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Montségur – Iron Maiden y el fin de los cátaros

At the gates and the walls of Montségur
Blood on the stones of the citadel

Así es el estribillo de la cuarta canción del álbum Dance of Death de Iron Maiden, una canción que según se ha citado en algunas publicaciones fue concebida por Bruce Dickinson durante unas vacaciones al sur de Francia, muy cerca de la fortaleza que da nombre a la canción, Montsegur.

La canción deja claro desde el principio que trata de una masacre, describiendo en sus primeras estrofas un espacio desolado en el que se ha llevado a cabo una matanza:

I stand alone in this desolate space
In death they are truly alive
Massacred innocence, evil took place
The angels were burning inside

Bruce Dickinson habla en primera persona, describiendo lo que observa en las ruinas, conocedor de lo que allí ocurrió, y en los siguientes versos se pregunta los motivos que llevaron a tal masacre:

Centuries later I wonder why
What secret that they took to their grave
Still burning heretics under our skies
Religion’s still burning inside

Ya nos lanza una pista: habla de unos herejes y de un posible secreto. Se está refiriendo a los cátaros, pero ¿quiénes eran los cátaros?

Los cátaros o albigenses fueron un movimiento religioso que, aunque se originó en Oriente, tuvo especial predicamento durante la Edad Media en Europa occidental. Eran cristianos, pero tenían algunas diferencias con los católicos. Así, por ejemplo, estaban muy influidos por cultos maniqueístas orientales, de forma que tenían una visión dualista del mundo, que, según ellos, vivía en una continua lucha entre el bien y el mal, y todo lo material era una creación de Satán. Esto les llevaba al rechazo de algunas prácticas como el bautismo o la comunión, pues rechazaban incluso la idea de que Dios se hubiera encarnado en Cristo. Para ellos Cristo nunca adoptó una forma física. Tampoco aceptaban la institución del matrimonio y practicaban la austeridad y el ascetismo en todos los aspectos de la vida.

Sin embargo, la costumbre de los cátaros de no poner por escrito su doctrina ha impedido que en la actualidad tengamos una idea clara de sus creencias, y eso a su vez ha generado muchísimas leyendas a su alrededor que los relacionan con el Santo Grial, los templarios, y un larguísimo etcétera sin fundamento histórico fiable. Lo que sí sabemos es que las diferencias con la Iglesia católica llevaron a que el papado los declarase como una herejía contraria a las creencias católicas.

Expulsión de los cátaros de la ciudad de Tolouse. Fuente: Wikimedia.

A lo largo de los siglos XI y XII, los cátaros se hicieron especialmente fuertes en el sur de Francia, en regiones como Aquitania y Occitania, mientras la Iglesia católica respondía a estas creencias mediante su censura e incluso persecución. En distintos sínodos fueron condenados e incluso se llevaron acciones militares y judiciales contra ellos, siendo muchos de ellos ejecutados.

Sin embargo, los esfuerzos de la Iglesia fueron en vano, los cátaros lograron aliarse con algunos nobles franceses e incluso aragoneses, ganándose su protección y el apoyo del pueblo. 

Se intentaron algunas iniciativas pacíficas con el fin de frenar el avance cátaro a través de alianzas matrimoniales e incluso reuniones entre predicadores católicos y cátaros arbitrados por monarcas como Pedro II de Aragón. También se puso en marcha la recién creada Inquisición en la zona, para tratar de atajar cualquier práctica herética. Pero nada de esto dio resultado.

Santo Domingo y los albigenses, obra de Pedro Berruguete. Fuente: Wikimedia.

Comenzaron incluso enfrentamientos entre misioneros católicos: mientras unos optaban por un predicamento paciente y pausado, abierto al diálogo, otros apostaban por una mayor beligerancia, por conversiones forzosas y excomuniones, como era el caso de los cistercienses. Y fue precisamente el asesinato de uno de estos últimos, el legado papal Pierre de Castelnou, lo que sirvió de detonante para la Cruzada Albigense.

La Cruzada Albigense fue la persecución sistemática a la que llamó el papa Inocencio III en marzo de 1208 contra los cátaros y todos aquellos que los protegieran. En su texto, el papa daba el tratamiento de cruzada al conflicto, concediendo a quienes participasen en ella la absolución de los pecados y las tierras y posesiones de los represaliados. A la llamada respondieron rápidamente varios nobles, los obispos afectados y hasta la familia real francesa, los capetos, posicionándose junto al papado y contra los señores feudales del sur de Francia. Se formó así un ejército de miles de hombres que comenzaron su marcha desde Lyon a través del Ródano hacia los dominios cátaros.

Sin embargo, la cruzada no fue tan rápida como esperaba el papado, y el conflicto se alargó durante décadas, pues no tenía una vertiente únicamente religiosa, sino también política. La cruzada dio lugar a todo un baile de alianzas de casas reales, de señores feudales y de vasallos que iban mutando conforme avanzaba la guerra. Pero la sumisión del condado de Tolosa al rey de Francia, Luis VIII, a través de la firma del Tratado de París de 1229 dejó a los cátaros sin sus últimos aliados, pero aun así no se dieron por vencidos.

A partir de entonces, sin señores feudales ni nobles que los pudieran defender, los cátaros pasaron los siguientes treinta años buscando refugio en fortalezas donde resistir creando comunas autosuficientes. Uno de esos enclaves fue Montsegur.

Montsegur en la actualidad, aunque el castillo de la cima se construyó con posterioridad a los hechos que aquí relatamos. Fuente: images.rt

Los cátaros buscaron refugio en esta pequeña villa, y resistieron allí algunos años hasta que las tropas fieles al papado y a la corona se trasladaron hasta allí en forma de 6000 hombres, mientras que en el interior, se había conformado una población compuesta por unos 200 cátaros y otros 300 pobladores. La canción continúa con una frase que alude precisamente a esa mezcla de cátaros y habitantes de la villa de Montsegur:

As we kill them all so God will know his own
The innocents died for the pope on his throne
Catholic greed and its paranoid zeal
Curse of the grail and the blood of the cross

La célebre frase «Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos», es una frase que tradicionalmente se ha relacionado con los acontecimientos de la cruzada contra los cátaros, aunque no en el asedio de Montsegur, sino en uno de los primeros del conflicto, el de Béziers. La frase se atribuyó en el pasado a Simón IV de Montfort, y anteriormente a  Arnaud Amaury, cuando interrogado por sus soldados sobre cómo distinguir a cátaros de católicos durante el asalto, respondió así, proponiendo matar a todos para que Dios escogiese. Sin embargo, tampoco esto es cierto, a día de hoy sabemos que muy probablemente esta frase no se pronunció nunca, sino que se añadió tiempo después a las crónicas.

Templar believers with blood on their hands
Joined in the chorus to kill on demand
Burned at the stake for their soul’s liberty
To stand with the cathars to die and be free

En cualquier caso, y a pesar de la superioridad numérica de los asaltantes, la propia orografía dificultó el acceso de las tropas, que optaron por sitiar la población en un asedio que se alargó durante diez meses.

The book of old testament crippled and black
Satan his weapon is lust
Living this evil damnation of flesh
Back to the torture of life

Las dos estrofas siguientes aluden a las creencias de los cátaros, que ya hemos visto que consideraban todo lo físico algo demoníaco, de forma que identificaban el sexo y la lujuria como armas de Satanás, rechazando todo lo corpóreo, la «condenación de la carne», que dice la canción.

Excomunión y persecución de los albigenses por el papa Inocencio III. Fuente; Wikimedia.

The perfect would willingly die at the stake
And all of their followers slain
As for the knowledge of God, they had claimed
Religion’s still burning inside

La caída de Montsegur se produjo en marzo de 1244, cuando la villa fue definitivamente tomada. El día 16 se obligó a todos los cátaros a renunciar a sus creencias, pero los perfectos, los predicadores cátaros iniciados en ese camino de abstinencia y espiritualidad, rechazaron la propuesta, y por ello fueron condenados a morir en la hoguera. En la actualidad se estima que 210 personas murieron quemadas aquel 16 de marzo de 1244.

Facing the Sun as they went to their grave
Burn like a dog or you live like a slave
Death is the price for your soul’s liberty
To stand with the cathars and to die and be free

Con esta consideración de las víctimas cátaras cierra la canción antes de dar paso una vez más al estribillo. Y es que según ha confesado el propio Bruce Dickinson, no pretendía únicamente hablar de los cátaros, sino establecer un paralelismo con la gente que aun en la actualidad muere o sufre por sus creencias.

Por su parte, las menciones al Grial y otros elementos en la canción, como advertíamos, no obedecen a un trasfondo histórico real, sino que son más el producto de la literatura y la conspiranoia, que ha sabido aprovechar la falta de documentación acerca de la doctrina cátara para establecer vínculos con supuestos misterios.

Montsegur no fue la última fortaleza en que resistieron los cátaros, en realidad el castillo de Quéribus fue, oficialmente, el último foco de resistencia cátara y, tras su toma en 1255, se dio por extinta la herejía. Sin embargo, Montsegur sí que pasó a la historia como un icono por los acontecimientos tan dramáticos que allí se vivieron.

Monolito en Camp des Cremats, en Montsegur. Fuente: Wikimedia.

En la actualidad un monolito ubicado en el Campo de los Quemados, donde fueron ejecutados los cátaros y sus protectores, recuerda aquellos acontecimientos con una inscripción que dice «A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano. 16 de marzo de 1244».

Referencias:

  • Oldenbourg, Z. (2002). La hoguera de Montségur. Los cátaros en la historia. Edhasa.
  • O’Shea, S. (2002). Los cátaros. La herejía perfecta. Javier Vergara.
  • Wall, M. (2004). Iron Maiden. Run to the Hills. The Authorised Biography. Sanctuary Publishing.

Mr. Crowley: La larga sombra de un ocultista en la historia de la música

Pocas veces una persona ajena al mundillo ha tenido tanta influencia sobre la escena musical. Pero llama aun más la atención cuando hablamos de un ocultista.

Mr. Crowley, what went on in your head?

Así comienza la canción «Mr. Crowley» de Ozzy Osbourne, dedicada precisamente al personaje que tratamos hoy: Edward Alexander Crowley, más conocido como Aleister Crowley.

Aleister Crowley en 1912. Fuente: Wikimedia

Se hace realmente complicado definir a Aleister Crowley o su obra, pues fue alquimista, escritor, filósofo, poeta, pintor, mago y hasta alpinista. Nacido en Reino Unido en 1875, se crió en el seno de una familia muy religiosa, de hecho su padre era un predicador puritano, y en un ambiente que él mismo definió como represivo. Fue su ingreso en el Trinity College de Cambridge, lejos de su familia, lo que le hizo gozar de una nueva libertad que lo llevó a una reacción contra todo lo relacionado con el cristianismo.

Así, hacia finales del siglo XIX, ingresó en el Templo de Isis-Urania, perteneciente a la Orden Hermética de la Aurora Dorada, una sociedad secreta dedicada a la alquimia y la cábala que practicaba el esoterismo y la magia. Allí aprendió mucho sobre ocultismo y esoterismo, pero no compartía algunos preceptos y llegó incluso a enfrentarse a otros miembros, así que poco tiempo después abandonó la sociedad y creó su propio grupo: Astrum Argentum.

Aleister Crowley durante una ceremonia en 1912. Fuente: Wikimedia.

A partir de entonces comenzó a dar forma a una doctrina filosófica y religiosa que aunaba influencias de todo tipo de magias, de la cábala e incluso del yoga: la Thelema. Esta teoría tuvo una enorme repercusión en el mundo del esoterismo y el ocultismo, e incluso inspiró movimientos contraculturales, hasta tal punto que se le considera un precursor del movimiento hippie. Y aunque la música fue uno de los pocos campos que no tocó este personaje tan polifacético, fue uno de los ámbitos en los que más influyó.

Uno de sus vínculos más conocido en el mundo musical es su aparición en la portada del mítico álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Es cierto que aparece muchísima gente en esa portada, pero es que los propios Beatles reconocieron en varias entrevistas que todos esos personajes estaban ahí porque eran «nuestros héroes» (en palabras de Paul McCartney) y porque son personas que «nos gustan y admiramos» (según Ringo Starr). En distintas declaraciones públicas los miembros de The Beatles se reconocieron admiradores del ocultista británico, así que no es extraño que decidieran incluirlo como uno más entre la actriz Mae West y Sri Yukteswar Giri, un gurú hindú.

Portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles (1967). Rodeado en rojo Aleister Crowley.

Y The Beatles no son los únicos que decidieron incluirlo en el diseño gráfico de un álbum. Tan solo tres años después de la publicación de Sgt. Pepper’s, The Doors publicó un disco recopilatorio con el título 13, y en la contraportada aparecían los miembros del grupo con Jim Morrison en el centro apoyado sobre una especie de busto de Crowley.

Contraportada de 13 de The Doors. Fuente: Pinterest.

Otro músico que ha reconocido seguir las enseñanzas de Aleister Crowley e incluso introdujo algunas de ellas en sus primeros álbumes es Marilyn Manson, lo cual tampoco sorprende teniendo en cuenta la amistad del cantante estadounidense con el fallecido ocultista Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satán y seguidor también de la doctrina de Crowley.

La lista de músicos que se han inspirado en este personaje para sus composiciones es infinita: David Bowie, Danny Carey, batería de la banda de metal progresivo Tool; el grupo de black metal polaco Behemoth, los miembros de Manic Street Preachers, los de Can, los de Iron Maiden, el ya citado Ozzy Osbourne… Sin embargo, si un grupo de música recibió la influencia de Aleister Crowley, ese fue sin duda Led Zeppelin. Más concretamente, su fundador y guitarrista, Jimmy Page.

Jimmy Page nunca conoció al ocultista. El guitarrista nació en 1944 y Crowley murió solo tres años después a causa de una bronquitis. Pero eso no impidió que se convirtiese en una especie de «padre metafísico ausente» desde que comenzó a leer sus obras a los quince años. Sin haber terminado el colegio, Page ya había leído obras tan complejas como Magick in Theory and Practice del fallecido Crowley.

Jimmy Page durante un concierto en 1983. Fuente: Wikimedia.

Muchos de sus conocidos y amigos han definido la relación de Page con Crowley como una auténtica obsesión. En los inicios de su carrera era común encontrarlo en los descansos de ensayos y conciertos leyendo fragmentos de sus obras, y cuando le interrogaban al respecto, era habitual la respuesta «Oh, no lo entenderías. No eres lo suficientemente inteligente». En varios discos de la banda se incluyeron referencias a la teoría de la Thelema, tanto en las letras como en el aparato gráfico, a iniciativa de Page.

Buena parte de la fortuna que hizo el guitarrista con Led Zeppelin la dedicó a hacerse con objetos de la vida y obra de Crowley. Incluso el propio Page llegó a abrir una librería y editorial especializada en ocultismo, The Equinox Booksellers and Publishers, con la que editó algunas obras del filósofo/poeta/alpinista. Aunque si algo relaciona a Page y Crowley, eso es sin duda Boleskine House.

Boleskine House es una mansión del siglo XVIII al sudeste del Lago Ness, en Escocia. Esta fue adquirida en 1899 por Aleister Crowley para llevar a cabo allí sus rituales thelemistas. Según cuenta la leyenda, uno de esos rituales se quedó a medio hacer, de forma que Crowley dejó libres por la casa a una serie de demonios que había invocado. Esta leyenda se vio reforzada por una serie de acontecimientos que se sucedieron en la misma vivienda: suicidios, intentos de asesinato, accidentes y toda clase de despropósitos que fueron creciendo conforme la historia pasaba de boca en boca.

Boleskine House. Fuente: Jimmy Page. La biografía definitiva.

La Boleskine House se rodeó de un halo oscuro que repelió durante mucho tiempo a los vecinos de la finca, hasta que en 1970 fue adquirida por un nuevo propietario. Efectivamente, Jimmy Page compró la vieja casa de Aleister Crowley, según él mismo porque se sentía fascinado por lo desconocido, y porque creía que la experiencia de vivir donde había vivido su padre espiritual le podría ayudar a comprender mejor su filosofía.

Curiosamente no fue así a juzgar por el poco tiempo que pasó el guitarrista en la casa. Las continuas giras y ser poseedor de otras viviendas le llevaron a encargar el cuidado de la casa a su amigo Malcolm Dent, quien declaró haber vivido todo tipo de experiencias paranormales allí (voces, movimientos de sillas, apariciones fantasmales, golpes en puertas…), llegó incluso a afirmar que allí vivía el mal. Sin embargo, los siguientes propietarios de la mansión, la familia MacGillivray, siempre dijeron que no habían vivido ninguna experiencia similar, pero eso no evitó que la leyenda en torno a la maldición de Boleskine hiciera de nuevo su aparición cuando la casa ardió el 23 de diciembre de 2015 y, de nuevo, el 31 de julio de 2019.

Con todo, es muy probable que la maldición haya sido algo exagerada. De hecho, y volviendo al plano musical, a menudo se ha dicho que casi todo el cuarto disco de Led Zeppelin, incluyendo temas tan emblemáticos como «Stairway to Heaven», fueron compuestos en dicha mansión, e incluso se ha hablado de momentos de posesión por parte de los músicos que llevaron a tales composiciones. Sin embargo, en realidad el disco se grabó durante una estancia del grupo en Headley Grange, otra mansión que sirvió de hospicio, y las posesiones probablemente guardaban más relación con el consumo de LSD, heroína y cocaína que con espíritus. Quizá esto forme parte de toda la leyenda en torno a Led Zeppelin y la venta de sus almas al diablo a cambio de éxito, un bulo que ellos mismos trataron de no desmentir por los enormes beneficios que les reportaba que se hablase del grupo incluso en esos términos.

En cualquier caso, aunque la casa no inspirase a Jimmy Page, está claro que la figura de Aleister Crowley fue un eje fundamental tanto en su vida como en su obra, tal y como lo fue para otros muchos músicos aun cuando la música fuera uno de los escasos campos inexplorados por este ocultista y filósofo.

Referencias:

  • Salewicz, Ch. (2019). Jimmy Page. La biografía definitiva. Timun Mas.
  • Symonds, J. (2008). La gran bestia. Vida de Aleister Crowley. Siruela.
  • Norman, P. (2017). Paul McCartney. La biografía. Malpaso ediciones.
  • Marchi, S. (2014). Room Service. La escandalosa vida de las estrellas de rock. Planeta.
  • Martínez Galiana, J. (1997). Satanismo y brujería en el rock. La Máscara.