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Running Wild y el capitán William Kidd, entre el corso y la piratería.

Cuando hablamos de piratas se nos viene a la mente la imagen de un capitán de barco que navega los mares haciendo despiadados abordajes en busca de un botín que será guardado en algún lugar oculto, un verdadero «tesoro pirata». En la entrada de hoy ahondaremos en la figura del capitán William Kidd, a través de las canciones «Ballad of William Kidd» y «Adventure Galley» de la banda alemana de heavy metal Running Wild. Estos temas aparecen en su décimo álbum de estudio The Rivalry, publicado en 1998.

He was born at the shore of Greenhock in the year 1645
Ran away at the age of fourteen, to flee from his soul-killing life
He signed on to sail the wild-winds
But he worked down his hands and his knees
He stood his test on the waters, so they said “He was bred to the sea”

La primera estrofa de la canción nos presenta a William Kidd, del que se dice que nació en Greenhock en el año 1645. Parece ser que la fecha de su nacimiento es cerca de 1655. Los datos que tenemos de sus años tempranos son escasos y los primeros registros aparecen en la década de los 80 del siglo XVII. Con respecto a su lugar de nacimiento, existen varias teorías, siendo la más aceptada la del nacimiento en Dundee y no Greenhock (Escocia). De ello da muestra un documento manuscrito del año 1695 en el que William Kidd afirma ante la corte haber nacido en Dundee y que en esa época tenía cuarenta y un años.

William Kidd de Civitate vocat New Yorke in America ubi vixit spatium sex annorum, ortus apud Dundee, in Regina Scotia; aetatis 41 annorum]

William Kidd, de la ciudad de Nueva York en América dónde vivió por espacio de seis años; original de Dundee en el reino de Escocia; 41 años de edad.

No tenemos constancia de lo que hizo a la edad de 14 años pero sabemos que se trasladó a Nueva York y es posible que fuera aprendiz de marinero a bordo de un barco pirata. En 1689, Kidd formaba parte de una expedición pirata que navegaba por el Caribe y en uno de sus viajes, los tripulantes se amotinaron contra el capitán del barco, quien fue expulsado. Tras esto, William Kidd fue nombrado capitán, iniciándose aquí su carrera a los mandos de un navío.

In 1697, the “Adventurer…” was setting its sails
With the letter of marque and reprisal, Kidd was prepared for his trail

Supuesto retrato de William Kidd realizado en el siglo XVIII por James Tornhill. Fuente: Wikipedia.

La canción nos transporta hasta 1697 y nos cuenta que Kidd estaba preparando una expedición. Unos años antes, había ayudado al gobernador de Nieves, una colonia inglesa en el Caribe, a defenderse de navíos franceses. La colaboración con el gobernador se hizo a cambio de poder tomar el botín que saquearan de los barcos capturados. Con esta condición, William Kidd atacó la isla francesa de Marie-Galante llevándose un gran botín. Poco después defendería la costa de Nueva Inglaterra contra los franceses, lo que llevaría al capitán a obtener prestigio.

They sailed the sea with the mission, to hunt down “Tew” and “Long Ben”

En 1695, el gobernador de Nueva York pidió ayuda a Kidd para eliminar a los piratas de la zona como Thomas Tew y los que se codeaban con el mismo. El capitán no pudo negarse ante tal encargo y le fue concedida una patente de corso por parte del rey Guillermo III y un nuevo barco: el Adventure Galley, al que Running Wild también dedica una canción en este álbum y nos comenta lo siguiente:

Proudly they are rushing by on their breathless chase
Hunting for “Long Ben” and “Tew” to bind them down in chains

Como podemos ver en ambas estrofas, la misión encomendada era la de la cacería de piratas. Concretamente de Thomas Tew y Henry Avery, también conocido como «Long Ben» por sus camaradas o el «rey de los piratas» de su época.

Antes de partir a realizar su misión ocurrió un incidente con la Armada real mientras cruzaban el Támesis. Al cruzarse ambos navíos el capitán Kidd debía realizar un saludo ceremonial. Al no hacerlo, el barco de la Armada disparó un cañón a modo de advertencia, lo que conllevó una respuesta agresiva por parte de la tripulación del Adventure Galley. El incidente se saldó con la mayoría de la tripulación ingresando en la Armada Real británica de forma forzosa.

Debido a este incidente el capitán Kidd hubo de navegar hacia Nueva York sin apenas personal, obligándolo a capturar un barco francés en ruta y, posteriormente, contratar una tripulación de reemplazo en la que la gran mayoría eran criminales o se habían dedicado a la piratería.

En septiembre de 1696, el Adventure Galley ponía rumbo al Cabo de Buena Esperanza a continuar con su misión. Sin embargo, un tercio de la tripulación murió a causa de un brote de Cólera. Además, esperaba encontrar piratas en Madagascar y no fue así, por lo que la misión estaba fracasando y el capitán tenía que asumir los costes de la misma.

La tripulación estaba descontenta y al no poder atacar a varios navíos que se cruzaron en su camino por no incurrir en el delito de piratería, muchos de los marineros que acompañaban a Kidd decidieron abandonar la tripulación y, los que se quedaron, amenazaban con amotinarse contra el capitán.

A serious riot was rising, so Kidd struck down one of his men
And he died!

El 30 de octubre de 1697, el artillero de Kidd trató de forzar al capitán de abordar un barco holandés en un acto de piratería. Kidd se negó y comenzó una acalorada discusión que terminó con el capitán arrojando un cubo con refuerzos de hierro a la cabeza del artillero, resultando muerto por las heridas producidas tras el ataque. A partir de este momento el capitán se ganó la fama de cruel y sádico, siendo denunciado por los prisioneros que huyeron.

Un año más tarde, en enero de 1698, Kidd capturó su mayor presa, el Quedagh Merchant, un barco armenio con bandera francesa que portaba una gran cantidad de objetos valiosos. No obstante, este navío tenía un gran problema y es que el capitán al mando era inglés. William Kidd trató de persuadir a su tripulación (que recordamos que amenazaban con un motín a bordo) de liberar el barco pero ellos alegaron que la captura era legal, pues el barco navegaba bajo pase francés. Kidd cedió a la presión y renombró el barco como Adventure Prize. Esta captura le costó que se decretara una orden de captura hacia él acusado de piratería.

El 1 de abril del mismo año, en Madagascar, el capitán se encontró con uno de los piratas más buscados y un antiguo enemigo suyo, Robert Culliford. El encuentro entre ambos es una incógnita: por un lado, miembros de su tripulación aseguraron que bebieron juntos y no lo capturó, mientras que otros afirman que no se realizó la captura porque Kidd estaba esperando refuerzos. Sea como fuere, gran parte de la tripulación de Kidd lo abandonó y se sumaron a los hombres de Culliford, quedando tan solo 13 personas a bordo.

Ruta del Adventure Galley. Fuente: Wikipedia.

The “Adventurer…” returned to her hometown, Kidd was forced to defence
They charged him with looting and murder his patrons and generous friends
He’d left his crew at St. Thomas, to guard his honour from shame
But the lords they lied like a trooper, not to lose their own heads in the game

Running Wild nos cuenta que el Adventure volvió a casa pero no fue el Galley el que retornó a Nueva York, sino el Prize. Ya que, ante la situación de perder a casi toda su tripulación y no poder mantener dos navíos, el capitán decidió prender fuego al Adventure Galley y retornar a casa en su nuevo barco.

A sabiendas de que era un pirata buscado, el capitán decidió esconder el barco en un lugar del Caribe y vender parte de sus bienes, volviendo a Nueva York en una pequeña embarcación. Una vez allí guardó su «tesoro» en una pequeña isla cerca de la ciudad llamada Gardiners.

The lords testified, their unholy lies, to save their own heads from the gallows
They sacrificed Kidd, they took him for a ride that conspiratorial fellows

Bellomont, un comerciante que temía verse implicado en los negocios de Kidd, pensó que la mejor forma de despachar el problema era entregando al capitán a la justicia. Por lo que en 1699 atrajo al capitán hasta Boston donde sería apresado y encerrado durante un año en prisión, antes de ser llevado a Inglaterra a ser juzgado.

La banda alemana nos dice que «Los señores testificaron, sus impías mentiras, para salvar sus propias cabezas de la horca. Sacrificaron a Kidd». Para Running Wild, todo el juicio fue un montaje y se posicionan a favor del capitán, considerando injusta la sentencia.

They judged him and they found him guilty of piracy of the high seas
Betraying men of honour, you know lie and cheat as they please
A case of judicial murder caused the death of a seafaring man
Slanderous bunch of liars, to hell your souls will be damned

La canción continúa con el juicio en el que es declarado culpable de piratería debido a los falsos testimonios de sus colaboradores y que, en realidad, debería haberse tratado como un caso de asesinato por aquel artillero del que hablamos atrás.

El juicio tomó matices políticos por la posible implicación de cargos gubernamentales en los delitos de Kidd. El capitán no dio ningún nombre esperando con ello que alguno de sus patrocinadores intercediera por él, cosa que no ocurrió.

Kidd fue llevado ante el Tribunal Superior del Almirantazgo en Londres dónde se desarrolló el juicio. Durante su confinamiento en prisión escribió varias cartas suplicando perdón al Rey Guillermo III que fueron ignoradas. Fue declarado culpable de cinco cargos de piratería en alta mar y el asesinato de William Moore (al artillero), lo que conllevó la pena de muerte en la horca.

Al capitán lo tuvieron que ahorcar dos veces, puesto que en el primer intento se rompió la cuerda. Después, su cuerpo fue expuesto sobre el río Támesis durante tres años como advertencia a otros piratas.

Por su parte, los asociados a William Kidd fueron condenados pero perdonados antes de la ejecución. El juicio del capitán Kidd ha sido motivo de estudio debido a que los pases franceses que llevaba el barco asaltado nunca fueron utilizados como prueba al ser mal archivados. En el siglo XX aparecieron estos documentos poniendo en tela de juicio el alcance real de la culpabilidad de Kidd en los actos de piratería que se le imputaron.

Pase francés del Quedah Merchant, Fuente: Wikipedia.

A su muerte, se creyó que William Kidd había dejado enterrado un sinfín de tesoros, lo que sirvió a engrandecer el mito de la costumbre pirata de esconder tesoros. Lo cierto es que el tesoro de Gardiners fue encontrado y utilizado en su contra durante el juicio.

Y para vosotros qué fue, ¿corsario o pirata?

Bibliografía:

Harris, G. (2002). Treasure and Intrigue: The legacy of Captain Kidd. Dundurn.

M. L. P. (2015). William kidd. Mitchell Lane Publishers, Inc.

Rogozinski, J., & Rogoziński, J. (2000). Honor Among Thieves: Captain Kidd, Henry Every, and the Pirate Democracy in the Indian Ocean. Stackpole Books.

Zacks, R. (2003). The Pirate Hunter: The True Story of Captain Kidd. Hachette Books.

…Y la yesca arderá – Lujuria y los 500 años de los comuneros

Este año se cumplen 500 años de la rebelión de los comuneros, y esto era algo que no podíamos dejar pasar en un blog de divulgación histórica, y mucho menos cuando se cumplen también 15 años de la publicación de un disco al respecto: …Y la yesca arderá del grupo español de heavy metal Lujuria. Un álbum conceptual cuyas las letras están basadas en el poema Los comuneros, publicado por el poeta Luis López Álvarez en 1972.

Portada de la edición especial en madera de …Y la yesca arderá

Pero empecemos por el principio, ¿qué es eso de los comuneros? La rebelión o guerra de las Comunidades de Castilla fue una insurrección armada que se dio entre 1520 y 1521 o 1522 en distintas ciudades del reino de Castilla. ¿El motivo? Acababa de tomar posesión como rey de las posesiones hispánicas Carlos I, el futuro emperador Carlos V, hijo de la reina Juana, más conocida como Juana La Loca, pues había sido apartada del poder y recluida por un supuesto trastorno mental que la invalidaba. Su hijo, Carlos, que se había criado en el extranjero, llegaba a la península proveniente de Flandes, sin saber hablar castellano y, para colmo, acompañado de una serie de nobles y religiosos flamencos que coparían la administración en lugar de los propios nobles castellanos.

No es extraño que un grupo segoviano como Lujuria dedique a este conflicto un álbum conceptual que recorre los principales eventos desde la gestación de la rebelión hasta el final de sus principales líderes en abril de 1521. Es por eso que en este post no expondremos el contenido de una canción en concreto, sino que haremos un repaso a esos acontecimientos siguiendo las canciones del álbum.

Las campanas de San Pablo

El disco arranca con un piano suave antes de que irrumpan el resto de instrumentos para, inmediatamente, dar paso a unas campanas y una voz en off que relata: «Las campanas de San Pablo han cesado de tocar. De pie, los procuradores se yerguen para mirar al rey postrado de hinojos a la izquierda del altar. El de Burgos, por las Cortes, le ha comenzado a exhortar».

Carlos I llegó a Asturias en 1517 con legitimidad para tomar posesión del trono de Castilla, pero un trámite indispensable hacerlo consistía en llevar a cabo un juramento ante las Cortes, que fueron convocadas al año siguiente, 1518, en la iglesia de San Pablo en Valladolid.

Iglesia de San Pablo en Valladolid. Fuente: Wikimedia.

Esta canción sirve de introducción la intervención de los procuradores, en concreto se refiere al de Burgos, Juan Zumel.

Mercenario sois del reino

El segundo tema del álbum arranca con esas palabras del procurador de Burgos:

Si nos hallamos reunidos
Es por haceros votar
Los fueros y libertades
Que tendréis que respetar.
Una vez que hayáis jurado
Las Cortes os jurarán
Soberano De Castilla;
Sin deciros majestad,
Que es tratamiento extranjero
Que Castilla no ha de dar.
Mercenario sois del reino
Nunca lo habéis de olvidar.
Si al servicio estais del pueblo
El pueblo os lo pagará.

El mensaje estaba claro: el rey debía acatar las leyes castellanas, y siempre que lo hiciera contaría con el apoyo del pueblo. Interesante esa mención al tratamiento de «majestad», que afirma que no darán por ser tratamiento extranjero, pues Carlos traía esas costumbres de las cortes flamencas que los castellanos no aceptaban.

Pero no fueron esos tratamientos ni costumbres los que provocaron la revuelta. Desde inicios del siglo XVI se habían encadenado una serie de malas cosechas, epidemias y las consecuentes crisis económicas, para lo que la Corona había solicitado ya varios servicios, concesiones de dinero, para enfrentar la situación. Pero la llegada de una nueva Corte había supuesto un aumento de los gastos y, para colmo, quienes ocupaban los nuevos cargos eran extranjeros: «Que el rey faltó a su palabra y a más no pudo faltar», dice la canción. Hacia 1520 el descontento se hacía notar ya en las principales de Castilla, la revuelta se estaba gestando.

Castilla se inflama

La gota que colmó el vaso llegó cuando Carlos I solicitó una nueva partida de dinero para intentar pagar su candidatura y sus viajes a Alemania, ya que el título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico había quedado vacante y él era uno de los candidatos. Consciente de que el ambiente en Castilla estaba caldeado, decidió convocar unas nuevas cortes, pero esta vez en Santiago de Compostela.

Carlos I de España como Carlos V, emperador del Sacro Imperio, retratado por Tiziano. Fuente: Wikimedia.

Como Castilla se inflama
Decide de convocar
Las cortes en Compostela
Donde mejor dominar

El servicio que les pide
Para hacerse coronar.

Las ciudades de Castilla se negaron a ceder a la petición del rey, de forma que Carlos decidió suspender esas cortes y convocar unas nuevas para unas semanas después pero en A Coruña. Según la canción, el rey se sirvió de malas artes para lograr su propósito, expulsando a unos y sobornando a otros. Fuera como fuese, Carlos I logró que se le concediera el servicio.

Con Toledo sin piedad

En Toledo, una de las ciudades más importantes del reino, hacía ya tiempo que se venía gestando un movimiento contrario al nuevo monarca, y cuando el rey convocó las cortes en Santiago de Compostela, los regidores de Toledo llamados a formar parte de la convocatoria se reunieron y decidieron dejar plantado a Carlos I, y en su lugar crearon una junta que no reconocía la autoridad real y que se hizo cargo del gobierno de la ciudad: «Los toledanos afirman que solos se regirán».

Al frente de esta primera insurrección se encontraba el regidor Juan de Padilla, llamado a convertirse en el principal líder de la rebelión.

Es su nombre caballeros,
Venerado en la ciudad.
Es su apellido Padilla
Pero su nombre es Don Juan

El otro personaje mencionado en este cuarto tema es Adriano de Utrecht, un religioso flamenco a quien Carlos dejó como regente de Castilla mientras él marchaba a Alemania para defender su candidatura como emperador. Adriano dio la orden de retomar el control de la ciudad aplicando toda la violencia que hiciera falta. Había comenzado la Guerra de las Comunidades, y Toledo no sería la única ciudad en levantarse contra el poder real.

La traición de los suyos

Los procuradores tornan
Pesarosos a su Tierra
Que antes de partir juraron
Que nunca el servicio dieran.

Tras la concesión del servicio de las ciudades de Castilla a Carlos en las cortes de A Coruña, los procuradores regresaron a sus correspondientes ciudades con la vergüenza de no haber respetado la voluntad popular de no acceder a la petición. Al conocer la traición de sus representantes, la mecha prendió en otras localidades, proclamándose juntas aquí y allá que pretendían administrar los poderes locales al margen del rey.

Castilla se pertenece

Segovia fue una de esas ciudades, de hecho una de las más beligerantes y donde más violencia hubo, llegando a ser ajusticiados varios funcionarios por la traición.

En Segovia al enterarse,
Los vecinos se concentran.
Es Juan Bravo quien les manda
Juan Bravo quien les arenga.

Al frente de la junta segoviana se puso Juan Bravo, familia política del líder toledano Juan Padilla y, como él, llamado a ocupar un papel importante a la cabeza de la rebelión.

Estatua dedicada a Juan Bravo en Segovia. Fuente: El Norte de Castilla.

Los casos de Segovia y Toledo no eran más que ejemplos de lo que estaba ocurriendo en todo el reino: Burgos, Soria, Tordesillas, Murcia, Córdoba, Jaén, Carmona, Cádiz, Sevilla… un sinfín de ciudades expulsaron a los responsables políticos y crearon sus propias juntas.

El pueblo se da a sus jefes
Expulsa a los que le dieran

La regencia había perdido el control de prácticamente todas las ciudades importantes del reino, así que había llegado el momento de tomar medidas contra los sublevados.

Ya Adriano ha convocado
El Consejo de Regencia
Y precipita sus tropas
A reprimir la revuelta

Precisamente Segovia fue el principal objetivo de las fuerzas reales al inicio de la rebelión, llegando a asediar la ciudad. Ante esta situación, la junta segoviana lanzó una petición de socorro al resto de ciudades sublevadas, a la que respondieron en solidaridad villas como Toledo, enviando a milicias para socorrerla. Aquello marcaba el inicio de un conflicto abierto entre las fuerzas levantadas y las leales al rey.

Ojos de presa

El siguiente tema del disco hace mención a la situación de Medina del Campo, la ciudad que albergaba la artillería real. Adriano dio la orden de recurrir a las reservas que allí se almacenaban, pero cuando las tropas reales llegaron a Medina del Campo, se encontraron que el pueblo se negaba a darles acceso a la artillería, pues sabían que aquellas armas se utilizarían contra Segovia. En un intento por distraer a los medinenses, las tropas reales provocaron un incendio que se llevó por delante buena parte de la ciudad:

Los soldados del Consejo
De la ciudad se apoderan
Y derramando alquitrán
Prenden fuego con sus teas.

Pero aquella acción salió muy cara a Adriano, pues provocó una oleada de solidaridad que llevó a que ciudades que hasta ese momento no habían participado en el levantamiento se adhiriesen a él: «Ya cunde en toda Castilla la rebelión comunera».

Castillo de la Mota en Medina del Campo. Fuente: Wikimedia.

Llegados a este punto, debemos hacer una advertencia: la rebelión de las Comunidades ha sido revestida de halo romántico y muy explotada por movimientos políticos de distinto signo con el paso del tiempo, de forma que la realidad histórica se ha visto muy distorsionada, tal y como advierten diversos autores. Y este disco, así como el texto en que se basa, no son ajenos a esto. Decimos esto porque a menudo se presenta la rebelión como un levantamiento del pueblo contra la nobleza, pero la realidad es que en buena medida el levantamiento se produjo por parte de nobles que querían defender sus privilegios frente a otros nobles llegados de fuera.

El morado comunero

Regresa la voz en off para describir la llegada de distintos representantes a los restos calcinados de Medina: «Nunca olvidará Segovia lo que por ella habéis hecho».

Habla de cómo cabalgan a lo largo de Castilla Padilla, Bravo y Zapata. Juan Bravo y Juan Padilla ya hemos visto quiénes eran, el tercer Juan, Juan de Zapata, era el regidor de Madrid, una de las ciudades que formó una milicia para socorrer Segovia y que formó parte de ese grupo de líderes de la insurrección.

Durante el camino, les salió al encuentro una delegación venida de Tordesillas, el lugar donde se hallaba recluida la reina Juana, más conocida como Juana la Loca. En menos de cinco días los jinetes completaron el trayecto entre Medina del Campo y Tordesillas, y allí constituyeron un gran consejo, las Cortes y Junta General del Reino (o Santa Junta), que aunase a los representantes de todas las ciudades rebeldes y se reunieron con la reina.

La reina Juana recluida en Tordesillas, por Francisco Pradilla. Fuente: Wikimedia.

Una parte de los procuradores consideraba que la reina Juana era víctima de un complot político, y apostaban por devolverle el trono con plenos poderes. Por su parte, Juana vio con buenos ojos a esa nueva junta y la bendijo, pero su papel fue ambiguo, pues no se atrevió a firmar ninguno de sus decretos por miedo a las consecuencias que eso pudiera tener. Y aunque la canción dice «Se aferran a reina loca por no asirse a rey cuerdo. ¡Loca estuviera la reina para juntarse a su pueblo!», lo cierto es que los comuneros finalmente cejaron en su intento de restituir a Juana.

Traidores y criminales contra nosotros batallan

El álbum continúa con un tema instrumental, «Demonios de la batalla», antes de dar paso a la siguiente canción: «Traidores y criminales contra nosotros batallan».

Tras una serie de crisis internas en ambos bandos y varias batalla de por medio, la gran batalla que pondría final a la rebelión tuvo lugar en abril de 1521. A principios del mes, ambos bandos estaban ya consiguiendo aglutinar a sus fuerzas formando dos grandes ejércitos. El mayor contingente sublevado, el liderado por Juan de Padilla, fue alcanzado por las tropas reales a la altura de la localidad de Villalar.

La batalla se desarrolló en mitad de una intensa lluvia y acabó con una aplastante victoria de las fuerzas del rey. Durante el enfrentamiento, tres de los principales líderes rebeldes fueron apresados: el propio Padilla, Juan Bravo («A Juan Bravo, espada en puño le acaban por apresar») y Francisco Maldonado, líder de la comunidad de Salamanca.

Apunta ya el nuevo día

A la mañana siguiente a la batalla, el 23 de abril de 1521, se procedió a la ejecución de los líderes comuneros: Juan de Padilla y Juan Bravo fueron decapitados allí mismo, en Villalar.

Ejecución de los comuneros de Castilla, por Antonio Gisbert Pérez. Fuente: Wikimedia.

Cumplid pronto la sentencia
Pero llamarnos traidores
Nadie puede en esta tierra

Nuestra culpa fue ocuparnos
De los pueblos de esta tierra

Villalar se convirtió en un símbolo de la identidad castellana, y hasta allí se trasladan cada año miles de personas para conmemorar el día 23 de abril, convertido hoy en el Día de Castilla y León.

Canto de esperanza

El tema que cierra el disco no es ni más ni menos que el Canto de Esperanza, un fragmento del poema de López Álvarez que se ha convertido ya en un himno para los movimientos regionalistas y nacionalistas castellanos, y que cada año cantan quienes acuden a Villalar:

Cuanto mas vieja la yesca
Y más duro el pedernal.
Si los pinares ardieron
Aún nos queda el encinar.

Termina el disco, pero ¿terminó la rebelión en Villalar aquel 1521? Pues lo cierto es que, aunque siempre se ha tenido la fecha de la batalla como el fin de la insurrección y, en efecto, en los días siguientes se fueron rindiendo todas las comunidades, hubo una que resistió algunos meses más.

Al tener noticia de la muerte de su marido y su primo, María Pacheco, ahora viuda de Padilla y prima de Bravo, tomó las riendas de la junta de Toledo y se negó a rendirse a pesar de la evidente derrota del movimiento frente a las tropas reales.

María Pacheco después de Villalar, por Borrás y Mompó. Fuente: Wikimedia.

Las fuerzas del rey acosaron Toledo durante mucho tiempo mientras los comuneros, con María Pacheco a la cabeza, se hacían fuertes en el alcázar de la ciudad. Aunque la líder contaba con el apoyo de la mayor parte del pueblo toledano, en octubre decidió, para evitar más sufrimiento, rendir la plaza y exiliarse a Portugal, donde permaneció hasta su muerte.

Aun así, la situación en Toledo tardó en normalizarse y a lo largo de los meses siguientes hubo varios amagos revolucionarios y se registraron disturbios, llegando incluso a darse una nueva rebelión fallida en febrero de 1522. Por ello muchos historiadores extienden la rebelión hasta esa fecha.

Para cerrar este post, nos gustaría recuperar una reflexión que hizo Óscar Sancho, líder de Lujuria, durante la promoción del disco en una entrevista en el programa Noche Sin Tregua presentado por Dani Mateo. Allí señaló que los grupos heavys abusaban de los temas fantásticos en sus canciones, y apostaba por inspirarse en temas reales, en episodios históricos que son absolutamente impresionantes como lo fue esta rebelión de los comuneros.

Bibliografía:

  • Berzal de la Rosa. (2012). Los Comuneros. De la realidad al mito. Silonia.
  • Parker, G. (2020). Carlos V. Una nueva vida del emperador. Planeta.
  • Pérez, J. (2001). Los Comuneros. La Esfera de los Libros.
  • Thomas, H. (2012). El imperio español de Carlos V. Planeta.

Marching on Versailles – Ad Infinitum y el INICIO de la Revolución francesa

En 2020, apenas un año después de su formación, la banda Ad Infinitum, con la vocalista Melissa Bonny al frente, ha publicado su primer álbum de estudio Chapter I: Monarchy, en el que aúnan metal y orquestación de una forma espectacular. Además, nos sorprendió gratamente que el proyecto pretende sacar adelante una serie de discos conceptuales que abordarán episodios históricos. Así que no podíamos dejar pasar la oportunidad de analizar una de sus primeras canciones.

Se trata de “Marching on Versailles”, segundo tema del álbum que puedes escuchar íntegro en su página web.

Videoclip oficial de la canción “Marching on Versailles” de Ad Infinitum en el canal de su discográfica, Napalm Records.

El día 14 de julio de 1789 se ha tenido tradicionalmente como el punto de inicio de la Revolución francesa al ser la fecha en que los revolucionarios se hicieron con el control de La Bastilla, una fortaleza en pleno centro de París que servía de cárcel y de polvorín y almacén.

Sin embargo, la corte francesa aún tardaría algún tiempo en ser consciente del fenómeno que estaba aconteciendo. El mismo día de la Toma de la Bastilla, la corte de Luis XVI se trasladó al Palacio de Versalles, a las afueras de París, donde se mantuvo al margen de las reivindicaciones ciudadanas a la espera de que la rebelión fuera sofocada.

‘La Toma de la Bastilla’, por Jean Pierre Houël (1789).

Mientras en la ciudad los revolucionarios preparaban barricadas y se armaban en previsión de un contraataque de las fuerzas reales, en Versalles los reyes y sus acompañantes continuaron su vida de lujos, banquetes y celebraciones. De ahí que la canción comience con esta declaración tan clara:

This was your final chance

A chance you didn’t take

Like the lightning, we will fall on your golden world

This was your final dance

Your final reverence

(Esta fue tu última oportunidad

Una oportunidad que no aprovechaste

Como un rayo caeremos sobre tu mundo dorado

Este fue tu baile final

Tu reverencia final)

En contra de la creencia popular, los acontecimientos no se precipitaron tras la Toma de la Bastilla. Durante meses la situación se mantuvo más o menos inalterada, en especial en el palacio de Versalles, considerado ya entonces como el paradigma el absolutismo de la corte francesa. El juego entre monárquicos absolutistas, reformistas y revolucionarios se llevaba a cabo sin alterar apenas las rutinas del monarca, y cuando lo hacía, Luis XVI se mostraba bastante inflexible a las exigencias.

Pero todo cambiaría con la Marcha sobre Versalles, el acontecimiento al que alude la canción y que introduce de esta forma tan descriptiva:

Now on the horizon you can see our torches burning

No turning back, our army will attack

Your dynasty ends tonight

(Ahora en el horizonte puedes ver nuestras antorchas ardiendo

No habrá vuelta atrás, nuestro ejército atacará

Tu dinastía acaba esta noche)

La Marcha sobre Versalles ha sido mitificada a lo largo de la historia, y en torno a ella han surgido muchos tópicos: no se trató de un movimiento únicamente promovido por mujeres, como se ha dicho en alguna ocasión, aunque ellas tuvieron muchísima importancia. Tampoco fue un fenómeno espontáneo, sino que estuvo perfectamente orquestado y, además, ya se habían producido tentativas de marchas similares en las semanas previas, y de hecho muchos nobles habían huido de la capital al conocer los planes de los revolucionarios.

Entonces, ¿por qué fue tan importante esta marcha? Lo fue por varios motivos, el primero de ellos se deja entrever en la propia canción:

We are the army of silent cries

Marching on your denial

We are the justice for those who died

For the glory of Versailles

March!

The day has come, the unwanted are rising

March!

The day has come, and now the fates are changing

March!

The day has come, a new horizon shining

March!

The day has come, from your head the crown’s falling

Mientras que en los procesos anteriores la participación ciudadana había quedado en manos de pequeñas élites burguesas con unos intereses muy concretos, este fue un acontecimiento mucho más abierto, en el que participaron no solo los burgueses, sino también campesinos y gentes de extracciones sociales muy distintas. Además, el hecho de que en la preparación y la ejecución participasen tantas mujeres, dejaba claras algunas diferencias con respecto a los precedentes.

Las noticias de un gran banquete servido en el palacio el primer día de octubre llegaron al mercado de la ciudad el día 5 de octubre, donde despertaron la indignación de los comerciantes y compradores, la mayor parte mujeres. Allí habría estado el germen de la marcha, que comenzó como una protesta que se trasladó al consistorio de la ciudad.

A las puertas del ayuntamiento se reunieron alrededor de 10.000 personas. Para tratar de contener a los manifestantes, el Ayuntamiento abrió sus almacenes para entregar toda la comida e incluso armas a un contingente en el que participaban los mismos revolucionarios que llevaban semanas promoviendo una marcha hacia el palacio. Aprovechando la situación de rabia de la muchedumbre, estos lograron imponer su idea y movilizaron al contingente hacia Versalles provistos de toda clase de armas improvisadas, antorchas e instrumentos de música.

Ilustración de la Marcha sobre Versalles conservada en el Museo Carnavalet de París.

Los soldados que quedaban en la ciudad para mantener el orden no se mostraron muy dispuestos a impedir la marcha, por lo que las autoridades se limitaron a enviar emisarios al palacio y ordenaron a los soldados seguir a los manifestantes.

En un contingente tan diverso, las reivindicaciones de los distintos grupos que se mezclaban eran distintas: unos querían que se garantizase el acceso a los alimentos para todos, otros que el rey regresase a París, había quien quería que el rey aceptase las limitaciones propuestas por los reformistas, y había quien pretendía acabar con la vida del monarca.

Finalmente, durante el trayecto se acabó imponiendo el compromiso por parte del rey de que todo el mundo tuviera acceso a la comida, y que regresase con ellos a París.

Al cabo de unas horas, la multitud, que había ido creciendo a lo largo del recorrido gracias a los campesinos que se habían ido uniendo, llegó a las puertas de Versalles. Una vez allí, los diputados de la Asamblea, impresionados por su tamaño y sus armas, decidieron mostrarse colaboradores, invitaron a entrar los manifestantes y trataron de dialogar cordialmente. En todo momento, los revolucionarios empujaron a las mujeres del mercado a ponerse al frente para que llevasen ellas la voz cantante.

Finalmente, se permitió que un grupo de estas mujeres accediera directamente al rey para trasladarle sus demandas. A lo que el rey respondió distribuyendo alimentos del almacén real entre los manifestantes. Aunque esto contentó a parte de los manifestantes y otros tantos fueron desanimándose con el paso de las horas, la llegada de los soldados de la ciudad, muchos de los cuales, lejos de tratar de reprimir la protesta, se sumaron a ella, renovaron las fuerzas de la muchedumbre.

El rey Luis XVI en un retrato pintado por Antoine-François Callet. Fuente: Museo del Prado.

De madrugada, un grupo de manifestantes logró colarse dentro del palacio y comenzó un enfrentamiento realmente violento. Algunos guardias reales fueron decapitados y sus cabezas expuestas en picas mientras la muchedumbre trataba de llegar hasta la reina para darle muerte.

Viendo que la situación se había ido de las manos, los soldados que se habían unido en un último momento a la manifestación, decidieron colaborar con los guardias reales para tratar de imponer el orden. Al frente de ellos, el marqués de La Fayette logró mediar entre los manifestantes y la corte, y cuando la situación estuvo controlada, consiguió el compromiso del rey de volver a París.

El día 6 de octubre de 1789, la corte regresó a París junto a los manifestantes. 

La Fayette besa la mano a María Antonieta en uno de los balcones del palacio de Versalles durante las protestas.

Para muchos estudiosos, la Marcha sobre Versalles marcaría el verdadero inicio de la Revolución francesa al incorporar las demandas de otras capas sociales e involucrarlas en la lucha. Si bien la Marcha no supuso el fin de la dinastía como pregonaba la canción, la imagen del rey regresando a París junto al pueblo era de suma importancia para los acontecimientos que se producirían en los meses siguientes: el rey accedía a lo que pedía el pueblo, era un primer paso hacia la exigencia de la soberanía nacional.

Además, por primera vez, Luis XVI y su corte fueron conscientes del verdadero peligro que acechaba en las calles de Francia, y ya no actuarían como lo habían hecho hasta entonces. Quizá en eso sí que acertaba la canción al hablar de una “última oportunidad”. A partir de este episodio, los reformistas optarían por posiciones mucho más próximas a los revolucionarios, así que la revolución estaba servida.

La Marcha sobre Versalles no solo sería importante en su momento, sino que se convertiría en un acontecimiento inspirador para movimientos revolucionarios posteriores y sería citado continuamente en escritos y discursos de revolucionarios de todos los tiempos y de cualquier lugar del mundo.

Bibliografía:

Carlyle, T. (2011). Fuego y cenizas: la Revolución francesa según Thomas Carlyle. Ariel.

Lefebvre, G. (2003). La Revolución francesa y el Imperio (1787-1815). Fondo de Cultura Económica de España.

Martin, J-C. (2012). La Revolución francesa. Una nueva historia. Crítica.

Soboul, A. (1994). La Revolución francesa. Globus.

Plague and Fyre – Hell, plaga y fuego

Bring out your dead!
Bring out your dead!

¡Traed vuestros muertos!

Con la frase anterior podríamos referirnos a una escena de Los caballeros de la mesa cuadrada de los Monty Phyton pero es la forma con la que la banda británica Hell comienza su canción Plague and Fyre (sí, escrito con «y»), perteneciente al álbum Human Remains, publicado en 2011.

Hell dando mal rollito. Fuente: Nuclear Blast

La canción nos transporta al Londres de 1665 y 1666, cantando desde el presente de esos mismos años. Se realiza de esta forma una inmersión a la historia y nos pone en la perspectiva del ciudadano londinense de la época. La letra de la canción está compuesta en un tono que da a entender que la plaga es un castigo divino y el artífice de ello es el propio Satanás. Además, la forma en la que se canta es bastante teatral, lo que le da a la canción un aire de desesperación y angustia por los hechos ocurridos en estos tiempos.

Roses blister on his skin, fill him full of lies
Withered posies crumbling in his hand
Destroy the lucky amulet, and damn us with the flies
Read the last rites

Esta primera estrofa comienza con la situación de un enfermo de peste que está cercano a la muerte. Se muestran síntomas externos de la enfermedad tales como la hinchazón, pústulas o ampollas sobre la piel (Roses blister on his skin), lo que nos acerca a los momentos finales de la enfermedad que se desarrolla con un cuadro de fiebre alta y repentina, escalofríos, dolor de cabeza, debilidad y dolor muscular. Después de estos primeros síntomas la bacteria (Yersinia pestis) invade la circulación linfática provocando bubones (un tumor doloroso) y, por último, la peste progresa hacia el sistema nervioso central provocando el coma y la muerte.

En esta misma estrofa se sugiere a los enfermos de peste en estado avanzado que destruyan sus «amuletos de la suerte» pues uno de los remedios populares era el amuleto de arsénico que se colgaba alrededor del cuello para «eliminar el veneno». No solo no curaba sino que había más probabilidades de empeorar. Muchos charlatanes aprovecharon la ocasión para vender estos remedios infalibles fabricados a base de cuerno de unicornio y publicaron guías para prevenir la peste con alocados remedios. En definitiva, este inicio de canción viene a decir que no hay forma de evitar la muerte y recomiendan dar la extremaunción a los enfermos con estos síntomas.

Desarrollo de la epidemia

Resulta difícil concretar cómo la peste entró en Londres. Las crónicas y escritos de la época hablan de focos intermitentes en Ámsterdam durante los años 1663 y 1664. Un año más tarde, en 1665 estallaba la Segunda guerra angloneerlandesa y poco después comenzaban a verse los primeros casos en Londres. ¿Fue esta la forma en que la peste entró a la ciudad? Parece ser que ya existían casos anteriores a 1665 pero que no se relacionaron con la peste.

Las primeras noticias que tenemos datan de marzo y abril de ese mismo año, con unas pocas muertes sospechosas que no fueron registradas hasta mayo, por lo que las autoridades no tomaron cartas en el asunto. La primera medida fue la adopción de la cuarentena doméstica para los casos sospechosos. Sin embargo, la cosa comenzó a cambiar durante el verano de 1665 puesto que, debido a un mes de junio más caluroso de lo normal, la plaga comenzó a expandirse de forma virulenta y pronto se trataron de cerrar las primeras áreas aunque para el mes de julio la peste ya campaba a sus anchas.

Blessed be the people” is a mockery
From clergy which approve the kiss of death
Ring-a-ring the children sing, the black plague bells are heralding
Their funeral pyre, for beggar, priest and king

En esta estrofa Hell insinúa que la fe no ha sido suficiente para contener la epidemia y rechaza a los sacerdotes a quienes acusa de «aprobar el beso de la muerte» que afectará a todos «mendigo, sacerdote y rey» y acabarán en una pira funeral.

La realidad es que los cadáveres fueron enterrados en fosas comunes y no quemados en piras, aunque se conoce que se realizaron estas mismas para «purificar el aire» y así acabar con la epidemia. No funcionó. Al igual que no funcionó el exterminio de animales que creían portadores de la peste, en este caso, gatos y perros fueron sacrificados en vano.

Nueve imágenes de la Gran Peste de Londres en las que aparecen los enterramientos masivos y las personas que huyeron de la ciudad. Fuente: Wikipedia commons

No, no, no, nobility’s no sanctuary
Flee, flee, flee, the rat’s bubonic flea
But the scourge is everywhere, England weeps in her despair
And in misty eyes a cure cannot be seen

Llegamos al estribillo de la canción en la que se dice que la nobleza no es un santuario y hay que huir debido a que no se encuentra una cura. Lo cierto es que las clases más altas (incluido el rey Carlos II), al ver el panorama, no tardaron en huir, así como muchos agentes del clero abandonaron la ciudad a su suerte. Pocos fueron los que se quedaron para tratar de paliar los efectos de la plaga, ediles, agentes de la corporación, médicos, boticarios y algunos sacerdotes. Incluso desde las clases más bajas se abogó por la salida de la ciudad hacia un lugar libre de peste, aunque eso implicara un futuro incierto.

Raging pox and pestilence are dripping with the blood
The slavering black dog roams everywhere
Smites the ones he bites, and drags the ones he misses down
The worst is yet to come

Esta estrofa continúa explicando los estragos que causó la peste de Londres en la que murió aproximadamente un cuarto de la población de la ciudad (unos 100.000 habitantes) y concluye diciendo que «lo peor está por llegar». ¿Hay algo peor que esto? Sigamos adelante.

As 1665 turns into 666
A dread like none before grips every man
As the prince of darkness sets aloose his wicked bag of tricks
Will the evil lord unleash his masterplan?

Comienza esta estrofa con una clara alusión a Satanás a través un juego de palabras en el que en vez de decir 1666, la banda se queda con las tres últimas cifras de esta fecha (666) para darle un tono más siniestro a todos los sucesos llegando incluso a hablar de un plan maestro del Príncipe de las Tinieblas hilando con la siguiente estrofa en la que no se canta, sino que se recita la siguiente consigna:

“This plague and the impending conflagrations are signs from God
And thus we, the flagellants, shall inflict punishment
Upon our bodily flesh and other earthly manifestations
To atone for the sins of the world”

La traducción literal dice: Esta plaga y las inminentes conflagraciones son signos de Dios. Y así, nosotros, los flagelantes, infligiremos castigo sobre nuestra carne corporal y otras manifestaciones terrenales. Para expiar los pecados del mundo. Los flagelantes se infligían castigo físico y se hicieron populares tras la peste negra del siglo XIV y no durante esta epidemia. No obstante, aunque se trata de un anacronismo, la estrofa está hilada con el deseo del grupo de darle ese toque apocalíptico y místico que se viene observando durante toda la canción.

Procesión de disciplinantes o flagelantes. Goya, 1814-1816. Fuente: Fundación Goya en Aragón.

Durante el otoño y el invierno siguientes la epidemia comenzó a disminuir hasta que finalmente se dio por superada. A día de hoy son muchas las teorías que explican este fin de la peste: por un lado, las mejoras sanitarias y protocolos como la cuarentena ayudaron a disminuir el impacto; por otro, tenemos explicaciones climatológicas como el descenso de la temperatura o las variaciones en el comportamiento de las ratas.

El incendio

Satan had sent out a plot as cruel as it was grand
To raze away the English capital
As the final time began, he brought the flames to make his stand
And thirteen times the baker shook his hand

En 1666 la epidemia ya estaba superada y Londres se recuperaba lentamente hasta que poco antes de la madrugada del domingo 2 de septiembre, en la panadería de Thomas Farriner, panadero del rey, se declaró un incendio del que escapó de milagro. Este es el panadero al que, según Hell, Satanás estrechó su mano trece veces. Vemos que la estrofa está cargada de simbolismo, la banda utiliza el número trece (que en muchas culturas se relaciona con la mala suerte, incluso con el mal) para dar una explicación mística a un incendio que fue casual.

In the hellish heat of his retreat, the Devil did a spy
The souls of London town are ripe for taking
From the depths of his disguise, through the black slits of his eyes
The fallen angel watched the city die, die, die, die

¿Qué ocurrió después? Londres ardió durante cuatro días y el incendio destruyó casi toda la ciudad. Aunque no hubo muchas víctimas los daños materiales fueron cuantiosos (unas 13.500 casas, 87 iglesias parroquiales, tres puertas de la ciudad y diversos edificios gubernamentales). En el lapso de poco más de un año, Londres perdió un cuarto de población debido a la epidemia de peste y gran parte de los edificios de la ciudad por el incendio. Posiblemente sea uno de los años más nefastos de la historia de esta ciudad.

Gran incendio de Londres por Lieve Verschuier. Fuente: Wikipedia.

Fire, fire, fire – is burning London town
Try, try, try – to beat the flames down
But the heat is too intense, and it’s thirst cannot be quenched
And London’s burning to the ground

Ground!
London’s burning to the ground!

El último estribillo ya no habla de la epidemia de peste, sino que es un grito desesperado por ver la ciudad de Londres ardiendo hasta los cimientos mientras los esfuerzos por sofocar las llamas no son suficientes para contenerlo.

Ring-a-ring o’roses
A pocket full of o’posies
A-tishoo! A-tishoo!
We all fall DOWN!

La canción termina con estas frases de la canción infantil que conocemos como «el corro de la patata» que se ha relacionado con la peste siendo las rosas una referencia al sarpullido rosado de la peste; los ramilletes eran hierbas y especias transportadas para endulzar el aire; estornudar era un síntoma común de las personas cercanas a la muerte (a-tishoo!) y, por último, las palabras «todos caemos» se refieren a la muerte. Este es uno de los sentidos que se ha querido dar a esta canción de la que se desconoce el origen y el significado. Algunos historiadores descartan estas teorías, sin embargo, Hell la da por válida y la incluye en su canción a modo de gran final, estando la estrofa cantada por niños a excepción del último «down» que desgarra la melodía y hace terminar súbitamente la canción.

La canción

Plague and Fyre, de Hell

Bibliografía:

Alagna, M. (2003). The Great Fire of London of 1666. The Rosen Publishing Group, Inc.

Byrne, J. P. (2012). Encyclopedia of the Black Death. ABC-CLIO.

Defoe, D. (2006). Diario del año de la peste. Alba Editorial.

Kohn, G. C. (2007). Encyclopedia of Plague and Pestilence: From Ancient Times to the Present. Infobase Publishing.

Leasor, J. (2001). The Plague and the Fire. House of Stratus.

Moote, A. L., & Moote, D. C. (2006). The Great Plague: The Story of London’s Most Deadly Year. JHU Press.

Weiss, D. A. (2012). The Great Fire of London. Trafford Publishing.

1741 – Alestorm y el Sitio de Cartagena de Indias

To Cartagena we set sail!

Alestorm es un grupo escocés de folk metal que lo mismo te canta sobre una borrachera, que te cuentan con todo lujo de detalles un acontecimiento histórico con flotadores e hinchables con forma de patito. Siempre han demostrado que el sentido del humor y el cachondeo no están reñidos con la buena música, incluso cuando tratan temas tan serios como el asedio a Cartagena de Indias en 1741, como ocurre en la cuarta canción de su álbum Sunset on the Golden Age (2014) que lleva por título 1741 (The Battle of Cartagena).

Alestorm actuando en el Rockharz Open Air en 2015. Fuente: Wikipedia.

El título de la canción no deja lugar a dudas, nos remontamos al siglo XVIII: tras la Guerra de Sucesión española (1700-1715), que había involucrado a la práctica totalidad de las potencias europeas, Gran Bretaña se alzó como la fuerza hegemónica no solo por sus posesiones territoriales sino porque se le concedió el «asiento de negros», el permiso para vender esclavos en América, y el «navío de permiso», el permiso para comerciar con las colonias españolas en América. Ambos habían sido hasta entonces privilegios reservados a la Corona española. 

Comenzó entonces un período de creciente tensión entre el Imperio español, que buscaba recuperar algunos de los territorios y privilegios perdidos, y el Imperio británico, que trataba de aprovechar la decadencia española para aumentar su poder. Así, hubo roces continuos por territorios perdidos por España como Menora y Gibraltar, por la actividad comercial legal e ilegal de Inglaterra en las colonias españolas y los problemas fronterizos en América del Norte. Finalmente, toda esa tensión cristalizó en la llamada guerra del Asiento (1739-1748), que transcurrió en su mayor parte en el Caribe y que tuvo en el sitio de Cartagena de Indias uno de sus momentos de mayor trascendencia.

La letra de la canción es tan detallada, que intentaremos hacer un análisis pormenorizado para desentrañar los acontecimientos que nos narra, aunque sin perder de vista que Alestorm son escoceses y, por tanto, lo cuentan desde un punto de vista británico.

Sailing the raging seas

To distant lands unknown

Porto Bello fell in a day

Now Britannia rules the waves

Ya tenemos la primera alusión a un acontecimiento: Porto Bello (para nosotros a partir de ahora Portobelo) cayó en un día, dice la canción. Portobelo era uno de los puertos más importantes para el comercio español, en especial para la salida de la plata, pero también para el tráfico de esclavos. Su ubicación al norte del istmo de Panamá, aunque aún no existía el canal, lo convertía en un punto estratégico importantísimo. Por todo ello, no debe sorprendernos que se convirtiera en uno de los primeros objetivos de los navíos británicos.

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo realizado por Jorge Juan, Antonio de Ulloa, Tomás López y Thomas Jefferys en el siglo XVIII. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Portobelo cayó con sorprendente facilidad, como dice la canción, en solo un día (entre el 20 y el 21 de noviembre de 1739). Al parecer, la incompetencia del gobernador había expuesto la ciudad y había dado lugar a la destrucción total del puerto.

Podría parecer que, por la alusión de la canción, Britannia era un buque. Y si bien es cierto que ha habido varios navíos ingleses con ese nombre y de hecho el propio Vernon sirvió en uno como alférez, en este caso parece que se trata más bien de una alegoría a Gran Bretaña. De hecho, fue la victoria en Portobelo la que inspiró el celebérrimo himno Rule Britannia, compuesto en 1740 y que dice precisamente: «Rule, Britannia! Britannia, rule the waves».

Thirty thousand men at arms

Red Ensign in the sky

To Cartagena we set sail

With blood and plunder we’ll prevail

«Dadme seis barcos y tomaré Portobelo», había dicho el almirante Vernon ante el Parlamento británico antes de partir. «¡Tomad once y someted Cartagena!», respondió el Parlamento.

Las noticias que llegaban de Portobelo hacían presagiar que se avecinaban tiempos difíciles para Cartagena de Indias, un puerto de aún mayor importancia que el de Portobelo ubicado al norte de la actual Colombia. Tal y como advierte la canción, ahora el objetivo era Cartagena.

Twice struck, and twice we’ve failed

But third time works a charm

The greatest fleet the world has seen

To fight the War of Jenkins’ Ear

Llegados a este punto de la canción, parece que aquí puede haber un poquito de lío. En ella se habla de tres ataques, dos en el pasado y uno que se avecina. Efectivamente, los británicos lanzaron contra Cartagena tres ataques: marzo de 1740, mayo de 1740 y marzo-mayo de 1741. Y los tres, como puedes ver, son posteriores a la destrucción del puerto de Portobelo. Si la canción trata el tercer ataque, como parece indicar, han metido la alusión a Portobelo quizá para darse algo más de importancia, porque efectivamente hubo otros ataques a esa ciudad, pero el ataque del que hablan en los versos anteriores es el de 1739.

Podría parecer que también se han venido un poco arriba con lo de «la flota más grande que el mundo ha visto», sin embargo, hay quien así la cita: casi 200 barcos y alrededor de 30.000 hombres (como se indicaba al inicio de la canción). Aunque estas afirmaciones en historia siempre son difíciles de hacer.

Pintura del asedio a Cartagena de Indias realizada por Luis Fernández Gordillo. Fuente: Fundación Museo Naval.

Y aquí llega un punto interesante: «para luchar la guerra de la Oreja de Jenkins». Resulta que la guerra del Asiento, recibe ese otro nombre en el mundo anglosajón. Ya hemos dicho que había varios motivos para la guerra, sin embargo, el detonante fue un episodio protagonizado por un contrabandista inglés, Robert Jenkins. Este hombre, junto a su barco y su tripulación, fue apresado en las costas de La Florida española, en América del Norte, por un buque español. En su encuentro, el capitán español cortó de tajo la oreja a Jenkins y le dijo que haría lo mismo al monarca británico si continuaban con sus actividades de contrabando. Jenkins regresó a Londres, donde consiguió ser escuchado por el Parlamento, que días después declararía la guerra a España.

Waters lash across the bow

Through Caribbean Seas

The year is 1741

The final battle has begun

Los barcos avanzan por tercera vez hacia Cartagena de Indias, y en marzo de 1741 llega la batalla final. Y llega también el estribillo:

The skies are burning with thunder

The seas are ablaze with flame

Set the course for Cartagena

The sands of time will remember our names

Estos versos se repiten una vez en el estribillo pero cambiando la última frase por una que viene muy bien para la temática de nuestro blog: History is written today («la historia se escribe hoy»).

Bocachica, una de las fortalezas de Cartagena de Indias. Fuente: Pixabay.

Across the sea-lashed deck

Our captain gives a cry

“Cartagena lies ahead

The Spanish foe will soon be dead!”

Y llegamos a la parte graciosa del tema: «el enemigo español pronto morirá», exclama el capitán con Cartagena al frente. En este punto de la canción, durante los conciertos en España en que la han interpretado, han parado a veces para hacer alguna broma y rebajar la tensión.

Portents of coming doom

Engulf the battle line

High above, the heavens sigh

A red light burning in the sky

Se ponen poéticos y llega una pequeña parte instrumental antes de que unas voces guturales digan:

An omen of dread

Which no man can deny

The legends hold true

We must turn back or die

Superstitious fools

Be gone from my sight

Blast the trumpets of war

And prepare for the fight

Se habla en estos versos de leyendas, de extrañas creencias y se llega a hablar de idiotas supersticiosos. En realidad tampoco es que se pongan muy poéticos los amigos de Alestorm, sino que, como en cualquier otro relato cargado de epicidad, en las crónicas que se refieren al sitio de Cartagena se citan varias supersticiones y creencias, tanto del lado español como del lado británico. El ataque a Cartagena comenzó el lunes 13 de marzo de 1741. El lunes era un día de la semana que dividía a los españoles, unos lo consideraban un día de buena suerte, otros un día funesto, pero con el 13 había consenso entre británicos y españoles para considerarlo un día de mala suerte. Tampoco ayudaba a los británicos que fuera la tercera vez que atacaban la ciudad, habiendo perdido estrepitosamente las dos primeras ocasiones.

Encaramos el final de la canción:

Hard to starboard

Man the cannons

And on my command, unleash hell!

FIRE! Show them your steel

Bring them to death on the battlefield

Ride on the wind, and conquer the foe

The legends be damned, to our deaths we will ago

«Todo a estribor, hombres a los cañones, y a mi orden, ¡desatad el infierno!». Estamos en la parte más épica de la canción y «¡Fuego!», gritan a coro los componentes del grupo.

Da la sensación de que se libró una gran batalla conforme los navíos arribaron a Cartagena, sin embargo, los británicos no estaban dispuestos a perder una tercera vez, así que se dispusieron a llevar a cabo un bloqueo. Vernon dio la orden de bloquear el puerto y empezar a rodear los fuertes que protegían la ciudad.

Cartagena estaba defendida por un contingente español diez veces menor que el británico. Al frente de la defensa se encontraba el almirante Blas de Lezo, un veterano vasco al que los años le habían pasado factura, pues se había quedado manco, cojo y tuerto, motivo por el cual lo habían apodado «Mediohombre». Sin embargo, no era la primera vez que Vernon se medía con él y sabía que no debía menospreciarlo.

Retrato de Blas de Lezo de autor desconocido. Fuente: Wikipedia.

Efectivamente, lo que parecía que se resolvería rápidamente se acabó convirtiendo en un asedio que se prolongó más de dos meses (del 13 de marzo al 20 de mayo).

Aunque no se habla de la derrota en la canción, el último verso antes de que vuelva a sonar el estribillo nos deja claro el destino de los británicos: «The legends be damned, to our deaths we will ago», a la mierda las leyendas, vamos hacia la muerte.

Pese a su inferioridad numérica, los españoles, gracias sobre todo a la experiencia e ingenio de Blas de Lezo, consiguieron repeler todas las tentativas de los ingleses. De forma que, sin recursos suficientes para un sitio tan largo, con el paso de las semanas los hombres de Vernon que no morían en batalla lo hacían a causa del hambre y las enfermedades. Así las cosas, las tropas británicas se retiraron el 20 de mayo de 1741 sabiendo que habían sido derrotadas en la batalla más decisiva de la guerra.

Finalmente, a pesar de los siete años más que duró la guerra y de la enorme cantidad de recursos movilizada por ambas partes, la guerra del Asiento terminó sin un claro vencedor, al final del conflicto la situación siguió siendo la misma que al principio. Sin embargo, ambas potencias encontrarían problemas más graves que resolver en sus respectivos territorios que les impedirían retomar un conflicto entre ellas, aunque aprovecharían otras guerras para seguir pinchándose mutuamente.

Bibliografía:

García Rivas, M. (2012). «En torno a la biografía de Blas de Lezo», en Itsas Memoria. Revista de estudios marítimos del País Vasco, 7, pp. 487-522. Untzi Museoa-Museo Naval de Donostia-San Sebastián.

Martínez Laínez, F. y Canales Torres, C. (2009). Banderas lejanas. La exploración, conquista y defensa por España del territorio de los actuales Estados Unidos. EDAF.

Quintero Saravia, G. M. (2016). Don Blas de Lezo. Biografía de un marino español. EDAF.

Thomas, H. (1998). La trata de esclavos. Historia del tráfico de seres humanos de 1440 a 1879. Planeta.

Victoria, P. (2005). El día que España derrotó a Inglaterra. Altera.

1755 – Moonspell y el terremoto de lisboa

Era la mañana del 1 de noviembre cuando un gran temblor de tierra sacudió la capital portuguesa. Tronó un sonoro ruido sordo que hizo crujir los edificios y, tras él, se hizo el silencio. Aquellos poco más de seis minutos se hicieron eternos para los lisboetas. Pero no sabían que lo peor estaba por llegar.

Portada del disco de Moonspell ‘1755’ (2017). Fuente: Wikipedia.

El terremoto de Lisboa está considerado por muchos la primera gran catástrofe de la era moderna y uno de los mayores temblores de tierra de la historia de la humanidad. Tal fue la trascendencia del suceso, que la banda portuguesa de heavy metal Moonspell decidió dedicarle en 2017 no una canción, sino un disco conceptual completo. Se trata además de algo singular en la trayectoria de este grupo, pues está prácticamente en su integridad escrito en portugués, tan solo algunas frases en latín y en castellano rompen la dinámica. Destacamos esto porque hasta ese momento Moonspell había trabajado casi exclusivamente en inglés. Además, otra novedad es que en este álbum cuentan con la participación de artistas ajenos al mundo del metal como Paulo Bragança, cantante de fado (aunque Moonspell ya había tenido alguna experiencia con el fado que comentaremos en otro momento).

Abanão a terra treme: el terremoto

Nao, nao deixara pedra sobre pedra

Nao, nao restara ninguem sobre e terra

Uma cidade perdida e sete mares num so

Estos son versos extraídos de la segunda canción del undécimo disco de la banda de heavy metal portuguesa Moonspell. Canción y álbum tienen el mismo título: 1755. Ese fue el fatídico año en que tuvo lugar el desastre al que aludimos.

Vistas de Lisboa desde el Castelo do Sao Jorge. Fuente propia.

Había amanecido un apacible y soleado Día de Todos los Santos, pero a las 9:35 exactamente la tierra vibró bajo Lisboa. A aquel primer temblor le siguieron dos más en un intervalo de apenas unos minutos, y a lo largo de la mañana se sucedieron dos réplicas más. El segundo temblor, mucho mayor que el primero, agrietó las fachadas de iglesias y palacios, derribó techumbres y muros de viviendas, y abrió las calles con grietas de varios metros de ancho. Tras el tercer temblor el silencio fue aún más aterrador que el propio rugido de la tierra. Para entonces una espesa nube de polvo había cubierto ya las ruinas de la ciudad.

Posteriormente se estimaría la magnitud del terremoto en un 9 en la escala Richter, aunque no es una medida oficial, ya que sería precisamente este seísmo de 1755 el que daría origen a la sismología como ciencia: en los años siguientes científicos como John Bevis o John Michell abrieron el camino a esta disciplina con estudios basados precisamente en el terremoto de Lisboa.

A ferro e a fogo: el incendio

Tras aquellos tres primeros temblores, cuando parecía que llegaba el momento de ponerse en pie y tratar de salvar lo que se pudiera, la gran nube de polvo que cubría la ciudad se vio salpicada por las luces de fogatas repartidas aquí y allá. En apenas unos minutos, los restos de la ciudad estaban siendo devorados por un inmenso incendio.

En la actualidad son muchos los estudios que coinciden en responsabilizar al incendio posterior de la mayor parte de los destrozos en la ciudad. Pero, ¿por qué un incendio de tal magnitud tras el terremoto?

Parece lógico pensar que tras un terremoto en el siglo XVIII se pudiera desatar un incendio a causa de la iluminación a base de velas, pero es que además debemos recordar que el seísmo se produjo la mañana del 1 de noviembre, cuando iglesias e incluso viviendas estaban plagadas de velas en recuerdo a los difuntos con ocasión de la festividad de Todos los Santos. Al final, como dice la penúltima canción del disco, Todos os santos:

Apesar da matança

Dos corpos caídos

Que decoram as colinas

Faz dia em Portugal!

Lanterna dos afogados: el tsunami

Por miedo a las llamas y nuevos temblores, algunos supervivientes emprendieron la huida buscando refugio en el puerto y en cuevas próximas al estuario del Tajo. Pero hacia las once de la mañana, justo antes de que se produjera una nueva réplica, pudieron observar cómo las aguas empezaban a retroceder. El Atlántico se alzó como un muro frente a las costas lusas. Aquella pared de agua avanzó de forma violenta, asolando con todo cuanto encontró a su paso desde Cascais hasta la propia Lisboa.

El tsunami llegó con tres olas sucesivas de gran altura, y su impacto arrasó los muelles y la parte más baja de la ciudad. Según los expertos, este maremoto se debió a que el epicentro del terremoto debió situarse en el Atlántico, a unos 200 kilómetros al suroeste del cabo San Vicente, en la falla Azores-Gibraltar, aunque resulta muy difícil establecer un punto exacto.

A las aguas y sus víctimas se refieren varios versos a lo largo del disco, pero es la última canción la que se dedica a ellos por completo: Lanterna dos afogados. Es la única canción que no es original de Moonspell, sino que es obra del grupo de rock brasileño Os paralamas do suceso.

Uma cidade perdida: los destrozos

Os escombros da terra

O fogo que inunda

A água que queima

A cinza no ar

Escombros da terra, ruínas

La canción Ruínas expone así de bien el panorama de Lisboa tras la catástrofe: una ciudad perdida. Tierra, fuego y agua parecían haberse confabulado para asediar la ciudad aquel día. Entre los propios temblores, el incendio y el maremoto las víctimas mortales se cifran entre los 12.000 en las estimaciones más optimistas, y las 60.000 e incluso las 100.000 de las más pesimistas (pero también las más aceptadas). El terremoto arrasó por completo la ciudad, capital de un imperio importantísimo para comprender la Edad Moderna no solo europea sino mundial. Se estima que los daños rondaron el 90% de edificios de Lisboa, sobre todo a causa del incendio posterior. La mayor parte de las iglesias fueron destruidas, así como los archivos e incluso el Palacio Real.

Aunque Lisboa era una ciudad próspera y muy rica, capital de un imperio comercial, lo cierto es que la mayor parte de las riquezas se concentraban precisamente en esa ciudad, la pérdida de una capital así suponía perder todo un Imperio. Y esto venía a ocurrir precisamente en un momento en que las compañías británicas empezaban a monopolizar el comercio con América en detrimento de los intereses portugueses y españoles.

Renasce Lisboa: la reconstrucción

Rebentam, as águas

Um sinal dos tempos

E nasce a nova lisboa

No primeiro de novembro!

Renasce lisboa

Sin embargo, el terremoto marcaría el inicio de una nueva etapa para la historia de Portugal. Fernando Ribeiro, vocalista y letrista de Moonspell señala en el séptimo título del disco, 1 de novembro, que renace Lisboa, pero renace también Portugal, pues el impacto del seísmo trascendía los límites de la ciudad e incluso del Imperio.

El responsable de perfilar la recuperación sería Sebastião José de Carvalho e Melo, más conocido como el Marqués de Pombal, a la sazón primer ministro del país por encargo del rey José I.

Desde el primer momento había sabido tomar las riendas de la situación y empezó a marcar personalmente las directrices a cuerpos de bomberos, sanitarios y demás. De hecho, a día de hoy se siguen publicando estudios acerca de su figura como el iniciador de estrategias de comunicación y respuesta ante situaciones de crisis. Por ejemplo, se valora mucho su acierto al priorizar la sepultura de las víctimas para evitar que a los daños se pudiera sumar una epidemia: Enterrem-se os mortos, alimente-se os vivos (enterrad a los muertos y alimentad a los vivos), es una de las directrices que dio el ministro y así aparece citada en la canción Evento, sexto tema del álbum.

‘El Marqués de Pombal mostrando la reconstrucción de Lisboa’, cuadro del pintor francés Louis-Michel van Loo. Fuente: Wikipedia.

El Marqués de Pombal es la persona que mejor personifica el despotismo ilustrado en Portugal. Su gobierno significó la renovación total de Lisboa y tuvo la capacidad de convertir la catástrofe en una oportunidad para crear un proyecto urbanístico mucho más práctico.

Deus culpado: la culpa de Dios

É já deus quem nos mente

Culpado, culpado, culpado

És apenas um homem

Um escravo de Deus

Autor do desastre

Son varias las canciones del disco que aluden a Dios, pero en estos versos de la cuarta canción del disco, Desastre, se llega incluso a señalar a Dios como responsable del suceso. Y esto no es gratuito: las consecuencias del terremoto no fueron únicamente materiales. 

Debemos aquí recordar que la catástrofe tuvo lugar en pleno auge de la Ilustración, y algunos pensadores de la talla de Voltaire se hicieron eco del acontecimiento (Poema sobre el desastre de Lisboa y Cándido) y llegaron a plantear un debate teológico en torno a la idea de la bondad de Dios: ¿puede un Dios infinitamente bondadoso permitir la destrucción y el sufrimiento? A juicio de autores actuales, el terremoto de Lisboa serviría de paradigma a muchos de los pensadores para comenzar un proceso de “descristianización” ilustrada e incluso de un incipiente ateísmo.

El terremoto de Lisboa de 1755 fue un acontecimiento trascendental y no solo por los daños causados: alteró por completo el aspecto de la ciudad de Lisboa para convertirla en lo que es hoy, produjo cambios de calado en la ciencia y supuso el acta de nacimiento de la sismología como disciplina de conocimiento, sirvió de base para debates filosóficos y teológicos que aún hoy siguen abiertos… y, sin embargo, no parece que abunden las publicaciones en torno a este suceso, al menos no de naturaleza histórica, pues la mayor parte de las escasas publicaciones las realizan científicos y filólogos.

Así que no podemos sino agradecer a Moonspell que rescatase este episodio de la historia para dedicarle un álbum completo a aspectos tan diversos como el miedo, la religión, la política y demás, todos ellos vinculados a la catástrofe. 

Bibliografía:

Alberola Romá, A. (2005). “El terremoto de Lisboa en el contexto del catastrofismo natural en la España de la primera mitad del siglo XVIII”. Cuadernos dieciocho, 6, 19-42. Universidad de Salamanca.

Escalante, F. (2000). “Voltaire mira el terremoto de Lisboa”. Cuadernos hispanoamericanos, 600. Agencia Española de Cooperación Internacional.

Kendrick, T. D. (1956). The Lisbon Earthquake. Methuen & co.

Peñalta Catalán, R. (2009). “Voltaire: una reflexión filosófico-literaria sobre el terremoto de Lisboa”. Revista de Filología Románica, 26, 187-204. Universidad Complutense.

Enlaces de interés:

El disco completo se puede escuchar en el canal oficial de Moonspell en YouTube.