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Jethro Tull, entre la agricultura y rock progresivo

La década de 1960 llegaba a su fin y en Blackpool apareció un grupo que despuntó con un estilo nunca antes visto, una mezcla de rock, folk, blues, jazz fusión y todo ello muy progresivo. ¿Qué tenía de especial esta banda? Un cantante-guitarrista-flautista, sí, flautista.

Nos referimos a la banda que en la actualidad está compuesta por Ian Anderson, David Goodier, John O’Hara, Scott Hamond y Joe Parrish llamada Jethro Tull. Un momento, ¿dónde está el miembro llamado Jethro Tull, o Jethro o Tull? Podríamos rebuscar entre las más de treinta personas que han formado parte o colaborado con la banda y no encontraríamos a nadie con ese nombre.

Cronología de la banda. ¿Dónde está Jethro? Fuente: Wikipedia.

Remontémonos a los primeros años de la banda, a 1967-1968. En esta época eran poco conocidos y habían probado varios nombres en distintos conciertos. En muchas ocasiones el nombre lo elegían los propios promotores. Hasta que un día, uno de estos promotores (muy aficionado a la historia) los bautizó como «Jethro Tull». Bajo ese nombre impresionaron al gerente de un club que volvió a llamarlos para realizar otro show y decidieron mantener el nombre hasta nuestros días.

Jethro Tull en directo. Fuente: Wikipedia.

Sobre Jethro Tull

¿Quién fue Jethro Tull? Un agrónomo e inventor del siglo XVIII. Podríamos terminar la entrada aquí mismo pero vamos a ver qué hizo este señor y qué importancia tiene.

Jethro Tull. Fuente: Wikipedia.

Lo poco que se conoce sobre la vida de Tull se debe a sus propias declaraciones que, en ocasiones, llegan a ser contradictorias. Sabemos que nació en Berkshire en 1674, en una familia bien establecida pero no adinerada. Asistió al St. John’s College en Oxford y luego pasó a estudiar derecho en Gray’s Inn. Sin embargo, debido a los problemas económicos de la familia hubo de volver a su tierra natal y se estableció en una pequeña propiedad de familiar. Entre 1713 y 1715 realizó una gira por Europa conocida como «grand tour» (sí, como cierto programa automovilístico) en la que quedó muy impresionado por la gestión de los viñedos que observó en Francia e Italia.

Parece ser que la motivación para experimetar y utilizar su ingenio para aumentar el rendimiento de sus tierras fue provocada por la necesidades económicas. Si bien es cierto que contaba con apoyo de patrocinadores poderosos como Lord Halifax o Lord Townshend (más conocido como Lord Turnip o el Señor de los Nabos que queda más épico).

Tull inventó la sembradora mecánica de tracción animal. ¿En qué consistía este invento? Era una máquina que roturaba la tierra haciendo zanjas en hilera sobre las que se colocaba el grano. Esta ahorraba tiempo y mano de obra, consiguiendo sembrar grandes superficies y mejorando la productividad. Técnicamente esta sembradora se componía por unas azadas que hacían surcos dobles o triples de entre ocho y diez pulgadas de distancia y a partir de estos se formaban unas crestas que mejoraban el drenaje del campo. A la máquina se le acoplaban tres tolvas de semillas con cilindros intercambiables según el tamaño de semilla que se necesitara. Estos cilindros, a su vez, eran los ejes de las ruedas y proporcionaban un accionamiento directo para el funcionamiento del taladro.

Con esta máquina Tull sembró al menos seis tipos diferentes de cultivos, principalmente esparceta y trigo, pero también nabos, avena, cebada y guisantes. El uso de este invento permitió desperdiciar menos semilla y optimizar el rendimiento al estar bien colocadas en el suelo. Por lo que se obtenían mayores ganancias.

Izq. Sembradora mecánica. Der. Cultivador. Fuente: Tull, J. (1751). Horse-hoeing Husbandry: Or, An Essay on the Principles of Vegetation and Tillage. Designed to Introduce a New Method of Culture; Whereby the Produce of Land Will be Increased, and the Usual Expence Lessened. Together with Accurate Descriptions and Cuts of the Instruments Employed in it. A. Millar.

Su invento no tuvo un impacto inmediato y en 1731, a la edad de 57 años, publicó su ensayo The Horse-Hoeing Husbandry: Or, An Essay on the Principles of Tillage and Vegetation. Este tratado se centró en la competencia entre plantas de cultivo y la maleza. Los elementos esenciales del estudio son la reducción de las tasas de siembra, la eliminación de malezas mediante «pulverización» o labranza repetida. Aunque Jethro Tull es conocido por el invento de la sembradora, en esta obra enfatizó sobre el uso de la azada o cultivador, que desarrolló y describió en ella.

En esta obra, además, Tull expone ideas sobre agricultura que fueron muy controvertidas, entre la que destaca su rechazo a los abonos, pues pensaba que eran costosos e introducían malas hierbas pudiendo contaminar la cosecha. También mostró su desacuerdo con la utilidad de las rotaciones de cultivos. Otro aspecto fue la de su relación entre la tierra, el trabajo y la productividad, siendo sus inventos una estratagema para eludir una fuerza de trabajo rebelde. Por último, y no menos importante, atacó a las autoridades clásicas en materia agrónoma de la época. Estas situaciones le granjearon una mala reputación como agrónomo.

¿Cuál es el legado de Jethro Tull?

En la actualidad se tiene a nuestro protagonista como una pieza indispensable para lo que se conoce como «revolución agrícola» debido a sus innovaciones técnicas. La realidad es que sus inventos se fueron introduciendo de forma lenta en el proceso productivo e incluso murió sin haber tenido mucho éxito. Probablemente la percepción que tenemos actualmente venga dada por la cantidad de innovaciones que se produjeron en muy poco tiempo y el debate sobre la originalidad de las mismas que, a fin de cuentas, sirvieron a Gran Bretaña para llevar a cabo su «revolución industrial». Sin embargo, Tull no fue solo un inventor, sino que en la teoría introdujo interesantes debates como el alejamiento de la materia orgánica en favor de la química, ignorando las rotaciones para el mantenimiento del suelo. Por supuesto, Tull no podría haber imaginado que la agricultura se desarrollaría de esta forma durante el siglo XX pero sí fue una inspiración para muchos agrónomos posteriores.

Y de esta forma tan rocambolesca es como un agrónomo del siglo XVIII acaba convertido en una banda de rock progresivo con una discografía de 22 álbumes y 50 años de trayectoria.

Bibliografía

D’Abadal, L. A. y Argemi, L. (1994). La revolución agrícola en España. Ediciones AKAL.

Hidden, N. (1989). Jethro Tull I, II, and III. The Agricultural History Review, 37(1), 26–35.

Tull, J. (1751). Horse-hoeing Husbandry: Or, An Essay on the Principles of Vegetation and Tillage. Designed to Introduce a New Method of Culture; Whereby the Produce of Land Will be Increased, and the Usual Expence Lessened. Together with Accurate Descriptions and Cuts of the Instruments Employed in it. A. Millar.

Sayre, L. B. (2010). The pre-history of soil science: Jethro Tull, the invention of the seed drill, and the foundations of modern agriculture. Physics and Chemistry of the Earth, Parts A/B/C, 35(15-18), 851-859.

Marching on Versailles – Ad Infinitum y el INICIO de la Revolución francesa

En 2020, apenas un año después de su formación, la banda Ad Infinitum, con la vocalista Melissa Bonny al frente, ha publicado su primer álbum de estudio Chapter I: Monarchy, en el que aúnan metal y orquestación de una forma espectacular. Además, nos sorprendió gratamente que el proyecto pretende sacar adelante una serie de discos conceptuales que abordarán episodios históricos. Así que no podíamos dejar pasar la oportunidad de analizar una de sus primeras canciones.

Se trata de “Marching on Versailles”, segundo tema del álbum que puedes escuchar íntegro en su página web.

Videoclip oficial de la canción “Marching on Versailles” de Ad Infinitum en el canal de su discográfica, Napalm Records.

El día 14 de julio de 1789 se ha tenido tradicionalmente como el punto de inicio de la Revolución francesa al ser la fecha en que los revolucionarios se hicieron con el control de La Bastilla, una fortaleza en pleno centro de París que servía de cárcel y de polvorín y almacén.

Sin embargo, la corte francesa aún tardaría algún tiempo en ser consciente del fenómeno que estaba aconteciendo. El mismo día de la Toma de la Bastilla, la corte de Luis XVI se trasladó al Palacio de Versalles, a las afueras de París, donde se mantuvo al margen de las reivindicaciones ciudadanas a la espera de que la rebelión fuera sofocada.

‘La Toma de la Bastilla’, por Jean Pierre Houël (1789).

Mientras en la ciudad los revolucionarios preparaban barricadas y se armaban en previsión de un contraataque de las fuerzas reales, en Versalles los reyes y sus acompañantes continuaron su vida de lujos, banquetes y celebraciones. De ahí que la canción comience con esta declaración tan clara:

This was your final chance

A chance you didn’t take

Like the lightning, we will fall on your golden world

This was your final dance

Your final reverence

(Esta fue tu última oportunidad

Una oportunidad que no aprovechaste

Como un rayo caeremos sobre tu mundo dorado

Este fue tu baile final

Tu reverencia final)

En contra de la creencia popular, los acontecimientos no se precipitaron tras la Toma de la Bastilla. Durante meses la situación se mantuvo más o menos inalterada, en especial en el palacio de Versalles, considerado ya entonces como el paradigma el absolutismo de la corte francesa. El juego entre monárquicos absolutistas, reformistas y revolucionarios se llevaba a cabo sin alterar apenas las rutinas del monarca, y cuando lo hacía, Luis XVI se mostraba bastante inflexible a las exigencias.

Pero todo cambiaría con la Marcha sobre Versalles, el acontecimiento al que alude la canción y que introduce de esta forma tan descriptiva:

Now on the horizon you can see our torches burning

No turning back, our army will attack

Your dynasty ends tonight

(Ahora en el horizonte puedes ver nuestras antorchas ardiendo

No habrá vuelta atrás, nuestro ejército atacará

Tu dinastía acaba esta noche)

La Marcha sobre Versalles ha sido mitificada a lo largo de la historia, y en torno a ella han surgido muchos tópicos: no se trató de un movimiento únicamente promovido por mujeres, como se ha dicho en alguna ocasión, aunque ellas tuvieron muchísima importancia. Tampoco fue un fenómeno espontáneo, sino que estuvo perfectamente orquestado y, además, ya se habían producido tentativas de marchas similares en las semanas previas, y de hecho muchos nobles habían huido de la capital al conocer los planes de los revolucionarios.

Entonces, ¿por qué fue tan importante esta marcha? Lo fue por varios motivos, el primero de ellos se deja entrever en la propia canción:

We are the army of silent cries

Marching on your denial

We are the justice for those who died

For the glory of Versailles

March!

The day has come, the unwanted are rising

March!

The day has come, and now the fates are changing

March!

The day has come, a new horizon shining

March!

The day has come, from your head the crown’s falling

Mientras que en los procesos anteriores la participación ciudadana había quedado en manos de pequeñas élites burguesas con unos intereses muy concretos, este fue un acontecimiento mucho más abierto, en el que participaron no solo los burgueses, sino también campesinos y gentes de extracciones sociales muy distintas. Además, el hecho de que en la preparación y la ejecución participasen tantas mujeres, dejaba claras algunas diferencias con respecto a los precedentes.

Las noticias de un gran banquete servido en el palacio el primer día de octubre llegaron al mercado de la ciudad el día 5 de octubre, donde despertaron la indignación de los comerciantes y compradores, la mayor parte mujeres. Allí habría estado el germen de la marcha, que comenzó como una protesta que se trasladó al consistorio de la ciudad.

A las puertas del ayuntamiento se reunieron alrededor de 10.000 personas. Para tratar de contener a los manifestantes, el Ayuntamiento abrió sus almacenes para entregar toda la comida e incluso armas a un contingente en el que participaban los mismos revolucionarios que llevaban semanas promoviendo una marcha hacia el palacio. Aprovechando la situación de rabia de la muchedumbre, estos lograron imponer su idea y movilizaron al contingente hacia Versalles provistos de toda clase de armas improvisadas, antorchas e instrumentos de música.

Ilustración de la Marcha sobre Versalles conservada en el Museo Carnavalet de París.

Los soldados que quedaban en la ciudad para mantener el orden no se mostraron muy dispuestos a impedir la marcha, por lo que las autoridades se limitaron a enviar emisarios al palacio y ordenaron a los soldados seguir a los manifestantes.

En un contingente tan diverso, las reivindicaciones de los distintos grupos que se mezclaban eran distintas: unos querían que se garantizase el acceso a los alimentos para todos, otros que el rey regresase a París, había quien quería que el rey aceptase las limitaciones propuestas por los reformistas, y había quien pretendía acabar con la vida del monarca.

Finalmente, durante el trayecto se acabó imponiendo el compromiso por parte del rey de que todo el mundo tuviera acceso a la comida, y que regresase con ellos a París.

Al cabo de unas horas, la multitud, que había ido creciendo a lo largo del recorrido gracias a los campesinos que se habían ido uniendo, llegó a las puertas de Versalles. Una vez allí, los diputados de la Asamblea, impresionados por su tamaño y sus armas, decidieron mostrarse colaboradores, invitaron a entrar los manifestantes y trataron de dialogar cordialmente. En todo momento, los revolucionarios empujaron a las mujeres del mercado a ponerse al frente para que llevasen ellas la voz cantante.

Finalmente, se permitió que un grupo de estas mujeres accediera directamente al rey para trasladarle sus demandas. A lo que el rey respondió distribuyendo alimentos del almacén real entre los manifestantes. Aunque esto contentó a parte de los manifestantes y otros tantos fueron desanimándose con el paso de las horas, la llegada de los soldados de la ciudad, muchos de los cuales, lejos de tratar de reprimir la protesta, se sumaron a ella, renovaron las fuerzas de la muchedumbre.

El rey Luis XVI en un retrato pintado por Antoine-François Callet. Fuente: Museo del Prado.

De madrugada, un grupo de manifestantes logró colarse dentro del palacio y comenzó un enfrentamiento realmente violento. Algunos guardias reales fueron decapitados y sus cabezas expuestas en picas mientras la muchedumbre trataba de llegar hasta la reina para darle muerte.

Viendo que la situación se había ido de las manos, los soldados que se habían unido en un último momento a la manifestación, decidieron colaborar con los guardias reales para tratar de imponer el orden. Al frente de ellos, el marqués de La Fayette logró mediar entre los manifestantes y la corte, y cuando la situación estuvo controlada, consiguió el compromiso del rey de volver a París.

El día 6 de octubre de 1789, la corte regresó a París junto a los manifestantes. 

La Fayette besa la mano a María Antonieta en uno de los balcones del palacio de Versalles durante las protestas.

Para muchos estudiosos, la Marcha sobre Versalles marcaría el verdadero inicio de la Revolución francesa al incorporar las demandas de otras capas sociales e involucrarlas en la lucha. Si bien la Marcha no supuso el fin de la dinastía como pregonaba la canción, la imagen del rey regresando a París junto al pueblo era de suma importancia para los acontecimientos que se producirían en los meses siguientes: el rey accedía a lo que pedía el pueblo, era un primer paso hacia la exigencia de la soberanía nacional.

Además, por primera vez, Luis XVI y su corte fueron conscientes del verdadero peligro que acechaba en las calles de Francia, y ya no actuarían como lo habían hecho hasta entonces. Quizá en eso sí que acertaba la canción al hablar de una “última oportunidad”. A partir de este episodio, los reformistas optarían por posiciones mucho más próximas a los revolucionarios, así que la revolución estaba servida.

La Marcha sobre Versalles no solo sería importante en su momento, sino que se convertiría en un acontecimiento inspirador para movimientos revolucionarios posteriores y sería citado continuamente en escritos y discursos de revolucionarios de todos los tiempos y de cualquier lugar del mundo.

Bibliografía:

Carlyle, T. (2011). Fuego y cenizas: la Revolución francesa según Thomas Carlyle. Ariel.

Lefebvre, G. (2003). La Revolución francesa y el Imperio (1787-1815). Fondo de Cultura Económica de España.

Martin, J-C. (2012). La Revolución francesa. Una nueva historia. Crítica.

Soboul, A. (1994). La Revolución francesa. Globus.

1741 – Alestorm y el Sitio de Cartagena de Indias

To Cartagena we set sail!

Alestorm es un grupo escocés de folk metal que lo mismo te canta sobre una borrachera, que te cuentan con todo lujo de detalles un acontecimiento histórico con flotadores e hinchables con forma de patito. Siempre han demostrado que el sentido del humor y el cachondeo no están reñidos con la buena música, incluso cuando tratan temas tan serios como el asedio a Cartagena de Indias en 1741, como ocurre en la cuarta canción de su álbum Sunset on the Golden Age (2014) que lleva por título 1741 (The Battle of Cartagena).

Alestorm actuando en el Rockharz Open Air en 2015. Fuente: Wikipedia.

El título de la canción no deja lugar a dudas, nos remontamos al siglo XVIII: tras la Guerra de Sucesión española (1700-1715), que había involucrado a la práctica totalidad de las potencias europeas, Gran Bretaña se alzó como la fuerza hegemónica no solo por sus posesiones territoriales sino porque se le concedió el «asiento de negros», el permiso para vender esclavos en América, y el «navío de permiso», el permiso para comerciar con las colonias españolas en América. Ambos habían sido hasta entonces privilegios reservados a la Corona española. 

Comenzó entonces un período de creciente tensión entre el Imperio español, que buscaba recuperar algunos de los territorios y privilegios perdidos, y el Imperio británico, que trataba de aprovechar la decadencia española para aumentar su poder. Así, hubo roces continuos por territorios perdidos por España como Menora y Gibraltar, por la actividad comercial legal e ilegal de Inglaterra en las colonias españolas y los problemas fronterizos en América del Norte. Finalmente, toda esa tensión cristalizó en la llamada guerra del Asiento (1739-1748), que transcurrió en su mayor parte en el Caribe y que tuvo en el sitio de Cartagena de Indias uno de sus momentos de mayor trascendencia.

La letra de la canción es tan detallada, que intentaremos hacer un análisis pormenorizado para desentrañar los acontecimientos que nos narra, aunque sin perder de vista que Alestorm son escoceses y, por tanto, lo cuentan desde un punto de vista británico.

Sailing the raging seas

To distant lands unknown

Porto Bello fell in a day

Now Britannia rules the waves

Ya tenemos la primera alusión a un acontecimiento: Porto Bello (para nosotros a partir de ahora Portobelo) cayó en un día, dice la canción. Portobelo era uno de los puertos más importantes para el comercio español, en especial para la salida de la plata, pero también para el tráfico de esclavos. Su ubicación al norte del istmo de Panamá, aunque aún no existía el canal, lo convertía en un punto estratégico importantísimo. Por todo ello, no debe sorprendernos que se convirtiera en uno de los primeros objetivos de los navíos británicos.

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo realizado por Jorge Juan, Antonio de Ulloa, Tomás López y Thomas Jefferys en el siglo XVIII. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Portobelo cayó con sorprendente facilidad, como dice la canción, en solo un día (entre el 20 y el 21 de noviembre de 1739). Al parecer, la incompetencia del gobernador había expuesto la ciudad y había dado lugar a la destrucción total del puerto.

Podría parecer que, por la alusión de la canción, Britannia era un buque. Y si bien es cierto que ha habido varios navíos ingleses con ese nombre y de hecho el propio Vernon sirvió en uno como alférez, en este caso parece que se trata más bien de una alegoría a Gran Bretaña. De hecho, fue la victoria en Portobelo la que inspiró el celebérrimo himno Rule Britannia, compuesto en 1740 y que dice precisamente: «Rule, Britannia! Britannia, rule the waves».

Thirty thousand men at arms

Red Ensign in the sky

To Cartagena we set sail

With blood and plunder we’ll prevail

«Dadme seis barcos y tomaré Portobelo», había dicho el almirante Vernon ante el Parlamento británico antes de partir. «¡Tomad once y someted Cartagena!», respondió el Parlamento.

Las noticias que llegaban de Portobelo hacían presagiar que se avecinaban tiempos difíciles para Cartagena de Indias, un puerto de aún mayor importancia que el de Portobelo ubicado al norte de la actual Colombia. Tal y como advierte la canción, ahora el objetivo era Cartagena.

Twice struck, and twice we’ve failed

But third time works a charm

The greatest fleet the world has seen

To fight the War of Jenkins’ Ear

Llegados a este punto de la canción, parece que aquí puede haber un poquito de lío. En ella se habla de tres ataques, dos en el pasado y uno que se avecina. Efectivamente, los británicos lanzaron contra Cartagena tres ataques: marzo de 1740, mayo de 1740 y marzo-mayo de 1741. Y los tres, como puedes ver, son posteriores a la destrucción del puerto de Portobelo. Si la canción trata el tercer ataque, como parece indicar, han metido la alusión a Portobelo quizá para darse algo más de importancia, porque efectivamente hubo otros ataques a esa ciudad, pero el ataque del que hablan en los versos anteriores es el de 1739.

Podría parecer que también se han venido un poco arriba con lo de «la flota más grande que el mundo ha visto», sin embargo, hay quien así la cita: casi 200 barcos y alrededor de 30.000 hombres (como se indicaba al inicio de la canción). Aunque estas afirmaciones en historia siempre son difíciles de hacer.

Pintura del asedio a Cartagena de Indias realizada por Luis Fernández Gordillo. Fuente: Fundación Museo Naval.

Y aquí llega un punto interesante: «para luchar la guerra de la Oreja de Jenkins». Resulta que la guerra del Asiento, recibe ese otro nombre en el mundo anglosajón. Ya hemos dicho que había varios motivos para la guerra, sin embargo, el detonante fue un episodio protagonizado por un contrabandista inglés, Robert Jenkins. Este hombre, junto a su barco y su tripulación, fue apresado en las costas de La Florida española, en América del Norte, por un buque español. En su encuentro, el capitán español cortó de tajo la oreja a Jenkins y le dijo que haría lo mismo al monarca británico si continuaban con sus actividades de contrabando. Jenkins regresó a Londres, donde consiguió ser escuchado por el Parlamento, que días después declararía la guerra a España.

Waters lash across the bow

Through Caribbean Seas

The year is 1741

The final battle has begun

Los barcos avanzan por tercera vez hacia Cartagena de Indias, y en marzo de 1741 llega la batalla final. Y llega también el estribillo:

The skies are burning with thunder

The seas are ablaze with flame

Set the course for Cartagena

The sands of time will remember our names

Estos versos se repiten una vez en el estribillo pero cambiando la última frase por una que viene muy bien para la temática de nuestro blog: History is written today («la historia se escribe hoy»).

Bocachica, una de las fortalezas de Cartagena de Indias. Fuente: Pixabay.

Across the sea-lashed deck

Our captain gives a cry

“Cartagena lies ahead

The Spanish foe will soon be dead!”

Y llegamos a la parte graciosa del tema: «el enemigo español pronto morirá», exclama el capitán con Cartagena al frente. En este punto de la canción, durante los conciertos en España en que la han interpretado, han parado a veces para hacer alguna broma y rebajar la tensión.

Portents of coming doom

Engulf the battle line

High above, the heavens sigh

A red light burning in the sky

Se ponen poéticos y llega una pequeña parte instrumental antes de que unas voces guturales digan:

An omen of dread

Which no man can deny

The legends hold true

We must turn back or die

Superstitious fools

Be gone from my sight

Blast the trumpets of war

And prepare for the fight

Se habla en estos versos de leyendas, de extrañas creencias y se llega a hablar de idiotas supersticiosos. En realidad tampoco es que se pongan muy poéticos los amigos de Alestorm, sino que, como en cualquier otro relato cargado de epicidad, en las crónicas que se refieren al sitio de Cartagena se citan varias supersticiones y creencias, tanto del lado español como del lado británico. El ataque a Cartagena comenzó el lunes 13 de marzo de 1741. El lunes era un día de la semana que dividía a los españoles, unos lo consideraban un día de buena suerte, otros un día funesto, pero con el 13 había consenso entre británicos y españoles para considerarlo un día de mala suerte. Tampoco ayudaba a los británicos que fuera la tercera vez que atacaban la ciudad, habiendo perdido estrepitosamente las dos primeras ocasiones.

Encaramos el final de la canción:

Hard to starboard

Man the cannons

And on my command, unleash hell!

FIRE! Show them your steel

Bring them to death on the battlefield

Ride on the wind, and conquer the foe

The legends be damned, to our deaths we will ago

«Todo a estribor, hombres a los cañones, y a mi orden, ¡desatad el infierno!». Estamos en la parte más épica de la canción y «¡Fuego!», gritan a coro los componentes del grupo.

Da la sensación de que se libró una gran batalla conforme los navíos arribaron a Cartagena, sin embargo, los británicos no estaban dispuestos a perder una tercera vez, así que se dispusieron a llevar a cabo un bloqueo. Vernon dio la orden de bloquear el puerto y empezar a rodear los fuertes que protegían la ciudad.

Cartagena estaba defendida por un contingente español diez veces menor que el británico. Al frente de la defensa se encontraba el almirante Blas de Lezo, un veterano vasco al que los años le habían pasado factura, pues se había quedado manco, cojo y tuerto, motivo por el cual lo habían apodado «Mediohombre». Sin embargo, no era la primera vez que Vernon se medía con él y sabía que no debía menospreciarlo.

Retrato de Blas de Lezo de autor desconocido. Fuente: Wikipedia.

Efectivamente, lo que parecía que se resolvería rápidamente se acabó convirtiendo en un asedio que se prolongó más de dos meses (del 13 de marzo al 20 de mayo).

Aunque no se habla de la derrota en la canción, el último verso antes de que vuelva a sonar el estribillo nos deja claro el destino de los británicos: «The legends be damned, to our deaths we will ago», a la mierda las leyendas, vamos hacia la muerte.

Pese a su inferioridad numérica, los españoles, gracias sobre todo a la experiencia e ingenio de Blas de Lezo, consiguieron repeler todas las tentativas de los ingleses. De forma que, sin recursos suficientes para un sitio tan largo, con el paso de las semanas los hombres de Vernon que no morían en batalla lo hacían a causa del hambre y las enfermedades. Así las cosas, las tropas británicas se retiraron el 20 de mayo de 1741 sabiendo que habían sido derrotadas en la batalla más decisiva de la guerra.

Finalmente, a pesar de los siete años más que duró la guerra y de la enorme cantidad de recursos movilizada por ambas partes, la guerra del Asiento terminó sin un claro vencedor, al final del conflicto la situación siguió siendo la misma que al principio. Sin embargo, ambas potencias encontrarían problemas más graves que resolver en sus respectivos territorios que les impedirían retomar un conflicto entre ellas, aunque aprovecharían otras guerras para seguir pinchándose mutuamente.

Bibliografía:

García Rivas, M. (2012). «En torno a la biografía de Blas de Lezo», en Itsas Memoria. Revista de estudios marítimos del País Vasco, 7, pp. 487-522. Untzi Museoa-Museo Naval de Donostia-San Sebastián.

Martínez Laínez, F. y Canales Torres, C. (2009). Banderas lejanas. La exploración, conquista y defensa por España del territorio de los actuales Estados Unidos. EDAF.

Quintero Saravia, G. M. (2016). Don Blas de Lezo. Biografía de un marino español. EDAF.

Thomas, H. (1998). La trata de esclavos. Historia del tráfico de seres humanos de 1440 a 1879. Planeta.

Victoria, P. (2005). El día que España derrotó a Inglaterra. Altera.

1755 – Moonspell y el terremoto de lisboa

Era la mañana del 1 de noviembre cuando un gran temblor de tierra sacudió la capital portuguesa. Tronó un sonoro ruido sordo que hizo crujir los edificios y, tras él, se hizo el silencio. Aquellos poco más de seis minutos se hicieron eternos para los lisboetas. Pero no sabían que lo peor estaba por llegar.

Portada del disco de Moonspell ‘1755’ (2017). Fuente: Wikipedia.

El terremoto de Lisboa está considerado por muchos la primera gran catástrofe de la era moderna y uno de los mayores temblores de tierra de la historia de la humanidad. Tal fue la trascendencia del suceso, que la banda portuguesa de heavy metal Moonspell decidió dedicarle en 2017 no una canción, sino un disco conceptual completo. Se trata además de algo singular en la trayectoria de este grupo, pues está prácticamente en su integridad escrito en portugués, tan solo algunas frases en latín y en castellano rompen la dinámica. Destacamos esto porque hasta ese momento Moonspell había trabajado casi exclusivamente en inglés. Además, otra novedad es que en este álbum cuentan con la participación de artistas ajenos al mundo del metal como Paulo Bragança, cantante de fado (aunque Moonspell ya había tenido alguna experiencia con el fado que comentaremos en otro momento).

Abanão a terra treme: el terremoto

Nao, nao deixara pedra sobre pedra

Nao, nao restara ninguem sobre e terra

Uma cidade perdida e sete mares num so

Estos son versos extraídos de la segunda canción del undécimo disco de la banda de heavy metal portuguesa Moonspell. Canción y álbum tienen el mismo título: 1755. Ese fue el fatídico año en que tuvo lugar el desastre al que aludimos.

Vistas de Lisboa desde el Castelo do Sao Jorge. Fuente propia.

Había amanecido un apacible y soleado Día de Todos los Santos, pero a las 9:35 exactamente la tierra vibró bajo Lisboa. A aquel primer temblor le siguieron dos más en un intervalo de apenas unos minutos, y a lo largo de la mañana se sucedieron dos réplicas más. El segundo temblor, mucho mayor que el primero, agrietó las fachadas de iglesias y palacios, derribó techumbres y muros de viviendas, y abrió las calles con grietas de varios metros de ancho. Tras el tercer temblor el silencio fue aún más aterrador que el propio rugido de la tierra. Para entonces una espesa nube de polvo había cubierto ya las ruinas de la ciudad.

Posteriormente se estimaría la magnitud del terremoto en un 9 en la escala Richter, aunque no es una medida oficial, ya que sería precisamente este seísmo de 1755 el que daría origen a la sismología como ciencia: en los años siguientes científicos como John Bevis o John Michell abrieron el camino a esta disciplina con estudios basados precisamente en el terremoto de Lisboa.

A ferro e a fogo: el incendio

Tras aquellos tres primeros temblores, cuando parecía que llegaba el momento de ponerse en pie y tratar de salvar lo que se pudiera, la gran nube de polvo que cubría la ciudad se vio salpicada por las luces de fogatas repartidas aquí y allá. En apenas unos minutos, los restos de la ciudad estaban siendo devorados por un inmenso incendio.

En la actualidad son muchos los estudios que coinciden en responsabilizar al incendio posterior de la mayor parte de los destrozos en la ciudad. Pero, ¿por qué un incendio de tal magnitud tras el terremoto?

Parece lógico pensar que tras un terremoto en el siglo XVIII se pudiera desatar un incendio a causa de la iluminación a base de velas, pero es que además debemos recordar que el seísmo se produjo la mañana del 1 de noviembre, cuando iglesias e incluso viviendas estaban plagadas de velas en recuerdo a los difuntos con ocasión de la festividad de Todos los Santos. Al final, como dice la penúltima canción del disco, Todos os santos:

Apesar da matança

Dos corpos caídos

Que decoram as colinas

Faz dia em Portugal!

Lanterna dos afogados: el tsunami

Por miedo a las llamas y nuevos temblores, algunos supervivientes emprendieron la huida buscando refugio en el puerto y en cuevas próximas al estuario del Tajo. Pero hacia las once de la mañana, justo antes de que se produjera una nueva réplica, pudieron observar cómo las aguas empezaban a retroceder. El Atlántico se alzó como un muro frente a las costas lusas. Aquella pared de agua avanzó de forma violenta, asolando con todo cuanto encontró a su paso desde Cascais hasta la propia Lisboa.

El tsunami llegó con tres olas sucesivas de gran altura, y su impacto arrasó los muelles y la parte más baja de la ciudad. Según los expertos, este maremoto se debió a que el epicentro del terremoto debió situarse en el Atlántico, a unos 200 kilómetros al suroeste del cabo San Vicente, en la falla Azores-Gibraltar, aunque resulta muy difícil establecer un punto exacto.

A las aguas y sus víctimas se refieren varios versos a lo largo del disco, pero es la última canción la que se dedica a ellos por completo: Lanterna dos afogados. Es la única canción que no es original de Moonspell, sino que es obra del grupo de rock brasileño Os paralamas do suceso.

Uma cidade perdida: los destrozos

Os escombros da terra

O fogo que inunda

A água que queima

A cinza no ar

Escombros da terra, ruínas

La canción Ruínas expone así de bien el panorama de Lisboa tras la catástrofe: una ciudad perdida. Tierra, fuego y agua parecían haberse confabulado para asediar la ciudad aquel día. Entre los propios temblores, el incendio y el maremoto las víctimas mortales se cifran entre los 12.000 en las estimaciones más optimistas, y las 60.000 e incluso las 100.000 de las más pesimistas (pero también las más aceptadas). El terremoto arrasó por completo la ciudad, capital de un imperio importantísimo para comprender la Edad Moderna no solo europea sino mundial. Se estima que los daños rondaron el 90% de edificios de Lisboa, sobre todo a causa del incendio posterior. La mayor parte de las iglesias fueron destruidas, así como los archivos e incluso el Palacio Real.

Aunque Lisboa era una ciudad próspera y muy rica, capital de un imperio comercial, lo cierto es que la mayor parte de las riquezas se concentraban precisamente en esa ciudad, la pérdida de una capital así suponía perder todo un Imperio. Y esto venía a ocurrir precisamente en un momento en que las compañías británicas empezaban a monopolizar el comercio con América en detrimento de los intereses portugueses y españoles.

Renasce Lisboa: la reconstrucción

Rebentam, as águas

Um sinal dos tempos

E nasce a nova lisboa

No primeiro de novembro!

Renasce lisboa

Sin embargo, el terremoto marcaría el inicio de una nueva etapa para la historia de Portugal. Fernando Ribeiro, vocalista y letrista de Moonspell señala en el séptimo título del disco, 1 de novembro, que renace Lisboa, pero renace también Portugal, pues el impacto del seísmo trascendía los límites de la ciudad e incluso del Imperio.

El responsable de perfilar la recuperación sería Sebastião José de Carvalho e Melo, más conocido como el Marqués de Pombal, a la sazón primer ministro del país por encargo del rey José I.

Desde el primer momento había sabido tomar las riendas de la situación y empezó a marcar personalmente las directrices a cuerpos de bomberos, sanitarios y demás. De hecho, a día de hoy se siguen publicando estudios acerca de su figura como el iniciador de estrategias de comunicación y respuesta ante situaciones de crisis. Por ejemplo, se valora mucho su acierto al priorizar la sepultura de las víctimas para evitar que a los daños se pudiera sumar una epidemia: Enterrem-se os mortos, alimente-se os vivos (enterrad a los muertos y alimentad a los vivos), es una de las directrices que dio el ministro y así aparece citada en la canción Evento, sexto tema del álbum.

‘El Marqués de Pombal mostrando la reconstrucción de Lisboa’, cuadro del pintor francés Louis-Michel van Loo. Fuente: Wikipedia.

El Marqués de Pombal es la persona que mejor personifica el despotismo ilustrado en Portugal. Su gobierno significó la renovación total de Lisboa y tuvo la capacidad de convertir la catástrofe en una oportunidad para crear un proyecto urbanístico mucho más práctico.

Deus culpado: la culpa de Dios

É já deus quem nos mente

Culpado, culpado, culpado

És apenas um homem

Um escravo de Deus

Autor do desastre

Son varias las canciones del disco que aluden a Dios, pero en estos versos de la cuarta canción del disco, Desastre, se llega incluso a señalar a Dios como responsable del suceso. Y esto no es gratuito: las consecuencias del terremoto no fueron únicamente materiales. 

Debemos aquí recordar que la catástrofe tuvo lugar en pleno auge de la Ilustración, y algunos pensadores de la talla de Voltaire se hicieron eco del acontecimiento (Poema sobre el desastre de Lisboa y Cándido) y llegaron a plantear un debate teológico en torno a la idea de la bondad de Dios: ¿puede un Dios infinitamente bondadoso permitir la destrucción y el sufrimiento? A juicio de autores actuales, el terremoto de Lisboa serviría de paradigma a muchos de los pensadores para comenzar un proceso de “descristianización” ilustrada e incluso de un incipiente ateísmo.

El terremoto de Lisboa de 1755 fue un acontecimiento trascendental y no solo por los daños causados: alteró por completo el aspecto de la ciudad de Lisboa para convertirla en lo que es hoy, produjo cambios de calado en la ciencia y supuso el acta de nacimiento de la sismología como disciplina de conocimiento, sirvió de base para debates filosóficos y teológicos que aún hoy siguen abiertos… y, sin embargo, no parece que abunden las publicaciones en torno a este suceso, al menos no de naturaleza histórica, pues la mayor parte de las escasas publicaciones las realizan científicos y filólogos.

Así que no podemos sino agradecer a Moonspell que rescatase este episodio de la historia para dedicarle un álbum completo a aspectos tan diversos como el miedo, la religión, la política y demás, todos ellos vinculados a la catástrofe. 

Bibliografía:

Alberola Romá, A. (2005). “El terremoto de Lisboa en el contexto del catastrofismo natural en la España de la primera mitad del siglo XVIII”. Cuadernos dieciocho, 6, 19-42. Universidad de Salamanca.

Escalante, F. (2000). “Voltaire mira el terremoto de Lisboa”. Cuadernos hispanoamericanos, 600. Agencia Española de Cooperación Internacional.

Kendrick, T. D. (1956). The Lisbon Earthquake. Methuen & co.

Peñalta Catalán, R. (2009). “Voltaire: una reflexión filosófico-literaria sobre el terremoto de Lisboa”. Revista de Filología Románica, 26, 187-204. Universidad Complutense.

Enlaces de interés:

El disco completo se puede escuchar en el canal oficial de Moonspell en YouTube.