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Black Betty – ¿El efímero éxito racista de Ram Jam?

Si te decimos Ram Jam quizá no te suene de nada, pero solo con escuchar unos segundos de su tema más conocido, seguro que empiezas a ubicarlos…

Ram Jam fue una efímera banda de hard rock estadounidense que podríamos catalogar como one-hit wonder, aunque no suele aparecer en las recopilaciones de este tipo de grupos. 

En su corta carrera (de 1977 a 1978) tan solo publicaron dos álbumes de estudio y un single, precisamente el de su único éxito: Black Betty. Pero, curiosamente, su mayor éxito no era original, era una versión cargada de polémica. ¿Quieres saber por qué?

Para rastrear los orígenes de este tema, debemos remontarnos mucho tiempo antes del momento en que se creó Ram Jam: la primera grabación de esta canción tuvo lugar en 1939, y corresponde al músico Lead Belly, a quien tradicionalmente se atribuyó la autoría del tema. Sin embargo, son muchas las referencias a la canción que aluden a su existencia antes de esa grabación. 

Benjamin Franklin. Fuente: Wikimedia.

Ante las dificultades de rastrear la canción, las distintas investigaciones han puesto el foco sobre el término “black Betty” al que alude la letra. Y así se han podido remontar hasta el siglo XVIII, cuando el mismísimo Benjamin Franklin recogió en su The Drinker’s Dictionary la expresión “ser besado por la negra Betty” como sinónimo de emborracharse.

Sin embargo, las referencias a “black Betty” parecen ser muy diversas a lo largo del tiempo y aluden a ideas completamente distintas: desde rituales de matrimonio, a vagones de traslado de presos pasando por botellas de whiskey, látigos para castigar a los esclavos y mosquetones británicos. Aún está por descubrir el significado original de la canción, pero todas las referencias parecen concluir que se trata de un tema de origen popular vinculado a la población afroamericana. E incluso el hecho mismo de que la grabación de Lead Belly se realizara a capella y con un acompañamiento de palmadas, ha servido a varios autores para dar por cierta la hipótesis de que se trataría de una canción de trabajo de los esclavos negros en Estados Unidos.

Portada del álbum de Lead Belly. Fuente: Wikimedia.

La grabación de Lead Belly no supuso problema alguno, lo cierto es que pasó sin pena ni gloria, aunque revitalizó de alguna manera el tema. Quienes lanzarían al estrellato la canción serían Ram Jam, aunque aún no se llamaban así…

Los orígenes de Ram Jam están completamente vinculados a “Black Betty”, y es que Bill Bartlett, fundador del grupo, creó en primer lugar una banda con el nombre de Starstruck, y fue en ella donde cogió la canción popular, que apenas duraba un minuto, y la alargó e instrumentó hasta darle la forma con que todos la conocemos, con esos algo más de dos minutos.

El éxito del tema llevó a los productores Jerry Kasenetz y Jeffry Katz a crear un nuevo grupo para Bartlett con el que relanzar a nivel nacional el sencillo y un álbum que tuvieran como bandera “Black Betty”, y así es como nació Ram Jam y su álbum homónimo.

Portada del primer álbum de Ram Jam. Fuente: Wikimedia.

Pero a diferencia de la canción de Lead Belly, la de Ram Jam estaba interpretada por blancos, y eso despertó algunas sensibilidades. Pronto comenzaron a aparecer críticas al grupo por convertir en un éxito de rock una canción de trabajo o lamento afroamericano, e incluso se habló (sin usar aún el concepto) de apropiación cultural por parte del grupo. Aunque no existía ninguna intención por parte del grupo de burlarse de los negros estadounidenses, las críticas no se quedaron en comentarios de barra de bar, sino que se convirtieron en asunto de la NAACP, la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, y el CORE, el Congreso de Igualdad Racial, que denunciaron el tema e incluso animaron a boicotearlo. Sin embargo, estas denuncias hicieron que se hablase más de la canción y, lejos de lograr su objetivo, estos colectivos la popularizaron aún más, llegando a posicionarse entre las diez canciones más escuchadas en Reino Unido, Europa y Australia, y entre las veinte primeras de Estados Unidos (puesto 18 en Billboard).

El éxito fue mayúsculo para una banda recién creada, pero tal y como le vino la fama, se marchó: apenas unos meses después, en 1978, Ram Jam publicó su segundo álbum, Portrait of the Artist as a Young Ram, pero quedó lejísimos de los índices del primero y ese mismo año la banda se disolvió. Pocos grupos encajan tan bien en la definición de one-hit wonder.

Pero la polémica no ha quedado atrás, y los debates sobre la apropiación cultural vuelven a poner el foco cada poco tiempo sobre la canción, y ya han sido varios los casos recientes en que el tema ha sido censurado en determinadas instituciones como federaciones deportivas o universidades estadounidenses.

Seguro que cuando escuchabas esta pegadiza canción no te planteabas que pudiera haber tanta controversia detrás, así que estamos seguros de que ya no la volverás a escuchar igual.

Referencias:

  • Asmar, M. (2006). «UNH’s ‘Black Betty’ bam-ba-lams its last», en Concord Monitor.
  • Franklin, B. (1737). The Drinker’s Dictionary. Versión consultable online en founders.archives.gov.
  • Iturbide, S. (2021). «Canciones con historia: el posible origen esclavista de la canción ‘Black Betty’ de Ram Jam», en ondacero.es.
  • Talevski, N. (2006). Rock Obituaries. Knocking On Heaven’s Door. Omnibus Press.
  • «Ram Jam» en allmusic.com.

The Go-Go’s, un éxito histórico pero fugaz

Cuando hablamos de rock femenino, en seguida se vienen a la cabeza nombres como Blondie, Warlock o The Runaways. Pero en la lista de pioneras hay un nombre que marcó un antes y un después en la historia de la música, para lo bueno y para lo malo, y que rara vez es recordado: The Go-Go’s.

Quizá el nombre te suene poco, y más si tenemos en cuenta que debutaron en 1978, momento en que precisamente The Runaways y Blondie se encontraban en plena cresta de la ola. Así pues, ¿qué tenía de especial un grupo que apenas es recordado? Pues mucho: se trataba del primer grupo en la historia de la música exclusivamente femenino, cuya composición e interpretación era completamente propia. Componían, escribían e interpretaban sus propios temas y, para colmo, fueron las primeras que haciendo eso, llegaron al número 1 de las listas de Billboard.

Eso es lo que ocurrió con su primer álbum de estudio, Beauty And The Beat pasó seis semanas en el primer puesto de la lista de éxitos en 1981, precisamente un año especialmente un prolífico a nivel musical. Se estrenaron con un sonido pop-punk muy suave y limpio, lo que le valió las críticas de otros músicos de la época, que hablaban de ellas como un producto de la discográfica más que de un auténtico grupo de rock.

Portada del álbum debut de The Go-Go’s, Beauty and the Beat (1981).

Y algo de razón había en las críticas, pues como reconoció la propia líder del grupo, Belinda Carlisle, su historia fue como «en Cenicienta. Ni siquiera sabíamos tocar nuestros instrumentos cuando empezamos. Fuerzas desconocidas nos propulsaron hasta el estrellato». En realidad ellas habían apostado por un sonido mucho más punk que les llevó a tocar en locales de noche y, más tarde a grabar sus primeras demos y participar de la gira del grupo de ska inglés Madness en su gira por Estados Unidos.

Fue el productor Richard Gottehrer, productor de Blondie, Madonna o The Ramones, quien supo ver el potencial del grupo, y se encargó de acompañarlas en la realización de ese primer álbum de estudio, redirigiéndolas hacia un sonido más limpio y popero. Aunque obviamente también en este sentido tuvieron una enorme influencia las nuevas incorporaciones al grupo: para 1980 la batería había sido sustituida por Gina Schock, y poco después la bajista sería reemplazada por Kathy Valentine.

Fuese más o menos lo que iban buscando, desde luego fue un éxito rotundo. Primero en Europa y luego en los Estados Unidos. Sin embargo, como a tantos otros grupos, el éxito sería también la causa de su final. Durante la grabación de sus dos siguientes álbumes, Vacation (1982) y Talk Show (1984), se hicieron evidentes las diferencias dentro de la banda. Miembros como la guitarrista rítmica Jane Wiedlin decidieron abandonar el barco, mientras el conjunto no sabía gestionar su éxito dándose a una vida de desenfreno, alcohol y drogas.

En mayo de 1985 se produjo la ruptura del grupo y ya solo harían pequeñas colaboraciones y reuniones esporádicas. Sin embargo, la ruptura fue muy beneficiosa para los proyectos personales de cada una de ellas: si algo había quedado claro en ese giro hacia un sonido más limpio y pop era que no todas se sentían cómodas, y tras la separación, cada una definió un estilo propio, hacia el rock, el pop, el punk o incluso el blues.

De hecho, The Go-Go’s se acabaría convirtiendo en el germen de grupos tan diferentes y emblemáticos como The Delphines o The Bangles. Y, a su vez, y a pesar de las críticas, serían muchos los grupos que reconocerían la influencia de esta banda que hizo historia y abrió una senda que parecía imposible para muchas mujeres de la época.

Os dejamos con este video grabado en plena pandemia por las componentes de The Go-Go’s:

Tubular Bells – Mike Oldfield y el Hombre de Piltdown

En 1973 el músico y compositor británico Mike Oldfield terminó su primer álbum: Tubular Bells. Sin embargo, el propio autor no terminó muy contento con su trabajo y, para manifestarlo, dedicó una canción a un «fósil»: El hombre de Piltdown.

Tubular Bells es, sin duda, una de las obras más conocidas de Oldfield (quizá porque parte de él sirvió para crear la icónica banda sonora de El exorcista). Sin embargo, Mike Oldfield tenía solo diecisiete años cuando lo compuso y era su primer álbum, su debut.

Portada de ‘Tubular Bells’ (1973).

Para comprender los orígenes del enfado de Oldfield, debemos presentar al segundo protagonista de esta historia: Richard Branson. El excéntrico multimillonario británico, propietario de la marca Virgin, fue quien apostó antes que nadie por Oldfield, brindándole la oportunidad de publicar su primer álbum. Sin embargo, no llegaron a conectar del todo. De hecho, desde el principio Branson no paraba de inmiscuirse en el trabajo de composición, proponiendo continuos cambios al joven, que no terminaba de sentirse cómodo trabajando con el empresario ni con el resultado de su trabajo.

Treinta años después de la publicación del álbum, en 2003, así lo manifestaba el propio Oldfield: «Lo cierto es que nunca me sentí plenamente satisfecho del resultado, ni con el sonido en general ni con la manera de tocar. Siempre creí que podría haber sido mucho mejor».

Mike Oldfield (izquierda) y Richard Branson (derecha) en el estudio de grabación. Fuente: The Guardian.

Una de las cosas que más incomodó al compositor fue la continua petición de Branson de introducir partes vocales en el disco. Eso no encajaba con su idea original: hacer un disco puramente instrumental. Pero tuvo que ir cediendo en algunas cosas. Y aunque esa era una línea que no parecía dispuesto a cruzar, finalmente aceptó introducir partes vocales, de forma que en el disco se pueden escuchar coros. Aunque eso sí, no dicen absolutamente nada. No hay letra.

Pero esto seguía sin contentar a los de Virgin y siguieron presionando a Oldfield. Un poco harto de la situación, el compositor encontró una salida que le sirviese como protesta, y escribió un pasaje de la parte II del disco con el título «The Piltdown Man».

Pero ¿qué es el hombre de Piltdown?

El hombre de Piltdown fue un supuesto fósil hallado en 1908 en Inglaterra que podría haber sido el famoso eslabón perdido y que habría situado a Gran Bretaña en un punto muy interesante de las investigaciones sobre la evolución humana al convertirse en el fósil más antiguo conocido hasta el momento.

Reconstrucción del cráneo del Hombre de Piltdown. Fuente: National Geographic.

Sin embargo, había algo que no encajaba a muchos investigadores: la mandíbula y el cráneo parecían de especies distintas. Aunque algunos llamaron la atención sobre este hecho, el fósil fue mundialmente conocido y existió cierto consenso en su veracidad hasta mediados del siglo XX. Fue entonces cuando algunos científicos tuvieron acceso a los restos y, tras un concienzudo análisis, descubrieron que se trataba en realidad de un fraude: alguien había unido la mandíbula de un orangután a un cráneo humano medieval. En definitiva, uno de los mayores escándalos de la historia de la ciencia.

Oldfield, cansado de lidiar con las presiones de la discográfica, tomó al hombre de Piltdown como referencia y, una noche de borrachera, decidió grabarse él mismo reproduciendo los sonidos que ese híbrido extraño habría producido. El lenguaje que podría haber hablado esa especie inventada. Y el resultado fue este pasaje en el que la música está acompañada por gruñidos y cosas ininteligibles.

De forma que al menos una parte de uno de los álbumes más conocidos de la historia de la música, se debió al alcohol y a un cabreo monumental. El tema de las drogas y el alcohol, que parece que siempre forma parte de la leyenda, en este caso está confirmado por el propio Mike Oldfield, que en una entrevista que conceció en 2014 a The Guardian, lo expresó así: «No tendríamos todas esas bonitas canciones como Lucy in the Sky with Diamonds [curiosamente una canción que dio nombre a otro fósil] y probablemente no tendríamos Tubular Bells sin drogas».

Curiosamente, a pesar de todos los cabreos de Oldfield con su productor, la relación con Virgin continuó hasta 1991, cuando se publicó el álbum Heaven’s Open aún con el sello de Branson. Su siguiente disco se publicaría ya en 1992 con Warner y llevaría por título, precisamente, Tubular Bells II. No obstante, aún en 2012 Oldfield volvería al redil de Virgin, ya entonces Virgin EMI Records, para publicar en 2014 Man on the Rocks.

Con drogas, gruñidos simiescos y un productor cabezota de por medio, el 25 de mayo de 1973 salió a la luz este primer álbum que, como dijimos, no contentó a su autor y que, sin embargo, se ha convertido en objeto de culto para los fans del rock progresivo.

Referencias

Benito, D. (2017). Historias de la Prehistoria. La Esfera de los Libros.

Ad Absurdum (2019). El Hombre de Piltdown. El fraudulento Brexit evolutivo.

Lester, P. (2014). «Mike Oldfield: ‘We wouldn’t have had Tubular Bells without drugs’«, en The Guardian.

Jethro Tull, entre la agricultura y rock progresivo

La década de 1960 llegaba a su fin y en Blackpool apareció un grupo que despuntó con un estilo nunca antes visto, una mezcla de rock, folk, blues, jazz fusión y todo ello muy progresivo. ¿Qué tenía de especial esta banda? Un cantante-guitarrista-flautista, sí, flautista.

Nos referimos a la banda que en la actualidad está compuesta por Ian Anderson, David Goodier, John O’Hara, Scott Hamond y Joe Parrish llamada Jethro Tull. Un momento, ¿dónde está el miembro llamado Jethro Tull, o Jethro o Tull? Podríamos rebuscar entre las más de treinta personas que han formado parte o colaborado con la banda y no encontraríamos a nadie con ese nombre.

Cronología de la banda. ¿Dónde está Jethro? Fuente: Wikipedia.

Remontémonos a los primeros años de la banda, a 1967-1968. En esta época eran poco conocidos y habían probado varios nombres en distintos conciertos. En muchas ocasiones el nombre lo elegían los propios promotores. Hasta que un día, uno de estos promotores (muy aficionado a la historia) los bautizó como «Jethro Tull». Bajo ese nombre impresionaron al gerente de un club que volvió a llamarlos para realizar otro show y decidieron mantener el nombre hasta nuestros días.

Jethro Tull en directo. Fuente: Wikipedia.

Sobre Jethro Tull

¿Quién fue Jethro Tull? Un agrónomo e inventor del siglo XVIII. Podríamos terminar la entrada aquí mismo pero vamos a ver qué hizo este señor y qué importancia tiene.

Jethro Tull. Fuente: Wikipedia.

Lo poco que se conoce sobre la vida de Tull se debe a sus propias declaraciones que, en ocasiones, llegan a ser contradictorias. Sabemos que nació en Berkshire en 1674, en una familia bien establecida pero no adinerada. Asistió al St. John’s College en Oxford y luego pasó a estudiar derecho en Gray’s Inn. Sin embargo, debido a los problemas económicos de la familia hubo de volver a su tierra natal y se estableció en una pequeña propiedad de familiar. Entre 1713 y 1715 realizó una gira por Europa conocida como «grand tour» (sí, como cierto programa automovilístico) en la que quedó muy impresionado por la gestión de los viñedos que observó en Francia e Italia.

Parece ser que la motivación para experimetar y utilizar su ingenio para aumentar el rendimiento de sus tierras fue provocada por la necesidades económicas. Si bien es cierto que contaba con apoyo de patrocinadores poderosos como Lord Halifax o Lord Townshend (más conocido como Lord Turnip o el Señor de los Nabos que queda más épico).

Tull inventó la sembradora mecánica de tracción animal. ¿En qué consistía este invento? Era una máquina que roturaba la tierra haciendo zanjas en hilera sobre las que se colocaba el grano. Esta ahorraba tiempo y mano de obra, consiguiendo sembrar grandes superficies y mejorando la productividad. Técnicamente esta sembradora se componía por unas azadas que hacían surcos dobles o triples de entre ocho y diez pulgadas de distancia y a partir de estos se formaban unas crestas que mejoraban el drenaje del campo. A la máquina se le acoplaban tres tolvas de semillas con cilindros intercambiables según el tamaño de semilla que se necesitara. Estos cilindros, a su vez, eran los ejes de las ruedas y proporcionaban un accionamiento directo para el funcionamiento del taladro.

Con esta máquina Tull sembró al menos seis tipos diferentes de cultivos, principalmente esparceta y trigo, pero también nabos, avena, cebada y guisantes. El uso de este invento permitió desperdiciar menos semilla y optimizar el rendimiento al estar bien colocadas en el suelo. Por lo que se obtenían mayores ganancias.

Izq. Sembradora mecánica. Der. Cultivador. Fuente: Tull, J. (1751). Horse-hoeing Husbandry: Or, An Essay on the Principles of Vegetation and Tillage. Designed to Introduce a New Method of Culture; Whereby the Produce of Land Will be Increased, and the Usual Expence Lessened. Together with Accurate Descriptions and Cuts of the Instruments Employed in it. A. Millar.

Su invento no tuvo un impacto inmediato y en 1731, a la edad de 57 años, publicó su ensayo The Horse-Hoeing Husbandry: Or, An Essay on the Principles of Tillage and Vegetation. Este tratado se centró en la competencia entre plantas de cultivo y la maleza. Los elementos esenciales del estudio son la reducción de las tasas de siembra, la eliminación de malezas mediante «pulverización» o labranza repetida. Aunque Jethro Tull es conocido por el invento de la sembradora, en esta obra enfatizó sobre el uso de la azada o cultivador, que desarrolló y describió en ella.

En esta obra, además, Tull expone ideas sobre agricultura que fueron muy controvertidas, entre la que destaca su rechazo a los abonos, pues pensaba que eran costosos e introducían malas hierbas pudiendo contaminar la cosecha. También mostró su desacuerdo con la utilidad de las rotaciones de cultivos. Otro aspecto fue la de su relación entre la tierra, el trabajo y la productividad, siendo sus inventos una estratagema para eludir una fuerza de trabajo rebelde. Por último, y no menos importante, atacó a las autoridades clásicas en materia agrónoma de la época. Estas situaciones le granjearon una mala reputación como agrónomo.

¿Cuál es el legado de Jethro Tull?

En la actualidad se tiene a nuestro protagonista como una pieza indispensable para lo que se conoce como «revolución agrícola» debido a sus innovaciones técnicas. La realidad es que sus inventos se fueron introduciendo de forma lenta en el proceso productivo e incluso murió sin haber tenido mucho éxito. Probablemente la percepción que tenemos actualmente venga dada por la cantidad de innovaciones que se produjeron en muy poco tiempo y el debate sobre la originalidad de las mismas que, a fin de cuentas, sirvieron a Gran Bretaña para llevar a cabo su «revolución industrial». Sin embargo, Tull no fue solo un inventor, sino que en la teoría introdujo interesantes debates como el alejamiento de la materia orgánica en favor de la química, ignorando las rotaciones para el mantenimiento del suelo. Por supuesto, Tull no podría haber imaginado que la agricultura se desarrollaría de esta forma durante el siglo XX pero sí fue una inspiración para muchos agrónomos posteriores.

Y de esta forma tan rocambolesca es como un agrónomo del siglo XVIII acaba convertido en una banda de rock progresivo con una discografía de 22 álbumes y 50 años de trayectoria.

Bibliografía

D’Abadal, L. A. y Argemi, L. (1994). La revolución agrícola en España. Ediciones AKAL.

Hidden, N. (1989). Jethro Tull I, II, and III. The Agricultural History Review, 37(1), 26–35.

Tull, J. (1751). Horse-hoeing Husbandry: Or, An Essay on the Principles of Vegetation and Tillage. Designed to Introduce a New Method of Culture; Whereby the Produce of Land Will be Increased, and the Usual Expence Lessened. Together with Accurate Descriptions and Cuts of the Instruments Employed in it. A. Millar.

Sayre, L. B. (2010). The pre-history of soil science: Jethro Tull, the invention of the seed drill, and the foundations of modern agriculture. Physics and Chemistry of the Earth, Parts A/B/C, 35(15-18), 851-859.