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Mr. Crowley: La larga sombra de un ocultista en la historia de la música

Pocas veces una persona ajena al mundillo ha tenido tanta influencia sobre la escena musical. Pero llama aun más la atención cuando hablamos de un ocultista.

Mr. Crowley, what went on in your head?

Así comienza la canción «Mr. Crowley» de Ozzy Osbourne, dedicada precisamente al personaje que tratamos hoy: Edward Alexander Crowley, más conocido como Aleister Crowley.

Aleister Crowley en 1912. Fuente: Wikimedia

Se hace realmente complicado definir a Aleister Crowley o su obra, pues fue alquimista, escritor, filósofo, poeta, pintor, mago y hasta alpinista. Nacido en Reino Unido en 1875, se crió en el seno de una familia muy religiosa, de hecho su padre era un predicador puritano, y en un ambiente que él mismo definió como represivo. Fue su ingreso en el Trinity College de Cambridge, lejos de su familia, lo que le hizo gozar de una nueva libertad que lo llevó a una reacción contra todo lo relacionado con el cristianismo.

Así, hacia finales del siglo XIX, ingresó en el Templo de Isis-Urania, perteneciente a la Orden Hermética de la Aurora Dorada, una sociedad secreta dedicada a la alquimia y la cábala que practicaba el esoterismo y la magia. Allí aprendió mucho sobre ocultismo y esoterismo, pero no compartía algunos preceptos y llegó incluso a enfrentarse a otros miembros, así que poco tiempo después abandonó la sociedad y creó su propio grupo: Astrum Argentum.

Aleister Crowley durante una ceremonia en 1912. Fuente: Wikimedia.

A partir de entonces comenzó a dar forma a una doctrina filosófica y religiosa que aunaba influencias de todo tipo de magias, de la cábala e incluso del yoga: la Thelema. Esta teoría tuvo una enorme repercusión en el mundo del esoterismo y el ocultismo, e incluso inspiró movimientos contraculturales, hasta tal punto que se le considera un precursor del movimiento hippie. Y aunque la música fue uno de los pocos campos que no tocó este personaje tan polifacético, fue uno de los ámbitos en los que más influyó.

Uno de sus vínculos más conocido en el mundo musical es su aparición en la portada del mítico álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Es cierto que aparece muchísima gente en esa portada, pero es que los propios Beatles reconocieron en varias entrevistas que todos esos personajes estaban ahí porque eran «nuestros héroes» (en palabras de Paul McCartney) y porque son personas que «nos gustan y admiramos» (según Ringo Starr). En distintas declaraciones públicas los miembros de The Beatles se reconocieron admiradores del ocultista británico, así que no es extraño que decidieran incluirlo como uno más entre la actriz Mae West y Sri Yukteswar Giri, un gurú hindú.

Portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles (1967). Rodeado en rojo Aleister Crowley.

Y The Beatles no son los únicos que decidieron incluirlo en el diseño gráfico de un álbum. Tan solo tres años después de la publicación de Sgt. Pepper’s, The Doors publicó un disco recopilatorio con el título 13, y en la contraportada aparecían los miembros del grupo con Jim Morrison en el centro apoyado sobre una especie de busto de Crowley.

Contraportada de 13 de The Doors. Fuente: Pinterest.

Otro músico que ha reconocido seguir las enseñanzas de Aleister Crowley e incluso introdujo algunas de ellas en sus primeros álbumes es Marilyn Manson, lo cual tampoco sorprende teniendo en cuenta la amistad del cantante estadounidense con el fallecido ocultista Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satán y seguidor también de la doctrina de Crowley.

La lista de músicos que se han inspirado en este personaje para sus composiciones es infinita: David Bowie, Danny Carey, batería de la banda de metal progresivo Tool; el grupo de black metal polaco Behemoth, los miembros de Manic Street Preachers, los de Can, los de Iron Maiden, el ya citado Ozzy Osbourne… Sin embargo, si un grupo de música recibió la influencia de Aleister Crowley, ese fue sin duda Led Zeppelin. Más concretamente, su fundador y guitarrista, Jimmy Page.

Jimmy Page nunca conoció al ocultista. El guitarrista nació en 1944 y Crowley murió solo tres años después a causa de una bronquitis. Pero eso no impidió que se convirtiese en una especie de «padre metafísico ausente» desde que comenzó a leer sus obras a los quince años. Sin haber terminado el colegio, Page ya había leído obras tan complejas como Magick in Theory and Practice del fallecido Crowley.

Jimmy Page durante un concierto en 1983. Fuente: Wikimedia.

Muchos de sus conocidos y amigos han definido la relación de Page con Crowley como una auténtica obsesión. En los inicios de su carrera era común encontrarlo en los descansos de ensayos y conciertos leyendo fragmentos de sus obras, y cuando le interrogaban al respecto, era habitual la respuesta «Oh, no lo entenderías. No eres lo suficientemente inteligente». En varios discos de la banda se incluyeron referencias a la teoría de la Thelema, tanto en las letras como en el aparato gráfico, a iniciativa de Page.

Buena parte de la fortuna que hizo el guitarrista con Led Zeppelin la dedicó a hacerse con objetos de la vida y obra de Crowley. Incluso el propio Page llegó a abrir una librería y editorial especializada en ocultismo, The Equinox Booksellers and Publishers, con la que editó algunas obras del filósofo/poeta/alpinista. Aunque si algo relaciona a Page y Crowley, eso es sin duda Boleskine House.

Boleskine House es una mansión del siglo XVIII al sudeste del Lago Ness, en Escocia. Esta fue adquirida en 1899 por Aleister Crowley para llevar a cabo allí sus rituales thelemistas. Según cuenta la leyenda, uno de esos rituales se quedó a medio hacer, de forma que Crowley dejó libres por la casa a una serie de demonios que había invocado. Esta leyenda se vio reforzada por una serie de acontecimientos que se sucedieron en la misma vivienda: suicidios, intentos de asesinato, accidentes y toda clase de despropósitos que fueron creciendo conforme la historia pasaba de boca en boca.

Boleskine House. Fuente: Jimmy Page. La biografía definitiva.

La Boleskine House se rodeó de un halo oscuro que repelió durante mucho tiempo a los vecinos de la finca, hasta que en 1970 fue adquirida por un nuevo propietario. Efectivamente, Jimmy Page compró la vieja casa de Aleister Crowley, según él mismo porque se sentía fascinado por lo desconocido, y porque creía que la experiencia de vivir donde había vivido su padre espiritual le podría ayudar a comprender mejor su filosofía.

Curiosamente no fue así a juzgar por el poco tiempo que pasó el guitarrista en la casa. Las continuas giras y ser poseedor de otras viviendas le llevaron a encargar el cuidado de la casa a su amigo Malcolm Dent, quien declaró haber vivido todo tipo de experiencias paranormales allí (voces, movimientos de sillas, apariciones fantasmales, golpes en puertas…), llegó incluso a afirmar que allí vivía el mal. Sin embargo, los siguientes propietarios de la mansión, la familia MacGillivray, siempre dijeron que no habían vivido ninguna experiencia similar, pero eso no evitó que la leyenda en torno a la maldición de Boleskine hiciera de nuevo su aparición cuando la casa ardió el 23 de diciembre de 2015 y, de nuevo, el 31 de julio de 2019.

Con todo, es muy probable que la maldición haya sido algo exagerada. De hecho, y volviendo al plano musical, a menudo se ha dicho que casi todo el cuarto disco de Led Zeppelin, incluyendo temas tan emblemáticos como «Stairway to Heaven», fueron compuestos en dicha mansión, e incluso se ha hablado de momentos de posesión por parte de los músicos que llevaron a tales composiciones. Sin embargo, en realidad el disco se grabó durante una estancia del grupo en Headley Grange, otra mansión que sirvió de hospicio, y las posesiones probablemente guardaban más relación con el consumo de LSD, heroína y cocaína que con espíritus. Quizá esto forme parte de toda la leyenda en torno a Led Zeppelin y la venta de sus almas al diablo a cambio de éxito, un bulo que ellos mismos trataron de no desmentir por los enormes beneficios que les reportaba que se hablase del grupo incluso en esos términos.

En cualquier caso, aunque la casa no inspirase a Jimmy Page, está claro que la figura de Aleister Crowley fue un eje fundamental tanto en su vida como en su obra, tal y como lo fue para otros muchos músicos aun cuando la música fuera uno de los escasos campos inexplorados por este ocultista y filósofo.

Referencias:

  • Salewicz, Ch. (2019). Jimmy Page. La biografía definitiva. Timun Mas.
  • Symonds, J. (2008). La gran bestia. Vida de Aleister Crowley. Siruela.
  • Norman, P. (2017). Paul McCartney. La biografía. Malpaso ediciones.
  • Marchi, S. (2014). Room Service. La escandalosa vida de las estrellas de rock. Planeta.
  • Martínez Galiana, J. (1997). Satanismo y brujería en el rock. La Máscara.

«Hot Topic» – Le Tigre y el tema candente del feminismo

En este viaje que venimos realizando en este mes de marzo dedicado a las mujeres, era obligatorio hacer una parada en 1999. Aquel año fue especialmente productivo en lo que al feminismo hecho música se refiere, en plena ebullición del movimiento Riot Grrrl, y muestra de ello fue el lanzamiento del álbum Post Orgasmic Chill de Skunk Anansie. Sin embargo, en esta ocasión nos gustaría hacer mención a otro lanzamiento que se produjo en el mismo año: Le Tigre.

Le Tigre. Fuente: indiehoy.com

Le Tigre fue el álbum debut de la banda homónima fundada apenas unos meses antes por Kathleen Hanna, cantante del grupo de punk-rock Bikini Kill. En 1998, después de la disolución de esta banda, Kathleen apostó por un sonido más electrónico, aunque sin abandonar del todo el punk, uniéndose a Johanna Fateman y JD Samson y creando Le Tigre.

Los mensajes progresistas y feministas eran ya una seña de identidad en las canciones de Bikini Kill, y Le Tigre no solo continuó esa tradición, sino que profundizó en ella. Mientras su sonido se volvía más comercial y rítmico, sus mensajes eran más claros y directos. Y en ese sentido, su primer álbum tuvo como carta de presentación el tema «Hot Topic».

La monotonía y sencillez de esta canción puede dar la sensación de ser algo completamente superfluo, sin mensaje alguno. Sin embargo, todo cambia cuando te paras a escuchar (o leer) la letra y encuentras nombres, nombres y más nombres, que guardan una relación concreta y tienen una intencionalidad clara.

El tema arranca con la repetición a coro de un par de frases que, si no fuera por el ritmo, bien podrían pasar por versos de un rap:

Hot topic is the way that we rhyme
Hot topic is the way that we rhyme
One step behind the drum style
One step behind the drum style

Pero en seguida la voz de Kathleen Hanna se superpone a la repetición machacona y ahí es donde empieza la enumeración:

Carol Rama and Eleanor Antin
Yoko Ono and Carolee Schneeman
You’re getting old, that’s what they’ll say, but
Don’t give a damn I’m listening anyway

De pronto aparecen una serie de nombres. Una de ellas, Yoko Ono, no necesita presentación, pero ¿quiénes son las otras tres mujeres? Pues personas que guardan relación con la actividad de la artista japonesa: Eleanor Antin es una artista conceptual dedicada, sobre todo, al mundo de las performances y cuya obra a menudo incluye mensajes feministas.

Carolee Schneemann fue también una artista de performance cuya obra giraba en torno a la sexualidad y el género. Por su parte, Carol Rama también fue una artista, pero esta dedicada sobre todo a las artes plásticas, concretamente a la pintura, y su obra tenía un marcado carácter provocador, con continuas alusiones explícitas al sexo y el desnudo. Está claro que la introducción de estas artistas en la letra no era casual.

Carol Rama en su estudio. Fuente: Wikipedia.

No es ningún secreto que el papel de la mujer en la historia del arte ha sido tradicionalmente menospreciado, cuando no ocultado de forma más o menos premeditada. Le Tigre no dudaron en poner a las artistas en el centro del tema principal de su primer álbum, y arrancar con artistas contemporáneas cuya obra gira en torno precisamente al género, la identidad sexual y el feminismo, era toda una declaración de intenciones. Pero no nos detengamos, pues llegamos al estribillo…

Stop, don’t you stop
I can’t live if you stop
Don’t you stop

La enumeración de nombres continúa con:

Gretchen Phillips and Cibo Matto
Leslie Feinburg and Faith Ringgold
Mr. Lady, Laura Cottingham
Mab Segrest and The Butchies, man

Abandonamos las artes visuales para trasladarnos al mundo de la música de la mano de Gretchen Phillips, una cantante estadounidense que hizo de su orientación sexual el tema principal de su producción musical, y Cibo Matto, una banda integrada exclusivamente por mujeres disuelta en 2017. Aun en el plano musical, la mención a Mr. Lady es completamente comprensible, pues era el sello discográfico independiente que amparó a Le Tigre y al otro grupo que se cita al final de la estrofa, The Butchies, otra banda exclusivamente femenina de punk rock.

Le Tigre no descuidan ninguna disciplina artística, y el resto de nombres de esta estrofa se refieren a escritoras y activistas feministas: Leslie Feinburg, Mab Segrest y Faith Ringgold, esta última, célebre por la realización de colchas narrativas de clara influencia africana a través de las cuales hace reivindicaciones feministas y antirracistas. Por otra parte, Laura Cottingham es, a la vez, una reconocida artista y crítica de arte.

Vuelve a sonar el estribillo, pero esta vez le sigue la coletilla:

So many roads and so much opinion
So much shit to give in, give in to 

So many rules and so much opinion
So much bullshit but we won’t give in

«Tanta mierda a la que ceder, ceder a tantas reglas y a tanta opinión»… «Pero no cederemos».

A estas alturas de la canción, queda claro que se trata de un reconocimiento a todas esas mujeres que, en ese momento, se habían labrado un hueco en el mundo del arte desde tantas disciplinas para alzar su voz con claros mensajes feministas, de forma que dicho reconocimiento sirva a su vez de reivindicación por parte de Le Tigre.

Y, como advierten en el estribillo, no se detienen y continúan con:

Tammy Rae Carland and Sleater-Kinney
Vivienne Dick and Lorraine O’Grady
Gayatri Spivak and Angela Davis
Laurie Weeks and Dorothy Allison

Volvemos a encontrarnos artistas visuales como Tammy Rae Carland, y de performance como Lorraine O’Grady, y una cineasta como lo es Vivienne Dick. Vuelve a haber mención a la música con la banda de rock alternativo Sleater-Kinney, que siguen en activo. Y el espacio dedicado a la filosofía y el ensayo llega de la mano de Laurie Weeks, Dorothy Allison, Gayatri Spivak y Angela Davis. Esta última miembro del Partido Comunista de los Estados Unidos y simpatizante del Black Panther Party.

Le Tigre en una actuación ya a principios de los 2000. Fuente: Wikipedia.

La canción insiste en ese mensaje del estribillo:

Stop, don’t you stop
Please don’t stop
We won’t stop

Para terminar con una incansable enumeración de nombres que incluyen a personalidades que ya no se limitan el momento en que se escribió la canción, como es el caso de la escritora Gertrude Stein, o artistas de la talla de Nina Simone, Joan Jett o Aretha Franklin. Además, otra novedad de esa enumeración final es que incluye a hombres relacionados con causas en favor de los derechos LGTBIQ+ y los derechos civiles como David Wojnarowicz, Marlon Riggs, James Baldwin o Billy Tipton.

Así pues, después de toda esta enumeración, esperamos que esta canción que hemos rescatado hoy sirva no solo como la siempre necesaria reivindicación en favor de la igualdad en todos los sentidos, sino también como un escaparate con un sinfín de ventanas que nos permitan acercarnos a la obra de todas (y todos) estas artistas (músicas, pintoras, cineastas, escritoras, etc.), muchas de ellas aun injustamente ignoradas por el gran público.

Referencias:

Web oficial de Le Tigre

Dimery, R. (2016). 1001 Discos que hay que escuchar antes de morir. Grijalbo.

The Go-Go’s, un éxito histórico pero fugaz

Cuando hablamos de rock femenino, en seguida se vienen a la cabeza nombres como Blondie, Warlock o The Runaways. Pero en la lista de pioneras hay un nombre que marcó un antes y un después en la historia de la música, para lo bueno y para lo malo, y que rara vez es recordado: The Go-Go’s.

Quizá el nombre te suene poco, y más si tenemos en cuenta que debutaron en 1978, momento en que precisamente The Runaways y Blondie se encontraban en plena cresta de la ola. Así pues, ¿qué tenía de especial un grupo que apenas es recordado? Pues mucho: se trataba del primer grupo en la historia de la música exclusivamente femenino, cuya composición e interpretación era completamente propia. Componían, escribían e interpretaban sus propios temas y, para colmo, fueron las primeras que haciendo eso, llegaron al número 1 de las listas de Billboard.

Eso es lo que ocurrió con su primer álbum de estudio, Beauty And The Beat pasó seis semanas en el primer puesto de la lista de éxitos en 1981, precisamente un año especialmente un prolífico a nivel musical. Se estrenaron con un sonido pop-punk muy suave y limpio, lo que le valió las críticas de otros músicos de la época, que hablaban de ellas como un producto de la discográfica más que de un auténtico grupo de rock.

Portada del álbum debut de The Go-Go’s, Beauty and the Beat (1981).

Y algo de razón había en las críticas, pues como reconoció la propia líder del grupo, Belinda Carlisle, su historia fue como «en Cenicienta. Ni siquiera sabíamos tocar nuestros instrumentos cuando empezamos. Fuerzas desconocidas nos propulsaron hasta el estrellato». En realidad ellas habían apostado por un sonido mucho más punk que les llevó a tocar en locales de noche y, más tarde a grabar sus primeras demos y participar de la gira del grupo de ska inglés Madness en su gira por Estados Unidos.

Fue el productor Richard Gottehrer, productor de Blondie, Madonna o The Ramones, quien supo ver el potencial del grupo, y se encargó de acompañarlas en la realización de ese primer álbum de estudio, redirigiéndolas hacia un sonido más limpio y popero. Aunque obviamente también en este sentido tuvieron una enorme influencia las nuevas incorporaciones al grupo: para 1980 la batería había sido sustituida por Gina Schock, y poco después la bajista sería reemplazada por Kathy Valentine.

Fuese más o menos lo que iban buscando, desde luego fue un éxito rotundo. Primero en Europa y luego en los Estados Unidos. Sin embargo, como a tantos otros grupos, el éxito sería también la causa de su final. Durante la grabación de sus dos siguientes álbumes, Vacation (1982) y Talk Show (1984), se hicieron evidentes las diferencias dentro de la banda. Miembros como la guitarrista rítmica Jane Wiedlin decidieron abandonar el barco, mientras el conjunto no sabía gestionar su éxito dándose a una vida de desenfreno, alcohol y drogas.

En mayo de 1985 se produjo la ruptura del grupo y ya solo harían pequeñas colaboraciones y reuniones esporádicas. Sin embargo, la ruptura fue muy beneficiosa para los proyectos personales de cada una de ellas: si algo había quedado claro en ese giro hacia un sonido más limpio y pop era que no todas se sentían cómodas, y tras la separación, cada una definió un estilo propio, hacia el rock, el pop, el punk o incluso el blues.

De hecho, The Go-Go’s se acabaría convirtiendo en el germen de grupos tan diferentes y emblemáticos como The Delphines o The Bangles. Y, a su vez, y a pesar de las críticas, serían muchos los grupos que reconocerían la influencia de esta banda que hizo historia y abrió una senda que parecía imposible para muchas mujeres de la época.

Os dejamos con este video grabado en plena pandemia por las componentes de The Go-Go’s:

Lola Montez – Volbeat

«Lola Montez» es el título de la novena canción del álbum Outlaw Gentlemen & Shady Ladies de la banda de hard rock y heavy metal danesa Volbeat. Un tema que comienza con una descripción sugerente:

Feel the fire where she walks
Lola Montez so beautiful
Shady and a tempered dame
Blinding your eyes with her spider dance

Pero ¿quién era esa tal Lola Montez? ¿Existió realmente? ¿Y qué era la danza de la araña a la que se refiere ese último verso? Pues la respuesta a todas esas preguntas es la historia de una gran mentira creada por la propia protagonista.

Lola Montez en realidad nació con el nombre de Elizabeth Rosanna Gilbert en febrero de 1821 en Grange (Irlanda). Hija del británico Edward Gilbert y Eliza Oliver, con solo dos años se trasladó con sus padres a India a causa de la profesión de su padre, alférez del ejército inglés. Sin embargo, al poco tiempo el militar falleció a causa de la cólera que contrajo en tierras indias. Su madre se emparejó de nuevo en Calcuta con otro militar, el teniente Patrick Craigie, y ahí comenzó el distanciamiento entre la madre y la hija.

Mientras su madre se daba a la vida de lujo y excesos de la colonia británica, Elizabeth quedó al cuidado de un aya, de nombre Denali. Entre Calcuta y Daca, la pequeña fue definiendo su carácter rebelde y temerario. Preocupados por que la situación fuese más allá y para proteger a la niña de las enfermedades tropicales, sus padres decidieron devolverla a Gran Bretaña con la intención de educarla. Según la propia Elizabeth, aquello marcaría la ruptura definitiva entre su madre y ella.

Elizabeth fue enviada a Escocia, y tras pasar un tiempo con sus abuelos políticos (padres de su padrastro), y pasar por varias casas e internados, acabó internada en un colegio mayor femenino en Bath (Inglaterra).

Allí, el paso del tiempo y la correspondencia con su madre hicieron que tratase de recuperar la relación, así que cuando contaba dieciseis años, accedió a que su madre le hiciera una visita. Su madre llegó acompañada de un hombre con el que había iniciado una aventura en su viaje desde India, y además traía consigo una noticia: su padrastro y ella habían concertado un matrimonio entre Elizabeth y un anciano militar destinado en India, así que debía volver con ella para cerrar el trato. Ante esta situación, la adolescente buscó refugio en el acompañante de su madre que, contra todo pronóstico, le propuso matrimonio y huir juntos. Elizabeth accedió y se dieron a la fuga.

Curiosamente, la fuga la llevó de vuelta a Calcuta, el lugar donde estaba destinado su improvisado marido. Allí trató de labrarse una carrera aprendiendo a bailar, y optó por bailes exóticos para los británicos como lo era el flamenco. Así que cuando se separó de su marido pocos años después de regresar a India, intentó forjar una nueva identidad en Londres como bailarina profesional. Para ello, sirviéndose del color oscuro de su piel y pelo, se inventó un nombre, Lola Montez, una bailarina española que se habría visto forzada a emigrar a causa de las Guerras Carlistas. Sin embargo, no contaba con que alguien la pudiera reconocer como la viuda del teniente James, y cuando esto sucedió, decidió abandonar Londres y tratar de continuar su plan pero en París.

Retrato de Lola Montez realizado por Joseph Stieler y conservado en la Galería de las Bellezas del Palacio Real de Baviera. Fuente: Wikipedia.

En París era bastante menos probable que alguien pudiera reconocerla, así que, enmascarada en su nueva identidad, fue labrándose una carrera que le reportó notables beneficios. Muy pronto su belleza y carácter le abrieron un hueco en los círculos de escritores, músicos y aristócratas de la época. La lista de supuestos amantes era interminable, y muy pronto ganó fama como cortesana mientras encandilaba a hombres de toda clase con su «baile de la araña», ese que menciona la canción y que consistía en un striptease en el que Lola se iba quitando la ropa mientras fingía que una araña le recorría el cuerpo.

Blinding your eyes with her spider dance
Her performance utterly erotic subversive to all ideas
And for public morality

Su espectáculo, como dice la canción, levantaba mucha polémica en la doble moral de la época, y a menudo fue señalada por su falta de pudor, pero las habladurías no eran obstáculo para Lola. El problema llegó cuando alguien la reconoció de nuevo y, para colmo, uno de sus amantes murió en un duelo, así que decidió volver a coger las maletas y trasladarse de nuevo, pero esta vez a Múnich.

Wherever she walks
She will be captivating all the men
Don’t look in her eyes
You might fall and find the love of your life heavenly
But she’ll catch you in her web
The love of your life

Como dice la canción, dondequiera que fuera, cautivaba a todos los hombres, y aquello le reportaba grandes beneficios. Y aunque los comienzos en Múnich fueron algo complicados, en seguida consiguió cautivar a la persona adecuada.

Al llegar a Múnich consiguió un contrato en un teatro de la ciudad para representar el mismo espectáculo que le había llevado a la fama en Francia, sin embargo el propietario de la sala decidió rescindir el contrato escandalizado por su primer show. Indignada, Lola se plantó en el palacio del mismísimo rey Luis I de Baviera para que tomase cartas en el asunto. Y de la entrevista entre ambos aparecen muchas versiones, aunque todas ellas tienen más de leyenda que de realidad: según algunos el monarca le preguntó si su cuerpo era obra del arte o de la naturaleza, mientras que otros apuestan por un comentario aún más banal, si su pecho era real. En cualquier caso, todas las versiones de la leyenda confluyen en la misma respuesta por parte de Lola, que al parecer se rasgó el vestido con unas tijeras y dejó su pecho al aire frente al rey.

Luis I de Baviera retratado por Joseph Stieler. Fuente: Wikipedia.

Aquello marcó el inicio de una historia de amor y de escándalo: Lola se convirtió en la amante del rey y consiguió los contratos necesarios para retomar su espectáculo. La influencia de la bailarina en la corte bávara fue creciendo, y llegó incluso a obtener el título de condesa de Landsfeld. Y todo parece indicar que este habría sido uno de los motivos que llevaron a la abdicación del monarca durante la oleada revolucionaria de 1848. Forzada por la situación, una vez más comienza un periplo que le lleva a Suiza, Francia, Inglaterra, España… y finalmente se instaló en Estados Unidos.

En la costa oeste de Estados Unidos continuó durante algunos años con su profesión como bailarina y, de hecho, llegó a convertirse en propietaria de algunos locales de fiestas. Su éxito allí ya fue imparable, incluso se atrevió a probar suerte también en el otro extremo de los Estados Unidos, y en poco tiempo triunfó con el estreno de una obra en Broadway en la que contaba su propia historia, y con la publicación de un libro de consejos de belleza que se convirtió en seguida en un best-seller.

And cool as she was she didn’t care
See the miner throw his gold
Lifting her skirt howling loud like a wolf
Hell raising and full of sin
When Lola was dancing and showing her skin

Su estancia en Estados Unidos solo se vio interrumpida por un tour que realizó por Australia con el objetivo de entretener a los mineros y buscadores de oro que a mitad del siglo XIX trabajaban allí. Con este objetivo, llevó a distintos teatros y salas autralianas su famosa danza de la araña, y tras un show en Melbourne, ocurrió una anécdota a la que hace referencia la canción de Volbeat: el periodista Henry Seekamp escribió una crítica donde decía que el baile de Lola era «utterly subversive to all ideas of public morality» (completamente subersivo a todas las ideas de moralidad pública), frase que aparece citada literalmente en la canción. Aquello fue respondido por la propia Lola, que golpeó a Henry Seekamp con una fusta y lo llevó ante los tribunales, lo que le costó una pena de cárcel por difamación y que se viera obligado a vender su periódico. La canción resume el episodio tal que así:

Dear Henry taste my whip
Never to see any words you print

De todas sus relaciones, la que mantuvo con el rey Luis I de Baviera parece ser la que más sincera e intensamente vivió. Aunque no se reencontraron después de la abdicación y huida, se dice que el monarca conservó la réplica en mármol de un pie de Lola que besaba cada noche antes de dormir, y parece que llegaron a intercambiar alguna carta hasta el lecho de muerte de la propia Lola, que murió en Nueva York en 1861 siete años antes que el rey.

Oh Lola I’m sure that the love would have been
The key to all your pain
No words will later come
Did she spider bite your tongue

La causa de la muerte de Lola parece haber sido una neumonía, aunque ya algunos años antes había experimentado otro tipo de enfermedades, incluso mentales, como un brote de esquizofrenia. Al final de su vida parece que intentó reconciliarse con su auténtica identidad, pues en su tumba del cementerio de Brooklyn se puede leer «Mrs. Eliza Gilbert» sin mención alguna a Lola.

Lola Montez fotografiada en Estados Unidos. Fuente: magazinedigital.com

Desde luego, la de Lola no había sido una vida normal: amante de reyes, escandalizaba con sus comentarios y sus actos, fumando en público o paseando a su oso grizzly, montaba a caballo, golpeaba con una fusta a los hombres que se sobrepasaban con ella o que le hacían algún comentario impertinente y se le daba muy bien el tiro con revólver. Sin embargo, hay que llevar cuidado con las cosas que se cuentan de ella, pues, como ella misma advirtió en su autobiografía: «Si todo lo que se ha escrito sobre mí fuera cierto, merecería ser enterrada viva».

Elizabeth o Lola, lo que está claro es que, como dice Volbeat al final de su canción: We will surely not forget the Lola spider dance.

Bibliografía:

Morató, C. (2017). Divina Lola. Plaza & Janés.

Seymour, B. (2009). Lola Montez. A Life. Yale University Press.

Tubular Bells – Mike Oldfield y el Hombre de Piltdown

En 1973 el músico y compositor británico Mike Oldfield terminó su primer álbum: Tubular Bells. Sin embargo, el propio autor no terminó muy contento con su trabajo y, para manifestarlo, dedicó una canción a un «fósil»: El hombre de Piltdown.

Tubular Bells es, sin duda, una de las obras más conocidas de Oldfield (quizá porque parte de él sirvió para crear la icónica banda sonora de El exorcista). Sin embargo, Mike Oldfield tenía solo diecisiete años cuando lo compuso y era su primer álbum, su debut.

Portada de ‘Tubular Bells’ (1973).

Para comprender los orígenes del enfado de Oldfield, debemos presentar al segundo protagonista de esta historia: Richard Branson. El excéntrico multimillonario británico, propietario de la marca Virgin, fue quien apostó antes que nadie por Oldfield, brindándole la oportunidad de publicar su primer álbum. Sin embargo, no llegaron a conectar del todo. De hecho, desde el principio Branson no paraba de inmiscuirse en el trabajo de composición, proponiendo continuos cambios al joven, que no terminaba de sentirse cómodo trabajando con el empresario ni con el resultado de su trabajo.

Treinta años después de la publicación del álbum, en 2003, así lo manifestaba el propio Oldfield: «Lo cierto es que nunca me sentí plenamente satisfecho del resultado, ni con el sonido en general ni con la manera de tocar. Siempre creí que podría haber sido mucho mejor».

Mike Oldfield (izquierda) y Richard Branson (derecha) en el estudio de grabación. Fuente: The Guardian.

Una de las cosas que más incomodó al compositor fue la continua petición de Branson de introducir partes vocales en el disco. Eso no encajaba con su idea original: hacer un disco puramente instrumental. Pero tuvo que ir cediendo en algunas cosas. Y aunque esa era una línea que no parecía dispuesto a cruzar, finalmente aceptó introducir partes vocales, de forma que en el disco se pueden escuchar coros. Aunque eso sí, no dicen absolutamente nada. No hay letra.

Pero esto seguía sin contentar a los de Virgin y siguieron presionando a Oldfield. Un poco harto de la situación, el compositor encontró una salida que le sirviese como protesta, y escribió un pasaje de la parte II del disco con el título «The Piltdown Man».

Pero ¿qué es el hombre de Piltdown?

El hombre de Piltdown fue un supuesto fósil hallado en 1908 en Inglaterra que podría haber sido el famoso eslabón perdido y que habría situado a Gran Bretaña en un punto muy interesante de las investigaciones sobre la evolución humana al convertirse en el fósil más antiguo conocido hasta el momento.

Reconstrucción del cráneo del Hombre de Piltdown. Fuente: National Geographic.

Sin embargo, había algo que no encajaba a muchos investigadores: la mandíbula y el cráneo parecían de especies distintas. Aunque algunos llamaron la atención sobre este hecho, el fósil fue mundialmente conocido y existió cierto consenso en su veracidad hasta mediados del siglo XX. Fue entonces cuando algunos científicos tuvieron acceso a los restos y, tras un concienzudo análisis, descubrieron que se trataba en realidad de un fraude: alguien había unido la mandíbula de un orangután a un cráneo humano medieval. En definitiva, uno de los mayores escándalos de la historia de la ciencia.

Oldfield, cansado de lidiar con las presiones de la discográfica, tomó al hombre de Piltdown como referencia y, una noche de borrachera, decidió grabarse él mismo reproduciendo los sonidos que ese híbrido extraño habría producido. El lenguaje que podría haber hablado esa especie inventada. Y el resultado fue este pasaje en el que la música está acompañada por gruñidos y cosas ininteligibles.

De forma que al menos una parte de uno de los álbumes más conocidos de la historia de la música, se debió al alcohol y a un cabreo monumental. El tema de las drogas y el alcohol, que parece que siempre forma parte de la leyenda, en este caso está confirmado por el propio Mike Oldfield, que en una entrevista que conceció en 2014 a The Guardian, lo expresó así: «No tendríamos todas esas bonitas canciones como Lucy in the Sky with Diamonds [curiosamente una canción que dio nombre a otro fósil] y probablemente no tendríamos Tubular Bells sin drogas».

Curiosamente, a pesar de todos los cabreos de Oldfield con su productor, la relación con Virgin continuó hasta 1991, cuando se publicó el álbum Heaven’s Open aún con el sello de Branson. Su siguiente disco se publicaría ya en 1992 con Warner y llevaría por título, precisamente, Tubular Bells II. No obstante, aún en 2012 Oldfield volvería al redil de Virgin, ya entonces Virgin EMI Records, para publicar en 2014 Man on the Rocks.

Con drogas, gruñidos simiescos y un productor cabezota de por medio, el 25 de mayo de 1973 salió a la luz este primer álbum que, como dijimos, no contentó a su autor y que, sin embargo, se ha convertido en objeto de culto para los fans del rock progresivo.

Referencias

Benito, D. (2017). Historias de la Prehistoria. La Esfera de los Libros.

Ad Absurdum (2019). El Hombre de Piltdown. El fraudulento Brexit evolutivo.

Lester, P. (2014). «Mike Oldfield: ‘We wouldn’t have had Tubular Bells without drugs’«, en The Guardian.

53 Nations – Heaven Shall Burn y las Brigadas Internacionales

So many sons and daughters, poised to attack,

Born in distant fatherlands

Marching under the heavens of Spain

Así comienza la canción de Heaven Shall Burn «53 Nations»: Tantos  hijos e hijas, preparados para atacar. Nacidos en patrias lejanas, marchando bajo los cielos de España. De entrada, podría parecer sorprendente que un grupo de metalcore o death metal alemán comience una canción con estos versos, pero en realidad la sorpresa se disipa en cuanto conocemos a los componentes de Heaven Shall Burn y a qué se refiere la canción.

Portada del álbum ‘Veto’ (2013) de Heaven Shall Burn. La canción «53 nations» es la penúltima del disco.

Estos alemanes nunca han ocultado su simpatía por movimientos progresistas, dedicando canciones a personalidades como Salvador Allende o Víctor Jara, e incluyendo mensajes en sus letras en contra del racismo o el fascismo y en favor de los derechos de los animales, mensajes ecologistas y en apoyo a distintas causas solidarias. Pero ¿qué tiene todo esto que ver con España y con esta canción?

Comencemos por el título: 53 naciones son el total de procedencias de los voluntarios que integraron las Brigadas Internacionales que acudieron a España durante la Guerra Civil para apoyar al bando republicano. Pero si todo esto no te suena de nada, permítenos hacer una pequeña contextualización:

Nos trasladamos a la década de los treinta, un momento en que la crisis provocada por el Crac del 29 en Estados Unidos ha agravado la situación económica de los países participantes en la Primera Guerra Mundial. La sociedad, desconfiando de la democracia liberal, se polariza en favor de los movimientos comunistas, que tienen como referente la recién nacida Unión Soviética, y los movimientos de corte fascista, que han llegado al poder en Italia (1922), Portugal (1932) y Alemania (1933).

En España, una parte del ejército y las élites burguesas conservadoras se han puesto de acuerdo para dar un golpe de Estado contra el gobierno republicano. Un golpe que pretendía hacerse con el poder en poco tiempo pero que, fracasando en buena parte del territorio español, ha dado lugar a una guerra que se alargará durante tres años (1936-1939).

En este contexto, el gobierno de la República española lanza varias peticiones de ayuda a la comunidad internacional. Sin embargo, por aquel entonces Reino Unido y Francia trataban de contener a la Alemania nazi a través de una política de apaciguamiento, motivo por el cual Francia propuso la creación del Comité de No Intervención, que inmediatamente fue apoyado por Reino Unido, con el fin de evitar la intervención extranjera en el conflicto español. Su intención era evitar una guerra a gran escala entre las democracias europeas y los nuevos países fascistas. Sin embargo, Alemania, Italia, Portugal y la Unión Soviética rechazaron el acuerdo.

Esto benefició enormemente al bando sublevado, que se convirtió en el principal receptor de la ayuda internacional, mientras las democracias daban la espalda a España. Ante esto, la Unión Soviética, al frente de la Internacional Comunista, lanzó un llamamiento a voluntarios de todo el mundo a la que respondieron personas de ese total de 53 naciones que dan título a la canción.

And without fear go to the barricades

Brothers and sisters in arms

Y, sin miedo, id a las barricadas, hermanos y hermanas en armas.

La organización de esas brigadas de voluntarios no fue ni mucho menos algo improvisado, sino que estuvo perfectamente organizado, en especial por parte del Partido Comunista Francés y su dirigente André Marty. En distintos países los partidos comunistas, coordinados desde Moscú, montaron oficinas de reclutamiento y pusieron los medios necesarios para el transporte, armamento y adiestramiento de personas que, en su mayoría, no tenían experiencia militar.

El 12 de octubre de 1936 llegó a Alicante el primer barco con 500 voluntarios que, desde allí fueron conducidos en tren hasta Albacete. Esta ciudad se convertiría a partir de entonces en la sede de las Brigadas Internacionales, donde se procedería a la formación y adiestramiento de estos voluntarios.

Bandera de las Brigadas Internacionales.

Esta fue, a juicio de muchos brigadistas y autores posteriores, el momento en que muchos de aquellos voluntarios se desilusionaron, ya que la formación era especialmente disciplinada, y pasaba no solo por una preparación física y técnica, sino también por una formación ideológica, ya que la máxima comunista era que un soldado solamente lucharía bien si sabía perfectamente por qué estaba combatiendo. Muchos de ellos, al emprender el viaje, no esperaban tener que pasar por tal preparación ni atender a una disciplina tan rígida.

La mayor parte de quienes vinieron a España a luchar de forma voluntaria lo hicieron motivados por el ideal de la lucha antifascista, que los hizo viajar desde lugares tan lejanos como Estados Unidos, Colombia, China, Chile, Brasil, Irak o Nueva Zelanda. Muchos de ellos, aunque dirigidos y adiestrados por partidos comunistas, no eran adeptos a esta ideología, sino que su único objetivo era frenar el ascenso del fascismo en Europa, y en muchos casos se trataba de extranjeros, como alemanes o portugueses, que ya habían perdido este combate en sus países de origen, de hecho el mayor contingente lo suponían voluntarios italianos. Quizá por ello la canción haga esta aseveración:

This is the reckoning

Now only hatred fills our hearts

Raising the colours of freedom

Esto es el ajuste de cuentas, sentencia el primer verso de la estrofa.

Brigadistas en 1937. Fuente: Wikipedia.

El total de brigadistas que llegaron a España a luchar sigue siendo objeto de debate: si bien hasta hace algún tiempo se hablaba de cifras por encima de los 50.000, a día de hoy los principales autores no le dan más de 41.000, muy por debajo de las cifras de soldados extranjeros que asistieron a las fuerzas rebeldes por parte de Italia y Alemania. Y a pesar de no ser un número elevado, los brigadistas sí que presentaron un porcentaje de bajas (15 por ciento) muy superior al del resto de cuerpos que participaron en el conflicto (6 por ciento).

In ruthless fights, I saw my best friends die

Now buried far away, so far away from home,

Lionhearted soldiers, no one shall forget their names

En luchas despiadadas, vi morir a mis mejores amigos. Ahora, enterrados lejos, muy lejos de casa. Soldados con corazón de león, nadie olvidará sus nombres.

Muchos autores explican el elevado número de bajas por su grado de implicación en el combate. Precisamente ese idealismo al que antes hicimos referencia les habría llevado a convertirse en la principal fuerza de choque del bando republicano, interviniendo en algunas de las batallas más duras de todo el conflicto.

Understanding what the world still had to learn

No mercy to the villains,

Defending the republic infected by a fascist pestilence

Entendiendo lo que el mundo aún no había entendido, sin piedad para los villanos, defendiendo la república infectada por una pestilencia fascista.

Pero fue precisamente esa determinación antifascista la que les valió un recuerdo en la memoria colectiva no solo de los españoles, pues la imagen de los brigadistas se ha convertido en un tema muy explotado en otros países de Europa, así como en Estados Unidos. No en vano, en este caso se trata de un grupo alemán que se hace eco de ellos.

Sin embargo, a juicio de autores como Anthony Beevor, esta explotación ha supuesto una cierta deformación de la realidad histórica. Así, por ejemplo, a menudo se alude a los miembros de las Brigadas Internacionales como intelectuales de clase media, pero esto es más un tópico romántico que una realidad. El propio Beevor recoge datos que contradicen esta idea, como por ejemplo el hecho de que el 80 por ciento de los voluntarios procedentes de Gran Bretaña fueran obreros manuales desempleados en el momento en que se sumaron a la causa. Esto, desde luego, no debe suponer un descrédito para ellos o su causa, todo lo contrario.

This righteous fight reveals your shame,

Delivered to oblivion, those who fought a horrid beast

Homecoming held no glory and silence covers ours tombs

Scorned and despised, left and denied, but still do I defy

Las últimas brigadas fueron reagrupadas y disueltas a lo largo de la segunda mitad de 1938, y tras la disolución muchos brigadistas fueron considerados poco más que mercenarios de vuelta a casa, de ahí esa mención en la canción: el regreso a casa no tuvo gloria y el silencio cubre nuestras tumbas. Obviamente esto no fue así en los países comunistas, donde lejos de ser mal vistos, fueron condecorados como héroes, pero en otros lugares no gozaron de esa consideración. Despreciado, abandonado y rechazado, que dice la canción. En muchos países no fueron reconocidos hasta tiempos recientes

Desfile de despedida a las Brigadas Internacionales en Barcelona en octubre de 1938. Fuente: Wikipedia.

Tanto es así, que para algunos suponía un problema la vuelta a casa: obviamente aquellos que provenían de países bajo una dictadura fascista, pero también otros procedentes de países como Canadá sabían que deberían responder ante leyes que penaban el haberse unido a un conflicto armado que no contaba con respaldo estatal y que, en consecuencia, serían juzgados. En muchos de estos casos, los brigadistas optaron por pedir auxilio en terceros países o bien continuar con su lucha antifascista en otros puntos, en especial sumándose a la Segunda Guerra Mundial en cuanto esta estalló.

La canción termina con un alegato puesto en boca de los brigadistas que, conociendo a Heaven Shall Burn, no pretende únicamente servir de homenaje a estos combatientes, sino también de motivación para la lucha antifascista en la actualidad.

I still resist and fight your apathy,

And still I fight

La canción

La canción en el canal oficial de YouTube de Heaven Shall Burn

Bibliografía

Beevor, A. (2011). La guerra civil española. Planeta.

Payne, S. (2011). ¿Por qué la República perdió la guerra? Espasa.

Preston, P. (2017). La guerra civil española. Debolsillo.

Preston, P. (2008). Idealistas bajo las balas. Debolsillo.

Thomas, H. (2010). La guerra civil española. Debolsillo.

Tusell, J. (2012). Historia de España en el siglo XX. 2. La crisis de los años treinta: República y guerra civil. Taurus.

¿Qué relación hay entre el rey Louie de ‘El libro de la selva’ y la historia de la música?

Seguro que recuerdas esa escena de la película El libro de la selva de Disney en que el rey Louie, ese enorme orangután, bailaba y cantaba la canción «Quiero ser como tú» (originalmente «I Wanna Be Like You«) junto a su séquito de monos, Baloo y Mowgli. Por supuesto, nos estamos refiriendo a la versión de dibujos animagos de 1967.

Y si no la tienes muy presente, aquí te la dejamos para que la rememores:

Escena de la película en castellano.

Seguro que rápidamente se te mete en la cabeza ese ritmo jazz y ese swing. Pero… ¿sabías que la relación de este personaje con la música va más allá de una simple canción?

Para entenderlo, debemos acudir a los créditos de la película para descubrir quién prestaba ese vozarrón al personaje en la versión original (la voz de la versión en español corresponde a Flavio Ramírez Farfán). Y esa persona no era otro que el gran Louis Prima.

Quizá si no has estado muy relacionado con el mundo del swing y el jazz, su nombre no te diga mucho. Sin embargo, seguro que has escuchado algunas de sus canciones, como «Just A Gigolo» o «I Ain’t Got Nobody».

Y es que Louis Prima fue el autor e intérprete de algunos de los mayores éxitos del swing, llegando a convertirse en la figura más relevante de este estilo en su momento, lo que le valió el sobrenombre de «Rey del Swing«.

Sin embargo, la carrera de Prima no fue siempre tan exitosa, de hecho el éxito le llegó bien entrado en la cuarentena. Antes de eso había malvivido pasando auténticas penurias económicas tocando en clubes nocturnos.

Todo cambió con la publicación de su álbum The Wildest! en 1956.

Portada de ‘The Wildest!’ de Louis Prima (1956).

El éxito tuvo mucho que ver con los colaboradores que había ido reclutando en el club Sahara de Las Vegas y que participaron en la composición y grabación del álbum. Hablamos de personalidades como la cantante Keely Smith, que se casó con el propio Prima, o el saxofonista Sam Butera.

A los 46 años ganó un Grammy y empezó a conocérsele por ese sobrenombre de «Rey del Swing».

Sin embargo, la estrella brilló apenas una década. Se fue viniendo a menos y, pese a conservar su leyenda, Prima acabó volviendo al mundo de los clubes en Las Vegas, como le ocurre a muchas estrellas venidas a menos, aunque eso sí, sus contratos seguían siendo millonarios.

Fue entonces, a mediados de la década de los sesenta, cuando Disney llamó a las puertas del músico para ofrecerle un papel hecho a su medida. Y mucho ojo, porque cuando decimos hecho a su medida, es que no hay muchas dudas al respecto: la película se basa en la obra de Rudyard Kipling del mismo título, sin embargo en la novela no aparece este personaje. Además, la elección del nombre del personaje era bastante reveladora. El Rey del Swing, Louis Prima, interpretaría al Rey Louie.

Fotografía de Louis Prima en 1947. Fuente: Wikipedia.

Pero es que además, hay quien ha encontrado algún paralelo entre ambas personalidades: una de las cosas que explican que Louis Prima acabase de nuevo tocando en clubes nocturnos fue la vida de excesos a la que se dio cuando le llegó el éxtio. Comenzó a derrochar dinero dándose caprichos, trataba mal a sus músicos y colaboradores, y en su vida privada no parecía ir mejor. Aquello acabó pasándole factura, y muchos han encontrado en la codicia, soberbia y ambición del Rey Louie creado por los guionistas de Disney una inspiración clara en la vida del propio Prima.

Aunque la canción que interpreta en la película no fue compuesta por él, sino por los Hermanos Sherman, aquello fue un soplo de aire fresco para su carrera, que no había vuelto a cosechar ningún gran éxito.

Por cierto, no fue esta la única relación del músico con Disney, pues junto a su última esposa, Gia Maione, grabó el álbum Let’s Fly with Mary Poppins, donde interpretaba las canciones de la película, también compuestas por los Hermanos Sherman.

Portada del disco ‘Let’s Fly with Mary Poppins’ de Louis Prima y Gia Maione.

En 1975 Prima se retiró definitivamente del mundo de la música, justo antes de que se le diagnosticase un tumor cerebral que lo dejó en estado vegetativo hasta 1978, cuando murió.

Así que, en su memoria, recordemos una vez más su voz con esa canción que todos tenemos en mente:

La canción en su versión original.

Wallada la Omeya – Saurom

A menudo, cuando abrimos un libro de historia, es realmente difícil encontrar una mujer que no aparezca completamente sexualizada o adoptando un rol en relación a un hombre, pero esto se hace aún más difícil cuando hablamos de la Edad Media y, más concretamente, de Al Ándalus. Sin embargo, las hubo, y algunas muy importantes, y aunque durante mucho tiempo quedaron silenciadas, algunas comienzan a recuperar el espacio que se merecen, y a esta causa tiene mucho que aportar la música popular.

Afortunadamente, grupos de heavy metal como los gaditanos Saurom, aportan su granito de arena a la causa recuperando una de esas figuras a través de su canción “Wallada la Omeya”, con letra de Narci Lara y música de Raúl Rueda.

La canción «Wallada la Omeya» en el canal oficial de YouTube de Saurom.

Este tema es la séptima pista de su álbum Once romances desde Al-Ándalus, en el que Saurom hace un tributo a su tierra, Andalucía, recuperando poemas y leyendas de autores andaluces como Bécquer, Góngora o García Lorca, o dedicando directamente letras propias a Andalucía y algunas de sus figuras más ilustres, como ocurre con la primera canción, “Reina de la oscuridad”, o este “Wallada la Omeya”.

Portada del disco ‘Once romances desde Al-Ándalus’ de Saurom.

Pero ¿quién fue Wallada? Pues vamos a descubrirlo de la mano de Saurom: la canción comienza con la siguiente estrofa:

Poetisas del mundo

Bienvenidas a esta tierra

Princesa de imperios

Que ni el cielo hace mella

Wallada la Omeya es el nombre con que ha pasado a la historia, aunque su nombre real era Wallāda bint al Mustakfī, y efectivamente alcanzó la fama gracias a su poesía, de ahí que la canción comience dando la bienvenida a las poetisas del mundo a Andalucía. Pero, ¿por qué eso de “princesa”? Pues no se trata de una licencia del grupo, no es un ornamento, sino que Wallada realmente fue princesa.

Nuestra protagonista era hija de Muhammad al-Mustakfī, califa de Córdoba durante un brevísimo período de tiempo, unos diecisiete meses entre 1024 y 1025, bajo el nombre de Muhammad III. Acabó sus días destronado y asesinado por las fuerzas de Yahya I al-Muhtal.

La poetisa heredó de su padre el epíteto de “la Omeya”, pues el califa, al ser bisnieto de Abderramán III, pertenecía a esta dinastía. Sin embargo, Wallada solo era Omeya por parte de padre, ya que su madre era una esclava que servía en la corte. Esto, que puede resultar curioso, era en realidad bastante habitual en la época, y muchos califas andalusíes fueron hijos de califas y esclavas.

Narci Lara, autor de la letra de la canción «Wallada la Omeya» durante un concierto. Fuente propia.

De su educación se encargó el poeta Ibn Hazm, autor de la que probablemente es la obra literaria de más importancia en Al Ándalus, El collar de la paloma. Este, al darse cuenta de la inteligencia de su alumna, en seguida la introdujo en el mundo de la poesía. Y, según se dice, fueron precisamente sus versos los que la salvaron cuando se produjo la caída de su padre. Tanto le gustó la poesía de la joven al nuevo califa, que decidió mantenerla en la corte como invitada.

Siguiendo con la canción, la segunda estrofa nos dice:

Mi fragua es el corazón

Forjo suspiros en añil

Los astros sienten el rencor

De que una dama sea así.

Los confines del silencio

Atesoran mis secretos.

Parece que existe un consenso en la enorme calidad literaria de los versos de Wallada, versos de un carácter muy personal, en los que la cordobesa volcaba todas sus emociones y sentimientos sin censura.

También son varias las fuentes que coinciden en señalar la belleza de esta mujer, quizá de ahí proceda esa referencia al “rencor” que sienten “los astros”. Pero además de su belleza, Omeya poseía otras características que hacían de ella un personaje realmente singular para su tiempo: las fuentes hablan de ella como una mujer realmente libre, que se sentía libre para opinar y actuar, por lo que a menudo sus contemporáneos, e incluso historiadores posteriores, la definen como libertina, ligera, poco cuidadosa, y demás apelativos que, sin duda, obedecen a una visión arcaica de lo que debía ser una mujer.

Un ejemplo claro del carácter y personalidad de Wallada es que siendo muy joven regentó un salón literario que sirvió de lugar de encuentro de los más famosos escritores de la época. Y convirtió su hogar en una escuela para chicas jóvenes, incluidas esclavas.

Así, no debe extrañarnos el alegato que hace Saurom en el estribillo de la canción:

Va demostrando a la vida que puede triunfar

Porque es mujer, mujer…

Va encarando injusticias por la libertad

Mujer, mujer…

Desde luego, Wallada se convirtió en su tiempo en una de las mujeres más respetadas y alcanzó una notable fama gracias a sus versos. Por lo que sí que podemos hablar de un triunfo. De hecho, con la llegada al poder de Abderramán V, este le otorgó un puesto como consejera.

Saurom (con Wyrdamur) durante su concierto en el Leyendas del Rock 2013. Fuente propia.

Sin embargo, su fuerte carácter también se plasmaba en algunos de sus versos, que han sido definidos por literatos de distintas épocas como demasiado soeces, irónicos, violentos, obscenos… motivo por el que quizá su poesía no gozó de tanta repercusión posterior, siendo rechazada en antologías y colecciones.

Las mangas bordadas

Con su lema, su poesía

Merezco grandeza

Gran respeto y cortesía.

En este punto de la canción, Saurom hace mención a un aspecto que siempre se ha dicho de Wallada, y es que la poetisa se hacía grabar sus propios versos en sus vestidos. Concretamente, algunas fuentes se refieren a un dístico que llevaba bordado en la manga izquierda de un vestido que decía: «Por Alá, que merezco cualquier grandeza y sigo con orgullo mi camino«, de ahí el resto de la estrofa. Sin embargo, en la actualidad son varios los autores que ponen en duda la autoría de dichos versos, ya que la historia de Wallada, como veremos, ha sido muy ornamentada en tiempos posteriores.

Filosofía de mujer

Genio sincero y luchador

Reivindicando humanidad

Exhibe su talento atroz.

En efecto, existen motivos para considerar que algunos de los versos que tradicionalmente se han atribuido a ella, en realidad sean añadidos de otros autores en tiempos posteriores. A día de hoy existen tan solo unos pocos poemas que los estudiosos de la materia atribuyen a ella sin dudar, y la mayor parte consisten en sátiras. Pero el acontecimiento que marca su vida y que hace que hoy se dude tanto de buena parte de su obra aparece recogido en los siguientes versos de la canción:

El amor envenenado

No hará ascuas mi reinado.

Ese amor envenenado al que alude Saurom es la relación que la poetisa mantuvo con el también poeta Ibn Zaydūn. Son muchas las relaciones que se conocen de Wallada con hombres, incluso alguna se ha especulado también con mujeres, sin embargo, nunca llegó a casarse. Y de entre todos sus amantes, destacó él, Ibn Zaydūn.

Este hombre accedió a ella a través de sus versos, enviándole poemas, y pronto comenzaron una relación que acabó bastante mal y de la que nos dan muestra los propios versos conservados de la cordobesa.

En la actualidad, en la ciudad de Córdoba existe este monumento que conmemora el amor entre los dos poetas. Fuente: verpueblos.com.

Al parecer, Ibn Zaydūn comenzó otra relación con una esclava, aunque según otras versiones Wallada habría sido la primera en ser infiel. En cualquier caso, existió una infidelidad y una ruptura de lo más tortuosa, ya que Wallada comenzó entonces un acercamiento a quien sería su protector hasta el fin de sus días, Ibn ‛Abdūs, que pertenecía a una facción política contraria a la de Zaydūn, y desde su posición de ministro consiguió que detuvieran al poeta y le arrebataran todas sus posesiones. No obstante, Zaydūn acabaría sus días dedicando versos a Wallada solicitándole su perdón.

Pero Wallada nunca le perdonó, y entre la obra atribuida a ella, encontramos versos que, de forma poco amable, definen a su antiguo amante como «sodomita activo y pasivo, rufián, cornudo, ladrón y eunuco que se prenda de los paquetes de los pantalones».

La relación entre los dos poetas fue tan sonada ya en su época, que pronto empezó a reflejarse en obras de otros literatos que, poco a poco, fueron añadiendo detalles tales como peleas, otras relaciones de infidelidad, encuentros amorosos y, lo que más difícil hace discernir la obra real de la ficticia, diálogos e incluso versos puestos en boca de cada uno de los amantes.

Hasta el final, Wallada mantuvo sus ansias de libertad, las reivindició y las puso en práctica, y eso lo transmitió a algunas de sus discípulas, como su protegida Muhŷa bint al-Tayyānī al-Qurṯubiyya. Sin embargo, el contexto histórico jugaría en contra de mujeres como ella y, si bien Wallada había contado incluso con el apoyo de hombres poderosos como Ibn ‛Abdūs o Abderramán V, sus discípulas deberían enfrentar tiempos más complicados con la llegada de los almorávides, mucho más radicales que los andalusíes del califato y mucho más restrictivos hacia las mujeres. Quizá no sea casual que la muerte de la poetisa se feche en el 26 de marzo de 1091, precisamente el día en que los almorávides consiguen hacerse con Córdoba.

No obstante, ahí queda el legado de Wallada en forma de versos maravillosos, considerados algunos de los de mayor calidad de la Edad Media peninsular y marcados por esa personalidad que muchos han definido como protofeminista y completamente adelantada a su época. Y se agradece que, por un momento, grupos de heavy metal como Saurom dejen a un lado las batallas para hablarnos de personas que, como ella, hicieron enormes aportaciones a nuestra historia y quedaron silenciadas. Ojalá más grupos de música sirvieran para divulgar la labor de las mujeres a lo largo de la historia.

Bibliografía:

Álvarez Palenzuela, V. A. (2011). Historia de España de la Edad Media. Ariel.

Bellido, J. F. (2003). «Wallada Bint Al-Mustakfi», en Actas del IV Seminario de la Asociación Universitaria de Estudios de Mujeres (AUDEM), vol. 2, 2003. Universidad de Sevilla.

Garulo, T. «Wallada bint al-Mustakfi«, en Biografías. Catálogo de biografías de la Real Academia de la Historia.

Garulo, T. (1985). Diwan de las poetisas andaluzas de Al-Andalus. Hiperión.

López de la Plaza, G. (1992). Al Ándalus, mujeres, sociedad y religión. Universidad de Málaga.

Manzano Moreno, E. (2015). “Épocas medievales”. En Fontana, J., y Villares, R., Historia de España. Crítica.

Santa María – In Extremo y Alfonso X El Sabio

Alfonso X fue rey de Castilla entre 1252 y 1284. Su reinado estuvo marcado por la ofensiva contra los musulmanes en el sur andaluz y la costa marroquí, por la represión de las rebeliones mudéjares, pero sobre todo por su candidatura a emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, cuya financiación endeudó a la Corona castellana enormemente.

Sin embargo, no fueron estas acciones las que han quedado en el imaginario colectivo de este monarca, sino su papel como promotor de la cultura y la ciencia, y no es para menos: Alfonso X fue también el patrocinador de la Escuela de Traductores de Toledo, fundó universidades y otras instituciones relacionadas con la investigación y los estudios y, sobre todo, destacó por su propia producción. Escribió obras de Derecho, de astronomía y demás.

Miniatura de Alfonso X en el ‘Libro de los juegos’. Fuente: Wikipedia.

Y donde despuntó el monarca castellano fue en la producción literaria, de la cual destaca como su principal obra Cantigas de Santa María. Considerada una de las obras cumbre de la literatura medieval europea, las Cantigas son un manuscrito escrito en galaico-portugués en el cual el monarca recopiló una serie de poemas que cuentan los milagros realizados por la virgen María. La devoción del monarca por la virgen no era una particularidad suya, sino que encajaba en un contexto de especial devoción mariana en la época.

¿Y qué tiene todo esto que ver con la música en general y el heavy metal en particular? Pues aquí es donde entra el grupo de folkmetal alemán In Extremo, que tuvo a bien coger una de esas cantigas compuestas por el rey de Castilla e interpretarla tal que así:

La canción «Santa Maria» en el canal oficial de YouTube de In Extremo.

Siempre ha existido en el mundo del heavy metal un especial gusto e interés por lo medieval (con más o menos acierto). Pero a mediados de los noventa, ese gusto se convirtió en algo más serio, y ese interés ya no se manifestó únicamente a través de las letras de las canciones o la estética. Algunos grupos de música empezaron a experimentar con melodías extraídas directamente de obras medievales.

Fue precisamente a mediados de los noventa cuando se formó la banda In Extremo, que se incorporó a esta ola y la abanderó en su país natal incorporando instrumentos medievales y apostando por esas melodías.

En agosto de 1999 lanzaron su quinto disco, Verehrt und Angespien, uno de los mejores de su carrera, en el que la práctica totalidad de las canciones se basaban en textos y melodías tradicionales de origen medieval: «Herr Mannelig«, «Pavane«… Y fue cuando apareció la sorpresa para el público español: «Santa María».

«Santa María, Strela do Dia» es la cantiga nº100, probablemente la más conocida de la obra de Alfonso X. Y que en su tiempo debía sonar bastante parecido a esto:

En realidad la melodía es la misma tanto en esta versión más fiel a la composición del monarca como en la versión más metalera de In Extremo. Pero, ¿cómo puede In Extremo o cualquier otro intérprete de música saber cómo sonaba esta canción escrita en el siglo XIII?

Pues es precisamente esta una de las singularidades que hace que la obra de Alfonso X sea tan especial: cada composición en verso del monarca estaba escrita para ser cantada, y para ello a cada cantiga le acompaña su correspondiente partitura, tal y como se puede ver en esta imagen correspondiente precisamente a la cantiga nº100, la escogida por In Extremo para su interpretación:

Página correspondiente a la Cantiga nº100 del manuscrito de las Cantigas de Santa María. Fuente: Biblioteca Digital Hispánica (Biblioteca Nacional de España).

De esta forma, la obra de Alfonso X el Sabio es un auténtico tesoro de la historia de la literatura y, como se puede ver, de la música, que nos permite viajar siglos atrás para saber cómo sonaban las composiciones medievales. Por su parte, In Extremo tuvo a bien llevar a cabo una actualización de la canción, pero respetando su melodía e incluso la lengua en que fue escrita, lo que permitió que más gente se pudiera acercar a la obra de este monarca.

No sería esta la última vez en que el grupo se atreviera a cantar en una lengua peninsular o buscase inspiración en tierras hispanas, pero eso ya es otra historia. Hasta aquí la que, muy probablemente, sea la historia de la primera vez que un texto escrito por un rey castellano acabó siendo cantado por un grupo de heavy metal alemán.

Bibliografía:

González Jiménez, M. (2004). Alfonso X el Sabio. Ariel.

Valdeón Baruque, J. (2003). Alfonso X. La forja de la España moderna. Temas de Hoy.

Cantigas de Alfonso X el Sabio en la web de la Biblioteca Nacional de España (página 312 del documento en pdf para la Cantiga nº100).

Enlaces de interés:

Partitura de Santa Maria, strela do dia, cantiga nº100.

Página oficial de In Extremo (en inglés).

El sitio de Alesia – Eluveitie

Eluveitie es un grupo de folk metal suizo que se caracteriza por el empleo de instrumentos tradicionales centroeuropeos y celtas como la zanfona o la gaita. Sus letras tratan casi en exclusiva de mitología y cultura celta, más concretamente de los pueblos galos que poblaron su tierra, Suiza, y de hecho es habitual el uso de la desaparecida lengua gala en sus canciones. Pero han venido a parar a nuestro blog de la mano de una de las mayores victorias romanas, así que os proponemos un viaje a la Antigüedad para comprender por qué un grupo de folk suizo decide dedicar una canción a este acontecimiento.

Hablamos de la canción «Alesia», decimocuarta canción del disco Helvetios, quinto álbum de estudio lanzado en 2012. Y los hechos que nos narra la canción se remontan al año 52 a. C., a un momento en que Roma llevaba ya más de un siglo tratando de someter a los galos que poblaban los territorios de las actuales Francia, Bélgica, parte de Italia, Alemania y Países Bajos y, claro, Suiza.

La canción «Alesia» de Eluveitie en su canal oficial de YouTube.

La conquista de aquellos territorios se estaba convirtiendo en una empresa costosa para el ejército romano, pero sería un general romano el que le daría el empuje definitivo, Cayo Julio César. Por aquel entonces César acababa de ser nombrado procónsul de esos territorios recién conquistados, pero necesitaba progresar en la política romana para alcanzar sus ambiciosos objetivos, y una forma de hacerlo era añadiendo triunfos y victorias a su currículum. Así, decidió aplicar una política muy agresiva con los pueblos nativos galos que le permitiera regresar a Roma habiendo sometido toda la Galia de forma definitiva.

Mientras Julio César conseguía reunir a un ejército formado por varias legiones, milicias provinciales y mercenarios, los galos organizaron una gran confederación de tribus al frente de la cual pusieron al líder de los avernos, Vercingétorix, uno de los principales promotores de la unión frente a los romanos. Comenzó así el enfrentamiento entre las tropas romanas de César y las galas de Vercingétorix. Eluveitie tiene otras canciones dedicadas a Vercingétorix y a la Guerra de las Galias como «Kingom Come Undone» o «Carnutian Forest«.

Estatua de Vercingétorix levantada en el siglo XIX en el lugar donde estuvo Alesia. Fuente: Wikipedia.

Curiosamente, una migración fue el detonante de la alianza y el último gran enfrentamiento galo-romano: en el año 58 a. C. los helvecios, la tribu celta que poblaba la actual suiza y que da nombre al disco en que se incluye la canción, se vieron obligados a migrar a causa de las presiones de los pueblos germanos sobre su territorio. César, alegando que acudía para proteger a los galos del empuje germano para que no corrieran la misma suerte que los helvecios y de paso contener a estos, desplazó a sus tropas y llevó a cabo una invasión en toda regla de la Galia.

Tras restablecer las fronteras y asegurarlas, el ejército romano se estableció en el territorio ocupado y poco a poco fue imponiendo sus políticas, lo que fue despertando a la resistencia gala. Hubo varios levantamientos contra las presiones fiscales que fueron duramente reprimidas por las fuerzas de César. Algunas de estas rebeliones llegaron a desembocar en la extinción de tribus completas, cuyos individuos acababan ejecutados o convertidos en esclavos.

Vercingétorix aprovechó estas circunstancias para lanzar discursos contra el dominio romano que acabaron recalando en las distintas tribus que le fueron brindando un apoyo que desembocó en la formación de esa gran confederación ya en el 52 a. C.

Comenzó entonces un levantamiento por casi toda la Galia que en la primavera de aquel año dio lugar a una persecución contra los galos comandados por Vercingétorix por parte de las tropas romanas. La estrategia del galo pasaba por evitar un enfrentamiento directo y tratar de ir debilitando y agotando a los romanos aplicando tácticas como la tierra quemada. No obstante, se dieron a lo largo de los meses varias batallas y asedios. Y mientras tanto, más tribus se sumaban a la causa de Vercingétorix.

En verano, César llevó a cabo una reorganización de sus fuerzas que le permitió enfrentarse a los galos de forma más ágil y rápida, lo que obligó a las fuerzas de Vercingétorix a abandonar su estrategia y reunirse en Alesia.

Alesia era el nombre del principal oppidum de la tribu de los mandubios, es decir, una fortificación en un punto elevado que en este caso hacía las veces de capital de este pueblo. Allí se refugiaron los rebeldes galos y desde allí enviaron peticiones de auxilio a todos los pueblos aliados.

La canción de Eluveitie comienza con un tono relajado y la suave voz de Anna Murphy describe el que podría ser el momento en que los de Vercingétorix cruzan las puertas de la ciudad, aunque también podría corresponder a otro momento que veremos más adelante.

The grass was as green as it always was that sinister day

(La hierba era tan verde como siempre aquel día siniestro)

The blackbirds sang their songs as they always did that black-letter day

(Los mirlos cantaban sus canciones como siempre aquel día ominoso)

We passed the great gate for the very last time

(Atravesamos la gran puerta por última vez)

I did not look back, I knew we’d stay

(No miré atrás, sabía que nos quedaríamos)

En lugar de atacar directamente la ciudad, César decidió sitiarla. Para ello se inspiró en el asedio de Numancia que llevó a cabo Publio Cornelio Escipión, distribuyó a sus legiones en campamentos de campaña que rodearon toda la fortificación, de forma que los galos quedaron completamente aislados, no solo sin escapatoria, sino también sin acceso a recursos básicos para su supervivencia.

La situación se extendió durante semanas, durante las cuales, lejos de aflojar su cerco, los romanos unieron sus campamentos con unas grandes murallas con torres distribuidas de forma regular a lo largo de todo el cerco.

Reconstrucción de las murallas, torres y fosos romanos en el actual Museo-Parque de Alesia. Fuente: Wikipedia.

En la sexta semana, las reservas de alimentos de Alesia eran ya insuficientes para mantener a toda la población, de forma que las autoridades galas decidieron expulsar de la ciudad a todos los civiles que no pudieran luchar, muchos de ellos miembros de sus propias familias: ancianos, mujeres, niños, discapacitados… De esta forma, el problema de su sustento pasaba a ser de los romanos, pero cuando los expulsados tocaron a las puertas de César ofreciéndose incluso como esclavos, este los rechazó, pues sabía que no tenía alimentos suficientes para sus tropas y para ellos, así que alrededor de unas 10.000 personas acabaron muriendo de hambre entre Alesia y los campamentos romanos. Se trata, sin lugar a dudas, del momento más trágico de todo este episodio y del que muy probablemente nos hable en realidad la canción. Esto es al menos lo que parece cuando los guturales de Chrigel Glanzmann irrumpen en la canción para acompañar a la voz de Murphy):

I knew they would not let us go leave the death strip

(Sabía que no nos dejarían abandonar la franja de la muerte)

I saw the gleam in their eyes of fear and enslavement

(Vi el reflejo de temor y esclavitud en sus ojos)

Suffering from the crushing weight

(Sufriendo por el peso aplastante)

I knelt ground take me home

(Supliqué que me llevaran a casa)

Y llega estribillo al grito de «Alesia, Alisanos«. Alesia ya sabemos que es el nombre de la ciudad, y Alisanos, aunque a los españoles nos pueda sonar así, no es un gentilicio, sino el nombre de un dios galo que algunos estudios relacionan directamente con esta localización, de forma que sería un dios local cuyo culto se extendió quizá a otros puntos de cultura celta. Y sigue:

Wake me when I’m gone

(Despiértame cuando me haya ido)

Ianotouta, eternity

Desconocemos si Ianotouta tiene alguna relación con alguna deidad o si sencillamente es la palabra gala para eternidad.

Proclaim our barren sacrifice

(Proclama nuestro sacrificio inútil)

On that ground we cherished life

(En esa tierra amamos la vida)

We embraced death

(Aceptamos la muerte)

As the children’s cries trailed off

(Mientras se perdían los llantos de los niños)

Sob yielded deathly hush

(Tras los sollozos llegaba un silencio mortal)

The grass was as green as it always was that sinister day

(La hierba era tan verde como siempre aquel día siniestro)

As we walked the alleys like thousand times before

(Mientras caminábamos por las calles como miles de veces antes)

I knew we’d stay

(Sabía que nos quedaríamos)

Outside Alesia

(Fuera de Alesia)

We offered a living sacrifice

(Ofrecimos un sacrificio en vida)

Outside the doors of Alesia

(Fuera de las puertas de Alesia)

Where our tears run dry

(Donde se secaron nuestras lágrimas)

Quizá, la referencia que hace la letra al sacrificio hecho en el exterior de Alesia, invite a interpretar toda la canción de Eluveitie como una reflexión hecha por una de las personas expulsadas de la ciudad y que encontraron su final de forma dramática en aquella tierra de nadie.

A comienzos de octubre llegó a las proximidades de Alesia el ejército formado por los pueblos aliados que habían recibido las solicitudes de auxilio que habían enviado los de Vercingétorix en su llegada a la ciudad. Este ejército de socorro era imponente, formado por varias decenas de miles de hombres (hay estimaciones de entre 50.000 y 60.000 hombres). Sin embargo, el procónsul se había preparado para esta eventualidad: tras construir la primera muralla que rodeaba Alesia y comunicaba los campamentos romanos, ordenó construir una segunda muralla paralela y frente a ella se colocaron estacas, fosos y toda clase de trampas y obstáculos que impidieran al ejército de socorro aproximarse a ella.

Reconstrucción de los obstáculos levantados por las tropas romanas. Fuente: timetravelrome.com.

Así, César y sus hombres estaban sometidos a una especie de asedio dentro de un asedio. Sin embargo, el tiempo seguía jugando en contra de los refugiados en Alesia, así que el primer día ya intentaron, sin éxito, romper las líneas romanas. Tras un segundo intento igualmente infructuoso, los galos lograron localizar un punto donde las defensas romanas eran más débiles a causa de la geografía y prepararon un ataque a ese punto que puso en jaque a los romanos, pues incluso desde Alesia los sitiados se organizaron para atacar el mismo punto. Para ambos bandos ese tercer encuentro era decisivo: los romanos se arriesgaban a que se unieran las fuerzas de Alesia y las del exterior y que estas lograsen romper las defensas romanas, mientras que los galos se quedaban sin tiempo y una tercera derrota podía suponer la pérdida total de esperanzas.

Consciente de ello, el propio César relata en su obra La guerra de las Galias cómo en ese momento decidió salir personalmente al encuentro de los enemigos, con la idea de que al ver su capa carmesí, sus hombres recuperasen la motivación para luchar. Gracias o no a su capa, el refuerzo al frente del cual se colocó el general desequilibró la balanza de nuevo en favor de los romanos. Los sitiados vieron cómo el ejército exterior era aplastado y decidieron abandonar la lucha y refugiarse de nuevo tras las puertas de Alesia, quedando de nuevo la victoria en manos romanas.

Al día siguiente, Vercingétorix reunió a los principales líderes en Alesia para tomar una decisión. Sobre la mesa tan solo dos opciones: el suicidio del líder galo o su entrega al enemigo. Finalmente la decisión fue la entrega de todos con vida. Poco a poco fueron saliendo de Alesia, entregando sus armas a los romanos y quedando a su merced.

Vercingétorix arroja sus armas a los pies de César, por Lionel Royer (1899).

El propio Vercingétorix se arrodilló ante César después de entregarle sus armas, este lo hizo encadenar y lo llevó con él a Roma encadenado como símbolo de su triunfo sobre la Galia. En Roma, el líder galo se mantuvo preso en el Tullianum (aunque algunos historiadores ponen en duda este dato), una célebre prisión próxima a los foros de la ciudad, a la espera de la celebración del triunfo de César para ser estrangulado a continuación. Sobre si fue estrangulado por orden de César o del Senado y sobre su encierro existen varias teorías distintas.

El triunfo de César en Alesia marcó el final de la Guerra de las Galias, a pesar de nuevas resistencias, batallas y asedios, el grueso de las tropas galas había sido derrotado, y en apenas dos años más, toda la Galia se convirtió en una provincia romana.


Bibliografía:

César, J. (2017). La guerra de las Galias. [Traducción de Ramírez de Verger, A.] Cátedra.

Goldsworthy, A. (2005). El ejército romano. Akal.

Goldsworthy, A. (2007). César. La biografía definitiva. La Esfera de los Libros.

Montanelli, I. (2003). Historia de Roma. Debolsillo.

Roldán, J. M. (2008). Césares. Julio César, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón. La Esfera de los Libros.

VVAA. (2017). La batalla de Alesia. El fin de la guerra de las Galias. 50Minutos.

Enlaces de interés:

Otra canción sobre Alesia: «Storm the Gates of Alesia«, de Ex Deo.

Para saber más sobre el asedio de Alesia, te recomendamos este podcast de HistoCast.