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«ROCK THE CASBAH» – The Clash y la Revolución iraní

The Clash cuenta en su historia con varios éxitos: «Should I Stay Or Should I Go», «London Calling», «Spanish Bombs»,… Sin embargo, solo uno de sus temas llegó a posicionarse entre los diez primeros más escuchados en Estados Unidos: «Rock the Casbah». Un tema histórico que, sin embargo, dio muchos dolores de cabeza a sus autores.

Si bien es cierto que fue un éxito arrollador para la banda, quizá en la actualidad se les recuerda mejor por esos otros temas que hemos mencionado. Pero para entender de qué trata la canción y cuáles fueron las claves de su éxito, debemos poner un poco en contexto a The Clash.

Cuando The Clash saltó a la palestra en la segunda mitad de la década de los setenta, el mundo del punk rock ya contaba con gigantes como The Ramones, Patti Smith o Sex Pistols. Sin embargo, The Clash supieron hacerse un hueco con algo distinto: su compromiso político. Frente al nihilismo del resto de grupos de punk, The Clash planteaban una crítica ácida y comprometida con los problemas políticos y sociales de todo el mundo. Y en ese sentido, «Rock the Casbah» es el mejor ejemplo.

La canción salió al mercado en un momento en que el grupo ya estaba consolidado, en 1982. Formaba parte del álbum Combat Rock, que incluía también el mítico «Should I Stay Or Should I Go».

Portada del álbum Combat Rock de The Clash (1982).

A diferencia de otros temas de The Clash, la primera versión de «Rock the Casbah» fue prácticamente creada por el percusionista de la banda, Topper Headon. Tanto letra como composición y arreglos musicales para bajo, piano y batería son obra suya. Sin embargo, aquella primera versión tenía una temática completamente distinta a la que acabó teniendo, y eso se lo debemos al resto de componentes del grupo, en especial a Joe Strummer.

Joe Strummer. Fuente: Wikimedia.

Strummer, inspirado por la letra original de Headon, vio la oportunidad de convertir el tema en un himno contra la censura que estaba teniendo lugar en otros lugares del mundo. Pero ¿de qué hablamos?

Nos remontamos un par de años, a 1979, momento en que en Irán llega al poder el ayatolá Ruhollah Jomeini. Jomeini había encabezado la oposición a los intentos modernizadores y occidentalizadores del sah, máxima autoridad política de Irán que había ignorado la autoridad religiosa de los ulema, el clero musulmán chiita. La posición de los religiosos había triunfado entre los sectores más conservadores de la sociedad iraní, creando un movimiento de oposición a los monarcas que articuló la denominada Revolución iraní.

Sus continuas críticas y su colaboración con los revolucionarios, llevaron al exilio a Jomeini. Pero en 1979, aprovechando la supuesta convalecencia del sah, que algunos han considerado un autoexilio provocado por las presiones de sus opositores, el gobierno interino autorizó el regreso de Jomeini a Irán. A su vuelta fue recibido por millones de partidarios que dieron como ganada la revolución y que colaboraron para deponer a ese mismo gobierno interino.

Jomeini en su regreso a Irán. Fuente: La Vanguardia.

Así se abrió un proceso por el cual Irán pasó de ser una monarquía a una república islámica que, poco a poco, fue dando forma a un régimen autoritario y teocrático regido por el propio ayatolá Jomeini.

El nuevo régimen, mucho más conservador que el anterior, comenzó una cruzada contra todo lo occidental, y eso incluía la música: los estilos de música occidental (pop, rock, punk, reggae, disco…) fueron prohibidos y sometidos a una rígida censura. Este hecho fue el que articuló la creación de «Rock the Casbah»:

By order of the Prophet

We ban that boogie sound

Así reza la canción: Por orden del profeta prohibimos ese sonido boogie. Y la crítica al ayatolá se hizo presente en los míticos coros de la canción: Sharif don’t like it. Strummer tomó la casbah, la parte central de las fortificaciones o alcazabas musulmanas, como símbolo de ese poder islámico y llamó a “rockearlas” en el estribillo del tema. Y, por si cabía alguna duda, The Clash grabó un videoclip en que pusieron a musulmanes y judíos a bailar ska juntos (y beber alcohol, lo que molestó a algunos religiosos). 

Portada del single (1982).

La idea era genial y la canción tuvo un éxito rotundo. Sin embargo, acababa de nacer el mayor dolor de cabeza en la carrera de The Clash en general y Strummer en particular.

The Clash pretendía denunciar la censura y los abusos del régimen radical islamista, querían reivindicar la libertad, pero hubo quien quiso utilizar el tema para fines que nada tenían que ver con las intenciones de la banda.

En agosto de 1990 Estados Unidos puso en marcha la Operación Tormenta del Desierto con la ayuda de sus aliados, había comenzado la Guerra del Golfo. Durante meses los aviones de la coalición dirigida por Estados Unidos bombardearon objetivos militares y civiles de Irak y Kuwait. Y sobre los misiles los soldados estadounidenses habían escrito orgullosos el lema «Rock the Casbah». Es más, la canción se usó durante la guerra en reportajes y fue coreada por los soldados en más de una ocasión.

Strummer y el resto del grupo, que eran convencidos pacifistas contrarios a la intervención militar, quedaron muy afectados al ver estas imágenes y en más de una ocasión denunciaron que el tema se hubiera tergiversado. Y, sin embargo, aún tuvieron que volver a ver imágenes similares en otras intervenciones militares más recientes en Oriente Próximo.

Referencias:

  • Kapuscinski, R. (2007). El sha o la desmesura del poder. Anagrama.
  • Greene, A. (2009). «The Clash’s Topper Headon Demonstrates How He Wrote ‘Rock the Casbah'». Rolling Stone.
  • Documental: Joe Strummer. The Future Is Unwritten (Julien Temple, 2007).

Slipknot y la no historia de «Purity»

Corría el año 1998 cuando la banda norteamericana Slipknot se dirigía a grabar el que sería su primer álbum de estudio. Este disco incluía un total de quince canciones entre las que se encuentran «Frail Limb Nursery» y «Purity». Estas últimas tratan sobre el crimen de una mujer llamada Purity Knight, cuya historia impactó tanto a Corey Taylor que decidió dedicarle estas dos canciones.

Para ello, hubo de cambiar la letra de la canción «Despise» y hacer que encajara con la historia de la joven. A la canción de «Purity» le precede un tema de 45 segundos de duración llamado «Frail Limb Nursery» que se trata de un fragmento de la historia cortado y sampleado, es decir, una muestra de sonido original que ha sido utilizada para crear esta canción.

«Frail Limb Nursery»

Go on, what about the boy? […]
She lay as though she were in a trance
With her long eyelashes fluttering like she was dreaming
She said to him «I lie beyond the sea»
And then all of a sudden her head dipped back, and she vanished

Gone, gone without a trace
¿?
She’s never coming back
Do you know what it’s like to live with that?
No one knows what it’s like
The only one who knew me, gone
I know what you want, and I can give it to you
So tired
So tired and hungry
Tired
Have you ever seen Heaven?

La letra de esta primera canción resulta confusa y bastante críptica. Incluso la propia canción «Purity» parece no contar una historia en sí misma debido a que es una reedlabroación de otra canción en la que solo cambia el estribillo y la estrofa final para adaptarla a esta historia.

Concretamente dice lo siguiente:

You all stare, but you’ll never see
There’s something inside me
You all stare, but you’ll never see
There’s something inside me
You all stare, but you’ll never see
There’s something inside me
You all stare, but you’ll never see
There’s something in you I despise

Despise!
Despise!
Purity!

«Todos miran pero nunca verán que hay algo dentro de mí» y la repetición del nombre de Purity ocho veces es lo que nos indica que esta canción está basada en este crimen.

«Purity»

El crimen de Purity Knight

En 1997, las jóvenes estudiantes de la Universidad de Mississippi Ariadne Purity Knight y su compañera de cuarto Lee María Pérez, tuvieron un incidente de acoso con un hombre al que no lograron identificar.

Unos días después de este incidente, Purity desapareció y comenzaron las pesquisas policiales para dilucidar si se trataba de un secuestro y si era obra de este acosador anónimo.

El 9 de junio Purity fue encontrada muerta y enterrada en un ataúd a escasa profundidad en un pinar cercano a su casa. Parece ser que la mujer fue enterrada con vida y alimentada durante un tiempo hasta que falleció.

Según el informe de la policía:

«El perpetrador aparentemente había creado una capa de césped, ramitas y hojas de manera realista, después del entierro de la caja. La parte de la caja descubierta por Archer y su perro se colocó debajo de las ramas de un arbusto parecido a un brezo. Al mirar por la abertura, se veía una parrilla, incrustada en la madera, a unas 40 pulgadas por debajo del nivel del suelo. A través de la parrilla, la cabeza de la víctima podría ser vista».

Caja en la que fue enterrada Purity Knight. Fuente: crimescene.

En la caja encontraron un poema de Edgar Allan Poe que decía lo siguiente: In visions of the dark night have dreamed of joy departed but a waking dream of life & light hath left me broken-hearted (En visiones de la noche oscura he soñado con la alegría que se fue, pero un sueño despierto de la vida y la luz me ha dejado con el corazón roto).

Poema de Egar Allan Poe encontrado sobre la caja. Fuente: crimescene.

Cercano a la escena del crimen encontraron a un niño que pudo haber intentado ayudar a la mujer y que, posteriormente, se supo que había recibido una nota de ayuda que nunca entregó y que apareció en una biblioteca. Por lo que las investigaciones se tornaron hacia la familia del susodicho niño.

Días más tarde las investigaciones se resolvieron con la detención de Edwar Pierce, novio de la compañera de habitación de Purity tras un tiroteo con la policía.

La investigación es mucho más amplia de lo aquí explicado, con catorce sospechosos y varios giros policiales pero no es lo más destacable. Ya que toda esta historia es…

¡Falsa, un invent, fake news!

Efectivamente, Corey Taylor leyó el caso en una web de crímenes sin resolver y le impactó esta historia tan enrevesada que concluía con la aparición del cuerpo sin vida de una joven en un ataúd artificial. En palabras del cantante:

Sigo pensando que es real. Mira la cosa, sea cierto o no, es una historia real, sobre la que leemos, que jodió todo nuestro mundo. ¿Te imaginas a una chica enterrada en una caja y teniendo toda esta mierda lasciva? Y pensar que hay esperanza, porque este niño le está tomando una nota extraña para este chico que ni siquiera conoce, pensando que te aferras a la camisa de la esperanza y te despiertas. Estás muerta, estás enterrada en el lodo. Encuentran la nota una semana después metida en un libro de la biblioteca ¡por el amor de Dios! Solo te duele la cabeza. Es un caso de lo que hay de bueno y malo en las personas. La caja por sí sola es la razón lo suficiente como para decir, ‘No puedo soportar ser jodidamente humano’, ¿cómo puede alguien hacerle esto a alguien? ¿Qué hay dentro de nosotros que está tan jodidamente mal? Había escrito citas de Edgar Allen Poe y muchas cosas jodidas cosas en la caja.

Corey Taylor tocando con Stone Sour. Fuente: Wikipedia.

Problemática posterior

Tras publicar el álbum pronto llegó una demanda por derechos de autor de la persona que había escrito la historia del crimen. La página web en la que Taylor vio la historia es Crime Scene, una web dedicada a presentar crímenes ficticios apoyados con pruebas que el público puede investigar y resolver por sí mismo. Esta web fue creada por Tom Arriola, un director de teatro experimental de Oxford, Mississippi.

Debido a esta situación las canciones que hemos comentado anteriormente tuvieron que ser eliminadas del disco en una remasterización en diciembre de 1999 y, en su lugar, se sustituyeron por la canción «Me Inside». Lo cual resulta curioso porque la canción original «Despise» nunca se ha publicado como canción sino como una demo digital.

Y, de esta forma, con su primer contrato con una gran discográfica (Roadrunner Records), fue como Slipknot creyó una historia falsa y tuvo que rehacer parte de su recién publicado primer álbum.

Años más tarde, «Purity» volvió a ser incluida en el álbum por el décimo aniversario y, además, es una canción que suelen tocar en directo, con más de 350 apariciones en su setlist. Sin embargo, el preludio de esta canción no corrió la misma suerte y no se ha vuelto a publicar.

Conclusión

Por supuesto, la web Crime Scene ha resultado polémica desde sus inicios debido, precisamente, a que sus historias parecen verdaderas y que no se explicaba en ningún sitio que se trataba de un juego. Esta situación incluso se trató de llevar a los tribunales ya que se acusaba al autor de hacerse pasar por un agente de la autoridad. Sin embargo estas denuncias no tuvieron mucho recorrido.

Sin embargo, la moraleja de esta canción es que no toda la información que se publica en internet es verdadera y hay que analizar las fuentes de las que se extraen estas historias. De lo contrario, se corre el riesgo de que nos explote la cabeza con un señor que ha estado en coma durante 35 años y aún así tuvo hijos y una vida plena o que nos creamos que las pirámides fueron construidas por los extraterrestres porque lo ha dicho un documental de no sabemos qué canal (sí que lo sabemos).

En este caso, Slipknot cometió un error que podría haber pagado más caro, ya que en su primer álbum de estudio se enfrentaron a una demanda y a la retirada de dos de sus canciones, lo que provocó un reajuste en un disco que acababa de ver la luz a través de un reciente contrato con su discográfica.

Por lo que desde aquí os damos un consejo: ¡Que no os la metan doblada!

Bibliografía y sitios de interés

Arnopp, J. (2001). Slipknot: Inside the sickness, behind the masks. Ebury.

McIver, J. (2001). Slipknot: Unmasked. Omnibus Press.

Crimen de Purity en Crime Scene

Audio original del que se extrae la canción «Frail Limb Nursery»

Canciones de Slipknot tocadas más veces en directo.

Black Betty – ¿El efímero éxito racista de Ram Jam?

Si te decimos Ram Jam quizá no te suene de nada, pero solo con escuchar unos segundos de su tema más conocido, seguro que empiezas a ubicarlos…

Ram Jam fue una efímera banda de hard rock estadounidense que podríamos catalogar como one-hit wonder, aunque no suele aparecer en las recopilaciones de este tipo de grupos. 

En su corta carrera (de 1977 a 1978) tan solo publicaron dos álbumes de estudio y un single, precisamente el de su único éxito: Black Betty. Pero, curiosamente, su mayor éxito no era original, era una versión cargada de polémica. ¿Quieres saber por qué?

Para rastrear los orígenes de este tema, debemos remontarnos mucho tiempo antes del momento en que se creó Ram Jam: la primera grabación de esta canción tuvo lugar en 1939, y corresponde al músico Lead Belly, a quien tradicionalmente se atribuyó la autoría del tema. Sin embargo, son muchas las referencias a la canción que aluden a su existencia antes de esa grabación. 

Benjamin Franklin. Fuente: Wikimedia.

Ante las dificultades de rastrear la canción, las distintas investigaciones han puesto el foco sobre el término “black Betty” al que alude la letra. Y así se han podido remontar hasta el siglo XVIII, cuando el mismísimo Benjamin Franklin recogió en su The Drinker’s Dictionary la expresión “ser besado por la negra Betty” como sinónimo de emborracharse.

Sin embargo, las referencias a “black Betty” parecen ser muy diversas a lo largo del tiempo y aluden a ideas completamente distintas: desde rituales de matrimonio, a vagones de traslado de presos pasando por botellas de whiskey, látigos para castigar a los esclavos y mosquetones británicos. Aún está por descubrir el significado original de la canción, pero todas las referencias parecen concluir que se trata de un tema de origen popular vinculado a la población afroamericana. E incluso el hecho mismo de que la grabación de Lead Belly se realizara a capella y con un acompañamiento de palmadas, ha servido a varios autores para dar por cierta la hipótesis de que se trataría de una canción de trabajo de los esclavos negros en Estados Unidos.

Portada del álbum de Lead Belly. Fuente: Wikimedia.

La grabación de Lead Belly no supuso problema alguno, lo cierto es que pasó sin pena ni gloria, aunque revitalizó de alguna manera el tema. Quienes lanzarían al estrellato la canción serían Ram Jam, aunque aún no se llamaban así…

Los orígenes de Ram Jam están completamente vinculados a “Black Betty”, y es que Bill Bartlett, fundador del grupo, creó en primer lugar una banda con el nombre de Starstruck, y fue en ella donde cogió la canción popular, que apenas duraba un minuto, y la alargó e instrumentó hasta darle la forma con que todos la conocemos, con esos algo más de dos minutos.

El éxito del tema llevó a los productores Jerry Kasenetz y Jeffry Katz a crear un nuevo grupo para Bartlett con el que relanzar a nivel nacional el sencillo y un álbum que tuvieran como bandera “Black Betty”, y así es como nació Ram Jam y su álbum homónimo.

Portada del primer álbum de Ram Jam. Fuente: Wikimedia.

Pero a diferencia de la canción de Lead Belly, la de Ram Jam estaba interpretada por blancos, y eso despertó algunas sensibilidades. Pronto comenzaron a aparecer críticas al grupo por convertir en un éxito de rock una canción de trabajo o lamento afroamericano, e incluso se habló (sin usar aún el concepto) de apropiación cultural por parte del grupo. Aunque no existía ninguna intención por parte del grupo de burlarse de los negros estadounidenses, las críticas no se quedaron en comentarios de barra de bar, sino que se convirtieron en asunto de la NAACP, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, y el CORE, el Congreso de Igualdad Racial, que denunciaron el tema e incluso animaron a boicotearlo. Sin embargo, estas denuncias hicieron que se hablase más de la canción y, lejos de lograr su objetivo, estos colectivos la popularizaron aún más, llegando a posicionarse entre las diez canciones más escuchadas en Reino Unido, Europa y Australia, y entre las veinte primeras de Estados Unidos (puesto 18 en Billboard).

El éxito fue mayúsculo para una banda recién creada, pero tal y como le vino la fama, se marchó: apenas unos meses después, en 1978, Ram Jam publicó su segundo álbum, Portrait of the Artist as a Young Ram, pero quedó lejísimos de los índices del primero y ese mismo año la banda se disolvió. Pocos grupos encajan tan bien en la definición de one-hit wonder.

Pero la polémica no ha quedado atrás, y los debates sobre la apropiación cultural vuelven a poner el foco cada poco tiempo sobre la canción, y ya han sido varios los casos recientes en que el tema ha sido censurado en determinadas instituciones como federaciones deportivas o universidades estadounidenses.

Seguro que cuando escuchabas esta pegadiza canción no te planteabas que pudiera haber tanta controversia detrás, así que estamos seguros de que ya no la volverás a escuchar igual.

Referencias:

  • Asmar, M. (2006). «UNH’s ‘Black Betty’ bam-ba-lams its last», en Concord Monitor.
  • Franklin, B. (1737). The Drinker’s Dictionary. Versión consultable online en founders.archives.gov.
  • Iturbide, S. (2021). «Canciones con historia: el posible origen esclavista de la canción ‘Black Betty’ de Ram Jam», en ondacero.es.
  • Talevski, N. (2006). Rock Obituaries. Knocking On Heaven’s Door. Omnibus Press.
  • «Ram Jam» en allmusic.com.

La banda sonora de una revolución: La Revolución de los Claveles

Eran las 22:55 del día 24 de abril de 1974 cuando en la radio portuguesa comenzó a sonar «E depois do Adeus» interpretada por Paulo Carvalho. De pronto, centenares de militares comenzaron a tomar posiciones en distintos puntos del país, acababa de dar comienzo la Revolución de los Claveles.

Muchos años antes de que aquella canción sonase en las radios portuguesas, en 1926, en Portugal se había impuesto una dictadura militar que pretendía resolver la crisis económica e inestabilidad política a través de un gobierno de tecnócratas en el que António de Oliveira Salazar había sido nombrado ministro de Finanzas. Sin embargo, este ministro poco a poco había ido haciéndose con más y más competencias a fuerza de todo tipo de chantajes, hasta que en 1932 logró ser designado primer ministro.

Deseoso de establecer una dictadura personal y con mayor estabilidad política, Salazar articuló todo un sistema basado en una constitución, la de 1933, que le daba a él prácticamente todos los poderes y que imponía un sistema de partido único, la Unión Nacional fundada por el propio Salazar, a imitación del modelo fascista italiano. Nacían así el llamado Estado Novo y el salazarismo que rigieron Portugal durante más de cuarenta años. De hecho, la dictadura portuguesa fue la más longeva de las dictaduras de Europa occidental, pues gozó de una gran estabilidad durante prácticamente todo el mandato de Salazar.

António de Oliveira Salazar fotografíado en 1940. Fuente: Wikimedia.

Sin embargo, la dictadura sobrevivió al propio Salazar, que perdió la vida en 1968, tomando el relevo un nuevo político, Marcelo Caetano, que trató de mantener vivo el Estado Novo creado por su predecesor. Pero todo tocaría a su fin el día en que sonase por la radio aquella canción… «E depois do Adeus».

Aquella canción había representado a Portugal en el Festival de Eurovisión celebrado apenas unas semanas antes en Brighton (Reino Unido). Aunque el tema había quedado en último lugar empatado con otros tres países, el destino le había reservado un papel mayor en la historia del que cabía imaginar hasta ese momento. Y es que la canción era en realidad una señal que habían consensuado los soldados partidarios de derrocar la dictadura para comenzar una insurrección pacífica que diera inicio a un proceso democrático. Era la señal para estar prevenidos.

Al haber participado poco tiempo antes en el festival y estar tan de moda, la canción emitida por Emissores Associados de Lisboa, pasó completamente desapercibida a los oídos de las autoridades. Pero quienes sabían que se trataba de algo más que una canción se pusieron en marcha.

La segunda señal llegó apenas dos horas después, y de nuevo en forma de una canción emitida por una radio, concretamente Rádio Renascença, la radio de la Iglesia Católica en Portugal. El tema que sonó fue «Grândola, Vila Morena», y a diferencia del primero, este no pasó desapercibido porque se trataba de una canción expresamente prohibida por el régimen. «Grândola, Vila Morena» era una canción del cantautor José Afonso, también conocido Zeca Afonso, perseguido por las autoridades salazaristas por sus ideas progresistas contrarias a la dictadura.

La letra de la canción se compuso como un homenaje a la Sociedad Musical Fraternidad Operaria Grandolense, del municipio de Grândola, al sur de Portugal. José Afonso quedó impresionado por los principios de solidaridad e igualdad del lugar y quiso dejarlos por escrito. Sin embargo, el régimen tachó el tema de comunista y procedieron a su censura.

Grândola, Vila Morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, Vila Morena

Em cada esquina, um amigo
Em cada rosto, igualdade
Grândola, Vila Morena
Terra da fraternidade

Terra da fraternidade
Grândola, Vila Morena
Em cada rosto, igualdade
O povo é quem mais ordena

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola, a tua vontade

Grândola, a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade

Pero existían más motivos por los que fue esa la canción escogida por los militares demócratas: poco antes del levantamiento militar, a finales de marzo de 1974, la cantante de fado Amalia Rodrigues, cerró un concierto en Lisboa con este tema ignorando la prohibición, y entre el público se encontraban algunos oficiales del Movimento das Forças Armadas, la organización clandestina crada por los militares contrarios al régimen que encabezó el golpe militar de 1974. Impresionados por el gesto y la canción, ese mismo día el Movimento das Forças Armadas decidió adoptarla como contraseña para el levantamiento que estaban preparando.

Amalia Rodrigues durante una actuación en 1969. Fuente: Wikimedia.

Convencer a los gestores del programa radiofónico Limite de Rádio Renascença de quebrantar la ley emitiendo una canción prohibida resultó fácil, pues también ellos eran contrarios a la dictadura y partidarios de la apertura de un proceso democrático. Así, la madrugada del 25 de abril, a las 00:20 la voz de José Afonso entonó su tema en las radios portuguesas. Y al son de la canción prohibida, los militares salieron a las calles para tomarlas y tomar posiciones en puntos estratégicos de Lisboa. Aunque ellos mismos pidieron a la población civil que no saliera de sus casas, el pueblo ignoró su petición y comenzó a sumarse y mezclarse con los militares con sus claveles como símbolo de aquel movimiento pacífico.

Mujer poniendo un clavel en el cañón del rifle de un militar. Fuente: lareplica.es.

La, a partir de entonces, conocida como Revolución de los Claveles se convirtió en uno de los mayores ejemplos de insurrección pacífica y democrática de la historia de la humanidad, y «Grândola, Vila Morena» se coreó en distintos momentos del proceso y en distintos puntos de la ciudad, asociándose el final de la dictadura y la asunción de la democracia en Portugal. Tanto es así, que en la actualidad «Grândola, Vila Morena» se ha convertido en un himno democrático que ha trascendido aquel acontecimiento y las fronteras portuguesas y cada cierto tiempo podemos volver a escucharla en distintas manifestaciones y movimientos pacíficos.

Referencias

  • Carcedo, Diego (1999). Fusiles y claveles. La Revolución del 25 de abril en Portugal. Temas de Hoy.

Mr. Crowley: La larga sombra de un ocultista en la historia de la música

Pocas veces una persona ajena al mundillo ha tenido tanta influencia sobre la escena musical. Pero llama aun más la atención cuando hablamos de un ocultista.

Mr. Crowley, what went on in your head?

Así comienza la canción «Mr. Crowley» de Ozzy Osbourne, dedicada precisamente al personaje que tratamos hoy: Edward Alexander Crowley, más conocido como Aleister Crowley.

Aleister Crowley en 1912. Fuente: Wikimedia

Se hace realmente complicado definir a Aleister Crowley o su obra, pues fue alquimista, escritor, filósofo, poeta, pintor, mago y hasta alpinista. Nacido en Reino Unido en 1875, se crió en el seno de una familia muy religiosa, de hecho su padre era un predicador puritano, y en un ambiente que él mismo definió como represivo. Fue su ingreso en el Trinity College de Cambridge, lejos de su familia, lo que le hizo gozar de una nueva libertad que lo llevó a una reacción contra todo lo relacionado con el cristianismo.

Así, hacia finales del siglo XIX, ingresó en el Templo de Isis-Urania, perteneciente a la Orden Hermética de la Aurora Dorada, una sociedad secreta dedicada a la alquimia y la cábala que practicaba el esoterismo y la magia. Allí aprendió mucho sobre ocultismo y esoterismo, pero no compartía algunos preceptos y llegó incluso a enfrentarse a otros miembros, así que poco tiempo después abandonó la sociedad y creó su propio grupo: Astrum Argentum.

Aleister Crowley durante una ceremonia en 1912. Fuente: Wikimedia.

A partir de entonces comenzó a dar forma a una doctrina filosófica y religiosa que aunaba influencias de todo tipo de magias, de la cábala e incluso del yoga: la Thelema. Esta teoría tuvo una enorme repercusión en el mundo del esoterismo y el ocultismo, e incluso inspiró movimientos contraculturales, hasta tal punto que se le considera un precursor del movimiento hippie. Y aunque la música fue uno de los pocos campos que no tocó este personaje tan polifacético, fue uno de los ámbitos en los que más influyó.

Uno de sus vínculos más conocido en el mundo musical es su aparición en la portada del mítico álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Es cierto que aparece muchísima gente en esa portada, pero es que los propios Beatles reconocieron en varias entrevistas que todos esos personajes estaban ahí porque eran «nuestros héroes» (en palabras de Paul McCartney) y porque son personas que «nos gustan y admiramos» (según Ringo Starr). En distintas declaraciones públicas los miembros de The Beatles se reconocieron admiradores del ocultista británico, así que no es extraño que decidieran incluirlo como uno más entre la actriz Mae West y Sri Yukteswar Giri, un gurú hindú.

Portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles (1967). Rodeado en rojo Aleister Crowley.

Y The Beatles no son los únicos que decidieron incluirlo en el diseño gráfico de un álbum. Tan solo tres años después de la publicación de Sgt. Pepper’s, The Doors publicó un disco recopilatorio con el título 13, y en la contraportada aparecían los miembros del grupo con Jim Morrison en el centro apoyado sobre una especie de busto de Crowley.

Contraportada de 13 de The Doors. Fuente: Pinterest.

Otro músico que ha reconocido seguir las enseñanzas de Aleister Crowley e incluso introdujo algunas de ellas en sus primeros álbumes es Marilyn Manson, lo cual tampoco sorprende teniendo en cuenta la amistad del cantante estadounidense con el fallecido ocultista Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satán y seguidor también de la doctrina de Crowley.

La lista de músicos que se han inspirado en este personaje para sus composiciones es infinita: David Bowie, Danny Carey, batería de la banda de metal progresivo Tool; el grupo de black metal polaco Behemoth, los miembros de Manic Street Preachers, los de Can, los de Iron Maiden, el ya citado Ozzy Osbourne… Sin embargo, si un grupo de música recibió la influencia de Aleister Crowley, ese fue sin duda Led Zeppelin. Más concretamente, su fundador y guitarrista, Jimmy Page.

Jimmy Page nunca conoció al ocultista. El guitarrista nació en 1944 y Crowley murió solo tres años después a causa de una bronquitis. Pero eso no impidió que se convirtiese en una especie de «padre metafísico ausente» desde que comenzó a leer sus obras a los quince años. Sin haber terminado el colegio, Page ya había leído obras tan complejas como Magick in Theory and Practice del fallecido Crowley.

Jimmy Page durante un concierto en 1983. Fuente: Wikimedia.

Muchos de sus conocidos y amigos han definido la relación de Page con Crowley como una auténtica obsesión. En los inicios de su carrera era común encontrarlo en los descansos de ensayos y conciertos leyendo fragmentos de sus obras, y cuando le interrogaban al respecto, era habitual la respuesta «Oh, no lo entenderías. No eres lo suficientemente inteligente». En varios discos de la banda se incluyeron referencias a la teoría de la Thelema, tanto en las letras como en el aparato gráfico, a iniciativa de Page.

Buena parte de la fortuna que hizo el guitarrista con Led Zeppelin la dedicó a hacerse con objetos de la vida y obra de Crowley. Incluso el propio Page llegó a abrir una librería y editorial especializada en ocultismo, The Equinox Booksellers and Publishers, con la que editó algunas obras del filósofo/poeta/alpinista. Aunque si algo relaciona a Page y Crowley, eso es sin duda Boleskine House.

Boleskine House es una mansión del siglo XVIII al sudeste del Lago Ness, en Escocia. Esta fue adquirida en 1899 por Aleister Crowley para llevar a cabo allí sus rituales thelemistas. Según cuenta la leyenda, uno de esos rituales se quedó a medio hacer, de forma que Crowley dejó libres por la casa a una serie de demonios que había invocado. Esta leyenda se vio reforzada por una serie de acontecimientos que se sucedieron en la misma vivienda: suicidios, intentos de asesinato, accidentes y toda clase de despropósitos que fueron creciendo conforme la historia pasaba de boca en boca.

Boleskine House. Fuente: Jimmy Page. La biografía definitiva.

La Boleskine House se rodeó de un halo oscuro que repelió durante mucho tiempo a los vecinos de la finca, hasta que en 1970 fue adquirida por un nuevo propietario. Efectivamente, Jimmy Page compró la vieja casa de Aleister Crowley, según él mismo porque se sentía fascinado por lo desconocido, y porque creía que la experiencia de vivir donde había vivido su padre espiritual le podría ayudar a comprender mejor su filosofía.

Curiosamente no fue así a juzgar por el poco tiempo que pasó el guitarrista en la casa. Las continuas giras y ser poseedor de otras viviendas le llevaron a encargar el cuidado de la casa a su amigo Malcolm Dent, quien declaró haber vivido todo tipo de experiencias paranormales allí (voces, movimientos de sillas, apariciones fantasmales, golpes en puertas…), llegó incluso a afirmar que allí vivía el mal. Sin embargo, los siguientes propietarios de la mansión, la familia MacGillivray, siempre dijeron que no habían vivido ninguna experiencia similar, pero eso no evitó que la leyenda en torno a la maldición de Boleskine hiciera de nuevo su aparición cuando la casa ardió el 23 de diciembre de 2015 y, de nuevo, el 31 de julio de 2019.

Con todo, es muy probable que la maldición haya sido algo exagerada. De hecho, y volviendo al plano musical, a menudo se ha dicho que casi todo el cuarto disco de Led Zeppelin, incluyendo temas tan emblemáticos como «Stairway to Heaven», fueron compuestos en dicha mansión, e incluso se ha hablado de momentos de posesión por parte de los músicos que llevaron a tales composiciones. Sin embargo, en realidad el disco se grabó durante una estancia del grupo en Headley Grange, otra mansión que sirvió de hospicio, y las posesiones probablemente guardaban más relación con el consumo de LSD, heroína y cocaína que con espíritus. Quizá esto forme parte de toda la leyenda en torno a Led Zeppelin y la venta de sus almas al diablo a cambio de éxito, un bulo que ellos mismos trataron de no desmentir por los enormes beneficios que les reportaba que se hablase del grupo incluso en esos términos.

En cualquier caso, aunque la casa no inspirase a Jimmy Page, está claro que la figura de Aleister Crowley fue un eje fundamental tanto en su vida como en su obra, tal y como lo fue para otros muchos músicos aun cuando la música fuera uno de los escasos campos inexplorados por este ocultista y filósofo.

Referencias:

  • Salewicz, Ch. (2019). Jimmy Page. La biografía definitiva. Timun Mas.
  • Symonds, J. (2008). La gran bestia. Vida de Aleister Crowley. Siruela.
  • Norman, P. (2017). Paul McCartney. La biografía. Malpaso ediciones.
  • Marchi, S. (2014). Room Service. La escandalosa vida de las estrellas de rock. Planeta.
  • Martínez Galiana, J. (1997). Satanismo y brujería en el rock. La Máscara.

The Go-Go’s, un éxito histórico pero fugaz

Cuando hablamos de rock femenino, en seguida se vienen a la cabeza nombres como Blondie, Warlock o The Runaways. Pero en la lista de pioneras hay un nombre que marcó un antes y un después en la historia de la música, para lo bueno y para lo malo, y que rara vez es recordado: The Go-Go’s.

Quizá el nombre te suene poco, y más si tenemos en cuenta que debutaron en 1978, momento en que precisamente The Runaways y Blondie se encontraban en plena cresta de la ola. Así pues, ¿qué tenía de especial un grupo que apenas es recordado? Pues mucho: se trataba del primer grupo en la historia de la música exclusivamente femenino, cuya composición e interpretación era completamente propia. Componían, escribían e interpretaban sus propios temas y, para colmo, fueron las primeras que haciendo eso, llegaron al número 1 de las listas de Billboard.

Eso es lo que ocurrió con su primer álbum de estudio, Beauty And The Beat pasó seis semanas en el primer puesto de la lista de éxitos en 1981, precisamente un año especialmente un prolífico a nivel musical. Se estrenaron con un sonido pop-punk muy suave y limpio, lo que le valió las críticas de otros músicos de la época, que hablaban de ellas como un producto de la discográfica más que de un auténtico grupo de rock.

Portada del álbum debut de The Go-Go’s, Beauty and the Beat (1981).

Y algo de razón había en las críticas, pues como reconoció la propia líder del grupo, Belinda Carlisle, su historia fue como «en Cenicienta. Ni siquiera sabíamos tocar nuestros instrumentos cuando empezamos. Fuerzas desconocidas nos propulsaron hasta el estrellato». En realidad ellas habían apostado por un sonido mucho más punk que les llevó a tocar en locales de noche y, más tarde a grabar sus primeras demos y participar de la gira del grupo de ska inglés Madness en su gira por Estados Unidos.

Fue el productor Richard Gottehrer, productor de Blondie, Madonna o The Ramones, quien supo ver el potencial del grupo, y se encargó de acompañarlas en la realización de ese primer álbum de estudio, redirigiéndolas hacia un sonido más limpio y popero. Aunque obviamente también en este sentido tuvieron una enorme influencia las nuevas incorporaciones al grupo: para 1980 la batería había sido sustituida por Gina Schock, y poco después la bajista sería reemplazada por Kathy Valentine.

Fuese más o menos lo que iban buscando, desde luego fue un éxito rotundo. Primero en Europa y luego en los Estados Unidos. Sin embargo, como a tantos otros grupos, el éxito sería también la causa de su final. Durante la grabación de sus dos siguientes álbumes, Vacation (1982) y Talk Show (1984), se hicieron evidentes las diferencias dentro de la banda. Miembros como la guitarrista rítmica Jane Wiedlin decidieron abandonar el barco, mientras el conjunto no sabía gestionar su éxito dándose a una vida de desenfreno, alcohol y drogas.

En mayo de 1985 se produjo la ruptura del grupo y ya solo harían pequeñas colaboraciones y reuniones esporádicas. Sin embargo, la ruptura fue muy beneficiosa para los proyectos personales de cada una de ellas: si algo había quedado claro en ese giro hacia un sonido más limpio y pop era que no todas se sentían cómodas, y tras la separación, cada una definió un estilo propio, hacia el rock, el pop, el punk o incluso el blues.

De hecho, The Go-Go’s se acabaría convirtiendo en el germen de grupos tan diferentes y emblemáticos como The Delphines o The Bangles. Y, a su vez, y a pesar de las críticas, serían muchos los grupos que reconocerían la influencia de esta banda que hizo historia y abrió una senda que parecía imposible para muchas mujeres de la época.

Os dejamos con este video grabado en plena pandemia por las componentes de The Go-Go’s:

Tubular Bells – Mike Oldfield y el Hombre de Piltdown

En 1973 el músico y compositor británico Mike Oldfield terminó su primer álbum: Tubular Bells. Sin embargo, el propio autor no terminó muy contento con su trabajo y, para manifestarlo, dedicó una canción a un «fósil»: El hombre de Piltdown.

Tubular Bells es, sin duda, una de las obras más conocidas de Oldfield (quizá porque parte de él sirvió para crear la icónica banda sonora de El exorcista). Sin embargo, Mike Oldfield tenía solo diecisiete años cuando lo compuso y era su primer álbum, su debut.

Portada de ‘Tubular Bells’ (1973).

Para comprender los orígenes del enfado de Oldfield, debemos presentar al segundo protagonista de esta historia: Richard Branson. El excéntrico multimillonario británico, propietario de la marca Virgin, fue quien apostó antes que nadie por Oldfield, brindándole la oportunidad de publicar su primer álbum. Sin embargo, no llegaron a conectar del todo. De hecho, desde el principio Branson no paraba de inmiscuirse en el trabajo de composición, proponiendo continuos cambios al joven, que no terminaba de sentirse cómodo trabajando con el empresario ni con el resultado de su trabajo.

Treinta años después de la publicación del álbum, en 2003, así lo manifestaba el propio Oldfield: «Lo cierto es que nunca me sentí plenamente satisfecho del resultado, ni con el sonido en general ni con la manera de tocar. Siempre creí que podría haber sido mucho mejor».

Mike Oldfield (izquierda) y Richard Branson (derecha) en el estudio de grabación. Fuente: The Guardian.

Una de las cosas que más incomodó al compositor fue la continua petición de Branson de introducir partes vocales en el disco. Eso no encajaba con su idea original: hacer un disco puramente instrumental. Pero tuvo que ir cediendo en algunas cosas. Y aunque esa era una línea que no parecía dispuesto a cruzar, finalmente aceptó introducir partes vocales, de forma que en el disco se pueden escuchar coros. Aunque eso sí, no dicen absolutamente nada. No hay letra.

Pero esto seguía sin contentar a los de Virgin y siguieron presionando a Oldfield. Un poco harto de la situación, el compositor encontró una salida que le sirviese como protesta, y escribió un pasaje de la parte II del disco con el título «The Piltdown Man».

Pero ¿qué es el hombre de Piltdown?

El hombre de Piltdown fue un supuesto fósil hallado en 1908 en Inglaterra que podría haber sido el famoso eslabón perdido y que habría situado a Gran Bretaña en un punto muy interesante de las investigaciones sobre la evolución humana al convertirse en el fósil más antiguo conocido hasta el momento.

Reconstrucción del cráneo del Hombre de Piltdown. Fuente: National Geographic.

Sin embargo, había algo que no encajaba a muchos investigadores: la mandíbula y el cráneo parecían de especies distintas. Aunque algunos llamaron la atención sobre este hecho, el fósil fue mundialmente conocido y existió cierto consenso en su veracidad hasta mediados del siglo XX. Fue entonces cuando algunos científicos tuvieron acceso a los restos y, tras un concienzudo análisis, descubrieron que se trataba en realidad de un fraude: alguien había unido la mandíbula de un orangután a un cráneo humano medieval. En definitiva, uno de los mayores escándalos de la historia de la ciencia.

Oldfield, cansado de lidiar con las presiones de la discográfica, tomó al hombre de Piltdown como referencia y, una noche de borrachera, decidió grabarse él mismo reproduciendo los sonidos que ese híbrido extraño habría producido. El lenguaje que podría haber hablado esa especie inventada. Y el resultado fue este pasaje en el que la música está acompañada por gruñidos y cosas ininteligibles.

De forma que al menos una parte de uno de los álbumes más conocidos de la historia de la música, se debió al alcohol y a un cabreo monumental. El tema de las drogas y el alcohol, que parece que siempre forma parte de la leyenda, en este caso está confirmado por el propio Mike Oldfield, que en una entrevista que conceció en 2014 a The Guardian, lo expresó así: «No tendríamos todas esas bonitas canciones como Lucy in the Sky with Diamonds [curiosamente una canción que dio nombre a otro fósil] y probablemente no tendríamos Tubular Bells sin drogas».

Curiosamente, a pesar de todos los cabreos de Oldfield con su productor, la relación con Virgin continuó hasta 1991, cuando se publicó el álbum Heaven’s Open aún con el sello de Branson. Su siguiente disco se publicaría ya en 1992 con Warner y llevaría por título, precisamente, Tubular Bells II. No obstante, aún en 2012 Oldfield volvería al redil de Virgin, ya entonces Virgin EMI Records, para publicar en 2014 Man on the Rocks.

Con drogas, gruñidos simiescos y un productor cabezota de por medio, el 25 de mayo de 1973 salió a la luz este primer álbum que, como dijimos, no contentó a su autor y que, sin embargo, se ha convertido en objeto de culto para los fans del rock progresivo.

Referencias

Benito, D. (2017). Historias de la Prehistoria. La Esfera de los Libros.

Ad Absurdum (2019). El Hombre de Piltdown. El fraudulento Brexit evolutivo.

Lester, P. (2014). «Mike Oldfield: ‘We wouldn’t have had Tubular Bells without drugs’«, en The Guardian.

¿Qué relación hay entre el rey Louie de ‘El libro de la selva’ y la historia de la música?

Seguro que recuerdas esa escena de la película El libro de la selva de Disney en que el rey Louie, ese enorme orangután, bailaba y cantaba la canción «Quiero ser como tú» (originalmente «I Wanna Be Like You«) junto a su séquito de monos, Baloo y Mowgli. Por supuesto, nos estamos refiriendo a la versión de dibujos animagos de 1967.

Y si no la tienes muy presente, aquí te la dejamos para que la rememores:

Escena de la película en castellano.

Seguro que rápidamente se te mete en la cabeza ese ritmo jazz y ese swing. Pero… ¿sabías que la relación de este personaje con la música va más allá de una simple canción?

Para entenderlo, debemos acudir a los créditos de la película para descubrir quién prestaba ese vozarrón al personaje en la versión original (la voz de la versión en español corresponde a Flavio Ramírez Farfán). Y esa persona no era otro que el gran Louis Prima.

Quizá si no has estado muy relacionado con el mundo del swing y el jazz, su nombre no te diga mucho. Sin embargo, seguro que has escuchado algunas de sus canciones, como «Just A Gigolo» o «I Ain’t Got Nobody».

Y es que Louis Prima fue el autor e intérprete de algunos de los mayores éxitos del swing, llegando a convertirse en la figura más relevante de este estilo en su momento, lo que le valió el sobrenombre de «Rey del Swing«.

Sin embargo, la carrera de Prima no fue siempre tan exitosa, de hecho el éxito le llegó bien entrado en la cuarentena. Antes de eso había malvivido pasando auténticas penurias económicas tocando en clubes nocturnos.

Todo cambió con la publicación de su álbum The Wildest! en 1956.

Portada de ‘The Wildest!’ de Louis Prima (1956).

El éxito tuvo mucho que ver con los colaboradores que había ido reclutando en el club Sahara de Las Vegas y que participaron en la composición y grabación del álbum. Hablamos de personalidades como la cantante Keely Smith, que se casó con el propio Prima, o el saxofonista Sam Butera.

A los 46 años ganó un Grammy y empezó a conocérsele por ese sobrenombre de «Rey del Swing».

Sin embargo, la estrella brilló apenas una década. Se fue viniendo a menos y, pese a conservar su leyenda, Prima acabó volviendo al mundo de los clubes en Las Vegas, como le ocurre a muchas estrellas venidas a menos, aunque eso sí, sus contratos seguían siendo millonarios.

Fue entonces, a mediados de la década de los sesenta, cuando Disney llamó a las puertas del músico para ofrecerle un papel hecho a su medida. Y mucho ojo, porque cuando decimos hecho a su medida, es que no hay muchas dudas al respecto: la película se basa en la obra de Rudyard Kipling del mismo título, sin embargo en la novela no aparece este personaje. Además, la elección del nombre del personaje era bastante reveladora. El Rey del Swing, Louis Prima, interpretaría al Rey Louie.

Fotografía de Louis Prima en 1947. Fuente: Wikipedia.

Pero es que además, hay quien ha encontrado algún paralelo entre ambas personalidades: una de las cosas que explican que Louis Prima acabase de nuevo tocando en clubes nocturnos fue la vida de excesos a la que se dio cuando le llegó el éxtio. Comenzó a derrochar dinero dándose caprichos, trataba mal a sus músicos y colaboradores, y en su vida privada no parecía ir mejor. Aquello acabó pasándole factura, y muchos han encontrado en la codicia, soberbia y ambición del Rey Louie creado por los guionistas de Disney una inspiración clara en la vida del propio Prima.

Aunque la canción que interpreta en la película no fue compuesta por él, sino por los Hermanos Sherman, aquello fue un soplo de aire fresco para su carrera, que no había vuelto a cosechar ningún gran éxito.

Por cierto, no fue esta la única relación del músico con Disney, pues junto a su última esposa, Gia Maione, grabó el álbum Let’s Fly with Mary Poppins, donde interpretaba las canciones de la película, también compuestas por los Hermanos Sherman.

Portada del disco ‘Let’s Fly with Mary Poppins’ de Louis Prima y Gia Maione.

En 1975 Prima se retiró definitivamente del mundo de la música, justo antes de que se le diagnosticase un tumor cerebral que lo dejó en estado vegetativo hasta 1978, cuando murió.

Así que, en su memoria, recordemos una vez más su voz con esa canción que todos tenemos en mente:

La canción en su versión original.

Alien Weaponry, Shepherds Reign y el metal polinesio

Seguro que en los últimos meses te has cruzado con el videoclip de la canción “Kai Tangata” de los jovencísimos Alien Weaponry (y si no, te animamos a verlo). Su éxito ha sido rotundo (más de siete millones de visualizaciones), y no es para menos, pues da gusto encontrar algo nuevo que escuchar, y esa mezcla de sonidos tradicionales polinesios con heavy metal desde luego tiene pocos precedentes.

Videoclip de «Kai Tangata» de Alien Weaponry.

Sin embargo, no están solos en lo de aunar estos dos elementos. A finales de 2019 el grupo Shepherds Reign publicó su canción “Le Manu”, cuyo video roza ya los dos millones de visitas (que tiene aún más mérito, pues no cuentan con el respaldo de ninguna discográfica.

Ambas bandas comparten una serie de elementos en común que son dignos de mención: para empezar ambas son de Nueva Zelanda, ambas mezclan elementos del folclore polinesio con heavy metal y, sobre todo, ambas se han abierto paso en la escena musical internacional a golpe de haka.

Si andas un poco perdido, el haka es una danza tradicional grupal propia de la cultura maorí y que realizaban los guerreros de esta cultura antes de una batalla para atemorizar al enemigo e insuflarse ánimos. Seguro que lo has visto en el mundo del rugby, pues los All Blacks lo popularizaron al realizarlo antes de cada partido.

Ejemplo de haka en un partido de rugby realizada por los All Blacks.

Pues bien, para entender lo que nos proponen estos dos grupos, demos unas pequeñas pinceladas sobre el video y canción “Kai Tangata” de Alien Weaponry: en este caso la influencia del haka no solo se hace evidente a través de las imágenes del videoclip, que reproducen esta danza, sino que la propia canción imita el ritmo y sonoridad de los cánticos y exclamaciones que acompañan al baile.

Además, la letra de la canción reproduce las letras de dichos cánticos: en ella se hacen alusiones al mundo guerrero maorí, a los tatuajes característicos de estos soldados y se invoca a Tūmatauenga, el dios de la guerra en la mitología maorí. Por cierto, Tūmatauenga, abreviado como , es también el título del, hasta ahora, único disco de la banda.

Portada del disco Tū (2018) de Alien Weaponry.

Como veis, su propuesta es bastante original, pero no solo nos atraen por eso, sino porque además su trabajo es toda una reivindicación. Para entenderlo, acudamos a “Le Manu” de Shepherds Reign.

Videoclip oficial de la canción «Le Manu» de Shepherds Reign.

En este caso, las referencias son muy similares, tanto en lo visual, como en lo sonoro, así como en la propia letra de la canción, en la cual se invoca a Le Manu. Según explica el vocalista de la banda y creador de la letra de la canción, Filiva’a James, se inspiró de nuevo en un haka realizado por el equipo de rugby de Samoa, en el que se alude a un guerrero mítico llamado Manu Samoa.

Durante la canción se pide a ese guerrero que los acompañe en la lucha, que los ayude a completar su misión dándoles fuerzas y habla del orgullo samoano. Y aquí es donde reside lo interesante.

Filiva’a explicó que la canción hablaba efectivamente de ese guerrero, pero lo que le pide es que le dé fuerzas a él y a su grupo para salir fuera para difundir la historia y culturas polinesias de la mejor manera posible. Para que las culturas nativas se sientan orgullosas de su pasado y costumbres.

Es un propósito muy parecido al que ha explicado en más de una ocasión la banda mongola The Hu, que aúna elementos del folklore mongol con un sonido muy potente y actual tratando temas de su cultura, y que ha tenido un enorme éxito.

Videoclip del éxito de The Hu, «Yuve Yuve Yu».

Por el momento, parece que Manu Samoa está ayudando a Filiva’a y los suyos, así como a Alien Weaponry en su propósito de dar a conocer culturas tan desconocidas para occidente como lo son las culturas polinesias. Esperamos que siga siendo así y que su éxito aliente a otras bandas a seguir su estela.

Con información de:

Hartmann, G. (08/01/2020). «Polynesian Metal Band Shepherds Reign is about to Blow Up«, en loudwire.com.

Perich, B. (21/01/2020). «Google Translate mistranslates new Shepherds Reign single«, en teaomaori.news. (Donde Filiva’a realiza una traducción al inglés de su canción).

Camp, Z. (28/03/2018). «Alien Weaponry: How Teenage Band Channels Maori Heritage into Haka Thrash Metal«, en revolvermag.com.

Megadeth – Disolución y renacimiento

«Mi brazo está muerto, mi vida se acabó». La miré, la única persona que menos merecía mi bilis, y luego me solté: «Odio mi vida. Odio mi trabajo. Odio a mi banda. Odio a mis hijos. Te odio. Ojalá pudiera ahorcarme ahora mismo»

Dave Mustaine.

A principios de abril del año 2002 Megadeth anunció de forma repentina su disolución. El fundador de la banda, Dave Mustaine realizó un comunicado explicando que había tenido una lesión en el brazo que le impedía tocar la guitarra y de la que no sabía si llegaría a recuperarse algún día. Con esto se acababa una carrera de aproximadamente veinte años.

La recaída

La lesión en el brazo fue un punto de inflexión en la vida de Mustaine pero, ¿cómo ocurrió?. Para responder a la pregunta debemos remontarnos unos meses atrás.

En otoño de 2001, Dave Mustaine fue hospitalizado por desarrollar un cálculo renal. El tratamiento consistía en tomar analgésicos para paliar el dolor y pasar el mal trago de expulsar la piedra del riñón, pero para él resultó un gran problema. La introducción de opiáceos en su cuerpo derivó en una adicción a estas sustancias que, en sus palabras, «fue como activar un interruptor».

¿A qué se refiere con el «interruptor»? Para aquel entonces Dave había superado su adicción a las drogas y al alcohol, una adicción que lo ha ido acompañando en su carrera. En la película documental de Metallica Some Kind of Monster, nuestro protagonista habla con Lars Ulrich (batería de Metallica) sobre sus problemas de adicción y cómo fue expulsado de la banda.

Fragmento de la película Some Kind of Monster (inglés)

El consumo de drogas era habitual en Mustaine y en su biografía recuerda un percance en 1989 en el que tuvo un accidente de coche mientras conducía bajo los efectos de diversas sustancias «La lista de artículos que encontré en mi sangre o en mi auto esa noche es una indicación bastante justa de cuán fuera de control había girado mi vida: marihuana, valium, cocaína, heroína, hidrato de cloral (un medicamento para dormir), alcohol, un cuchara y una jeringa». Por este hecho tuvo que asistir a diez sesiones de Alcohólicos Anónimos y realizar un tratamiento de desintoxicación de dieciocho meses. En vez de hacerlo, pagó a David Ellefson (bajista de la banda) para que fuera en su lugar, siendo un éxito para él.

La rehabilitación de Mustaine no se llevaría cabo hasta años después. En el álbum Youthanasia de 1994 incluyó una canción sobre la superación de estos problemas con las drogas llamada «Victory», la cual es un repaso a la carrera de Megadeth y cuyo estribillo dice lo siguiente:

Not even close… To overdose!

Had fingers in my eyes, had needles in my veins

A knife right through my heart, I am a victory

«Victory», 1994.

La lesión

Volviendo a 2001, Dave pasó unos meses con recaídas intermitentes que afectaron a todos los ámbitos de su vida. A finales de ese año, decidió hacer una terapia de desintoxicación en Hunt (Texas) en un lugar llamado La Hacienda. Fue aquí dónde un día de enero despertó «cabezeando en una silla» y con un nervio radial comprimido al haberse dormido sobre él. Afirma Dave que fue «una lesión tan jodidamente extraña que casi desafió la credibilidad».

El pronóstico fue aún peor, pues los médicos le dijeron que jamás volvería a tocar la guitarra. Ante esta perspectiva, Dave dejó La Hacienda y volvió a casa dónde recayó. Sin embargo, esta vez las consecuencias fueron peores, pues derivó en problemas familiares y una fuerte discusión que se saldó con una petición de divorcio por parte de su mujer.

Tras esto, Dave vivió cuatro meses en un hotel y dedicó la mayor parte del tiempo a la fisioterapia y la rehabilitación en el Instituto Spire en Scottsdale, Arizona. La recuperación fue lenta y dolorosa, haciendo ejercicios sencillos que frustraban a Mustaine. Además, todavía tenía el problema de no haber completado el proceso de desintoxicación a los analgésicos. Tras un mes en terapia con su brazo, viendo los buenas resultados, decidió que debía volver a La Hacienda.

Dispositivo para ejercitar la mano. Fuente: Blabbermouth.

La conversión

La estancia en La Hacienda supuso un cambio en la vida de Dave Mustaine. Como hemos visto anteriormente todos los aspectos de su vida se desmoronaban, por una parte, estaba en proceso de perder a su esposa e hijos por sus problemas de adicción, por otro, la lesión de su brazo impedía que pudiera seguir trabajando en Megadeth.

Fue durante este tiempo en el que volvió a reconciliarse con el cristianismo y se comprometió con esta fe. Podría parecer que tuvo una epifanía en este centro, pero la verdad es que él había sido criado como testigo de Jehová y la iglesia siempre había formado parte de su vida, aunque renegara de ella en un principio. De hecho esta situación ha sido problemática con respecto a tocar algunos de sus propios temas y actuar junto a bandas como Rotting Christ.

Tras su paso por La Hacienda, Dave volvió a casa dónde se enfrentó a los problemas familiares y asumió la responsabilidad de los mismos, salvando su matrimonio. A este punto la vida de Mustaine se iba encauzando pero todavía no se había recuperado completamente de su mano.

La vuelta a los escenarios

No fue hasta 2003 (diecisiete meses más tarde) cuando volvió a tocar la guitarra en público, en un acto benéfico para ayudar a la familia de un amigo fallecido. En este mini concierto tocó en acústico «Symphony of Destruction», «Use the Man», «Promises» y «A Tout le Monde».

Tras esto decidió que era el momento de volver a los escenarios. Su plan era grabar un álbum en solitario pero el patrocinio que tenía con EMI lo obligaba a hacerlo bajo la marca «Megadeth». Por lo que trató de volver a juntar a la banda del Rust in Peace. Nick Menza (batería) accedió pero Marty Friedman (guitarrista) y Dave Ellefson no estuvieron por la labor, incluso este último llegó a demandar a Mustaine por incumplimiento de contrato, demanda que acabó perdiendo el bajista.

Formación «Rust in Peace». De izquierda a derecha: Marty Friedman, Dave Mustaine, Nick Menza y David Ellefson. Fuente: Yell Magacine.

En 2004 se lanzó el álbum The System Has Failed y se reorganizó la banda con los músicos James MacDonough (bajo), Glen Drover (guitarra) y Nick Menza (batería), quien fue sustituido a mitad de la gira por Shawn Drover.

La formación de Megadeth ha sufrido variaciones hasta nuestros días. En la actualidad la banda se compone por Mustaine, Kiko Loureiro a la guitarra, Dirk Verbeuren a la batería y Dave Ellefson quien volvió a la banda en 2010.

De esta forma, en apenas tres años Megadeth pasó del cielo al infierno y viceversa. Lo que parecía una banda avocada a la desaparición consiguió renacer. El resurgimiento de Megadeth coincide con la desintoxicación definitiva de Dave Mustaine.

Bibliografía

Blabbermouth. (2004, julio 10). MEGADETH’s DAVE MUSTAINE: How I Injured My Arm. BLABBERMOUTH.NET. https://www.blabbermouth.net/news/megadeth-s-dave-mustaine-how-i-injured-my-arm/

Cooperativa.cl. (s. f.). Banda de rock Megadeth anunció su disolución. Cooperativa.cl. Recuperado 12 de octubre de 2020, de https://www.cooperativa.cl/noticias/cultura/banda-de-rock-megadeth-anuncio-su-disolucion/2002-04-04/171400.html

Injury Forces Mustaine To Disband Megadeth. (s. f.). Billboard. Recuperado 12 de octubre de 2020, de https://www.billboard.com/articles/news/76247/injury-forces-mustaine-to-disband-megadeth

Mustaine, D., & Layden, J. (2010). Mustaine: A Heavy Metal Memoir. Harper Collins.

ULTIMA HORA: Triste noticia para el mundo del rock: «“Megadeth se separa”». (2002, abril 4). Radioacktiva.com. https://www.radioacktiva.com/2002/ultima-hora-triste-noticia-para-el-mundo-del-rock-megadeth-se-separa-140036-21400.html