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La banda sonora de una revolución: La Revolución de los Claveles

Eran las 22:55 del día 24 de abril de 1974 cuando en la radio portuguesa comenzó a sonar «E depois do Adeus» interpretada por Paulo Carvalho. De pronto, centenares de militares comenzaron a tomar posiciones en distintos puntos del país, acababa de dar comienzo la Revolución de los Claveles.

Muchos años antes de que aquella canción sonase en las radios portuguesas, en 1926, en Portugal se había impuesto una dictadura militar que pretendía resolver la crisis económica e inestabilidad política a través de un gobierno de tecnócratas en el que António de Oliveira Salazar había sido nombrado ministro de Finanzas. Sin embargo, este ministro poco a poco había ido haciéndose con más y más competencias a fuerza de todo tipo de chantajes, hasta que en 1932 logró ser designado primer ministro.

Deseoso de establecer una dictadura personal y con mayor estabilidad política, Salazar articuló todo un sistema basado en una constitución, la de 1933, que le daba a él prácticamente todos los poderes y que imponía un sistema de partido único, la Unión Nacional fundada por el propio Salazar, a imitación del modelo fascista italiano. Nacían así el llamado Estado Novo y el salazarismo que rigieron Portugal durante más de cuarenta años. De hecho, la dictadura portuguesa fue la más longeva de las dictaduras de Europa occidental, pues gozó de una gran estabilidad durante prácticamente todo el mandato de Salazar.

António de Oliveira Salazar fotografíado en 1940. Fuente: Wikimedia.

Sin embargo, la dictadura sobrevivió al propio Salazar, que perdió la vida en 1968, tomando el relevo un nuevo político, Marcelo Caetano, que trató de mantener vivo el Estado Novo creado por su predecesor. Pero todo tocaría a su fin el día en que sonase por la radio aquella canción… «E depois do Adeus».

Aquella canción había representado a Portugal en el Festival de Eurovisión celebrado apenas unas semanas antes en Brighton (Reino Unido). Aunque el tema había quedado en último lugar empatado con otros tres países, el destino le había reservado un papel mayor en la historia del que cabía imaginar hasta ese momento. Y es que la canción era en realidad una señal que habían consensuado los soldados partidarios de derrocar la dictadura para comenzar una insurrección pacífica que diera inicio a un proceso democrático. Era la señal para estar prevenidos.

Al haber participado poco tiempo antes en el festival y estar tan de moda, la canción emitida por Emissores Associados de Lisboa, pasó completamente desapercibida a los oídos de las autoridades. Pero quienes sabían que se trataba de algo más que una canción se pusieron en marcha.

La segunda señal llegó apenas dos horas después, y de nuevo en forma de una canción emitida por una radio, concretamente Rádio Renascença, la radio de la Iglesia Católica en Portugal. El tema que sonó fue «Grândola, Vila Morena», y a diferencia del primero, este no pasó desapercibido porque se trataba de una canción expresamente prohibida por el régimen. «Grândola, Vila Morena» era una canción del cantautor José Afonso, también conocido Zeca Afonso, perseguido por las autoridades salazaristas por sus ideas progresistas contrarias a la dictadura.

La letra de la canción se compuso como un homenaje a la Sociedad Musical Fraternidad Operaria Grandolense, del municipio de Grândola, al sur de Portugal. José Afonso quedó impresionado por los principios de solidaridad e igualdad del lugar y quiso dejarlos por escrito. Sin embargo, el régimen tachó el tema de comunista y procedieron a su censura.

Grândola, Vila Morena
Terra da fraternidade
O povo é quem mais ordena
Dentro de ti, ó cidade

Dentro de ti, ó cidade
O povo é quem mais ordena
Terra da fraternidade
Grândola, Vila Morena

Em cada esquina, um amigo
Em cada rosto, igualdade
Grândola, Vila Morena
Terra da fraternidade

Terra da fraternidade
Grândola, Vila Morena
Em cada rosto, igualdade
O povo é quem mais ordena

À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade
Jurei ter por companheira
Grândola, a tua vontade

Grândola, a tua vontade
Jurei ter por companheira
À sombra duma azinheira
Que já não sabia a idade

Pero existían más motivos por los que fue esa la canción escogida por los militares demócratas: poco antes del levantamiento militar, a finales de marzo de 1974, la cantante de fado Amalia Rodrigues, cerró un concierto en Lisboa con este tema ignorando la prohibición, y entre el público se encontraban algunos oficiales del Movimento das Forças Armadas, la organización clandestina crada por los militares contrarios al régimen que encabezó el golpe militar de 1974. Impresionados por el gesto y la canción, ese mismo día el Movimento das Forças Armadas decidió adoptarla como contraseña para el levantamiento que estaban preparando.

Amalia Rodrigues durante una actuación en 1969. Fuente: Wikimedia.

Convencer a los gestores del programa radiofónico Limite de Rádio Renascença de quebrantar la ley emitiendo una canción prohibida resultó fácil, pues también ellos eran contrarios a la dictadura y partidarios de la apertura de un proceso democrático. Así, la madrugada del 25 de abril, a las 00:20 la voz de José Afonso entonó su tema en las radios portuguesas. Y al son de la canción prohibida, los militares salieron a las calles para tomarlas y tomar posiciones en puntos estratégicos de Lisboa. Aunque ellos mismos pidieron a la población civil que no saliera de sus casas, el pueblo ignoró su petición y comenzó a sumarse y mezclarse con los militares con sus claveles como símbolo de aquel movimiento pacífico.

Mujer poniendo un clavel en el cañón del rifle de un militar. Fuente: lareplica.es.

La, a partir de entonces, conocida como Revolución de los Claveles se convirtió en uno de los mayores ejemplos de insurrección pacífica y democrática de la historia de la humanidad, y «Grândola, Vila Morena» se coreó en distintos momentos del proceso y en distintos puntos de la ciudad, asociándose el final de la dictadura y la asunción de la democracia en Portugal. Tanto es así, que en la actualidad «Grândola, Vila Morena» se ha convertido en un himno democrático que ha trascendido aquel acontecimiento y las fronteras portuguesas y cada cierto tiempo podemos volver a escucharla en distintas manifestaciones y movimientos pacíficos.

Referencias

  • Carcedo, Diego (1999). Fusiles y claveles. La Revolución del 25 de abril en Portugal. Temas de Hoy.

Mr. Crowley: La larga sombra de un ocultista en la historia de la música

Pocas veces una persona ajena al mundillo ha tenido tanta influencia sobre la escena musical. Pero llama aun más la atención cuando hablamos de un ocultista.

Mr. Crowley, what went on in your head?

Así comienza la canción «Mr. Crowley» de Ozzy Osbourne, dedicada precisamente al personaje que tratamos hoy: Edward Alexander Crowley, más conocido como Aleister Crowley.

Aleister Crowley en 1912. Fuente: Wikimedia

Se hace realmente complicado definir a Aleister Crowley o su obra, pues fue alquimista, escritor, filósofo, poeta, pintor, mago y hasta alpinista. Nacido en Reino Unido en 1875, se crió en el seno de una familia muy religiosa, de hecho su padre era un predicador puritano, y en un ambiente que él mismo definió como represivo. Fue su ingreso en el Trinity College de Cambridge, lejos de su familia, lo que le hizo gozar de una nueva libertad que lo llevó a una reacción contra todo lo relacionado con el cristianismo.

Así, hacia finales del siglo XIX, ingresó en el Templo de Isis-Urania, perteneciente a la Orden Hermética de la Aurora Dorada, una sociedad secreta dedicada a la alquimia y la cábala que practicaba el esoterismo y la magia. Allí aprendió mucho sobre ocultismo y esoterismo, pero no compartía algunos preceptos y llegó incluso a enfrentarse a otros miembros, así que poco tiempo después abandonó la sociedad y creó su propio grupo: Astrum Argentum.

Aleister Crowley durante una ceremonia en 1912. Fuente: Wikimedia.

A partir de entonces comenzó a dar forma a una doctrina filosófica y religiosa que aunaba influencias de todo tipo de magias, de la cábala e incluso del yoga: la Thelema. Esta teoría tuvo una enorme repercusión en el mundo del esoterismo y el ocultismo, e incluso inspiró movimientos contraculturales, hasta tal punto que se le considera un precursor del movimiento hippie. Y aunque la música fue uno de los pocos campos que no tocó este personaje tan polifacético, fue uno de los ámbitos en los que más influyó.

Uno de sus vínculos más conocido en el mundo musical es su aparición en la portada del mítico álbum Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Es cierto que aparece muchísima gente en esa portada, pero es que los propios Beatles reconocieron en varias entrevistas que todos esos personajes estaban ahí porque eran «nuestros héroes» (en palabras de Paul McCartney) y porque son personas que «nos gustan y admiramos» (según Ringo Starr). En distintas declaraciones públicas los miembros de The Beatles se reconocieron admiradores del ocultista británico, así que no es extraño que decidieran incluirlo como uno más entre la actriz Mae West y Sri Yukteswar Giri, un gurú hindú.

Portada de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de The Beatles (1967). Rodeado en rojo Aleister Crowley.

Y The Beatles no son los únicos que decidieron incluirlo en el diseño gráfico de un álbum. Tan solo tres años después de la publicación de Sgt. Pepper’s, The Doors publicó un disco recopilatorio con el título 13, y en la contraportada aparecían los miembros del grupo con Jim Morrison en el centro apoyado sobre una especie de busto de Crowley.

Contraportada de 13 de The Doors. Fuente: Pinterest.

Otro músico que ha reconocido seguir las enseñanzas de Aleister Crowley e incluso introdujo algunas de ellas en sus primeros álbumes es Marilyn Manson, lo cual tampoco sorprende teniendo en cuenta la amistad del cantante estadounidense con el fallecido ocultista Anton Szandor LaVey, fundador de la Iglesia de Satán y seguidor también de la doctrina de Crowley.

La lista de músicos que se han inspirado en este personaje para sus composiciones es infinita: David Bowie, Danny Carey, batería de la banda de metal progresivo Tool; el grupo de black metal polaco Behemoth, los miembros de Manic Street Preachers, los de Can, los de Iron Maiden, el ya citado Ozzy Osbourne… Sin embargo, si un grupo de música recibió la influencia de Aleister Crowley, ese fue sin duda Led Zeppelin. Más concretamente, su fundador y guitarrista, Jimmy Page.

Jimmy Page nunca conoció al ocultista. El guitarrista nació en 1944 y Crowley murió solo tres años después a causa de una bronquitis. Pero eso no impidió que se convirtiese en una especie de «padre metafísico ausente» desde que comenzó a leer sus obras a los quince años. Sin haber terminado el colegio, Page ya había leído obras tan complejas como Magick in Theory and Practice del fallecido Crowley.

Jimmy Page durante un concierto en 1983. Fuente: Wikimedia.

Muchos de sus conocidos y amigos han definido la relación de Page con Crowley como una auténtica obsesión. En los inicios de su carrera era común encontrarlo en los descansos de ensayos y conciertos leyendo fragmentos de sus obras, y cuando le interrogaban al respecto, era habitual la respuesta «Oh, no lo entenderías. No eres lo suficientemente inteligente». En varios discos de la banda se incluyeron referencias a la teoría de la Thelema, tanto en las letras como en el aparato gráfico, a iniciativa de Page.

Buena parte de la fortuna que hizo el guitarrista con Led Zeppelin la dedicó a hacerse con objetos de la vida y obra de Crowley. Incluso el propio Page llegó a abrir una librería y editorial especializada en ocultismo, The Equinox Booksellers and Publishers, con la que editó algunas obras del filósofo/poeta/alpinista. Aunque si algo relaciona a Page y Crowley, eso es sin duda Boleskine House.

Boleskine House es una mansión del siglo XVIII al sudeste del Lago Ness, en Escocia. Esta fue adquirida en 1899 por Aleister Crowley para llevar a cabo allí sus rituales thelemistas. Según cuenta la leyenda, uno de esos rituales se quedó a medio hacer, de forma que Crowley dejó libres por la casa a una serie de demonios que había invocado. Esta leyenda se vio reforzada por una serie de acontecimientos que se sucedieron en la misma vivienda: suicidios, intentos de asesinato, accidentes y toda clase de despropósitos que fueron creciendo conforme la historia pasaba de boca en boca.

Boleskine House. Fuente: Jimmy Page. La biografía definitiva.

La Boleskine House se rodeó de un halo oscuro que repelió durante mucho tiempo a los vecinos de la finca, hasta que en 1970 fue adquirida por un nuevo propietario. Efectivamente, Jimmy Page compró la vieja casa de Aleister Crowley, según él mismo porque se sentía fascinado por lo desconocido, y porque creía que la experiencia de vivir donde había vivido su padre espiritual le podría ayudar a comprender mejor su filosofía.

Curiosamente no fue así a juzgar por el poco tiempo que pasó el guitarrista en la casa. Las continuas giras y ser poseedor de otras viviendas le llevaron a encargar el cuidado de la casa a su amigo Malcolm Dent, quien declaró haber vivido todo tipo de experiencias paranormales allí (voces, movimientos de sillas, apariciones fantasmales, golpes en puertas…), llegó incluso a afirmar que allí vivía el mal. Sin embargo, los siguientes propietarios de la mansión, la familia MacGillivray, siempre dijeron que no habían vivido ninguna experiencia similar, pero eso no evitó que la leyenda en torno a la maldición de Boleskine hiciera de nuevo su aparición cuando la casa ardió el 23 de diciembre de 2015 y, de nuevo, el 31 de julio de 2019.

Con todo, es muy probable que la maldición haya sido algo exagerada. De hecho, y volviendo al plano musical, a menudo se ha dicho que casi todo el cuarto disco de Led Zeppelin, incluyendo temas tan emblemáticos como «Stairway to Heaven», fueron compuestos en dicha mansión, e incluso se ha hablado de momentos de posesión por parte de los músicos que llevaron a tales composiciones. Sin embargo, en realidad el disco se grabó durante una estancia del grupo en Headley Grange, otra mansión que sirvió de hospicio, y las posesiones probablemente guardaban más relación con el consumo de LSD, heroína y cocaína que con espíritus. Quizá esto forme parte de toda la leyenda en torno a Led Zeppelin y la venta de sus almas al diablo a cambio de éxito, un bulo que ellos mismos trataron de no desmentir por los enormes beneficios que les reportaba que se hablase del grupo incluso en esos términos.

En cualquier caso, aunque la casa no inspirase a Jimmy Page, está claro que la figura de Aleister Crowley fue un eje fundamental tanto en su vida como en su obra, tal y como lo fue para otros muchos músicos aun cuando la música fuera uno de los escasos campos inexplorados por este ocultista y filósofo.

Referencias:

  • Salewicz, Ch. (2019). Jimmy Page. La biografía definitiva. Timun Mas.
  • Symonds, J. (2008). La gran bestia. Vida de Aleister Crowley. Siruela.
  • Norman, P. (2017). Paul McCartney. La biografía. Malpaso ediciones.
  • Marchi, S. (2014). Room Service. La escandalosa vida de las estrellas de rock. Planeta.
  • Martínez Galiana, J. (1997). Satanismo y brujería en el rock. La Máscara.

The Go-Go’s, un éxito histórico pero fugaz

Cuando hablamos de rock femenino, en seguida se vienen a la cabeza nombres como Blondie, Warlock o The Runaways. Pero en la lista de pioneras hay un nombre que marcó un antes y un después en la historia de la música, para lo bueno y para lo malo, y que rara vez es recordado: The Go-Go’s.

Quizá el nombre te suene poco, y más si tenemos en cuenta que debutaron en 1978, momento en que precisamente The Runaways y Blondie se encontraban en plena cresta de la ola. Así pues, ¿qué tenía de especial un grupo que apenas es recordado? Pues mucho: se trataba del primer grupo en la historia de la música exclusivamente femenino, cuya composición e interpretación era completamente propia. Componían, escribían e interpretaban sus propios temas y, para colmo, fueron las primeras que haciendo eso, llegaron al número 1 de las listas de Billboard.

Eso es lo que ocurrió con su primer álbum de estudio, Beauty And The Beat pasó seis semanas en el primer puesto de la lista de éxitos en 1981, precisamente un año especialmente un prolífico a nivel musical. Se estrenaron con un sonido pop-punk muy suave y limpio, lo que le valió las críticas de otros músicos de la época, que hablaban de ellas como un producto de la discográfica más que de un auténtico grupo de rock.

Portada del álbum debut de The Go-Go’s, Beauty and the Beat (1981).

Y algo de razón había en las críticas, pues como reconoció la propia líder del grupo, Belinda Carlisle, su historia fue como «en Cenicienta. Ni siquiera sabíamos tocar nuestros instrumentos cuando empezamos. Fuerzas desconocidas nos propulsaron hasta el estrellato». En realidad ellas habían apostado por un sonido mucho más punk que les llevó a tocar en locales de noche y, más tarde a grabar sus primeras demos y participar de la gira del grupo de ska inglés Madness en su gira por Estados Unidos.

Fue el productor Richard Gottehrer, productor de Blondie, Madonna o The Ramones, quien supo ver el potencial del grupo, y se encargó de acompañarlas en la realización de ese primer álbum de estudio, redirigiéndolas hacia un sonido más limpio y popero. Aunque obviamente también en este sentido tuvieron una enorme influencia las nuevas incorporaciones al grupo: para 1980 la batería había sido sustituida por Gina Schock, y poco después la bajista sería reemplazada por Kathy Valentine.

Fuese más o menos lo que iban buscando, desde luego fue un éxito rotundo. Primero en Europa y luego en los Estados Unidos. Sin embargo, como a tantos otros grupos, el éxito sería también la causa de su final. Durante la grabación de sus dos siguientes álbumes, Vacation (1982) y Talk Show (1984), se hicieron evidentes las diferencias dentro de la banda. Miembros como la guitarrista rítmica Jane Wiedlin decidieron abandonar el barco, mientras el conjunto no sabía gestionar su éxito dándose a una vida de desenfreno, alcohol y drogas.

En mayo de 1985 se produjo la ruptura del grupo y ya solo harían pequeñas colaboraciones y reuniones esporádicas. Sin embargo, la ruptura fue muy beneficiosa para los proyectos personales de cada una de ellas: si algo había quedado claro en ese giro hacia un sonido más limpio y pop era que no todas se sentían cómodas, y tras la separación, cada una definió un estilo propio, hacia el rock, el pop, el punk o incluso el blues.

De hecho, The Go-Go’s se acabaría convirtiendo en el germen de grupos tan diferentes y emblemáticos como The Delphines o The Bangles. Y, a su vez, y a pesar de las críticas, serían muchos los grupos que reconocerían la influencia de esta banda que hizo historia y abrió una senda que parecía imposible para muchas mujeres de la época.

Os dejamos con este video grabado en plena pandemia por las componentes de The Go-Go’s:

Tubular Bells – Mike Oldfield y el Hombre de Piltdown

En 1973 el músico y compositor británico Mike Oldfield terminó su primer álbum: Tubular Bells. Sin embargo, el propio autor no terminó muy contento con su trabajo y, para manifestarlo, dedicó una canción a un “fósil”: El hombre de Piltdown.

Tubular Bells es, sin duda, una de las obras más conocidas de Oldfield (quizá porque parte de él sirvió para crear la icónica banda sonora de El exorcista). Sin embargo, Mike Oldfield tenía solo diecisiete años cuando lo compuso y era su primer álbum, su debut.

Portada de ‘Tubular Bells’ (1973).

Para comprender los orígenes del enfado de Oldfield, debemos presentar al segundo protagonista de esta historia: Richard Branson. El excéntrico multimillonario británico, propietario de la marca Virgin, fue quien apostó antes que nadie por Oldfield, brindándole la oportunidad de publicar su primer álbum. Sin embargo, no llegaron a conectar del todo. De hecho, desde el principio Branson no paraba de inmiscuirse en el trabajo de composición, proponiendo continuos cambios al joven, que no terminaba de sentirse cómodo trabajando con el empresario ni con el resultado de su trabajo.

Treinta años después de la publicación del álbum, en 2003, así lo manifestaba el propio Oldfield: «Lo cierto es que nunca me sentí plenamente satisfecho del resultado, ni con el sonido en general ni con la manera de tocar. Siempre creí que podría haber sido mucho mejor».

Mike Oldfield (izquierda) y Richard Branson (derecha) en el estudio de grabación. Fuente: The Guardian.

Una de las cosas que más incomodó al compositor fue la continua petición de Branson de introducir partes vocales en el disco. Eso no encajaba con su idea original: hacer un disco puramente instrumental. Pero tuvo que ir cediendo en algunas cosas. Y aunque esa era una línea que no parecía dispuesto a cruzar, finalmente aceptó introducir partes vocales, de forma que en el disco se pueden escuchar coros. Aunque eso sí, no dicen absolutamente nada. No hay letra.

Pero esto seguía sin contentar a los de Virgin y siguieron presionando a Oldfield. Un poco harto de la situación, el compositor encontró una salida que le sirviese como protesta, y escribió un pasaje de la parte II del disco con el título «The Piltdown Man».

Pero ¿qué es el hombre de Piltdown?

El hombre de Piltdown fue un supuesto fósil hallado en 1908 en Inglaterra que podría haber sido el famoso eslabón perdido y que habría situado a Gran Bretaña en un punto muy interesante de las investigaciones sobre la evolución humana al convertirse en el fósil más antiguo conocido hasta el momento.

Reconstrucción del cráneo del Hombre de Piltdown. Fuente: National Geographic.

Sin embargo, había algo que no encajaba a muchos investigadores: la mandíbula y el cráneo parecían de especies distintas. Aunque algunos llamaron la atención sobre este hecho, el fósil fue mundialmente conocido y existió cierto consenso en su veracidad hasta mediados del siglo XX. Fue entonces cuando algunos científicos tuvieron acceso a los restos y, tras un concienzudo análisis, descubrieron que se trataba en realidad de un fraude: alguien había unido la mandíbula de un orangután a un cráneo humano medieval. En definitiva, uno de los mayores escándalos de la historia de la ciencia.

Oldfield, cansado de lidiar con las presiones de la discográfica, tomó al hombre de Piltdown como referencia y, una noche de borrachera, decidió grabarse él mismo reproduciendo los sonidos que ese híbrido extraño habría producido. El lenguaje que podría haber hablado esa especie inventada. Y el resultado fue este pasaje en el que la música está acompañada por gruñidos y cosas ininteligibles.

De forma que al menos una parte de uno de los álbumes más conocidos de la historia de la música, se debió al alcohol y a un cabreo monumental. El tema de las drogas y el alcohol, que parece que siempre forma parte de la leyenda, en este caso está confirmado por el propio Mike Oldfield, que en una entrevista que conceció en 2014 a The Guardian, lo expresó así: «No tendríamos todas esas bonitas canciones como Lucy in the Sky with Diamonds [curiosamente una canción que dio nombre a otro fósil] y probablemente no tendríamos Tubular Bells sin drogas».

Curiosamente, a pesar de todos los cabreos de Oldfield con su productor, la relación con Virgin continuó hasta 1991, cuando se publicó el álbum Heaven’s Open aún con el sello de Branson. Su siguiente disco se publicaría ya en 1992 con Warner y llevaría por título, precisamente, Tubular Bells II. No obstante, aún en 2012 Oldfield volvería al redil de Virgin, ya entonces Virgin EMI Records, para publicar en 2014 Man on the Rocks.

Con drogas, gruñidos simiescos y un productor cabezota de por medio, el 25 de mayo de 1973 salió a la luz este primer álbum que, como dijimos, no contentó a su autor y que, sin embargo, se ha convertido en objeto de culto para los fans del rock progresivo.

Referencias

Benito, D. (2017). Historias de la Prehistoria. La Esfera de los Libros.

Ad Absurdum (2019). El Hombre de Piltdown. El fraudulento Brexit evolutivo.

Lester, P. (2014). “Mike Oldfield: ‘We wouldn’t have had Tubular Bells without drugs’“, en The Guardian.

¿Qué relación hay entre el rey Louie de ‘El libro de la selva’ y la historia de la música?

Seguro que recuerdas esa escena de la película El libro de la selva de Disney en que el rey Louie, ese enorme orangután, bailaba y cantaba la canción “Quiero ser como tú” (originalmente “I Wanna Be Like You“) junto a su séquito de monos, Baloo y Mowgli. Por supuesto, nos estamos refiriendo a la versión de dibujos animagos de 1967.

Y si no la tienes muy presente, aquí te la dejamos para que la rememores:

Escena de la película en castellano.

Seguro que rápidamente se te mete en la cabeza ese ritmo jazz y ese swing. Pero… ¿sabías que la relación de este personaje con la música va más allá de una simple canción?

Para entenderlo, debemos acudir a los créditos de la película para descubrir quién prestaba ese vozarrón al personaje en la versión original (la voz de la versión en español corresponde a Flavio Ramírez Farfán). Y esa persona no era otro que el gran Louis Prima.

Quizá si no has estado muy relacionado con el mundo del swing y el jazz, su nombre no te diga mucho. Sin embargo, seguro que has escuchado algunas de sus canciones, como “Just A Gigolo” o “I Ain’t Got Nobody”.

Y es que Louis Prima fue el autor e intérprete de algunos de los mayores éxitos del swing, llegando a convertirse en la figura más relevante de este estilo en su momento, lo que le valió el sobrenombre de “Rey del Swing“.

Sin embargo, la carrera de Prima no fue siempre tan exitosa, de hecho el éxito le llegó bien entrado en la cuarentena. Antes de eso había malvivido pasando auténticas penurias económicas tocando en clubes nocturnos.

Todo cambió con la publicación de su álbum The Wildest! en 1956.

Portada de ‘The Wildest!’ de Louis Prima (1956).

El éxito tuvo mucho que ver con los colaboradores que había ido reclutando en el club Sahara de Las Vegas y que participaron en la composición y grabación del álbum. Hablamos de personalidades como la cantante Keely Smith, que se casó con el propio Prima, o el saxofonista Sam Butera.

A los 46 años ganó un Grammy y empezó a conocérsele por ese sobrenombre de “Rey del Swing”.

Sin embargo, la estrella brilló apenas una década. Se fue viniendo a menos y, pese a conservar su leyenda, Prima acabó volviendo al mundo de los clubes en Las Vegas, como le ocurre a muchas estrellas venidas a menos, aunque eso sí, sus contratos seguían siendo millonarios.

Fue entonces, a mediados de la década de los sesenta, cuando Disney llamó a las puertas del músico para ofrecerle un papel hecho a su medida. Y mucho ojo, porque cuando decimos hecho a su medida, es que no hay muchas dudas al respecto: la película se basa en la obra de Rudyard Kipling del mismo título, sin embargo en la novela no aparece este personaje. Además, la elección del nombre del personaje era bastante reveladora. El Rey del Swing, Louis Prima, interpretaría al Rey Louie.

Fotografía de Louis Prima en 1947. Fuente: Wikipedia.

Pero es que además, hay quien ha encontrado algún paralelo entre ambas personalidades: una de las cosas que explican que Louis Prima acabase de nuevo tocando en clubes nocturnos fue la vida de excesos a la que se dio cuando le llegó el éxtio. Comenzó a derrochar dinero dándose caprichos, trataba mal a sus músicos y colaboradores, y en su vida privada no parecía ir mejor. Aquello acabó pasándole factura, y muchos han encontrado en la codicia, soberbia y ambición del Rey Louie creado por los guionistas de Disney una inspiración clara en la vida del propio Prima.

Aunque la canción que interpreta en la película no fue compuesta por él, sino por los Hermanos Sherman, aquello fue un soplo de aire fresco para su carrera, que no había vuelto a cosechar ningún gran éxito.

Por cierto, no fue esta la única relación del músico con Disney, pues junto a su última esposa, Gia Maione, grabó el álbum Let’s Fly with Mary Poppins, donde interpretaba las canciones de la película, también compuestas por los Hermanos Sherman.

Portada del disco ‘Let’s Fly with Mary Poppins’ de Louis Prima y Gia Maione.

En 1975 Prima se retiró definitivamente del mundo de la música, justo antes de que se le diagnosticase un tumor cerebral que lo dejó en estado vegetativo hasta 1978, cuando murió.

Así que, en su memoria, recordemos una vez más su voz con esa canción que todos tenemos en mente:

La canción en su versión original.

Alien Weaponry, Shepherds Reign y el metal polinesio

Seguro que en los últimos meses te has cruzado con el videoclip de la canción “Kai Tangata” de los jovencísimos Alien Weaponry (y si no, te animamos a verlo). Su éxito ha sido rotundo (más de siete millones de visualizaciones), y no es para menos, pues da gusto encontrar algo nuevo que escuchar, y esa mezcla de sonidos tradicionales polinesios con heavy metal desde luego tiene pocos precedentes.

Videoclip de “Kai Tangata” de Alien Weaponry.

Sin embargo, no están solos en lo de aunar estos dos elementos. A finales de 2019 el grupo Shepherds Reign publicó su canción “Le Manu”, cuyo video roza ya los dos millones de visitas (que tiene aún más mérito, pues no cuentan con el respaldo de ninguna discográfica.

Ambas bandas comparten una serie de elementos en común que son dignos de mención: para empezar ambas son de Nueva Zelanda, ambas mezclan elementos del folclore polinesio con heavy metal y, sobre todo, ambas se han abierto paso en la escena musical internacional a golpe de haka.

Si andas un poco perdido, el haka es una danza tradicional grupal propia de la cultura maorí y que realizaban los guerreros de esta cultura antes de una batalla para atemorizar al enemigo e insuflarse ánimos. Seguro que lo has visto en el mundo del rugby, pues los All Blacks lo popularizaron al realizarlo antes de cada partido.

Ejemplo de haka en un partido de rugby realizada por los All Blacks.

Pues bien, para entender lo que nos proponen estos dos grupos, demos unas pequeñas pinceladas sobre el video y canción “Kai Tangata” de Alien Weaponry: en este caso la influencia del haka no solo se hace evidente a través de las imágenes del videoclip, que reproducen esta danza, sino que la propia canción imita el ritmo y sonoridad de los cánticos y exclamaciones que acompañan al baile.

Además, la letra de la canción reproduce las letras de dichos cánticos: en ella se hacen alusiones al mundo guerrero maorí, a los tatuajes característicos de estos soldados y se invoca a Tūmatauenga, el dios de la guerra en la mitología maorí. Por cierto, Tūmatauenga, abreviado como , es también el título del, hasta ahora, único disco de la banda.

Portada del disco Tū (2018) de Alien Weaponry.

Como veis, su propuesta es bastante original, pero no solo nos atraen por eso, sino porque además su trabajo es toda una reivindicación. Para entenderlo, acudamos a “Le Manu” de Shepherds Reign.

Videoclip oficial de la canción “Le Manu” de Shepherds Reign.

En este caso, las referencias son muy similares, tanto en lo visual, como en lo sonoro, así como en la propia letra de la canción, en la cual se invoca a Le Manu. Según explica el vocalista de la banda y creador de la letra de la canción, Filiva’a James, se inspiró de nuevo en un haka realizado por el equipo de rugby de Samoa, en el que se alude a un guerrero mítico llamado Manu Samoa.

Durante la canción se pide a ese guerrero que los acompañe en la lucha, que los ayude a completar su misión dándoles fuerzas y habla del orgullo samoano. Y aquí es donde reside lo interesante.

Filiva’a explicó que la canción hablaba efectivamente de ese guerrero, pero lo que le pide es que le dé fuerzas a él y a su grupo para salir fuera para difundir la historia y culturas polinesias de la mejor manera posible. Para que las culturas nativas se sientan orgullosas de su pasado y costumbres.

Es un propósito muy parecido al que ha explicado en más de una ocasión la banda mongola The Hu, que aúna elementos del folklore mongol con un sonido muy potente y actual tratando temas de su cultura, y que ha tenido un enorme éxito.

Videoclip del éxito de The Hu, “Yuve Yuve Yu”.

Por el momento, parece que Manu Samoa está ayudando a Filiva’a y los suyos, así como a Alien Weaponry en su propósito de dar a conocer culturas tan desconocidas para occidente como lo son las culturas polinesias. Esperamos que siga siendo así y que su éxito aliente a otras bandas a seguir su estela.

Con información de:

Hartmann, G. (08/01/2020). “Polynesian Metal Band Shepherds Reign is about to Blow Up“, en loudwire.com.

Perich, B. (21/01/2020). “Google Translate mistranslates new Shepherds Reign single“, en teaomaori.news. (Donde Filiva’a realiza una traducción al inglés de su canción).

Camp, Z. (28/03/2018). “Alien Weaponry: How Teenage Band Channels Maori Heritage into Haka Thrash Metal“, en revolvermag.com.

Megadeth – Disolución y renacimiento

«Mi brazo está muerto, mi vida se acabó». La miré, la única persona que menos merecía mi bilis, y luego me solté: «Odio mi vida. Odio mi trabajo. Odio a mi banda. Odio a mis hijos. Te odio. Ojalá pudiera ahorcarme ahora mismo»

Dave Mustaine.

A principios de abril del año 2002 Megadeth anunció de forma repentina su disolución. El fundador de la banda, Dave Mustaine realizó un comunicado explicando que había tenido una lesión en el brazo que le impedía tocar la guitarra y de la que no sabía si llegaría a recuperarse algún día. Con esto se acababa una carrera de aproximadamente veinte años.

La recaída

La lesión en el brazo fue un punto de inflexión en la vida de Mustaine pero, ¿cómo ocurrió?. Para responder a la pregunta debemos remontarnos unos meses atrás.

En otoño de 2001, Dave Mustaine fue hospitalizado por desarrollar un cálculo renal. El tratamiento consistía en tomar analgésicos para paliar el dolor y pasar el mal trago de expulsar la piedra del riñón, pero para él resultó un gran problema. La introducción de opiáceos en su cuerpo derivó en una adicción a estas sustancias que, en sus palabras, «fue como activar un interruptor».

¿A qué se refiere con el «interruptor»? Para aquel entonces Dave había superado su adicción a las drogas y al alcohol, una adicción que lo ha ido acompañando en su carrera. En la película documental de Metallica Some Kind of Monster, nuestro protagonista habla con Lars Ulrich (batería de Metallica) sobre sus problemas de adicción y cómo fue expulsado de la banda.

Fragmento de la película Some Kind of Monster (inglés)

El consumo de drogas era habitual en Mustaine y en su biografía recuerda un percance en 1989 en el que tuvo un accidente de coche mientras conducía bajo los efectos de diversas sustancias «La lista de artículos que encontré en mi sangre o en mi auto esa noche es una indicación bastante justa de cuán fuera de control había girado mi vida: marihuana, valium, cocaína, heroína, hidrato de cloral (un medicamento para dormir), alcohol, un cuchara y una jeringa». Por este hecho tuvo que asistir a diez sesiones de Alcohólicos Anónimos y realizar un tratamiento de desintoxicación de dieciocho meses. En vez de hacerlo, pagó a David Ellefson (bajista de la banda) para que fuera en su lugar, siendo un éxito para él.

La rehabilitación de Mustaine no se llevaría cabo hasta años después. En el álbum Youthanasia de 1994 incluyó una canción sobre la superación de estos problemas con las drogas llamada «Victory», la cual es un repaso a la carrera de Megadeth y cuyo estribillo dice lo siguiente:

Not even close… To overdose!

Had fingers in my eyes, had needles in my veins

A knife right through my heart, I am a victory

«Victory», 1994.

La lesión

Volviendo a 2001, Dave pasó unos meses con recaídas intermitentes que afectaron a todos los ámbitos de su vida. A finales de ese año, decidió hacer una terapia de desintoxicación en Hunt (Texas) en un lugar llamado La Hacienda. Fue aquí dónde un día de enero despertó «cabezeando en una silla» y con un nervio radial comprimido al haberse dormido sobre él. Afirma Dave que fue «una lesión tan jodidamente extraña que casi desafió la credibilidad».

El pronóstico fue aún peor, pues los médicos le dijeron que jamás volvería a tocar la guitarra. Ante esta perspectiva, Dave dejó La Hacienda y volvió a casa dónde recayó. Sin embargo, esta vez las consecuencias fueron peores, pues derivó en problemas familiares y una fuerte discusión que se saldó con una petición de divorcio por parte de su mujer.

Tras esto, Dave vivió cuatro meses en un hotel y dedicó la mayor parte del tiempo a la fisioterapia y la rehabilitación en el Instituto Spire en Scottsdale, Arizona. La recuperación fue lenta y dolorosa, haciendo ejercicios sencillos que frustraban a Mustaine. Además, todavía tenía el problema de no haber completado el proceso de desintoxicación a los analgésicos. Tras un mes en terapia con su brazo, viendo los buenas resultados, decidió que debía volver a La Hacienda.

Dispositivo para ejercitar la mano. Fuente: Blabbermouth.

La conversión

La estancia en La Hacienda supuso un cambio en la vida de Dave Mustaine. Como hemos visto anteriormente todos los aspectos de su vida se desmoronaban, por una parte, estaba en proceso de perder a su esposa e hijos por sus problemas de adicción, por otro, la lesión de su brazo impedía que pudiera seguir trabajando en Megadeth.

Fue durante este tiempo en el que volvió a reconciliarse con el cristianismo y se comprometió con esta fe. Podría parecer que tuvo una epifanía en este centro, pero la verdad es que él había sido criado como testigo de Jehová y la iglesia siempre había formado parte de su vida, aunque renegara de ella en un principio. De hecho esta situación ha sido problemática con respecto a tocar algunos de sus propios temas y actuar junto a bandas como Rotting Christ.

Tras su paso por La Hacienda, Dave volvió a casa dónde se enfrentó a los problemas familiares y asumió la responsabilidad de los mismos, salvando su matrimonio. A este punto la vida de Mustaine se iba encauzando pero todavía no se había recuperado completamente de su mano.

La vuelta a los escenarios

No fue hasta 2003 (diecisiete meses más tarde) cuando volvió a tocar la guitarra en público, en un acto benéfico para ayudar a la familia de un amigo fallecido. En este mini concierto tocó en acústico «Symphony of Destruction», «Use the Man», «Promises» y «A Tout le Monde».

Tras esto decidió que era el momento de volver a los escenarios. Su plan era grabar un álbum en solitario pero el patrocinio que tenía con EMI lo obligaba a hacerlo bajo la marca «Megadeth». Por lo que trató de volver a juntar a la banda del Rust in Peace. Nick Menza (batería) accedió pero Marty Friedman (guitarrista) y Dave Ellefson no estuvieron por la labor, incluso este último llegó a demandar a Mustaine por incumplimiento de contrato, demanda que acabó perdiendo el bajista.

Formación “Rust in Peace”. De izquierda a derecha: Marty Friedman, Dave Mustaine, Nick Menza y David Ellefson. Fuente: Yell Magacine.

En 2004 se lanzó el álbum The System Has Failed y se reorganizó la banda con los músicos James MacDonough (bajo), Glen Drover (guitarra) y Nick Menza (batería), quien fue sustituido a mitad de la gira por Shawn Drover.

La formación de Megadeth ha sufrido variaciones hasta nuestros días. En la actualidad la banda se compone por Mustaine, Kiko Loureiro a la guitarra, Dirk Verbeuren a la batería y Dave Ellefson quien volvió a la banda en 2010.

De esta forma, en apenas tres años Megadeth pasó del cielo al infierno y viceversa. Lo que parecía una banda avocada a la desaparición consiguió renacer. El resurgimiento de Megadeth coincide con la desintoxicación definitiva de Dave Mustaine.

Bibliografía

Blabbermouth. (2004, julio 10). MEGADETH’s DAVE MUSTAINE: How I Injured My Arm. BLABBERMOUTH.NET. https://www.blabbermouth.net/news/megadeth-s-dave-mustaine-how-i-injured-my-arm/

Cooperativa.cl. (s. f.). Banda de rock Megadeth anunció su disolución. Cooperativa.cl. Recuperado 12 de octubre de 2020, de https://www.cooperativa.cl/noticias/cultura/banda-de-rock-megadeth-anuncio-su-disolucion/2002-04-04/171400.html

Injury Forces Mustaine To Disband Megadeth. (s. f.). Billboard. Recuperado 12 de octubre de 2020, de https://www.billboard.com/articles/news/76247/injury-forces-mustaine-to-disband-megadeth

Mustaine, D., & Layden, J. (2010). Mustaine: A Heavy Metal Memoir. Harper Collins.

ULTIMA HORA: Triste noticia para el mundo del rock: «“Megadeth se separa”». (2002, abril 4). Radioacktiva.com. https://www.radioacktiva.com/2002/ultima-hora-triste-noticia-para-el-mundo-del-rock-megadeth-se-separa-140036-21400.html

Iron Maiden – Fútbol, martillo y bajo

El pasado 29 de noviembre de 2019 Iron Maiden y el equipo de fútbol londinense West Ham United sorprendían al mundo con una insólita colaboración: la del lanzamiento de una serie de prendas deportivas conmemorativas que fusionaban al club con la banda. Estas nacieron bajo la consigna Die With Your Boots On (Muere con las botas puestas), canción de 1983 perteneciente al álbum Piece of Mind.

Steve Harris y Pablo Zabaleta con la equipación del West Ham United. Fotografía de John McMurtrie.

¿De dónde viene la relación entre Iron Maiden y el West Ham United? El bajista y fundador de la banda, Steve Harris siempre ha sido un fanático del los Hammers. A lo largo de su trayectoria musical el escudo del equipo siempre lo ha acompañado en los conciertos dibujado en el cuerpo de su bajo. Así como los colores del equipo en los bordes del bajo, muñequeras e incluso en la correa de su instrumento. Sin embargo, la historia de Steve Harris y el fútbol va mucho más allá.

Bajo Fender Steve Harris Precision Bass. Fuente: fender.com

Harris y el fútbol

Steve Harris nació en 1956 en Leytonstone (Londres) y su pasión por el fútbol se desarrolló cuando era un niño. Harris dice lo siguiente «Fui a ver al West Ham jugar contra el Newcastle cuando tenía nueve años y mi amigo diez. Nos subimos a un autobús y fuimos al partido. Ganaron 4-3 y así fue. ¡Me enganché!»

A partir de entonces comenzó a jugar al fútbol y con catorce años entró a formar parte de la cantera del club Hammer después de que un ojeador del West Ham United se interesara por él. Sin embargo, tras una lesión y debido a que el modo de vida de un futbolista profesional no era el que Harris deseaba, se decantó por la música a los 17 años.

Al principio Harris quiso tocar la batería, pero no tenía espacio suficiente en casa por lo que decidió comprar un bajo réplica de un Fender Precision. Él mismo dice que si no podía tocar la batería tocaría un instrumento que sonara rítmicamente con la batería, por lo que se decantó por el bajo. Resulta curioso que, antes de comenzar a tocar este instrumento, probó con la guitarra porque le aconsejaron que debía aprender los acordes para tener una base con la que empezar a tocar el bajo, idea que a lo largo de los años ha considerado «estúpida».

Pocos años más tarde, en 1975, fundó Iron Maiden y lo que pasó después ya lo conocemos. Actualmente se considera uno de los bajistas más importantes de la historia, caracterizado por un estilo y sonido únicos que muchos lo han denominado el «efecto Harris», del que quizás hablemos en otro momento.

Iron Maiden y el fútbol

Ya hemos visto que Steve Harris perteneció a la cantera del West Ham United, a priori podría parecer un dato baladí, un futbolista más. Sin embargo, este club tiene una de las canteras más importantes de la historia del fútbol inglés. Esto se debe a que el equipo estableció un sistema de tutelaje que se ha mantenido en el tiempo, llegando a ser su seña de identidad. El sistema dio resultados y tres de sus jugadores (Bobby Moore, Geoff Hurst y Martin Peters) fueron decisivos para ganar la copa mundial de fútbol de 1966.

A partir de entonces este club ha producido jugadores de la talla de Frank Lampard Sr., Frank Lampard Jr., Rio Ferdinand, Joe Cole, Michael Carrick o Jermain Defoe entre otros muchos. Por lo que es posible que Steve Harris hubiera podido ganarse la vida como futbolista. No obstante, aunque su carrera no continuó por esos derroteros, la pasión por su club (y por el fútbol) siempre la ha llevado consigo.

Por ejemplo, en la portada del álbum Somewhere in Time de 1986 encontramos dos referencias a los Hammers: la primera de ellas es el resultado «West Ham 7 – Arsenal 3» y la segunda es el cartel «Upton Park», nombre de el estadio en el que el equipo jugaba de local hasta 2016 (actualmente juegan en el Estadio Olímpico de Londres).

Detalle del libreto de Somewhere in Time con referencias al West Ham. Fuente: propia.

Siguiendo la cronología de la Iron Maiden, en 1998 lanzaron a la venta su undécimo álbum de estudio Virtual XI y la banda decidió promocionar la gira mundial formando un equipo de fútbol. Sí, el Iron Maiden Football Club, equipo que llegó a disputar partidos en categorías inferiores en Inglaterra.

¿Cuál era la plantilla del club? Además de los miembros de la banda en aquella época (con Blaze Bayley como cantante y sin Adrian Smith a la guitarra), el equipo fichó a Stuart Pierce, Faustino Asprilla, Paul Gascoigne, Ian Wright, Patrick Vieira y Marc Overmars. Todos ellos jugadores de primera división y con un extenso palmarés. Es posible ver jugar a algunos de ellos en el vídeo oficial de la canción Futureal, aunque no aparecen todos los jugadores mencionados anteriormente.

Fotografía del libreto de Virtual XI. Fuente: coleccionismoironmaiden.com
Fila de arriba: Stuart Pierce, Faustino Asprilla, Steve Harris, Paul Gascoigne, Blaze Bayley e Ian Wright.
Fila de abajo: Nicko McBrain, Dave Murray, Patrick Vieira, Janick Gers y Marc Overmars.

El fanatismo de Harris por su equipo ha provocado un sinfín de anécdotas a lo largo de la carrera de Iron Maiden. Una de ellas la cuenta Neal Kay, quién recuerda que el ex-cantante de la banda Paul Di’Anno tuvo la ocurrencia de decir en un concierto en un pub de Newcastle que si había fanáticos del West Ham ahí. La conclusión de esta historia es que la banda tuvo que abandonar el escenario por el disturbio que aconteció.

A lo largo de su vida, Harris ha sido un asiduo a Upton Park, su hija Lauren recuerda que que de pequeña solía llevarla a ver los partidos de los Hammers. Entre partido y partido, en 1996, el West Ham fichó a Slaven Bilić, quién recuerda que en uno de sus primeros partidos Steve Harris quiso conocerle, el futbolista nos cuenta que «Steve Harris parado frente a mí. Yo no lo podía creer. Comencé a temblar porque nadie me lo había advertido. Era ese Steve Harris». A partir de entonces se forjó una gran amistad que unía la pasión de Harris por el fútbol y la de Bilić por la música. Pero no termina aquí la historia, pues en 2008, durante la estancia de Iron Maiden en Split, Steve Harris dejó caer a Bilić que debía ser el entrenador del West Ham. En aquella época Bilić era el seleccionador de Croacia, sin embargo, en los años del 2015 al 2017, se cumplió el deseo de Harris y entrenó a sus amados Hammers.

Steve Harris y Bilić en 2008. Fuente: Juras, S. (2011). Steve Harris – The Clairvoyant. Zadar. p. 63.

La relación entre Iron Maiden y el fútbol no acaba ahí, siempre que viajan intentan jugar algún partido. En el DVD Iron Maiden Rock in Rio podemos ver un día dedicado a Steve Harris en el que va a ver la final de la copa João Havelange de Brasil entre São Caetano y Vasco da Gama, equipo cuyos ultras tienen como logotipo a Eddie, la icónica mascota de Iron Maiden. Además, durante estos minutos podemos ver a Harris jugando a fútbol con las camisetas del Iron Maiden FC.

A la izquierda uno de los logotipos de Força Jovem, los ultras de Vasco da Gama con la cara de Eddie. Fuente: Pinterest (Fernando Lostt).
A la derecha un tifo de Eddie portando la bandera de esta asociación. Fuente Twitter (OCantoOficial).

Como se puede ver, uno de los pasatiempos de la banda es jugar al fútbol allá a dónde van. En 2018 visitaron las instalaciones del FC Bayern Munich, en las que también pudieron jugar.

El fenómeno Hammer entre los fans

La pasión de Steve Harris por el West Ham United se ha contagiado a los seguidores de la banda, quienes suelen portar camisetas y bufandas del equipo londinense en los conciertos de Iron Maiden.

Un aficionado de Iron Maiden, Rasmus Stavnsborg, recuerda que antes de un concierto en Nueva York en 2004, compró una bufanda del equipo y se plantó en primera fila. Steve Harris lo vio y le lanzó su muñequera en gesto de aprobación. Más tarde, esa misma noche, nuestro fan consiguió un pase VIP para conocer a la banda y estuvo hablando con Harris, quien le agradeció el gesto de la bufanda. Por supuesto, la conversación que mantuvieron derivó en fútbol y cuenta Stavnsborg que tras realizar un comentario desacertado sobre su equipo «Él me miró con una cara de confusión con la que podría haber hecho un hoyo en la pared, fue entonces cuando me di cuenta de que había dicho algo malo. Se quedó callado y no realizó comentario alguno sobre lo que yo había dicho». pese a esto, Steve le autografió una postal y se hizo fotos con él.

Volviendo a la actualidad, esta pasión de Harris por su equipo no ha pasado desapercibida por el club, quienes observaron que «un fin de semana del verano pasado (2018) nuestra tienda del club se inundó con fanáticos del rock de todo el mundo, y nos dimos cuenta de que Iron Maiden estaba tocando en dos shows con entradas agotadas en el O2». Gracias a esto se ha podido dar la colaboración entre banda y equipo con la salida a la venta de la equipación conmemorativa que comentábamos al inicio de la entrada.

Detalle de la camiseta conmemorativa. Iron Maiden en lugar del patrocinador, IMFC (Iron Maiden Futbol Club), escudo con un bajo un martillo cruzado.
Fuente: officialwesthamstore.com

Bibliografía:

García, J. (2018, julio 12). Steve Harris: “Mi ídolo era Geoff Hurst, pero Best es Iron Maiden”. AS.com; Diario AS.

Iron Maiden. Iron Maiden Rock in Rio. [DVD]

Juras, S. (2011). Steve Harris – The Clairvoyant. Zadar.

Loudwire. Steve Harris: Why I Decided to Play Bass. (s. f.). Recuperado 13 de mayo de 2020, de https://www.youtube.com/watch?v=z_KASKB79zo

Enlaces de interés:

Sobre la colaboración con West Ham United

Video de Iron Maiden jugando partidos durante su gira en 2018

Video promocional del lanzamiento de la equipación

Videoclip Futureal football edition

Sex Pistols y el concierto en que nació el punk

Guste más o menos, nadie duda que Sex Pistols es una de las bandas más influyentes de la historia de la música. A pesar de tener una trayectoria efímera (1975-1978) lograron influir a artistas de muy distintos estilos e intereses y de formas muy diversas. Sin embargo, su mayor aportación a la historia de la música tiene una fecha y un lugar concretos: el 4 de junio de 1976 en el Lesser Free Trade Hall de Manchester.

Sex Pistols en una actuación en Noruega en 1977. Fuente: Wikipedia.

Antes del concierto

Cuando pensamos en punk, inmediatamente se nos vienen dos nombres a la cabeza: Sex Pistols en Reino Unido, y Ramones en Estados Unidos. Sin embargo, cuando estos dos grupos comenzaron a tocar, a pesar de que ya había grupos rondando como The Stooges que iban abriendo camino, no existía el movimiento punk como tal. Pero apenas unos meses después de juntarse, los Sex Pistols lo crearían.

El evento al que nos referimos tuvo dos responsables principales: Pete Shelley y Howard Devoto (seudónimos de Peter McNeish y Howard Traford). Ambos eran por entonces estudiantes universitarios aficionados a la música, de hecho estaban dando sus primeros pasos con un grupo que acababan de formar. Cansados de la escena musical del momento, decidieron organizar un concierto en la facultad con una banda distinta a las habituales, así que contactaron con Sex Pistols.

Por aquel entonces Sex Pistols eran una banda que daba sus primeros pasos, y aunque a ellos y a su manager les gustó la idea, a los responsables de la universidad no les hizo mucha gracia pensar en esos jóvenes anarquistas y con esas pintas berreando por allí, así que evitaron que se celebrase el concierto. Pero Shelley y Devoto no estaban dispuestos a renunciar, así que simplemente cambiaron la ubicación del concierto por una aún mayor: el Lesser Free Trade Hall de Manchester. Comenzaron a imprimir carteles, a vender entradas… e incluso ellos mismos harían de teloneros con su banda: Buzzcocks.

Exterior del Free Trade Hall en Manchester. Fuente: Wikipedia.

El concierto

Llegó el gran día y, como buen mito fundacional, este concierto también cuenta con sus leyendas urbanas: y no, no hubo ni miles, ni siquiera unos cuantos cientos de personas. En realidad, algunos asistentes aquel 4 de junio de 1976, como el escritor David Nolan (autor del libro descriptivamente titulado I Swear I Was There: The Gig That Changed the World), afirman que había 40 personas.

Por otra parte, muchas de esas personas habían llegado al Free Trade Hall esperando el debut de Buzzcocks antes que la actuación de Sex Pistols. Sin embargo, Shelley y Devoto habían invertido mucho tiempo en preparar el concierto y habían dado de lado sus ensayos, así que en el último momento decidieron no tocar y que les sustituyese un grupo de rock progresivo llamado Solstice (una banda sin mayor trascendencia y que nada tiene que ver con el resto de grupos posteriores con que comparte nombre y estilo).

Los Sex Pistols actuando en Ámsterdam en 1977. Fuente: Wikipedia.

Para colmo, a nivel musical el concierto no fue especialmente bueno, y no hablamos de los teloneros, sino de los propios Sex Pistols. La mayor parte de los temas que interpretaron eran versiones de otros grupos, y casi todos los asistentes reconocen que no fue ningún alarde de virtuosismo.

Entonces, ¿qué tuvo de especial aquel concierto? En primer lugar, la actitud: ese «do it yourself» («hazlo tú mismo») que promovía Sex Pistols y que afirmaba que no hacía falta ser un gran músico, sino simplemente tener un mensaje que transmitir. Aquello caló muy hondo en esos cuarenta espectadores, que son además el segundo gran ingrediente que haría de aquel concierto el mito fundacional del movimiento punk.

¿Quiénes eran los espectadores?

Andrew O’Neill, en su libro La historia del heavy metal, bromea haciéndose eco de la leyenda de que todo el que asistió a ese concierto acabó formando un grupo de música. Y aunque no podemos saber si es cierto que la totalidad del público acabase creando sus propios proyectos musicales, a día de hoy sí que sabemos que fueron muchos los que lo hicieron. 

En primer lugar, los propios Shelley y Devoto retomaron sus ensayos inmediatamente después del concierto y su grupo, Buzzcocks, aun sigue en activo, y su disco Singles Going Steady está incluido en la lista de los 500 álbumes más grandes de todos los tiempos de la revista Rolling Stone.

Buzzcocks durante un concierto en Santander en 2011. Fuente: Flickr.

También estaba allí Mark Edward Smith, que más tarde fundaría la banda The Fall, disuelta en 2018 tras el fallecimiento del propio Smith.

Hablando de Smith… entre el público también estaba un grupo de adolescentes, incluido un tal Steven Patrick Morrissey, que unos años después, en 1982, acabaría formando el grupo The Smiths, considerada una de las mayores bandas de la historia del rock.

También estaba allí un joven Mick Hucknall, que a mediados de los ochenta fundaría Simply Red, también en activo en la actualidad. Aunque en su caso no parece que los Sex Pistols contribuyeran mucho a definir su estilo…

Después del concierto

Aquellos mismos asistentes fueron los que en las semanas siguientes hicieron de transmisores de la palabra de los Sex Pistols, de forma que consiguieron que el día 20 de junio del mismo año se repitiera la experiencia, pero esta vez con un poquito más de público, unos doscientos asistentes, y con el debut, ahora sí, de Buzzcocks.

Además, en este segundo concierto tampoco faltaron ilustres asistentes, pues se dejó caer por allí Ian Curtis, que en ese mismo año fundó Joy Division junto a otros dos asistentes al concierto: Peter Hook y Bernard Sumner. De hecho, en algunas publicaciones han contado que se conocieron allí mismo y que fue a raíz de este concierto que decidieron crear el grupo de culto del «Love Will Tear Us Apart».

Suponemos que en ese momento aún no eran conscientes de ello, pero los Sex Pistols acababan de articular el movimiento punk.

Solo dos meses después, el 1 de septiembre, fueron entrevistados por el presentador de televisión Tony Wilson, que tuvo la habilidad de saber ver que aquello se estaba convirtiendo en un estilo musical propio y en toda una cultura urbana. De alguna manera, la vida del propio presentador cambió a raíz de ese contacto con Sex Pistols.

Tony Wilson en un programa en 1991. Fuente: Wikipedia.

En 1978 Tony Wilson fundó la sala de conciertos The Factory que acogería las actuaciones de todos estos grupos para, inmediatamente, crear la discográfica independiente The Factory (o Factory Records). Sex Pistols, ya en el final de su carrera, fueron el primer gran éxito de la discográfica, lo que convirtió a la empresa en referencia del movimiento punk. Pero no solo ellos fueron apadrinados por The Factory, también muchos de los grupos que surgieron de aquel concierto realizaron sus primeros álbumes con esta discográfica: Joy Division, New Order, The Durrutti Column… El periodista se convirtió en un empresario de éxito que no circunscribió sus negocios a la discográfica, sino también a las salas de conciertos, siendo el fundador de otra mítica sala: The Haçienda en Manchester.

Es poco probable que Sex Pistols fueran conscientes en la década de los setenta de la trascendencia de aquel modesto concierto, sin embargo, sus asistentes reconocen a día de hoy la importancia que en sus vidas y sus carreras tuvo lo que presenciaron aquella noche. Un concierto que, con toda la razón, los medios de comunicación bautizaron años después como «the gig that changed the World» (el concierto que cambió el mundo).

Bibliografía:

Nolan, D. (2006). I Swear I Was There. The Gig That Changed the World. Independent Music Press.

O’Neill, A. (2018). La historia del heavy metal. Blackie books.

Strongman, P. (2008). La historia del punk. El movimiento juvenil que transformó la escena musical y social en los años 80. Ma Non Tropo.

¿Por qué fue Ozzy Osbourne a la cárcel?

«Mi padre siempre dijo que algún día yo haría algo grande: “Tengo un presentimiento contigo, John Osbourne”, solía decirme después de unas cuantas cervezas. “O acabas haciendo algo muy especial o acabas en la cárcel”. Y llevaba razón mi viejo. Antes de cumplir los dieciocho ya estaba en la cárcel».

Así comienza el primer capítulo de las memorias de Ozzy Osbourne (I Am Ozzy), mítico vocalista de Black Sabbath. 

El paso de Ozzy Osbourne por la cárcel es de sobra conocido, sin embargo, se ha mitificado mucho, y según el lugar donde busquemos encontraremos distintos motivos, se exagerará la condena, su experiencia, e incluso se encontrarán detalles erróneos como el que relaciona su paso por prisión con el célebre tatuaje con su nombre en los nudillos. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Indaguemos en lo que el propio Ozzy cuenta al respecto.

John Michael Osbourne, que es su nombre real, nació en 1948 en el seno de una familia muy humilde de Aston, en Birmingham. A la cabeza de esta familia numerosa se encontraba su padre, trabajador nocturno de General Electric, y su madre, trabajadora diurna de la fábrica Lucas. Ambos engendraron seis hijos, tres niñas y tres niños, siendo Ozzy el mayor de los varones, pero menor que sus hermanas.

El pequeño Ozzy Osbourne. Fuente: El País.

Las dificultades económicas de la familia no eran ningún secreto, y Ozzy era perfectamente consciente de ello. Con quince años y terminado el colegio, el ambiente industrial y deprimido de Aston no ofrecía muchas opciones a un adolescente. Lo máximo a lo que aspiraban los jóvenes era a, con suerte, entrar como aprendiz en alguna fábrica. Y las únicas alternativas viables eran el ejército, la migración o la delincuencia.

En un primer momento, probó suerte con la primera vía, pasó por distintos trabajos pero la mayoría le duraron apenas un día, como fue el caso de su experiencia como afinador de bocinas de coche. Y cuando al fin encontró uno que le gustaba en un matadero, se encontró con unos compañeros que no hacían sino burlarse de él y gastarle bromas pesadas, hasta que un buen día Ozzy perdió los estribos y acabó pegando una paliza a uno de ellos.

Había intentado las otras dos vías, pero el ejército lo había rechazado y la migración era algo que no se podía plantear una persona sin unos recursos mínimos, así que, tras el despido del matadero, se lanzó a la última opción: el robo.

De niño había hecho ya sus pinitos robando manzanas, al principio solo para comer, y luego para vender. De ahí pasó al robo de parquímetros y, poco a poco, empezó a probarse en el mundo del robo en tienda. En sus memorias, él mismo se burla de sus escasas habilidades, pues repetía siempre el mismo modus operandi en los mismos sitios. Así que estaba cantado que tarde o temprano le pillarían.

No fue ningún asalto a una casa lo que lo llevó a la cárcel, tampoco un secuestro, robo con agresión ni ninguna otra teoría de esas que se pueden leer por internet, sino el robo en una tienda de ropa que ya había frecuentado anteriormente. 

En efecto, no era la primera vez que robaba en Sarah Clarke’s, pero sí que sería la última. La primera le había salido bien y había logrado vender todo lo robado, sin embargo en la fatídica ocasión que le llevaría a prisión había cometido una serie de patéticos errores: el primero, no llevar una linterna, así que a tientas cogió lo que pilló y, cuando por fin salió a la luz, descubrió que había robado petos y ropa interior de bebé. Y aquello, por lo que fuera, no tenía tanta salida en el mercado.

Volvió a entrar y se llevó un televisor, pero al saltar un muro cayó en una zanja de tal manera que quedó aplastado bajo el propio aparato. Así que cuando logró salir de debajo, tuvo que abandonar el televisor porque pesaba demasiado.

Y dicen que a la tercera va la vencida, y podría parecerlo, porque en su tercer asalto logró llevarse un puñado de camisas que sí que podría vender. Pero también cometió otro error que descubriría días más tarde, cuando la policía llamó a la puerta de su casa y uno de los agentes dijo: «A thumbless glove, eh?». El incompetente ladrón se había puesto guantes para llevar a cabo su robo, pero los guantes eran unos mitones, de los que no cubren los dedos.

Aunque se le ofreció no ir a la cárcel si pagaba una multa que incluso era asequible para su pobre familia, su padre se negó a pagarla para dar una lección a Ozzy, así que el juez le impuso tres meses de prisión que cumpliría en la decimonónica cárcel de Winson Green, en su propia ciudad. Tres meses, nada de seis meses ni mucho menos de años como se puede leer en algún sitio.

Prisión Winson Green. Además de Ozzy, otros presos ilustres que pasaron por sus celdas fueron Michael Collins o Ashley Blake. Fuente: itv.com.

De hecho, no llegó a cumplir ni tres meses, pues por buen comportamiento y por los trabajos realizados en prisión, se le permitió salir a las seis semanas. No obstante, el mismo Ozzy ha reconocido en varias entrevistas y en sus propias memorias que aquella breve estancia le bastó para saber que no quería volver a pisar un lugar como aquel. La violencia y la continua tensión que pudo ver (aunque no la sufrió directamente) le produjo tal rechazo, que hasta el día de hoy ha bordeado la legalidad lo justo para no tener que entrar de nuevo en prisión. Él mismo reconoció años después que su padre hizo bien al no pagar aquella multa y hacerle pasar por aquella experiencia.

Ozzy Osbourne junto a sus padres. Fuente: El País.

Si bien no sufrió ninguna agresión ni nada parecido en su paso por Winson Green, vio de cerca situaciones traumáticas, así que optó por esa colaboración para poder salir lo antes posible. Y mientras tanto mataba el tiempo como podía, siendo uno de sus entretenimientos los tatuajes. Era común entre los presos tatuarse distintos motivos con punzones y tinta china. En su caso, se tatuó una cosa un tanto extraña: el retrato de Simon Templar, un personaje de ficción de una serie de televisión británica llamada El Santo, muy de moda por entonces.

¿Y su nombre en los dedos? Otro de los mitos en torno a su paso por la cárcel es el de que fue allí donde se hizo el mítico tatuaje de «O-Z-Z-Y» en los nudillos, y así se puede leer en distintos blogs e incluso en el libro Sabbath Bloody Sabbath (J. McIver, 2014). Sin embargo, en su propia autobiografía cuenta que, lejos de toda épica, ese tatuaje (que obviamente ha sido retocado muchas veces) se lo hizo en realidad antes de entrar en prisión, con diecisiete años, y fue en un parque, sin que mediasen barrotes ni carceleros. Que, por cierto, quizá en ese gesto hubiera algún tipo de inspiración en su abuela, que llevaba tatuadas las iniciales de su marido.

Hacia finales de 1966, Ozzy salió de la cárcel muerto de frío y con dieciocho años pero habiendo aprendido una valiosa lección: a partir de entonces la posibilidad de volver a prisión se añadiría a su larga lista de fobias, y aunque a lo largo de su vida sería detenido una cuantas veces más, sería siempre por delitos y faltas menores que no le supondrían poner un pie nunca más en la cárcel.

Fotografía de la ficha policial de Ozzy Osbourne, arrestado en 1984 por intoxicación pública. Fuente: El País.

Apenas un año después de su salida de prisión, en 1967, Geezer Butler daría forma a su primer proyecto musical para el que contó con Ozzy como vocalista. La vida del joven de Birmingham estaba a punto de cambiar y, muy pronto, las fábricas, los mataderos y los robos quedarían atrás.

Bibliografía:

McIver, J. (2014). Sabbath Bloody Sabbath. Omnibus Press.

Osbourne, O., y Ayres, Ch. (2011). I Am Ozzy. Grand Central.

Crawford, S. (2003). Ozzy Unathorized. Michael O’Mara Books.