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Nanking – Exodus y la Violación de Nankín

En el año 2010 Exodus publicó su noveno álbum de estudio Exhibit B: The Human Condition. Un álbum en el que se mezcla política, guerra o muerte y nos enseña el lado más crudo y oscuro de la condición humana. Antes de abordar el tema de la canción que hemos escogido merece la pena que nos centremos en la propia portada del disco que se aprecia en el video a continuación. La portada se trata de un «Hombre de Vitrubio» convertido en un esqueleto que porta armas en sus manos, una biblia e incluso un chaleco bomba. Una portada que trata de mostrar este lado más retorcido del ser humano, en palabras de Gary Holt (guitarrista y compositor de Exodus): la obra de arte representa al hombre y su afinidad por el derramamiento de sangre, la ignorancia y la capacidad general para ser llevado como ovejas al matadero.

La canción que analizaremos a continuación es «Nanking» , que trata sobre lo que se conoce como «la Violación de Nankín», un episodio ocurrido durante la Segunda guerra sino-japonesa.

Sadistic soldiers of the rising sun
1937’s when the rape had begun
The ancient city fell under imperial rule
By an engine of war and lust, savage and cruel

La primera estrofa comienza dirigiéndose a los soldados japoneses «soldados del sol naciente» a los que tilda de sádicos y nos dice que en 1937 comenzó la «violación». Las causas de esta guerra fue la política imperialista japonesa tras la Primera guerra sino-japonesa. Después del incidente de Mukden en 1930, la región de Manchuria pasó a manos japonesas en 1934 y desde ahí iniciaron una política destinada a consolidar posiciones en el norte de China, lo que aumentó la tensión entre ambos gobiernos. En 1937 se produjo el incidente del Puente de Marco Polo cerca de Pekín que dio lugar a una serie de pretextos para iniciar una guerra y precipitar las acciones de Japón sobre China. En julio de ese mismo año las tropas japonesas comenzaron una guerra de conquista que se dirigió hacia Nankín, ciudad protagonista de nuestra canción y capital de China en ese momento.

La estrategia japonesa se basó en asestar un gran golpe a Nankín y forzar la rendición china. Esta ciudad destaca por ser relativamente vulnerable debido a su posición geográfica ya que se encuentra encajada en un recodo del río Yangtsé y está rodeada de agua.

Localización de Nankín. Fuente: Google maps.

Assembly line efficiency of killing machines
Unbridled fury of the sick and obscene
Systematic sexual degradation
The more perverse the greater exaltation

El camino hacia la capital comenzó a finales de noviembre y en pocas semanas el ejército japonés arrasó con las poblaciones adyacentes a Nankín. El 7 de diciembre los japoneses se encontraban a las puertas de la ciudad y el 13 ya habían penetrado en ella comenzando el horror que describe la canción.

La entrada a Nankín

El ejército japonés entró a la ciudad con la siguiente orden: Todos los prisioneros de guerra han de ser ejecutados. Método de la ejecución: dividir a los prisioneros en grupos de a doce. disparar a matar por separado. Sin embargo, había un problema y es que en la ciudad quedaban más de medio millón de civiles y un ejército de en torno a 90.000 soldados chinos frente a los 50.000 del ejército japonés.

La orden de asesinar a todos los prisioneros podría haberse debido a que eran bocas que alimentar y que la supervivencia de estos podría suponer sublevaciones y altercados. Para poder llevar a cabo las ejecuciones los japoneses optaron por engañar a los que se rendían con la falsa promesa de mantenerlos con vida. Sorprendentemente para los japoneses, los soldados chinos apenas mostraron resistencia y se rindieron con facilidad, entregando sus armas y aceptando la derrota. Poco a poco el ejército japonés fue eliminando a los soldados. La mayor matanza ocurrió junto a la montaña Mufu, en el que fueron ejecutadas 57.000 personas en su mayoría soldados, aunque también civiles.

Nowhere to hide, nowhere to run
They turned the waters of the Yangtze red with blood
Cast aside and brutalized
Terrific horror made to terrorize

Tras la rendición en masa de los soldados, el día 13 de diciembre la ciudad había capitulado definitivamente. Los japoneses ocuparon los edificios gubernamentales y comenzaron los saqueos, violaciones y el exterminio de civiles.

En los primeros días tras la conquista mataron a civiles aleatoriamente y en cualquier sitio de la ciudad disparando cuando se les antojaba. Por la ciudad corrían los ríos de sangre y los ciudadanos no podían escapar de ese horror. Como dice Exodus «Ningún lugar para esconderse, ningún lugar para correr» ya que no solo asesinaron civiles en las calles sino que el ejército japonés fue casa por casa investigando que no hubiera soldados escondidos. No solo los civiles de la ciudad eran asesinados sino también los de las poblaciones que se encontraban alrededor de Nankín ya que los japoneses disparaban a cualquier joven chino bajo el pretexto de que podían ser antiguos soldados. Los cuerpos de tantas personas se fueron apilando junto al río llegando a teñirlo literalmente de rojo, circunstancia que también recoge la banda en el estribillo de la canción «enrojecieron las aguas del Yangtsé con sangre».

Cuerpos de víctimas junto al río Quinhuai, afluente del Yangtsé, a las afueras de Nankín. Fuente: Wikipedia.

Bestial and violent, six weeks of suffering
So black was the day they marched through the gates
Their fate was beckoning

La masacre de Nankín acababa de empezar y se desarrollaría a lo largo de seis semanas. «Bestial y violento, seis semanas de sufrimiento» continúa el estribillo. Par diciembre de ese año la mitad de la población había huido de la ciudad (pasó de un millón a unas 500.000 personas) y los que quedaron, en muchos casos, eran civiles de las comarcas de alrededor de Nankín que esperaban que la ciudad les protegería. Muchos civiles chinos recibieron a los japoneses con júbilo pensando que así obtendrían el perdón de los invasores y podrían proseguir con sus vidas. Sin embargo, desde el momento en el que tomaron la ciudad, los crímenes se fueron perpetrando indiscriminadamente.

Las torturas

Tanks ran over men nailed to boards
Decapitations with an officer’s sword
Gang rape of women, both the young and the old
Frozen to death in waters ice cold

Disembowelment, some are buried alive
Suicide’s preferred for those who survive
The stench of corpses everywhere in the streets
Dogs feast on the rotting meat

Matar se convirtió en un juego para los soldados japoneses y Exodus nos narra en estas estrofas algunos de los métodos que utilizaron para asesinar y torturar a la población. Uno de ellos fueron los entierros prematuros por los que los soldados japoneses obligaban a los cautivos a cavar una fosa, otro grupo enterraba al primero, el siguiente al segundo grupo y así sucesivamente «Muchos eran enterrados vivos». Los japoneses alargaban la agonía de los civiles agonía con enterramientos parciales hasta el pecho o la cabeza. El destino de estos enterrados era servir de diana o ser atropellados por tanques.

Civiles chinos siendo enterrados vivos. Fuente: Wikipedia.

Los blindados también se utilizaron para atropellar a prisioneros que clavaron en tablas a lo largo de la ciudad «Los tanques atropellaron a los hombres clavados en tablas». Por supuesto, también mutilaron a estos prisioneros con bayonetas, sables o agujas.

También fueron quemadas vivas una gran multitud de personas, así como la muerte por hielo, en la que obligaban a los civiles a realizar agujeros en el hielo del río y a meterse en el agua para ser inmediatamente acribillados «Congelados hasta la muerte en aguas heladas».

La última estrofa también nos habla de perros que «se dan un festín con carne podrida» aunque la realidad es más aterradora, pues una de las torturas era precisamente ser despedazados por perros de presa.

Las violaciones

Thousands forced into prostitution
So many years and still no restitution
The carnage of Carthage so easily outdone
Add all the blood you get 1200 tons

En esta estrofa se habla de las violaciones que sufrieron las mujeres. Probablemente esta sea una de las mayores violaciones en masa de la historia, se estima que entre 20.000 y 80.000 mujeres fueron violadas. Sin embargo, los datos estadísticos no sirven para medir el horror vivido durante estas seis semanas.

Los soldados japoneses violaron sin distinción de clases sociales, en muchas ocasiones hasta la muerte. En los registros que hacían casa por casa exigían dinero y «chicas jóvenes» por lo que la vida en Nankín tenía un doble peligro para las mujeres: el de quedarse dentro de la ciudad y ser vendida por sus propias familias o el de huir hacia la zona de seguridad exterior y ser interceptadas en el camino.

Las mujeres chinas fueron violadas en cualquier parte y a cualquier hora: en plena calle, a la luz del día sin que nadie interviniera. Tampoco había distinción de edad, muchas mujeres ancianas fueron atacadas sexualmente hasta la muerte y, si apenas hubo respeto por las ancianas, lo peor se lo llevaron las niñas de la ciudad. Estas últimas no solo eran violadas sino que también mutiladas o cortadas por la mitad tras el acto sexual.

La violación de mujeres con frecuencia venía acompañada de la masacre de familias enteras y muchas de estas mujeres fueron forzadas a la prostitución como explica la canción.

Esta misma estrofa termina haciendo una comparación entre el destino de Nankín y el de Cartago tras la tercera guerra púnica (del que ya hablamos aquí).

Conclusión

Massacre removed from history books
No mention of men hung from iron hooks
All counter to the rules of war
They made a city an army’s whore

Los datos de esta masacre y violaciones se han adulterado a lo largo de los años y diversos estudios arrojan cifras muy dispares. Por un lado, algunos autores japoneses dan cifras inferiores a 200.000 asesinados, llegando incluso a la cifra de menos de 3.000 personas. Algunos estudios chinos dan cifras superiores a 400.000 personas asesinadas.

No obstante, lo interesante de esta circunstancia es que mientras se producía este fatídico acontecimiento, la prensa norteamericana era bien informada. Por lo que los japoneses decidieron poner a funcionar un aparato propagandístico para influir en la opinión pública en vez de exigir a sus tropas que cesaran la masacre. En Shangai se podía leer el titular «La armoniosa atmósfera de la ciudad de Nankín rezuma bienestar», dónde se afirmaba que «el Ejército Imperial entró en la ciudad, envainó las bayonetas y estrechó las múltiples manos agradecidas para examinarlas y curarlas». Esta propaganda no sirvió de mucho y antes de que terminara la II Guerra Mundial, comenzaron los juicios contra los generales japoneses que permitieron tales atrocidades y que se prolongaron hasta 1946. Estos procesos judiciales resultaron en condenas de muerte para una serie de altos cargos aunque no todos los implicados (incluidas la familia imperial y el propio Hirohito) fueron condenados.

Juicio en el Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente. Fuente: Wikipedia.

El final de la canción es un canto hacia lo desapercibida que ha pasado esta historia en la memoria colectiva. Si bien es cierto que para China es un episodio muy relevante, los japoneses tratan de mantenerlo oculto y para lo que se conoce como «occidente» esta historia apenas aparece en los libros.

Posiblemente las torturas que se cometieron en Nankín no se alejen de la barbarie nazi que todos conocemos. Por el contrario, el mundo occidental apenas toma conciencia de algo que no considera suyo o que considera lejano y es posible que de ahí venga la queja de la propia banda cuando habla de una «masacre eliminada de los libros de historia» e incluso llegan a sentenciar con un «convirtieron una ciudad en la puta de un ejército» mostrando con ello cómo se le ha dado la espalda a esta historia y criticando el lado más oscuro de la condición humana.

Bibliografía:

Chang, I. (2017). La violación de Nanking: El holocausto olvidado de la Segunda Guerra Mundial. Capitán Swing Libros.

Lai, B. (2018). Chinese soldier vs japanese soldier: China 1937–38. Bloomsbury Publishing.

Paine, S. C. M. (2005). The sino-japanese war of 1894-1895: Perceptions, power, and primacy. Cambridge University Press. Whitehurst,

G. W. (2020). The china incident: Igniting the second sino-japanese war. McFarland.

Shiroyama – Sabaton y el último samurái

Cuenta la leyenda que la noche del 23 de septiembre de 1877, un grupo de personas, bajo una brillante luna, bebieron, cantaron y compartieron poemas sobre guerra, honor y muerte. A la mañana siguiente, los últimos samuráis eran definitivamente derrotados en Shiroyama y la rebelión de Satsuma llegaba a su fin.

Inspirados por esta historia, la banda sueca Sabaton compuso la canción de Shiroyama en la que se narra esta última batalla que significó la desaparición de los samuráis como clase social. La canción se incluye en su octavo álbum de estudio, publicado en 2016, llamado The Last Stand. Se trata de un álbum conceptual en el que, literalmente, se cuenta «la historia de un extraordinario acto de desafío por parte de una unidad militar superada en número o sin armamento». En el caso que nos atañe, esta última resistencia no es solo un acto militar remarcable sino que es la defensa del modo de vida samurái frente a la occidentalización del país que se empezó a desarrollar en la conocida como la Restauración Meiji.

Antes de adentrarnos en la canción de Sabaton es necesario realizar unos apuntes sobre el contexto histórico que precede al trágico final de Shiroyama. Nos trasladamos así a 1854, año en el que se firmó el tratado de Kanagawa entre Japón y Estados Unidos que ponía fin a la política aislacionista del estado nipón. Esta situación mostró a la sociedad japonesa el atraso que tenían con respecto a otras potencias y el prestigio del shogunato quedó en entredicho. Este fue el caldo de cultivo para una guerra entre tradicionalistas y modernistas que acabó con la victoria de los partidarios de la modernización del país para poder constituirse como una nueva potencia. La restauración se llevó a cabo en 1868 y en ella se restituyó el poder del emperador Mutsuhito que, con anterioridad, había tenido un mero papel simbólico.

It’s the nature of time

That the old ways must give in

It’s the nature of time

That the new ways comes in sin

En estas primeras estrofas, Sabaton nos pone en la tesitura de que lo nuevo ha entrado en contacto con lo antiguo, y que lo tradicional acabará por sucumbir ante el avance natural. ¿Cómo se produjo este acontecimiento en Japón? En un principio, los que apoyaron la modernización del país dieron por sentado que la restauración del poder imperial serviría para lograr un país más moderno, capaz de competir con el resto del mundo pero no se atendió a la posibilidad de que estos cambios pudieran trastocar la sociedad tradicional japonesa.

Unos cambios que se realizaron a través de medidas entre las que hay que destacar la más drástica de ellas, que no fue otra que la abolición de la clase samurái. Esto se hizo rápidamente a través de reformas como la supresión de los feudos en favor de las prefecturas, controladas por el gobierno central y en propiedad del mismo, así como el cambio en el status social de la clase samurái. En un principio, el modo de vida de los daimyôs y samuráis que auparon esta restauración del poder imperial no sufrió cambios, pues pronto formaron parte del nuevo gobierno. Sin embargo, el estado comenzó a adoptar medidas sociales encaminadas a minar los privilegios y, con ello, la influencia de la clase samurái sobre el resto de la sociedad. Estas medidas incluso afectaron a la vestimenta, el lenguaje y la cultura, resultando una verdadera afrenta a las tradiciones japonesas.

Mapa de Japón. En Rojo la prefectura de Kagoshima, en verde la de Tokio. Mapa retocado de absolutviajes.com

When the new meets the old

It always end the ancient ways

And as history told

The old ways go out in a blaze

Encircled by a vulture

The end of ancient culture

The dawn of destiny draws near

Sabaton muestra en estas líneas que las antiguas costumbres se apagan de manera drástica y que la antigua cultura se encuentra rodeada y atacada por «lo nuevo». Ciertamente, el final del mundo samurái ocurrió de forma violenta y rápida. Es en este punto en el que hace aparición nuestro protagonista, Saigô Takamori.

Saigô fue uno de los generales que apoyaron la restauración Meiji e incluso formó parte del gobierno hasta que, en 1873, debido a una serie de desavenencias políticas, decidió retirarse al antiguo feudo de Satsuma, ahora conocido como prefectura de Kagoshima, y fundar una academia militar. En estas academias se estaba entrenando a un ejército privado fiel a Satsuma y pronto saltaron las alarmas en la corte imperial. Esta preocupación no era en vano, pues el dominio de Satsuma había resultado vital para la restauración del poder imperial y en él se encontraba un verdadero arsenal militar. El gobierno central decidió que ese arsenal debía ser trasladado a Osaka y se realizó una operación secreta nocturna que fue frustrada por los guerreros de la provincia.

Cuando ocurrió este incidente Saigô se encontraba fuera de la provincia y al volver se encontró con un territorio en crisis en el que corría el rumor de que el gobierno central quería asesinarlo e intervenir militarmente en la zona. Además, en el fondo, también estaban las cuestiones acerca del modo de vida samurái que estaba siendo destruido.

Por estos motivos, en febrero 1877, el ejército de Satsuma se organizó y comenzó la expedición hacia Tokio para protestar ante el emperador por lo que él consideraba un gobierno corrupto y amoral. Hay que destacar que su lealtad estaba con el emperador y detestaba convertirse en un rebelde hacia un gobierno que él mismo ayudó a construir. Sin embargo, debido a las afrentas de Tokio decidió partir hacia allí para luchar contra los verdaderos enemigos del emperador.

En el camino se realizó un asalto al castillo de Kumamoto que resultó un fracaso. Con ello, las expectativas de llegar a Tokio quedaban truncadas y la rebelión comenzaba a diluirse. El ejército imperial se hizo fuerte con la derrota de Saigô y los arrinconaron en la colina de Shiroyama.

Imperial force defied, facing 500 samurai

Surrounded and outnumbered

60 to 1, the sword face the gun

Bushido dignified

It’s the last stand of the samurai

Surrounded and outnumbered

El estribillo de esta canción muestra el resultado final de esta campaña militar que se saldó en la colina Shiroyama. Allí, un grupo de unos cientos de samuráis tomaron posiciones alrededor de la cresta y fueron rodeados por un ejército de alrededor de treinta mil efectivos. Las fuerzas imperiales comenzaron un bombardeo constante de artillería.

An offer of surrender

Saigo ignore contender

The dawn of destiny is here

La leyenda cuenta que el 23 de septiembre el general imperial Yamagata envió una carta a Saigô instándole a abandonar su lucha. Un mensaje en el que alababa el honor demostrado a través de su valiente lucha y en el que no se ofrecía clemencia ni una rendición al uso. Como bien describe Sabaton, Saigô ignoró la oferta y el ejército imperial se preparó para el asalto final que tendría lugar a la mañana siguiente.

Sin posibilidades de victoria, los supervivientes lanzaron una carga colina abajo bajo un fuego intenso en la que Saigô resultó gravemente herido. Tras esto, fue retirado del campo de batalla y se alejó a un lugar tranquilo para cometer seppuku, el suicidio ritual por desentrañamiento de los samuráis. Este acto es controvertido porque no se encontraron heridas en el abdomen de Saigô. Sin embargo, se sabe que su segundo, Beppu Shinuske, decapitó a Saigô y escondió su cabeza.

Ilustración japonesa de la carga samurái frente al ejército imperial. Saigô aparece en el centro, con vestiduras rojas, montado sobre un caballo beige.
Fuente: Wikipedia.

Until the dawn they hold on

Only 40 are left at the end

None alive, none survive

Shiroyama

Tras la muerte de Saigô, solo quedaban vivos unos cuarenta samuráis que decidieron cargar contra el ejército bajo el fuego enemigo y morir. De esta forma la rebelión de Satsuma llegaba a su fin y con ella morían los valores de los samuráis.

Esta rebelión se considera la verdadera guerra a la que tuvo que hacer frente la Restauración Meiji. Se tardó alrededor de seis meses en sofocarla y las pérdidas humanas fueron cuantiosas. El fracaso de las rebeliones samuráis se produjo por su propia concepción del mundo y la nula cooperación entre ellos. Como resultado, el gobierno pudo encargarse de cada revuelta de forma individual.

Más tarde, Saigô fue perdonado de forma póstuma por el emperador y se convirtió en un héroe nacional, que representaba los valores de los samuráis y la cultura japonesa. Debido a ello, a día de hoy, la visión que se tiene de Saigô Takamori no es la de un mero samurái, sino un mito que se ha trasladado a la literatura, al arte, al cine y, en este caso, a la música. Lo cual es significativo pues en el imaginario popular se conoce a Saigô como «el último samurái».

Izquierda: Estatua de Saigô con el uniforme militar imperial. Shiroyama (Kagoahima). Fuente: nippon.com
Derecha: Estatua de Saigô vestido con ropa tradicional. Parque Uedo (Tokio). Fuente: gotokio.org

Bibliografía:

Buck, J. H. (1973). The Satsuma Rebellion of 1877. From Kagoshima Through the Siege of Kumamoto Castle. Monumenta Nipponica, 28(4), 427-446.

Harootunian, H. D. (1959). The Progress of Japan and the Samurai Class, 1868-1882. Pacific Historical Review, 28(3), 255-266

Jansen, M. B. (2002). The Making of Modern Japan. Harvard University Press.

Mounsey, A. H. (1879). The Satsuma Rebellion: An Episode of Modern Japanese History ; with Maps. J. Murray.

Turnbull, S. (2011). Samurai: The World of the Warrior. Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Shiroyama Official Lyric Video

Página oficial de Sabaton