad In Extremo no cuenta el acontecimiento como tal en su canción, sino que lo emplea para establecer un paralelismo entre aquella competición y la competencia que se da en la actualidad en la escena musical, y así lo deja claro desde el primer verso: Damals wie heute zanken die Barden (Entonces como ahora, los bardos se pelean).

No obstante, la canción sí que incluye algunos (pocos) elementos que aluden al acontecimiento. Así, sin ir más lejos, el segundo verso dice: Wie Walter und Neidhardt vor achthundert Jahren (Como Walter y Neidhardt hace ochocientos años). Se está refiriendo a Walther von der Vogelweide, el que está considerado el poeta en lengua alemana más importante de la Edad Media, y uno de los más importantes de la historia alemana, y que supuestamente habría sido uno de los contendientes en el concurso.

Miniatura de Walther von der Vogelweide en el Codex Manesse. Fuente: Universitäts-Bibliothek Heidelberg .

Pero es que son precisamente los participantes los que arrojan dudas sobre la veracidad de los hechos: las fuentes que se refieren a tal acontecimiento son en realidad de naturaleza literaria, lo cual ya dificulta su análisis y contextualización. Tal es el caso del Codex Manesse, una recopilación de canciones de amor del siglo XIV que recoge estos hechos. Además, en ellas aparecen poetas y músicos que sí que existieron y que, de acuerdo a la cronología, pudieron participar, como ocurre con Walther von der Vogelweide. Pero también se citan otros personajes que o bien son puramente ficticios o, por fechas, no pudieron coexistir con los demás citados.

En cualquier caso, según la leyenda, el concurso enfrentó a seis de los mejores poetas y juglares de la época y se prolongó durante meses, llegando incluso a valerse de trucos y engaños para hacerse daño los unos a los otros. Todos debían componer e interpretar loas a los nobles que les servían de anfitriones, pero sirviéndose de esas malas artes, algunos consiguieron que sus oponentes acabasen ofendiendo al Landgrave de Turingia. Así fue en el caso de Heinrich von Ofterdingen, que llegó a ser condenado a muerte pero logró la protección de la esposa del Landgrave conmutando su pena por un año de suspensión.

La propia canción de In Extremo dedica la mayor parte de sus versos precisamente a hablar de esa competencia sucia, llegando a comparar a los músicos con cerdos, y poniéndose ellos mismos como ejemplos de ambición y lucha por alcanzar la cima.

Otra de las cosas que hacen dudar de la veracidad de los hechos es la inclusión de elementos fantásticos, propios de la literatura de la época, como lo es la participación en el concurso de un hechicero, Klingsor, que llegó para sustituir a Ofterdingen tras su derrota, y que al parecer invocó a un demonio durante sus actuaciones para que continuase por él el duelo. Aunque el demonio fue derrotado por Wolfram von Eschenbach.

Miniatura del Codex Manesse en que aparecen el Landsgrave de Turingia y su esposa Sophia (arriba) y los seis participantes en el concurso junto al hechicero Klingsor (abajo). Fuente: Universitäts-Bibliothek Heidelberg.

Quizá a estas alturas hayas relacionado el nombre de Tannhäuser con estos hechos, y es que la ópera de Wagner que lleva por título su nombre ambienta su segundo acto precisamente en la Sängerkrieg de Wartburg (también cabe la posibilidad de que su nombre solo te sonase por la mención que se hace a la Puerta de Tannhäuser en la película Blade Runner). Sin embargo, Tannhäuser, a pesar de ser otro de los trovadores más conocidos de la Edad Media alemana, es algo posterior a estos hechos y no aparece citado en las fuentes. Fue Wagner quien estableció la relación entre las leyendas en torno a su figura y la leyenda de la Sängerkrieg de Wartburg.

En realidad resulta realmente complicado tratar de concretar algo o deducir alguna certeza en torno a esta competición musical, sin embargo la realidad es que la Sängerkrieg fue continuamente revisitada por la literatura posterior, y ya en la propia Edad Media algunos historiadores la dieron por cierta mientras otros la rechazaron. Y mientras tanto, quienes la relataban iban añadiendo nuevos detalles y cambios que hacen aun más difícil su interpretación. Quizá por ello en la canción de In Extremo se mencione esto para, en ese paralelismo con la actualidad, hablar de que no hay ganadores ni perdedores, porque ni siquiera en la leyenda podemos estar seguros de quién venció. De lo único de lo que podemos estar seguros es de que, como dice la canción: Ein Jeder singt sein eigen Lied / Auf der Wartburg hatten alle Platz. Cada uno cantaba su propia canción, pero había sitio para todos en Wartburg.

In Extremo. Fuente: Wikimedia.

Referencias:

  • Facsímil del Codex Manesse en la Universitäts-Bibliothek Heidelberg.
  • Muro Aristizabal, B. (2012). Der Sängerkrieg auf der Wartburg. El tema de la lid de los poetas y su recepción literaria en Novalis, E. T. A. Hoffmann, Friedrich de la Motte Fouqué y Richard Wagner (Tesis doctoral). Universidad del País Vasco.
  • Henken, J. «“O du mein holden Abendstern” de Tannhauser», en LAPhil.com.

Rainbow Warrior – Un barco y mucho heavy metal ecologista

En 1991 el grupo de heavy metal argentino Rata Blanca publicó su tercer álbum titulado Guerrero del arco iris, que incluía en sexto lugar una canción homónima con un claro mensaje ecologista. Apenas seis años después, la banda española Avalanch incluiría en su disco La llama eterna un tema titulado «Rainbow Warrior», traducción al inglés de Guerrero del Arco Iris pero que no era una traducción de la canción de los argentinos, sino un tema completamente nuevo.

La coincidencia en los títulos de ambos temas no se debía a ningún tipo de homenaje, sino una referencia común: el Rainbow Warrior, el buque insignia de la organización Greenpeace y un hito en la historia de los movimientos ecologistas.

La historia e imagen de Greenpeace ha estado siempre muy vinculada a sus barcos desde su propia fundación: en 1971 un grupo de activistas creó la plataforma «No Make a Wave Committee» con la intención de detener las pruebas nucleares que gobiernos como el de Estados Unidos o el de Francia estaban llevando a cabo. Su nombre se debía a la creencia que tenían de que dichas pruebas podían llegar a crear un maremoto.

Algunos de los primeros activistas de Greenpeace. Fuente: Greenpeace.

Incapaces de detener las pruebas, a una de ellos, la activista Marie Bohlen, se le ocurrió que solo con la presencia física en el lugar donde se fueran a realizar unas pruebas provocaría el impacto suficiente para salir en los medios y lograr detenerlas. Así que se pusieron manos a la obra para organizar un viaje en barco hasta el atolón de Amchitka, siguiente objetivo del gobierno estadounidense.

Para recaudar fondos organizaron una serie de conciertos en los que participaron de forma completamente altruista cantautores de la talla de James Taylor, Joni Mitchell o Joan Baez. Y de esta manera consiguieron el dinero necesario para embarcarse en el Phyllis Cormack, un pequeño barco de pesca que fue rebautizado en el viaje con el nombre de Green Peace (origen del nombre de la organización).

Algunos miembros de la expedición con el Phyllis Cormack detrás, ya rebautizado como Green Peace. Fuente: The New York Times.

En cierto sentido, el viaje fue un fracaso, los marineros eran gente sin experiencia alguna, y rápidamente fueron interceptados por la guardia costera. Sin embargo, el viaje tuvo una enorme repercusión mediática y provocó una oleada solidaria que llevó incluso a que civiles bloqueasen la frontera entre Canadá y Estados Unidos como protesta. Las pruebas se celebraron, pero el gobierno estadounidense se comprometió a no realizar nuevos ensayos

Había nacido Greenpeace como movimiento, pero, ¿dónde estaba el Rainbow Warrior?

Durante el viaje del Green Peace, la tripulación hizo una parada en la costa de Canadá, donde fueron acogidos por la tribu cree, un pueblo nativo americano que, por cierto, aparece mencionado en la canción «Run to the Hills» de Iron Maiden. Al enterarse de la misión de los tripulantes, los cree los relacionaron con una leyenda suya que decía que algún día la codicia del hombre blanco provocaría la muerte de los peces, la caída de las aves, el ennegrecimiento de las aguas y la caída de los árboles. La Tierra caería enferma, pero surgiría un grupo de personas que despertarían para crear un mundo nuevo, los Guerreros del Arco Iris. Los bendijeron y les entregaron una serie de símbolos totémicos para que tuvieran protección durante el viaje. 

La canción de 1991 de Rata Blanca precisamente gira en torno a esta leyenda de los indios cree, y la letra reproduce prácticamente su contenido.

Aquel encuentro causó tanto impacto entre los primeros activistas de Greenpeace, que cuando se fletó el primer buque de la organización en 1978, un barco de pesca que compraron en el Mar del Norte, decidieron rebautizarlo como Rainbow Warrior en recuerdo de la leyenda cree.

Sin embargo, la vida del Rainbow Warrior no fue muy larga: tras encabezar algunas de las primeras y más emblemáticas acciones de la organización, se convirtió en símbolo no solo de la ONG, sino del movimiento ecologista, así que se convirtió también en objetivo de ataques. El día 10 de julio de 1985 el Rainbow Warrior se hundió a causa de un atentado que sufrió a manos de los servicios secretos franceses. Con él se llevó también la vida del periodista Fernando Pereyra, única víctima mortal de la historia de Greenpeace.

El Rainbow Warrior hundido en el puerto de Auckland (Nueva Zelanda) tras el atentado. Fuente: La Vanguardia.

Cuatro años después, en 1989, Greenpeace adquirió un nuevo buque, esta vez un gran velero, al que rebautizaron de nuevo con el nombre de Rainbow Warrior, oficialmente el Rainbow Warrior II. La trayectoria de este barco en manos de los ecologistas fue más larga que la de su predecesor, y no terminó de forma tan traumática: en 2011 fue donado a la ONG humanitaria Friendship para servir de barco-hospital en el Golfo de Bengala.

El Rainbow Warrior II. Fuente: Wikimedia.

Pero el Rainbow Warrior sigue siendo el buque insignia de la organización porque aquel mismo año, en 2011, Greenpeace botó el primer barco construido expresamente para ellos: el Rainbow Warrior III, que se encuentra actualmente en activo. Durante el acto de botadura del nuevo navío la madrina del barco y activista de la ONG, Melina Laboucan-Massimo, que además es miembro de la tribu cree, leyó de nuevo la leyenda-profecía.

El Rainbow Warrior III. Fuente: Greenpeace.

En realidad ambas canciones están dedicadas a esa leyenda cree, pero ambas incluyen referencias directas a la organización y a sus barcos: el tema de Avalanch tiene un lenguaje muy poético, sin embargo incluye versos como «Nuestra armadura lleva símbolos de paz» que parecen referirse precisamente a dichos navíos. Y es que esos símbolos totémicos que el pueblo cree entregó a aquellos primeros activistas se han conservado siempre en todos los barcos de Greenpeace como símbolos de paz, protección y suerte.

Por su parte, en el propio videoclip oficial de Rata Blanca aparecían muchas imágenes de Greenpeace, y al final del video se hace una mención a la organización a través de un texto que termina con la dedicatoria: «Rata Blanca agradece a Greenpeace y dedica este tema a todos los que saben que el tiempo de los Guerreros del Arco Iris ha llegado». No es de extrañar que sea precisamente Rata Blanca, la que dedicase ese primer tema a la organización, pues la ONG ha tenido siempre una relación muy estrecha con Argentina, y de allí son buena parte de sus socios y activistas, aunque también muchos críticos.

Pero no son estas las únicas bandas de música que han tenido relación con la organización ecologista: grupos tan importantes como R.E.M., U2 o Queen colaboraron en el pasado con Greenpeace, y más recientemente grupos de heavy metal como Gojira han mostrado públicamente su apoyo.

Por cierto, Amchitka, ese atolón al que se dirigía la primera expedición, es hoy una reserva ornitológica, mientras que los restos hundidos del primer Rainbow Warrior hoy forman parte de uno de los arrecifes artificiales más grandes del mundo.

Restos sumergidos del Rainbow Warrior. Fuente: Sailing Roots.

Referencias:

  • Mompó, M. (2015). Rainbow Warriors. Historias legendarias de los barcos de Greenpeace. Pollen.
  • Brown, M. y May, J. (1989). Historia de Greenpeace. Raíces.
  • Hunter, R. (2005). Viaje a Amchitka. La odisea medioambiental del Greenpeace. El Viejo Topo.

Montségur – Iron Maiden y el fin de los cátaros

At the gates and the walls of Montségur
Blood on the stones of the citadel

Así es el estribillo de la cuarta canción del álbum Dance of Death de Iron Maiden, una canción que según se ha citado en algunas publicaciones fue concebida por Bruce Dickinson durante unas vacaciones al sur de Francia, muy cerca de la fortaleza que da nombre a la canción, Montsegur.

La canción deja claro desde el principio que trata de una masacre, describiendo en sus primeras estrofas un espacio desolado en el que se ha llevado a cabo una matanza:

I stand alone in this desolate space
In death they are truly alive
Massacred innocence, evil took place
The angels were burning inside

Bruce Dickinson habla en primera persona, describiendo lo que observa en las ruinas, conocedor de lo que allí ocurrió, y en los siguientes versos se pregunta los motivos que llevaron a tal masacre:

Centuries later I wonder why
What secret that they took to their grave
Still burning heretics under our skies
Religion’s still burning inside

Ya nos lanza una pista: habla de unos herejes y de un posible secreto. Se está refiriendo a los cátaros, pero ¿quiénes eran los cátaros?

Los cátaros o albigenses fueron un movimiento religioso que, aunque se originó en Oriente, tuvo especial predicamento durante la Edad Media en Europa occidental. Eran cristianos, pero tenían algunas diferencias con los católicos. Así, por ejemplo, estaban muy influidos por cultos maniqueístas orientales, de forma que tenían una visión dualista del mundo, que, según ellos, vivía en una continua lucha entre el bien y el mal, y todo lo material era una creación de Satán. Esto les llevaba al rechazo de algunas prácticas como el bautismo o la comunión, pues rechazaban incluso la idea de que Dios se hubiera encarnado en Cristo. Para ellos Cristo nunca adoptó una forma física. Tampoco aceptaban la institución del matrimonio y practicaban la austeridad y el ascetismo en todos los aspectos de la vida.

Sin embargo, la costumbre de los cátaros de no poner por escrito su doctrina ha impedido que en la actualidad tengamos una idea clara de sus creencias, y eso a su vez ha generado muchísimas leyendas a su alrededor que los relacionan con el Santo Grial, los templarios, y un larguísimo etcétera sin fundamento histórico fiable. Lo que sí sabemos es que las diferencias con la Iglesia católica llevaron a que el papado los declarase como una herejía contraria a las creencias católicas.

Expulsión de los cátaros de la ciudad de Tolouse. Fuente: Wikimedia.

A lo largo de los siglos XI y XII, los cátaros se hicieron especialmente fuertes en el sur de Francia, en regiones como Aquitania y Occitania, mientras la Iglesia católica respondía a estas creencias mediante su censura e incluso persecución. En distintos sínodos fueron condenados e incluso se llevaron acciones militares y judiciales contra ellos, siendo muchos de ellos ejecutados.

Sin embargo, los esfuerzos de la Iglesia fueron en vano, los cátaros lograron aliarse con algunos nobles franceses e incluso aragoneses, ganándose su protección y el apoyo del pueblo. 

Se intentaron algunas iniciativas pacíficas con el fin de frenar el avance cátaro a través de alianzas matrimoniales e incluso reuniones entre predicadores católicos y cátaros arbitrados por monarcas como Pedro II de Aragón. También se puso en marcha la recién creada Inquisición en la zona, para tratar de atajar cualquier práctica herética. Pero nada de esto dio resultado.

Santo Domingo y los albigenses, obra de Pedro Berruguete. Fuente: Wikimedia.

Comenzaron incluso enfrentamientos entre misioneros católicos: mientras unos optaban por un predicamento paciente y pausado, abierto al diálogo, otros apostaban por una mayor beligerancia, por conversiones forzosas y excomuniones, como era el caso de los cistercienses. Y fue precisamente el asesinato de uno de estos últimos, el legado papal Pierre de Castelnou, lo que sirvió de detonante para la Cruzada Albigense.

La Cruzada Albigense fue la persecución sistemática a la que llamó el papa Inocencio III en marzo de 1208 contra los cátaros y todos aquellos que los protegieran. En su texto, el papa daba el tratamiento de cruzada al conflicto, concediendo a quienes participasen en ella la absolución de los pecados y las tierras y posesiones de los represaliados. A la llamada respondieron rápidamente varios nobles, los obispos afectados y hasta la familia real francesa, los capetos, posicionándose junto al papado y contra los señores feudales del sur de Francia. Se formó así un ejército de miles de hombres que comenzaron su marcha desde Lyon a través del Ródano hacia los dominios cátaros.

Sin embargo, la cruzada no fue tan rápida como esperaba el papado, y el conflicto se alargó durante décadas, pues no tenía una vertiente únicamente religiosa, sino también política. La cruzada dio lugar a todo un baile de alianzas de casas reales, de señores feudales y de vasallos que iban mutando conforme avanzaba la guerra. Pero la sumisión del condado de Tolosa al rey de Francia, Luis VIII, a través de la firma del Tratado de París de 1229 dejó a los cátaros sin sus últimos aliados, pero aun así no se dieron por vencidos.

A partir de entonces, sin señores feudales ni nobles que los pudieran defender, los cátaros pasaron los siguientes treinta años buscando refugio en fortalezas donde resistir creando comunas autosuficientes. Uno de esos enclaves fue Montsegur.

Montsegur en la actualidad, aunque el castillo de la cima se construyó con posterioridad a los hechos que aquí relatamos. Fuente: images.rt

Los cátaros buscaron refugio en esta pequeña villa, y resistieron allí algunos años hasta que las tropas fieles al papado y a la corona se trasladaron hasta allí en forma de 6000 hombres, mientras que en el interior, se había conformado una población compuesta por unos 200 cátaros y otros 300 pobladores. La canción continúa con una frase que alude precisamente a esa mezcla de cátaros y habitantes de la villa de Montsegur:

As we kill them all so God will know his own
The innocents died for the pope on his throne
Catholic greed and its paranoid zeal
Curse of the grail and the blood of the cross

La célebre frase «Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos», es una frase que tradicionalmente se ha relacionado con los acontecimientos de la cruzada contra los cátaros, aunque no en el asedio de Montsegur, sino en uno de los primeros del conflicto, el de Béziers. La frase se atribuyó en el pasado a Simón IV de Montfort, y anteriormente a  Arnaud Amaury, cuando interrogado por sus soldados sobre cómo distinguir a cátaros de católicos durante el asalto, respondió así, proponiendo matar a todos para que Dios escogiese. Sin embargo, tampoco esto es cierto, a día de hoy sabemos que muy probablemente esta frase no se pronunció nunca, sino que se añadió tiempo después a las crónicas.

Templar believers with blood on their hands
Joined in the chorus to kill on demand
Burned at the stake for their soul’s liberty
To stand with the cathars to die and be free

En cualquier caso, y a pesar de la superioridad numérica de los asaltantes, la propia orografía dificultó el acceso de las tropas, que optaron por sitiar la población en un asedio que se alargó durante diez meses.

The book of old testament crippled and black
Satan his weapon is lust
Living this evil damnation of flesh
Back to the torture of life

Las dos estrofas siguientes aluden a las creencias de los cátaros, que ya hemos visto que consideraban todo lo físico algo demoníaco, de forma que identificaban el sexo y la lujuria como armas de Satanás, rechazando todo lo corpóreo, la «condenación de la carne», que dice la canción.

Excomunión y persecución de los albigenses por el papa Inocencio III. Fuente; Wikimedia.

The perfect would willingly die at the stake
And all of their followers slain
As for the knowledge of God, they had claimed
Religion’s still burning inside

La caída de Montsegur se produjo en marzo de 1244, cuando la villa fue definitivamente tomada. El día 16 se obligó a todos los cátaros a renunciar a sus creencias, pero los perfectos, los predicadores cátaros iniciados en ese camino de abstinencia y espiritualidad, rechazaron la propuesta, y por ello fueron condenados a morir en la hoguera. En la actualidad se estima que 210 personas murieron quemadas aquel 16 de marzo de 1244.

Facing the Sun as they went to their grave
Burn like a dog or you live like a slave
Death is the price for your soul’s liberty
To stand with the cathars and to die and be free

Con esta consideración de las víctimas cátaras cierra la canción antes de dar paso una vez más al estribillo. Y es que según ha confesado el propio Bruce Dickinson, no pretendía únicamente hablar de los cátaros, sino establecer un paralelismo con la gente que aun en la actualidad muere o sufre por sus creencias.

Por su parte, las menciones al Grial y otros elementos en la canción, como advertíamos, no obedecen a un trasfondo histórico real, sino que son más el producto de la literatura y la conspiranoia, que ha sabido aprovechar la falta de documentación acerca de la doctrina cátara para establecer vínculos con supuestos misterios.

Montsegur no fue la última fortaleza en que resistieron los cátaros, en realidad el castillo de Quéribus fue, oficialmente, el último foco de resistencia cátara y, tras su toma en 1255, se dio por extinta la herejía. Sin embargo, Montsegur sí que pasó a la historia como un icono por los acontecimientos tan dramáticos que allí se vivieron.

Monolito en Camp des Cremats, en Montsegur. Fuente: Wikimedia.

En la actualidad un monolito ubicado en el Campo de los Quemados, donde fueron ejecutados los cátaros y sus protectores, recuerda aquellos acontecimientos con una inscripción que dice «A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano. 16 de marzo de 1244».

Referencias:

  • Oldenbourg, Z. (2002). La hoguera de Montségur. Los cátaros en la historia. Edhasa.
  • O’Shea, S. (2002). Los cátaros. La herejía perfecta. Javier Vergara.
  • Wall, M. (2004). Iron Maiden. Run to the Hills. The Authorised Biography. Sanctuary Publishing.

Lou Reed y el atentado contra Andy Warhol

Aunque no es su faceta más conocida, Andy Warhol, el rey del Pop Art, tuvo una estrecha relación con la música, y no nos referimos únicamente al diseño de célebres portadas como Sticky Fingers de los Rolling Stones (incluso alguna no tan conocida como la del Made in Spain de Miguel Bosé), sino a su papel como productor musical.

Warhol forjó una gran amistad con artistas musicales como Nico o Lou Reed. De hecho, una de sus portadas más famosas fue la de The Velvet Underground and Nico, el primer álbum de The Velvet Underground, del que Warhol fue, además, director artístico y productor.

Portada de The Velvet Underground and Nico.

Este disco vio la luz en marzo de 1967, y en 1969 Lou Reed, líder de The Velvet Underground, dedicó una canción al artista titulada «Andy’s Chest». Sin embargo, no era una canción romántica, no pretendía exaltar la amistad entre ambos, sino que se dedicaba a exponer un episodio traumático de la vida del padre del Pop Art.

La canción comienza con una serie de versos tremendamente poéticos y en los que no parece haber nada que aluda al episodio que aquí tratamos hasta que llegamos a la frase: «And all the venom snipers after you» (y todos los francotiradores venenosos detrás de ti). Si hasta ahora en la canción todo podía parecer una metáfora de la figura de Warhol como personaje público y de notable fama, de pronto aparece esa frase que alude directamente a lo que aconteció el 3 de junio de 1968.

Aquel día, el artista llegó a su estudio, la mítica The Factory, ubicada en la quinta planta de un céntrico edificio de Manhattan, y en el ascensor coincidió con Valerie Solanas. No eran desconocidos: Solanas era de sobra conocida, la escritora feminista que había publicado el Manifiesto SCUM, y que además había participado en la película del propio Warhol I, a Man. La escritora le había enviado el guion de una obra de teatro que quería que el artista produjese. Sin embargo, Warhol había rechazado la propuesta, e incluso le había confesado que había perdido el guion que le había enviado (hasta tal punto llegaba el desinterés por la obra).

Al llegar a la planta de The Factory, Warhol se adelantó y, nada más salir del ascensor, el director de cine Paul Morrisey, que colaboraba con el artista, le pasó un teléfono. Además, en el estudio se encontraban también el crítico de arte Mario Amaya y el encargado Fred Hughes. Cuando terminó la conversación por teléfono, Solanas desenfundó una pistola y comenzó a disparar contra los allí presentes: Warhol esquivó las dos primeras balas dirigidas a él, pero no la tercera, que le hirió en el costado. También Amaya resultó herido en la cadera. Hughes también fue objetivo del arma de fuego, pero consiguió esquivar la bala. Y antes de que pudieran detener a la agresora, esta se esfumó de nuevo por el ascensor.

Warhol mostrando las heridas de bala y las cicatrices de la operación durante una sesión de fotos con el fotógrafo Richard Avedon. Fuente: mauramcgurk.com

Amaya recibió el alta aquel mismo día, pero Warhol fue sometido a una operación de la que tardó varios meses en recuperarse. Por su parte, Solanas se entregó la misma noche del atentado a la policía declarándose culpable de intento de homicidio y tenencia ilícita de armas. Cuando la policía le interrogó sobre los motivos, declaró que Warhol intentaba arrebatarle su trabajo, y además, añadió, había más motivos expuestos en su manifiesto.

El Manifiesto SCUM, que había publicado el año antes de este atentado, teorizaba que los hombres sentían envidia de las mujeres. Era una especie de teoría de envidia del pene de Freud a la inversa, y afirmaba que ese era el motivo por el que los hombres oprimían y humillaban a las mujeres. Pero iba más lejos, y en su teoría apostaba por el exterminio de los hombres como única forma de acabar con el patriarcado. Quizá aquel 3 de junio de 1968 Solanas había intentado comenzar ese exterminio por el estudio de Warhol.

Valerie Solanas arrestada. Fuente: Flickr.

El artista rechazó testificar en el juicio, pero igualmente Solanas fue condenada a tres años de cárcel y trasladada a un centro psiquiátrico al serle diagnosticada una esquizofrenia paranoide. Pero ojo, porque la historia y su relación con la música no acaban aquí.

Aunque Warhol declaró en varias entrevistas que todo terminó tras aquel atentado, que nunca volvió a ser el mismo porque se sentía continuamente perdido, e incluso hay autores que usan la fecha del atentado para cerrar la denominada Edad de Plata del artista, lo cierto es que algunas de sus obras más famosas se realizaron con posterioridad a los hechos. Y entre esas obras destaca una serie de pistolas, las famosas pistolas a las que se refiere Héroes del Silencio en sus canciones «Cuadro I», «Cuadro II» y «Cuadro III», y entre las que se encuentra exactamente el modelo que empleó Solanas contra él. La obra Pistola, concretamente, data del año 1981.

Pistola, pintura de Andy Warhol (1981).

El paso de Solanas por el centro psiquiátrico no le ayudó mucho. Al salir de la prisión se dedicó a escribir cartas amenazadoras a distintas personalidades, entre ellas el propio Warhol, y acabó sus días en la pobreza, mendigando y hay quien dice que incluso prostituyéndose para poder salir adelante.

Ella tampoco se quedó sin tributo musical: en 2019 el grupo de rap español, Los Chikos del Maíz, le dedicó una canción y un videoclip bajo el título «Valerie Solanas (Stop Making Stupid People Famous)», que incluye versos como «yo Anguita, tú Amancio, yo el rancio, tú el majo / Yo Valerie Solanas disparando al imbécil de Warhol», y que termina con la frase «Dispara al famoso como Valerie Solanas». Pero antes incluso que ellos, fue el propio Lou Reed el que le había dedicado una canción a la escritora. Efectivamente, de nuevo Lou Reed.

Después de la repentina muerte de Warhol en 1987, Lou Reed se reunió con John Cale para escribir un álbum dedicado íntegramente al artista. Reed y Cale, habían fundado The Velvet Underground bajo el patrocinio de Warhol y querían rendirle un homenaje que se publicó en abril de 1990 bajo el título de Songs for Drella. En aquel disco incluyeron, en el undécimo lugar, una canción titulada «I Believe» que ya no tenía esos enigmáticos versos de la anterior «Andy’s Chest», sino que resumía de forma explícita el intento de asesinato:

Valerie Solanis took the elevator
Got off at the 4th floor
Valerie Solanis took the elevator
Got off at the 4th floor
She pointed the gun at andy saying
You cannot control me anymore

I believe there’s got to be some retribution
I believe an eye for an eye is elemental
I believe that something’s wrong if she’s alive right now

Valerie Solanis took three steps
Pointing at the floor
Valerie Solanis waved her gun
Pointing at the floor
From inside her idiot madness spoke
And bang, andy fell onto the floor

I believe life’s serious enough for retribution
I believe being sick is no excuse and
I believe i would’ve pulled the switch on her myself

When they got him to the hospital
His pulse was gone they thought that he was dead
His guts were pouring from his wounds
Onto the floor they thought that he was dead
Not until years later would
The hospital do to him what she could not, what she could not

“where were you, you didn’t come to see me”
Andy said, “i think i died, why didn’t you come to see me”
Andy said, “it hurt so much, they took blood from my hand”

I believe there’s got to be some retribution
I believe there’s got to be some retribution
I believe we are all the poorer for it now

Visit me, visit me
Visit me, visit me
Visit me, why didn’t you visit me
Visit me, why didn’t you visit me
Visit me, visit me
Visit me, why didn’t you visit me

Referencias:

Dimetry, R. (2018). 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Grijalbo.

Fahs, B. (2014). Valerie Solanas: The Defiant Life of the Woman Who Wrote Scum (and Shot Andy Warhol). City University of New York.

Riaño, P. (28/01/2018). «La pistola que no mató a Andy Warhol, pero acabó con su vida», en El Español.

Amiguet, T. (04/06/2018). «Los 15 trágicos minutos de fama de Warhol», en La Vanguardia.

A. C.. (23/02/2018). «Cuando Valerie Solanas disparó tres veces a Andy Warhol», en ABC.

La banda sonora de una revolución: La Revolución de los Claveles

Eran las 22:55 del día 24 de abril de 1974 cuando en la radio portuguesa comenzó a sonar «E depois do Adeus» interpretada por Paulo Carvalho. De pronto, centenares de militares comenzaron a tomar posiciones en distintos puntos del país, acababa de dar comienzo la Revolución de los Claveles.

Muchos años antes de que aquella canción sonase en las radios portuguesas, en 1926, en Portugal se había impuesto una dictadura militar que pretendía resolver la crisis económica e inestabilidad política a través de un gobierno de tecnócratas en el que António de Oliveira Salazar había sido nombrado ministro de Finanzas. Sin embargo, este ministro poco a poco había ido haciéndose con más y más competencias a fuerza de todo tipo de chantajes, hasta que en 1932 logró ser designado primer ministro.

Deseoso de establecer una dictadura personal y con mayor estabilidad política, Salazar articuló todo un sistema basado en una constitución, la de 1933, que le daba a él prácticamente todos los poderes y que imponía un sistema de partido único, la Unión Nacional fundada por el propio Salazar, a imitación del modelo fascista italiano. Nacían así el llamado Estado Novo y el salazarismo que rigieron Portugal durante más de cuarenta años. De hecho, la dictadura portuguesa fue la más longeva de las dictaduras de Europa occidental, pues gozó de una gran estabilidad durante prácticamente todo el mandato de Salazar.

António de Oliveira Salazar fotografíado en 1940. Fuente: Wikimedia.

Sin embargo, la dictadura sobrevivió al propio Salazar, que perdió la vida en 1968, tomando el relevo un nuevo político, Marcelo Caetano, que trató de mantener vivo el Estado Novo creado por su predecesor. Pero todo tocaría a su fin el día en que sonase por la radio aquella canción… «E depois do Adeus».

Aquella canción había representado a Portugal en el Festival de Eurovisión celebrado apenas unas semanas antes en Brighton (Reino Unido). Aunque el tema había quedado en último lugar empatado con otros tres países, el destino le había reservado un papel mayor en la historia del que cabía imaginar hasta ese momento. Y es que la canción era en realidad una señal que habían consensuado los soldados partidarios de derrocar la dictadura para comenzar una insurrección pacífica que diera inicio a un proceso democrático. Era la señal para estar prevenidos.

Al haber participado poco tiempo antes en el festival y estar tan de moda, la canción emitida por Emissores Associados de Lisboa, pasó completamente desapercibida a los oídos de las autoridades. Pero quienes sabían que se trataba de algo más que una canción se pusieron en marcha.

La segunda señal llegó apenas dos horas después, y de nuevo en forma de una canción emitida por una radio, concretamente Rádio Renascença, la radio de la Iglesia Católica en Portugal. El tema que sonó fue «Grândola, Vila Morena», y a diferencia del primero, este no pasó desapercibido porque se trataba de una canción expresamente prohibida por el régimen. «Grândola, Vila Morena» era una canción del cantautor José Afonso, también conocido Zeca Afonso, perseguido por las autoridades salazaristas por sus ideas progresistas contrarias a la dictadura.

La letra de la canción se compuso como un homenaje a la Sociedad Musical Fraternidad Operaria Grandolense, del municipio de Grândola, al sur de Portugal. José Afonso quedó impresionado por los principios de solidaridad e igualdad del lugar y quiso dejarlos por escrito. Sin embargo, el régimen tachó el tema de comunista y procedieron a su censura.

Grândola, Vila Morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, Vila Morena

Em cada esquina, um amigo
Em cada rosto, igualdade
Grândola, Vila Morena
Terra da fraternidade

Terra da fraternidade
Grândola, Vila Morena
Em cada rosto, igualdade
O povo é quem mais ordena

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola, a tua vontade

Grândola, a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade

Pero existían más motivos por los que fue esa la canción escogida por los militares demócratas: poco antes del levantamiento militar, a finales de marzo de 1974, la cantante de fado Amalia Rodrigues, cerró un concierto en Lisboa con este tema ignorando la prohibición, y entre el público se encontraban algunos oficiales del Movimento das Forças Armadas, la organización clandestina crada por los militares contrarios al régimen que encabezó el golpe militar de 1974. Impresionados por el gesto y la canción, ese mismo día el Movimento das Forças Armadas decidió adoptarla como contraseña para el levantamiento que estaban preparando.

Amalia Rodrigues durante una actuación en 1969. Fuente: Wikimedia.

Convencer a los gestores del programa radiofónico Limite de Rádio Renascença de quebrantar la ley emitiendo una canción prohibida resultó fácil, pues también ellos eran contrarios a la dictadura y partidarios de la apertura de un proceso democrático. Así, la madrugada del 25 de abril, a las 00:20 la voz de José Afonso entonó su tema en las radios portuguesas. Y al son de la canción prohibida, los militares salieron a las calles para tomarlas y tomar posiciones en puntos estratégicos de Lisboa. Aunque ellos mismos pidieron a la población civil que no saliera de sus casas, el pueblo ignoró su petición y comenzó a sumarse y mezclarse con los militares con sus claveles como símbolo de aquel movimiento pacífico.

Mujer poniendo un clavel en el cañón del rifle de un militar. Fuente: lareplica.es.

La, a partir de entonces, conocida como Revolución de los Claveles se convirtió en uno de los mayores ejemplos de insurrección pacífica y democrática de la historia de la humanidad, y «Grândola, Vila Morena» se coreó en distintos momentos del proceso y en distintos puntos de la ciudad, asociándose el final de la dictadura y la asunción de la democracia en Portugal. Tanto es así, que en la actualidad «Grândola, Vila Morena» se ha convertido en un himno democrático que ha trascendido aquel acontecimiento y las fronteras portuguesas y cada cierto tiempo podemos volver a escucharla en distintas manifestaciones y movimientos pacíficos.

Referencias

  • Carcedo, Diego (1999). Fusiles y claveles. La Revolución del 25 de abril en Portugal. Temas de Hoy.

…Y la yesca arderá – Lujuria y los 500 años de los comuneros

Este año se cumplen 500 años de la rebelión de los comuneros, y esto era algo que no podíamos dejar pasar en un blog de divulgación histórica, y mucho menos cuando se cumplen también 15 años de la publicación de un disco al respecto: …Y la yesca arderá del grupo español de heavy metal Lujuria. Un álbum conceptual cuyas las letras están basadas en el poema Los comuneros, publicado por el poeta Luis López Álvarez en 1972.

Portada de la edición especial en madera de …Y la yesca arderá

Pero empecemos por el principio, ¿qué es eso de los comuneros? La rebelión o guerra de las Comunidades de Castilla fue una insurrección armada que se dio entre 1520 y 1521 o 1522 en distintas ciudades del reino de Castilla. ¿El motivo? Acababa de tomar posesión como rey de las posesiones hispánicas Carlos I, el futuro emperador Carlos V, hijo de la reina Juana, más conocida como Juana La Loca, pues había sido apartada del poder y recluida por un supuesto trastorno mental que la invalidaba. Su hijo, Carlos, que se había criado en el extranjero, llegaba a la península proveniente de Flandes, sin saber hablar castellano y, para colmo, acompañado de una serie de nobles y religiosos flamencos que coparían la administración en lugar de los propios nobles castellanos.

No es extraño que un grupo segoviano como Lujuria dedique a este conflicto un álbum conceptual que recorre los principales eventos desde la gestación de la rebelión hasta el final de sus principales líderes en abril de 1521. Es por eso que en este post no expondremos el contenido de una canción en concreto, sino que haremos un repaso a esos acontecimientos siguiendo las canciones del álbum.

Las campanas de San Pablo

El disco arranca con un piano suave antes de que irrumpan el resto de instrumentos para, inmediatamente, dar paso a unas campanas y una voz en off que relata: «Las campanas de San Pablo han cesado de tocar. De pie, los procuradores se yerguen para mirar al rey postrado de hinojos a la izquierda del altar. El de Burgos, por las Cortes, le ha comenzado a exhortar».

Carlos I llegó a Asturias en 1517 con legitimidad para tomar posesión del trono de Castilla, pero un trámite indispensable hacerlo consistía en llevar a cabo un juramento ante las Cortes, que fueron convocadas al año siguiente, 1518, en la iglesia de San Pablo en Valladolid.

Iglesia de San Pablo en Valladolid. Fuente: Wikimedia.

Esta canción sirve de introducción la intervención de los procuradores, en concreto se refiere al de Burgos, Juan Zumel.

Mercenario sois del reino

El segundo tema del álbum arranca con esas palabras del procurador de Burgos:

Si nos hallamos reunidos
Es por haceros votar
Los fueros y libertades
Que tendréis que respetar.
Una vez que hayáis jurado
Las Cortes os jurarán
Soberano De Castilla;
Sin deciros majestad,
Que es tratamiento extranjero
Que Castilla no ha de dar.
Mercenario sois del reino
Nunca lo habéis de olvidar.
Si al servicio estais del pueblo
El pueblo os lo pagará.

El mensaje estaba claro: el rey debía acatar las leyes castellanas, y siempre que lo hiciera contaría con el apoyo del pueblo. Interesante esa mención al tratamiento de «majestad», que afirma que no darán por ser tratamiento extranjero, pues Carlos traía esas costumbres de las cortes flamencas que los castellanos no aceptaban.

Pero no fueron esos tratamientos ni costumbres los que provocaron la revuelta. Desde inicios del siglo XVI se habían encadenado una serie de malas cosechas, epidemias y las consecuentes crisis económicas, para lo que la Corona había solicitado ya varios servicios, concesiones de dinero, para enfrentar la situación. Pero la llegada de una nueva Corte había supuesto un aumento de los gastos y, para colmo, quienes ocupaban los nuevos cargos eran extranjeros: «Que el rey faltó a su palabra y a más no pudo faltar», dice la canción. Hacia 1520 el descontento se hacía notar ya en las principales de Castilla, la revuelta se estaba gestando.

Castilla se inflama

La gota que colmó el vaso llegó cuando Carlos I solicitó una nueva partida de dinero para intentar pagar su candidatura y sus viajes a Alemania, ya que el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico había quedado vacante y él era uno de los candidatos. Consciente de que el ambiente en Castilla estaba caldeado, decidió convocar unas nuevas cortes, pero esta vez en Santiago de Compostela.

Carlos I de España como Carlos V, emperador del Sacro Imperio, retratado por Tiziano. Fuente: Wikimedia.

Como Castilla se inflama
Decide de convocar
Las cortes en Compostela
Donde mejor dominar

El servicio que les pide
Para hacerse coronar.

Las ciudades de Castilla se negaron a ceder a la petición del rey, de forma que Carlos decidió suspender esas cortes y convocar unas nuevas para unas semanas después pero en A Coruña. Según la canción, el rey se sirvió de malas artes para lograr su propósito, expulsando a unos y sobornando a otros. Fuera como fuese, Carlos I logró que se le concediera el servicio.

Con Toledo sin piedad

En Toledo, una de las ciudades más importantes del reino, hacía ya tiempo que se venía gestando un movimiento contrario al nuevo monarca, y cuando el rey convocó las cortes en Santiago de Compostela, los regidores de Toledo llamados a formar parte de la convocatoria se reunieron y decidieron dejar plantado a Carlos I, y en su lugar crearon una junta que no reconocía la autoridad real y que se hizo cargo del gobierno de la ciudad: «Los toledanos afirman que solos se regirán».

Al frente de esta primera insurrección se encontraba el regidor Juan de Padilla, llamado a convertirse en el principal líder de la rebelión.

Es su nombre caballeros,
Venerado en la ciudad.
Es su apellido Padilla
Pero su nombre es Don Juan

El otro personaje mencionado en este cuarto tema es Adriano de Utrecht, un religioso flamenco a quien Carlos dejó como regente de Castilla mientras él marchaba a Alemania para defender su candidatura como emperador. Adriano dio la orden de retomar el control de la ciudad aplicando toda la violencia que hiciera falta. Había comenzado la Guerra de las Comunidades, y Toledo no sería la única ciudad en levantarse contra el poder real.

La traición de los suyos

Los procuradores tornan
Pesarosos a su Tierra
Que antes de partir juraron
Que nunca el servicio dieran.

Tras la concesión del servicio de las ciudades de Castilla a Carlos en las cortes de A Coruña, los procuradores regresaron a sus correspondientes ciudades con la vergüenza de no haber respetado la voluntad popular de no acceder a la petición. Al conocer la traición de sus representantes, la mecha prendió en otras localidades, proclamándose juntas aquí y allá que pretendían administrar los poderes locales al margen del rey.

Castilla se pertenece

Segovia fue una de esas ciudades, de hecho una de las más beligerantes y donde más violencia hubo, llegando a ser ajusticiados varios funcionarios por la traición.

En Segovia al enterarse,
Los vecinos se concentran.
Es Juan Bravo quien les manda
Juan Bravo quien les arenga.

Al frente de la junta segoviana se puso Juan Bravo, familia política del líder toledano Juan Padilla y, como él, llamado a ocupar un papel importante a la cabeza de la rebelión.

Estatua dedicada a Juan Bravo en Segovia. Fuente: El Norte de Castilla.

Los casos de Segovia y Toledo no eran más que ejemplos de lo que estaba ocurriendo en todo el reino: Burgos, Soria, Tordesillas, Murcia, Córdoba, Jaén, Carmona, Cádiz, Sevilla… un sinfín de ciudades expulsaron a los responsables políticos y crearon sus propias juntas.

El pueblo se da a sus jefes
Expulsa a los que le dieran

La regencia había perdido el control de prácticamente todas las ciudades importantes del reino, así que había llegado el momento de tomar medidas contra los sublevados.

Ya Adriano ha convocado
El Consejo de Regencia
Y precipita sus tropas
A reprimir la revuelta

Precisamente Segovia fue el principal objetivo de las fuerzas reales al inicio de la rebelión, llegando a asediar la ciudad. Ante esta situación, la junta segoviana lanzó una petición de socorro al resto de ciudades sublevadas, a la que respondieron en solidaridad villas como Toledo, enviando a milicias para socorrerla. Aquello marcaba el inicio de un conflicto abierto entre las fuerzas levantadas y las leales al rey.

Ojos de presa

El siguiente tema del disco hace mención a la situación de Medina del Campo, la ciudad que albergaba la artillería real. Adriano dio la orden de recurrir a las reservas que allí se almacenaban, pero cuando las tropas reales llegaron a Medina del Campo, se encontraron que el pueblo se negaba a darles acceso a la artillería, pues sabían que aquellas armas se utilizarían contra Segovia. En un intento por distraer a los medinenses, las tropas reales provocaron un incendio que se llevó por delante buena parte de la ciudad:

Los soldados del Consejo
De la ciudad se apoderan
Y derramando alquitrán
Prenden fuego con sus teas.

Pero aquella acción salió muy cara a Adriano, pues provocó una oleada de solidaridad que llevó a que ciudades que hasta ese momento no habían participado en el levantamiento se adhiriesen a él: «Ya cunde en toda Castilla la rebelión comunera».

Castillo de la Mota en Medina del Campo. Fuente: Wikimedia.

Llegados a este punto, debemos hacer una advertencia: la rebelión de las Comunidades ha sido revestida de halo romántico y muy explotada por movimientos políticos de distinto signo con el paso del tiempo, de forma que la realidad histórica se ha visto muy distorsionada, tal y como advierten diversos autores. Y este disco, así como el texto en que se basa, no son ajenos a esto. Decimos esto porque a menudo se presenta la rebelión como un levantamiento del pueblo contra la nobleza, pero la realidad es que en buena medida el levantamiento se produjo por parte de nobles que querían defender sus privilegios frente a otros nobles llegados de fuera.

El morado comunero

Regresa la voz en off para describir la llegada de distintos representantes a los restos calcinados de Medina: «Nunca olvidará Segovia lo que por ella habéis hecho».

Habla de cómo cabalgan a lo largo de Castilla Padilla, Bravo y Zapata. Juan Bravo y Juan Padilla ya hemos visto quiénes eran, el tercer Juan, Juan de Zapata, era el regidor de Madrid, una de las ciudades que formó una milicia para socorrer Segovia y que formó parte de ese grupo de líderes de la insurrección.

Durante el camino, les salió al encuentro una delegación venida de Tordesillas, el lugar donde se hallaba recluida la reina Juana, más conocida como Juana la Loca. En menos de cinco días los jinetes completaron el trayecto entre Medina del Campo y Tordesillas, y allí constituyeron un gran consejo, las Cortes y Junta General del Reino (o Santa Junta), que aunase a los representantes de todas las ciudades rebeldes y se reunieron con la reina.

La reina Juana recluida en Tordesillas, por Francisco Pradilla. Fuente: Wikimedia.

Una parte de los procuradores consideraba que la reina Juana era víctima de un complot político, y apostaban por devolverle el trono con plenos poderes. Por su parte, Juana vio con buenos ojos a esa nueva junta y la bendijo, pero su papel fue ambiguo, pues no se atrevió a firmar ninguno de sus decretos por miedo a las consecuencias que eso pudiera tener. Y aunque la canción dice «Se aferran a reina loca por no asirse a rey cuerdo. ¡Loca estuviera la reina para juntarse a su pueblo!», lo cierto es que los comuneros finalmente cejaron en su intento de restituir a Juana.

Traidores y criminales contra nosotros batallan

El álbum continúa con un tema instrumental, «Demonios de la batalla», antes de dar paso a la siguiente canción: «Traidores y criminales contra nosotros batallan».

Tras una serie de crisis internas en ambos bandos y varias batalla de por medio, la gran batalla que pondría final a la rebelión tuvo lugar en abril de 1521. A principios del mes, ambos bandos estaban ya consiguiendo aglutinar a sus fuerzas formando dos grandes ejércitos. El mayor contingente sublevado, el liderado por Juan de Padilla, fue alcanzado por las tropas reales a la altura de la localidad de Villalar.

La batalla se desarrolló en mitad de una intensa lluvia y acabó con una aplastante victoria de las fuerzas del rey. Durante el enfrentamiento, tres de los principales líderes rebeldes fueron apresados: el propio Padilla, Juan Bravo («A Juan Bravo, espada en puño le acaban por apresar») y Francisco Maldonado, líder de la comunidad de Salamanca.

Apunta ya el nuevo día

A la mañana siguiente a la batalla, el 23 de abril de 1521, se procedió a la ejecución de los líderes comuneros: Juan de Padilla y Juan Bravo fueron decapitados allí mismo, en Villalar.

Ejecución de los comuneros de Castilla, por Antonio Gisbert Pérez. Fuente: Wikimedia.

Cumplid pronto la sentencia
Pero llamarnos traidores
Nadie puede en esta tierra

Nuestra culpa fue ocuparnos
De los pueblos de esta tierra

Villalar se convirtió en un símbolo de la identidad castellana, y hasta allí se trasladan cada año miles de personas para conmemorar el día 23 de abril, convertido hoy en el Día de Castilla y León.

Canto de esperanza

El tema que cierra el disco no es ni más ni menos que el Canto de Esperanza, un fragmento del poema de López Álvarez que se ha convertido ya en un himno para los movimientos regionalistas y nacionalistas castellanos, y que cada año cantan quienes acuden a Villalar:

Cuanto mas vieja la yesca
Y más duro el pedernal.
Si los pinares ardieron
Aún nos queda el encinar.

Termina el disco, pero ¿terminó la rebelión en Villalar aquel 1521? Pues lo cierto es que, aunque siempre se ha tenido la fecha de la batalla como el fin de la insurrección y, en efecto, en los días siguientes se fueron rindiendo todas las comunidades, hubo una que resistió algunos meses más.

Al tener noticia de la muerte de su marido y su primo, María Pacheco, ahora viuda de Padilla y prima de Bravo, tomó las riendas de la junta de Toledo y se negó a rendirse a pesar de la evidente derrota del movimiento frente a las tropas reales.

María Pacheco después de Villalar, por Borrás y Mompó. Fuente: Wikimedia.

Las fuerzas del rey acosaron Toledo durante mucho tiempo mientras los comuneros, con María Pacheco a la cabeza, se hacían fuertes en el alcázar de la ciudad. Aunque la líder contaba con el apoyo de la mayor parte del pueblo toledano, en octubre decidió, para evitar más sufrimiento, rendir la plaza y exiliarse a Portugal, donde permaneció hasta su muerte.

Aun así, la situación en Toledo tardó en normalizarse y a lo largo de los meses siguientes hubo varios amagos revolucionarios y se registraron disturbios, llegando incluso a darse una nueva rebelión fallida en febrero de 1522. Por ello muchos historiadores extienden la rebelión hasta esa fecha.

Para cerrar este post, nos gustaría recuperar una reflexión que hizo Óscar Sancho, líder de Lujuria, durante la promoción del disco en una entrevista en el programa Noche Sin Tregua presentado por Dani Mateo. Allí señaló que los grupos heavys abusaban de los temas fantásticos en sus canciones, y apostaba por inspirarse en temas reales, en episodios históricos que son absolutamente impresionantes como lo fue esta rebelión de los comuneros.

Bibliografía:

  • Berzal de la Rosa. (2012). Los Comuneros. De la realidad al mito. Silonia.
  • Parker, G. (2020). Carlos V. Una nueva vida del emperador. Planeta.
  • Pérez, J. (2001). Los Comuneros. La Esfera de los Libros.
  • Thomas, H. (2012). El imperio español de Carlos V. Planeta.

Mr. Crowley: La larga sombra de un ocultista en la historia de la música

Pocas veces una persona ajena al mundillo ha tenido tanta influencia sobre la escena musical. Pero llama aun más la atención cuando hablamos de un ocultista.

Mr. Crowley, what went on in your head?

Así comienza la canción «Mr. Crowley» de Ozzy Osbourne, dedicada precisamente al personaje que tratamos hoy: Edward Alexander Crowley, más conocido como Aleister Crowley.

Aleister Crowley en 1912. Fuente: Wikimedia

Se hace realmente complicado definir a Aleister Crowley o su obra, pues fue alquimista, escritor, filósofo, poeta, pintor, mago y hasta alpinista. Nacido en Reino Unido en 1875, se crió en el seno de una familia muy religiosa, de hecho su padre era un predicador puritano, y en un ambiente que él mismo definió como represivo. Fue su ingreso en el Trinity College de Cambridge, lejos de su familia, lo que le hizo gozar de una nueva libertad que lo llevó a una reacción contra todo lo relacionado con el cristianismo.

Así, hacia finales del siglo XIX, ingresó en el Templo de Isis-Urania, perteneciente a la Orden Hermética de la Aurora Dorada, una sociedad secreta dedicada a la alquimia y la cábala que practicaba el esoterismo y la magia. Allí aprendió mucho sobre ocultismo y esoterismo, pero no compartía algunos preceptos y llegó incluso a enfrentarse a otros miembros, así que poco tiempo después abandonó la sociedad y creó su propio grupo: Astrum Argentum.

Aleister Crowley durante una ceremonia en 1912. Fuente: Wikimedia.

A partir de entonces comenzó a dar forma a una doctrina filosófica y religiosa que aunaba influencias de todo tipo de magias, de la cábala e incluso del yoga: la Thelema. Esta teoría tuvo una enorme repercusión en el mundo del esoterismo y el ocultismo, e incluso inspiró movimientos contraculturales, hasta tal punto que se le considera un precursor del movimiento hippie. Y aunque la música fue uno de los pocos campos que no tocó este personaje tan polifacético, fue uno de los ámbitos en los que más influyó.

Uno de sus vínculos más conocido en el mundo musical es su aparición en la portada del mítico álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Es cierto que aparece muchísima gente en esa portada, pero es que los propios Beatles reconocieron en varias entrevistas que todos esos personajes estaban ahí porque eran «nuestros héroes» (en palabras de Paul McCartney) y porque son personas que «nos gustan y admiramos» (según Ringo Starr). En distintas declaraciones públicas los miembros de The Beatles se reconocieron admiradores del ocultista británico, así que no es extraño que decidieran incluirlo como uno más entre la actriz Mae West y Sri Yukteswar Giri, un gurú hindú.

Portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles (1967). Rodeado en rojo Aleister Crowley.

Y The Beatles no son los únicos que decidieron incluirlo en el diseño gráfico de un álbum. Tan solo tres años después de la publicación de Sgt. Pepper’s, The Doors publicó un disco recopilatorio con el título 13, y en la contraportada aparecían los miembros del grupo con Jim Morrison en el centro apoyado sobre una especie de busto de Crowley.

Contraportada de 13 de The Doors. Fuente: Pinterest.

Otro músico que ha reconocido seguir las enseñanzas de Aleister Crowley e incluso introdujo algunas de ellas en sus primeros álbumes es Marilyn Manson, lo cual tampoco sorprende teniendo en cuenta la amistad del cantante estadounidense con el fallecido ocultista Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satán y seguidor también de la doctrina de Crowley.

La lista de músicos que se han inspirado en este personaje para sus composiciones es infinita: David Bowie, Danny Carey, batería de la banda de metal progresivo Tool; el grupo de black metal polaco Behemoth, los miembros de Manic Street Preachers, los de Can, los de Iron Maiden, el ya citado Ozzy Osbourne… Sin embargo, si un grupo de música recibió la influencia de Aleister Crowley, ese fue sin duda Led Zeppelin. Más concretamente, su fundador y guitarrista, Jimmy Page.

Jimmy Page nunca conoció al ocultista. El guitarrista nació en 1944 y Crowley murió solo tres años después a causa de una bronquitis. Pero eso no impidió que se convirtiese en una especie de «padre metafísico ausente» desde que comenzó a leer sus obras a los quince años. Sin haber terminado el colegio, Page ya había leído obras tan complejas como Magick in Theory and Practice del fallecido Crowley.

Jimmy Page durante un concierto en 1983. Fuente: Wikimedia.

Muchos de sus conocidos y amigos han definido la relación de Page con Crowley como una auténtica obsesión. En los inicios de su carrera era común encontrarlo en los descansos de ensayos y conciertos leyendo fragmentos de sus obras, y cuando le interrogaban al respecto, era habitual la respuesta «Oh, no lo entenderías. No eres lo suficientemente inteligente». En varios discos de la banda se incluyeron referencias a la teoría de la Thelema, tanto en las letras como en el aparato gráfico, a iniciativa de Page.

Buena parte de la fortuna que hizo el guitarrista con Led Zeppelin la dedicó a hacerse con objetos de la vida y obra de Crowley. Incluso el propio Page llegó a abrir una librería y editorial especializada en ocultismo, The Equinox Booksellers and Publishers, con la que editó algunas obras del filósofo/poeta/alpinista. Aunque si algo relaciona a Page y Crowley, eso es sin duda Boleskine House.

Boleskine House es una mansión del siglo XVIII al sudeste del Lago Ness, en Escocia. Esta fue adquirida en 1899 por Aleister Crowley para llevar a cabo allí sus rituales thelemistas. Según cuenta la leyenda, uno de esos rituales se quedó a medio hacer, de forma que Crowley dejó libres por la casa a una serie de demonios que había invocado. Esta leyenda se vio reforzada por una serie de acontecimientos que se sucedieron en la misma vivienda: suicidios, intentos de asesinato, accidentes y toda clase de despropósitos que fueron creciendo conforme la historia pasaba de boca en boca.

Boleskine House. Fuente: Jimmy Page. La biografía definitiva.

La Boleskine House se rodeó de un halo oscuro que repelió durante mucho tiempo a los vecinos de la finca, hasta que en 1970 fue adquirida por un nuevo propietario. Efectivamente, Jimmy Page compró la vieja casa de Aleister Crowley, según él mismo porque se sentía fascinado por lo desconocido, y porque creía que la experiencia de vivir donde había vivido su padre espiritual le podría ayudar a comprender mejor su filosofía.

Curiosamente no fue así a juzgar por el poco tiempo que pasó el guitarrista en la casa. Las continuas giras y ser poseedor de otras viviendas le llevaron a encargar el cuidado de la casa a su amigo Malcolm Dent, quien declaró haber vivido todo tipo de experiencias paranormales allí (voces, movimientos de sillas, apariciones fantasmales, golpes en puertas…), llegó incluso a afirmar que allí vivía el mal. Sin embargo, los siguientes propietarios de la mansión, la familia MacGillivray, siempre dijeron que no habían vivido ninguna experiencia similar, pero eso no evitó que la leyenda en torno a la maldición de Boleskine hiciera de nuevo su aparición cuando la casa ardió el 23 de diciembre de 2015 y, de nuevo, el 31 de julio de 2019.

Con todo, es muy probable que la maldición haya sido algo exagerada. De hecho, y volviendo al plano musical, a menudo se ha dicho que casi todo el cuarto disco de Led Zeppelin, incluyendo temas tan emblemáticos como «Stairway to Heaven», fueron compuestos en dicha mansión, e incluso se ha hablado de momentos de posesión por parte de los músicos que llevaron a tales composiciones. Sin embargo, en realidad el disco se grabó durante una estancia del grupo en Headley Grange, otra mansión que sirvió de hospicio, y las posesiones probablemente guardaban más relación con el consumo de LSD, heroína y cocaína que con espíritus. Quizá esto forme parte de toda la leyenda en torno a Led Zeppelin y la venta de sus almas al diablo a cambio de éxito, un bulo que ellos mismos trataron de no desmentir por los enormes beneficios que les reportaba que se hablase del grupo incluso en esos términos.

En cualquier caso, aunque la casa no inspirase a Jimmy Page, está claro que la figura de Aleister Crowley fue un eje fundamental tanto en su vida como en su obra, tal y como lo fue para otros muchos músicos aun cuando la música fuera uno de los escasos campos inexplorados por este ocultista y filósofo.

Referencias:

  • Salewicz, Ch. (2019). Jimmy Page. La biografía definitiva. Timun Mas.
  • Symonds, J. (2008). La gran bestia. Vida de Aleister Crowley. Siruela.
  • Norman, P. (2017). Paul McCartney. La biografía. Malpaso ediciones.
  • Marchi, S. (2014). Room Service. La escandalosa vida de las estrellas de rock. Planeta.
  • Martínez Galiana, J. (1997). Satanismo y brujería en el rock. La Máscara.

«Hot Topic» – Le Tigre y el tema candente del feminismo

En este viaje que venimos realizando en este mes de marzo dedicado a las mujeres, era obligatorio hacer una parada en 1999. Aquel año fue especialmente productivo en lo que al feminismo hecho música se refiere, en plena ebullición del movimiento Riot Grrrl, y muestra de ello fue el lanzamiento del álbum Post Orgasmic Chill de Skunk Anansie. Sin embargo, en esta ocasión nos gustaría hacer mención a otro lanzamiento que se produjo en el mismo año: Le Tigre.

Le Tigre. Fuente: indiehoy.com

Le Tigre fue el álbum debut de la banda homónima fundada apenas unos meses antes por Kathleen Hanna, cantante del grupo de punk-rock Bikini Kill. En 1998, después de la disolución de esta banda, Kathleen apostó por un sonido más electrónico, aunque sin abandonar del todo el punk, uniéndose a Johanna Fateman y JD Samson y creando Le Tigre.

Los mensajes progresistas y feministas eran ya una seña de identidad en las canciones de Bikini Kill, y Le Tigre no solo continuó esa tradición, sino que profundizó en ella. Mientras su sonido se volvía más comercial y rítmico, sus mensajes eran más claros y directos. Y en ese sentido, su primer álbum tuvo como carta de presentación el tema «Hot Topic».

La monotonía y sencillez de esta canción puede dar la sensación de ser algo completamente superfluo, sin mensaje alguno. Sin embargo, todo cambia cuando te paras a escuchar (o leer) la letra y encuentras nombres, nombres y más nombres, que guardan una relación concreta y tienen una intencionalidad clara.

El tema arranca con la repetición a coro de un par de frases que, si no fuera por el ritmo, bien podrían pasar por versos de un rap:

Hot topic is the way that we rhyme
Hot topic is the way that we rhyme
One step behind the drum style
One step behind the drum style

Pero en seguida la voz de Kathleen Hanna se superpone a la repetición machacona y ahí es donde empieza la enumeración:

Carol Rama and Eleanor Antin
Yoko Ono and Carolee Schneeman
You’re getting old, that’s what they’ll say, but
Don’t give a damn I’m listening anyway

De pronto aparecen una serie de nombres. Una de ellas, Yoko Ono, no necesita presentación, pero ¿quiénes son las otras tres mujeres? Pues personas que guardan relación con la actividad de la artista japonesa: Eleanor Antin es una artista conceptual dedicada, sobre todo, al mundo de las performances y cuya obra a menudo incluye mensajes feministas.

Carolee Schneemann fue también una artista de performance cuya obra giraba en torno a la sexualidad y el género. Por su parte, Carol Rama también fue una artista, pero esta dedicada sobre todo a las artes plásticas, concretamente a la pintura, y su obra tenía un marcado carácter provocador, con continuas alusiones explícitas al sexo y el desnudo. Está claro que la introducción de estas artistas en la letra no era casual.

Carol Rama en su estudio. Fuente: Wikipedia.

No es ningún secreto que el papel de la mujer en la historia del arte ha sido tradicionalmente menospreciado, cuando no ocultado de forma más o menos premeditada. Le Tigre no dudaron en poner a las artistas en el centro del tema principal de su primer álbum, y arrancar con artistas contemporáneas cuya obra gira en torno precisamente al género, la identidad sexual y el feminismo, era toda una declaración de intenciones. Pero no nos detengamos, pues llegamos al estribillo…

Stop, don’t you stop
I can’t live if you stop
Don’t you stop

La enumeración de nombres continúa con:

Gretchen Phillips and Cibo Matto
Leslie Feinburg and Faith Ringgold
Mr. Lady, Laura Cottingham
Mab Segrest and The Butchies, man

Abandonamos las artes visuales para trasladarnos al mundo de la música de la mano de Gretchen Phillips, una cantante estadounidense que hizo de su orientación sexual el tema principal de su producción musical, y Cibo Matto, una banda integrada exclusivamente por mujeres disuelta en 2017. Aun en el plano musical, la mención a Mr. Lady es completamente comprensible, pues era el sello discográfico independiente que amparó a Le Tigre y al otro grupo que se cita al final de la estrofa, The Butchies, otra banda exclusivamente femenina de punk rock.

Le Tigre no descuidan ninguna disciplina artística, y el resto de nombres de esta estrofa se refieren a escritoras y activistas feministas: Leslie Feinburg, Mab Segrest y Faith Ringgold, esta última, célebre por la realización de colchas narrativas de clara influencia africana a través de las cuales hace reivindicaciones feministas y antirracistas. Por otra parte, Laura Cottingham es, a la vez, una reconocida artista y crítica de arte.

Vuelve a sonar el estribillo, pero esta vez le sigue la coletilla:

So many roads and so much opinion
So much shit to give in, give in to 

So many rules and so much opinion
So much bullshit but we won’t give in

«Tanta mierda a la que ceder, ceder a tantas reglas y a tanta opinión»… «Pero no cederemos».

A estas alturas de la canción, queda claro que se trata de un reconocimiento a todas esas mujeres que, en ese momento, se habían labrado un hueco en el mundo del arte desde tantas disciplinas para alzar su voz con claros mensajes feministas, de forma que dicho reconocimiento sirva a su vez de reivindicación por parte de Le Tigre.

Y, como advierten en el estribillo, no se detienen y continúan con:

Tammy Rae Carland and Sleater-Kinney
Vivienne Dick and Lorraine O’Grady
Gayatri Spivak and Angela Davis
Laurie Weeks and Dorothy Allison

Volvemos a encontrarnos artistas visuales como Tammy Rae Carland, y de performance como Lorraine O’Grady, y una cineasta como lo es Vivienne Dick. Vuelve a haber mención a la música con la banda de rock alternativo Sleater-Kinney, que siguen en activo. Y el espacio dedicado a la filosofía y el ensayo llega de la mano de Laurie Weeks, Dorothy Allison, Gayatri Spivak y Angela Davis. Esta última miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos y simpatizante del Black Panther Party.

Le Tigre en una actuación ya a principios de los 2000. Fuente: Wikipedia.

La canción insiste en ese mensaje del estribillo:

Stop, don’t you stop
Please don’t stop
We won’t stop

Para terminar con una incansable enumeración de nombres que incluyen a personalidades que ya no se limitan el momento en que se escribió la canción, como es el caso de la escritora Gertrude Stein, o artistas de la talla de Nina Simone, Joan Jett o Aretha Franklin. Además, otra novedad de esa enumeración final es que incluye a hombres relacionados con causas en favor de los derechos LGTBIQ+ y los derechos civiles como David Wojnarowicz, Marlon Riggs, James Baldwin o Billy Tipton.

Así pues, después de toda esta enumeración, esperamos que esta canción que hemos rescatado hoy sirva no solo como la siempre necesaria reivindicación en favor de la igualdad en todos los sentidos, sino también como un escaparate con un sinfín de ventanas que nos permitan acercarnos a la obra de todas (y todos) estas artistas (músicas, pintoras, cineastas, escritoras, etc.), muchas de ellas aun injustamente ignoradas por el gran público.

Referencias:

Web oficial de Le Tigre

Dimery, R. (2016). 1001 Discos que hay que escuchar antes de morir. Grijalbo.

The Go-Go’s, un éxito histórico pero fugaz

Cuando hablamos de rock femenino, en seguida se vienen a la cabeza nombres como Blondie, Warlock o The Runaways. Pero en la lista de pioneras hay un nombre que marcó un antes y un después en la historia de la música, para lo bueno y para lo malo, y que rara vez es recordado: The Go-Go’s.

Quizá el nombre te suene poco, y más si tenemos en cuenta que debutaron en 1978, momento en que precisamente The Runaways y Blondie se encontraban en plena cresta de la ola. Así pues, ¿qué tenía de especial un grupo que apenas es recordado? Pues mucho: se trataba del primer grupo en la historia de la música exclusivamente femenino, cuya composición e interpretación era completamente propia. Componían, escribían e interpretaban sus propios temas y, para colmo, fueron las primeras que haciendo eso, llegaron al número 1 de las listas de Billboard.

Eso es lo que ocurrió con su primer álbum de estudio, Beauty And The Beat pasó seis semanas en el primer puesto de la lista de éxitos en 1981, precisamente un año especialmente un prolífico a nivel musical. Se estrenaron con un sonido pop-punk muy suave y limpio, lo que le valió las críticas de otros músicos de la época, que hablaban de ellas como un producto de la discográfica más que de un auténtico grupo de rock.

Portada del álbum debut de The Go-Go’s, Beauty and the Beat (1981).

Y algo de razón había en las críticas, pues como reconoció la propia líder del grupo, Belinda Carlisle, su historia fue como «en Cenicienta. Ni siquiera sabíamos tocar nuestros instrumentos cuando empezamos. Fuerzas desconocidas nos propulsaron hasta el estrellato». En realidad ellas habían apostado por un sonido mucho más punk que les llevó a tocar en locales de noche y, más tarde a grabar sus primeras demos y participar de la gira del grupo de ska inglés Madness en su gira por Estados Unidos.

Fue el productor Richard Gottehrer, productor de Blondie, Madonna o The Ramones, quien supo ver el potencial del grupo, y se encargó de acompañarlas en la realización de ese primer álbum de estudio, redirigiéndolas hacia un sonido más limpio y popero. Aunque obviamente también en este sentido tuvieron una enorme influencia las nuevas incorporaciones al grupo: para 1980 la batería había sido sustituida por Gina Schock, y poco después la bajista sería reemplazada por Kathy Valentine.

Fuese más o menos lo que iban buscando, desde luego fue un éxito rotundo. Primero en Europa y luego en los Estados Unidos. Sin embargo, como a tantos otros grupos, el éxito sería también la causa de su final. Durante la grabación de sus dos siguientes álbumes, Vacation (1982) y Talk Show (1984), se hicieron evidentes las diferencias dentro de la banda. Miembros como la guitarrista rítmica Jane Wiedlin decidieron abandonar el barco, mientras el conjunto no sabía gestionar su éxito dándose a una vida de desenfreno, alcohol y drogas.

En mayo de 1985 se produjo la ruptura del grupo y ya solo harían pequeñas colaboraciones y reuniones esporádicas. Sin embargo, la ruptura fue muy beneficiosa para los proyectos personales de cada una de ellas: si algo había quedado claro en ese giro hacia un sonido más limpio y pop era que no todas se sentían cómodas, y tras la separación, cada una definió un estilo propio, hacia el rock, el pop, el punk o incluso el blues.

De hecho, The Go-Go’s se acabaría convirtiendo en el germen de grupos tan diferentes y emblemáticos como The Delphines o The Bangles. Y, a su vez, y a pesar de las críticas, serían muchos los grupos que reconocerían la influencia de esta banda que hizo historia y abrió una senda que parecía imposible para muchas mujeres de la época.

Os dejamos con este video grabado en plena pandemia por las componentes de The Go-Go’s:

Lola Montez – Volbeat

«Lola Montez» es el título de la novena canción del álbum Outlaw Gentlemen & Shady Ladies de la banda de hard rock y heavy metal danesa Volbeat. Un tema que comienza con una descripción sugerente:

Feel the fire where she walks
Lola Montez so beautiful
Shady and a tempered dame
Blinding your eyes with her spider dance

Pero ¿quién era esa tal Lola Montez? ¿Existió realmente? ¿Y qué era la danza de la araña a la que se refiere ese último verso? Pues la respuesta a todas esas preguntas es la historia de una gran mentira creada por la propia protagonista.

Lola Montez en realidad nació con el nombre de Elizabeth Rosanna Gilbert en febrero de 1821 en Grange (Irlanda). Hija del británico Edward Gilbert y Eliza Oliver, con solo dos años se trasladó con sus padres a India a causa de la profesión de su padre, alférez del ejército inglés. Sin embargo, al poco tiempo el militar falleció a causa de la cólera que contrajo en tierras indias. Su madre se emparejó de nuevo en Calcuta con otro militar, el teniente Patrick Craigie, y ahí comenzó el distanciamiento entre la madre y la hija.

Mientras su madre se daba a la vida de lujo y excesos de la colonia británica, Elizabeth quedó al cuidado de un aya, de nombre Denali. Entre Calcuta y Daca, la pequeña fue definiendo su carácter rebelde y temerario. Preocupados por que la situación fuese más allá y para proteger a la niña de las enfermedades tropicales, sus padres decidieron devolverla a Gran Bretaña con la intención de educarla. Según la propia Elizabeth, aquello marcaría la ruptura definitiva entre su madre y ella.

Elizabeth fue enviada a Escocia, y tras pasar un tiempo con sus abuelos políticos (padres de su padrastro), y pasar por varias casas e internados, acabó internada en un colegio mayor femenino en Bath (Inglaterra).

Allí, el paso del tiempo y la correspondencia con su madre hicieron que tratase de recuperar la relación, así que cuando contaba dieciseis años, accedió a que su madre le hiciera una visita. Su madre llegó acompañada de un hombre con el que había iniciado una aventura en su viaje desde India, y además traía consigo una noticia: su padrastro y ella habían concertado un matrimonio entre Elizabeth y un anciano militar destinado en India, así que debía volver con ella para cerrar el trato. Ante esta situación, la adolescente buscó refugio en el acompañante de su madre que, contra todo pronóstico, le propuso matrimonio y huir juntos. Elizabeth accedió y se dieron a la fuga.

Curiosamente, la fuga la llevó de vuelta a Calcuta, el lugar donde estaba destinado su improvisado marido. Allí trató de labrarse una carrera aprendiendo a bailar, y optó por bailes exóticos para los británicos como lo era el flamenco. Así que cuando se separó de su marido pocos años después de regresar a India, intentó forjar una nueva identidad en Londres como bailarina profesional. Para ello, sirviéndose del color oscuro de su piel y pelo, se inventó un nombre, Lola Montez, una bailarina española que se habría visto forzada a emigrar a causa de las Guerras Carlistas. Sin embargo, no contaba con que alguien la pudiera reconocer como la viuda del teniente James, y cuando esto sucedió, decidió abandonar Londres y tratar de continuar su plan pero en París.

Retrato de Lola Montez realizado por Joseph Stieler y conservado en la Galería de las Bellezas del Palacio Real de Baviera. Fuente: Wikipedia.

En París era bastante menos probable que alguien pudiera reconocerla, así que, enmascarada en su nueva identidad, fue labrándose una carrera que le reportó notables beneficios. Muy pronto su belleza y carácter le abrieron un hueco en los círculos de escritores, músicos y aristócratas de la época. La lista de supuestos amantes era interminable, y muy pronto ganó fama como cortesana mientras encandilaba a hombres de toda clase con su «baile de la araña», ese que menciona la canción y que consistía en un striptease en el que Lola se iba quitando la ropa mientras fingía que una araña le recorría el cuerpo.

Blinding your eyes with her spider dance
Her performance utterly erotic subversive to all ideas
And for public morality

Su espectáculo, como dice la canción, levantaba mucha polémica en la doble moral de la época, y a menudo fue señalada por su falta de pudor, pero las habladurías no eran obstáculo para Lola. El problema llegó cuando alguien la reconoció de nuevo y, para colmo, uno de sus amantes murió en un duelo, así que decidió volver a coger las maletas y trasladarse de nuevo, pero esta vez a Múnich.

Wherever she walks
She will be captivating all the men
Don’t look in her eyes
You might fall and find the love of your life heavenly
But she’ll catch you in her web
The love of your life

Como dice la canción, dondequiera que fuera, cautivaba a todos los hombres, y aquello le reportaba grandes beneficios. Y aunque los comienzos en Múnich fueron algo complicados, en seguida consiguió cautivar a la persona adecuada.

Al llegar a Múnich consiguió un contrato en un teatro de la ciudad para representar el mismo espectáculo que le había llevado a la fama en Francia, sin embargo el propietario de la sala decidió rescindir el contrato escandalizado por su primer show. Indignada, Lola se plantó en el palacio del mismísimo rey Luis I de Baviera para que tomase cartas en el asunto. Y de la entrevista entre ambos aparecen muchas versiones, aunque todas ellas tienen más de leyenda que de realidad: según algunos el monarca le preguntó si su cuerpo era obra del arte o de la naturaleza, mientras que otros apuestan por un comentario aún más banal, si su pecho era real. En cualquier caso, todas las versiones de la leyenda confluyen en la misma respuesta por parte de Lola, que al parecer se rasgó el vestido con unas tijeras y dejó su pecho al aire frente al rey.

Luis I de Baviera retratado por Joseph Stieler. Fuente: Wikipedia.

Aquello marcó el inicio de una historia de amor y de escándalo: Lola se convirtió en la amante del rey y consiguió los contratos necesarios para retomar su espectáculo. La influencia de la bailarina en la corte bávara fue creciendo, y llegó incluso a obtener el título de condesa de Landsfeld. Y todo parece indicar que este habría sido uno de los motivos que llevaron a la abdicación del monarca durante la oleada revolucionaria de 1848. Forzada por la situación, una vez más comienza un periplo que le lleva a Suiza, Francia, Inglaterra, España… y finalmente se instaló en Estados Unidos.

En la costa oeste de Estados Unidos continuó durante algunos años con su profesión como bailarina y, de hecho, llegó a convertirse en propietaria de algunos locales de fiestas. Su éxito allí ya fue imparable, incluso se atrevió a probar suerte también en el otro extremo de los Estados Unidos, y en poco tiempo triunfó con el estreno de una obra en Broadway en la que contaba su propia historia, y con la publicación de un libro de consejos de belleza que se convirtió en seguida en un best-seller.

And cool as she was she didn’t care
See the miner throw his gold
Lifting her skirt howling loud like a wolf
Hell raising and full of sin
When Lola was dancing and showing her skin

Su estancia en Estados Unidos solo se vio interrumpida por un tour que realizó por Australia con el objetivo de entretener a los mineros y buscadores de oro que a mitad del siglo XIX trabajaban allí. Con este objetivo, llevó a distintos teatros y salas autralianas su famosa danza de la araña, y tras un show en Melbourne, ocurrió una anécdota a la que hace referencia la canción de Volbeat: el periodista Henry Seekamp escribió una crítica donde decía que el baile de Lola era «utterly subversive to all ideas of public morality» (completamente subersivo a todas las ideas de moralidad pública), frase que aparece citada literalmente en la canción. Aquello fue respondido por la propia Lola, que golpeó a Henry Seekamp con una fusta y lo llevó ante los tribunales, lo que le costó una pena de cárcel por difamación y que se viera obligado a vender su periódico. La canción resume el episodio tal que así:

Dear Henry taste my whip
Never to see any words you print

De todas sus relaciones, la que mantuvo con el rey Luis I de Baviera parece ser la que más sincera e intensamente vivió. Aunque no se reencontraron después de la abdicación y huida, se dice que el monarca conservó la réplica en mármol de un pie de Lola que besaba cada noche antes de dormir, y parece que llegaron a intercambiar alguna carta hasta el lecho de muerte de la propia Lola, que murió en Nueva York en 1861 siete años antes que el rey.

Oh Lola I’m sure that the love would have been
The key to all your pain
No words will later come
Did she spider bite your tongue

La causa de la muerte de Lola parece haber sido una neumonía, aunque ya algunos años antes había experimentado otro tipo de enfermedades, incluso mentales, como un brote de esquizofrenia. Al final de su vida parece que intentó reconciliarse con su auténtica identidad, pues en su tumba del cementerio de Brooklyn se puede leer «Mrs. Eliza Gilbert» sin mención alguna a Lola.

Lola Montez fotografiada en Estados Unidos. Fuente: magazinedigital.com

Desde luego, la de Lola no había sido una vida normal: amante de reyes, escandalizaba con sus comentarios y sus actos, fumando en público o paseando a su oso grizzly, montaba a caballo, golpeaba con una fusta a los hombres que se sobrepasaban con ella o que le hacían algún comentario impertinente y se le daba muy bien el tiro con revólver. Sin embargo, hay que llevar cuidado con las cosas que se cuentan de ella, pues, como ella misma advirtió en su autobiografía: «Si todo lo que se ha escrito sobre mí fuera cierto, merecería ser enterrada viva».

Elizabeth o Lola, lo que está claro es que, como dice Volbeat al final de su canción: We will surely not forget the Lola spider dance.

Bibliografía:

Morató, C. (2017). Divina Lola. Plaza & Janés.

Seymour, B. (2009). Lola Montez. A Life. Yale University Press.