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The Ballad of Mary – Grave Digger y María I de Escocia

La canción que analizaremos en esta entrada es «The Ballad of Mary (Queen of Scots)», de la banda alemana Grave Digger. Este tema se incluye en el séptimo álbum de la banda llamado Tunes of War. Se trata de un disco conceptual sobre las luchas escocesas por la independencia de Inglaterra desde la Edad Media hasta el siglo XVIII. La canción escogida es una balada que versa sobre María Estuardo, también conocida como María I de Escocia.

The Ballad of Mary en el W.O.A. – Grave Digger ft. Doro Pesch

My fingers touch the solid stones
Strong and cold, they keep me from home
Imprisoned like a wingless dove
Far away from the land I love

La canción está escrita en primera persona y comienza relatando que María se encuentra en una estancia de «piedras sólidas, fuertes y frías», encerrada y alejada de la tierra que ama. ¿Cómo una reina acabó en esta situación? Hagamos un flashback.

Los primeros años

María nació en 1542, siendo la única hija legítima del rey escocés Jacobo V. Tan solo a los 14 días de edad fue proclamada reina debido a la muerte de Jacobo, por lo que durante sus primeros años se sucedieron las regencias. Esta situación trató de aprovecharla el rey Enrique VIII de Inglaterra concertando un matrimonio entre su hijo y María. Sin embargo, pronto encontró la oposición por parte de los católicos escoceses de la mano del cardenal Beaton, el cual llevó a cabo una política en favor de la defensa del catolicismo, poniendo los ojos de Escocia en otro aliado católico: Francia. La alianza entre ambos países debía realizarse mediante el matrimonio de María y el de Francisco, hijo de Enrique II de Francia. Sus primeros años de vida se caracterizaron por un constante movimiento hasta que fue enviada a Francia a recibir educación en 1548.

En 1558 falleció María I Tudor, también conocida como María la sanguinaria por su persecución contra los protestantes en su afán de convertir Inglaterra nuevamente en un reino católico. La sucesión al trono presentaba una serie de problemas: por un lado, la futura Isabel I era medio hermana de María, pues era hija de otro matrimonio de Enrique VIII. Por otro, los partidarios de María Estuardo, nuestra protagonista, reclamaban el trono al considerar a Isabel como ilegítima. Sin embargo, el parlamento inglés validó la sucesión de Isabel al considerar que Enrique VIII había excluido a los Estuardo de la línea sucesoria, siendo María I la última reina católica de Inglaterra.

Genealogía de las casas Tudor (morado) y Estuardo (verde). Fuente: Wikipedia.

Un año después, en 1559, falleció el rey francés Enrique II, siendo Francisco y María proclamados reyes de Francia a la edad de 17 y 15 años respectivamente. Mientras tanto, en Escocia, la madre de María había sido nombrada regente y los partidarios del protestantismo se habían hecho fuertes tomando las armas contra el gobierno, involucrando a Inglaterra y Francia. En 1560 murió la madre de María y se realizó un tratado entre Inglaterra y Francia que acabaría con la guerra civil desatada en Escocia y el cual beneficiaría a los protestantes (aunque María nunca llegó a ratificarlo).

En diciembre de 1560 ocurrió otra desgracia que cambiaría la vida de María: la muerte de su esposo Francisco II, lo que la dejaba en una posición vulnerable. Los siguientes nueve meses los pasó en Francia y después partió hacia Escocia a reclamar el trono.

Vuelta a Escocia

La situación en Escocia también era adversa para ella pues los protestantes se habían hecho con el poder y no aceptarían a una reina católica. Para ello necesitaba contar con apoyos externos y pidió ayuda a su prima Isabel I, reina con la que se disputó el trono inglés.

María I pudo llegar a su país natal y gobernar unos años, sin embargo, tuvo que aceptar la convivencia con los protestantes, lo que causaría problemas en el futuro. En 1561 se casaría con su segundo esposo lord Darnley, candidato católico, Lo que llevó a una rebelión por parte de los protestantes que hicieron oposición a este matrimonio durante años.

Lord Darnley se convirtió en un gobernante incapaz y celoso. Esta situación llevó a María a ir restándole poder. Incluso se pensó en una ruptura del matrimonio o en eliminar al marido consorte. Con él tuvo un hijo, el futuro Jacobo VI, pero para 1565 el matrimonio hacía aguas. Poco después, mientras Darnley se encontraba recuperándose de una enfermedad, una fuerte explosión ocurrió en el lugar en el que se hospedaba y su cuerpo fue encontrado en el jardín, aunque sin signos de haber muerto por la explosión.

La abdicación

Se rumoreaba que María era amante del conde de Bothwell, James Hepburn, el cual fue acusado como principal sospechoso de la muerte de Darnley. Sin embargo, fue absuelto y más tarde secuestró a María y la violó consumando un supuesto matrimonio ya concertado, según los enemigos de la reina.

At Carberry Hill I lost my crown
My husband fled my luck went down
In England’s hands I fell
Eighteen years a living hell

Este matrimonio fue muy impopular, desde diversos sectores escoceses no podían entender que María se hubiera desposado con el presunto asesino de su anterior marido. Los lores protestantes decidieron tomar las armas y se enfrentaron a la reina y su marido en Carberry Hill, lugar en el que ni siquiera hubo batalla, pues las tropas reales desertaron durante las negociaciones.

La reina y los lores negociaron un salvoconducto para el conde de Bothwell y la restitución de María en el trono. Sin embargo, al día siguiente, fue arrestada y encerrada en un castillo en el lago Leven dónde se vio obligada a abdicar en favor de su hijo Jacobo VI, quien apenas contaba con unos meses de vida, por lo que el conde de Moray, que era protestante, se situó como regente.

Monumento en Carberry Hill en honor a María I. Fuente: Wikipedia.

En esta estrofa María nos cuenta que «perdí mi corona en Carberry Hill, mi marido huyó» (Darnley acabó exiliado en Dinamarca). De esta forma María caería en manos inglesas y comenzaría su encierro, que duró dieciocho años «un infierno viviente».

Sin embargo, consiguió escapar del castillo de Leven y realizar un ataque contra las tropas de Moray que se saldó con una derrota y la huida de María. Poco después fue apresada y ahora sí que empiezan estos dieciocho años y medio bajo custodia de castillo en castillo. Es posible que María esperara que su prima Isabel I la ayudara en su empresa de retomar el reino, pero los intereses políticos pesaron más que los lazos de sangre y la reina de Inglaterra no confiaba en María, quien era la principal persona fuerte de la oposición católica.

María I de Escocia por François Clouet. Fuente: Wikipedia.

En los primeros años de cautiverio se sucedieron varios acontecimientos: en primer lugar, María comenzó a tener correspondencia con Thomas Howard, cuarto duque de Norfolk y llegaron a prometerse. A Isabel I no le sentó bien que hicieran esto a sus espaldas y encerró al duque en la Torre de Londres. A continuación, en 1570, asesinaron a Moray (regente de Escocia) y tuvo lugar la rebelión en el norte de Inglaterra por parte de varios lores católicos que querían liberar a María, aunque ella no fue partícipe.

En agosto de ese mismo año, el duque de Norfolk fue liberado y participó en una conspiración aún mayor para casarse con María, buscando el apoyo de otros países del continente. Esta fue descubierta y el duque fue juzgado y ejecutado.

En los siguientes años las conspiraciones contra Isabel I se sucedieron y fracasaron todas. El ascenso a los tronos inglés y escocés por parte de María se hacían imposibles y su presencia era concebida como la gran amenaza de la monarquía inglesa.

Isabel I de Inglaterra. Fuente: Wikipedia.

The Scottish crown belongs to me
Yet I’m bound I can not flee
With iron claws England holds tight
All is lost no chance to fight

Es en este punto en el que Grave Digger escribe la canción. Con una María que lleva años encerrada, anhelando su libertad y exponiendo quiénes son sus enemigos «Inglaterra se aferra con garras de hierro» y con el ansia de restituirse en el lugar que le corresponde, en este caso, el trono de Escocia « la corona escocesa me pertenece, sin embargo, estoy atada, no puedo huir».

Nos presenta a una María Estuardo que ya ha perdido las ganas de luchar, derrotada y siendo consciente de que el final de su vida será encerrada y sin libertad.

Cold walls are my reward
Loneliness engulfs my soul
I’ve been true I gave my heart
Stained tears I cried

I long to be free again
To walk in peace again
Scotland cries her queen is lost
Agony’s her friend again

Lo cierto es que los últimos años de vida de María fueron tortuosos: conspiraciones, traslados forzosos a otros castillos, sometimiento a custodia permanente y, por ultimo, un proceso judicial que terminaría con su ejecución el 8 de febrero de 1587.

Parece ser que su última noche la pasó rezando y organizando su testamento. ¿Podría ser este el momento elegido por Grave Digger para la letra de la canción? No lo sabemos con certeza, pero leyendo la letra observamos que nos presentan a una María Estuardo que está viviendo el fin de sus días y que reflexiona sobre su vida anterior anhelando «ser libre de nuevo, caminar en paz otra vez» y termina sentenciando que «Escocia llora que su reina está perdida. La agonía es su amiga otra vez».

Y hasta aquí la canción de una de las historias más apasionantes de la época. María I fue una de las grandes protagonistas del conflicto entre las iglesias católica y anglicana que se llevó al plano político con la lucha por el trono inglés y al plano familiar con la disputa entre dos primas, María I e Isabel I.

De este personaje se ha escrito mucho, debido a que se conservaron multitud de cartas y los procesos fueron bien documentados. Por un lado, fue una mujer que recibió multitud de ataques de sus enemigos protestantes, por otro lado, recibió grandes alabanzas desde el mundo católico lo que ha convertido su vida en una gran novela al modo de tragedia. La cual resulta atractiva para dedicarle no solo esta canción sino un sinfín de obras de ficción histórica.

Bibliografía

Abbott, J. (1848). History of Mary, Queen of Scots. Harper.

Fraser, A. (1971). Mary Queen of Scots. Panther.

Plowden, A. (2011). Two Queens in One Isle: The Deadly Relationship of Elizabeth I and Mary Queen of Scots. The History Press.

Walton, K. (2006). Catholic Queen, Protestant Patriarchy: Mary Queen of Scots and the Politics of Gender and Religion. Springer.

¿Por qué fue Ozzy Osbourne a la cárcel?

«Mi padre siempre dijo que algún día yo haría algo grande: “Tengo un presentimiento contigo, John Osbourne”, solía decirme después de unas cuantas cervezas. “O acabas haciendo algo muy especial o acabas en la cárcel”. Y llevaba razón mi viejo. Antes de cumplir los dieciocho ya estaba en la cárcel».

Así comienza el primer capítulo de las memorias de Ozzy Osbourne (I Am Ozzy), mítico vocalista de Black Sabbath. 

El paso de Ozzy Osbourne por la cárcel es de sobra conocido, sin embargo, se ha mitificado mucho, y según el lugar donde busquemos encontraremos distintos motivos, se exagerará la condena, su experiencia, e incluso se encontrarán detalles erróneos como el que relaciona su paso por prisión con el célebre tatuaje con su nombre en los nudillos. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Indaguemos en lo que el propio Ozzy cuenta al respecto.

John Michael Osbourne, que es su nombre real, nació en 1948 en el seno de una familia muy humilde de Aston, en Birmingham. A la cabeza de esta familia numerosa se encontraba su padre, trabajador nocturno de General Electric, y su madre, trabajadora diurna de la fábrica Lucas. Ambos engendraron seis hijos, tres niñas y tres niños, siendo Ozzy el mayor de los varones, pero menor que sus hermanas.

El pequeño Ozzy Osbourne. Fuente: El País.

Las dificultades económicas de la familia no eran ningún secreto, y Ozzy era perfectamente consciente de ello. Con quince años y terminado el colegio, el ambiente industrial y deprimido de Aston no ofrecía muchas opciones a un adolescente. Lo máximo a lo que aspiraban los jóvenes era a, con suerte, entrar como aprendiz en alguna fábrica. Y las únicas alternativas viables eran el ejército, la migración o la delincuencia.

En un primer momento, probó suerte con la primera vía, pasó por distintos trabajos pero la mayoría le duraron apenas un día, como fue el caso de su experiencia como afinador de bocinas de coche. Y cuando al fin encontró uno que le gustaba en un matadero, se encontró con unos compañeros que no hacían sino burlarse de él y gastarle bromas pesadas, hasta que un buen día Ozzy perdió los estribos y acabó pegando una paliza a uno de ellos.

Había intentado las otras dos vías, pero el ejército lo había rechazado y la migración era algo que no se podía plantear una persona sin unos recursos mínimos, así que, tras el despido del matadero, se lanzó a la última opción: el robo.

De niño había hecho ya sus pinitos robando manzanas, al principio solo para comer, y luego para vender. De ahí pasó al robo de parquímetros y, poco a poco, empezó a probarse en el mundo del robo en tienda. En sus memorias, él mismo se burla de sus escasas habilidades, pues repetía siempre el mismo modus operandi en los mismos sitios. Así que estaba cantado que tarde o temprano le pillarían.

No fue ningún asalto a una casa lo que lo llevó a la cárcel, tampoco un secuestro, robo con agresión ni ninguna otra teoría de esas que se pueden leer por internet, sino el robo en una tienda de ropa que ya había frecuentado anteriormente. 

En efecto, no era la primera vez que robaba en Sarah Clarke’s, pero sí que sería la última. La primera le había salido bien y había logrado vender todo lo robado, sin embargo en la fatídica ocasión que le llevaría a prisión había cometido una serie de patéticos errores: el primero, no llevar una linterna, así que a tientas cogió lo que pilló y, cuando por fin salió a la luz, descubrió que había robado petos y ropa interior de bebé. Y aquello, por lo que fuera, no tenía tanta salida en el mercado.

Volvió a entrar y se llevó un televisor, pero al saltar un muro cayó en una zanja de tal manera que quedó aplastado bajo el propio aparato. Así que cuando logró salir de debajo, tuvo que abandonar el televisor porque pesaba demasiado.

Y dicen que a la tercera va la vencida, y podría parecerlo, porque en su tercer asalto logró llevarse un puñado de camisas que sí que podría vender. Pero también cometió otro error que descubriría días más tarde, cuando la policía llamó a la puerta de su casa y uno de los agentes dijo: «A thumbless glove, eh?». El incompetente ladrón se había puesto guantes para llevar a cabo su robo, pero los guantes eran unos mitones, de los que no cubren los dedos.

Aunque se le ofreció no ir a la cárcel si pagaba una multa que incluso era asequible para su pobre familia, su padre se negó a pagarla para dar una lección a Ozzy, así que el juez le impuso tres meses de prisión que cumpliría en la decimonónica cárcel de Winson Green, en su propia ciudad. Tres meses, nada de seis meses ni mucho menos de años como se puede leer en algún sitio.

Prisión Winson Green. Además de Ozzy, otros presos ilustres que pasaron por sus celdas fueron Michael Collins o Ashley Blake. Fuente: itv.com.

De hecho, no llegó a cumplir ni tres meses, pues por buen comportamiento y por los trabajos realizados en prisión, se le permitió salir a las seis semanas. No obstante, el mismo Ozzy ha reconocido en varias entrevistas y en sus propias memorias que aquella breve estancia le bastó para saber que no quería volver a pisar un lugar como aquel. La violencia y la continua tensión que pudo ver (aunque no la sufrió directamente) le produjo tal rechazo, que hasta el día de hoy ha bordeado la legalidad lo justo para no tener que entrar de nuevo en prisión. Él mismo reconoció años después que su padre hizo bien al no pagar aquella multa y hacerle pasar por aquella experiencia.

Ozzy Osbourne junto a sus padres. Fuente: El País.

Si bien no sufrió ninguna agresión ni nada parecido en su paso por Winson Green, vio de cerca situaciones traumáticas, así que optó por esa colaboración para poder salir lo antes posible. Y mientras tanto mataba el tiempo como podía, siendo uno de sus entretenimientos los tatuajes. Era común entre los presos tatuarse distintos motivos con punzones y tinta china. En su caso, se tatuó una cosa un tanto extraña: el retrato de Simon Templar, un personaje de ficción de una serie de televisión británica llamada El Santo, muy de moda por entonces.

¿Y su nombre en los dedos? Otro de los mitos en torno a su paso por la cárcel es el de que fue allí donde se hizo el mítico tatuaje de «O-Z-Z-Y» en los nudillos, y así se puede leer en distintos blogs e incluso en el libro Sabbath Bloody Sabbath (J. McIver, 2014). Sin embargo, en su propia autobiografía cuenta que, lejos de toda épica, ese tatuaje (que obviamente ha sido retocado muchas veces) se lo hizo en realidad antes de entrar en prisión, con diecisiete años, y fue en un parque, sin que mediasen barrotes ni carceleros. Que, por cierto, quizá en ese gesto hubiera algún tipo de inspiración en su abuela, que llevaba tatuadas las iniciales de su marido.

Hacia finales de 1966, Ozzy salió de la cárcel muerto de frío y con dieciocho años pero habiendo aprendido una valiosa lección: a partir de entonces la posibilidad de volver a prisión se añadiría a su larga lista de fobias, y aunque a lo largo de su vida sería detenido una cuantas veces más, sería siempre por delitos y faltas menores que no le supondrían poner un pie nunca más en la cárcel.

Fotografía de la ficha policial de Ozzy Osbourne, arrestado en 1984 por intoxicación pública. Fuente: El País.

Apenas un año después de su salida de prisión, en 1967, Geezer Butler daría forma a su primer proyecto musical para el que contó con Ozzy como vocalista. La vida del joven de Birmingham estaba a punto de cambiar y, muy pronto, las fábricas, los mataderos y los robos quedarían atrás.

Bibliografía:

McIver, J. (2014). Sabbath Bloody Sabbath. Omnibus Press.

Osbourne, O., y Ayres, Ch. (2011). I Am Ozzy. Grand Central.

Crawford, S. (2003). Ozzy Unathorized. Michael O’Mara Books.