Archivo de la etiqueta: Edad Media

Sängerkrieg – In Extremo y la lucha por la música

No es la primera vez que hablamos de In Extremo en este blog, y es que la relación de este grupo de folk metal alemán con la historia es mucho más profunda de lo que pueda parecer inicialmente, y estamos seguros de que no tardarán en volver a estas páginas. En esta ocasión los traemos para realizar con ellos un viaje que nos va a llevar a un acontecimiento que no sabemos si es histórico, pero que sin duda es un acontecimiento de la historia de la música: el Saengerkrieg o Wartburgkrieg.

Sængerkrieg es el segundo tema del álbum que lleva el mismo nombre, Sængerkrieg (2008).

Para ello nos trasladamos al siglo XIII, a la región alemana de Turingia. Por aquel entonces lo que hoy conocemos como Alemania era un territorio completamente fragmentado en distintos estados, la mayor parte de ellos regidos por una especie de príncipe que recibía el título de Landgrave. Pues bien, el Landgrave de Turingia a inicios del siglo XIII fue Hermann I, nieto por parte de madre de Federico I Barbarroja.

Hermann I de Turingia. Fuente: Wikimedia.

Hermann I había nacido en torno al año 1155, sus primeros años y la forma en que llegó al poder son algo confusos y se tienen pocas certezas, pero para 1197 ya era Landgrave. Lo que sí se sabe de su actividad como gobernante es que fue un hombre culto, que protegió y patrocinó a artistas de toda clase, pero especialmente a músicos. Su afición por la música le llevó incluso a hacer alguna incursión en el campo, pues a él se atribuye la composición de himnos de música sacra.

Sin embargo, lo que lo trae aquí es un episodio concreto de su vida, la organización de lo que se llamó Sängerkrieg o Guerra de los cantores de Wartburg. Un episodio que aun despierta mucho debate entre historiadores, musicólogos y filólogos, pues existen serias dudas de su veracidad histórica.

El castillo de Wartburg fue la residencia y centro de poder de los Landsgraves de Turingia hasta el siglo XV. Fuente: Wikimedia.

El Sängerkrieg fue un concurso de ministriles (Minnesänger en alemán), una especie de juglares característicos de la Alemania medieval, que organizó Hermann I en su palacio de Wartburg a propuesta de uno de los poetas más conocidos del momento, Heinrich von Ofterdingen, y que pasó a la historia como un gran combate entre músicos. En realidad In Extremo no cuenta el acontecimiento como tal en su canción, sino que lo emplea para establecer un paralelismo entre aquella competición y la competencia que se da en la actualidad en la escena musical, y así lo deja claro desde el primer verso: Damals wie heute zanken die Barden (Entonces como ahora, los bardos se pelean).

No obstante, la canción sí que incluye algunos (pocos) elementos que aluden al acontecimiento. Así, sin ir más lejos, el segundo verso dice: Wie Walter und Neidhardt vor achthundert Jahren (Como Walter y Neidhardt hace ochocientos años). Se está refiriendo a Walther von der Vogelweide, el que está considerado el poeta en lengua alemana más importante de la Edad Media, y uno de los más importantes de la historia alemana, y que supuestamente habría sido uno de los contendientes en el concurso.

Miniatura de Walther von der Vogelweide en el Codex Manesse. Fuente: Universitäts-Bibliothek Heidelberg .

Pero es que son precisamente los participantes los que arrojan dudas sobre la veracidad de los hechos: las fuentes que se refieren a tal acontecimiento son en realidad de naturaleza literaria, lo cual ya dificulta su análisis y contextualización. Tal es el caso del Codex Manesse, una recopilación de canciones de amor del siglo XIV que recoge estos hechos. Además, en ellas aparecen poetas y músicos que sí que existieron y que, de acuerdo a la cronología, pudieron participar, como ocurre con Walther von der Vogelweide. Pero también se citan otros personajes que o bien son puramente ficticios o, por fechas, no pudieron coexistir con los demás citados.

En cualquier caso, según la leyenda, el concurso enfrentó a seis de los mejores poetas y juglares de la época y se prolongó durante meses, llegando incluso a valerse de trucos y engaños para hacerse daño los unos a los otros. Todos debían componer e interpretar loas a los nobles que les servían de anfitriones, pero sirviéndose de esas malas artes, algunos consiguieron que sus oponentes acabasen ofendiendo al Landgrave de Turingia. Así fue en el caso de Heinrich von Ofterdingen, que llegó a ser condenado a muerte pero logró la protección de la esposa del Landgrave conmutando su pena por un año de suspensión.

La propia canción de In Extremo dedica la mayor parte de sus versos precisamente a hablar de esa competencia sucia, llegando a comparar a los músicos con cerdos, y poniéndose ellos mismos como ejemplos de ambición y lucha por alcanzar la cima.

Otra de las cosas que hacen dudar de la veracidad de los hechos es la inclusión de elementos fantásticos, propios de la literatura de la época, como lo es la participación en el concurso de un hechicero, Klingsor, que llegó para sustituir a Ofterdingen tras su derrota, y que al parecer invocó a un demonio durante sus actuaciones para que continuase por él el duelo. Aunque el demonio fue derrotado por Wolfram von Eschenbach.

Miniatura del Codex Manesse en que aparecen el Landsgrave de Turingia y su esposa Sophia (arriba) y los seis participantes en el concurso junto al hechicero Klingsor (abajo). Fuente: Universitäts-Bibliothek Heidelberg.

Quizá a estas alturas hayas relacionado el nombre de Tannhäuser con estos hechos, y es que la ópera de Wagner que lleva por título su nombre ambienta su segundo acto precisamente en la Sängerkrieg de Wartburg (también cabe la posibilidad de que su nombre solo te sonase por la mención que se hace a la Puerta de Tannhäuser en la película Blade Runner). Sin embargo, Tannhäuser, a pesar de ser otro de los trovadores más conocidos de la Edad Media alemana, es algo posterior a estos hechos y no aparece citado en las fuentes. Fue Wagner quien estableció la relación entre las leyendas en torno a su figura y la leyenda de la Sängerkrieg de Wartburg.

En realidad resulta realmente complicado tratar de concretar algo o deducir alguna certeza en torno a esta competición musical, sin embargo la realidad es que la Sängerkrieg fue continuamente revisitada por la literatura posterior, y ya en la propia Edad Media algunos historiadores la dieron por cierta mientras otros la rechazaron. Y mientras tanto, quienes la relataban iban añadiendo nuevos detalles y cambios que hacen aun más difícil su interpretación. Quizá por ello en la canción de In Extremo se mencione esto para, en ese paralelismo con la actualidad, hablar de que no hay ganadores ni perdedores, porque ni siquiera en la leyenda podemos estar seguros de quién venció. De lo único de lo que podemos estar seguros es de que, como dice la canción: Ein Jeder singt sein eigen Lied / Auf der Wartburg hatten alle Platz. Cada uno cantaba su propia canción, pero había sitio para todos en Wartburg.

In Extremo. Fuente: Wikimedia.

Referencias:

  • Facsímil del Codex Manesse en la Universitäts-Bibliothek Heidelberg.
  • Muro Aristizabal, B. (2012). Der Sängerkrieg auf der Wartburg. El tema de la lid de los poetas y su recepción literaria en Novalis, E. T. A. Hoffmann, Friedrich de la Motte Fouqué y Richard Wagner (Tesis doctoral). Universidad del País Vasco.
  • Henken, J. «“O du mein holden Abendstern” de Tannhauser», en LAPhil.com.

Montségur – Iron Maiden y el fin de los cátaros

At the gates and the walls of Montségur
Blood on the stones of the citadel

Así es el estribillo de la cuarta canción del álbum Dance of Death de Iron Maiden, una canción que según se ha citado en algunas publicaciones fue concebida por Bruce Dickinson durante unas vacaciones al sur de Francia, muy cerca de la fortaleza que da nombre a la canción, Montsegur.

La canción deja claro desde el principio que trata de una masacre, describiendo en sus primeras estrofas un espacio desolado en el que se ha llevado a cabo una matanza:

I stand alone in this desolate space
In death they are truly alive
Massacred innocence, evil took place
The angels were burning inside

Bruce Dickinson habla en primera persona, describiendo lo que observa en las ruinas, conocedor de lo que allí ocurrió, y en los siguientes versos se pregunta los motivos que llevaron a tal masacre:

Centuries later I wonder why
What secret that they took to their grave
Still burning heretics under our skies
Religion’s still burning inside

Ya nos lanza una pista: habla de unos herejes y de un posible secreto. Se está refiriendo a los cátaros, pero ¿quiénes eran los cátaros?

Los cátaros o albigenses fueron un movimiento religioso que, aunque se originó en Oriente, tuvo especial predicamento durante la Edad Media en Europa occidental. Eran cristianos, pero tenían algunas diferencias con los católicos. Así, por ejemplo, estaban muy influidos por cultos maniqueístas orientales, de forma que tenían una visión dualista del mundo, que, según ellos, vivía en una continua lucha entre el bien y el mal, y todo lo material era una creación de Satán. Esto les llevaba al rechazo de algunas prácticas como el bautismo o la comunión, pues rechazaban incluso la idea de que Dios se hubiera encarnado en Cristo. Para ellos Cristo nunca adoptó una forma física. Tampoco aceptaban la institución del matrimonio y practicaban la austeridad y el ascetismo en todos los aspectos de la vida.

Sin embargo, la costumbre de los cátaros de no poner por escrito su doctrina ha impedido que en la actualidad tengamos una idea clara de sus creencias, y eso a su vez ha generado muchísimas leyendas a su alrededor que los relacionan con el Santo Grial, los templarios, y un larguísimo etcétera sin fundamento histórico fiable. Lo que sí sabemos es que las diferencias con la Iglesia católica llevaron a que el papado los declarase como una herejía contraria a las creencias católicas.

Expulsión de los cátaros de la ciudad de Tolouse. Fuente: Wikimedia.

A lo largo de los siglos XI y XII, los cátaros se hicieron especialmente fuertes en el sur de Francia, en regiones como Aquitania y Occitania, mientras la Iglesia católica respondía a estas creencias mediante su censura e incluso persecución. En distintos sínodos fueron condenados e incluso se llevaron acciones militares y judiciales contra ellos, siendo muchos de ellos ejecutados.

Sin embargo, los esfuerzos de la Iglesia fueron en vano, los cátaros lograron aliarse con algunos nobles franceses e incluso aragoneses, ganándose su protección y el apoyo del pueblo. 

Se intentaron algunas iniciativas pacíficas con el fin de frenar el avance cátaro a través de alianzas matrimoniales e incluso reuniones entre predicadores católicos y cátaros arbitrados por monarcas como Pedro II de Aragón. También se puso en marcha la recién creada Inquisición en la zona, para tratar de atajar cualquier práctica herética. Pero nada de esto dio resultado.

Santo Domingo y los albigenses, obra de Pedro Berruguete. Fuente: Wikimedia.

Comenzaron incluso enfrentamientos entre misioneros católicos: mientras unos optaban por un predicamento paciente y pausado, abierto al diálogo, otros apostaban por una mayor beligerancia, por conversiones forzosas y excomuniones, como era el caso de los cistercienses. Y fue precisamente el asesinato de uno de estos últimos, el legado papal Pierre de Castelnou, lo que sirvió de detonante para la Cruzada Albigense.

La Cruzada Albigense fue la persecución sistemática a la que llamó el papa Inocencio III en marzo de 1208 contra los cátaros y todos aquellos que los protegieran. En su texto, el papa daba el tratamiento de cruzada al conflicto, concediendo a quienes participasen en ella la absolución de los pecados y las tierras y posesiones de los represaliados. A la llamada respondieron rápidamente varios nobles, los obispos afectados y hasta la familia real francesa, los capetos, posicionándose junto al papado y contra los señores feudales del sur de Francia. Se formó así un ejército de miles de hombres que comenzaron su marcha desde Lyon a través del Ródano hacia los dominios cátaros.

Sin embargo, la cruzada no fue tan rápida como esperaba el papado, y el conflicto se alargó durante décadas, pues no tenía una vertiente únicamente religiosa, sino también política. La cruzada dio lugar a todo un baile de alianzas de casas reales, de señores feudales y de vasallos que iban mutando conforme avanzaba la guerra. Pero la sumisión del condado de Tolosa al rey de Francia, Luis VIII, a través de la firma del Tratado de París de 1229 dejó a los cátaros sin sus últimos aliados, pero aun así no se dieron por vencidos.

A partir de entonces, sin señores feudales ni nobles que los pudieran defender, los cátaros pasaron los siguientes treinta años buscando refugio en fortalezas donde resistir creando comunas autosuficientes. Uno de esos enclaves fue Montsegur.

Montsegur en la actualidad, aunque el castillo de la cima se construyó con posterioridad a los hechos que aquí relatamos. Fuente: images.rt

Los cátaros buscaron refugio en esta pequeña villa, y resistieron allí algunos años hasta que las tropas fieles al papado y a la corona se trasladaron hasta allí en forma de 6000 hombres, mientras que en el interior, se había conformado una población compuesta por unos 200 cátaros y otros 300 pobladores. La canción continúa con una frase que alude precisamente a esa mezcla de cátaros y habitantes de la villa de Montsegur:

As we kill them all so God will know his own
The innocents died for the pope on his throne
Catholic greed and its paranoid zeal
Curse of the grail and the blood of the cross

La célebre frase «Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos», es una frase que tradicionalmente se ha relacionado con los acontecimientos de la cruzada contra los cátaros, aunque no en el asedio de Montsegur, sino en uno de los primeros del conflicto, el de Béziers. La frase se atribuyó en el pasado a Simón IV de Montfort, y anteriormente a  Arnaud Amaury, cuando interrogado por sus soldados sobre cómo distinguir a cátaros de católicos durante el asalto, respondió así, proponiendo matar a todos para que Dios escogiese. Sin embargo, tampoco esto es cierto, a día de hoy sabemos que muy probablemente esta frase no se pronunció nunca, sino que se añadió tiempo después a las crónicas.

Templar believers with blood on their hands
Joined in the chorus to kill on demand
Burned at the stake for their soul’s liberty
To stand with the cathars to die and be free

En cualquier caso, y a pesar de la superioridad numérica de los asaltantes, la propia orografía dificultó el acceso de las tropas, que optaron por sitiar la población en un asedio que se alargó durante diez meses.

The book of old testament crippled and black
Satan his weapon is lust
Living this evil damnation of flesh
Back to the torture of life

Las dos estrofas siguientes aluden a las creencias de los cátaros, que ya hemos visto que consideraban todo lo físico algo demoníaco, de forma que identificaban el sexo y la lujuria como armas de Satanás, rechazando todo lo corpóreo, la «condenación de la carne», que dice la canción.

Excomunión y persecución de los albigenses por el papa Inocencio III. Fuente; Wikimedia.

The perfect would willingly die at the stake
And all of their followers slain
As for the knowledge of God, they had claimed
Religion’s still burning inside

La caída de Montsegur se produjo en marzo de 1244, cuando la villa fue definitivamente tomada. El día 16 se obligó a todos los cátaros a renunciar a sus creencias, pero los perfectos, los predicadores cátaros iniciados en ese camino de abstinencia y espiritualidad, rechazaron la propuesta, y por ello fueron condenados a morir en la hoguera. En la actualidad se estima que 210 personas murieron quemadas aquel 16 de marzo de 1244.

Facing the Sun as they went to their grave
Burn like a dog or you live like a slave
Death is the price for your soul’s liberty
To stand with the cathars and to die and be free

Con esta consideración de las víctimas cátaras cierra la canción antes de dar paso una vez más al estribillo. Y es que según ha confesado el propio Bruce Dickinson, no pretendía únicamente hablar de los cátaros, sino establecer un paralelismo con la gente que aun en la actualidad muere o sufre por sus creencias.

Por su parte, las menciones al Grial y otros elementos en la canción, como advertíamos, no obedecen a un trasfondo histórico real, sino que son más el producto de la literatura y la conspiranoia, que ha sabido aprovechar la falta de documentación acerca de la doctrina cátara para establecer vínculos con supuestos misterios.

Montsegur no fue la última fortaleza en que resistieron los cátaros, en realidad el castillo de Quéribus fue, oficialmente, el último foco de resistencia cátara y, tras su toma en 1255, se dio por extinta la herejía. Sin embargo, Montsegur sí que pasó a la historia como un icono por los acontecimientos tan dramáticos que allí se vivieron.

Monolito en Camp des Cremats, en Montsegur. Fuente: Wikimedia.

En la actualidad un monolito ubicado en el Campo de los Quemados, donde fueron ejecutados los cátaros y sus protectores, recuerda aquellos acontecimientos con una inscripción que dice «A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano. 16 de marzo de 1244».

Referencias:

  • Oldenbourg, Z. (2002). La hoguera de Montségur. Los cátaros en la historia. Edhasa.
  • O’Shea, S. (2002). Los cátaros. La herejía perfecta. Javier Vergara.
  • Wall, M. (2004). Iron Maiden. Run to the Hills. The Authorised Biography. Sanctuary Publishing.

Wallada la Omeya – Saurom

A menudo, cuando abrimos un libro de historia, es realmente difícil encontrar una mujer que no aparezca completamente sexualizada o adoptando un rol en relación a un hombre, pero esto se hace aún más difícil cuando hablamos de la Edad Media y, más concretamente, de Al Ándalus. Sin embargo, las hubo, y algunas muy importantes, y aunque durante mucho tiempo quedaron silenciadas, algunas comienzan a recuperar el espacio que se merecen, y a esta causa tiene mucho que aportar la música popular.

Afortunadamente, grupos de heavy metal como los gaditanos Saurom, aportan su granito de arena a la causa recuperando una de esas figuras a través de su canción “Wallada la Omeya”, con letra de Narci Lara y música de Raúl Rueda.

La canción “Wallada la Omeya” en el canal oficial de YouTube de Saurom.

Este tema es la séptima pista de su álbum Once romances desde Al-Ándalus, en el que Saurom hace un tributo a su tierra, Andalucía, recuperando poemas y leyendas de autores andaluces como Bécquer, Góngora o García Lorca, o dedicando directamente letras propias a Andalucía y algunas de sus figuras más ilustres, como ocurre con la primera canción, “Reina de la oscuridad”, o este “Wallada la Omeya”.

Portada del disco ‘Once romances desde Al-Ándalus’ de Saurom.

Pero ¿quién fue Wallada? Pues vamos a descubrirlo de la mano de Saurom: la canción comienza con la siguiente estrofa:

Poetisas del mundo

Bienvenidas a esta tierra

Princesa de imperios

Que ni el cielo hace mella

Wallada la Omeya es el nombre con que ha pasado a la historia, aunque su nombre real era Wallāda bint al Mustakfī, y efectivamente alcanzó la fama gracias a su poesía, de ahí que la canción comience dando la bienvenida a las poetisas del mundo a Andalucía. Pero, ¿por qué eso de “princesa”? Pues no se trata de una licencia del grupo, no es un ornamento, sino que Wallada realmente fue princesa.

Nuestra protagonista era hija de Muhammad al-Mustakfī, califa de Córdoba durante un brevísimo período de tiempo, unos diecisiete meses entre 1024 y 1025, bajo el nombre de Muhammad III. Acabó sus días destronado y asesinado por las fuerzas de Yahya I al-Muhtal.

La poetisa heredó de su padre el epíteto de “la Omeya”, pues el califa, al ser bisnieto de Abderramán III, pertenecía a esta dinastía. Sin embargo, Wallada solo era Omeya por parte de padre, ya que su madre era una esclava que servía en la corte. Esto, que puede resultar curioso, era en realidad bastante habitual en la época, y muchos califas andalusíes fueron hijos de califas y esclavas.

Narci Lara, autor de la letra de la canción “Wallada la Omeya” durante un concierto. Fuente propia.

De su educación se encargó el poeta Ibn Hazm, autor de la que probablemente es la obra literaria de más importancia en Al Ándalus, El collar de la paloma. Este, al darse cuenta de la inteligencia de su alumna, en seguida la introdujo en el mundo de la poesía. Y, según se dice, fueron precisamente sus versos los que la salvaron cuando se produjo la caída de su padre. Tanto le gustó la poesía de la joven al nuevo califa, que decidió mantenerla en la corte como invitada.

Siguiendo con la canción, la segunda estrofa nos dice:

Mi fragua es el corazón

Forjo suspiros en añil

Los astros sienten el rencor

De que una dama sea así.

Los confines del silencio

Atesoran mis secretos.

Parece que existe un consenso en la enorme calidad literaria de los versos de Wallada, versos de un carácter muy personal, en los que la cordobesa volcaba todas sus emociones y sentimientos sin censura.

También son varias las fuentes que coinciden en señalar la belleza de esta mujer, quizá de ahí proceda esa referencia al “rencor” que sienten “los astros”. Pero además de su belleza, Omeya poseía otras características que hacían de ella un personaje realmente singular para su tiempo: las fuentes hablan de ella como una mujer realmente libre, que se sentía libre para opinar y actuar, por lo que a menudo sus contemporáneos, e incluso historiadores posteriores, la definen como libertina, ligera, poco cuidadosa, y demás apelativos que, sin duda, obedecen a una visión arcaica de lo que debía ser una mujer.

Un ejemplo claro del carácter y personalidad de Wallada es que siendo muy joven regentó un salón literario que sirvió de lugar de encuentro de los más famosos escritores de la época. Y convirtió su hogar en una escuela para chicas jóvenes, incluidas esclavas.

Así, no debe extrañarnos el alegato que hace Saurom en el estribillo de la canción:

Va demostrando a la vida que puede triunfar

Porque es mujer, mujer…

Va encarando injusticias por la libertad

Mujer, mujer…

Desde luego, Wallada se convirtió en su tiempo en una de las mujeres más respetadas y alcanzó una notable fama gracias a sus versos. Por lo que sí que podemos hablar de un triunfo. De hecho, con la llegada al poder de Abderramán V, este le otorgó un puesto como consejera.

Saurom (con Wyrdamur) durante su concierto en el Leyendas del Rock 2013. Fuente propia.

Sin embargo, su fuerte carácter también se plasmaba en algunos de sus versos, que han sido definidos por literatos de distintas épocas como demasiado soeces, irónicos, violentos, obscenos… motivo por el que quizá su poesía no gozó de tanta repercusión posterior, siendo rechazada en antologías y colecciones.

Las mangas bordadas

Con su lema, su poesía

Merezco grandeza

Gran respeto y cortesía.

En este punto de la canción, Saurom hace mención a un aspecto que siempre se ha dicho de Wallada, y es que la poetisa se hacía grabar sus propios versos en sus vestidos. Concretamente, algunas fuentes se refieren a un dístico que llevaba bordado en la manga izquierda de un vestido que decía: “Por Alá, que merezco cualquier grandeza y sigo con orgullo mi camino“, de ahí el resto de la estrofa. Sin embargo, en la actualidad son varios los autores que ponen en duda la autoría de dichos versos, ya que la historia de Wallada, como veremos, ha sido muy ornamentada en tiempos posteriores.

Filosofía de mujer

Genio sincero y luchador

Reivindicando humanidad

Exhibe su talento atroz.

En efecto, existen motivos para considerar que algunos de los versos que tradicionalmente se han atribuido a ella, en realidad sean añadidos de otros autores en tiempos posteriores. A día de hoy existen tan solo unos pocos poemas que los estudiosos de la materia atribuyen a ella sin dudar, y la mayor parte consisten en sátiras. Pero el acontecimiento que marca su vida y que hace que hoy se dude tanto de buena parte de su obra aparece recogido en los siguientes versos de la canción:

El amor envenenado

No hará ascuas mi reinado.

Ese amor envenenado al que alude Saurom es la relación que la poetisa mantuvo con el también poeta Ibn Zaydūn. Son muchas las relaciones que se conocen de Wallada con hombres, incluso alguna se ha especulado también con mujeres, sin embargo, nunca llegó a casarse. Y de entre todos sus amantes, destacó él, Ibn Zaydūn.

Este hombre accedió a ella a través de sus versos, enviándole poemas, y pronto comenzaron una relación que acabó bastante mal y de la que nos dan muestra los propios versos conservados de la cordobesa.

En la actualidad, en la ciudad de Córdoba existe este monumento que conmemora el amor entre los dos poetas. Fuente: verpueblos.com.

Al parecer, Ibn Zaydūn comenzó otra relación con una esclava, aunque según otras versiones Wallada habría sido la primera en ser infiel. En cualquier caso, existió una infidelidad y una ruptura de lo más tortuosa, ya que Wallada comenzó entonces un acercamiento a quien sería su protector hasta el fin de sus días, Ibn ‛Abdūs, que pertenecía a una facción política contraria a la de Zaydūn, y desde su posición de ministro consiguió que detuvieran al poeta y le arrebataran todas sus posesiones. No obstante, Zaydūn acabaría sus días dedicando versos a Wallada solicitándole su perdón.

Pero Wallada nunca le perdonó, y entre la obra atribuida a ella, encontramos versos que, de forma poco amable, definen a su antiguo amante como «sodomita activo y pasivo, rufián, cornudo, ladrón y eunuco que se prenda de los paquetes de los pantalones».

La relación entre los dos poetas fue tan sonada ya en su época, que pronto empezó a reflejarse en obras de otros literatos que, poco a poco, fueron añadiendo detalles tales como peleas, otras relaciones de infidelidad, encuentros amorosos y, lo que más difícil hace discernir la obra real de la ficticia, diálogos e incluso versos puestos en boca de cada uno de los amantes.

Hasta el final, Wallada mantuvo sus ansias de libertad, las reivindició y las puso en práctica, y eso lo transmitió a algunas de sus discípulas, como su protegida Muhŷa bint al-Tayyānī al-Qurṯubiyya. Sin embargo, el contexto histórico jugaría en contra de mujeres como ella y, si bien Wallada había contado incluso con el apoyo de hombres poderosos como Ibn ‛Abdūs o Abderramán V, sus discípulas deberían enfrentar tiempos más complicados con la llegada de los almorávides, mucho más radicales que los andalusíes del califato y mucho más restrictivos hacia las mujeres. Quizá no sea casual que la muerte de la poetisa se feche en el 26 de marzo de 1091, precisamente el día en que los almorávides consiguen hacerse con Córdoba.

No obstante, ahí queda el legado de Wallada en forma de versos maravillosos, considerados algunos de los de mayor calidad de la Edad Media peninsular y marcados por esa personalidad que muchos han definido como protofeminista y completamente adelantada a su época. Y se agradece que, por un momento, grupos de heavy metal como Saurom dejen a un lado las batallas para hablarnos de personas que, como ella, hicieron enormes aportaciones a nuestra historia y quedaron silenciadas. Ojalá más grupos de música sirvieran para divulgar la labor de las mujeres a lo largo de la historia.

Bibliografía:

Álvarez Palenzuela, V. A. (2011). Historia de España de la Edad Media. Ariel.

Bellido, J. F. (2003). “Wallada Bint Al-Mustakfi”, en Actas del IV Seminario de la Asociación Universitaria de Estudios de Mujeres (AUDEM), vol. 2, 2003. Universidad de Sevilla.

Garulo, T. “Wallada bint al-Mustakfi“, en Biografías. Catálogo de biografías de la Real Academia de la Historia.

Garulo, T. (1985). Diwan de las poetisas andaluzas de Al-Andalus. Hiperión.

López de la Plaza, G. (1992). Al Ándalus, mujeres, sociedad y religión. Universidad de Málaga.

Manzano Moreno, E. (2015). “Épocas medievales”. En Fontana, J., y Villares, R., Historia de España. Crítica.

Santa María – In Extremo y Alfonso X El Sabio

Alfonso X fue rey de Castilla entre 1252 y 1284. Su reinado estuvo marcado por la ofensiva contra los musulmanes en el sur andaluz y la costa marroquí, por la represión de las rebeliones mudéjares, pero sobre todo por su candidatura a emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, cuya financiación endeudó a la Corona castellana enormemente.

Sin embargo, no fueron estas acciones las que han quedado en el imaginario colectivo de este monarca, sino su papel como promotor de la cultura y la ciencia, y no es para menos: Alfonso X fue también el patrocinador de la Escuela de Traductores de Toledo, fundó universidades y otras instituciones relacionadas con la investigación y los estudios y, sobre todo, destacó por su propia producción. Escribió obras de Derecho, de astronomía y demás.

Miniatura de Alfonso X en el ‘Libro de los juegos’. Fuente: Wikipedia.

Y donde despuntó el monarca castellano fue en la producción literaria, de la cual destaca como su principal obra Cantigas de Santa María. Considerada una de las obras cumbre de la literatura medieval europea, las Cantigas son un manuscrito escrito en galaico-portugués en el cual el monarca recopiló una serie de poemas que cuentan los milagros realizados por la virgen María. La devoción del monarca por la virgen no era una particularidad suya, sino que encajaba en un contexto de especial devoción mariana en la época.

¿Y qué tiene todo esto que ver con la música en general y el heavy metal en particular? Pues aquí es donde entra el grupo de folkmetal alemán In Extremo, que tuvo a bien coger una de esas cantigas compuestas por el rey de Castilla e interpretarla tal que así:

La canción “Santa Maria” en el canal oficial de YouTube de In Extremo.

Siempre ha existido en el mundo del heavy metal un especial gusto e interés por lo medieval (con más o menos acierto). Pero a mediados de los noventa, ese gusto se convirtió en algo más serio, y ese interés ya no se manifestó únicamente a través de las letras de las canciones o la estética. Algunos grupos de música empezaron a experimentar con melodías extraídas directamente de obras medievales.

Fue precisamente a mediados de los noventa cuando se formó la banda In Extremo, que se incorporó a esta ola y la abanderó en su país natal incorporando instrumentos medievales y apostando por esas melodías.

En agosto de 1999 lanzaron su quinto disco, Verehrt und Angespien, uno de los mejores de su carrera, en el que la práctica totalidad de las canciones se basaban en textos y melodías tradicionales de origen medieval: “Herr Mannelig“, “Pavane“… Y fue cuando apareció la sorpresa para el público español: “Santa María”.

“Santa María, Strela do Dia” es la cantiga nº100, probablemente la más conocida de la obra de Alfonso X. Y que en su tiempo debía sonar bastante parecido a esto:

En realidad la melodía es la misma tanto en esta versión más fiel a la composición del monarca como en la versión más metalera de In Extremo. Pero, ¿cómo puede In Extremo o cualquier otro intérprete de música saber cómo sonaba esta canción escrita en el siglo XIII?

Pues es precisamente esta una de las singularidades que hace que la obra de Alfonso X sea tan especial: cada composición en verso del monarca estaba escrita para ser cantada, y para ello a cada cantiga le acompaña su correspondiente partitura, tal y como se puede ver en esta imagen correspondiente precisamente a la cantiga nº100, la escogida por In Extremo para su interpretación:

Página correspondiente a la Cantiga nº100 del manuscrito de las Cantigas de Santa María. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional de España).

De esta forma, la obra de Alfonso X el Sabio es un auténtico tesoro de la historia de la literatura y, como se puede ver, de la música, que nos permite viajar siglos atrás para saber cómo sonaban las composiciones medievales. Por su parte, In Extremo tuvo a bien llevar a cabo una actualización de la canción, pero respetando su melodía e incluso la lengua en que fue escrita, lo que permitió que más gente se pudiera acercar a la obra de este monarca.

No sería esta la última vez en que el grupo se atreviera a cantar en una lengua peninsular o buscase inspiración en tierras hispanas, pero eso ya es otra historia. Hasta aquí la que, muy probablemente, sea la historia de la primera vez que un texto escrito por un rey castellano acabó siendo cantado por un grupo de heavy metal alemán.

Bibliografía:

González Jiménez, M. (2004). Alfonso X el Sabio. Ariel.

Valdeón Baruque, J. (2003). Alfonso X. La forja de la España moderna. Temas de Hoy.

Cantigas de Alfonso X el Sabio en la web de la Biblioteca Nacional de España (página 312 del documento en pdf para la Cantiga nº100).

Enlaces de interés:

Partitura de Santa Maria, strela do dia, cantiga nº100.

Página oficial de In Extremo (en inglés).

Βένετοι! Πράσινοι! – Turisas y las carreras de carros bizantinas

Ladies and gentlemen! The main event of tonight:

On chariots of fire!

En 2011, la banda finlandesa de power metal Turisas publicó su tercer álbum de estudio bajo el título Stand Up and Fight. El disco seguía la línea marcada por los anteriores: batallas, armas y vikingos. Sin embargo, en este se añadía un elemento que no habíamos visto antes en su discografía y que quedaba claro desde la propia portada: el Imperio bizantino.

Portada del disco ‘Stand Up and Fight’ (2011) de Turisas.

En efecto, en la portada del disco se puede ver la basílica de Santa Sofía sin los minaretes añadidos por los musulmanes tras la conquista de la ciudad en 1453 y una serie de soldados nórdicos en posición de batalla. Y es que el álbum es prácticamente un disco conceptual acerca de la Guardia varega, una unidad al servicio del emperador bizantino compuesta por guerreros de origen nórdico. En otra ocasión hablaremos más detenidamente de ellos, pero la canción que nos interesa hoy es un tema que casi podríamos calificar de instrumental por su escasa letra: “Βένετοι! – Πράσινοι! (Venetoi! – Prasinoi!)”.

Se trata de la cuarta pista del disco, y como se puede ver en el propio título escrito en griego, alude a una cuestión puramente bizantina.

La canción comienza con esas típicas trompetas que nuestro cerebro asocia ya, gracias al cine, con el mundo del circo romano. Y tras una larga introducción instrumental, una voz exclama: Ladies and gentlemen! The main event of tonight: On chariots of fire!

Queda claro: está presentando una carrera de carros. Como herencia del mundo romano, y tras la prohibición de los combates de gladiadores, había sobrevivido la tradición de las carreras de distintos modelos de carros (bigas, trigas, cuádrigas…). Esta costumbre arraigó fuertemente en el mundo bizantino, en especial en Constantinopla, donde el hipódromo se convirtió en un importante punto de encuentro para celebraciones pero sobre todo para confrontaciones. De hecho, como veremos más adelante, el hipódromo bizantino se convirtió, como sucede en la actualidad con muchos estadios de fútbol, en escenario de reivindicaciones políticas.

En la actualidad se conservan unos pocos restos que marcan el lugar donde se encontraba el Hipódromo de Constantinopla. Este es su aspecto en la actual Estambul. Fuente: Wikimedia.

La canción continúa con la misma voz exclamando: The Greens! The Blues! Estos verdes y azules que cita, son también los que dan título a la canción (los Βένετοι, traducido como “los venecianos”, serían los verdes, mientras que Πράσινοι sería literalmente “los azules”).

Esta alusión a los colores se debe a que, al igual que hoy en día cada equipo de fútbol, baloncesto y demás se distingue por los colores de su equipación, en las carreras de carros ocurría exactamente lo mismo. En un primer momento existieron dos grandes equipos: rojos y blancos, y más tarde se añadieron los otros dos colores, verdes y azules. En este caso eran estos dos colores los que se enfrentaban.

Siguiendo la canción, la voz ordena que abran las puertas: Open the gates!

Y sigue una nueva parte instrumental hasta que la voz irrumpe, pero esta vez cantando con una voz gutural:

Dust fills the air, stallions cry under the whip

Cars come crashing in the turn

Dragged by the reins around the track, of poor man

Thundering hooves to seal his fate

Venetoi! – Prasinoi!

The partisans drive

Venetoi! – Prasinoi!

The crowd cheering wild

En realidad lo que está haciendo la canción es describirnos una imagen que cualquiera que haya visto una película como Ben Hur o Gladiator, se puede imaginar rápidamente: los carros levantando el polvo, el escándalo de la multitud… Lo hacen además de una forma magistral al incluir un coro que consiste en una muchedumbre gritando al unísono.

Audio de la canción en el canal oficial de YouTube de Turisas.

Pero la canción no dice nada más. Entonces, ¿por qué Turisas decidió hacer una canción sobre las carreras de carros? Y, sobre todo, ¿por qué escogió precisamente esos dos colores?

Pues porque lo que sucedía en el hipódromo de Constantinopla no era un mero espectáculo de carreras.

Con el paso del tiempo, los Verdes y Azules fueron ganando popularidad hasta desbancar a los originales, y como también ocurre con los equipos de fútbol, muchos adquirieron un significado que iba mucho más allá de lo deportivo y agruparon a personas de una ideología común, o al menos con unos determinados intereses. Así, los Verdes se convirtieron en el equipo de los comerciantes, de la incipiente burguesía, mientras los Azules representaban a la aristocracia tradicional.

Además, añaden algunos autores, cada equipo se convirtió en representante de una parte de la ciudad en función de la población que en ella vivía y sus condiciones económicas.

Se puede adivinar que los intereses de ambos grupos sociales eran contrarios: mientras los Verdes deseaban una mayor participación política y la concesión de derechos y privilegios reservados a la aristocracia, los Azules eran más conservadores. Y no solo eso, sino que también los enfrentaba la religión: por entonces en el mundo bizantino se enfrentaban distintas formas de entender el cristianismo, y mientras los Azules seguían mayoritariamente la religión oficial, el catolicismo, los Verdes eran partidarios del monofisismo, es decir, la idea de que Jesús no tenía parte humana, sino que tenía únicamente naturaleza divina.

Los aficionados de uno y otro equipo acabaron formando guerrillas que, cuando se enfrentaban, ponían en jaque a la ciudad. Y en este contexto es en el que tuvieron lugar los denominados Disturbios de Niká.

En enero del año 532 se celebró una de estas carreras que enfrentó a los dos grupos principales: Verdes y Azules. Pero aquel día el ambiente estaba especialmente caldeado, pues a las diferencias entre los dos grupos se unía una situación de inestabilidad provocada por la necesidad de ampliar y subir impuestos por parte del emperador Justiniano a la ciudadanía para hacer frente a distintas negociaciones de paz.

Además, Justiniano se encontraba en mitad de una reforma que había supuesto una serie de recortes en la administración y había endurecido la lucha contra la corrupción, lo que había molestado tanto a aristócratas como a empleados públicos. Ninguna de las formaciones estaba satisfecha con la gestión del emperador, y ambas querían imponer un modelo acorde a sus intereses.

En los días previos a la carrera, ya se había producido la detención de miembros y aficionados de ambos equipos con ocasión de algunos asesinatos y reyertas callejeras. Pero en esta ocasión la cosa fue mucho más allá, y empleando la carrera como excusa, los dos grupos comenzaron un enfrentamiento en el propio hipódromo, donde se encontraba presente el mismísimo emperador, aunque en pocos minutos la protesta se extendió a las calles de la ciudad.

Los disturbios duraron una semana durante la cual se produjeron ataques, saqueos e incendios de distintos edificios públicos y tan importantes como el Gran Palacio o la propia basílica de Santa Sofía. Durante las protestas, algunos rebeldes llegaron a proclamar emperador a Hipatio, el sobrino del antiguo emperador Anastasio I, y a quien algunas fuentes señalaron como el instigador de los disturbios.

En un principio, la respuesta de las fuerzas imperiales no fue demasiado contundente, motivo por el cual se alargó durante tanto tiempo la sublevación. Sin embargo, la certeza de que algunos senadores aprovecharían la situación para derrocar a Justiniano, obligó al emperador a mover ficha, aunque son varias las fuentes que coinciden en señalar a la emperatriz Teodora como la responsable del plan para atajar la situación. Para ello, los emperadores recurrieron a tres de sus mejores hombres: Narsés, Belisario y Mundo. Estos tres generales se encargaron de llevar a cabo un engaño a los rebeldes simulando una negociación en el propio hipódromo que acabó con una masacre que costó la vida a varias decenas de miles de personas.

‘Belisario pidiendo limosna’, obra de Jacques-Louis David (1781). Según algunas fuentes, Belisario acabaría sus días cegado por orden del emperador Justiniano y mendigando por las calles. Fuente: Wikimedia.

Así terminaron los disturbios más violentos vividos por la ciudad de Constantinopla, que sin embargo permitieron al emperador consolidar su poder. Se trata de un acontecimiento trascendental para la historia de Bizancio, y de ahí que Turisas decidiera incluir una canción que aludiese al hipódromo de Constantinopla y al enfrentamiento entre Azules y Verdes. Además, la canción sirve de preludio a la canción que da nombre al disco: “Stand Up and Fight”.

Más adelante seguiremos analizando más canciones de este disco, porque dan para mucho…

Bibliografía:

Asimov, I. (2011). Constantinopla. El imperio olvidado. Alianza.

Cabrera, E. (1998). Historia de Bizancio. Ariel.

Hernández de la Fuente, D. (2014). Breve historia de Bizancio. Alianza.

Norwich, J. J. (2000). Breve historia de Bizancio. Cátedra.

Pselo, M. (2005). Vidas de los emperadores de Bizancio. Gredos.

The Bloody Veredict of Verden – Carlomagno y las guerras sajonas

I shed the blood of the saxon men! – Christopher Lee

¿Recordáis aquella película en la que Christopher Lee hacía de Carlomagno y pronunciaba esta frase? Nosotros tampoco. La cita es parte del estribillo de la canción que analizaremos a continuación («The Bloody Veredict of Verden») de la banda «Christopher Lee». Sí, nuestro querido Saruman arrastraba una voz cruel (y muy heavy). El álbum que contiene esta canción fue publicado en 2010 bajo el nombre de Charlemagne: By the Sword and the Cross. Se trata de un proyecto conceptual de metal sinfónico que tiene como protagonista a Carlomagno.

Portada del disco Charlemagne: By the Sword and the Cross. Fuente: Discog

La canción está escrita (y cantada) a dos voces en forma de diálogo entre el joven y el viejo Carlomagno acerca del suceso conocido como la «masacre de Verden», episodio que se enmarca dentro de las guerras entre francos y sajones.

Does a man have to fight all his life
Only in death to take flight to the skies?
Warmongers vie to take my throne
No respect is ever shown

Situación antes de Carlomagno:

A la muerte de Pipino el Breve (768) el Reino de los francos quedó dividido entre sus hijos Carlos y Carlomán. Sin embargo, pocos años más tarde, Carlos se haría con el reino de su hermano a la muerte de este, unificando el territorio. Es a partir de entonces cuando comienza la expansión territorial, siendo la conquista de Sajonia la gran empresa del reinado de Carlomagno.

Esta primera estrofa presenta a un rey que se ve agredido por otros «belicistas» y que defiende «su territorio» (en esta época la idea de Estado era imaginada como derecho patrimonial). No solo guerreó con los sajones, sino que la expansión franca tuvo varios frentes: el sajón, el italiano contra los lombardos y en Hispania frente a los musulmanes.

Mapa con los territorios del Imperio de los francos. Fuente: Wikipedia.


To Pope, or Prince, nor man, nor beast
And steal our cattle for to feast!
No Earthly princeling mind shall take
For scandalous idolatry so fake!

Inicio de la guerra contra los sajones:

A la llegada al trono, Carlomagno consiguió una alianza con el pontificado recibiendo legitimidad para llevar a cabo sus acciones militares en favor de la difusión de la fe cristiana. Con respecto a estas campañas, podría parecer que existía una planificación sistemática, pero las motivaciones fueron diferentes en cada una de ellas.

In borderland raids, they came in their hordes
Ransacking villages, taking the spoils
With nothing to lose, and possessions few
Bold, sturdy, fearless and cruel!

Para el caso que nos ocupa, la relación entre sajones y francos era inestable. Parece ser que reconocían la supremacía franca pero realizaban razzias (expediciones de pillaje) sobre el territorio gobernado por Carlomagno. En el año 772, a consecuencia de una de estas expediciones de saqueo, Carlomagno condujo a su ejército hacia el santuario de Irminsal, destruyéndolo. Esta sería la primera de muchas incursiones sobre territorio sajón, un conflicto que duraría alrededor de treinta años.

Debido a que los sajones carecían de un líder que aunara el territorio, los carolingios se encontraban en la situación continua de que algunos aceptaban la paz y otros continuaban con la lucha. Esto condujo a Carlomagno a establecer una serie de guarniciones en las proximidades del río Weser y en Eresburg.

Defiant of Baptism on pain of death
Tough measures call for me to be ruthless
To set an example to the rebels
Draconian for their worship of devils

A lo largo de esta contienda Carlomagno promulgó una serie de leyes en las que se instaura un duro régimen administrativo (leyes draconianas según la canción) propio de un territorio ocupado por la fuerza, así como una evangelización que castigaba con la muerte a los paganos y a aquellos que se enfrentaran a la iglesia.

La Capitulatio de Partibus Saxoniae (782-85) nos dice que:

  • Aquellos que asaltan violentamente una iglesia y quitan algo en ella por la fuerza o con robo o que dejan que la iglesia se incendie deben morir.
  • Los que rompen los ayunos de cuarenta días antes de Pascua en desprecio de la fe cristiana y comen carne deben morir. Pero el sacerdote debe verificar si no se vio obligado a comer carne por necesidad.
  • Quien mate a un obispo, un sacerdote o un diácono debe morir.
  • La pena de muerte es sufrida por el hombre que es engañado por el demonio y que cree en la costumbre pagana de que cualquier hombre o mujer es brujo y devorador de hombres y, por lo tanto, los quema o consume su carne o la pasa para consumo.
  • La pena de muerte se otorga a aquellos que, según la costumbre pagana, entierran cadáveres entregando sus cuerpos a las llamas.
  • Aquellos que desean permanecer paganos y esconderse entre los sajones deben morir, para no ser bautizados o rechazados para ir al bautismo.
  • Los que sacrifican a una persona al diablo y los ofrecen a los ídolos según la costumbre pagana deben morir.
  • Aquellos que quieran hacer votos contra los cristianos con los gentiles o que quieran perseverar con ellos como enemigos de los cristianos deben morir. Y quien lo apoya contra el rey y el cristianismo también debe morir.

Esta ley fue establecida años después de la masacre de Verden. No obstante, la canción no se muestra en orden cronológico ya que narra la historia como un recuerdo de estas campañas.

Entra en escena Widukind:

How many times did I venture forth
To the extreme wilderness of the north?
To subdue those whose hatred was great
Against churches and priests of our Christian state

Volviendo al contexto histórico, la iglesia había tratado de evangelizar los territorios sajones con escaso éxito y, en muchas ocasiones, las incursiones sajones apuntaban a iglesias y monasterios.

Carlomagno pudo haber pensado que el problema ya estaba resuelto y dirigió sus esfuerzos a la cuestión lombarda. No obstante, la guerra en Sajonia estaba lejos de solucionarse. Poco después de la destrucción de Irminsal, apareció el que sería el líder de la resistencia sajona pagana, Widukind de Westfalia, un comandante militar con la capacidad política de cultivar las relaciones con frisones y daneses paganos. En el año 773, una fuerza sajona aprovechó la preocupación de Carlomagno con Italia para recuperar Eresburg y Syburg. Es ahora cuando el enfrentamiento entre ambos pueblos se recrudece.

Estatua de Widukind en Herford, Alemania. Fuente: Wikipedia.

Shall my realm be taken as I toil
To force others out of Frankish soil?
And I return to learn that all is lost
Yet my companions I trust, the sword and the Cross

Al año siguiente, mientras Carlomagno todavía estaba ocupado en el norte de Italia, los invasores asolaron gran parte del norte de Hesse y quemaron la abadía en Fritzlar, asesinando al abad y los monjes. Durante el otoño, Carlomagno se apresuró hacia el norte, conquistando la capital lombarda de Pavía y, reuniendo todas las tropas locales que pudo, retomó Eresburg antes de que se acercara el invierno y detuviera las operaciones.

La guerra toma un matiz religioso a partir de este momento ya que en enero del año 775, durante una asamblea de los principales líderes carolingios en Quierzy, Carlomagno decidió que los paganos sajones debían ser derrotados y convertidos al cristianismo, o ser aniquilados.

Those good industrious Frankish folk
Who toil out lands with oxen and yoke!
Whilst Lombard, Vulgar and Moorish men
Dare to even glance at them!

Tras un corto período de tranquilidad que Widukind aprovechó para ganar aliados, en el año 777, consciente de las actividades del líder sajón, Carlomagno reunió un ejército particularmente grande, que llevó a Paderborn, donde se había convocado a otra asamblea general de líderes carolingios que se centró en la administración de las tierras sajonas conquistadas.

A esta asamblea acudieron numerosos líderes sajones, quienes aceptaban la rendición. Widukind no estaba presente, sino que se había aliado con el rey danés Sigfred, lo cual significaba que la resistencia sajona seguía activa.

Mientras estaba en Paderborn, Carlomagno recibió una solicitud de apoyo del gobernador de Zaragoza en la zona de la frontera con el Emirato de Córdoba, que estaba en rebelión contra Abd al-Rahman I. Confiado en que Sajonia estaba ahora bajo control, Carlomagno acordó enviar un ejército al año siguiente, que resultó en un fracaso. Además, mientras se llevaba a cabo esta campaña, Widukind regresó a Sajonia destruyendo Karlsburg. Pronto fue rechazado por tropas carolingias pero los ataques sajones continuaron sacudiendo la zona hasta que en el año 782 los sajones obtuvieron una gran victoria en las colinas de Süntel.

La derrota fue humillante para Carlomagno debido a la pérdida de hombres valiosos de la élite militar, por lo que se dirigió al norte para castigar a los sajones.

La masacre de Verden:

Converting entire tribes by the sword
In the name of Jesus Christo, our Lord
On that day in Verden
No mercy given
Victory to the chosen people

Los sajones se sorprendieron por su propio éxito pero también se dieron cuenta de que las consecuencias serían terribles. Debido a la marcha de Carlomagno en represalia por la derrota, muchos de sus líderes se reunieron cerca del asentamiento fortificado de Verden, junto a la confluencia de los ríos Weser y Aller, no para luchar, sino para rendirse. Los líderes sajones entregaron a todos los rebeldes que pudieron. Entre los que no se encontraba Widukind, que había vuelto a huir a tierras danesas.

Four thousand men all dead in one day
They would not renounce their heathen ways
Thirty years of campaigning consumed
To subject those pagans to Christianhood

Al mismo tiempo, Carlomagno ordenó decapitar a 4.500 personas en lo que se conoció como «la masacre de Verden» con la excusa de que habían vuelto a practicar ritos paganos. Este castigo fue un mensaje tanto a sus enemigos como a sus aliados: para los primeros, la rebelión saldría muy cara; para los segundos, la muerte al servicio del rey sería vengada. Este mismo año (782) se redactó la Capitulatio de partibus Saxoniae, de la que ya hemos visto su dureza en los párrafos anteriores.

En lugar de aplastar la resistencia, la matanza en las afueras de Verden causó un resentimiento aún mayor que estallaría en diversas rebeliones a partir del 783 otra vez apoyadas por Widukind hasta que, en el año 785, el líder sajón fue derrotado y se convirtió al catolicismo.

Ary Scheffer: “Carlomagno en Pderborn” (1840). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikipedia. Carlomagno acepta la rendición de Widukind.

Entre los años 782 y 802 se establecieron una serie de leyes conocidas como la Lex Saxonum en las que se incorporaba este territorio al Imperio Carolingio, así como un compromiso entre las costumbres sajonas y las francas, siempre amparadas bajo el cristianismo. Este nuevo sistema requería que los miembros de la aristocracia sajona juraran lealtad como vasallos de Carlomagno y se convirtieran a la fe cristiana.

En estos años hubo algún conato de levantamiento pero fue sofocado rápidamente, la guerra se considera terminada en el año 804 y el problema carolingio se tornó hacia la nueva amenaza del norte.

(I shed Blood of Saxon Men)
I shed the Blood of the Saxon men
I shed the Blood of the Saxon men
I shed the Blood of the Saxon men
I shed it at Verden
I shed the Blood of the Saxon men
I shed the Blood of four thousand Saxon men
I shed the Blood of the Saxon men
I shed the Blood of the Saxon men!

Bibliografía:

– Goff, J. L. (1999). La civilización del occidente medieval. Grupo Planeta (GBS).

– Halphen, L. (1992). Carlomagno y el Imperio carolingio. Ediciones AKAL.

– Nicolle, D. (2014). The Conquest of Saxony AD 782–785: Charlemagne’s defeat of Widukind of Westphalia. Bloomsbury Publishing.

– Quintana, J. C. R. (2008). Breve historia de Carlomagno y el Sacro Imperio Romano Germánico: La desconocida historia de la Europa medieval y del emperador que la hizo renacer del oscurantismo y sentó las bases de la cultura de Occidente. Ediciones Nowtilus S.L.

Enlaces de interés:

Lex Saxonum en latín.

– Canción original «The Bloody Veredict of Verden»

– Videoclip oficial (versión reducida) de «The Bloody Veredict of Verden»