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53 Nations – Heaven Shall Burn y las Brigadas Internacionales

So many sons and daughters, poised to attack,

Born in distant fatherlands

Marching under the heavens of Spain

Así comienza la canción de Heaven Shall Burn «53 Nations»: Tantos  hijos e hijas, preparados para atacar. Nacidos en patrias lejanas, marchando bajo los cielos de España. De entrada, podría parecer sorprendente que un grupo de metalcore o death metal alemán comience una canción con estos versos, pero en realidad la sorpresa se disipa en cuanto conocemos a los componentes de Heaven Shall Burn y a qué se refiere la canción.

Portada del álbum ‘Veto’ (2013) de Heaven Shall Burn. La canción «53 nations» es la penúltima del disco.

Estos alemanes nunca han ocultado su simpatía por movimientos progresistas, dedicando canciones a personalidades como Salvador Allende o Víctor Jara, e incluyendo mensajes en sus letras en contra del racismo o el fascismo y en favor de los derechos de los animales, mensajes ecologistas y en apoyo a distintas causas solidarias. Pero ¿qué tiene todo esto que ver con España y con esta canción?

Comencemos por el título: 53 naciones son el total de procedencias de los voluntarios que integraron las Brigadas Internacionales que acudieron a España durante la Guerra Civil para apoyar al bando republicano. Pero si todo esto no te suena de nada, permítenos hacer una pequeña contextualización:

Nos trasladamos a la década de los treinta, un momento en que la crisis provocada por el Crac del 29 en Estados Unidos ha agravado la situación económica de los países participantes en la Primera Guerra Mundial. La sociedad, desconfiando de la democracia liberal, se polariza en favor de los movimientos comunistas, que tienen como referente la recién nacida Unión Soviética, y los movimientos de corte fascista, que han llegado al poder en Italia (1922), Portugal (1932) y Alemania (1933).

En España, una parte del ejército y las élites burguesas conservadoras se han puesto de acuerdo para dar un golpe de Estado contra el gobierno republicano. Un golpe que pretendía hacerse con el poder en poco tiempo pero que, fracasando en buena parte del territorio español, ha dado lugar a una guerra que se alargará durante tres años (1936-1939).

En este contexto, el gobierno de la República española lanza varias peticiones de ayuda a la comunidad internacional. Sin embargo, por aquel entonces Reino Unido y Francia trataban de contener a la Alemania nazi a través de una política de apaciguamiento, motivo por el cual Francia propuso la creación del Comité de No Intervención, que inmediatamente fue apoyado por Reino Unido, con el fin de evitar la intervención extranjera en el conflicto español. Su intención era evitar una guerra a gran escala entre las democracias europeas y los nuevos países fascistas. Sin embargo, Alemania, Italia, Portugal y la Unión Soviética rechazaron el acuerdo.

Esto benefició enormemente al bando sublevado, que se convirtió en el principal receptor de la ayuda internacional, mientras las democracias daban la espalda a España. Ante esto, la Unión Soviética, al frente de la Internacional Comunista, lanzó un llamamiento a voluntarios de todo el mundo a la que respondieron personas de ese total de 53 naciones que dan título a la canción.

And without fear go to the barricades

Brothers and sisters in arms

Y, sin miedo, id a las barricadas, hermanos y hermanas en armas.

La organización de esas brigadas de voluntarios no fue ni mucho menos algo improvisado, sino que estuvo perfectamente organizado, en especial por parte del Partido Comunista Francés y su dirigente André Marty. En distintos países los partidos comunistas, coordinados desde Moscú, montaron oficinas de reclutamiento y pusieron los medios necesarios para el transporte, armamento y adiestramiento de personas que, en su mayoría, no tenían experiencia militar.

El 12 de octubre de 1936 llegó a Alicante el primer barco con 500 voluntarios que, desde allí fueron conducidos en tren hasta Albacete. Esta ciudad se convertiría a partir de entonces en la sede de las Brigadas Internacionales, donde se procedería a la formación y adiestramiento de estos voluntarios.

Bandera de las Brigadas Internacionales.

Esta fue, a juicio de muchos brigadistas y autores posteriores, el momento en que muchos de aquellos voluntarios se desilusionaron, ya que la formación era especialmente disciplinada, y pasaba no solo por una preparación física y técnica, sino también por una formación ideológica, ya que la máxima comunista era que un soldado solamente lucharía bien si sabía perfectamente por qué estaba combatiendo. Muchos de ellos, al emprender el viaje, no esperaban tener que pasar por tal preparación ni atender a una disciplina tan rígida.

La mayor parte de quienes vinieron a España a luchar de forma voluntaria lo hicieron motivados por el ideal de la lucha antifascista, que los hizo viajar desde lugares tan lejanos como Estados Unidos, Colombia, China, Chile, Brasil, Irak o Nueva Zelanda. Muchos de ellos, aunque dirigidos y adiestrados por partidos comunistas, no eran adeptos a esta ideología, sino que su único objetivo era frenar el ascenso del fascismo en Europa, y en muchos casos se trataba de extranjeros, como alemanes o portugueses, que ya habían perdido este combate en sus países de origen, de hecho el mayor contingente lo suponían voluntarios italianos. Quizá por ello la canción haga esta aseveración:

This is the reckoning

Now only hatred fills our hearts

Raising the colours of freedom

Esto es el ajuste de cuentas, sentencia el primer verso de la estrofa.

Brigadistas en 1937. Fuente: Wikipedia.

El total de brigadistas que llegaron a España a luchar sigue siendo objeto de debate: si bien hasta hace algún tiempo se hablaba de cifras por encima de los 50.000, a día de hoy los principales autores no le dan más de 41.000, muy por debajo de las cifras de soldados extranjeros que asistieron a las fuerzas rebeldes por parte de Italia y Alemania. Y a pesar de no ser un número elevado, los brigadistas sí que presentaron un porcentaje de bajas (15 por ciento) muy superior al del resto de cuerpos que participaron en el conflicto (6 por ciento).

In ruthless fights, I saw my best friends die

Now buried far away, so far away from home,

Lionhearted soldiers, no one shall forget their names

En luchas despiadadas, vi morir a mis mejores amigos. Ahora, enterrados lejos, muy lejos de casa. Soldados con corazón de león, nadie olvidará sus nombres.

Muchos autores explican el elevado número de bajas por su grado de implicación en el combate. Precisamente ese idealismo al que antes hicimos referencia les habría llevado a convertirse en la principal fuerza de choque del bando republicano, interviniendo en algunas de las batallas más duras de todo el conflicto.

Understanding what the world still had to learn

No mercy to the villains,

Defending the republic infected by a fascist pestilence

Entendiendo lo que el mundo aún no había entendido, sin piedad para los villanos, defendiendo la república infectada por una pestilencia fascista.

Pero fue precisamente esa determinación antifascista la que les valió un recuerdo en la memoria colectiva no solo de los españoles, pues la imagen de los brigadistas se ha convertido en un tema muy explotado en otros países de Europa, así como en Estados Unidos. No en vano, en este caso se trata de un grupo alemán que se hace eco de ellos.

Sin embargo, a juicio de autores como Anthony Beevor, esta explotación ha supuesto una cierta deformación de la realidad histórica. Así, por ejemplo, a menudo se alude a los miembros de las Brigadas Internacionales como intelectuales de clase media, pero esto es más un tópico romántico que una realidad. El propio Beevor recoge datos que contradicen esta idea, como por ejemplo el hecho de que el 80 por ciento de los voluntarios procedentes de Gran Bretaña fueran obreros manuales desempleados en el momento en que se sumaron a la causa. Esto, desde luego, no debe suponer un descrédito para ellos o su causa, todo lo contrario.

This righteous fight reveals your shame,

Delivered to oblivion, those who fought a horrid beast

Homecoming held no glory and silence covers ours tombs

Scorned and despised, left and denied, but still do I defy

Las últimas brigadas fueron reagrupadas y disueltas a lo largo de la segunda mitad de 1938, y tras la disolución muchos brigadistas fueron considerados poco más que mercenarios de vuelta a casa, de ahí esa mención en la canción: el regreso a casa no tuvo gloria y el silencio cubre nuestras tumbas. Obviamente esto no fue así en los países comunistas, donde lejos de ser mal vistos, fueron condecorados como héroes, pero en otros lugares no gozaron de esa consideración. Despreciado, abandonado y rechazado, que dice la canción. En muchos países no fueron reconocidos hasta tiempos recientes

Desfile de despedida a las Brigadas Internacionales en Barcelona en octubre de 1938. Fuente: Wikipedia.

Tanto es así, que para algunos suponía un problema la vuelta a casa: obviamente aquellos que provenían de países bajo una dictadura fascista, pero también otros procedentes de países como Canadá sabían que deberían responder ante leyes que penaban el haberse unido a un conflicto armado que no contaba con respaldo estatal y que, en consecuencia, serían juzgados. En muchos de estos casos, los brigadistas optaron por pedir auxilio en terceros países o bien continuar con su lucha antifascista en otros puntos, en especial sumándose a la Segunda Guerra Mundial en cuanto esta estalló.

La canción termina con un alegato puesto en boca de los brigadistas que, conociendo a Heaven Shall Burn, no pretende únicamente servir de homenaje a estos combatientes, sino también de motivación para la lucha antifascista en la actualidad.

I still resist and fight your apathy,

And still I fight

La canción

La canción en el canal oficial de YouTube de Heaven Shall Burn

Bibliografía

Beevor, A. (2011). La guerra civil española. Planeta.

Payne, S. (2011). ¿Por qué la República perdió la guerra? Espasa.

Preston, P. (2017). La guerra civil española. Debolsillo.

Preston, P. (2008). Idealistas bajo las balas. Debolsillo.

Thomas, H. (2010). La guerra civil española. Debolsillo.

Tusell, J. (2012). Historia de España en el siglo XX. 2. La crisis de los años treinta: República y guerra civil. Taurus.

Clear the Way – Iced Earth y la Brigada Irlandesa

«Faugh A Ballagh! ¡Despeja el camino!»

Con este grito de guerra de origen irlandés la banda Iced Earth cerró su duodécimo álbum de estudio (Incorruptible) con la canción Clear the Way, December 13th, 1862. El título ya nos sitúa en un contexto muy concreto, el de la Guerra Civil de Estados Unidos. ¿Y qué tienen que ver los irlandeses en esto? El día 13 de diciembre se llevó a cabo la batalla de Fredericksburg, en Virginia, y en ella miles de soldados de origen irlandés caían bajo el fuego de la confederación.

Portada del single Clear the Way. Fuente: last.fm

La llegada de irlandeses a Estados Unidos

They came across the ocean
In search of liberty
Escaping persecution
Famine and poverty
Signed up for bloodshed
New home a battleground
Send in the Irish
So courageous and renowned

Con estas palabras comienza la canción de Iced Earth, en las que se apunta el origen de la población irlandesa en Estados Unidos. Las migraciones que se produjeron entre 1815 y 1845 se debieron a la búsqueda de oportunidades económicas y a la promesa de libertad de culto que no disfrutaban en su país. Entre 1845 y 1856 se produjo una nueva oleada masiva debido a la hambruna producida por la infección de las cosechas de patata resultando en una pérdida de 1,5 millones de vidas y una migración hacia diferentes partes del mundo.

En el caso que nos ocupa, durante las fechas señaladas anteriormente arribaron a Nueva York más de 800.000 irlandeses que pronto encontrarían trabajo en aquellos sectores que requerían menos cualificación y que tenían los salarios más bajos. La mayoría de los inmigrantes vivían hacinados en barrios marginales en los barrios del sur y este de Manhattan. Los más pobres vivían en lo que ahora es Central Park, donde construyeron chabolas, criaron cerdos y cabras, y lucharon para trabajar como jornaleros.

Sin embargo, para 1860, algunos de los inmigrantes habían progresado. Abrieron salones y pequeñas tiendas de abastos en el vecindario o comenzaron pequeñas empresas de construcción, encontraron trabajos en la policía municipal o en el departamento de bomberos. Pronto, los irlandeses comenzaron a unirse a la máquina demócrata pues les daba acceso a empleos gubernamentales bien remunerados, con una pensión.

Los irlandeses en el ejército

Fueron los irlandeses de clase media quienes lideraron la organización de compañías de milicias voluntarias en las grandes ciudades estadounidenses. Estas compañías participaron en partidos de tiro y patrocinaron bailes y banquetes que proporcionaron salidas sociales para los inmigrantes.

Los miembros alistados a menudo provenían de la clase trabajadora pobre, mientras que los oficiales solían ser hijos jóvenes de la clase profesional y comercial irlandesa-estadounidense. Casi todas las grandes ciudades estadounidenses tenían al menos una compañía militar voluntaria irlandesa. Estas compañías de la milicia alentaron el patriotismo estadounidense y aumentaron el orgullo irlandés. Los uniformes verdes y el uso generoso de los lemas y símbolos irlandeses de la guerra, como el trébol y el arpa, eran comunes.

En la Guerra Civil participaron alrededor de 150.000 irlandeses en el bando de la Unión y 40.000 en el bando de la Confederación. En esta batalla fueron 1.200 los combatientes irlandeses.

La batalla de Fredericksburg

Fredericksburg se encuentra en una curva justo debajo de la unión de los ríos Rappahannock y Rapidan. La ciudad corre de norte a sur en una llanura en el lado occidental del río, y en la costa oriental Stafford Heights se eleva bruscamente desde la orilla del río para dominar Fredericksburg. La ciudad en sí se encuentra en una llanura elevada, por lo que cualquier persona que se acerque desde el río queda oculta a la vista del banco una vez que están a medio camino.

Al oeste de Fredericksburg se alza la colina de Marye. Un muro de piedra bordeaba el lado este de un camino hundido, haciendo una excelente cobertura, con un escalón de tiro formado por la orilla este del camino. Una línea de posiciones de tiro y pozos de fusil se extendía desde la pared hacia el bosque al norte de la ciudad. Frente al muro de piedra corría una valla de ferrocarril, y un poco cuesta abajo, más cerca de la ciudad, el suelo se hundió en una ligera depresión. La artillería confederada en masa no podía caber en línea detrás de la infantería, por lo que parte de ella estaba posicionada para lanzar fuego indirecto sobre los atacantes.

Muro de Marye’s Heights. Fuente: Wikipedia.

La ciudad se tomó rápidamente y los confederados retrocedieron hacia las colinas, es en este momento en el que la batalla se recrudece y nuestra brigada irlandesa hace su aparición.

Los comandantes de la Unión no se percataron de cuántos efectivos se encontraban parapetados y ocultos a la vista hasta que sus tropas estuvieron a unos cientos de metros; para entonces ya era demasiado tarde. Los líderes unionistas pensaban que su superioridad numérica les proporcionaba la oportunidad de luchar en un enfrentamiento directo. Se equivocaron.

Se plantearon seis asaltos contra las posiciones de la confederación con el fin de desgastar en oleadas sucesivas a los defensores. El primer asalto lo hizo la división del general de brigada William H. French. Cuando su división avanzó, los confederados se levantaron para disparar en masa contra los soldados federales que se aproximaban a menos de 200 yardas. Una y otra vez, los sureños abrieron agujeros en las filas azules, que vacilaron y flaquearon. El continuo fuego de los cañones condujo a los soldados sobrevivientes de la Unión a la seguridad de la depresión.


The hills alive with murder
The sky so cold and grey
The general gives the order
Irish clear the way!
Bodies fall like leaves in autumn
From the wall at Marye’s heights
Shot and shell ripping through them
A cold horrific sight

La división del general de brigada Hancock asaltó las alturas de Marye a continuación. Sus hombres no estaban directamente detrás de la división de French, habiéndose movido hacia su flanco trasero derecho. La brigada irlandesa fue la segunda ola de la división de Hancock en asaltar el muro de piedra y en cuanto estuvieron al alcance, la artillería comenzó a hacer estragos. Sin embargo, los irlandeses trataron de recuperar el impulso y tomar el muro, pero los disparos de artillería posteriores los hicieron tambalearse y retroceder.

En azul la Brigada Irlandesa, en rojo el ejército confederado. Fuente: Smith, C. (1999).

Charge through the dead and dying
No surrender no retreat
Their brothers paid the price
They’ll never smell defeat
Raise high the emerald colors
For all field to see
They charged into the slaughter
With faith and dignity

El general de la brigada, Meagher, quería que los confederados en el muro de piedra vieran que se enfrentaban a los hombres de la brigada irlandesa. Las banderas del regimiento de los neoyorquinos estaban dañadas y solo el estandarte del 28º regimiento de Massachusetts tenía su color presente, por lo que se colocaron en el medio de la formación. Entonces Meagher puso es su gorra militar una hoja de boj (lo más parecido a un trébol que tenían a mano) para que todos supieran a quién se enfrentaban y entrar en batalla con algo verde. El 28º de Massachusetts llevó su estandarte de regimiento verde con el arpa dorada a la batalla con el lema gaélico ‘Faugh A Ballagh’ (despejad el camino).

La Brigada Irlandesa portando el estandarte del 28º regimiento de Massachusetts. Cuadro de Don Troiani. Fuente: pinturasdeguerra.

Sons of Erin
Marching gallantly
Into a storm of lead
Forward! Clear the way!
Sons of Erin
Charging valiantly
Across that bloody space
Forward! Clear the way!

Irónicamente, la brigada irlandesa se enfrentó a las tropas georgianas de Thomas R. R. Cobb. Muchos de ellos eran de ascendencia irlandesa, y aunque un murmullo preocupado y arrepentido corrió a lo largo de su línea, ninguno dio un paso atrás. Se cuenta la anécdota de que uno de los soldados llegó a gritar «¡Qué pena!, aquí vienen los compañeros de Meagher».

En esta estrofa, Iced Earth se hacen eco de las palabras de Hancock sobre los irlandeses quien señaló en su informe que «La brigada irlandesa avanzó después al asalto. Se mostró la misma galantería, pero con los mismos resultados». Parece ser que su valentía incluso fue vitoreada por el ejército contrario.

Intrepid sons with heads held high
Go where glory awaits you
Your absolution under fire
If the lord above takes you
Fight, stand tall, prevail
Your brothers surround you
Fight, stand tall, prevail
Your courage defines all you are

El fuego confederado fue devastador. Los hombres destrozados de Hancock retrocedieron para unirse a las tropas de French en la depresión. Muertos y heridos salpicaron el suelo entre la depresión y un área de 50 yardas frente al muro de piedra, formando un obstáculo adicional para las futuras tropas de ataque. Las pérdidas de Hancock fueron 2.032 hombres muertos, heridos y desaparecidos.

De los 1.200 hombres de la Brigada irlandesa que salieron de las ruinas de Fredericksburg para asaltar las alturas de Marye, 545 fueron asesinados, heridos o desaparecidos; en otras palabras, los irlandeses perdieron casi el cincuenta por ciento de su fuerza. La batalla de Fredericksburg fue el día más sangriento de la brigada irlandesa: perdió más hombres en Marye’s Heights que en cualquier otra batalla de la Guerra Civil.

El 17 de febrero de 1862 el senador Henry Wilson de Massachusetts propuso un proyecto de ley que pedía otorgar una medalla de honor a los miembros del «Ejército de Estados Unidos que se distinguirán en la batalla». El presidente Abraham Lincoln firmó el proyecto de ley. De los 1.522 veteranos de la Guerra Civil que recibieron la Medalla de Honor, siete eran miembros de la Brigada irlandesa.

El coraje y el sacrificio de la Brigada irlandesa durante la Guerra Civil ayudó a disminuir los prejuicios antiirlandeses que existían en Estados Unidos. Los irlandeses se asimilaron a la sociedad estadounidense a través de ocupaciones respetables como la aplicación de la ley, los oficios de la construcción, la enseñanza y la política demócrata, ente otros empleos.

Bibliografía:

Ballard, T., & Arthur, B. (2014). Fredericksburg Staff Ride: Briefing Book [Illustrated Edition]. Pickle Partners Publishing.

Rodgers, T. G. (2008). Irish-American Units in the Civil War. Bloomsbury USA.

Smith, C. (2012). Fredericksburg 1862: «Clear The Way». Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Lyric Video oficial de Clear the Way

Web oficial de Don Troiani, artista de pinturas históricas