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Marching on Versailles – Ad Infinitum y el INICIO de la Revolución francesa

En 2020, apenas un año después de su formación, la banda Ad Infinitum, con la vocalista Melissa Bonny al frente, ha publicado su primer álbum de estudio Chapter I: Monarchy, en el que aúnan metal y orquestación de una forma espectacular. Además, nos sorprendió gratamente que el proyecto pretende sacar adelante una serie de discos conceptuales que abordarán episodios históricos. Así que no podíamos dejar pasar la oportunidad de analizar una de sus primeras canciones.

Se trata de “Marching on Versailles”, segundo tema del álbum que puedes escuchar íntegro en su página web.

Videoclip oficial de la canción “Marching on Versailles” de Ad Infinitum en el canal de su discográfica, Napalm Records.

El día 14 de julio de 1789 se ha tenido tradicionalmente como el punto de inicio de la Revolución francesa al ser la fecha en que los revolucionarios se hicieron con el control de La Bastilla, una fortaleza en pleno centro de París que servía de cárcel y de polvorín y almacén.

Sin embargo, la corte francesa aún tardaría algún tiempo en ser consciente del fenómeno que estaba aconteciendo. El mismo día de la Toma de la Bastilla, la corte de Luis XVI se trasladó al Palacio de Versalles, a las afueras de París, donde se mantuvo al margen de las reivindicaciones ciudadanas a la espera de que la rebelión fuera sofocada.

‘La Toma de la Bastilla’, por Jean Pierre Houël (1789).

Mientras en la ciudad los revolucionarios preparaban barricadas y se armaban en previsión de un contraataque de las fuerzas reales, en Versalles los reyes y sus acompañantes continuaron su vida de lujos, banquetes y celebraciones. De ahí que la canción comience con esta declaración tan clara:

This was your final chance

A chance you didn’t take

Like the lightning, we will fall on your golden world

This was your final dance

Your final reverence

(Esta fue tu última oportunidad

Una oportunidad que no aprovechaste

Como un rayo caeremos sobre tu mundo dorado

Este fue tu baile final

Tu reverencia final)

En contra de la creencia popular, los acontecimientos no se precipitaron tras la Toma de la Bastilla. Durante meses la situación se mantuvo más o menos inalterada, en especial en el palacio de Versalles, considerado ya entonces como el paradigma el absolutismo de la corte francesa. El juego entre monárquicos absolutistas, reformistas y revolucionarios se llevaba a cabo sin alterar apenas las rutinas del monarca, y cuando lo hacía, Luis XVI se mostraba bastante inflexible a las exigencias.

Pero todo cambiaría con la Marcha sobre Versalles, el acontecimiento al que alude la canción y que introduce de esta forma tan descriptiva:

Now on the horizon you can see our torches burning

No turning back, our army will attack

Your dynasty ends tonight

(Ahora en el horizonte puedes ver nuestras antorchas ardiendo

No habrá vuelta atrás, nuestro ejército atacará

Tu dinastía acaba esta noche)

La Marcha sobre Versalles ha sido mitificada a lo largo de la historia, y en torno a ella han surgido muchos tópicos: no se trató de un movimiento únicamente promovido por mujeres, como se ha dicho en alguna ocasión, aunque ellas tuvieron muchísima importancia. Tampoco fue un fenómeno espontáneo, sino que estuvo perfectamente orquestado y, además, ya se habían producido tentativas de marchas similares en las semanas previas, y de hecho muchos nobles habían huido de la capital al conocer los planes de los revolucionarios.

Entonces, ¿por qué fue tan importante esta marcha? Lo fue por varios motivos, el primero de ellos se deja entrever en la propia canción:

We are the army of silent cries

Marching on your denial

We are the justice for those who died

For the glory of Versailles

March!

The day has come, the unwanted are rising

March!

The day has come, and now the fates are changing

March!

The day has come, a new horizon shining

March!

The day has come, from your head the crown’s falling

Mientras que en los procesos anteriores la participación ciudadana había quedado en manos de pequeñas élites burguesas con unos intereses muy concretos, este fue un acontecimiento mucho más abierto, en el que participaron no solo los burgueses, sino también campesinos y gentes de extracciones sociales muy distintas. Además, el hecho de que en la preparación y la ejecución participasen tantas mujeres, dejaba claras algunas diferencias con respecto a los precedentes.

Las noticias de un gran banquete servido en el palacio el primer día de octubre llegaron al mercado de la ciudad el día 5 de octubre, donde despertaron la indignación de los comerciantes y compradores, la mayor parte mujeres. Allí habría estado el germen de la marcha, que comenzó como una protesta que se trasladó al consistorio de la ciudad.

A las puertas del ayuntamiento se reunieron alrededor de 10.000 personas. Para tratar de contener a los manifestantes, el Ayuntamiento abrió sus almacenes para entregar toda la comida e incluso armas a un contingente en el que participaban los mismos revolucionarios que llevaban semanas promoviendo una marcha hacia el palacio. Aprovechando la situación de rabia de la muchedumbre, estos lograron imponer su idea y movilizaron al contingente hacia Versalles provistos de toda clase de armas improvisadas, antorchas e instrumentos de música.

Ilustración de la Marcha sobre Versalles conservada en el Museo Carnavalet de París.

Los soldados que quedaban en la ciudad para mantener el orden no se mostraron muy dispuestos a impedir la marcha, por lo que las autoridades se limitaron a enviar emisarios al palacio y ordenaron a los soldados seguir a los manifestantes.

En un contingente tan diverso, las reivindicaciones de los distintos grupos que se mezclaban eran distintas: unos querían que se garantizase el acceso a los alimentos para todos, otros que el rey regresase a París, había quien quería que el rey aceptase las limitaciones propuestas por los reformistas, y había quien pretendía acabar con la vida del monarca.

Finalmente, durante el trayecto se acabó imponiendo el compromiso por parte del rey de que todo el mundo tuviera acceso a la comida, y que regresase con ellos a París.

Al cabo de unas horas, la multitud, que había ido creciendo a lo largo del recorrido gracias a los campesinos que se habían ido uniendo, llegó a las puertas de Versalles. Una vez allí, los diputados de la Asamblea, impresionados por su tamaño y sus armas, decidieron mostrarse colaboradores, invitaron a entrar los manifestantes y trataron de dialogar cordialmente. En todo momento, los revolucionarios empujaron a las mujeres del mercado a ponerse al frente para que llevasen ellas la voz cantante.

Finalmente, se permitió que un grupo de estas mujeres accediera directamente al rey para trasladarle sus demandas. A lo que el rey respondió distribuyendo alimentos del almacén real entre los manifestantes. Aunque esto contentó a parte de los manifestantes y otros tantos fueron desanimándose con el paso de las horas, la llegada de los soldados de la ciudad, muchos de los cuales, lejos de tratar de reprimir la protesta, se sumaron a ella, renovaron las fuerzas de la muchedumbre.

El rey Luis XVI en un retrato pintado por Antoine-François Callet. Fuente: Museo del Prado.

De madrugada, un grupo de manifestantes logró colarse dentro del palacio y comenzó un enfrentamiento realmente violento. Algunos guardias reales fueron decapitados y sus cabezas expuestas en picas mientras la muchedumbre trataba de llegar hasta la reina para darle muerte.

Viendo que la situación se había ido de las manos, los soldados que se habían unido en un último momento a la manifestación, decidieron colaborar con los guardias reales para tratar de imponer el orden. Al frente de ellos, el marqués de La Fayette logró mediar entre los manifestantes y la corte, y cuando la situación estuvo controlada, consiguió el compromiso del rey de volver a París.

El día 6 de octubre de 1789, la corte regresó a París junto a los manifestantes. 

La Fayette besa la mano a María Antonieta en uno de los balcones del palacio de Versalles durante las protestas.

Para muchos estudiosos, la Marcha sobre Versalles marcaría el verdadero inicio de la Revolución francesa al incorporar las demandas de otras capas sociales e involucrarlas en la lucha. Si bien la Marcha no supuso el fin de la dinastía como pregonaba la canción, la imagen del rey regresando a París junto al pueblo era de suma importancia para los acontecimientos que se producirían en los meses siguientes: el rey accedía a lo que pedía el pueblo, era un primer paso hacia la exigencia de la soberanía nacional.

Además, por primera vez, Luis XVI y su corte fueron conscientes del verdadero peligro que acechaba en las calles de Francia, y ya no actuarían como lo habían hecho hasta entonces. Quizá en eso sí que acertaba la canción al hablar de una “última oportunidad”. A partir de este episodio, los reformistas optarían por posiciones mucho más próximas a los revolucionarios, así que la revolución estaba servida.

La Marcha sobre Versalles no solo sería importante en su momento, sino que se convertiría en un acontecimiento inspirador para movimientos revolucionarios posteriores y sería citado continuamente en escritos y discursos de revolucionarios de todos los tiempos y de cualquier lugar del mundo.

Bibliografía:

Carlyle, T. (2011). Fuego y cenizas: la Revolución francesa según Thomas Carlyle. Ariel.

Lefebvre, G. (2003). La Revolución francesa y el Imperio (1787-1815). Fondo de Cultura Económica de España.

Martin, J-C. (2012). La Revolución francesa. Una nueva historia. Crítica.

Soboul, A. (1994). La Revolución francesa. Globus.

When The Eagle Cries – Iced Earth y los atentados del 11S

Hoy analizamos una canción bastante sencilla, pues alude a unos acontecimientos tan cercanos en el tiempo, que aún, si cerramos los ojos, podemos recordar las imágenes en directo. Sin embargo, se trata de una canción que, como veremos, nos va a permitir hablar más de la historia del grupo que la interpreta, que de los acontecimientos que narra.

Iced Earth es una banda de power metal originaria de Tampa, Florida, en cuyas canciones podemos encontrar constantes referencias históricas y literarias. Es raro encontrar en su producción canciones que aludan a temas de actualidad. Sin embargo, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 tuvieron tanta relevancia para ellos, que no pudieron dejar pasar la oportunidad de dedicar una canción en el primer álbum que publicaron tras los atentados.

Se trata de la canción “When The Eagle Cries”, tercer tema en la versión americana (segunda en la europea) del disco The Glorious Burden, publicado en 2004.

Portada de ‘The Glorious Burden’, de Iced Earth (2004).

Quizá te sorprenda la cantidad de tiempo transcurrido, o incluso sepas que publicaron otro disco en 2002, pero debes tener en cuenta que el publicado en 2002, Tribute to the Gods, había sido grabado antes de los atentados, en agosto de 2001.

Toda la canción alude a los hechos que tuvieron lugar el día 11 de septiembre de 2001, cuando la banda terrorista Al Qaeda llevó a cabo varios atentados en los Estados Unidos: el secuestro de cuatro aviones comerciales que impactaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, que causaron daños en el Pentágono e intentaron impactar contra el Capitolio en Washington D. C.

Atentado contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Fuente: Diario AS.

Aunque la canción adopta la forma de un balada muy potente y se interpreta con mucho sentimiento, en realidad es bastante sencilla.

Ignorando teorías de la conspiración y demás teorías con más o menos fundamento, según la versión oficial el ataque fue completamente inesperado. Y si no lo fue, al menos la población civil así lo percibió, de ahí que la canción comience con unos versos que dicen “un día más, como otro cualquiera / de la nada se convirtió en horror”.

Another day, just like any other

out of the blue, it turned to horror

A continuación se preguntan los autores de la canción cómo pudieron hacerlo y por qué lo hicieron. Se trataba de 19 hombres, la mayor parte de ellos saudíes, que formaban parte de Al Qaeda, por aquel entonces el principal grupo yihadista y que estaba liderado por Osama Bin Laden.

How could they? Why would they?

The innocents suffered hell’s inferno

An senseless act that goes unforgotten

How could they? They will pay.

Los atentados provocaron la muerte de casi 3000 víctimas inocentes, pues los objetivos fueron eminentemente civiles, así como alrededor de 6000 heridos. Muchos de ellos no murieron directamente en el impacto, sino posteriormente en los daños causados o en los operativos de rescate.

Operativo de rescate entre los escombros de las Torres Gemelas. Fuente: AP Photo/Shawn Baldwin.

La última frase antes del estribillo amenaza: “ellos pagarán” (They will pay). El gobierno de George Bush declaró la denominada “guerra contra el terrorismo”, amenazando con llevar a cabo medidas contra países que Estados Unidos considerase que estaban protegiendo o financiando las acciones de grupos yihadistas. Con esa premisa Afganistán fue invadido por parte de Estados Unidos y con el apoyo de otros países un mes después de los atentados. Los efectos de aquella invasión aun perduran en la actualidad.

La segunda acción tuvo lugar con la invasión de Irak en marzo de 2003 empleando el mismo argumento y añadiendo que este país ocultaba armas de destrucción masiva. En la actualidad se sabe que no existían tales armas y que no existía una relación entre el gobierno de Saddam Hussein y Al Qaeda. Y, de nuevo, los efectos de aquella invasión siguen siendo devastadores.

De forma que sí, Estados Unidos se vengó, aunque quizá contra población inocente y “ellos” no pagaron, pues no fue hasta mayo de 2011 cuando se detuvo a Osama Bin Laden en Pakistán y fue ejecutado al momento.

A lo largo de la historia, a pesar del largo historial de conflictos bélicos en que ha participado Estados Unidos, los ataques en suelo estadounidense no han sido muy comunes, por lo que su población no está acostumbrada a este tipo de acciones. De ahí que el impacto psicológico derivado para los estadounidenses fuera tan grande. Iced Earth lo expresa a través del estribillo con la frase que da título a la canción: When the Eagle Cries (Cuando el águila llora). El águila, insignia de los Estados Unidos de América, es en este caso una metáfora del país.

Out of the ashes came a tempted vengeance,

but we are focused, we seek redemption

we are free, we’ll stay free

All they’ve done, is make us stronger

The sleeping giant, is asleep no longer

If need be, we’ll die free

La siguiente estrofa vuelve a tratar el tema de la venganza con metáforas como “el gigante dormido ya no está dormido” o “de las cenizas surgió la venganza”. Por aquel entonces surgió un tímido movimiento de reacción contra el gobierno estadounidense, por inmiscuirse en asuntos internacionales que le eran ajenos o por su respuesta ante los ataques.

Sin embargo, la mayor parte de la opinión pública pareció alinearse con el ejecutivo de Bush, que en sus discursos hablaba de un ataque contra los valores estadounidenses que pretendía someter al país y acabar con la democracia y la libertad. Iced Earth, que siempre han mostrado una actitud patriótica, parecieron decantarse por este discurso, y lo transmitieron en la propia canción con frases como “somos libres, seguiremos libres” (we are free, we’ll stay free).

Al final de la canción se repite de nuevo el estribillo pero se añaden unos coros con frases alusivas de nuevo a la venganza (blood will flow, la sangre correrá) y a ese discurso patriótico (for freedom’s fight, por la lucha de la libertad).

When the Eagle Cries (blood will flow)

When the Eagle Cries (for freedom’s fight)

When the Eagle Cries (we love us all)

When the Eagle Cries (we’ll sacrifice)

When the Eagle Cries

¿Qué significaron estos acontecimientos para Iced Earth?

Para el grupo en general fue algo terrible, sin embargo un miembro de Iced Earth reaccionó de una manera que pocos esperaban. Hablamos de Matt Barlow, vocalista de la banda desde 1995 y que tras los acontecimientos hizo público su deseo de abandonar el grupo para iniciar una nueva carrera como policía.

Jon Schaffer (izquierda) y Matt Barlow (derecha) durante el último concierto de Barlow como vocalista de la banda. Fuente: captura de un video de YouTube.

En distintas declaraciones dejó claro que tras los atentados había decidido abandonar el mundo de la música para centrarse en una carrera que le hiciera sentir que ayudaba a su país y a la ciudadanía.

Además, el líder de la banda, Jon Schaffer, estaba bastante descontento con su actividad después del 11S, su rendimiento se había resentido y, según explicaba él mismo, se debía precisamente a su deseo de iniciar otra carrera profesional. Eso explica que muchas de las canciones que había dejado grabadas Barlow fueran regrabadas posteriormente por el nuevo vocalista, Tim Owens. No obstante, algunas pistas de audio de Barlow se mantuvieron, y además aparece en los créditos del disco y como coautor de las canciones “Attila” y “Waterloo”.

En el videoclip de la canción ya se puede ver al nuevo vocalista, Tim Owens.

Aunque estos hechos tuvieron mucha repercusión entre los fans de la banda y los medios especializados, lo cierto es que el paso de Barlow por el cuerpo de policía fue efímero, ingresó en 2003 y salió en 2007, año en que se unió a la banda Pyramaze y retomó brevemente la actividad con Iced Earth. Y decimos brevemente porque en 2011 volvió a abandonar la agrupación, aunque esta vez por motivos familiares (la imagen anterior es de su despedida en 2011).

En la actualidad Matt Barlow es el cantante de un proyecto fundado por él mismo bajo el nombre Ashes of Ares, junto a otro antiguo miembro de Iced Earth, Freddie Vidales, y el ex-batería de Nevermore, Van Williams.

Videoclip de la canción “This Is My Hell” de Ashes of Ares en el canal de su discográfica, Nuclear Blast Records.

(02/06/2003). “Vocalist Matt Barlow Leaves Iced Earth“, en blabbermouth.net.

Web oficial de Iced Earth