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Carus de Sekaiza – Salduie y la segunda guerra celtíbera

Carus, líder de Belos
Sangra hoy con ellos
Venga la ofensa a tu hogar
Carus, lucha hoy por Sekaiza
Muéstrales el rumbo
De la victoria por lograr

De esta forma comienza la canción «Carus de Sekaiza» de la banda de folk metal Salduie. El grupo toma su nombre de la ciudad sedetana del siglo III a. C. que se situaba en la actual Zaragoza, lugar de donde son originarios. Salduie se caracteriza por trasladarnos a la Hispania prerromana y contar las historias de estos pueblos así como sus enfrentamientos con Roma. La canción que analizaremos a continuación es la segunda de su álbum Belos, publicado en 2016 y que nos presenta los acontecimientos que rodearon a Caro de Segeda.

Para este tema hemos decidido analizar las estrofas de forma cronológica para evitar saltos, por lo que están desordenadas. Aquí el lyric video.

Los acontecimientos que narra la canción se enmarcan dentro de las conocidas como guerras celtíberas de los siglos III y II a. C., que se pueden dividir en tres fases: la primera guerra celtíbera o de los lusones; la segunda, en la que participan belos, titos y arévacos; y la tercera guerra celtíbera o de Numancia.

Los celtíberos

¿Quiénes eran los celtíberos? Esta denominación proviene del griego para designar a unos pueblos con características celtas que residían en Iberia. En un principio, el conocimiento que se tenía de estas gentes se hizo por el contacto entre ejércitos que incluían mercenarios celtíberos, por lo que la localización real de estos pueblos era difusa. Será en el siglo III a. C., durante la conquista romana de la península ibérica, cuando los historiadores latinos comiencen a tener verdadera consciencia de la existencia de este pueblo identificándolos así como naturales de un país y no como meros mercenarios de ejércitos que combatían en regiones en la que no habitaban.

El territorio de Celtiberia quedó delimitado como los habitantes del Sistema Ibérico central y sus alrededores. La realidad es que este territorio ha sido cambiante y en él se encuentran grupos culturales diversos. El caso que nos atañe se enmarca en el territorio de los belos.

En rojo los arévacos, en amarillo oscuro los belos y en amarillo los titos. Fuente: Wikipedia.

Pueblo belo, mis hermanos
Por Sekaiza alzad la voz
Que el clamor de la batalla
Estremezca su valor

Sekaiza (también escrita como Sekaisa, Sekeisa, Sekeida) es el nombre celtíbero que tenía la ciudad de Segeda, que se encuentra entre las actuales poblaciones de Mara y Belmonte de Gracián en Zaragoza. Esta ciudad era un oppidum o ciudad que se encontraba en una elevación del terreno y que, además, estaba fortificada.

Esta ciudad se configuró como un lugar de importancia en el siglo II a. C. debido a las acuñaciones de moneda que se relacionan con ella ya que fue la primera de las ciudades celtíberas en emitir moneda.

Moneda de Sekaiza. Fuente: Wikipedia.

Las guerras celtíberas

En el año 180 a. C. Tiberio Sempronio Graco, que por aquel entonces era procónsul de la Hispania Citerior tuvo que acudir en ayuda de la ciudad de Caravis (aliada de Roma) cuando fue asediada por tropas celtíberas. Un año después había pacificado el territorio y firmado tratados con diversos pueblos, entre los que se encontraban los belos y los titos. Estos pactos consistían en la rendición, pago de tributos a Roma y la obligación de aportar tropas al ejército romano.

Apiano nos dice lo siguiente con respecto a estos pactos: «Llevó a cabo tratados perfectamente regulados con todos los pueblos de esta zona, sobre la base de que serían aliados de los romanos. Les dio y tomó juramentos que serían invocados, en muchas ocasiones, en las guerras futuras».

Tras este pacto comienza un periodo de paz conocido como la Pax Sempronia, título que da comienzo al álbum de Salduie. Esta paz fue rota en lo que se conoció como la segunda guerra celtíbera, que tuvo lugar entre los años 154-152 a. C.

Es aquí donde aparece nuestro protagonista: Caro de Segeda, que es la voz que canta la canción en primera persona y dice lo siguiente:

Quinto Fulvio Nobilior, tú
¿Dónde estás?
Pagarás tu opresión
Por mi tierra esclavizar

Altas murallas
Mi ciudad levantará
¡Largo!, !fuera!
Este oppidum es mi hogar

El casus belli de la segunda guerra celtíbera fue el problema con las murallas de la ciudad de Segeda. Esta ciudad, debido a su expansión decidió ampliar la fortificación ya existente. La noticia no gustó en Roma y el Senado prohibió la construcción de las murallas y la exigencia del pago de tributos.

Nombraron casus belli
Los muros de Sekaiza
Declararon la guerra
La liga celtíbera nació ante la invasión

Apiano nos muestra a una población que se ha ido haciendo fuerte y, probablemente, fuera una amenaza para Roma. En su Iberia nos dice que «Esta ciudad forzó a otras más pequeñas a establecerse junto a ella; se rodeó de unos muros de aproximadamente cuarenta estadios de circunferencia y obligó también a unirse a los titos, otra tribu limítrofe». La medida de cuarenta estadios parece exagerada pues se trataría de una ampliación de en torno a 7’4 kilómetros, dando lugar a una ciudad de unas 300 ha, algo improbable teniendo en cuenta el resto de ciudades de la época (Numancia contaba con unas 7’2 ha y Sagunto entre 8 y 10 ha). Existen cálculos que nos dicen que la ciudad de Segeda podría haber llegado a las 17 ha, lo cual la convertiría en la ciudad de más extensión del norte peninsular. Probablemente las causas de la guerra tuvieran más que ver con la amenaza que suponía una ciudad en expansión.

Siguiendo el relato del autor, Segeda se defendió ante el Senado argumentando que los pactos no prohibían la ampliación de la muralla sino la fundación de nuevas ciudades. Además, ya estaban exentos de pagar los tributos acordados.

A causa de esta disputa, Quinto Fulvio Nobilior fue enviado a Hispania a hacer frente a esta rebelión al mando de un ejército de treinta mil soldados en el año 153 a. C.

Foto aérea del yacimiento de Segeda. Fuente: Burillo Mozota, F. (2005). La ciudad celtibérica que cambió el calendario. Fundación Segeda.

¡Belos!

Y aunque buscamos refugio en Numancia
Me eligieron para esta batalla
No hay más opción que lograr la victoria
Te perseguiré hasta el final

Los segedanos huyeron con sus familias de la ciudad al conocer la aproximación del ejército romano y pidieron acogida a los arévacos, quienes los aceptaron entre ellos en la ciudad de Numancia. Fue en este momento en el que Caro fue elegido como líder para luchar contra los ejércitos romanos.

Recordarán con tinta oscura en su historia
Este error colosal
No olvidarán, seis mil cayeron por mi gloria

Tres días más tarde de esta elección, un ejército celtíbero compuesto de veinte mil soldados y cinco mil jinetes (según Apiano) realizó una emboscada al ejército romano, resultando en una contundente victoria celtíbera que se saldó con la muerte de alrededor de seis mil soldados romanos. El ejército de la República tuvo que huir y en la persecución dieron muerte a Caro, a quien Apiano definió como hombre de valor.

Hoy escrito queda el día
En que Roma cambiará
Sus costumbres y sus fechas
Por la guerra declarar

Recordarán con tinta oscura en su historia
Este error colosal
No volverán en Vulcanalia a alzar sus tropas
Tras caer a mis pies

La batalla tuvo lugar el día 23 de agosto, el día en el que se celebraban las Vulcanales, o fiestas en honor a Vulcano, en las que se hacían una serie de sacrificios animales en unas hogueras para que no hubiera incendios en las cosechas. Apiano nos señala que por la derrota sufrida «desde aquel tiempo, ningún general romano quiso comenzar un combate voluntariamente en este día». Como dice Salduie: No volverán en Vulcanalia a alzar sus tropas.

Con la afirmación de Hoy escrito queda el día en que Roma cambiará sus costumbres y sus fechas hay que realizar un análisis más concienzudo. Si seguimos adelante en la canción nos encontramos con la siguiente estrofa que nos da una de las claves a analizar:

Cambiaron las calendas
Por los idus de marzo
Para iniciar el año
Y elegir a su senado

Si bien es cierto que la situación en Hispania provocó que en el año 153 a. C. los cónsules fueran elegidos en enero y no en marzo, esta guerra no fue determinante para el cambio de las costumbres y las fechas en las que se desarrollaba la vida romana. Lo que se adelantó fue el año político, cosa que ya se había hecho con anterioridad. Por otra parte, el año civil y religioso ya llevaba varios siglos comenzando el día 1 de enero (podéis ampliar la información sobre este día en este artículo de Antigua Roma al día).

Recreación en Mara de la batalla entre celtíberos y romanos en vuclanalia. Fuente: Heraldo de Aragón.

Tres días después de esta derrota, Nobilior marchó a Numancia con apoyo de un contingente de trescientos jinetes númidas y diez elefantes enviados por Masinissa, rey de Numidia.

El desarrollo de la batalla era favorable para los romanos hasta que en las murallas, uno de los elefantes perdió el control y comenzó una huida en desbandada de estos animales, provocando el desconcierto del ejército romano que hubo de retirarse con aproximadamente cuatro mil bajas.

Ese mismo invierno el ejército romano sufrió más bajas debido a las malas condiciones climáticas y Nobilior fue sustituido por Marco Claudio Marcelo, quien llegó a la península con un contingente de ocho mil soldados y quinientos jinetes para continuar la guerra. Las victorias de Marcelo y el perdón que ofreció a las ciudades conquistadas fue un aliciente para que otras ciudades pidieran la paz. Marcelo, por su parte, recomendó al Senado romano que considerara volver a los pactos firmados por Tiberio Graco.

Polibio cuenta que los celtíberos enviaron embajadas a Roma para considerar la paz. Tanto belos como titos fueron admitidos dentro de la urbe pero los arévacos no, al considerarlos aún como enemigos, por lo que acamparon a la otra orilla del Tíber.

Tras la negociación, el Senado perdió la confianza en Marcelo debido a su «cobardía» y decidieron enviar a Aulo Postumio Albino y Lucio Licinio Lúculo, quienes se prepararon para entrar en campaña.

La guerra no terminaría aquí, pero si la entrada. Los años posteriores a estas negociaciones entre romanos y celtíberos se mantendría una tensión permanente con continuas agresiones que desembocarían en la última fase de estas guerras: la toma de Numancia. Polibio se refirió a estas guerras como «la guerra de fuego» por «lo ininterrumpido de los choques».

Bibliografía:

Alvarado, A. J. L. (2005). Los celtíberos. Real Academia de la Historia, Editorial Complutense, Universitat d´Alacant / Universidad de Alicante.

Apiano. (2016). Historia romana I. RBA Libros.

Burillo Mozota, F. (2005). La ciudad celtibérica que cambió el calendario. Fundación Segeda.

Campo, J. P. (2005). Polibio, Fabio Píctor y el origen del etnónimo «celtíberos». Gerión, 23(1), 115-136.

¿En qué mes comenzaba el año en la Antigua Roma? • Antigua Roma al Día. (2018, enero 1). Antigua Roma al Día. https://antiguaroma.com/comienzo-enero-roma/

Polibio. (2016). Historias. Libros XVI-XXXIX. RBA Libros.

Cato Major: Carthago Delenda Est! – Ex Deo, Catón y Cartago

Ex Deo es una banda canadiense de Death metal melódico que basa sus letras en la historia de Roma. El título de la canción que analizaremos hoy es Cato Major: Carthago Delenda Est, que pertenece al disco The Immortal Wars, publicado en 2017. Nos encontramos ante un disco conceptual basado en las guerras púnicas. El título de la canción escogida es una verdadera declaración de intenciones: «Catón el Viejo: Cartago debe ser destruida». Con esta premisa comienza una canción a modo de discurso del propio Catón hacia el senado romano en el que alienta a la destrucción de Cartago.

Ex Deo. Fuente: Encyclopaedia Metallum.

«I call Cato to the Senate floor»

Con la llamada a Catón a hablar en el senado comienza la canción. Esta primera frase está rodeada de un ambiente digno de una película de Hollywood, con redobles de caja, evocando la imagen de nuestro protagonista en el centro de la sala y dando comienzo a su discurso diciendo «Solo hay un único camino, ¡Cartago debe ser destruida!». Tras esto la canción rompe y se desarrollan el resto de estrofas. De momento dejaremos la destrucción de Cartago para más adelante.

Catón y la segunda guerra púnica

El nombre de nuestro protagonista es Marco Porcio Catón, conocido como el viejo, el mayor o el censor, por su labor en el desempeño del cargo. Además de ser político también fue escritor y militar. Centrémonos en este último aspecto.

Threat feeds the lies to kill the bloodline
Ideals of Rome, the idea of prosperity
Freedom (freedom), freedom (freedom), guides me through the heart

I am a soldier of Rome
I am descendant of Mars
I am the son of Jove
The son of Jove

Catón combatió en la segunda guerra púnica y la banda utiliza este hecho como introducción en el discurso. En él se presenta como un soldado de Roma, hijo de Marte (dios de la guerra) y de Júpiter. Durante esta contienda luchó en Tarento, Metauro (batalla en la que murió Asdrúbal Barca) y África.

Mapa de los movimientos en la segunda guerra púnica. En círculos azules los lugares en los que participó Catón. Editado de Wikipedia.

Hannibal, great general of the Carthaginian hordes
Barbarian, this is your final stand

How dare you invade our lands, and break the treaty
A thousand miles away, a forgotten reign

La canción continúa con un mensaje hacia los cartagineses y hacia Aníbal, hermano de Asdrúbal, quién sustituyó al último frente al ejército cartaginés. Catón también recuerda al pueblo cartaginés que rompieron el Tratado del Ebro, en el que se establecía que los cartagineses no podían expandirse hacia el norte del río y los romanos hacia el sur. Cuando los cartagineses sitiaron la ciudad de Sagunto, que no se encontraba al norte del río, se desencadenó la segunda guerra púnica. Ello se debió a que esta ciudad era aliada de Roma. Este enfrentamiento mantuvo a cartagineses y romanos en guerra durante diecisiete años (218-201 a. C.) y terminó tras la Batalla de Zama y la capitulación de Cartago.

La derrota cartaginesa supuso la reducción de la flota, la pérdida de territorios fuera de África y el pago de reparaciones de guerra, entre otras condiciones. El tratado podría haber anulado a Cartago, pero no fue así, pues la ciudad volvió a tener una gran prosperidad económica.

Carthago delenda est

Esta prosperidad económica fue advertida años más tarde, en el 157 a. C., por el propio Catón, quien tuvo que hacer de mediador entre Cartago y Masinisa, que se encontraban en conflicto. La embajada que envió Roma quedó impresionada por la riqueza de la ciudad y el aumento de la población. Ante el peligro que suponía esta situación, el ya anciano Catón terminaba todos sus discursos con la coletilla «Por lo demás, opino que Cartago debe ser destruida». En latín esta frase que solía decir es Ceterum censeo Carthaginem esse delendam. Sin embargo, por mucho tiempo se pensó que la locución correcta era Carthago delenda est, la cual ha llegado hasta nosotros atribuyéndola de forma errónea a nuestro protagonista.

Busto atribuido a Catón el viejo. Fuente: Wikipedia.

Plutarco cuenta lo siguiente: al dar a conocer su opinión sobre cualquier asunto, añadía a lo dicho lo siguiente: «Me parece bien que Cartago no exista». Pero, en sentido contrario, Publio Escipion, llamado Nasica, siempre terminaba diciendo y declarando: «Me parece bien que Cartago exista». En el senado se dio el debate de qué hacer con la ciudad, por una parte, la prosperidad de Cartago suponía una amenaza para los romanos, por otra parte, los defensores de no entrar en guerra afirmaban que Roma necesitaba de enemigos fuertes para que los romanos no se descuidaran en su soberbia.

Rise General Scipio and lead us to victory!
«Mars is by our side. Raise your gladius. As we are the light, they are the darkness. For this republic, for honor, we are Romans!»

La destrucción de Cartago fue la última empresa política de Catón e incluso murió sin ver cómo se llevaba a cabo. Plutarco narra que Catón profetizó que la guerra terminaría con un hombre, joven entonces, que servía en el ejercito como tribuno militar y mostraba acciones de prudencia y audacia en los combates. Cuando se dieron a conocer estos hechos a Roma, afirman que al enterarse Catón dijo: Sólo él tiene una mente sagaz, los demás vagan por allí como sombras.

Y más o menos ocurrió de esta forma pues tres años después de su muerte Escipión Emiliano culminó la campaña con la destrucción de la ciudad en el año 146 a. C.

Cuenta Apiano que Escipión lloró al ver la ciudad arder y realizó una oración lamentando el destino de Cartago, comparándolo con Troya y reflexionando sobre la posibilidad de que ocurriera algo similar a Roma.

Bibliografía:

Apiano – Guerras Púnicas. (s. f.). Recuperado 29 de noviembre de 2020, de http://www.anarkasis.net/Apiano/guerras-punicas.html

Cabeza, G. F. (1990). El Período de las primeras guerras púnicas. Akal.

Goldsworthy, A. (2019). La caída de Cartago: Las Guerras Púnicas, 265-146 A.C. Grupo Planeta.

Little, C. E. (1934). The Authenticity and Form of Cato’s Saying «Carthago Delenda Est». The Classical Journal, 29(6), 429-435. JSTOR.

Martínez-Pinna, J., & Domínguez, D. P. (2016). Breve historia de las Guerras Púnicas. Ediciones Nowtilus S.L.

Plutarco. (2016). Vidas paralelas IV: Aristides – Catón. Filepemén – Flaminino. Pirro – Mario. RBA Libros.

El sitio de Alesia – Eluveitie

Eluveitie es un grupo de folk metal suizo que se caracteriza por el empleo de instrumentos tradicionales centroeuropeos y celtas como la zanfona o la gaita. Sus letras tratan casi en exclusiva de mitología y cultura celta, más concretamente de los pueblos galos que poblaron su tierra, Suiza, y de hecho es habitual el uso de la desaparecida lengua gala en sus canciones. Pero han venido a parar a nuestro blog de la mano de una de las mayores victorias romanas, así que os proponemos un viaje a la Antigüedad para comprender por qué un grupo de folk suizo decide dedicar una canción a este acontecimiento.

Hablamos de la canción «Alesia», decimocuarta canción del disco Helvetios, quinto álbum de estudio lanzado en 2012. Y los hechos que nos narra la canción se remontan al año 52 a. C., a un momento en que Roma llevaba ya más de un siglo tratando de someter a los galos que poblaban los territorios de las actuales Francia, Bélgica, parte de Italia, Alemania y Países Bajos y, claro, Suiza.

La canción «Alesia» de Eluveitie en su canal oficial de YouTube.

La conquista de aquellos territorios se estaba convirtiendo en una empresa costosa para el ejército romano, pero sería un general romano el que le daría el empuje definitivo, Cayo Julio César. Por aquel entonces César acababa de ser nombrado procónsul de esos territorios recién conquistados, pero necesitaba progresar en la política romana para alcanzar sus ambiciosos objetivos, y una forma de hacerlo era añadiendo triunfos y victorias a su currículum. Así, decidió aplicar una política muy agresiva con los pueblos nativos galos que le permitiera regresar a Roma habiendo sometido toda la Galia de forma definitiva.

Mientras Julio César conseguía reunir a un ejército formado por varias legiones, milicias provinciales y mercenarios, los galos organizaron una gran confederación de tribus al frente de la cual pusieron al líder de los avernos, Vercingétorix, uno de los principales promotores de la unión frente a los romanos. Comenzó así el enfrentamiento entre las tropas romanas de César y las galas de Vercingétorix. Eluveitie tiene otras canciones dedicadas a Vercingétorix y a la Guerra de las Galias como «Kingom Come Undone» o «Carnutian Forest«.

Estatua de Vercingétorix levantada en el siglo XIX en el lugar donde estuvo Alesia. Fuente: Wikipedia.

Curiosamente, una migración fue el detonante de la alianza y el último gran enfrentamiento galo-romano: en el año 58 a. C. los helvecios, la tribu celta que poblaba la actual suiza y que da nombre al disco en que se incluye la canción, se vieron obligados a migrar a causa de las presiones de los pueblos germanos sobre su territorio. César, alegando que acudía para proteger a los galos del empuje germano para que no corrieran la misma suerte que los helvecios y de paso contener a estos, desplazó a sus tropas y llevó a cabo una invasión en toda regla de la Galia.

Tras restablecer las fronteras y asegurarlas, el ejército romano se estableció en el territorio ocupado y poco a poco fue imponiendo sus políticas, lo que fue despertando a la resistencia gala. Hubo varios levantamientos contra las presiones fiscales que fueron duramente reprimidas por las fuerzas de César. Algunas de estas rebeliones llegaron a desembocar en la extinción de tribus completas, cuyos individuos acababan ejecutados o convertidos en esclavos.

Vercingétorix aprovechó estas circunstancias para lanzar discursos contra el dominio romano que acabaron recalando en las distintas tribus que le fueron brindando un apoyo que desembocó en la formación de esa gran confederación ya en el 52 a. C.

Comenzó entonces un levantamiento por casi toda la Galia que en la primavera de aquel año dio lugar a una persecución contra los galos comandados por Vercingétorix por parte de las tropas romanas. La estrategia del galo pasaba por evitar un enfrentamiento directo y tratar de ir debilitando y agotando a los romanos aplicando tácticas como la tierra quemada. No obstante, se dieron a lo largo de los meses varias batallas y asedios. Y mientras tanto, más tribus se sumaban a la causa de Vercingétorix.

En verano, César llevó a cabo una reorganización de sus fuerzas que le permitió enfrentarse a los galos de forma más ágil y rápida, lo que obligó a las fuerzas de Vercingétorix a abandonar su estrategia y reunirse en Alesia.

Alesia era el nombre del principal oppidum de la tribu de los mandubios, es decir, una fortificación en un punto elevado que en este caso hacía las veces de capital de este pueblo. Allí se refugiaron los rebeldes galos y desde allí enviaron peticiones de auxilio a todos los pueblos aliados.

La canción de Eluveitie comienza con un tono relajado y la suave voz de Anna Murphy describe el que podría ser el momento en que los de Vercingétorix cruzan las puertas de la ciudad, aunque también podría corresponder a otro momento que veremos más adelante.

The grass was as green as it always was that sinister day

(La hierba era tan verde como siempre aquel día siniestro)

The blackbirds sang their songs as they always did that black-letter day

(Los mirlos cantaban sus canciones como siempre aquel día ominoso)

We passed the great gate for the very last time

(Atravesamos la gran puerta por última vez)

I did not look back, I knew we’d stay

(No miré atrás, sabía que nos quedaríamos)

En lugar de atacar directamente la ciudad, César decidió sitiarla. Para ello se inspiró en el asedio de Numancia que llevó a cabo Publio Cornelio Escipión, distribuyó a sus legiones en campamentos de campaña que rodearon toda la fortificación, de forma que los galos quedaron completamente aislados, no solo sin escapatoria, sino también sin acceso a recursos básicos para su supervivencia.

La situación se extendió durante semanas, durante las cuales, lejos de aflojar su cerco, los romanos unieron sus campamentos con unas grandes murallas con torres distribuidas de forma regular a lo largo de todo el cerco.

Reconstrucción de las murallas, torres y fosos romanos en el actual Museo-Parque de Alesia. Fuente: Wikipedia.

En la sexta semana, las reservas de alimentos de Alesia eran ya insuficientes para mantener a toda la población, de forma que las autoridades galas decidieron expulsar de la ciudad a todos los civiles que no pudieran luchar, muchos de ellos miembros de sus propias familias: ancianos, mujeres, niños, discapacitados… De esta forma, el problema de su sustento pasaba a ser de los romanos, pero cuando los expulsados tocaron a las puertas de César ofreciéndose incluso como esclavos, este los rechazó, pues sabía que no tenía alimentos suficientes para sus tropas y para ellos, así que alrededor de unas 10.000 personas acabaron muriendo de hambre entre Alesia y los campamentos romanos. Se trata, sin lugar a dudas, del momento más trágico de todo este episodio y del que muy probablemente nos hable en realidad la canción. Esto es al menos lo que parece cuando los guturales de Chrigel Glanzmann irrumpen en la canción para acompañar a la voz de Murphy):

I knew they would not let us go leave the death strip

(Sabía que no nos dejarían abandonar la franja de la muerte)

I saw the gleam in their eyes of fear and enslavement

(Vi el reflejo de temor y esclavitud en sus ojos)

Suffering from the crushing weight

(Sufriendo por el peso aplastante)

I knelt ground take me home

(Supliqué que me llevaran a casa)

Y llega estribillo al grito de «Alesia, Alisanos«. Alesia ya sabemos que es el nombre de la ciudad, y Alisanos, aunque a los españoles nos pueda sonar así, no es un gentilicio, sino el nombre de un dios galo que algunos estudios relacionan directamente con esta localización, de forma que sería un dios local cuyo culto se extendió quizá a otros puntos de cultura celta. Y sigue:

Wake me when I’m gone

(Despiértame cuando me haya ido)

Ianotouta, eternity

Desconocemos si Ianotouta tiene alguna relación con alguna deidad o si sencillamente es la palabra gala para eternidad.

Proclaim our barren sacrifice

(Proclama nuestro sacrificio inútil)

On that ground we cherished life

(En esa tierra amamos la vida)

We embraced death

(Aceptamos la muerte)

As the children’s cries trailed off

(Mientras se perdían los llantos de los niños)

Sob yielded deathly hush

(Tras los sollozos llegaba un silencio mortal)

The grass was as green as it always was that sinister day

(La hierba era tan verde como siempre aquel día siniestro)

As we walked the alleys like thousand times before

(Mientras caminábamos por las calles como miles de veces antes)

I knew we’d stay

(Sabía que nos quedaríamos)

Outside Alesia

(Fuera de Alesia)

We offered a living sacrifice

(Ofrecimos un sacrificio en vida)

Outside the doors of Alesia

(Fuera de las puertas de Alesia)

Where our tears run dry

(Donde se secaron nuestras lágrimas)

Quizá, la referencia que hace la letra al sacrificio hecho en el exterior de Alesia, invite a interpretar toda la canción de Eluveitie como una reflexión hecha por una de las personas expulsadas de la ciudad y que encontraron su final de forma dramática en aquella tierra de nadie.

A comienzos de octubre llegó a las proximidades de Alesia el ejército formado por los pueblos aliados que habían recibido las solicitudes de auxilio que habían enviado los de Vercingétorix en su llegada a la ciudad. Este ejército de socorro era imponente, formado por varias decenas de miles de hombres (hay estimaciones de entre 50.000 y 60.000 hombres). Sin embargo, el procónsul se había preparado para esta eventualidad: tras construir la primera muralla que rodeaba Alesia y comunicaba los campamentos romanos, ordenó construir una segunda muralla paralela y frente a ella se colocaron estacas, fosos y toda clase de trampas y obstáculos que impidieran al ejército de socorro aproximarse a ella.

Reconstrucción de los obstáculos levantados por las tropas romanas. Fuente: timetravelrome.com.

Así, César y sus hombres estaban sometidos a una especie de asedio dentro de un asedio. Sin embargo, el tiempo seguía jugando en contra de los refugiados en Alesia, así que el primer día ya intentaron, sin éxito, romper las líneas romanas. Tras un segundo intento igualmente infructuoso, los galos lograron localizar un punto donde las defensas romanas eran más débiles a causa de la geografía y prepararon un ataque a ese punto que puso en jaque a los romanos, pues incluso desde Alesia los sitiados se organizaron para atacar el mismo punto. Para ambos bandos ese tercer encuentro era decisivo: los romanos se arriesgaban a que se unieran las fuerzas de Alesia y las del exterior y que estas lograsen romper las defensas romanas, mientras que los galos se quedaban sin tiempo y una tercera derrota podía suponer la pérdida total de esperanzas.

Consciente de ello, el propio César relata en su obra La guerra de las Galias cómo en ese momento decidió salir personalmente al encuentro de los enemigos, con la idea de que al ver su capa carmesí, sus hombres recuperasen la motivación para luchar. Gracias o no a su capa, el refuerzo al frente del cual se colocó el general desequilibró la balanza de nuevo en favor de los romanos. Los sitiados vieron cómo el ejército exterior era aplastado y decidieron abandonar la lucha y refugiarse de nuevo tras las puertas de Alesia, quedando de nuevo la victoria en manos romanas.

Al día siguiente, Vercingétorix reunió a los principales líderes en Alesia para tomar una decisión. Sobre la mesa tan solo dos opciones: el suicidio del líder galo o su entrega al enemigo. Finalmente la decisión fue la entrega de todos con vida. Poco a poco fueron saliendo de Alesia, entregando sus armas a los romanos y quedando a su merced.

Vercingétorix arroja sus armas a los pies de César, por Lionel Royer (1899).

El propio Vercingétorix se arrodilló ante César después de entregarle sus armas, este lo hizo encadenar y lo llevó con él a Roma encadenado como símbolo de su triunfo sobre la Galia. En Roma, el líder galo se mantuvo preso en el Tullianum (aunque algunos historiadores ponen en duda este dato), una célebre prisión próxima a los foros de la ciudad, a la espera de la celebración del triunfo de César para ser estrangulado a continuación. Sobre si fue estrangulado por orden de César o del Senado y sobre su encierro existen varias teorías distintas.

El triunfo de César en Alesia marcó el final de la Guerra de las Galias, a pesar de nuevas resistencias, batallas y asedios, el grueso de las tropas galas había sido derrotado, y en apenas dos años más, toda la Galia se convirtió en una provincia romana.


Bibliografía:

César, J. (2017). La guerra de las Galias. [Traducción de Ramírez de Verger, A.] Cátedra.

Goldsworthy, A. (2005). El ejército romano. Akal.

Goldsworthy, A. (2007). César. La biografía definitiva. La Esfera de los Libros.

Montanelli, I. (2003). Historia de Roma. Debolsillo.

Roldán, J. M. (2008). Césares. Julio César, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón. La Esfera de los Libros.

VVAA. (2017). La batalla de Alesia. El fin de la guerra de las Galias. 50Minutos.

Enlaces de interés:

Otra canción sobre Alesia: «Storm the Gates of Alesia«, de Ex Deo.

Para saber más sobre el asedio de Alesia, te recomendamos este podcast de HistoCast.