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When The Eagle Cries – Iced Earth y los atentados del 11S

Hoy analizamos una canción bastante sencilla, pues alude a unos acontecimientos tan cercanos en el tiempo, que aún, si cerramos los ojos, podemos recordar las imágenes en directo. Sin embargo, se trata de una canción que, como veremos, nos va a permitir hablar más de la historia del grupo que la interpreta, que de los acontecimientos que narra.

Iced Earth es una banda de power metal originaria de Tampa, Florida, en cuyas canciones podemos encontrar constantes referencias históricas y literarias. Es raro encontrar en su producción canciones que aludan a temas de actualidad. Sin embargo, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 tuvieron tanta relevancia para ellos, que no pudieron dejar pasar la oportunidad de dedicar una canción en el primer álbum que publicaron tras los atentados.

Se trata de la canción “When The Eagle Cries”, tercer tema en la versión americana (segunda en la europea) del disco The Glorious Burden, publicado en 2004.

Portada de ‘The Glorious Burden’, de Iced Earth (2004).

Quizá te sorprenda la cantidad de tiempo transcurrido, o incluso sepas que publicaron otro disco en 2002, pero debes tener en cuenta que el publicado en 2002, Tribute to the Gods, había sido grabado antes de los atentados, en agosto de 2001.

Toda la canción alude a los hechos que tuvieron lugar el día 11 de septiembre de 2001, cuando la banda terrorista Al Qaeda llevó a cabo varios atentados en los Estados Unidos: el secuestro de cuatro aviones comerciales que impactaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, que causaron daños en el Pentágono e intentaron impactar contra el Capitolio en Washington D. C.

Atentado contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Fuente: Diario AS.

Aunque la canción adopta la forma de un balada muy potente y se interpreta con mucho sentimiento, en realidad es bastante sencilla.

Ignorando teorías de la conspiración y demás teorías con más o menos fundamento, según la versión oficial el ataque fue completamente inesperado. Y si no lo fue, al menos la población civil así lo percibió, de ahí que la canción comience con unos versos que dicen “un día más, como otro cualquiera / de la nada se convirtió en horror”.

Another day, just like any other

out of the blue, it turned to horror

A continuación se preguntan los autores de la canción cómo pudieron hacerlo y por qué lo hicieron. Se trataba de 19 hombres, la mayor parte de ellos saudíes, que formaban parte de Al Qaeda, por aquel entonces el principal grupo yihadista y que estaba liderado por Osama Bin Laden.

How could they? Why would they?

The innocents suffered hell’s inferno

An senseless act that goes unforgotten

How could they? They will pay.

Los atentados provocaron la muerte de casi 3000 víctimas inocentes, pues los objetivos fueron eminentemente civiles, así como alrededor de 6000 heridos. Muchos de ellos no murieron directamente en el impacto, sino posteriormente en los daños causados o en los operativos de rescate.

Operativo de rescate entre los escombros de las Torres Gemelas. Fuente: AP Photo/Shawn Baldwin.

La última frase antes del estribillo amenaza: “ellos pagarán” (They will pay). El gobierno de George Bush declaró la denominada “guerra contra el terrorismo”, amenazando con llevar a cabo medidas contra países que Estados Unidos considerase que estaban protegiendo o financiando las acciones de grupos yihadistas. Con esa premisa Afganistán fue invadido por parte de Estados Unidos y con el apoyo de otros países un mes después de los atentados. Los efectos de aquella invasión aun perduran en la actualidad.

La segunda acción tuvo lugar con la invasión de Irak en marzo de 2003 empleando el mismo argumento y añadiendo que este país ocultaba armas de destrucción masiva. En la actualidad se sabe que no existían tales armas y que no existía una relación entre el gobierno de Saddam Hussein y Al Qaeda. Y, de nuevo, los efectos de aquella invasión siguen siendo devastadores.

De forma que sí, Estados Unidos se vengó, aunque quizá contra población inocente y “ellos” no pagaron, pues no fue hasta mayo de 2011 cuando se detuvo a Osama Bin Laden en Pakistán y fue ejecutado al momento.

A lo largo de la historia, a pesar del largo historial de conflictos bélicos en que ha participado Estados Unidos, los ataques en suelo estadounidense no han sido muy comunes, por lo que su población no está acostumbrada a este tipo de acciones. De ahí que el impacto psicológico derivado para los estadounidenses fuera tan grande. Iced Earth lo expresa a través del estribillo con la frase que da título a la canción: When the Eagle Cries (Cuando el águila llora). El águila, insignia de los Estados Unidos de América, es en este caso una metáfora del país.

Out of the ashes came a tempted vengeance,

but we are focused, we seek redemption

we are free, we’ll stay free

All they’ve done, is make us stronger

The sleeping giant, is asleep no longer

If need be, we’ll die free

La siguiente estrofa vuelve a tratar el tema de la venganza con metáforas como “el gigante dormido ya no está dormido” o “de las cenizas surgió la venganza”. Por aquel entonces surgió un tímido movimiento de reacción contra el gobierno estadounidense, por inmiscuirse en asuntos internacionales que le eran ajenos o por su respuesta ante los ataques.

Sin embargo, la mayor parte de la opinión pública pareció alinearse con el ejecutivo de Bush, que en sus discursos hablaba de un ataque contra los valores estadounidenses que pretendía someter al país y acabar con la democracia y la libertad. Iced Earth, que siempre han mostrado una actitud patriótica, parecieron decantarse por este discurso, y lo transmitieron en la propia canción con frases como “somos libres, seguiremos libres” (we are free, we’ll stay free).

Al final de la canción se repite de nuevo el estribillo pero se añaden unos coros con frases alusivas de nuevo a la venganza (blood will flow, la sangre correrá) y a ese discurso patriótico (for freedom’s fight, por la lucha de la libertad).

When the Eagle Cries (blood will flow)

When the Eagle Cries (for freedom’s fight)

When the Eagle Cries (we love us all)

When the Eagle Cries (we’ll sacrifice)

When the Eagle Cries

¿Qué significaron estos acontecimientos para Iced Earth?

Para el grupo en general fue algo terrible, sin embargo un miembro de Iced Earth reaccionó de una manera que pocos esperaban. Hablamos de Matt Barlow, vocalista de la banda desde 1995 y que tras los acontecimientos hizo público su deseo de abandonar el grupo para iniciar una nueva carrera como policía.

Jon Schaffer (izquierda) y Matt Barlow (derecha) durante el último concierto de Barlow como vocalista de la banda. Fuente: captura de un video de YouTube.

En distintas declaraciones dejó claro que tras los atentados había decidido abandonar el mundo de la música para centrarse en una carrera que le hiciera sentir que ayudaba a su país y a la ciudadanía.

Además, el líder de la banda, Jon Schaffer, estaba bastante descontento con su actividad después del 11S, su rendimiento se había resentido y, según explicaba él mismo, se debía precisamente a su deseo de iniciar otra carrera profesional. Eso explica que muchas de las canciones que había dejado grabadas Barlow fueran regrabadas posteriormente por el nuevo vocalista, Tim Owens. No obstante, algunas pistas de audio de Barlow se mantuvieron, y además aparece en los créditos del disco y como coautor de las canciones «Attila» y «Waterloo».

En el videoclip de la canción ya se puede ver al nuevo vocalista, Tim Owens.

Aunque estos hechos tuvieron mucha repercusión entre los fans de la banda y los medios especializados, lo cierto es que el paso de Barlow por el cuerpo de policía fue efímero, ingresó en 2003 y salió en 2007, año en que se unió a la banda Pyramaze y retomó brevemente la actividad con Iced Earth. Y decimos brevemente porque en 2011 volvió a abandonar la agrupación, aunque esta vez por motivos familiares (la imagen anterior es de su despedida en 2011).

En la actualidad Matt Barlow es el cantante de un proyecto fundado por él mismo bajo el nombre Ashes of Ares, junto a otro antiguo miembro de Iced Earth, Freddie Vidales, y el ex-batería de Nevermore, Van Williams.

Videoclip de la canción «This Is My Hell» de Ashes of Ares en el canal de su discográfica, Nuclear Blast Records.

(02/06/2003). «Vocalist Matt Barlow Leaves Iced Earth«, en blabbermouth.net.

Web oficial de Iced Earth

Iron Maiden – Fútbol, martillo y bajo

El pasado 29 de noviembre de 2019 Iron Maiden y el equipo de fútbol londinense West Ham United sorprendían al mundo con una insólita colaboración: la del lanzamiento de una serie de prendas deportivas conmemorativas que fusionaban al club con la banda. Estas nacieron bajo la consigna Die With Your Boots On (Muere con las botas puestas), canción de 1983 perteneciente al álbum Piece of Mind.

Steve Harris y Pablo Zabaleta con la equipación del West Ham United. Fotografía de John McMurtrie.

¿De dónde viene la relación entre Iron Maiden y el West Ham United? El bajista y fundador de la banda, Steve Harris siempre ha sido un fanático del los Hammers. A lo largo de su trayectoria musical el escudo del equipo siempre lo ha acompañado en los conciertos dibujado en el cuerpo de su bajo. Así como los colores del equipo en los bordes del bajo, muñequeras e incluso en la correa de su instrumento. Sin embargo, la historia de Steve Harris y el fútbol va mucho más allá.

Bajo Fender Steve Harris Precision Bass. Fuente: fender.com

Harris y el fútbol

Steve Harris nació en 1956 en Leytonstone (Londres) y su pasión por el fútbol se desarrolló cuando era un niño. Harris dice lo siguiente «Fui a ver al West Ham jugar contra el Newcastle cuando tenía nueve años y mi amigo diez. Nos subimos a un autobús y fuimos al partido. Ganaron 4-3 y así fue. ¡Me enganché!»

A partir de entonces comenzó a jugar al fútbol y con catorce años entró a formar parte de la cantera del club Hammer después de que un ojeador del West Ham United se interesara por él. Sin embargo, tras una lesión y debido a que el modo de vida de un futbolista profesional no era el que Harris deseaba, se decantó por la música a los 17 años.

Al principio Harris quiso tocar la batería, pero no tenía espacio suficiente en casa por lo que decidió comprar un bajo réplica de un Fender Precision. Él mismo dice que si no podía tocar la batería tocaría un instrumento que sonara rítmicamente con la batería, por lo que se decantó por el bajo. Resulta curioso que, antes de comenzar a tocar este instrumento, probó con la guitarra porque le aconsejaron que debía aprender los acordes para tener una base con la que empezar a tocar el bajo, idea que a lo largo de los años ha considerado «estúpida».

Pocos años más tarde, en 1975, fundó Iron Maiden y lo que pasó después ya lo conocemos. Actualmente se considera uno de los bajistas más importantes de la historia, caracterizado por un estilo y sonido únicos que muchos lo han denominado el «efecto Harris», del que quizás hablemos en otro momento.

Iron Maiden y el fútbol

Ya hemos visto que Steve Harris perteneció a la cantera del West Ham United, a priori podría parecer un dato baladí, un futbolista más. Sin embargo, este club tiene una de las canteras más importantes de la historia del fútbol inglés. Esto se debe a que el equipo estableció un sistema de tutelaje que se ha mantenido en el tiempo, llegando a ser su seña de identidad. El sistema dio resultados y tres de sus jugadores (Bobby Moore, Geoff Hurst y Martin Peters) fueron decisivos para ganar la copa mundial de fútbol de 1966.

A partir de entonces este club ha producido jugadores de la talla de Frank Lampard Sr., Frank Lampard Jr., Rio Ferdinand, Joe Cole, Michael Carrick o Jermain Defoe entre otros muchos. Por lo que es posible que Steve Harris hubiera podido ganarse la vida como futbolista. No obstante, aunque su carrera no continuó por esos derroteros, la pasión por su club (y por el fútbol) siempre la ha llevado consigo.

Por ejemplo, en la portada del álbum Somewhere in Time de 1986 encontramos dos referencias a los Hammers: la primera de ellas es el resultado «West Ham 7 – Arsenal 3» y la segunda es el cartel «Upton Park», nombre de el estadio en el que el equipo jugaba de local hasta 2016 (actualmente juegan en el Estadio Olímpico de Londres).

Detalle del libreto de Somewhere in Time con referencias al West Ham. Fuente: propia.

Siguiendo la cronología de la Iron Maiden, en 1998 lanzaron a la venta su undécimo álbum de estudio Virtual XI y la banda decidió promocionar la gira mundial formando un equipo de fútbol. Sí, el Iron Maiden Football Club, equipo que llegó a disputar partidos en categorías inferiores en Inglaterra.

¿Cuál era la plantilla del club? Además de los miembros de la banda en aquella época (con Blaze Bayley como cantante y sin Adrian Smith a la guitarra), el equipo fichó a Stuart Pierce, Faustino Asprilla, Paul Gascoigne, Ian Wright, Patrick Vieira y Marc Overmars. Todos ellos jugadores de primera división y con un extenso palmarés. Es posible ver jugar a algunos de ellos en el vídeo oficial de la canción Futureal, aunque no aparecen todos los jugadores mencionados anteriormente.

Fotografía del libreto de Virtual XI. Fuente: coleccionismoironmaiden.com
Fila de arriba: Stuart Pierce, Faustino Asprilla, Steve Harris, Paul Gascoigne, Blaze Bayley e Ian Wright.
Fila de abajo: Nicko McBrain, Dave Murray, Patrick Vieira, Janick Gers y Marc Overmars.

El fanatismo de Harris por su equipo ha provocado un sinfín de anécdotas a lo largo de la carrera de Iron Maiden. Una de ellas la cuenta Neal Kay, quién recuerda que el ex-cantante de la banda Paul Di’Anno tuvo la ocurrencia de decir en un concierto en un pub de Newcastle que si había fanáticos del West Ham ahí. La conclusión de esta historia es que la banda tuvo que abandonar el escenario por el disturbio que aconteció.

A lo largo de su vida, Harris ha sido un asiduo a Upton Park, su hija Lauren recuerda que que de pequeña solía llevarla a ver los partidos de los Hammers. Entre partido y partido, en 1996, el West Ham fichó a Slaven Bilić, quién recuerda que en uno de sus primeros partidos Steve Harris quiso conocerle, el futbolista nos cuenta que «Steve Harris parado frente a mí. Yo no lo podía creer. Comencé a temblar porque nadie me lo había advertido. Era ese Steve Harris». A partir de entonces se forjó una gran amistad que unía la pasión de Harris por el fútbol y la de Bilić por la música. Pero no termina aquí la historia, pues en 2008, durante la estancia de Iron Maiden en Split, Steve Harris dejó caer a Bilić que debía ser el entrenador del West Ham. En aquella época Bilić era el seleccionador de Croacia, sin embargo, en los años del 2015 al 2017, se cumplió el deseo de Harris y entrenó a sus amados Hammers.

Steve Harris y Bilić en 2008. Fuente: Juras, S. (2011). Steve Harris – The Clairvoyant. Zadar. p. 63.

La relación entre Iron Maiden y el fútbol no acaba ahí, siempre que viajan intentan jugar algún partido. En el DVD Iron Maiden Rock in Rio podemos ver un día dedicado a Steve Harris en el que va a ver la final de la copa João Havelange de Brasil entre São Caetano y Vasco da Gama, equipo cuyos ultras tienen como logotipo a Eddie, la icónica mascota de Iron Maiden. Además, durante estos minutos podemos ver a Harris jugando a fútbol con las camisetas del Iron Maiden FC.

A la izquierda uno de los logotipos de Força Jovem, los ultras de Vasco da Gama con la cara de Eddie. Fuente: Pinterest (Fernando Lostt).
A la derecha un tifo de Eddie portando la bandera de esta asociación. Fuente Twitter (OCantoOficial).

Como se puede ver, uno de los pasatiempos de la banda es jugar al fútbol allá a dónde van. En 2018 visitaron las instalaciones del FC Bayern Munich, en las que también pudieron jugar.

El fenómeno Hammer entre los fans

La pasión de Steve Harris por el West Ham United se ha contagiado a los seguidores de la banda, quienes suelen portar camisetas y bufandas del equipo londinense en los conciertos de Iron Maiden.

Un aficionado de Iron Maiden, Rasmus Stavnsborg, recuerda que antes de un concierto en Nueva York en 2004, compró una bufanda del equipo y se plantó en primera fila. Steve Harris lo vio y le lanzó su muñequera en gesto de aprobación. Más tarde, esa misma noche, nuestro fan consiguió un pase VIP para conocer a la banda y estuvo hablando con Harris, quien le agradeció el gesto de la bufanda. Por supuesto, la conversación que mantuvieron derivó en fútbol y cuenta Stavnsborg que tras realizar un comentario desacertado sobre su equipo «Él me miró con una cara de confusión con la que podría haber hecho un hoyo en la pared, fue entonces cuando me di cuenta de que había dicho algo malo. Se quedó callado y no realizó comentario alguno sobre lo que yo había dicho». pese a esto, Steve le autografió una postal y se hizo fotos con él.

Volviendo a la actualidad, esta pasión de Harris por su equipo no ha pasado desapercibida por el club, quienes observaron que «un fin de semana del verano pasado (2018) nuestra tienda del club se inundó con fanáticos del rock de todo el mundo, y nos dimos cuenta de que Iron Maiden estaba tocando en dos shows con entradas agotadas en el O2». Gracias a esto se ha podido dar la colaboración entre banda y equipo con la salida a la venta de la equipación conmemorativa que comentábamos al inicio de la entrada.

Detalle de la camiseta conmemorativa. Iron Maiden en lugar del patrocinador, IMFC (Iron Maiden Futbol Club), escudo con un bajo un martillo cruzado.
Fuente: officialwesthamstore.com

Bibliografía:

García, J. (2018, julio 12). Steve Harris: “Mi ídolo era Geoff Hurst, pero Best es Iron Maiden”. AS.com; Diario AS.

Iron Maiden. Iron Maiden Rock in Rio. [DVD]

Juras, S. (2011). Steve Harris – The Clairvoyant. Zadar.

Loudwire. Steve Harris: Why I Decided to Play Bass. (s. f.). Recuperado 13 de mayo de 2020, de https://www.youtube.com/watch?v=z_KASKB79zo

Enlaces de interés:

Sobre la colaboración con West Ham United

Video de Iron Maiden jugando partidos durante su gira en 2018

Video promocional del lanzamiento de la equipación

Videoclip Futureal football edition

Capitán Lawrence – WarCry y la carrera por la Antártida

«Voy a salir y quizá esté fuera algún tiempo».

Estas son las últimas palabras que según el diario de expedición de Robert Scott, el célebre explorador de la Antártida, pronunció uno de sus hombres justo antes de abandonarlos para hacer uno de los mayores sacrificios de la historia.

La discografía de WarCry está llena de canciones de temática histórica, pero queríamos empezar con un personaje y un acontecimiento no tan conocido como otros que tratan en sus letras. En esta caso se trata del explorador británico Lawrence Oates, y la historia de su triste final nos la cuenta el grupo de heavy metal asturiano en la cuarta canción del álbum El sello de los tiempos (2002) con el título Capitán Lawrence.

La canción: Capitán Lawrence

A principios del siglo XX quedaban pocos lugares en el mundo por explorar, sin embargo, el frío continente de la Antártida ofrecía aun muchas posibilidades a los intrépidos y temerarios que se atrevieran a enfrentarse a algunas de las peores condiciones climáticas a las que se pueda enfrentar un ser humano. Pero esto no parecía ser un freno para personalidades como Ernest Shackleton, Roald Amundsen o Robert Scott.

Fue precisamente este último, el británico que había hecho grandes descubrimientos en aquel continente, quien en 1910 aceptó al protagonista de nuestra historia, Lawrence Oates, en su nueva expedición para conquistar el Polo Sur.

En su expedición anterior se habían producido algunos problemas con los ponis que portaban la carga, y eso había retrasado o frustrado algunos objetivos, así que de aquella experiencia Scott había aprendido que necesitaba llevar consigo a una persona experta en asuntos ecuestres, y cuando vio el currículum de Oates, decidió contar con él (aunque también ayudó que hiciera una donación de 1.000 libras a la expedición). 

Oates con los caballos de la expedición. Fuente: Wikipedia.

Oates procedía de una familia adinerada, y su experiencia con los caballos se debía a su paso por las caballerizas de Gestingthorpe cuando era joven, pero también a su paso por el ejército, en especial a su servicio en India. Sin embargo, el mundo militar no le había causado buena impresión, así que cuando en 1909 escuchó hablar de la expedición del capitán Scott, decidió probar suerte. La jugada le salió bien, pues Scott no solo contaría con él para la expedición, sino que formaría parte del selecto grupo de cuatro hombres que le acompañaría al Polo llegado el momento.

El día 15 de julio de 1910 el Terra Nova, el barco de la expedición, zarpó del puerto de Cardiff. Pero cuando arribó a Australia, llegó la mala noticia: «Le informo que el Fram va de camino a la Antártida». Era un telegrama del noruego Roald Amundsen informando de que su barco, el Fram, tenía el mismo rumbo que el Terra Nova. La expedición noruega también tenía como propósito alcanzar el Polo Sur, de forma que a partir de ese momento todos los acontecimientos se precipitaron y comenzó una auténtica carrera entre ambas expediciones por clavar su bandera en el extremo meridional del planeta.

El día de Año Nuevo de 1911 el Terra Nova avistó el monte Erebus. La visión de aquel volcán de más de 3.700 metros de altura indicaba que ya habían llegado al continente helado. En los meses siguientes se sucedieron las expediciones de exploración y preparación del terreno e hicieron aparición los problemas: problemas de avituallamiento, con los animales de relaciones personales (Oates y Scott, por ejemplo, nunca terminaron de congeniar), e incluso tuvieron que coincidir en ocasiones con sus oponentes noruegos.

El barco Terra Nova, que dio nombre a la expedición. Fuente: Wikipedia.

Así pasaron un año completando todo tipo de misiones de exploración y preparando travesías. Pero volvió enero, y eso significa verano en la Antártida. Un verano que dura apenas unos días pero que brinda las condiciones más propicias que aquel continente podía ofrecer para la conquista del objetivo. Cinco fueron los británicos escogidos para llevar a cabo la misión en 1912 (Wilson, Bowers, Evans, Oates y Scott), y cinco fueron también los noruegos que aspirarían a lo mismo. La carrera llegaba a su recta final.

Una semana después de su salida, cuando se encontraban a tan solo 24 kilómetros del objetivo, los cinco británicos se tropezaron con una tienda de campaña con una bandera noruega. En el interior encontraron algunos objetos abandonados por sus contrincantes, entre ellos una carta que Amundsen había redactado de su propio puño y letra dirigida al rey de Noruega y a la que acompañaba una nota en la que pedía a Scott que la entregara. Se trataba de un texto que pretendía servir de prueba de la hazaña noruega. La fecha de la carta, 14 de diciembre de 1911, no dejaba lugar a dudas: Amundsen le sacaba un mes de ventaja a Scott.

Los británicos en la tienda de campaña abandonada por Amundsen. Fuente: Wikipedia.

Pese a todo, Scott decidió seguir adelante y cuando al fin alcanzaron el Polo Sur el 18 de enero de 1912, confirmaron sus temores: los noruegos habían llegado mucho antes que ellos.

Decidieron emprender el regreso lo antes posible, pero el tiempo empezó a correr en su contra. El verano se fue mucho más rápido de lo que esperaban, y las temperaturas rondaban los 30 grados bajo cero y aumentaba el espesor de la nieve, haciendo más lento el avance. Al frío no tardó en sumarse el hambre, y el 17 de febrero la misión se cobró la primera víctima: Edgar Evans, el hombre de mayor edad de la expedición.

Y es aquí donde llegamos al inicio de la canción de WarCry. Esta canción no narra los hechos como tal, sino que se pone en la piel del propio Lawrence Oates y relata en primera (y en algún momento en tercera) persona lo que vivió en sus últimas horas:

Hoy, hoy la esperanza murió

cuando el frío congeló mis pies

en el mundo solo hay dolor

mi amor, se que te prometí volver.

En los días siguientes fue la salud de Oates la que se resintió: a la deshidratación y la desnutrición se sumaba, en su caso, el agravamiento de una antigua herida de guerra que sufrió en el pie. 

Y miro sus caras

suplicando una oportunidad

solo un estorbo puedo ser

mis piernas heladas, no les pueden ayudar

a regresar

La movilidad de Oates se redujo considerablemente a causa de la gangrena y la congelación de sus piernas, de forma que ya no podían completar los 24 kilómetros diarios que debían avanzar para completar a tiempo su itinerario, sino que los días que más avanzaban lograban hacer 10 kilómetros. Cada mañana, el dolor que sentía en los pies, hacía que solo ponerse el calzado le llevara alrededor de una hora de esfuerzo. «El pobre Oates es incapaz de seguir tirando», escribió Scott el 6 de marzo en su diario. Oates sabía perfectamente que era una carga para el grupo, pero también sabía que no lo abandonarían, así que tomó la difícil decisión:

Hoy, hoy tomé una decisión

quizás solos puedan volver

por la noche en sigilo me iré

ruego a Dios, que él me pueda perdonar

«Anteanoche durmió a pierna suelta, con la esperanza de no despertar nunca más, pero ayer por la mañana despertó de todos modos. Soplaba una ventisca y en un momento, dijo: “voy a salir y quizá esté fuera algún tiempo”». Así contó Scott en su diario lo que sucedió el 16 de marzo.

‘A Very Gallant Gentleman’, pintura de John Charles Dollman (1913).

Oates abandonó la tienda de campaña y se obligó a caminar para alejarse de ella:

Me golpea el viento y aun así

me obligo a caminar

debo alejarme un poco más

Se hiela mi aliento

solo siento, no verte más

ya nunca más

Perdóname por partir así

este viaje solo para mí

recuérdame mejor de lo que fui

es muy tarde cielo sabes que te quiero

siento tanto tener que irme así

Solo en la noche él murió

en el frío hielo se hundió

el último aliento me pregunto

¿Qué es lo que pensó?

El militar británico se había dejado morir, y sus compañeros lo sabían, pues era ya prácticamente incapaz de moverse, es muy probable incluso que delante de ellos se hubiera tragado algunas pastillas de opio para hacer más llevadero el final y, sobre todo, porque antes de salir dio su diario a su compañero Wilson para que este lo entregara a su madre. Aunque por la canción de WarCry podría parecer que sus cartas iban dirigidas a su esposa, lo cierto es que toda la correspondencia que mantuvo Oates a lo largo de su viaje, y todo cuanto escribió en su diario, iba dirigido a su madre.

Fue precisamente Wilson quien hizo las últimas anotaciones en aquel diario: «Este es un final triste para nuestra empresa. […] Jamás había presenciado tanta valentía como la que demostró él en todo momento, aun con los dos pies congelados… jamás se quejó del dolor. Fue todo un ejemplo. Estimada señora Oates, al final me pidió que la visitara y le llevara su diario. También me pidió que le dijera que usted es la única mujer a la que quiso en su vida».

Efectivamente, sus compañeros eran conscientes de sus intenciones, pero también sabían que intentar detenerlo habría supuesto alargar su agonía y, muy probablemente, provocar su propia muerte. Lo que no sabían era cuál sería el desenlace para ellos.

Tan solo dos días después, el 29 de marzo de 1912, murieron los demás integrantes de la expedición: Henry Bowers, el capitán Robert Scott y Edward Wilson, que no pudo completar la misión que le había encargado Oates.

Tumba de Wilson, Bowers y Scott. Fuente: Wikipedia.

Algunas de las últimas anotaciones de Scott en su diario aun resultan estremecedoras:

«Nos hemos arriesgado, conscientes de lo que hacíamos; las cosas no han salido como esperábamos pero no podemos quejarnos, sino someternos a la voluntad de la providencia, procurando luchar hasta el final. Pero si nosotros hemos sido capaces de entregar nuestras vidas a esta empresa, para ensalzar el honor de nuestro país, debo apelar a mis compatriotas para que cuiden bien de aquellos que dependen de nosotros.

De haber sobrevivido, habría podido explicar una historia sobre la audacia, la resistencia y el coraje demostrados por mis compañeros, que habría conmocionado a todos los habitantes de Inglaterra. Estas notas improvisadas y nuestros cuerpos inertes contarán parte de la historia, pero sin duda, un país grande y rico como el nuestro será capaz de cuidar de aquellos que dependen de nosotros.

R. Scott».

Bibliografía:

Fiennes, R. (2003). Capitán Scott. Juventud.

Huntford, R. (2002). El último lugar de la Tierra. La carrera de Scott y Amundsen hacia el Polo Sur. Península.

Jones, M. (2005). La última gran aventura. El sacrificio del capitán Scott en la Antártida. Oberon.

Cacho, J. (2013). Shackleton, el indomable. El explorador que nunca llegó al Polo Sur. Forcola.

Cacho, J. (2017). Amundsen-Scott: duelo en la Antártida. Forcola.

Otras canciones que hablan de Lawrence Oates:

Héroes de la Antártida, de Mecano.

A Gallant Gentleman, de We Lost The Sea (aunque no tiene letra, el título extraído de la pintura de Dollman deja claro que se trata de un homenaje a él).

Barón Rojo – De la aviación a la música

Comenzaba la década de los 80 y en ella un grupo de cuatro jóvenes formaban la que se considera una de las bandas de heavy metal más importantes de la historia de España. Efectivamente nos referimos a Barón Rojo, quienes eligieron el nombre de la banda en tributo al piloto alemán de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen.

La imagen que ha llegado a nuestros días asociada al nombre del «Barón Rojo» es la del piloto del tan característico avión triplano Fokker Dr.I pintado completamente de rojo. Sin embargo, la historia militar de Richthofen comienza mucho antes de llegar a pilotar este famoso avión que nuestra banda adquirió como símbolo.

Volviendo al Madrid 1981, Barón Rojo hizo su debut con el álbum Larga vida al rock and roll, en el que se incluye, a modo de cierre, la canción Barón Rojo. Este tema muestra una visión melancólica sobre la muerte y el legado de nuestro piloto.

Portada de Larga Vida al Rock and Roll. Fuente: Propia.

Sobre la vida de Manfred von Reichthofen:

Mítico Barón

Dónde quedó

El vuelo fugaz

De tu gran avión

Barón

Con la estrofa anterior comienza la canción dedicada a nuestro protagonista. Pero, ¿quién fue el «Barón Rojo»? Comencemos con unos apuntes biográficos para situarnos en contexto:

En 1892 nacía Manfred von Richthofen en Wrocław (actual Polonia) en el seno de una familia aristócrata. Según cuenta el propio Richthofen, su familia siempre había estado muy apegada a la tierra y apenas había destacado en guerras anteriores, siendo su padre el primero en realizar una verdadera carrera militar. A imitación de su progenitor, decidió alistarse en el ejército y pronto pasó del cuerpo de ulanos (caballería) a la aviación, primero como observador y más tarde como piloto de cazas.

En 1916 ingresó en la Jasta 2 (escuadrón de combate) y aquí comienza su leyenda. Entre septiembre de ese mismo año y enero de 1917 derribó a dieciséis aviones, consagrándose como el piloto con más victorias acumuladas. Decía el propio Richthofen que «volar a la cabeza de todos los pilotos de combate alemanes no debe estar mal» y así fue, pues recibió la medalla Pour le Mérite, la máxima condecoración militar de la época y, con ella, el mando de su propia Jasta (la número 11).

Manfred von Richthofen con la medalla Pour le Mérite al cuello. Fuente: Wikipedia.

Al ser asignado al mando de su propio escuadrón decidió pintar el avión de rojo, en palabras de Richthofen «No sé por qué razón se me ocurrió un buen día la idea de pintar mi aeroplano de color rojo vivo. El resultado fue que mi pájaro escarlata llamaba la atención de todo el mundo; un detalle que, al parecer, tampoco se le escapó al enemigo». Debido a esta situación se ganó el apodo de le petit rouge entre sus enemigos.

Arriba: Albatros D.III. Abajo: Albatros D.V. Fuente: VanWyngarden, G. (2004). Richthofen’s Circus. Osprey publishing. pp. 36-37.

En junio de 1917 era ascendido a comandante de una fuerza compuesta por varias Jastas (4, 6, 10 y 11) conociéndose como el «Circo volador» o «Circo de Richthofen» debido a su gran movilidad y el colorido de sus aviones. Al mando de esta compañía aérea recibió un balazo en la cabeza (que no resultó mortal) y estuvo cuarenta días convaleciente, tiempo suficiente para escribir sus propias memorias. Cabe destacar que a estas alturas de la guerra ya encadenaba sesenta y tres victorias.

Tras este incidente, Richthofen no volvería a ser el mismo, se convirtió en un piloto melancólico, distante y temerario en el aire. A lomos de su Fokker Dr.I conseguiría sus últimas victorias (hasta un total de ochenta) y terminaría de configurarse la imagen de el «Barón Rojo» que ha llegado hasta nuestros días.

Fokker Dr.I 425/17. Fuente: Wikipedia.

Muerte del piloto:

Pionero audaz

El aire fue

Tu pasión

Y otro avión

Te destruyó

En la segunda estrofa de la canción que hemos escogido ya aparece la muerte de nuestro protagonista, sin embargo, su muerte no se debió al disparo de otro avión de combate. ¿Por qué se dice entonces que fue derribado por uno? Las circunstancias sobre su muerte son problemáticas y debemos retroceder hasta sus últimos minutos de vida para tratar de dilucidar la solución.

Richthofen estaba a la caza de un piloto canadiense y realizó una maniobra arriesgada que lo condujo a sobrevolar las líneas enemigas a baja altura. Se desconoce el motivo por el que realizó un acto tan temerario. Muchos historiadores han aducido a que sufría daño cerebral provocado por el disparo que comentábamos anteriormente y esto le había nublado la capacidad de juicio, sin embargo, en estas circunstancias, consiguió derribar a veintidós pilotos más. Otros esgrimen el argumento del mal tiempo y un cambio anormal en la dirección del viento. Sea como fuere, el «Barón Rojo» se adentró en las líneas enemigas en su persecución y fue abatido por un disparo, cuya bala del calibre 0.303 le atravesó en diagonal desde la parte baja de las costillas del lado derecho y saliendo en dirección ascendente por las costillas del lado izquierdo.

Estas balas coinciden tanto con las ametralladoras instaladas en los aviones como las que se encontraban en tierra, así como los fusiles de los soldados. Llegados a este punto aparecen cuatro reivindicaciones con respecto a la autoría de la muerte de Richthofen: la primera de ellas corresponde a la aviación australiana, la segunda al 209º escuadrón de la RAF (Real Fuerza Aérea británica), la tercera a la 24ª compañía de ametralladoras australianas y la última corresponde a la 53ª batería australiana.

El informe forense de la época decía lo siguiente: «Basados en los resultados encontrados, creemos que la localización de los orificios de entrada y salida son tales que no podrían haber sido producidos por un disparo desde tierra». Por lo que la teoría del derribo desde un avión fue la oficial. No obstante, a lo largo del siglo XX serán muchos los historiadores que estudiarían este suceso, dando una visión completamente distinta y concluyendo que la bala hubo de ser disparada desde el suelo. Estos estudios abarcan desde los años 20 hasta las últimas teorías recogidas en 1998 y los primeros años del 2000, alrededor de veinte años después de que se lanzara la canción Barón Rojo.

El «Barón Rojo» en la cultura popular:

De héroe nacional

Pasaste a ser

Cómic en papel

No es un mal final

Barón

A Manfred von Richthofen se le consideró un héroe nacional, era la estrella del rock de la época y su legado fue trasladado no solo al cómic, como dice Barón Rojo, sino prácticamente a todas las plataformas de entretenimiento. En 1965, dentro de la colección de historietas de Our Army at War de DC cómics hacía aparición un personaje conocido como As Enemigo, un piloto alemán que estaba a los mandos de un Fokker Dr.I pintado de rojo, haciendo alusión a Richthofen. Más tarde, en 1976, TBO publicó Los misteriosos caballeros del aire, un número especial dedicado a nuestro piloto. Probablemente, el grupo madrileño se refiera a una de estas publicaciones.

Portadas de Enemy Ace de DC (1965) y Los Misteriosos caballeros del aire de TBO (1975). Fuente: Todocolección.

Y en tu rojo avión

Vas a volar

Sin cesar

Pues así

No morirás

El legado del «Barón Rojo» fue más allá del cómic, llegando a tocar todos los medios audiovisuales: lo encontramos en el cine con Von Richthofen and Brown (1971), Der Rote Baron (2008); en la música no solo la banda Barón Rojo está dedicada a él, sino que podemos encontrar a Flying Circus (banda australiana) así como canciones dedicadas a su persona como The Red Baron (Sabaton) o Barón Rojo (Ciro y los persas); en la televisión aparecen personajes de dibujos animados inspirados en su figura como Red Max y su coche «The Crimson Haybailer» en Wacky Races (los Autos Locos en España) o el entrañable Snoopy, quien soñaba que se enfrentaba al «Barón Rojo»; hay que destacar programas como el show televisivo Monty Python’s Flying Circus; y, por supuesto, en el mundo del videojuego encontramos Red Baron un simulador de vuelo y un juego para PC.

Últimos días del «Barón»:

En este punto hacemos un flashback para volver a la historia de Richthofen, al mismo ritmo que la letra de la propia canción, para comentar los aspectos de los últimos momentos de su vida.

Barón, héroe de cuento

Amo de las nubes,

Señor del viento

Con estas líneas se pone de manifiesto la superioridad de Richthofen frente a cualquier otro piloto y por eso es denominado el As de ases de la Primera Guerra Mundial. Un as de la aviación es aquel piloto que ha conseguido derribar cinco aviones enemigos, no olvidemos que nuestro protagonista consiguió abatir a ochenta enemigos.

Barón, vives un sueño

Triste y solitario

Surcando el cielo

Resulta muy acertado este fragmento del estribillo, pues el propio Richthofen, tras sufrir el percance que lo mantuvo alejado de la guerra escribió las siguientes líneas: «Me siento un espíritu angustiado tras volver de cada combate aéreo. Seguro que esto es consecuencia de la herida que tengo en la cabeza. Al pisar otra vez el suelo del aeródromo, tras abandonar la carlinga de mi avión, después de regresar de un combate, me voy directamente hacia mi habitación. No quiero ver ni escuchar a nadie. Creo que la guerra no es tan heroica como la gente lo imagina en casa; al contrario, todo es muy serio, muy sombrío…». Este cambio en su humor puede deberse tanto al daño cerebral sufrido como a la consciencia de que la guerra estaba siendo perdida y este es el «Barón Rojo» que pasaría a la historia montado en su triplano.

Esa guerra cruel

Terminó

Pero sigue aún

El mundo en tensión

Barón

Aquí nuestros madrileños hablan a un Richthofen ya fallecido y es una frase que puede aplicarse a cualquier momento posterior a la I Guerra Mundial. En este caso, el mundo vivía una constante tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, un estado de alerta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial e incluso en nuestros días, casi 40 años después de haber compuesto la canción, estas líneas son aplicables a la situación actual.

Si vivieras hoy

Podrías ser

Capitán

De una nave espacial

Esta estrofa presenta la gran habilidad que tenía Richthofen pilotando y alaba sus capacidades en el aire y, aunque a día de hoy se le conozca como el piloto del Fokker Dr.I, la realidad es que a lo largo de su carrera pilotó los siguientes aviones: Fokker Eindecker (2 victorias no acreditadas), Roland C.II, Albatros D.II (16 victorias), Albatros D.III (25 victorias), Halberstadt D.II (12 victorias), Albatros D.V (8 victorias), Fokker F.1 (2 Victorias) y, por último, el ya mencionado Fokker Dr.I (17 victorias). Se observa que la mayoría de sus victorias se hicieron en modelos Albatros, siendo el D.III el que cuenta con un mayor número de las mismas.

Barón, tu triste misión

No apagó tu gloria

Con estas líneas cerramos el post, pues la misión de luchar en una guerra y derribar tantos aviones enemigos lo catapultó a un status de héroe en su bando y de un rival a respetar para el bando contrario. Su muerte vino acompañada de un funeral organizado por el bando británico con honores, coche fúnebre, cortejo, un reverendo y ofrendas florales. En Berlín, el funeral fue más espectacular, llegando a estar presente la emperatriz Augusta Victoria. El cadáver del «Barón» fue enterrado hasta en cuatro ocasiones: la primera de ellas en el cementerio de Bertangles (Francia); después, en 1920, se trasladaron sus restos a un cementerio alemán en Fricourt (Francia); más tarde, su madre solicitó que se trasladara el cuerpo a Alemania y el gobierno respondió que debía ser enterrado en Berlín en el cementerio de héroes de guerra de Invalidenfriedhof; por último, al construirse el muro de Berlín, resultaba que el cementerio quedaba en la parte rusa, al no poder ser visitado sin un permiso especial, el hermano de Manfred, Bolko, entabló negociaciones con el gobierno de Alemania Oriental para trasladarlo a la ciudad de Wiesbaden, en el que finalmente descansa desde 1975.

Ilustración del cómic «Barón Rojo. Edición Integral». Fuente: normaeditorial.com

Enlaces de interés:

Canción Barón Rojo de Barón Rojo.

Canción The Red Baron de Sabaton.

Canción Barón Rojo de Ciro y los persas.

Cómic Barón Rojo. Edición integral de Pierre Veys y Carlos Puerta.

Bibliografía:

Franks, N. (2000). Albatros Aces of World War 1. Osprey.

Caamaño, E. (2017). Manfred von Richthofen. El Barón Rojo. Almuzara.

Hampton. D. (2014). Lords of the Sky: Fighter Pilots and Air Combat, from the Red Baron to the F-16. William Morrow.

Kilduff, P. (1999). The Illustrated Red Baron. The Life and Times of Manfred von Richthofen. Arms and Armour.

VanWyngarden, G. (2004). Richthofen’s Circus. Osprey publishing.

Von Richthofen, M. (1917). Der Rote Kampfflieger.

1755 – Moonspell y el terremoto de lisboa

Era la mañana del 1 de noviembre cuando un gran temblor de tierra sacudió la capital portuguesa. Tronó un sonoro ruido sordo que hizo crujir los edificios y, tras él, se hizo el silencio. Aquellos poco más de seis minutos se hicieron eternos para los lisboetas. Pero no sabían que lo peor estaba por llegar.

Portada del disco de Moonspell ‘1755’ (2017). Fuente: Wikipedia.

El terremoto de Lisboa está considerado por muchos la primera gran catástrofe de la era moderna y uno de los mayores temblores de tierra de la historia de la humanidad. Tal fue la trascendencia del suceso, que la banda portuguesa de heavy metal Moonspell decidió dedicarle en 2017 no una canción, sino un disco conceptual completo. Se trata además de algo singular en la trayectoria de este grupo, pues está prácticamente en su integridad escrito en portugués, tan solo algunas frases en latín y en castellano rompen la dinámica. Destacamos esto porque hasta ese momento Moonspell había trabajado casi exclusivamente en inglés. Además, otra novedad es que en este álbum cuentan con la participación de artistas ajenos al mundo del metal como Paulo Bragança, cantante de fado (aunque Moonspell ya había tenido alguna experiencia con el fado que comentaremos en otro momento).

Abanão a terra treme: el terremoto

Nao, nao deixara pedra sobre pedra

Nao, nao restara ninguem sobre e terra

Uma cidade perdida e sete mares num so

Estos son versos extraídos de la segunda canción del undécimo disco de la banda de heavy metal portuguesa Moonspell. Canción y álbum tienen el mismo título: 1755. Ese fue el fatídico año en que tuvo lugar el desastre al que aludimos.

Vistas de Lisboa desde el Castelo do Sao Jorge. Fuente propia.

Había amanecido un apacible y soleado Día de Todos los Santos, pero a las 9:35 exactamente la tierra vibró bajo Lisboa. A aquel primer temblor le siguieron dos más en un intervalo de apenas unos minutos, y a lo largo de la mañana se sucedieron dos réplicas más. El segundo temblor, mucho mayor que el primero, agrietó las fachadas de iglesias y palacios, derribó techumbres y muros de viviendas, y abrió las calles con grietas de varios metros de ancho. Tras el tercer temblor el silencio fue aún más aterrador que el propio rugido de la tierra. Para entonces una espesa nube de polvo había cubierto ya las ruinas de la ciudad.

Posteriormente se estimaría la magnitud del terremoto en un 9 en la escala Richter, aunque no es una medida oficial, ya que sería precisamente este seísmo de 1755 el que daría origen a la sismología como ciencia: en los años siguientes científicos como John Bevis o John Michell abrieron el camino a esta disciplina con estudios basados precisamente en el terremoto de Lisboa.

A ferro e a fogo: el incendio

Tras aquellos tres primeros temblores, cuando parecía que llegaba el momento de ponerse en pie y tratar de salvar lo que se pudiera, la gran nube de polvo que cubría la ciudad se vio salpicada por las luces de fogatas repartidas aquí y allá. En apenas unos minutos, los restos de la ciudad estaban siendo devorados por un inmenso incendio.

En la actualidad son muchos los estudios que coinciden en responsabilizar al incendio posterior de la mayor parte de los destrozos en la ciudad. Pero, ¿por qué un incendio de tal magnitud tras el terremoto?

Parece lógico pensar que tras un terremoto en el siglo XVIII se pudiera desatar un incendio a causa de la iluminación a base de velas, pero es que además debemos recordar que el seísmo se produjo la mañana del 1 de noviembre, cuando iglesias e incluso viviendas estaban plagadas de velas en recuerdo a los difuntos con ocasión de la festividad de Todos los Santos. Al final, como dice la penúltima canción del disco, Todos os santos:

Apesar da matança

Dos corpos caídos

Que decoram as colinas

Faz dia em Portugal!

Lanterna dos afogados: el tsunami

Por miedo a las llamas y nuevos temblores, algunos supervivientes emprendieron la huida buscando refugio en el puerto y en cuevas próximas al estuario del Tajo. Pero hacia las once de la mañana, justo antes de que se produjera una nueva réplica, pudieron observar cómo las aguas empezaban a retroceder. El Atlántico se alzó como un muro frente a las costas lusas. Aquella pared de agua avanzó de forma violenta, asolando con todo cuanto encontró a su paso desde Cascais hasta la propia Lisboa.

El tsunami llegó con tres olas sucesivas de gran altura, y su impacto arrasó los muelles y la parte más baja de la ciudad. Según los expertos, este maremoto se debió a que el epicentro del terremoto debió situarse en el Atlántico, a unos 200 kilómetros al suroeste del cabo San Vicente, en la falla Azores-Gibraltar, aunque resulta muy difícil establecer un punto exacto.

A las aguas y sus víctimas se refieren varios versos a lo largo del disco, pero es la última canción la que se dedica a ellos por completo: Lanterna dos afogados. Es la única canción que no es original de Moonspell, sino que es obra del grupo de rock brasileño Os paralamas do suceso.

Uma cidade perdida: los destrozos

Os escombros da terra

O fogo que inunda

A água que queima

A cinza no ar

Escombros da terra, ruínas

La canción Ruínas expone así de bien el panorama de Lisboa tras la catástrofe: una ciudad perdida. Tierra, fuego y agua parecían haberse confabulado para asediar la ciudad aquel día. Entre los propios temblores, el incendio y el maremoto las víctimas mortales se cifran entre los 12.000 en las estimaciones más optimistas, y las 60.000 e incluso las 100.000 de las más pesimistas (pero también las más aceptadas). El terremoto arrasó por completo la ciudad, capital de un imperio importantísimo para comprender la Edad Moderna no solo europea sino mundial. Se estima que los daños rondaron el 90% de edificios de Lisboa, sobre todo a causa del incendio posterior. La mayor parte de las iglesias fueron destruidas, así como los archivos e incluso el Palacio Real.

Aunque Lisboa era una ciudad próspera y muy rica, capital de un imperio comercial, lo cierto es que la mayor parte de las riquezas se concentraban precisamente en esa ciudad, la pérdida de una capital así suponía perder todo un Imperio. Y esto venía a ocurrir precisamente en un momento en que las compañías británicas empezaban a monopolizar el comercio con América en detrimento de los intereses portugueses y españoles.

Renasce Lisboa: la reconstrucción

Rebentam, as águas

Um sinal dos tempos

E nasce a nova lisboa

No primeiro de novembro!

Renasce lisboa

Sin embargo, el terremoto marcaría el inicio de una nueva etapa para la historia de Portugal. Fernando Ribeiro, vocalista y letrista de Moonspell señala en el séptimo título del disco, 1 de novembro, que renace Lisboa, pero renace también Portugal, pues el impacto del seísmo trascendía los límites de la ciudad e incluso del Imperio.

El responsable de perfilar la recuperación sería Sebastião José de Carvalho e Melo, más conocido como el Marqués de Pombal, a la sazón primer ministro del país por encargo del rey José I.

Desde el primer momento había sabido tomar las riendas de la situación y empezó a marcar personalmente las directrices a cuerpos de bomberos, sanitarios y demás. De hecho, a día de hoy se siguen publicando estudios acerca de su figura como el iniciador de estrategias de comunicación y respuesta ante situaciones de crisis. Por ejemplo, se valora mucho su acierto al priorizar la sepultura de las víctimas para evitar que a los daños se pudiera sumar una epidemia: Enterrem-se os mortos, alimente-se os vivos (enterrad a los muertos y alimentad a los vivos), es una de las directrices que dio el ministro y así aparece citada en la canción Evento, sexto tema del álbum.

‘El Marqués de Pombal mostrando la reconstrucción de Lisboa’, cuadro del pintor francés Louis-Michel van Loo. Fuente: Wikipedia.

El Marqués de Pombal es la persona que mejor personifica el despotismo ilustrado en Portugal. Su gobierno significó la renovación total de Lisboa y tuvo la capacidad de convertir la catástrofe en una oportunidad para crear un proyecto urbanístico mucho más práctico.

Deus culpado: la culpa de Dios

É já deus quem nos mente

Culpado, culpado, culpado

És apenas um homem

Um escravo de Deus

Autor do desastre

Son varias las canciones del disco que aluden a Dios, pero en estos versos de la cuarta canción del disco, Desastre, se llega incluso a señalar a Dios como responsable del suceso. Y esto no es gratuito: las consecuencias del terremoto no fueron únicamente materiales. 

Debemos aquí recordar que la catástrofe tuvo lugar en pleno auge de la Ilustración, y algunos pensadores de la talla de Voltaire se hicieron eco del acontecimiento (Poema sobre el desastre de Lisboa y Cándido) y llegaron a plantear un debate teológico en torno a la idea de la bondad de Dios: ¿puede un Dios infinitamente bondadoso permitir la destrucción y el sufrimiento? A juicio de autores actuales, el terremoto de Lisboa serviría de paradigma a muchos de los pensadores para comenzar un proceso de “descristianización” ilustrada e incluso de un incipiente ateísmo.

El terremoto de Lisboa de 1755 fue un acontecimiento trascendental y no solo por los daños causados: alteró por completo el aspecto de la ciudad de Lisboa para convertirla en lo que es hoy, produjo cambios de calado en la ciencia y supuso el acta de nacimiento de la sismología como disciplina de conocimiento, sirvió de base para debates filosóficos y teológicos que aún hoy siguen abiertos… y, sin embargo, no parece que abunden las publicaciones en torno a este suceso, al menos no de naturaleza histórica, pues la mayor parte de las escasas publicaciones las realizan científicos y filólogos.

Así que no podemos sino agradecer a Moonspell que rescatase este episodio de la historia para dedicarle un álbum completo a aspectos tan diversos como el miedo, la religión, la política y demás, todos ellos vinculados a la catástrofe. 

Bibliografía:

Alberola Romá, A. (2005). “El terremoto de Lisboa en el contexto del catastrofismo natural en la España de la primera mitad del siglo XVIII”. Cuadernos dieciocho, 6, 19-42. Universidad de Salamanca.

Escalante, F. (2000). “Voltaire mira el terremoto de Lisboa”. Cuadernos hispanoamericanos, 600. Agencia Española de Cooperación Internacional.

Kendrick, T. D. (1956). The Lisbon Earthquake. Methuen & co.

Peñalta Catalán, R. (2009). “Voltaire: una reflexión filosófico-literaria sobre el terremoto de Lisboa”. Revista de Filología Románica, 26, 187-204. Universidad Complutense.

Enlaces de interés:

El disco completo se puede escuchar en el canal oficial de Moonspell en YouTube.

¿Por qué fue Ozzy Osbourne a la cárcel?

«Mi padre siempre dijo que algún día yo haría algo grande: “Tengo un presentimiento contigo, John Osbourne”, solía decirme después de unas cuantas cervezas. “O acabas haciendo algo muy especial o acabas en la cárcel”. Y llevaba razón mi viejo. Antes de cumplir los dieciocho ya estaba en la cárcel».

Así comienza el primer capítulo de las memorias de Ozzy Osbourne (I Am Ozzy), mítico vocalista de Black Sabbath. 

El paso de Ozzy Osbourne por la cárcel es de sobra conocido, sin embargo, se ha mitificado mucho, y según el lugar donde busquemos encontraremos distintos motivos, se exagerará la condena, su experiencia, e incluso se encontrarán detalles erróneos como el que relaciona su paso por prisión con el célebre tatuaje con su nombre en los nudillos. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Indaguemos en lo que el propio Ozzy cuenta al respecto.

John Michael Osbourne, que es su nombre real, nació en 1948 en el seno de una familia muy humilde de Aston, en Birmingham. A la cabeza de esta familia numerosa se encontraba su padre, trabajador nocturno de General Electric, y su madre, trabajadora diurna de la fábrica Lucas. Ambos engendraron seis hijos, tres niñas y tres niños, siendo Ozzy el mayor de los varones, pero menor que sus hermanas.

El pequeño Ozzy Osbourne. Fuente: El País.

Las dificultades económicas de la familia no eran ningún secreto, y Ozzy era perfectamente consciente de ello. Con quince años y terminado el colegio, el ambiente industrial y deprimido de Aston no ofrecía muchas opciones a un adolescente. Lo máximo a lo que aspiraban los jóvenes era a, con suerte, entrar como aprendiz en alguna fábrica. Y las únicas alternativas viables eran el ejército, la migración o la delincuencia.

En un primer momento, probó suerte con la primera vía, pasó por distintos trabajos pero la mayoría le duraron apenas un día, como fue el caso de su experiencia como afinador de bocinas de coche. Y cuando al fin encontró uno que le gustaba en un matadero, se encontró con unos compañeros que no hacían sino burlarse de él y gastarle bromas pesadas, hasta que un buen día Ozzy perdió los estribos y acabó pegando una paliza a uno de ellos.

Había intentado las otras dos vías, pero el ejército lo había rechazado y la migración era algo que no se podía plantear una persona sin unos recursos mínimos, así que, tras el despido del matadero, se lanzó a la última opción: el robo.

De niño había hecho ya sus pinitos robando manzanas, al principio solo para comer, y luego para vender. De ahí pasó al robo de parquímetros y, poco a poco, empezó a probarse en el mundo del robo en tienda. En sus memorias, él mismo se burla de sus escasas habilidades, pues repetía siempre el mismo modus operandi en los mismos sitios. Así que estaba cantado que tarde o temprano le pillarían.

No fue ningún asalto a una casa lo que lo llevó a la cárcel, tampoco un secuestro, robo con agresión ni ninguna otra teoría de esas que se pueden leer por internet, sino el robo en una tienda de ropa que ya había frecuentado anteriormente. 

En efecto, no era la primera vez que robaba en Sarah Clarke’s, pero sí que sería la última. La primera le había salido bien y había logrado vender todo lo robado, sin embargo en la fatídica ocasión que le llevaría a prisión había cometido una serie de patéticos errores: el primero, no llevar una linterna, así que a tientas cogió lo que pilló y, cuando por fin salió a la luz, descubrió que había robado petos y ropa interior de bebé. Y aquello, por lo que fuera, no tenía tanta salida en el mercado.

Volvió a entrar y se llevó un televisor, pero al saltar un muro cayó en una zanja de tal manera que quedó aplastado bajo el propio aparato. Así que cuando logró salir de debajo, tuvo que abandonar el televisor porque pesaba demasiado.

Y dicen que a la tercera va la vencida, y podría parecerlo, porque en su tercer asalto logró llevarse un puñado de camisas que sí que podría vender. Pero también cometió otro error que descubriría días más tarde, cuando la policía llamó a la puerta de su casa y uno de los agentes dijo: «A thumbless glove, eh?». El incompetente ladrón se había puesto guantes para llevar a cabo su robo, pero los guantes eran unos mitones, de los que no cubren los dedos.

Aunque se le ofreció no ir a la cárcel si pagaba una multa que incluso era asequible para su pobre familia, su padre se negó a pagarla para dar una lección a Ozzy, así que el juez le impuso tres meses de prisión que cumpliría en la decimonónica cárcel de Winson Green, en su propia ciudad. Tres meses, nada de seis meses ni mucho menos de años como se puede leer en algún sitio.

Prisión Winson Green. Además de Ozzy, otros presos ilustres que pasaron por sus celdas fueron Michael Collins o Ashley Blake. Fuente: itv.com.

De hecho, no llegó a cumplir ni tres meses, pues por buen comportamiento y por los trabajos realizados en prisión, se le permitió salir a las seis semanas. No obstante, el mismo Ozzy ha reconocido en varias entrevistas y en sus propias memorias que aquella breve estancia le bastó para saber que no quería volver a pisar un lugar como aquel. La violencia y la continua tensión que pudo ver (aunque no la sufrió directamente) le produjo tal rechazo, que hasta el día de hoy ha bordeado la legalidad lo justo para no tener que entrar de nuevo en prisión. Él mismo reconoció años después que su padre hizo bien al no pagar aquella multa y hacerle pasar por aquella experiencia.

Ozzy Osbourne junto a sus padres. Fuente: El País.

Si bien no sufrió ninguna agresión ni nada parecido en su paso por Winson Green, vio de cerca situaciones traumáticas, así que optó por esa colaboración para poder salir lo antes posible. Y mientras tanto mataba el tiempo como podía, siendo uno de sus entretenimientos los tatuajes. Era común entre los presos tatuarse distintos motivos con punzones y tinta china. En su caso, se tatuó una cosa un tanto extraña: el retrato de Simon Templar, un personaje de ficción de una serie de televisión británica llamada El Santo, muy de moda por entonces.

¿Y su nombre en los dedos? Otro de los mitos en torno a su paso por la cárcel es el de que fue allí donde se hizo el mítico tatuaje de «O-Z-Z-Y» en los nudillos, y así se puede leer en distintos blogs e incluso en el libro Sabbath Bloody Sabbath (J. McIver, 2014). Sin embargo, en su propia autobiografía cuenta que, lejos de toda épica, ese tatuaje (que obviamente ha sido retocado muchas veces) se lo hizo en realidad antes de entrar en prisión, con diecisiete años, y fue en un parque, sin que mediasen barrotes ni carceleros. Que, por cierto, quizá en ese gesto hubiera algún tipo de inspiración en su abuela, que llevaba tatuadas las iniciales de su marido.

Hacia finales de 1966, Ozzy salió de la cárcel muerto de frío y con dieciocho años pero habiendo aprendido una valiosa lección: a partir de entonces la posibilidad de volver a prisión se añadiría a su larga lista de fobias, y aunque a lo largo de su vida sería detenido una cuantas veces más, sería siempre por delitos y faltas menores que no le supondrían poner un pie nunca más en la cárcel.

Fotografía de la ficha policial de Ozzy Osbourne, arrestado en 1984 por intoxicación pública. Fuente: El País.

Apenas un año después de su salida de prisión, en 1967, Geezer Butler daría forma a su primer proyecto musical para el que contó con Ozzy como vocalista. La vida del joven de Birmingham estaba a punto de cambiar y, muy pronto, las fábricas, los mataderos y los robos quedarían atrás.

Bibliografía:

McIver, J. (2014). Sabbath Bloody Sabbath. Omnibus Press.

Osbourne, O., y Ayres, Ch. (2011). I Am Ozzy. Grand Central.

Crawford, S. (2003). Ozzy Unathorized. Michael O’Mara Books.

Shiroyama – Sabaton y el último samurái

Cuenta la leyenda que la noche del 23 de septiembre de 1877, un grupo de personas, bajo una brillante luna, bebieron, cantaron y compartieron poemas sobre guerra, honor y muerte. A la mañana siguiente, los últimos samuráis eran definitivamente derrotados en Shiroyama y la rebelión de Satsuma llegaba a su fin.

Inspirados por esta historia, la banda sueca Sabaton compuso la canción de Shiroyama en la que se narra esta última batalla que significó la desaparición de los samuráis como clase social. La canción se incluye en su octavo álbum de estudio, publicado en 2016, llamado The Last Stand. Se trata de un álbum conceptual en el que, literalmente, se cuenta «la historia de un extraordinario acto de desafío por parte de una unidad militar superada en número o sin armamento». En el caso que nos atañe, esta última resistencia no es solo un acto militar remarcable sino que es la defensa del modo de vida samurái frente a la occidentalización del país que se empezó a desarrollar en la conocida como la Restauración Meiji.

Antes de adentrarnos en la canción de Sabaton es necesario realizar unos apuntes sobre el contexto histórico que precede al trágico final de Shiroyama. Nos trasladamos así a 1854, año en el que se firmó el tratado de Kanagawa entre Japón y Estados Unidos que ponía fin a la política aislacionista del estado nipón. Esta situación mostró a la sociedad japonesa el atraso que tenían con respecto a otras potencias y el prestigio del shogunato quedó en entredicho. Este fue el caldo de cultivo para una guerra entre tradicionalistas y modernistas que acabó con la victoria de los partidarios de la modernización del país para poder constituirse como una nueva potencia. La restauración se llevó a cabo en 1868 y en ella se restituyó el poder del emperador Mutsuhito que, con anterioridad, había tenido un mero papel simbólico.

It’s the nature of time

That the old ways must give in

It’s the nature of time

That the new ways comes in sin

En estas primeras estrofas, Sabaton nos pone en la tesitura de que lo nuevo ha entrado en contacto con lo antiguo, y que lo tradicional acabará por sucumbir ante el avance natural. ¿Cómo se produjo este acontecimiento en Japón? En un principio, los que apoyaron la modernización del país dieron por sentado que la restauración del poder imperial serviría para lograr un país más moderno, capaz de competir con el resto del mundo pero no se atendió a la posibilidad de que estos cambios pudieran trastocar la sociedad tradicional japonesa.

Unos cambios que se realizaron a través de medidas entre las que hay que destacar la más drástica de ellas, que no fue otra que la abolición de la clase samurái. Esto se hizo rápidamente a través de reformas como la supresión de los feudos en favor de las prefecturas, controladas por el gobierno central y en propiedad del mismo, así como el cambio en el status social de la clase samurái. En un principio, el modo de vida de los daimyôs y samuráis que auparon esta restauración del poder imperial no sufrió cambios, pues pronto formaron parte del nuevo gobierno. Sin embargo, el estado comenzó a adoptar medidas sociales encaminadas a minar los privilegios y, con ello, la influencia de la clase samurái sobre el resto de la sociedad. Estas medidas incluso afectaron a la vestimenta, el lenguaje y la cultura, resultando una verdadera afrenta a las tradiciones japonesas.

Mapa de Japón. En Rojo la prefectura de Kagoshima, en verde la de Tokio. Mapa retocado de absolutviajes.com

When the new meets the old

It always end the ancient ways

And as history told

The old ways go out in a blaze

Encircled by a vulture

The end of ancient culture

The dawn of destiny draws near

Sabaton muestra en estas líneas que las antiguas costumbres se apagan de manera drástica y que la antigua cultura se encuentra rodeada y atacada por «lo nuevo». Ciertamente, el final del mundo samurái ocurrió de forma violenta y rápida. Es en este punto en el que hace aparición nuestro protagonista, Saigô Takamori.

Saigô fue uno de los generales que apoyaron la restauración Meiji e incluso formó parte del gobierno hasta que, en 1873, debido a una serie de desavenencias políticas, decidió retirarse al antiguo feudo de Satsuma, ahora conocido como prefectura de Kagoshima, y fundar una academia militar. En estas academias se estaba entrenando a un ejército privado fiel a Satsuma y pronto saltaron las alarmas en la corte imperial. Esta preocupación no era en vano, pues el dominio de Satsuma había resultado vital para la restauración del poder imperial y en él se encontraba un verdadero arsenal militar. El gobierno central decidió que ese arsenal debía ser trasladado a Osaka y se realizó una operación secreta nocturna que fue frustrada por los guerreros de la provincia.

Cuando ocurrió este incidente Saigô se encontraba fuera de la provincia y al volver se encontró con un territorio en crisis en el que corría el rumor de que el gobierno central quería asesinarlo e intervenir militarmente en la zona. Además, en el fondo, también estaban las cuestiones acerca del modo de vida samurái que estaba siendo destruido.

Por estos motivos, en febrero 1877, el ejército de Satsuma se organizó y comenzó la expedición hacia Tokio para protestar ante el emperador por lo que él consideraba un gobierno corrupto y amoral. Hay que destacar que su lealtad estaba con el emperador y detestaba convertirse en un rebelde hacia un gobierno que él mismo ayudó a construir. Sin embargo, debido a las afrentas de Tokio decidió partir hacia allí para luchar contra los verdaderos enemigos del emperador.

En el camino se realizó un asalto al castillo de Kumamoto que resultó un fracaso. Con ello, las expectativas de llegar a Tokio quedaban truncadas y la rebelión comenzaba a diluirse. El ejército imperial se hizo fuerte con la derrota de Saigô y los arrinconaron en la colina de Shiroyama.

Imperial force defied, facing 500 samurai

Surrounded and outnumbered

60 to 1, the sword face the gun

Bushido dignified

It’s the last stand of the samurai

Surrounded and outnumbered

El estribillo de esta canción muestra el resultado final de esta campaña militar que se saldó en la colina Shiroyama. Allí, un grupo de unos cientos de samuráis tomaron posiciones alrededor de la cresta y fueron rodeados por un ejército de alrededor de treinta mil efectivos. Las fuerzas imperiales comenzaron un bombardeo constante de artillería.

An offer of surrender

Saigo ignore contender

The dawn of destiny is here

La leyenda cuenta que el 23 de septiembre el general imperial Yamagata envió una carta a Saigô instándole a abandonar su lucha. Un mensaje en el que alababa el honor demostrado a través de su valiente lucha y en el que no se ofrecía clemencia ni una rendición al uso. Como bien describe Sabaton, Saigô ignoró la oferta y el ejército imperial se preparó para el asalto final que tendría lugar a la mañana siguiente.

Sin posibilidades de victoria, los supervivientes lanzaron una carga colina abajo bajo un fuego intenso en la que Saigô resultó gravemente herido. Tras esto, fue retirado del campo de batalla y se alejó a un lugar tranquilo para cometer seppuku, el suicidio ritual por desentrañamiento de los samuráis. Este acto es controvertido porque no se encontraron heridas en el abdomen de Saigô. Sin embargo, se sabe que su segundo, Beppu Shinuske, decapitó a Saigô y escondió su cabeza.

Ilustración japonesa de la carga samurái frente al ejército imperial. Saigô aparece en el centro, con vestiduras rojas, montado sobre un caballo beige.
Fuente: Wikipedia.

Until the dawn they hold on

Only 40 are left at the end

None alive, none survive

Shiroyama

Tras la muerte de Saigô, solo quedaban vivos unos cuarenta samuráis que decidieron cargar contra el ejército bajo el fuego enemigo y morir. De esta forma la rebelión de Satsuma llegaba a su fin y con ella morían los valores de los samuráis.

Esta rebelión se considera la verdadera guerra a la que tuvo que hacer frente la Restauración Meiji. Se tardó alrededor de seis meses en sofocarla y las pérdidas humanas fueron cuantiosas. El fracaso de las rebeliones samuráis se produjo por su propia concepción del mundo y la nula cooperación entre ellos. Como resultado, el gobierno pudo encargarse de cada revuelta de forma individual.

Más tarde, Saigô fue perdonado de forma póstuma por el emperador y se convirtió en un héroe nacional, que representaba los valores de los samuráis y la cultura japonesa. Debido a ello, a día de hoy, la visión que se tiene de Saigô Takamori no es la de un mero samurái, sino un mito que se ha trasladado a la literatura, al arte, al cine y, en este caso, a la música. Lo cual es significativo pues en el imaginario popular se conoce a Saigô como «el último samurái».

Izquierda: Estatua de Saigô con el uniforme militar imperial. Shiroyama (Kagoahima). Fuente: nippon.com
Derecha: Estatua de Saigô vestido con ropa tradicional. Parque Uedo (Tokio). Fuente: gotokio.org

Bibliografía:

Buck, J. H. (1973). The Satsuma Rebellion of 1877. From Kagoshima Through the Siege of Kumamoto Castle. Monumenta Nipponica, 28(4), 427-446.

Harootunian, H. D. (1959). The Progress of Japan and the Samurai Class, 1868-1882. Pacific Historical Review, 28(3), 255-266

Jansen, M. B. (2002). The Making of Modern Japan. Harvard University Press.

Mounsey, A. H. (1879). The Satsuma Rebellion: An Episode of Modern Japanese History ; with Maps. J. Murray.

Turnbull, S. (2011). Samurai: The World of the Warrior. Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Shiroyama Official Lyric Video

Página oficial de Sabaton