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Montségur – Iron Maiden y el fin de los cátaros

At the gates and the walls of Montségur
Blood on the stones of the citadel

Así es el estribillo de la cuarta canción del álbum Dance of Death de Iron Maiden, una canción que según se ha citado en algunas publicaciones fue concebida por Bruce Dickinson durante unas vacaciones al sur de Francia, muy cerca de la fortaleza que da nombre a la canción, Montsegur.

La canción deja claro desde el principio que trata de una masacre, describiendo en sus primeras estrofas un espacio desolado en el que se ha llevado a cabo una matanza:

I stand alone in this desolate space
In death they are truly alive
Massacred innocence, evil took place
The angels were burning inside

Bruce Dickinson habla en primera persona, describiendo lo que observa en las ruinas, conocedor de lo que allí ocurrió, y en los siguientes versos se pregunta los motivos que llevaron a tal masacre:

Centuries later I wonder why
What secret that they took to their grave
Still burning heretics under our skies
Religion’s still burning inside

Ya nos lanza una pista: habla de unos herejes y de un posible secreto. Se está refiriendo a los cátaros, pero ¿quiénes eran los cátaros?

Los cátaros o albigenses fueron un movimiento religioso que, aunque se originó en Oriente, tuvo especial predicamento durante la Edad Media en Europa occidental. Eran cristianos, pero tenían algunas diferencias con los católicos. Así, por ejemplo, estaban muy influidos por cultos maniqueístas orientales, de forma que tenían una visión dualista del mundo, que, según ellos, vivía en una continua lucha entre el bien y el mal, y todo lo material era una creación de Satán. Esto les llevaba al rechazo de algunas prácticas como el bautismo o la comunión, pues rechazaban incluso la idea de que Dios se hubiera encarnado en Cristo. Para ellos Cristo nunca adoptó una forma física. Tampoco aceptaban la institución del matrimonio y practicaban la austeridad y el ascetismo en todos los aspectos de la vida.

Sin embargo, la costumbre de los cátaros de no poner por escrito su doctrina ha impedido que en la actualidad tengamos una idea clara de sus creencias, y eso a su vez ha generado muchísimas leyendas a su alrededor que los relacionan con el Santo Grial, los templarios, y un larguísimo etcétera sin fundamento histórico fiable. Lo que sí sabemos es que las diferencias con la Iglesia católica llevaron a que el papado los declarase como una herejía contraria a las creencias católicas.

Expulsión de los cátaros de la ciudad de Tolouse. Fuente: Wikimedia.

A lo largo de los siglos XI y XII, los cátaros se hicieron especialmente fuertes en el sur de Francia, en regiones como Aquitania y Occitania, mientras la Iglesia católica respondía a estas creencias mediante su censura e incluso persecución. En distintos sínodos fueron condenados e incluso se llevaron acciones militares y judiciales contra ellos, siendo muchos de ellos ejecutados.

Sin embargo, los esfuerzos de la Iglesia fueron en vano, los cátaros lograron aliarse con algunos nobles franceses e incluso aragoneses, ganándose su protección y el apoyo del pueblo. 

Se intentaron algunas iniciativas pacíficas con el fin de frenar el avance cátaro a través de alianzas matrimoniales e incluso reuniones entre predicadores católicos y cátaros arbitrados por monarcas como Pedro II de Aragón. También se puso en marcha la recién creada Inquisición en la zona, para tratar de atajar cualquier práctica herética. Pero nada de esto dio resultado.

Santo Domingo y los albigenses, obra de Pedro Berruguete. Fuente: Wikimedia.

Comenzaron incluso enfrentamientos entre misioneros católicos: mientras unos optaban por un predicamento paciente y pausado, abierto al diálogo, otros apostaban por una mayor beligerancia, por conversiones forzosas y excomuniones, como era el caso de los cistercienses. Y fue precisamente el asesinato de uno de estos últimos, el legado papal Pierre de Castelnou, lo que sirvió de detonante para la Cruzada Albigense.

La Cruzada Albigense fue la persecución sistemática a la que llamó el papa Inocencio III en marzo de 1208 contra los cátaros y todos aquellos que los protegieran. En su texto, el papa daba el tratamiento de cruzada al conflicto, concediendo a quienes participasen en ella la absolución de los pecados y las tierras y posesiones de los represaliados. A la llamada respondieron rápidamente varios nobles, los obispos afectados y hasta la familia real francesa, los capetos, posicionándose junto al papado y contra los señores feudales del sur de Francia. Se formó así un ejército de miles de hombres que comenzaron su marcha desde Lyon a través del Ródano hacia los dominios cátaros.

Sin embargo, la cruzada no fue tan rápida como esperaba el papado, y el conflicto se alargó durante décadas, pues no tenía una vertiente únicamente religiosa, sino también política. La cruzada dio lugar a todo un baile de alianzas de casas reales, de señores feudales y de vasallos que iban mutando conforme avanzaba la guerra. Pero la sumisión del condado de Tolosa al rey de Francia, Luis VIII, a través de la firma del Tratado de París de 1229 dejó a los cátaros sin sus últimos aliados, pero aun así no se dieron por vencidos.

A partir de entonces, sin señores feudales ni nobles que los pudieran defender, los cátaros pasaron los siguientes treinta años buscando refugio en fortalezas donde resistir creando comunas autosuficientes. Uno de esos enclaves fue Montsegur.

Montsegur en la actualidad, aunque el castillo de la cima se construyó con posterioridad a los hechos que aquí relatamos. Fuente: images.rt

Los cátaros buscaron refugio en esta pequeña villa, y resistieron allí algunos años hasta que las tropas fieles al papado y a la corona se trasladaron hasta allí en forma de 6000 hombres, mientras que en el interior, se había conformado una población compuesta por unos 200 cátaros y otros 300 pobladores. La canción continúa con una frase que alude precisamente a esa mezcla de cátaros y habitantes de la villa de Montsegur:

As we kill them all so God will know his own
The innocents died for the pope on his throne
Catholic greed and its paranoid zeal
Curse of the grail and the blood of the cross

La célebre frase «Matadlos a todos, Dios reconocerá a los suyos», es una frase que tradicionalmente se ha relacionado con los acontecimientos de la cruzada contra los cátaros, aunque no en el asedio de Montsegur, sino en uno de los primeros del conflicto, el de Béziers. La frase se atribuyó en el pasado a Simón IV de Montfort, y anteriormente a  Arnaud Amaury, cuando interrogado por sus soldados sobre cómo distinguir a cátaros de católicos durante el asalto, respondió así, proponiendo matar a todos para que Dios escogiese. Sin embargo, tampoco esto es cierto, a día de hoy sabemos que muy probablemente esta frase no se pronunció nunca, sino que se añadió tiempo después a las crónicas.

Templar believers with blood on their hands
Joined in the chorus to kill on demand
Burned at the stake for their soul’s liberty
To stand with the cathars to die and be free

En cualquier caso, y a pesar de la superioridad numérica de los asaltantes, la propia orografía dificultó el acceso de las tropas, que optaron por sitiar la población en un asedio que se alargó durante diez meses.

The book of old testament crippled and black
Satan his weapon is lust
Living this evil damnation of flesh
Back to the torture of life

Las dos estrofas siguientes aluden a las creencias de los cátaros, que ya hemos visto que consideraban todo lo físico algo demoníaco, de forma que identificaban el sexo y la lujuria como armas de Satanás, rechazando todo lo corpóreo, la «condenación de la carne», que dice la canción.

Excomunión y persecución de los albigenses por el papa Inocencio III. Fuente; Wikimedia.

The perfect would willingly die at the stake
And all of their followers slain
As for the knowledge of God, they had claimed
Religion’s still burning inside

La caída de Montsegur se produjo en marzo de 1244, cuando la villa fue definitivamente tomada. El día 16 se obligó a todos los cátaros a renunciar a sus creencias, pero los perfectos, los predicadores cátaros iniciados en ese camino de abstinencia y espiritualidad, rechazaron la propuesta, y por ello fueron condenados a morir en la hoguera. En la actualidad se estima que 210 personas murieron quemadas aquel 16 de marzo de 1244.

Facing the Sun as they went to their grave
Burn like a dog or you live like a slave
Death is the price for your soul’s liberty
To stand with the cathars and to die and be free

Con esta consideración de las víctimas cátaras cierra la canción antes de dar paso una vez más al estribillo. Y es que según ha confesado el propio Bruce Dickinson, no pretendía únicamente hablar de los cátaros, sino establecer un paralelismo con la gente que aun en la actualidad muere o sufre por sus creencias.

Por su parte, las menciones al Grial y otros elementos en la canción, como advertíamos, no obedecen a un trasfondo histórico real, sino que son más el producto de la literatura y la conspiranoia, que ha sabido aprovechar la falta de documentación acerca de la doctrina cátara para establecer vínculos con supuestos misterios.

Montsegur no fue la última fortaleza en que resistieron los cátaros, en realidad el castillo de Quéribus fue, oficialmente, el último foco de resistencia cátara y, tras su toma en 1255, se dio por extinta la herejía. Sin embargo, Montsegur sí que pasó a la historia como un icono por los acontecimientos tan dramáticos que allí se vivieron.

Monolito en Camp des Cremats, en Montsegur. Fuente: Wikimedia.

En la actualidad un monolito ubicado en el Campo de los Quemados, donde fueron ejecutados los cátaros y sus protectores, recuerda aquellos acontecimientos con una inscripción que dice «A los cátaros, a los mártires del puro amor cristiano. 16 de marzo de 1244».

Referencias:

  • Oldenbourg, Z. (2002). La hoguera de Montségur. Los cátaros en la historia. Edhasa.
  • O’Shea, S. (2002). Los cátaros. La herejía perfecta. Javier Vergara.
  • Wall, M. (2004). Iron Maiden. Run to the Hills. The Authorised Biography. Sanctuary Publishing.

Lola Montez – Volbeat

«Lola Montez» es el título de la novena canción del álbum Outlaw Gentlemen & Shady Ladies de la banda de hard rock y heavy metal danesa Volbeat. Un tema que comienza con una descripción sugerente:

Feel the fire where she walks
Lola Montez so beautiful
Shady and a tempered dame
Blinding your eyes with her spider dance

Pero ¿quién era esa tal Lola Montez? ¿Existió realmente? ¿Y qué era la danza de la araña a la que se refiere ese último verso? Pues la respuesta a todas esas preguntas es la historia de una gran mentira creada por la propia protagonista.

Lola Montez en realidad nació con el nombre de Elizabeth Rosanna Gilbert en febrero de 1821 en Grange (Irlanda). Hija del británico Edward Gilbert y Eliza Oliver, con solo dos años se trasladó con sus padres a India a causa de la profesión de su padre, alférez del ejército inglés. Sin embargo, al poco tiempo el militar falleció a causa de la cólera que contrajo en tierras indias. Su madre se emparejó de nuevo en Calcuta con otro militar, el teniente Patrick Craigie, y ahí comenzó el distanciamiento entre la madre y la hija.

Mientras su madre se daba a la vida de lujo y excesos de la colonia británica, Elizabeth quedó al cuidado de un aya, de nombre Denali. Entre Calcuta y Daca, la pequeña fue definiendo su carácter rebelde y temerario. Preocupados por que la situación fuese más allá y para proteger a la niña de las enfermedades tropicales, sus padres decidieron devolverla a Gran Bretaña con la intención de educarla. Según la propia Elizabeth, aquello marcaría la ruptura definitiva entre su madre y ella.

Elizabeth fue enviada a Escocia, y tras pasar un tiempo con sus abuelos políticos (padres de su padrastro), y pasar por varias casas e internados, acabó internada en un colegio mayor femenino en Bath (Inglaterra).

Allí, el paso del tiempo y la correspondencia con su madre hicieron que tratase de recuperar la relación, así que cuando contaba dieciseis años, accedió a que su madre le hiciera una visita. Su madre llegó acompañada de un hombre con el que había iniciado una aventura en su viaje desde India, y además traía consigo una noticia: su padrastro y ella habían concertado un matrimonio entre Elizabeth y un anciano militar destinado en India, así que debía volver con ella para cerrar el trato. Ante esta situación, la adolescente buscó refugio en el acompañante de su madre que, contra todo pronóstico, le propuso matrimonio y huir juntos. Elizabeth accedió y se dieron a la fuga.

Curiosamente, la fuga la llevó de vuelta a Calcuta, el lugar donde estaba destinado su improvisado marido. Allí trató de labrarse una carrera aprendiendo a bailar, y optó por bailes exóticos para los británicos como lo era el flamenco. Así que cuando se separó de su marido pocos años después de regresar a India, intentó forjar una nueva identidad en Londres como bailarina profesional. Para ello, sirviéndose del color oscuro de su piel y pelo, se inventó un nombre, Lola Montez, una bailarina española que se habría visto forzada a emigrar a causa de las Guerras Carlistas. Sin embargo, no contaba con que alguien la pudiera reconocer como la viuda del teniente James, y cuando esto sucedió, decidió abandonar Londres y tratar de continuar su plan pero en París.

Retrato de Lola Montez realizado por Joseph Stieler y conservado en la Galería de las Bellezas del Palacio Real de Baviera. Fuente: Wikipedia.

En París era bastante menos probable que alguien pudiera reconocerla, así que, enmascarada en su nueva identidad, fue labrándose una carrera que le reportó notables beneficios. Muy pronto su belleza y carácter le abrieron un hueco en los círculos de escritores, músicos y aristócratas de la época. La lista de supuestos amantes era interminable, y muy pronto ganó fama como cortesana mientras encandilaba a hombres de toda clase con su «baile de la araña», ese que menciona la canción y que consistía en un striptease en el que Lola se iba quitando la ropa mientras fingía que una araña le recorría el cuerpo.

Blinding your eyes with her spider dance
Her performance utterly erotic subversive to all ideas
And for public morality

Su espectáculo, como dice la canción, levantaba mucha polémica en la doble moral de la época, y a menudo fue señalada por su falta de pudor, pero las habladurías no eran obstáculo para Lola. El problema llegó cuando alguien la reconoció de nuevo y, para colmo, uno de sus amantes murió en un duelo, así que decidió volver a coger las maletas y trasladarse de nuevo, pero esta vez a Múnich.

Wherever she walks
She will be captivating all the men
Don’t look in her eyes
You might fall and find the love of your life heavenly
But she’ll catch you in her web
The love of your life

Como dice la canción, dondequiera que fuera, cautivaba a todos los hombres, y aquello le reportaba grandes beneficios. Y aunque los comienzos en Múnich fueron algo complicados, en seguida consiguió cautivar a la persona adecuada.

Al llegar a Múnich consiguió un contrato en un teatro de la ciudad para representar el mismo espectáculo que le había llevado a la fama en Francia, sin embargo el propietario de la sala decidió rescindir el contrato escandalizado por su primer show. Indignada, Lola se plantó en el palacio del mismísimo rey Luis I de Baviera para que tomase cartas en el asunto. Y de la entrevista entre ambos aparecen muchas versiones, aunque todas ellas tienen más de leyenda que de realidad: según algunos el monarca le preguntó si su cuerpo era obra del arte o de la naturaleza, mientras que otros apuestan por un comentario aún más banal, si su pecho era real. En cualquier caso, todas las versiones de la leyenda confluyen en la misma respuesta por parte de Lola, que al parecer se rasgó el vestido con unas tijeras y dejó su pecho al aire frente al rey.

Luis I de Baviera retratado por Joseph Stieler. Fuente: Wikipedia.

Aquello marcó el inicio de una historia de amor y de escándalo: Lola se convirtió en la amante del rey y consiguió los contratos necesarios para retomar su espectáculo. La influencia de la bailarina en la corte bávara fue creciendo, y llegó incluso a obtener el título de condesa de Landsfeld. Y todo parece indicar que este habría sido uno de los motivos que llevaron a la abdicación del monarca durante la oleada revolucionaria de 1848. Forzada por la situación, una vez más comienza un periplo que le lleva a Suiza, Francia, Inglaterra, España… y finalmente se instaló en Estados Unidos.

En la costa oeste de Estados Unidos continuó durante algunos años con su profesión como bailarina y, de hecho, llegó a convertirse en propietaria de algunos locales de fiestas. Su éxito allí ya fue imparable, incluso se atrevió a probar suerte también en el otro extremo de los Estados Unidos, y en poco tiempo triunfó con el estreno de una obra en Broadway en la que contaba su propia historia, y con la publicación de un libro de consejos de belleza que se convirtió en seguida en un best-seller.

And cool as she was she didn’t care
See the miner throw his gold
Lifting her skirt howling loud like a wolf
Hell raising and full of sin
When Lola was dancing and showing her skin

Su estancia en Estados Unidos solo se vio interrumpida por un tour que realizó por Australia con el objetivo de entretener a los mineros y buscadores de oro que a mitad del siglo XIX trabajaban allí. Con este objetivo, llevó a distintos teatros y salas autralianas su famosa danza de la araña, y tras un show en Melbourne, ocurrió una anécdota a la que hace referencia la canción de Volbeat: el periodista Henry Seekamp escribió una crítica donde decía que el baile de Lola era «utterly subversive to all ideas of public morality» (completamente subersivo a todas las ideas de moralidad pública), frase que aparece citada literalmente en la canción. Aquello fue respondido por la propia Lola, que golpeó a Henry Seekamp con una fusta y lo llevó ante los tribunales, lo que le costó una pena de cárcel por difamación y que se viera obligado a vender su periódico. La canción resume el episodio tal que así:

Dear Henry taste my whip
Never to see any words you print

De todas sus relaciones, la que mantuvo con el rey Luis I de Baviera parece ser la que más sincera e intensamente vivió. Aunque no se reencontraron después de la abdicación y huida, se dice que el monarca conservó la réplica en mármol de un pie de Lola que besaba cada noche antes de dormir, y parece que llegaron a intercambiar alguna carta hasta el lecho de muerte de la propia Lola, que murió en Nueva York en 1861 siete años antes que el rey.

Oh Lola I’m sure that the love would have been
The key to all your pain
No words will later come
Did she spider bite your tongue

La causa de la muerte de Lola parece haber sido una neumonía, aunque ya algunos años antes había experimentado otro tipo de enfermedades, incluso mentales, como un brote de esquizofrenia. Al final de su vida parece que intentó reconciliarse con su auténtica identidad, pues en su tumba del cementerio de Brooklyn se puede leer «Mrs. Eliza Gilbert» sin mención alguna a Lola.

Lola Montez fotografiada en Estados Unidos. Fuente: magazinedigital.com

Desde luego, la de Lola no había sido una vida normal: amante de reyes, escandalizaba con sus comentarios y sus actos, fumando en público o paseando a su oso grizzly, montaba a caballo, golpeaba con una fusta a los hombres que se sobrepasaban con ella o que le hacían algún comentario impertinente y se le daba muy bien el tiro con revólver. Sin embargo, hay que llevar cuidado con las cosas que se cuentan de ella, pues, como ella misma advirtió en su autobiografía: «Si todo lo que se ha escrito sobre mí fuera cierto, merecería ser enterrada viva».

Elizabeth o Lola, lo que está claro es que, como dice Volbeat al final de su canción: We will surely not forget the Lola spider dance.

Bibliografía:

Morató, C. (2017). Divina Lola. Plaza & Janés.

Seymour, B. (2009). Lola Montez. A Life. Yale University Press.

El sitio de Alesia – Eluveitie

Eluveitie es un grupo de folk metal suizo que se caracteriza por el empleo de instrumentos tradicionales centroeuropeos y celtas como la zanfona o la gaita. Sus letras tratan casi en exclusiva de mitología y cultura celta, más concretamente de los pueblos galos que poblaron su tierra, Suiza, y de hecho es habitual el uso de la desaparecida lengua gala en sus canciones. Pero han venido a parar a nuestro blog de la mano de una de las mayores victorias romanas, así que os proponemos un viaje a la Antigüedad para comprender por qué un grupo de folk suizo decide dedicar una canción a este acontecimiento.

Hablamos de la canción “Alesia”, decimocuarta canción del disco Helvetios, quinto álbum de estudio lanzado en 2012. Y los hechos que nos narra la canción se remontan al año 52 a. C., a un momento en que Roma llevaba ya más de un siglo tratando de someter a los galos que poblaban los territorios de las actuales Francia, Bélgica, parte de Italia, Alemania y Países Bajos y, claro, Suiza.

La canción “Alesia” de Eluveitie en su canal oficial de YouTube.

La conquista de aquellos territorios se estaba convirtiendo en una empresa costosa para el ejército romano, pero sería un general romano el que le daría el empuje definitivo, Cayo Julio César. Por aquel entonces César acababa de ser nombrado procónsul de esos territorios recién conquistados, pero necesitaba progresar en la política romana para alcanzar sus ambiciosos objetivos, y una forma de hacerlo era añadiendo triunfos y victorias a su currículum. Así, decidió aplicar una política muy agresiva con los pueblos nativos galos que le permitiera regresar a Roma habiendo sometido toda la Galia de forma definitiva.

Mientras Julio César conseguía reunir a un ejército formado por varias legiones, milicias provinciales y mercenarios, los galos organizaron una gran confederación de tribus al frente de la cual pusieron al líder de los avernos, Vercingétorix, uno de los principales promotores de la unión frente a los romanos. Comenzó así el enfrentamiento entre las tropas romanas de César y las galas de Vercingétorix. Eluveitie tiene otras canciones dedicadas a Vercingétorix y a la Guerra de las Galias como “Kingom Come Undone” o “Carnutian Forest“.

Estatua de Vercingétorix levantada en el siglo XIX en el lugar donde estuvo Alesia. Fuente: Wikipedia.

Curiosamente, una migración fue el detonante de la alianza y el último gran enfrentamiento galo-romano: en el año 58 a. C. los helvecios, la tribu celta que poblaba la actual suiza y que da nombre al disco en que se incluye la canción, se vieron obligados a migrar a causa de las presiones de los pueblos germanos sobre su territorio. César, alegando que acudía para proteger a los galos del empuje germano para que no corrieran la misma suerte que los helvecios y de paso contener a estos, desplazó a sus tropas y llevó a cabo una invasión en toda regla de la Galia.

Tras restablecer las fronteras y asegurarlas, el ejército romano se estableció en el territorio ocupado y poco a poco fue imponiendo sus políticas, lo que fue despertando a la resistencia gala. Hubo varios levantamientos contra las presiones fiscales que fueron duramente reprimidas por las fuerzas de César. Algunas de estas rebeliones llegaron a desembocar en la extinción de tribus completas, cuyos individuos acababan ejecutados o convertidos en esclavos.

Vercingétorix aprovechó estas circunstancias para lanzar discursos contra el dominio romano que acabaron recalando en las distintas tribus que le fueron brindando un apoyo que desembocó en la formación de esa gran confederación ya en el 52 a. C.

Comenzó entonces un levantamiento por casi toda la Galia que en la primavera de aquel año dio lugar a una persecución contra los galos comandados por Vercingétorix por parte de las tropas romanas. La estrategia del galo pasaba por evitar un enfrentamiento directo y tratar de ir debilitando y agotando a los romanos aplicando tácticas como la tierra quemada. No obstante, se dieron a lo largo de los meses varias batallas y asedios. Y mientras tanto, más tribus se sumaban a la causa de Vercingétorix.

En verano, César llevó a cabo una reorganización de sus fuerzas que le permitió enfrentarse a los galos de forma más ágil y rápida, lo que obligó a las fuerzas de Vercingétorix a abandonar su estrategia y reunirse en Alesia.

Alesia era el nombre del principal oppidum de la tribu de los mandubios, es decir, una fortificación en un punto elevado que en este caso hacía las veces de capital de este pueblo. Allí se refugiaron los rebeldes galos y desde allí enviaron peticiones de auxilio a todos los pueblos aliados.

La canción de Eluveitie comienza con un tono relajado y la suave voz de Anna Murphy describe el que podría ser el momento en que los de Vercingétorix cruzan las puertas de la ciudad, aunque también podría corresponder a otro momento que veremos más adelante.

The grass was as green as it always was that sinister day

(La hierba era tan verde como siempre aquel día siniestro)

The blackbirds sang their songs as they always did that black-letter day

(Los mirlos cantaban sus canciones como siempre aquel día ominoso)

We passed the great gate for the very last time

(Atravesamos la gran puerta por última vez)

I did not look back, I knew we’d stay

(No miré atrás, sabía que nos quedaríamos)

En lugar de atacar directamente la ciudad, César decidió sitiarla. Para ello se inspiró en el asedio de Numancia que llevó a cabo Publio Cornelio Escipión, distribuyó a sus legiones en campamentos de campaña que rodearon toda la fortificación, de forma que los galos quedaron completamente aislados, no solo sin escapatoria, sino también sin acceso a recursos básicos para su supervivencia.

La situación se extendió durante semanas, durante las cuales, lejos de aflojar su cerco, los romanos unieron sus campamentos con unas grandes murallas con torres distribuidas de forma regular a lo largo de todo el cerco.

Reconstrucción de las murallas, torres y fosos romanos en el actual Museo-Parque de Alesia. Fuente: Wikipedia.

En la sexta semana, las reservas de alimentos de Alesia eran ya insuficientes para mantener a toda la población, de forma que las autoridades galas decidieron expulsar de la ciudad a todos los civiles que no pudieran luchar, muchos de ellos miembros de sus propias familias: ancianos, mujeres, niños, discapacitados… De esta forma, el problema de su sustento pasaba a ser de los romanos, pero cuando los expulsados tocaron a las puertas de César ofreciéndose incluso como esclavos, este los rechazó, pues sabía que no tenía alimentos suficientes para sus tropas y para ellos, así que alrededor de unas 10.000 personas acabaron muriendo de hambre entre Alesia y los campamentos romanos. Se trata, sin lugar a dudas, del momento más trágico de todo este episodio y del que muy probablemente nos hable en realidad la canción. Esto es al menos lo que parece cuando los guturales de Chrigel Glanzmann irrumpen en la canción para acompañar a la voz de Murphy):

I knew they would not let us go leave the death strip

(Sabía que no nos dejarían abandonar la franja de la muerte)

I saw the gleam in their eyes of fear and enslavement

(Vi el reflejo de temor y esclavitud en sus ojos)

Suffering from the crushing weight

(Sufriendo por el peso aplastante)

I knelt ground take me home

(Supliqué que me llevaran a casa)

Y llega estribillo al grito de “Alesia, Alisanos“. Alesia ya sabemos que es el nombre de la ciudad, y Alisanos, aunque a los españoles nos pueda sonar así, no es un gentilicio, sino el nombre de un dios galo que algunos estudios relacionan directamente con esta localización, de forma que sería un dios local cuyo culto se extendió quizá a otros puntos de cultura celta. Y sigue:

Wake me when I’m gone

(Despiértame cuando me haya ido)

Ianotouta, eternity

Desconocemos si Ianotouta tiene alguna relación con alguna deidad o si sencillamente es la palabra gala para eternidad.

Proclaim our barren sacrifice

(Proclama nuestro sacrificio inútil)

On that ground we cherished life

(En esa tierra amamos la vida)

We embraced death

(Aceptamos la muerte)

As the children’s cries trailed off

(Mientras se perdían los llantos de los niños)

Sob yielded deathly hush

(Tras los sollozos llegaba un silencio mortal)

The grass was as green as it always was that sinister day

(La hierba era tan verde como siempre aquel día siniestro)

As we walked the alleys like thousand times before

(Mientras caminábamos por las calles como miles de veces antes)

I knew we’d stay

(Sabía que nos quedaríamos)

Outside Alesia

(Fuera de Alesia)

We offered a living sacrifice

(Ofrecimos un sacrificio en vida)

Outside the doors of Alesia

(Fuera de las puertas de Alesia)

Where our tears run dry

(Donde se secaron nuestras lágrimas)

Quizá, la referencia que hace la letra al sacrificio hecho en el exterior de Alesia, invite a interpretar toda la canción de Eluveitie como una reflexión hecha por una de las personas expulsadas de la ciudad y que encontraron su final de forma dramática en aquella tierra de nadie.

A comienzos de octubre llegó a las proximidades de Alesia el ejército formado por los pueblos aliados que habían recibido las solicitudes de auxilio que habían enviado los de Vercingétorix en su llegada a la ciudad. Este ejército de socorro era imponente, formado por varias decenas de miles de hombres (hay estimaciones de entre 50.000 y 60.000 hombres). Sin embargo, el procónsul se había preparado para esta eventualidad: tras construir la primera muralla que rodeaba Alesia y comunicaba los campamentos romanos, ordenó construir una segunda muralla paralela y frente a ella se colocaron estacas, fosos y toda clase de trampas y obstáculos que impidieran al ejército de socorro aproximarse a ella.

Reconstrucción de los obstáculos levantados por las tropas romanas. Fuente: timetravelrome.com.

Así, César y sus hombres estaban sometidos a una especie de asedio dentro de un asedio. Sin embargo, el tiempo seguía jugando en contra de los refugiados en Alesia, así que el primer día ya intentaron, sin éxito, romper las líneas romanas. Tras un segundo intento igualmente infructuoso, los galos lograron localizar un punto donde las defensas romanas eran más débiles a causa de la geografía y prepararon un ataque a ese punto que puso en jaque a los romanos, pues incluso desde Alesia los sitiados se organizaron para atacar el mismo punto. Para ambos bandos ese tercer encuentro era decisivo: los romanos se arriesgaban a que se unieran las fuerzas de Alesia y las del exterior y que estas lograsen romper las defensas romanas, mientras que los galos se quedaban sin tiempo y una tercera derrota podía suponer la pérdida total de esperanzas.

Consciente de ello, el propio César relata en su obra La guerra de las Galias cómo en ese momento decidió salir personalmente al encuentro de los enemigos, con la idea de que al ver su capa carmesí, sus hombres recuperasen la motivación para luchar. Gracias o no a su capa, el refuerzo al frente del cual se colocó el general desequilibró la balanza de nuevo en favor de los romanos. Los sitiados vieron cómo el ejército exterior era aplastado y decidieron abandonar la lucha y refugiarse de nuevo tras las puertas de Alesia, quedando de nuevo la victoria en manos romanas.

Al día siguiente, Vercingétorix reunió a los principales líderes en Alesia para tomar una decisión. Sobre la mesa tan solo dos opciones: el suicidio del líder galo o su entrega al enemigo. Finalmente la decisión fue la entrega de todos con vida. Poco a poco fueron saliendo de Alesia, entregando sus armas a los romanos y quedando a su merced.

Vercingétorix arroja sus armas a los pies de César, por Lionel Royer (1899).

El propio Vercingétorix se arrodilló ante César después de entregarle sus armas, este lo hizo encadenar y lo llevó con él a Roma encadenado como símbolo de su triunfo sobre la Galia. En Roma, el líder galo se mantuvo preso en el Tullianum (aunque algunos historiadores ponen en duda este dato), una célebre prisión próxima a los foros de la ciudad, a la espera de la celebración del triunfo de César para ser estrangulado a continuación. Sobre si fue estrangulado por orden de César o del Senado y sobre su encierro existen varias teorías distintas.

El triunfo de César en Alesia marcó el final de la Guerra de las Galias, a pesar de nuevas resistencias, batallas y asedios, el grueso de las tropas galas había sido derrotado, y en apenas dos años más, toda la Galia se convirtió en una provincia romana.


Bibliografía:

César, J. (2017). La guerra de las Galias. [Traducción de Ramírez de Verger, A.] Cátedra.

Goldsworthy, A. (2005). El ejército romano. Akal.

Goldsworthy, A. (2007). César. La biografía definitiva. La Esfera de los Libros.

Montanelli, I. (2003). Historia de Roma. Debolsillo.

Roldán, J. M. (2008). Césares. Julio César, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón. La Esfera de los Libros.

VVAA. (2017). La batalla de Alesia. El fin de la guerra de las Galias. 50Minutos.

Enlaces de interés:

Otra canción sobre Alesia: “Storm the Gates of Alesia“, de Ex Deo.

Para saber más sobre el asedio de Alesia, te recomendamos este podcast de HistoCast.