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Sputnik – Ignea y el Sputnik 1

Un 4 de octubre de 1957, en Kazajistán, se lanzó un cohete hacia el espacio desde el Cosmódromo de Baikonur. Este cohete contenía el primer satélite artificial que iba a ser puesto en órbita por el ser humano. A los 5 minutos y 40 segundos, el Sputnik 1 se separaría del cohete y poco después quedaría estabilizado, lo que supuso el éxito de la misión.

La canción que analizaremos a continuación es Sputnik, de la banda ucraniana de metal oriental Ignea (anteriormente conocidos como Parallax). Este tema se incluye en su primer EP, publicado en 2013. Este Extended Play se compone de cuatro canciones de temática espacial: Sputnik, Firebird, Mind the Past y Planet War.

El lanzamiento

A lo largo de la década de 1950 se planteó la idea de enviar satélites al espacio y en 1957 tanto Estados Unidos como la Unión Soviética tenían la capacidad para lograr este objetivo. En ambos países se trabajaban en los programas Vanguard y Sputnik.

El 20 de septiembre del mismo año se aprobó el lanzamiento del satélite Sputnik 1 para el día 6 de octubre. Sin embargo, la inteligencia soviética conoció que EEUU planeaba un lanzamiento suborbital para el mismo día, por lo que la fecha se adelantó al 4 de octubre.

La canción comienza con un locutor de radio que retransmite el mensaje del éxito de la puesta en órbita del Sputnik. En esa locución se describe el objeto y las fases del lanzamiento de la siguiente manera: «Hoy, una nueva luna está en el cielo: una esfera de metal de 23 pulgadas puesta en órbita por un cohete ruso. Aquí la concepción de un artista de cómo se logró la hazaña: un cohete de tres etapas: número uno, el propulsor de la clase de misiles intercontinentales; con un peso estimado de 50 toneladas. Una segunda etapa más pequeña tomó el control a 5.000 millas por hora y continuó hasta el punto más alto alcanzado. A 500 millas de altura, la luna artificial se impulsa a una velocidad que contrarresta la fuerza de la gravedad y se libera».

El artista que concibe el proyecto es Serguéi Koroliov, ingeniero soviético que diseñó el satélite y que decidió adelantar su lanzamiento del día 6 al 4 de octubre.

A continuación podemos observar un diagrama de cómo se realizó este lanzamiento.

Diagrama con el lanzamiento del Sputnik 1. Fuente: La Vanguardia.

El Sputnik 1

Iron head, iron spears
Spread out from sides away
Shiny globe without fears
Flies over skies again

En esta primera estrofa Ignea hace una descripción del satélite en la que dicen que su cabeza es de hierro, al igual que sus antenas (a las que llaman lanzas). No obstante, el Sputnik estaba fabricado en aluminio y se trataba de una «cabeza» esférica de 23 pulgadas dividida en dos hemisferios, es decir, las dos partes de la esfera se unían en el centro con pernos. En los laterales se acoplaban unas antenas de 2,4 y 2,9 metros. El recubrimiento exterior estaba pulido como apuntan en la estrofa «globo brillante sin miedos» el cual vuela sobre el cielo.

Con respecto a su vuelo, podemos destacar los 947 km de altitud que alcanzó en su punto más alejado de la órbita, realizando una vuelta a la Tierra en 96 minutos y medio, con una trayectoria de 65º en relación al ecuador y un movimiento en contra de las agujas del reloj.

Soviet star first of all
Was in the boundless space
But what if it’s sign of call
The first assigned phrase?

Efectivamente, la «estrella soviética» fue la primera de todas en ponerse en órbita en este «ilimitado espacio» y también fue la primera en mandar una serie de comunicaciones a la Tierra. Muchos estadounidenses afirmaron escuchar un molesto «bip…bip…» el 5 de octubre y en días posteriores. La realidad es que el satélite llevaba incorporado una serie de instrumentos que enviaban transmisiones de radio cuya duración era 0,3 segundos y que se pueden escuchar a continuación.

Las consecuencias políticas

Sputnik, Sputnik
The signal from the other ones
Sputnik, Sputnik
They hadn’t any red stars
Sputnik, Sputnik
The greetings from above
Sputnik, Sputnik
Alien tapering throw

Del estribillo nos quedamos con la frase «ellos no tenían ninguna estrella roja» ya que está cargada de simbolismo. Aunque el satélite era color plateado la «estrella roja» es una clara referencia a la URSS y los «otros» son Estados Unidos, con quienes competían en esta carrera espacial.

La puesta en órbita del satélite soviético provocó un cambio en la idea de que los ingenieros y científicos estadounidenses eran los mejores del mundo. Muchas fueron las voces que se preocuparon por esta situación puesto que consideraban el acto como una gran derrota de los Estados Unidos frente al enemigo soviético.

Nikita Jrushchov se consolidó como el hombre fuerte de la URSS en ese mismo año y en los días posteriores al lanzamiento del Sputnik realizó una serie de declaraciones que ahondaban en la herida que suponía para los estadounidenses la superioridad científica rusa.

En los días posteriores los periódicos debatían acerca de si el equilibrio de fuerzas se había decantado en favor de la URSS como podemos observar en el siguiente fragmento:

Fragmento del periódico La Vanguardia del 9 de octubre de 1957 (cinco días después del lanzamiento). Fuente: La Vanguardia.

Cuando el mundo estaba asimilando la situación de que la Unión Soviética tenía un panorama científico igual o superior al de los norteamericanos, el 3 de noviembre del mismo año, la URSS volvió a sorprender al mundo enviando un segundo satélite al espacio, el Sputnik 2, el cual llevaba a bordo al primer ser vivo que fue puesto en órbita: la perra Kudryavka o Laika.

Esto supuso que el presidente Eisenhower hiciera un comunicado en el que, aunque reconocía los avances científicos de la URSS, resultó un ataque hacia el comunismo. En sus propias palabras «Conocemos su riguroso sistema educativo y sus logros tecnológicos. Pero vemos todo esto sucediendo bajo una filosofía política que pospone una y otra vez la promesa a cada hombre de que se le permitirá ser él mismo y disfrutar según sus propios deseos del fruto de su propio trabajo». Además, en ese mismo discurso hizo una alabanza al sistema educativo norteamericano e insistió en la necesidad de tener más científicos.

El lanzamiento de los Sputnik 1 y 2 sirvió como propaganda política que fluyó en todas direcciones. Incluso hubo expertos que pusieron en duda la veracidad de la puesta en órbita de los satélites, tomándolo como un elemento de propaganda soviética.

Fragmento del periódico ABC de 10 de noviembre de 1957. Fuente: ABC.

El resto de la canción ya no resulta tan interesante para analizar, pues fantasea con ideas de ciencia ficción. No obstante, ¿qué fue del Sputnik 1? Tras noventa y siete días en órbita, descendió a tierra y se calcinó, llegando a recorrer setenta millones de kilómetros.

Bibliografía

Crompton, S. W. (2007). Sputnik/Explorer I: The Race to Conquer Space. Infobase Publishing.

Harvey, B. (2007). The Rebirth of the Russian Space Program: 50 Years After Sputnik, New Frontiers. Springer Science & Business Media.

Sparrow, G. (2009). Spaceflight: The Complete Story from Sputnik to Shuttle–and Beyond. DK Pub.

Marching on Versailles – Ad Infinitum y el INICIO de la Revolución francesa

En 2020, apenas un año después de su formación, la banda Ad Infinitum, con la vocalista Melissa Bonny al frente, ha publicado su primer álbum de estudio Chapter I: Monarchy, en el que aúnan metal y orquestación de una forma espectacular. Además, nos sorprendió gratamente que el proyecto pretende sacar adelante una serie de discos conceptuales que abordarán episodios históricos. Así que no podíamos dejar pasar la oportunidad de analizar una de sus primeras canciones.

Se trata de “Marching on Versailles”, segundo tema del álbum que puedes escuchar íntegro en su página web.

Videoclip oficial de la canción «Marching on Versailles» de Ad Infinitum en el canal de su discográfica, Napalm Records.

El día 14 de julio de 1789 se ha tenido tradicionalmente como el punto de inicio de la Revolución francesa al ser la fecha en que los revolucionarios se hicieron con el control de La Bastilla, una fortaleza en pleno centro de París que servía de cárcel y de polvorín y almacén.

Sin embargo, la corte francesa aún tardaría algún tiempo en ser consciente del fenómeno que estaba aconteciendo. El mismo día de la Toma de la Bastilla, la corte de Luis XVI se trasladó al Palacio de Versalles, a las afueras de París, donde se mantuvo al margen de las reivindicaciones ciudadanas a la espera de que la rebelión fuera sofocada.

‘La Toma de la Bastilla’, por Jean Pierre Houël (1789).

Mientras en la ciudad los revolucionarios preparaban barricadas y se armaban en previsión de un contraataque de las fuerzas reales, en Versalles los reyes y sus acompañantes continuaron su vida de lujos, banquetes y celebraciones. De ahí que la canción comience con esta declaración tan clara:

This was your final chance

A chance you didn’t take

Like the lightning, we will fall on your golden world

This was your final dance

Your final reverence

(Esta fue tu última oportunidad

Una oportunidad que no aprovechaste

Como un rayo caeremos sobre tu mundo dorado

Este fue tu baile final

Tu reverencia final)

En contra de la creencia popular, los acontecimientos no se precipitaron tras la Toma de la Bastilla. Durante meses la situación se mantuvo más o menos inalterada, en especial en el palacio de Versalles, considerado ya entonces como el paradigma el absolutismo de la corte francesa. El juego entre monárquicos absolutistas, reformistas y revolucionarios se llevaba a cabo sin alterar apenas las rutinas del monarca, y cuando lo hacía, Luis XVI se mostraba bastante inflexible a las exigencias.

Pero todo cambiaría con la Marcha sobre Versalles, el acontecimiento al que alude la canción y que introduce de esta forma tan descriptiva:

Now on the horizon you can see our torches burning

No turning back, our army will attack

Your dynasty ends tonight

(Ahora en el horizonte puedes ver nuestras antorchas ardiendo

No habrá vuelta atrás, nuestro ejército atacará

Tu dinastía acaba esta noche)

La Marcha sobre Versalles ha sido mitificada a lo largo de la historia, y en torno a ella han surgido muchos tópicos: no se trató de un movimiento únicamente promovido por mujeres, como se ha dicho en alguna ocasión, aunque ellas tuvieron muchísima importancia. Tampoco fue un fenómeno espontáneo, sino que estuvo perfectamente orquestado y, además, ya se habían producido tentativas de marchas similares en las semanas previas, y de hecho muchos nobles habían huido de la capital al conocer los planes de los revolucionarios.

Entonces, ¿por qué fue tan importante esta marcha? Lo fue por varios motivos, el primero de ellos se deja entrever en la propia canción:

We are the army of silent cries

Marching on your denial

We are the justice for those who died

For the glory of Versailles

March!

The day has come, the unwanted are rising

March!

The day has come, and now the fates are changing

March!

The day has come, a new horizon shining

March!

The day has come, from your head the crown’s falling

Mientras que en los procesos anteriores la participación ciudadana había quedado en manos de pequeñas élites burguesas con unos intereses muy concretos, este fue un acontecimiento mucho más abierto, en el que participaron no solo los burgueses, sino también campesinos y gentes de extracciones sociales muy distintas. Además, el hecho de que en la preparación y la ejecución participasen tantas mujeres, dejaba claras algunas diferencias con respecto a los precedentes.

Las noticias de un gran banquete servido en el palacio el primer día de octubre llegaron al mercado de la ciudad el día 5 de octubre, donde despertaron la indignación de los comerciantes y compradores, la mayor parte mujeres. Allí habría estado el germen de la marcha, que comenzó como una protesta que se trasladó al consistorio de la ciudad.

A las puertas del ayuntamiento se reunieron alrededor de 10.000 personas. Para tratar de contener a los manifestantes, el Ayuntamiento abrió sus almacenes para entregar toda la comida e incluso armas a un contingente en el que participaban los mismos revolucionarios que llevaban semanas promoviendo una marcha hacia el palacio. Aprovechando la situación de rabia de la muchedumbre, estos lograron imponer su idea y movilizaron al contingente hacia Versalles provistos de toda clase de armas improvisadas, antorchas e instrumentos de música.

Ilustración de la Marcha sobre Versalles conservada en el Museo Carnavalet de París.

Los soldados que quedaban en la ciudad para mantener el orden no se mostraron muy dispuestos a impedir la marcha, por lo que las autoridades se limitaron a enviar emisarios al palacio y ordenaron a los soldados seguir a los manifestantes.

En un contingente tan diverso, las reivindicaciones de los distintos grupos que se mezclaban eran distintas: unos querían que se garantizase el acceso a los alimentos para todos, otros que el rey regresase a París, había quien quería que el rey aceptase las limitaciones propuestas por los reformistas, y había quien pretendía acabar con la vida del monarca.

Finalmente, durante el trayecto se acabó imponiendo el compromiso por parte del rey de que todo el mundo tuviera acceso a la comida, y que regresase con ellos a París.

Al cabo de unas horas, la multitud, que había ido creciendo a lo largo del recorrido gracias a los campesinos que se habían ido uniendo, llegó a las puertas de Versalles. Una vez allí, los diputados de la Asamblea, impresionados por su tamaño y sus armas, decidieron mostrarse colaboradores, invitaron a entrar los manifestantes y trataron de dialogar cordialmente. En todo momento, los revolucionarios empujaron a las mujeres del mercado a ponerse al frente para que llevasen ellas la voz cantante.

Finalmente, se permitió que un grupo de estas mujeres accediera directamente al rey para trasladarle sus demandas. A lo que el rey respondió distribuyendo alimentos del almacén real entre los manifestantes. Aunque esto contentó a parte de los manifestantes y otros tantos fueron desanimándose con el paso de las horas, la llegada de los soldados de la ciudad, muchos de los cuales, lejos de tratar de reprimir la protesta, se sumaron a ella, renovaron las fuerzas de la muchedumbre.

El rey Luis XVI en un retrato pintado por Antoine-François Callet. Fuente: Museo del Prado.

De madrugada, un grupo de manifestantes logró colarse dentro del palacio y comenzó un enfrentamiento realmente violento. Algunos guardias reales fueron decapitados y sus cabezas expuestas en picas mientras la muchedumbre trataba de llegar hasta la reina para darle muerte.

Viendo que la situación se había ido de las manos, los soldados que se habían unido en un último momento a la manifestación, decidieron colaborar con los guardias reales para tratar de imponer el orden. Al frente de ellos, el marqués de La Fayette logró mediar entre los manifestantes y la corte, y cuando la situación estuvo controlada, consiguió el compromiso del rey de volver a París.

El día 6 de octubre de 1789, la corte regresó a París junto a los manifestantes. 

La Fayette besa la mano a María Antonieta en uno de los balcones del palacio de Versalles durante las protestas.

Para muchos estudiosos, la Marcha sobre Versalles marcaría el verdadero inicio de la Revolución francesa al incorporar las demandas de otras capas sociales e involucrarlas en la lucha. Si bien la Marcha no supuso el fin de la dinastía como pregonaba la canción, la imagen del rey regresando a París junto al pueblo era de suma importancia para los acontecimientos que se producirían en los meses siguientes: el rey accedía a lo que pedía el pueblo, era un primer paso hacia la exigencia de la soberanía nacional.

Además, por primera vez, Luis XVI y su corte fueron conscientes del verdadero peligro que acechaba en las calles de Francia, y ya no actuarían como lo habían hecho hasta entonces. Quizá en eso sí que acertaba la canción al hablar de una “última oportunidad”. A partir de este episodio, los reformistas optarían por posiciones mucho más próximas a los revolucionarios, así que la revolución estaba servida.

La Marcha sobre Versalles no solo sería importante en su momento, sino que se convertiría en un acontecimiento inspirador para movimientos revolucionarios posteriores y sería citado continuamente en escritos y discursos de revolucionarios de todos los tiempos y de cualquier lugar del mundo.

Bibliografía:

Carlyle, T. (2011). Fuego y cenizas: la Revolución francesa según Thomas Carlyle. Ariel.

Lefebvre, G. (2003). La Revolución francesa y el Imperio (1787-1815). Fondo de Cultura Económica de España.

Martin, J-C. (2012). La Revolución francesa. Una nueva historia. Crítica.

Soboul, A. (1994). La Revolución francesa. Globus.

Agent Orange – Sodom y la guerra química en Vietnam

En 1987, la banda alemana Sodom publicó su tercer disco llamado Agent Orange. La fascinación de Tom Angelripper (cantante y bajista de la banda) por la guerra de Vietnam hizo que dedicara el álbum a este conflicto bélico. El nombre del disco se debe a la guerra química que desarrolló el ejército de Estados Unidos sobre Vietnam y la canción que analizaremos a continuación es la que da nombre al disco.

Libreto completo del disco Agent Orange. A la izquierda podemos ver un avión fumigando con agente naranja, que cae en forma de calavera. Fuente: https://musical-hall.com/sodom-agent-orange-cover-art

Las operaciones militares

Operation Ranch Hand
Spray down the death
Down on their farms
Assault against the population
Suppres by military arms

Esta primera estrofa nos sitúa en el contexto preciso de la guerra. La Operación Ranch Hand fue una operación que se basó en el uso de defoliantes y herbicidas sobre suelo vietnamita para eliminar las coberturas de jungla y los recursos agrícolas del Frente Nacional de Liberación de Vietnam, también conocidos como Viet Cong. Esta operación se desarrolló dentro del marco del programa Trail Dust, entre los años 1962 y 1970 y en ella se utilizaron alrededor de 80.000 millones de litros de herbicidas, siendo el conocido como «agente naranja» el más utilizado, aunque no fue el único, pues el conjunto de químicos de esta operación se conoce como «herbicidas arco iris».

La estrofa no solo nos narra el uso de químicos sobre Vietnam sino que hace hincapié en que afectó a población civil como veremos más adelante.

Tabla con los millones de litros de herbicidas utilizados en Vietnam. Fuente: Stellman, J. M.; Stellman, S. D.; Christian, R.; Weber, T.; Tomasallo, C. (2003). The extent and patterns of usage of Agent Orange and other herbicides in Vietnam. Nature, vol. 422. p. 684.


Only you prevent the forest
Legalize the war
They are deprived of their power
Eradication without law

La frase «Only you prevent the forest» proviene de un programa estadounidense para evitar incendios y era el eslogan de la mascota Smokey Bear, quien afirmaba que «Only you can prevent forest fires». El mensaje fue cambiado por los pilotos de la operación Ranch Hand y se convirtió en «solo tú puedes evitar el bosque», llegando incluso a realizarse pósteres con este lema que se colocaron en diferentes edificios de entrenamiento de los pilotos.

Cartel de Smokey con el lema de la Ranch Hand. Fuente: Wikipedia.

Las siguientes frases de la estrofa son una crítica al «todo vale» en la guerra sin importar las consecuencias que tendrán en el futuro las acciones que se perpetren durante el conflicto.

¿Qué es el Agente Naranja?

Agent Orange
Agent Orange
Agent Orange
A fire thar doesn’t burn

Se trata de un herbicida y defoliante, se le llama «naranja» porque era el color de la cinta que rodeaba los barriles de esta sustancia. Este herbicida se compone de la mezcla de dos productos químicos, el 2,4-D y el 2,4,5-T. A priori estos productos no deberían suponer riesgo extremo para la salud, pero el 2,4,5-T se contaminó en su producción con TCDD, una dioxina conocida como «el veneno más tóxico elaborado por el hombre». Esta dioxina afecta a los procesos del ADN cuando un bebé se está formando y los genes comienzan a dividirse. Solo una molécula de esta dioxina puede reemplazar la distribución genética normal y ahí es dónde aparecen los defectos de nacimiento.

La dioxina aparece como una reacción secundaria en la fabricación del herbicida, pero en el caso del agente naranja la cantidad era mil veces mayor de lo que debería haber sido. Las empresas que realizaron estos agentes afirman que desconocían la contaminación del 2,4,5,-T con esta dioxina, sin embargo, existen informes anteriores alertando del peligro de la misma. Sea como fuere, los efectos pronto comenzaron a aparecer perpetuándose a lo largo del tiempo y llegando hasta nuestros días.

Mapa de las zonas sobre las que se utilizaron herbicidas. Fuente: Wikipedia.

Las consecuencias

All the marks erased long ago
Scars are healed up
Cancer creeps into their innocent souls
Memorials of flesh and blood

La canción nos transporta al presente (1987) y comienza a mostrarnos los efectos de este devastador veneno. Durante los primeros años tras la guerra se observó un inusual aumento de aparición de tumores extraños y bebés nacidos con malformaciones en las zonas en las que se había irrigado el agente naranja.

La frase «Memorials of flesh and blood» resulta devastadora, pues son las generaciones posteriores quienes, a través de estas deformaciones, los cánceres y enfermedades poco comunes quienes nos recuerdan a día de hoy la guerra de Vietnam.

Have survived unlawfully punished
Poisoned till the end of their lives
Physical deformity
What medicine will help?
Still births will rise

Grieved weak hearts are crying
Waiting for the end
In this condition they are dying


La siguiente estrofa ahonda en este calvario para los supervivientes contaminados por el agente, muchos de ellos simplemente están «esperando el final». Bruno Philip nos dice al respecto en un artículo realizado para El País que «Nguyen Van Dung, de 43 años, y de su mujer, Luu Thi Thu, de 41. El hombre trabaja desde hace años como alcantarillero cerca de las pistas del aeropuerto y del lugar en el que fueron almacenados los toneles naranjas. Su primera hija nació perfectamente normal en 1995. Al año siguiente, fue contratado en el aeropuerto. Su segunda hija llegó al mundo en 2000. Murió de leucemia a la edad de siete años. En 2006, Luu dio a luz a su tercer hijo, Twan Tu, un niño de frente desmesuradamente abombada, quejumbroso, incapaz de moverse, que da pequeños gritos, la oreja pegada al sonido de un móvil que escucha sin descanso».

Por su parte, Luis Mazarrasa, en un artículo para elDiario.es, relata que «Al abandonar el hospital Tû Dû, que ya visité en 1995 con motivo del veinte aniversario del fin de la guerra, me despido de Nhung, un chico de unos catorce años cuyas piernas terminan abruptamente en las rodillas y su cabeza en pico. Me sonríe tristemente e intenta darme la mano con dificultad, porque tiene los dedos unidos por membranas».

Esto son solo dos ejemplos de la realidad de muchas familias vietnamitas y de los niños nacidos tras la exposición de sus progenitores al agente naranja.

Newborns of the damned
Preserved in test tubes for generations
Vicious circle of transmission

La canción continúa mostrando la cruda realidad de la guerra química y aporta la siguiente sentencia «conservados en tubos de ensayo por generaciones». ¿A qué hace referencia? Posiblemente a las muestras guardadas en formol en las que se conservan fetos con deformidades, cuerpos unidos y crecimientos cancerosos.

There’s no way for reparations
Must live with chemical agent called

Agent Orange… burn
Agent Orange… burn
Agent Orange… burn

Las últimas estrofas hablan de la inexistencia de reparaciones para las víctimas del agente naranja. No solo los vietnamitas se vieron afectados, sino que muchos veteranos estadounidenses (alrededor de 230.000) comenzaron a desarrollar patologías. Esto sí llamó la atención de los medios de comunicación y pronto se realizó un proceso judicial contra las empresas involucradas: Monsanto, Dow Chemical, Uniroyal, Hercules, Diamond Shamrock, Thompson Chemical y TH Agriculture. Las dos primeras iniciaron una campaña para desacreditar las evidencias científicas de la toxicidad de la dioxina. Y, en su defensa, afirmaron que las Fuerzas Aéreas les exigieron cantidad y no calidad.

En 1984 fueron condenadas al pago de 180 millones de dólares a las víctimas expuestas al herbicida y a sus familias. Sin embargo, estas reparaciones se realizaron únicamente hacia los soldados estadounidenses.

En el año 2005 Vietnam llevó a los tribunales a las empresas Monsanto y Dow Chemical sin resultado, por lo que las reparaciones hacia el pueblo vietnamita han sido inexistentes. Se calcula que la cifra de personas afectadas podrían ser de unos cuatro millones de personas.

A día de hoy existen diferentes ONG que están tratando de ayudar a las víctimas del agente naranja. Por su parte, aunque Estados Unidos no reconoce los crímenes de guerra, desde 2012 se está tratando de realizar una limpieza de las zonas que fueron rociadas con el los herbicidas.

Bibliografía:

Agente Naranja: El envenenamiento de Vietnam • Ecologistas en Acción. (1998, diciembre 1). Ecologistas en Acción. https://www.ecologistasenaccion.org/6050/

Criado, M. Á. (2019, marzo 16). El agente naranja sigue pudriendo los suelos de Vietnam 50 años después. El País. https://elpais.com/elpais/2019/03/16/ciencia/1552710887_506061.html

Lewis, J. G. (2006). James G. Lewis on Smokey Bear in Vietnam. Environmental History, 11(3), 598-603. https://doi.org/10.1093/envhis/11.3.598

Mazarrasa, L. (2015, mayo 2). El Agente Naranja sigue matando en Vietnam cuarenta años después. ElDiario.es. https://www.eldiario.es/internacional/agente-naranja_1_2694656.html

Philip, B. (2013, mayo 5). Reportaje | El ‘agente naranja’ aún golpea. El País. https://elpais.com/internacional/2013/05/02/actualidad/1367498254_513546.html

Sills, P. (2014). Toxic War: The Story of Agent Orange. Vanderbilt University Press.

Stellman, J. M.; Stellman, S. D.; Christian, R.; Weber, T.; Tomasallo, C. (2003). The extent and patterns of usage of Agent Orange and other herbicides in Vietnam. Nature, vol. 422.

Wilcox, F. A. (2011). Waiting for an Army to Die: The Tragedy of Agent Orange. Seven Stories Press.

Young, A. L. (2009). The History, Use, Disposition and Environmental Fate of Agent Orange. Springer Science & Business Media.

When The Eagle Cries – Iced Earth y los atentados del 11S

Hoy analizamos una canción bastante sencilla, pues alude a unos acontecimientos tan cercanos en el tiempo, que aún, si cerramos los ojos, podemos recordar las imágenes en directo. Sin embargo, se trata de una canción que, como veremos, nos va a permitir hablar más de la historia del grupo que la interpreta, que de los acontecimientos que narra.

Iced Earth es una banda de power metal originaria de Tampa, Florida, en cuyas canciones podemos encontrar constantes referencias históricas y literarias. Es raro encontrar en su producción canciones que aludan a temas de actualidad. Sin embargo, los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 tuvieron tanta relevancia para ellos, que no pudieron dejar pasar la oportunidad de dedicar una canción en el primer álbum que publicaron tras los atentados.

Se trata de la canción “When The Eagle Cries”, tercer tema en la versión americana (segunda en la europea) del disco The Glorious Burden, publicado en 2004.

Portada de ‘The Glorious Burden’, de Iced Earth (2004).

Quizá te sorprenda la cantidad de tiempo transcurrido, o incluso sepas que publicaron otro disco en 2002, pero debes tener en cuenta que el publicado en 2002, Tribute to the Gods, había sido grabado antes de los atentados, en agosto de 2001.

Toda la canción alude a los hechos que tuvieron lugar el día 11 de septiembre de 2001, cuando la banda terrorista Al Qaeda llevó a cabo varios atentados en los Estados Unidos: el secuestro de cuatro aviones comerciales que impactaron contra las Torres Gemelas de Nueva York, que causaron daños en el Pentágono e intentaron impactar contra el Capitolio en Washington D. C.

Atentado contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Fuente: Diario AS.

Aunque la canción adopta la forma de un balada muy potente y se interpreta con mucho sentimiento, en realidad es bastante sencilla.

Ignorando teorías de la conspiración y demás teorías con más o menos fundamento, según la versión oficial el ataque fue completamente inesperado. Y si no lo fue, al menos la población civil así lo percibió, de ahí que la canción comience con unos versos que dicen “un día más, como otro cualquiera / de la nada se convirtió en horror”.

Another day, just like any other

out of the blue, it turned to horror

A continuación se preguntan los autores de la canción cómo pudieron hacerlo y por qué lo hicieron. Se trataba de 19 hombres, la mayor parte de ellos saudíes, que formaban parte de Al Qaeda, por aquel entonces el principal grupo yihadista y que estaba liderado por Osama Bin Laden.

How could they? Why would they?

The innocents suffered hell’s inferno

An senseless act that goes unforgotten

How could they? They will pay.

Los atentados provocaron la muerte de casi 3000 víctimas inocentes, pues los objetivos fueron eminentemente civiles, así como alrededor de 6000 heridos. Muchos de ellos no murieron directamente en el impacto, sino posteriormente en los daños causados o en los operativos de rescate.

Operativo de rescate entre los escombros de las Torres Gemelas. Fuente: AP Photo/Shawn Baldwin.

La última frase antes del estribillo amenaza: “ellos pagarán” (They will pay). El gobierno de George Bush declaró la denominada “guerra contra el terrorismo”, amenazando con llevar a cabo medidas contra países que Estados Unidos considerase que estaban protegiendo o financiando las acciones de grupos yihadistas. Con esa premisa Afganistán fue invadido por parte de Estados Unidos y con el apoyo de otros países un mes después de los atentados. Los efectos de aquella invasión aun perduran en la actualidad.

La segunda acción tuvo lugar con la invasión de Irak en marzo de 2003 empleando el mismo argumento y añadiendo que este país ocultaba armas de destrucción masiva. En la actualidad se sabe que no existían tales armas y que no existía una relación entre el gobierno de Saddam Hussein y Al Qaeda. Y, de nuevo, los efectos de aquella invasión siguen siendo devastadores.

De forma que sí, Estados Unidos se vengó, aunque quizá contra población inocente y “ellos” no pagaron, pues no fue hasta mayo de 2011 cuando se detuvo a Osama Bin Laden en Pakistán y fue ejecutado al momento.

A lo largo de la historia, a pesar del largo historial de conflictos bélicos en que ha participado Estados Unidos, los ataques en suelo estadounidense no han sido muy comunes, por lo que su población no está acostumbrada a este tipo de acciones. De ahí que el impacto psicológico derivado para los estadounidenses fuera tan grande. Iced Earth lo expresa a través del estribillo con la frase que da título a la canción: When the Eagle Cries (Cuando el águila llora). El águila, insignia de los Estados Unidos de América, es en este caso una metáfora del país.

Out of the ashes came a tempted vengeance,

but we are focused, we seek redemption

we are free, we’ll stay free

All they’ve done, is make us stronger

The sleeping giant, is asleep no longer

If need be, we’ll die free

La siguiente estrofa vuelve a tratar el tema de la venganza con metáforas como “el gigante dormido ya no está dormido” o “de las cenizas surgió la venganza”. Por aquel entonces surgió un tímido movimiento de reacción contra el gobierno estadounidense, por inmiscuirse en asuntos internacionales que le eran ajenos o por su respuesta ante los ataques.

Sin embargo, la mayor parte de la opinión pública pareció alinearse con el ejecutivo de Bush, que en sus discursos hablaba de un ataque contra los valores estadounidenses que pretendía someter al país y acabar con la democracia y la libertad. Iced Earth, que siempre han mostrado una actitud patriótica, parecieron decantarse por este discurso, y lo transmitieron en la propia canción con frases como “somos libres, seguiremos libres” (we are free, we’ll stay free).

Al final de la canción se repite de nuevo el estribillo pero se añaden unos coros con frases alusivas de nuevo a la venganza (blood will flow, la sangre correrá) y a ese discurso patriótico (for freedom’s fight, por la lucha de la libertad).

When the Eagle Cries (blood will flow)

When the Eagle Cries (for freedom’s fight)

When the Eagle Cries (we love us all)

When the Eagle Cries (we’ll sacrifice)

When the Eagle Cries

¿Qué significaron estos acontecimientos para Iced Earth?

Para el grupo en general fue algo terrible, sin embargo un miembro de Iced Earth reaccionó de una manera que pocos esperaban. Hablamos de Matt Barlow, vocalista de la banda desde 1995 y que tras los acontecimientos hizo público su deseo de abandonar el grupo para iniciar una nueva carrera como policía.

Jon Schaffer (izquierda) y Matt Barlow (derecha) durante el último concierto de Barlow como vocalista de la banda. Fuente: captura de un video de YouTube.

En distintas declaraciones dejó claro que tras los atentados había decidido abandonar el mundo de la música para centrarse en una carrera que le hiciera sentir que ayudaba a su país y a la ciudadanía.

Además, el líder de la banda, Jon Schaffer, estaba bastante descontento con su actividad después del 11S, su rendimiento se había resentido y, según explicaba él mismo, se debía precisamente a su deseo de iniciar otra carrera profesional. Eso explica que muchas de las canciones que había dejado grabadas Barlow fueran regrabadas posteriormente por el nuevo vocalista, Tim Owens. No obstante, algunas pistas de audio de Barlow se mantuvieron, y además aparece en los créditos del disco y como coautor de las canciones «Attila» y «Waterloo».

En el videoclip de la canción ya se puede ver al nuevo vocalista, Tim Owens.

Aunque estos hechos tuvieron mucha repercusión entre los fans de la banda y los medios especializados, lo cierto es que el paso de Barlow por el cuerpo de policía fue efímero, ingresó en 2003 y salió en 2007, año en que se unió a la banda Pyramaze y retomó brevemente la actividad con Iced Earth. Y decimos brevemente porque en 2011 volvió a abandonar la agrupación, aunque esta vez por motivos familiares (la imagen anterior es de su despedida en 2011).

En la actualidad Matt Barlow es el cantante de un proyecto fundado por él mismo bajo el nombre Ashes of Ares, junto a otro antiguo miembro de Iced Earth, Freddie Vidales, y el ex-batería de Nevermore, Van Williams.

Videoclip de la canción «This Is My Hell» de Ashes of Ares en el canal de su discográfica, Nuclear Blast Records.

(02/06/2003). «Vocalist Matt Barlow Leaves Iced Earth«, en blabbermouth.net.

Web oficial de Iced Earth

Buffalo Soldier – Bob Marley y la caballería afroamericana

Buffalo Soldier, dreadlock Rasta

There was a Buffalo Soldier

In the heart of America

Stolen from Africa, brought to America

Fighting on arrival, fighting for survival

Así comienza una de las canciones más conocidas de Bob Marley, y aunque cueste creerlo, detrás de ese ritmo reggae se esconde un fenómeno histórico poco conocido: el de los «soldados búfalo», soldados estadounidenses considerados héroes por el movimiento rastafari.

Videoclip de la canción Buffalo Soldier de Bob Marley.

«Soldados búfalo» es el nombre que se dio a los afroamericanos que formaron los regimientos de caballería del ejército de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX. Aunque muchas publicaciones los vinculan a la Guerra de Secesión estadounidense, lo cierto es que su aparición es inmediatamente posterior a este conflicto.

Durante la guerra, de forma excepcional, se recurrió a afroamericanos para formar parte del ejército y resultaron decisivos en batallas trascendentales como la de Five Forks. Apenas unos meses después de la finalización del conflicto, el gobierno estadounidense se rindió a la evidencia y, en 1866, autorizó la incorporación de afroamericanos al ejército. Sin embargo, el racismo imperante en la época llevó a crear unidades específicas, en concreto los 9º y 10º regimientos de caballería y los 38º, 39º, 40º y 41º regimientos de infantería.

If you know your history
Then you would know where you coming from
Then you wouldn’t have to ask me
Who the heck do I think I am

Hacia la mitad de la canción, con esta estrofa, el cantante jamaicano llama la atención sobre la importancia de conocer los orígenes de las personas que componían estos regimientos.

Todos sus componentes eran exclusivamente de raza negra, descendientes de esclavos, cuando no esclavos hasta hacía bien poco, ya que la abolición de la esclavitud en Estados Unidos se produjo en 1863, tan solo tres años antes de la formación de estas unidades, de ahí que en la primera estrofa de la canción, Bob Marley diga eso de «Stolen from Africa, brought to America», «robado de África, traído a América» (en referencia a los orígenes africanos de los esclavos). Pero el fin de la esclavitud no supuso el fin del racismo, pues el oficial al mando debía ser siempre blanco.

25º regimiento de infantería en 1890. Fuente: Enciclopedia Británica.

De estos regimientos, los de caballería fueron destinados a los territorios aún en manos de los denominados como «indios de las llanuras», y hasta allí («in the heart of America», que dice la canción) fueron llevados para luchar contra ellos, en especial contra los apaches. De hecho, según algunas fuentes fueron precisamente estos quienes les pusieron el sobrenombre de «buffalo soldiers», pero otras fuentes refieren a los kiowas como los autores del nombre. Y aunque existen varias teorías que explican el origen de este concepto (el pelo o la fiereza son algunas de las posibilidades), lo cierto es que no hay ninguna certeza.

Pero no toda la actividad de los soldados búfalo consistió en luchar contra indios, ellos, como cualquier otra unidad del ejército, obedecían órdenes, y en algunas ocasiones también se trasladaron a las incipientes reservas indias para garantizar la seguridad de los nativos frente a colonos que querían ocupar sus tierras. Incluso realizaron labores de escolta y protección de los servicios de ferrocarril y postal.

¿Pero qué tiene todo esto que ver con el mundo rastafari? ¿Por qué esas alusiones de Bob Marley cuando dice «dreadlock» (rastas) al referirse a ellos?

La historia de los soldados búfalo no está muy estudiada más allá de las acciones del 9º y 10º regimiento de caballería. Y de hecho, ya hemos visto que el término fue acuñado por los nativos americanos en referencia a estos grupos en concreto. Sin embargo, parece que Bob Marley, como tanta otra gente, extiende el concepto al resto de soldados afroamericanos que se incorporaron al ejército como una forma de garantizar su supervivencia en un mundo en que, a pesar de gozar ya de libertad, debían hacer frente a un sinfín de discriminaciones y abusos («Fighting on arrival, fighting for survival»).

Sabemos que muchos de estos afroamericanos fueron conducidos a las zonas fronterizas o a territorios que en ese momento aún estaban en disputa entre las distintas naciones, por ello en la canción se alude a territorios como el Caribe, San Juan e incluso Jamaica. Y es que los soldados búfalo tuvieron un papel muy importante durante la guerra hispano-estadounidense de 1898, en concreto en la batalla de las Colinas de San Juan, en Cuba.

Soldados búfalo participantes en la Guerra hipano-estadounidense. Fuente: Wikipedia.

Aunque no están muy estudiados, y fueron muy escasos, muchos de aquellos soldados se quedaron a vivir en esos territorios después de su servicio, en especial en Cuba y Jamaica. Allí el movimiento rastafari los convirtió en símbolos de la lucha panafricana frente a la opresión blanca, tomándolos como ejemplo de constancia y firmeza en ese contexto de discriminación en que debieron vivir.

Siempre relacionamos a Bob Marley con el movimiento rastafari, hasta prácticamente considerarlo su creador. Sin embargo, esto es un error, el movimiento rastafari tiene sus orígenes en la década de los treinta del siglo XX, antes incluso del nacimiento del cantante. La consideración que el movimiento tiene de aquellos soldados no se debe a Bob Marley, sino que el jamaicano tomó aquello que había aprendido para componer uno de sus temas más icónicos, dedicado a esos hombres.

Los regimientos exclusivos de afroamericanos fueron disolviéndose a lo largo de la primera mitad del siglo XX, aunque aún luchó un regimiento que conservó ese sobrenombre de soldados búfalo en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en el contexto de la Guerra del Pacífico, e incluso en la Guerra de Corea (1950-1953). Oficialmente, el último regimiento de soldados búfalo, el 24º regimiento de infantería, fue desmantelado en 1951.

Durante su servicio, los soldados búfalo se labraron una fama de soldados mucho más disciplinados que el resto del ejército estadounidense. Además, a menudo se llama la atención sobre un dato curioso: por aquel entonces el alcoholismo entre la tropa era un problema muy común, sin embargo, los soldados búfalo no registraron apenas casos en comparación a otras unidades. Su determinante intervención en los conflictos que hemos ido citando les valió ser condecorados en reiteradas ocasiones con la Medalla de Honor del Congreso, la máxima condecoración que puede recibir un miembro de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Pese a todo, los soldados búfalo debieron enfrentarse a la discriminación y los prejuicios raciales hasta el fin de sus días, e incluso después del desmantelamiento de sus regimientos, la mayor parte fueron destinados a unidades de trabajo, donde su situación lejos de mejorar, empeoró.

En tiempos recientes, las autoridades estadounidenses han tratado de reparar la discriminación con gestos hacia los buffalo soldiers, como esculturas que se pueden ver repartidas por distintas localidades del país.

Bibliografía:

Encyclopaedia Britannica, Inc. (08/2019). Buffalo Soldier. En Encyclopaedia Britannica. Recuperado a 27 de mayo de 2020 de https://www.britannica.com/topic/buffalo-soldiers

National Park Service (09/2019). Buffalo Soldiers. En Nps.gov. Recuperado a 29 de mayo de 2020 de https://www.nps.gov/subjects/buffalosoldiers/index.htm

Field, R., y Bielakowski, A. M. (2008). Buffalo Soldiers: African American Troops in the US Forces 1866–1945. Osprey Publishing.

Capitán Lawrence – WarCry y la carrera por la Antártida

«Voy a salir y quizá esté fuera algún tiempo».

Estas son las últimas palabras que según el diario de expedición de Robert Scott, el célebre explorador de la Antártida, pronunció uno de sus hombres justo antes de abandonarlos para hacer uno de los mayores sacrificios de la historia.

La discografía de WarCry está llena de canciones de temática histórica, pero queríamos empezar con un personaje y un acontecimiento no tan conocido como otros que tratan en sus letras. En esta caso se trata del explorador británico Lawrence Oates, y la historia de su triste final nos la cuenta el grupo de heavy metal asturiano en la cuarta canción del álbum El sello de los tiempos (2002) con el título Capitán Lawrence.

La canción: Capitán Lawrence

A principios del siglo XX quedaban pocos lugares en el mundo por explorar, sin embargo, el frío continente de la Antártida ofrecía aun muchas posibilidades a los intrépidos y temerarios que se atrevieran a enfrentarse a algunas de las peores condiciones climáticas a las que se pueda enfrentar un ser humano. Pero esto no parecía ser un freno para personalidades como Ernest Shackleton, Roald Amundsen o Robert Scott.

Fue precisamente este último, el británico que había hecho grandes descubrimientos en aquel continente, quien en 1910 aceptó al protagonista de nuestra historia, Lawrence Oates, en su nueva expedición para conquistar el Polo Sur.

En su expedición anterior se habían producido algunos problemas con los ponis que portaban la carga, y eso había retrasado o frustrado algunos objetivos, así que de aquella experiencia Scott había aprendido que necesitaba llevar consigo a una persona experta en asuntos ecuestres, y cuando vio el currículum de Oates, decidió contar con él (aunque también ayudó que hiciera una donación de 1.000 libras a la expedición). 

Oates con los caballos de la expedición. Fuente: Wikipedia.

Oates procedía de una familia adinerada, y su experiencia con los caballos se debía a su paso por las caballerizas de Gestingthorpe cuando era joven, pero también a su paso por el ejército, en especial a su servicio en India. Sin embargo, el mundo militar no le había causado buena impresión, así que cuando en 1909 escuchó hablar de la expedición del capitán Scott, decidió probar suerte. La jugada le salió bien, pues Scott no solo contaría con él para la expedición, sino que formaría parte del selecto grupo de cuatro hombres que le acompañaría al Polo llegado el momento.

El día 15 de julio de 1910 el Terra Nova, el barco de la expedición, zarpó del puerto de Cardiff. Pero cuando arribó a Australia, llegó la mala noticia: «Le informo que el Fram va de camino a la Antártida». Era un telegrama del noruego Roald Amundsen informando de que su barco, el Fram, tenía el mismo rumbo que el Terra Nova. La expedición noruega también tenía como propósito alcanzar el Polo Sur, de forma que a partir de ese momento todos los acontecimientos se precipitaron y comenzó una auténtica carrera entre ambas expediciones por clavar su bandera en el extremo meridional del planeta.

El día de Año Nuevo de 1911 el Terra Nova avistó el monte Erebus. La visión de aquel volcán de más de 3.700 metros de altura indicaba que ya habían llegado al continente helado. En los meses siguientes se sucedieron las expediciones de exploración y preparación del terreno e hicieron aparición los problemas: problemas de avituallamiento, con los animales de relaciones personales (Oates y Scott, por ejemplo, nunca terminaron de congeniar), e incluso tuvieron que coincidir en ocasiones con sus oponentes noruegos.

El barco Terra Nova, que dio nombre a la expedición. Fuente: Wikipedia.

Así pasaron un año completando todo tipo de misiones de exploración y preparando travesías. Pero volvió enero, y eso significa verano en la Antártida. Un verano que dura apenas unos días pero que brinda las condiciones más propicias que aquel continente podía ofrecer para la conquista del objetivo. Cinco fueron los británicos escogidos para llevar a cabo la misión en 1912 (Wilson, Bowers, Evans, Oates y Scott), y cinco fueron también los noruegos que aspirarían a lo mismo. La carrera llegaba a su recta final.

Una semana después de su salida, cuando se encontraban a tan solo 24 kilómetros del objetivo, los cinco británicos se tropezaron con una tienda de campaña con una bandera noruega. En el interior encontraron algunos objetos abandonados por sus contrincantes, entre ellos una carta que Amundsen había redactado de su propio puño y letra dirigida al rey de Noruega y a la que acompañaba una nota en la que pedía a Scott que la entregara. Se trataba de un texto que pretendía servir de prueba de la hazaña noruega. La fecha de la carta, 14 de diciembre de 1911, no dejaba lugar a dudas: Amundsen le sacaba un mes de ventaja a Scott.

Los británicos en la tienda de campaña abandonada por Amundsen. Fuente: Wikipedia.

Pese a todo, Scott decidió seguir adelante y cuando al fin alcanzaron el Polo Sur el 18 de enero de 1912, confirmaron sus temores: los noruegos habían llegado mucho antes que ellos.

Decidieron emprender el regreso lo antes posible, pero el tiempo empezó a correr en su contra. El verano se fue mucho más rápido de lo que esperaban, y las temperaturas rondaban los 30 grados bajo cero y aumentaba el espesor de la nieve, haciendo más lento el avance. Al frío no tardó en sumarse el hambre, y el 17 de febrero la misión se cobró la primera víctima: Edgar Evans, el hombre de mayor edad de la expedición.

Y es aquí donde llegamos al inicio de la canción de WarCry. Esta canción no narra los hechos como tal, sino que se pone en la piel del propio Lawrence Oates y relata en primera (y en algún momento en tercera) persona lo que vivió en sus últimas horas:

Hoy, hoy la esperanza murió

cuando el frío congeló mis pies

en el mundo solo hay dolor

mi amor, se que te prometí volver.

En los días siguientes fue la salud de Oates la que se resintió: a la deshidratación y la desnutrición se sumaba, en su caso, el agravamiento de una antigua herida de guerra que sufrió en el pie. 

Y miro sus caras

suplicando una oportunidad

solo un estorbo puedo ser

mis piernas heladas, no les pueden ayudar

a regresar

La movilidad de Oates se redujo considerablemente a causa de la gangrena y la congelación de sus piernas, de forma que ya no podían completar los 24 kilómetros diarios que debían avanzar para completar a tiempo su itinerario, sino que los días que más avanzaban lograban hacer 10 kilómetros. Cada mañana, el dolor que sentía en los pies, hacía que solo ponerse el calzado le llevara alrededor de una hora de esfuerzo. «El pobre Oates es incapaz de seguir tirando», escribió Scott el 6 de marzo en su diario. Oates sabía perfectamente que era una carga para el grupo, pero también sabía que no lo abandonarían, así que tomó la difícil decisión:

Hoy, hoy tomé una decisión

quizás solos puedan volver

por la noche en sigilo me iré

ruego a Dios, que él me pueda perdonar

«Anteanoche durmió a pierna suelta, con la esperanza de no despertar nunca más, pero ayer por la mañana despertó de todos modos. Soplaba una ventisca y en un momento, dijo: “voy a salir y quizá esté fuera algún tiempo”». Así contó Scott en su diario lo que sucedió el 16 de marzo.

‘A Very Gallant Gentleman’, pintura de John Charles Dollman (1913).

Oates abandonó la tienda de campaña y se obligó a caminar para alejarse de ella:

Me golpea el viento y aun así

me obligo a caminar

debo alejarme un poco más

Se hiela mi aliento

solo siento, no verte más

ya nunca más

Perdóname por partir así

este viaje solo para mí

recuérdame mejor de lo que fui

es muy tarde cielo sabes que te quiero

siento tanto tener que irme así

Solo en la noche él murió

en el frío hielo se hundió

el último aliento me pregunto

¿Qué es lo que pensó?

El militar británico se había dejado morir, y sus compañeros lo sabían, pues era ya prácticamente incapaz de moverse, es muy probable incluso que delante de ellos se hubiera tragado algunas pastillas de opio para hacer más llevadero el final y, sobre todo, porque antes de salir dio su diario a su compañero Wilson para que este lo entregara a su madre. Aunque por la canción de WarCry podría parecer que sus cartas iban dirigidas a su esposa, lo cierto es que toda la correspondencia que mantuvo Oates a lo largo de su viaje, y todo cuanto escribió en su diario, iba dirigido a su madre.

Fue precisamente Wilson quien hizo las últimas anotaciones en aquel diario: «Este es un final triste para nuestra empresa. […] Jamás había presenciado tanta valentía como la que demostró él en todo momento, aun con los dos pies congelados… jamás se quejó del dolor. Fue todo un ejemplo. Estimada señora Oates, al final me pidió que la visitara y le llevara su diario. También me pidió que le dijera que usted es la única mujer a la que quiso en su vida».

Efectivamente, sus compañeros eran conscientes de sus intenciones, pero también sabían que intentar detenerlo habría supuesto alargar su agonía y, muy probablemente, provocar su propia muerte. Lo que no sabían era cuál sería el desenlace para ellos.

Tan solo dos días después, el 29 de marzo de 1912, murieron los demás integrantes de la expedición: Henry Bowers, el capitán Robert Scott y Edward Wilson, que no pudo completar la misión que le había encargado Oates.

Tumba de Wilson, Bowers y Scott. Fuente: Wikipedia.

Algunas de las últimas anotaciones de Scott en su diario aun resultan estremecedoras:

«Nos hemos arriesgado, conscientes de lo que hacíamos; las cosas no han salido como esperábamos pero no podemos quejarnos, sino someternos a la voluntad de la providencia, procurando luchar hasta el final. Pero si nosotros hemos sido capaces de entregar nuestras vidas a esta empresa, para ensalzar el honor de nuestro país, debo apelar a mis compatriotas para que cuiden bien de aquellos que dependen de nosotros.

De haber sobrevivido, habría podido explicar una historia sobre la audacia, la resistencia y el coraje demostrados por mis compañeros, que habría conmocionado a todos los habitantes de Inglaterra. Estas notas improvisadas y nuestros cuerpos inertes contarán parte de la historia, pero sin duda, un país grande y rico como el nuestro será capaz de cuidar de aquellos que dependen de nosotros.

R. Scott».

Bibliografía:

Fiennes, R. (2003). Capitán Scott. Juventud.

Huntford, R. (2002). El último lugar de la Tierra. La carrera de Scott y Amundsen hacia el Polo Sur. Península.

Jones, M. (2005). La última gran aventura. El sacrificio del capitán Scott en la Antártida. Oberon.

Cacho, J. (2013). Shackleton, el indomable. El explorador que nunca llegó al Polo Sur. Forcola.

Cacho, J. (2017). Amundsen-Scott: duelo en la Antártida. Forcola.

Otras canciones que hablan de Lawrence Oates:

Héroes de la Antártida, de Mecano.

A Gallant Gentleman, de We Lost The Sea (aunque no tiene letra, el título extraído de la pintura de Dollman deja claro que se trata de un homenaje a él).

Clear the Way – Iced Earth y la Brigada Irlandesa

«Faugh A Ballagh! ¡Despeja el camino!»

Con este grito de guerra de origen irlandés la banda Iced Earth cerró su duodécimo álbum de estudio (Incorruptible) con la canción Clear the Way, December 13th, 1862. El título ya nos sitúa en un contexto muy concreto, el de la Guerra Civil de Estados Unidos. ¿Y qué tienen que ver los irlandeses en esto? El día 13 de diciembre se llevó a cabo la batalla de Fredericksburg, en Virginia, y en ella miles de soldados de origen irlandés caían bajo el fuego de la confederación.

Portada del single Clear the Way. Fuente: last.fm

La llegada de irlandeses a Estados Unidos

They came across the ocean
In search of liberty
Escaping persecution
Famine and poverty
Signed up for bloodshed
New home a battleground
Send in the Irish
So courageous and renowned

Con estas palabras comienza la canción de Iced Earth, en las que se apunta el origen de la población irlandesa en Estados Unidos. Las migraciones que se produjeron entre 1815 y 1845 se debieron a la búsqueda de oportunidades económicas y a la promesa de libertad de culto que no disfrutaban en su país. Entre 1845 y 1856 se produjo una nueva oleada masiva debido a la hambruna producida por la infección de las cosechas de patata resultando en una pérdida de 1,5 millones de vidas y una migración hacia diferentes partes del mundo.

En el caso que nos ocupa, durante las fechas señaladas anteriormente arribaron a Nueva York más de 800.000 irlandeses que pronto encontrarían trabajo en aquellos sectores que requerían menos cualificación y que tenían los salarios más bajos. La mayoría de los inmigrantes vivían hacinados en barrios marginales en los barrios del sur y este de Manhattan. Los más pobres vivían en lo que ahora es Central Park, donde construyeron chabolas, criaron cerdos y cabras, y lucharon para trabajar como jornaleros.

Sin embargo, para 1860, algunos de los inmigrantes habían progresado. Abrieron salones y pequeñas tiendas de abastos en el vecindario o comenzaron pequeñas empresas de construcción, encontraron trabajos en la policía municipal o en el departamento de bomberos. Pronto, los irlandeses comenzaron a unirse a la máquina demócrata pues les daba acceso a empleos gubernamentales bien remunerados, con una pensión.

Los irlandeses en el ejército

Fueron los irlandeses de clase media quienes lideraron la organización de compañías de milicias voluntarias en las grandes ciudades estadounidenses. Estas compañías participaron en partidos de tiro y patrocinaron bailes y banquetes que proporcionaron salidas sociales para los inmigrantes.

Los miembros alistados a menudo provenían de la clase trabajadora pobre, mientras que los oficiales solían ser hijos jóvenes de la clase profesional y comercial irlandesa-estadounidense. Casi todas las grandes ciudades estadounidenses tenían al menos una compañía militar voluntaria irlandesa. Estas compañías de la milicia alentaron el patriotismo estadounidense y aumentaron el orgullo irlandés. Los uniformes verdes y el uso generoso de los lemas y símbolos irlandeses de la guerra, como el trébol y el arpa, eran comunes.

En la Guerra Civil participaron alrededor de 150.000 irlandeses en el bando de la Unión y 40.000 en el bando de la Confederación. En esta batalla fueron 1.200 los combatientes irlandeses.

La batalla de Fredericksburg

Fredericksburg se encuentra en una curva justo debajo de la unión de los ríos Rappahannock y Rapidan. La ciudad corre de norte a sur en una llanura en el lado occidental del río, y en la costa oriental Stafford Heights se eleva bruscamente desde la orilla del río para dominar Fredericksburg. La ciudad en sí se encuentra en una llanura elevada, por lo que cualquier persona que se acerque desde el río queda oculta a la vista del banco una vez que están a medio camino.

Al oeste de Fredericksburg se alza la colina de Marye. Un muro de piedra bordeaba el lado este de un camino hundido, haciendo una excelente cobertura, con un escalón de tiro formado por la orilla este del camino. Una línea de posiciones de tiro y pozos de fusil se extendía desde la pared hacia el bosque al norte de la ciudad. Frente al muro de piedra corría una valla de ferrocarril, y un poco cuesta abajo, más cerca de la ciudad, el suelo se hundió en una ligera depresión. La artillería confederada en masa no podía caber en línea detrás de la infantería, por lo que parte de ella estaba posicionada para lanzar fuego indirecto sobre los atacantes.

Muro de Marye’s Heights. Fuente: Wikipedia.

La ciudad se tomó rápidamente y los confederados retrocedieron hacia las colinas, es en este momento en el que la batalla se recrudece y nuestra brigada irlandesa hace su aparición.

Los comandantes de la Unión no se percataron de cuántos efectivos se encontraban parapetados y ocultos a la vista hasta que sus tropas estuvieron a unos cientos de metros; para entonces ya era demasiado tarde. Los líderes unionistas pensaban que su superioridad numérica les proporcionaba la oportunidad de luchar en un enfrentamiento directo. Se equivocaron.

Se plantearon seis asaltos contra las posiciones de la confederación con el fin de desgastar en oleadas sucesivas a los defensores. El primer asalto lo hizo la división del general de brigada William H. French. Cuando su división avanzó, los confederados se levantaron para disparar en masa contra los soldados federales que se aproximaban a menos de 200 yardas. Una y otra vez, los sureños abrieron agujeros en las filas azules, que vacilaron y flaquearon. El continuo fuego de los cañones condujo a los soldados sobrevivientes de la Unión a la seguridad de la depresión.


The hills alive with murder
The sky so cold and grey
The general gives the order
Irish clear the way!
Bodies fall like leaves in autumn
From the wall at Marye’s heights
Shot and shell ripping through them
A cold horrific sight

La división del general de brigada Hancock asaltó las alturas de Marye a continuación. Sus hombres no estaban directamente detrás de la división de French, habiéndose movido hacia su flanco trasero derecho. La brigada irlandesa fue la segunda ola de la división de Hancock en asaltar el muro de piedra y en cuanto estuvieron al alcance, la artillería comenzó a hacer estragos. Sin embargo, los irlandeses trataron de recuperar el impulso y tomar el muro, pero los disparos de artillería posteriores los hicieron tambalearse y retroceder.

En azul la Brigada Irlandesa, en rojo el ejército confederado. Fuente: Smith, C. (1999).

Charge through the dead and dying
No surrender no retreat
Their brothers paid the price
They’ll never smell defeat
Raise high the emerald colors
For all field to see
They charged into the slaughter
With faith and dignity

El general de la brigada, Meagher, quería que los confederados en el muro de piedra vieran que se enfrentaban a los hombres de la brigada irlandesa. Las banderas del regimiento de los neoyorquinos estaban dañadas y solo el estandarte del 28º regimiento de Massachusetts tenía su color presente, por lo que se colocaron en el medio de la formación. Entonces Meagher puso es su gorra militar una hoja de boj (lo más parecido a un trébol que tenían a mano) para que todos supieran a quién se enfrentaban y entrar en batalla con algo verde. El 28º de Massachusetts llevó su estandarte de regimiento verde con el arpa dorada a la batalla con el lema gaélico ‘Faugh A Ballagh’ (despejad el camino).

La Brigada Irlandesa portando el estandarte del 28º regimiento de Massachusetts. Cuadro de Don Troiani. Fuente: pinturasdeguerra.

Sons of Erin
Marching gallantly
Into a storm of lead
Forward! Clear the way!
Sons of Erin
Charging valiantly
Across that bloody space
Forward! Clear the way!

Irónicamente, la brigada irlandesa se enfrentó a las tropas georgianas de Thomas R. R. Cobb. Muchos de ellos eran de ascendencia irlandesa, y aunque un murmullo preocupado y arrepentido corrió a lo largo de su línea, ninguno dio un paso atrás. Se cuenta la anécdota de que uno de los soldados llegó a gritar «¡Qué pena!, aquí vienen los compañeros de Meagher».

En esta estrofa, Iced Earth se hacen eco de las palabras de Hancock sobre los irlandeses quien señaló en su informe que «La brigada irlandesa avanzó después al asalto. Se mostró la misma galantería, pero con los mismos resultados». Parece ser que su valentía incluso fue vitoreada por el ejército contrario.

Intrepid sons with heads held high
Go where glory awaits you
Your absolution under fire
If the lord above takes you
Fight, stand tall, prevail
Your brothers surround you
Fight, stand tall, prevail
Your courage defines all you are

El fuego confederado fue devastador. Los hombres destrozados de Hancock retrocedieron para unirse a las tropas de French en la depresión. Muertos y heridos salpicaron el suelo entre la depresión y un área de 50 yardas frente al muro de piedra, formando un obstáculo adicional para las futuras tropas de ataque. Las pérdidas de Hancock fueron 2.032 hombres muertos, heridos y desaparecidos.

De los 1.200 hombres de la Brigada irlandesa que salieron de las ruinas de Fredericksburg para asaltar las alturas de Marye, 545 fueron asesinados, heridos o desaparecidos; en otras palabras, los irlandeses perdieron casi el cincuenta por ciento de su fuerza. La batalla de Fredericksburg fue el día más sangriento de la brigada irlandesa: perdió más hombres en Marye’s Heights que en cualquier otra batalla de la Guerra Civil.

El 17 de febrero de 1862 el senador Henry Wilson de Massachusetts propuso un proyecto de ley que pedía otorgar una medalla de honor a los miembros del «Ejército de Estados Unidos que se distinguirán en la batalla». El presidente Abraham Lincoln firmó el proyecto de ley. De los 1.522 veteranos de la Guerra Civil que recibieron la Medalla de Honor, siete eran miembros de la Brigada irlandesa.

El coraje y el sacrificio de la Brigada irlandesa durante la Guerra Civil ayudó a disminuir los prejuicios antiirlandeses que existían en Estados Unidos. Los irlandeses se asimilaron a la sociedad estadounidense a través de ocupaciones respetables como la aplicación de la ley, los oficios de la construcción, la enseñanza y la política demócrata, ente otros empleos.

Bibliografía:

Ballard, T., & Arthur, B. (2014). Fredericksburg Staff Ride: Briefing Book [Illustrated Edition]. Pickle Partners Publishing.

Rodgers, T. G. (2008). Irish-American Units in the Civil War. Bloomsbury USA.

Smith, C. (2012). Fredericksburg 1862: «Clear The Way». Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Lyric Video oficial de Clear the Way

Web oficial de Don Troiani, artista de pinturas históricas

Sex Pistols y el concierto en que nació el punk

Guste más o menos, nadie duda que Sex Pistols es una de las bandas más influyentes de la historia de la música. A pesar de tener una trayectoria efímera (1975-1978) lograron influir a artistas de muy distintos estilos e intereses y de formas muy diversas. Sin embargo, su mayor aportación a la historia de la música tiene una fecha y un lugar concretos: el 4 de junio de 1976 en el Lesser Free Trade Hall de Manchester.

Sex Pistols en una actuación en Noruega en 1977. Fuente: Wikipedia.

Antes del concierto

Cuando pensamos en punk, inmediatamente se nos vienen dos nombres a la cabeza: Sex Pistols en Reino Unido, y Ramones en Estados Unidos. Sin embargo, cuando estos dos grupos comenzaron a tocar, a pesar de que ya había grupos rondando como The Stooges que iban abriendo camino, no existía el movimiento punk como tal. Pero apenas unos meses después de juntarse, los Sex Pistols lo crearían.

El evento al que nos referimos tuvo dos responsables principales: Pete Shelley y Howard Devoto (seudónimos de Peter McNeish y Howard Traford). Ambos eran por entonces estudiantes universitarios aficionados a la música, de hecho estaban dando sus primeros pasos con un grupo que acababan de formar. Cansados de la escena musical del momento, decidieron organizar un concierto en la facultad con una banda distinta a las habituales, así que contactaron con Sex Pistols.

Por aquel entonces Sex Pistols eran una banda que daba sus primeros pasos, y aunque a ellos y a su manager les gustó la idea, a los responsables de la universidad no les hizo mucha gracia pensar en esos jóvenes anarquistas y con esas pintas berreando por allí, así que evitaron que se celebrase el concierto. Pero Shelley y Devoto no estaban dispuestos a renunciar, así que simplemente cambiaron la ubicación del concierto por una aún mayor: el Lesser Free Trade Hall de Manchester. Comenzaron a imprimir carteles, a vender entradas… e incluso ellos mismos harían de teloneros con su banda: Buzzcocks.

Exterior del Free Trade Hall en Manchester. Fuente: Wikipedia.

El concierto

Llegó el gran día y, como buen mito fundacional, este concierto también cuenta con sus leyendas urbanas: y no, no hubo ni miles, ni siquiera unos cuantos cientos de personas. En realidad, algunos asistentes aquel 4 de junio de 1976, como el escritor David Nolan (autor del libro descriptivamente titulado I Swear I Was There: The Gig That Changed the World), afirman que había 40 personas.

Por otra parte, muchas de esas personas habían llegado al Free Trade Hall esperando el debut de Buzzcocks antes que la actuación de Sex Pistols. Sin embargo, Shelley y Devoto habían invertido mucho tiempo en preparar el concierto y habían dado de lado sus ensayos, así que en el último momento decidieron no tocar y que les sustituyese un grupo de rock progresivo llamado Solstice (una banda sin mayor trascendencia y que nada tiene que ver con el resto de grupos posteriores con que comparte nombre y estilo).

Los Sex Pistols actuando en Ámsterdam en 1977. Fuente: Wikipedia.

Para colmo, a nivel musical el concierto no fue especialmente bueno, y no hablamos de los teloneros, sino de los propios Sex Pistols. La mayor parte de los temas que interpretaron eran versiones de otros grupos, y casi todos los asistentes reconocen que no fue ningún alarde de virtuosismo.

Entonces, ¿qué tuvo de especial aquel concierto? En primer lugar, la actitud: ese «do it yourself» («hazlo tú mismo») que promovía Sex Pistols y que afirmaba que no hacía falta ser un gran músico, sino simplemente tener un mensaje que transmitir. Aquello caló muy hondo en esos cuarenta espectadores, que son además el segundo gran ingrediente que haría de aquel concierto el mito fundacional del movimiento punk.

¿Quiénes eran los espectadores?

Andrew O’Neill, en su libro La historia del heavy metal, bromea haciéndose eco de la leyenda de que todo el que asistió a ese concierto acabó formando un grupo de música. Y aunque no podemos saber si es cierto que la totalidad del público acabase creando sus propios proyectos musicales, a día de hoy sí que sabemos que fueron muchos los que lo hicieron. 

En primer lugar, los propios Shelley y Devoto retomaron sus ensayos inmediatamente después del concierto y su grupo, Buzzcocks, aun sigue en activo, y su disco Singles Going Steady está incluido en la lista de los 500 álbumes más grandes de todos los tiempos de la revista Rolling Stone.

Buzzcocks durante un concierto en Santander en 2011. Fuente: Flickr.

También estaba allí Mark Edward Smith, que más tarde fundaría la banda The Fall, disuelta en 2018 tras el fallecimiento del propio Smith.

Hablando de Smith… entre el público también estaba un grupo de adolescentes, incluido un tal Steven Patrick Morrissey, que unos años después, en 1982, acabaría formando el grupo The Smiths, considerada una de las mayores bandas de la historia del rock.

También estaba allí un joven Mick Hucknall, que a mediados de los ochenta fundaría Simply Red, también en activo en la actualidad. Aunque en su caso no parece que los Sex Pistols contribuyeran mucho a definir su estilo…

Después del concierto

Aquellos mismos asistentes fueron los que en las semanas siguientes hicieron de transmisores de la palabra de los Sex Pistols, de forma que consiguieron que el día 20 de junio del mismo año se repitiera la experiencia, pero esta vez con un poquito más de público, unos doscientos asistentes, y con el debut, ahora sí, de Buzzcocks.

Además, en este segundo concierto tampoco faltaron ilustres asistentes, pues se dejó caer por allí Ian Curtis, que en ese mismo año fundó Joy Division junto a otros dos asistentes al concierto: Peter Hook y Bernard Sumner. De hecho, en algunas publicaciones han contado que se conocieron allí mismo y que fue a raíz de este concierto que decidieron crear el grupo de culto del «Love Will Tear Us Apart».

Suponemos que en ese momento aún no eran conscientes de ello, pero los Sex Pistols acababan de articular el movimiento punk.

Solo dos meses después, el 1 de septiembre, fueron entrevistados por el presentador de televisión Tony Wilson, que tuvo la habilidad de saber ver que aquello se estaba convirtiendo en un estilo musical propio y en toda una cultura urbana. De alguna manera, la vida del propio presentador cambió a raíz de ese contacto con Sex Pistols.

Tony Wilson en un programa en 1991. Fuente: Wikipedia.

En 1978 Tony Wilson fundó la sala de conciertos The Factory que acogería las actuaciones de todos estos grupos para, inmediatamente, crear la discográfica independiente The Factory (o Factory Records). Sex Pistols, ya en el final de su carrera, fueron el primer gran éxito de la discográfica, lo que convirtió a la empresa en referencia del movimiento punk. Pero no solo ellos fueron apadrinados por The Factory, también muchos de los grupos que surgieron de aquel concierto realizaron sus primeros álbumes con esta discográfica: Joy Division, New Order, The Durrutti Column… El periodista se convirtió en un empresario de éxito que no circunscribió sus negocios a la discográfica, sino también a las salas de conciertos, siendo el fundador de otra mítica sala: The Haçienda en Manchester.

Es poco probable que Sex Pistols fueran conscientes en la década de los setenta de la trascendencia de aquel modesto concierto, sin embargo, sus asistentes reconocen a día de hoy la importancia que en sus vidas y sus carreras tuvo lo que presenciaron aquella noche. Un concierto que, con toda la razón, los medios de comunicación bautizaron años después como «the gig that changed the World» (el concierto que cambió el mundo).

Bibliografía:

Nolan, D. (2006). I Swear I Was There. The Gig That Changed the World. Independent Music Press.

O’Neill, A. (2018). La historia del heavy metal. Blackie books.

Strongman, P. (2008). La historia del punk. El movimiento juvenil que transformó la escena musical y social en los años 80. Ma Non Tropo.

Barón Rojo – De la aviación a la música

Comenzaba la década de los 80 y en ella un grupo de cuatro jóvenes formaban la que se considera una de las bandas de heavy metal más importantes de la historia de España. Efectivamente nos referimos a Barón Rojo, quienes eligieron el nombre de la banda en tributo al piloto alemán de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen.

La imagen que ha llegado a nuestros días asociada al nombre del «Barón Rojo» es la del piloto del tan característico avión triplano Fokker Dr.I pintado completamente de rojo. Sin embargo, la historia militar de Richthofen comienza mucho antes de llegar a pilotar este famoso avión que nuestra banda adquirió como símbolo.

Volviendo al Madrid 1981, Barón Rojo hizo su debut con el álbum Larga vida al rock and roll, en el que se incluye, a modo de cierre, la canción Barón Rojo. Este tema muestra una visión melancólica sobre la muerte y el legado de nuestro piloto.

Portada de Larga Vida al Rock and Roll. Fuente: Propia.

Sobre la vida de Manfred von Reichthofen:

Mítico Barón

Dónde quedó

El vuelo fugaz

De tu gran avión

Barón

Con la estrofa anterior comienza la canción dedicada a nuestro protagonista. Pero, ¿quién fue el «Barón Rojo»? Comencemos con unos apuntes biográficos para situarnos en contexto:

En 1892 nacía Manfred von Richthofen en Wrocław (actual Polonia) en el seno de una familia aristócrata. Según cuenta el propio Richthofen, su familia siempre había estado muy apegada a la tierra y apenas había destacado en guerras anteriores, siendo su padre el primero en realizar una verdadera carrera militar. A imitación de su progenitor, decidió alistarse en el ejército y pronto pasó del cuerpo de ulanos (caballería) a la aviación, primero como observador y más tarde como piloto de cazas.

En 1916 ingresó en la Jasta 2 (escuadrón de combate) y aquí comienza su leyenda. Entre septiembre de ese mismo año y enero de 1917 derribó a dieciséis aviones, consagrándose como el piloto con más victorias acumuladas. Decía el propio Richthofen que «volar a la cabeza de todos los pilotos de combate alemanes no debe estar mal» y así fue, pues recibió la medalla Pour le Mérite, la máxima condecoración militar de la época y, con ella, el mando de su propia Jasta (la número 11).

Manfred von Richthofen con la medalla Pour le Mérite al cuello. Fuente: Wikipedia.

Al ser asignado al mando de su propio escuadrón decidió pintar el avión de rojo, en palabras de Richthofen «No sé por qué razón se me ocurrió un buen día la idea de pintar mi aeroplano de color rojo vivo. El resultado fue que mi pájaro escarlata llamaba la atención de todo el mundo; un detalle que, al parecer, tampoco se le escapó al enemigo». Debido a esta situación se ganó el apodo de le petit rouge entre sus enemigos.

Arriba: Albatros D.III. Abajo: Albatros D.V. Fuente: VanWyngarden, G. (2004). Richthofen’s Circus. Osprey publishing. pp. 36-37.

En junio de 1917 era ascendido a comandante de una fuerza compuesta por varias Jastas (4, 6, 10 y 11) conociéndose como el «Circo volador» o «Circo de Richthofen» debido a su gran movilidad y el colorido de sus aviones. Al mando de esta compañía aérea recibió un balazo en la cabeza (que no resultó mortal) y estuvo cuarenta días convaleciente, tiempo suficiente para escribir sus propias memorias. Cabe destacar que a estas alturas de la guerra ya encadenaba sesenta y tres victorias.

Tras este incidente, Richthofen no volvería a ser el mismo, se convirtió en un piloto melancólico, distante y temerario en el aire. A lomos de su Fokker Dr.I conseguiría sus últimas victorias (hasta un total de ochenta) y terminaría de configurarse la imagen de el «Barón Rojo» que ha llegado hasta nuestros días.

Fokker Dr.I 425/17. Fuente: Wikipedia.

Muerte del piloto:

Pionero audaz

El aire fue

Tu pasión

Y otro avión

Te destruyó

En la segunda estrofa de la canción que hemos escogido ya aparece la muerte de nuestro protagonista, sin embargo, su muerte no se debió al disparo de otro avión de combate. ¿Por qué se dice entonces que fue derribado por uno? Las circunstancias sobre su muerte son problemáticas y debemos retroceder hasta sus últimos minutos de vida para tratar de dilucidar la solución.

Richthofen estaba a la caza de un piloto canadiense y realizó una maniobra arriesgada que lo condujo a sobrevolar las líneas enemigas a baja altura. Se desconoce el motivo por el que realizó un acto tan temerario. Muchos historiadores han aducido a que sufría daño cerebral provocado por el disparo que comentábamos anteriormente y esto le había nublado la capacidad de juicio, sin embargo, en estas circunstancias, consiguió derribar a veintidós pilotos más. Otros esgrimen el argumento del mal tiempo y un cambio anormal en la dirección del viento. Sea como fuere, el «Barón Rojo» se adentró en las líneas enemigas en su persecución y fue abatido por un disparo, cuya bala del calibre 0.303 le atravesó en diagonal desde la parte baja de las costillas del lado derecho y saliendo en dirección ascendente por las costillas del lado izquierdo.

Estas balas coinciden tanto con las ametralladoras instaladas en los aviones como las que se encontraban en tierra, así como los fusiles de los soldados. Llegados a este punto aparecen cuatro reivindicaciones con respecto a la autoría de la muerte de Richthofen: la primera de ellas corresponde a la aviación australiana, la segunda al 209º escuadrón de la RAF (Real Fuerza Aérea británica), la tercera a la 24ª compañía de ametralladoras australianas y la última corresponde a la 53ª batería australiana.

El informe forense de la época decía lo siguiente: «Basados en los resultados encontrados, creemos que la localización de los orificios de entrada y salida son tales que no podrían haber sido producidos por un disparo desde tierra». Por lo que la teoría del derribo desde un avión fue la oficial. No obstante, a lo largo del siglo XX serán muchos los historiadores que estudiarían este suceso, dando una visión completamente distinta y concluyendo que la bala hubo de ser disparada desde el suelo. Estos estudios abarcan desde los años 20 hasta las últimas teorías recogidas en 1998 y los primeros años del 2000, alrededor de veinte años después de que se lanzara la canción Barón Rojo.

El «Barón Rojo» en la cultura popular:

De héroe nacional

Pasaste a ser

Cómic en papel

No es un mal final

Barón

A Manfred von Richthofen se le consideró un héroe nacional, era la estrella del rock de la época y su legado fue trasladado no solo al cómic, como dice Barón Rojo, sino prácticamente a todas las plataformas de entretenimiento. En 1965, dentro de la colección de historietas de Our Army at War de DC cómics hacía aparición un personaje conocido como As Enemigo, un piloto alemán que estaba a los mandos de un Fokker Dr.I pintado de rojo, haciendo alusión a Richthofen. Más tarde, en 1976, TBO publicó Los misteriosos caballeros del aire, un número especial dedicado a nuestro piloto. Probablemente, el grupo madrileño se refiera a una de estas publicaciones.

Portadas de Enemy Ace de DC (1965) y Los Misteriosos caballeros del aire de TBO (1975). Fuente: Todocolección.

Y en tu rojo avión

Vas a volar

Sin cesar

Pues así

No morirás

El legado del «Barón Rojo» fue más allá del cómic, llegando a tocar todos los medios audiovisuales: lo encontramos en el cine con Von Richthofen and Brown (1971), Der Rote Baron (2008); en la música no solo la banda Barón Rojo está dedicada a él, sino que podemos encontrar a Flying Circus (banda australiana) así como canciones dedicadas a su persona como The Red Baron (Sabaton) o Barón Rojo (Ciro y los persas); en la televisión aparecen personajes de dibujos animados inspirados en su figura como Red Max y su coche «The Crimson Haybailer» en Wacky Races (los Autos Locos en España) o el entrañable Snoopy, quien soñaba que se enfrentaba al «Barón Rojo»; hay que destacar programas como el show televisivo Monty Python’s Flying Circus; y, por supuesto, en el mundo del videojuego encontramos Red Baron un simulador de vuelo y un juego para PC.

Últimos días del «Barón»:

En este punto hacemos un flashback para volver a la historia de Richthofen, al mismo ritmo que la letra de la propia canción, para comentar los aspectos de los últimos momentos de su vida.

Barón, héroe de cuento

Amo de las nubes,

Señor del viento

Con estas líneas se pone de manifiesto la superioridad de Richthofen frente a cualquier otro piloto y por eso es denominado el As de ases de la Primera Guerra Mundial. Un as de la aviación es aquel piloto que ha conseguido derribar cinco aviones enemigos, no olvidemos que nuestro protagonista consiguió abatir a ochenta enemigos.

Barón, vives un sueño

Triste y solitario

Surcando el cielo

Resulta muy acertado este fragmento del estribillo, pues el propio Richthofen, tras sufrir el percance que lo mantuvo alejado de la guerra escribió las siguientes líneas: «Me siento un espíritu angustiado tras volver de cada combate aéreo. Seguro que esto es consecuencia de la herida que tengo en la cabeza. Al pisar otra vez el suelo del aeródromo, tras abandonar la carlinga de mi avión, después de regresar de un combate, me voy directamente hacia mi habitación. No quiero ver ni escuchar a nadie. Creo que la guerra no es tan heroica como la gente lo imagina en casa; al contrario, todo es muy serio, muy sombrío…». Este cambio en su humor puede deberse tanto al daño cerebral sufrido como a la consciencia de que la guerra estaba siendo perdida y este es el «Barón Rojo» que pasaría a la historia montado en su triplano.

Esa guerra cruel

Terminó

Pero sigue aún

El mundo en tensión

Barón

Aquí nuestros madrileños hablan a un Richthofen ya fallecido y es una frase que puede aplicarse a cualquier momento posterior a la I Guerra Mundial. En este caso, el mundo vivía una constante tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, un estado de alerta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial e incluso en nuestros días, casi 40 años después de haber compuesto la canción, estas líneas son aplicables a la situación actual.

Si vivieras hoy

Podrías ser

Capitán

De una nave espacial

Esta estrofa presenta la gran habilidad que tenía Richthofen pilotando y alaba sus capacidades en el aire y, aunque a día de hoy se le conozca como el piloto del Fokker Dr.I, la realidad es que a lo largo de su carrera pilotó los siguientes aviones: Fokker Eindecker (2 victorias no acreditadas), Roland C.II, Albatros D.II (16 victorias), Albatros D.III (25 victorias), Halberstadt D.II (12 victorias), Albatros D.V (8 victorias), Fokker F.1 (2 Victorias) y, por último, el ya mencionado Fokker Dr.I (17 victorias). Se observa que la mayoría de sus victorias se hicieron en modelos Albatros, siendo el D.III el que cuenta con un mayor número de las mismas.

Barón, tu triste misión

No apagó tu gloria

Con estas líneas cerramos el post, pues la misión de luchar en una guerra y derribar tantos aviones enemigos lo catapultó a un status de héroe en su bando y de un rival a respetar para el bando contrario. Su muerte vino acompañada de un funeral organizado por el bando británico con honores, coche fúnebre, cortejo, un reverendo y ofrendas florales. En Berlín, el funeral fue más espectacular, llegando a estar presente la emperatriz Augusta Victoria. El cadáver del «Barón» fue enterrado hasta en cuatro ocasiones: la primera de ellas en el cementerio de Bertangles (Francia); después, en 1920, se trasladaron sus restos a un cementerio alemán en Fricourt (Francia); más tarde, su madre solicitó que se trasladara el cuerpo a Alemania y el gobierno respondió que debía ser enterrado en Berlín en el cementerio de héroes de guerra de Invalidenfriedhof; por último, al construirse el muro de Berlín, resultaba que el cementerio quedaba en la parte rusa, al no poder ser visitado sin un permiso especial, el hermano de Manfred, Bolko, entabló negociaciones con el gobierno de Alemania Oriental para trasladarlo a la ciudad de Wiesbaden, en el que finalmente descansa desde 1975.

Ilustración del cómic «Barón Rojo. Edición Integral». Fuente: normaeditorial.com

Enlaces de interés:

Canción Barón Rojo de Barón Rojo.

Canción The Red Baron de Sabaton.

Canción Barón Rojo de Ciro y los persas.

Cómic Barón Rojo. Edición integral de Pierre Veys y Carlos Puerta.

Bibliografía:

Franks, N. (2000). Albatros Aces of World War 1. Osprey.

Caamaño, E. (2017). Manfred von Richthofen. El Barón Rojo. Almuzara.

Hampton. D. (2014). Lords of the Sky: Fighter Pilots and Air Combat, from the Red Baron to the F-16. William Morrow.

Kilduff, P. (1999). The Illustrated Red Baron. The Life and Times of Manfred von Richthofen. Arms and Armour.

VanWyngarden, G. (2004). Richthofen’s Circus. Osprey publishing.

Von Richthofen, M. (1917). Der Rote Kampfflieger.

Shiroyama – Sabaton y el último samurái

Cuenta la leyenda que la noche del 23 de septiembre de 1877, un grupo de personas, bajo una brillante luna, bebieron, cantaron y compartieron poemas sobre guerra, honor y muerte. A la mañana siguiente, los últimos samuráis eran definitivamente derrotados en Shiroyama y la rebelión de Satsuma llegaba a su fin.

Inspirados por esta historia, la banda sueca Sabaton compuso la canción de Shiroyama en la que se narra esta última batalla que significó la desaparición de los samuráis como clase social. La canción se incluye en su octavo álbum de estudio, publicado en 2016, llamado The Last Stand. Se trata de un álbum conceptual en el que, literalmente, se cuenta «la historia de un extraordinario acto de desafío por parte de una unidad militar superada en número o sin armamento». En el caso que nos atañe, esta última resistencia no es solo un acto militar remarcable sino que es la defensa del modo de vida samurái frente a la occidentalización del país que se empezó a desarrollar en la conocida como la Restauración Meiji.

Antes de adentrarnos en la canción de Sabaton es necesario realizar unos apuntes sobre el contexto histórico que precede al trágico final de Shiroyama. Nos trasladamos así a 1854, año en el que se firmó el tratado de Kanagawa entre Japón y Estados Unidos que ponía fin a la política aislacionista del estado nipón. Esta situación mostró a la sociedad japonesa el atraso que tenían con respecto a otras potencias y el prestigio del shogunato quedó en entredicho. Este fue el caldo de cultivo para una guerra entre tradicionalistas y modernistas que acabó con la victoria de los partidarios de la modernización del país para poder constituirse como una nueva potencia. La restauración se llevó a cabo en 1868 y en ella se restituyó el poder del emperador Mutsuhito que, con anterioridad, había tenido un mero papel simbólico.

It’s the nature of time

That the old ways must give in

It’s the nature of time

That the new ways comes in sin

En estas primeras estrofas, Sabaton nos pone en la tesitura de que lo nuevo ha entrado en contacto con lo antiguo, y que lo tradicional acabará por sucumbir ante el avance natural. ¿Cómo se produjo este acontecimiento en Japón? En un principio, los que apoyaron la modernización del país dieron por sentado que la restauración del poder imperial serviría para lograr un país más moderno, capaz de competir con el resto del mundo pero no se atendió a la posibilidad de que estos cambios pudieran trastocar la sociedad tradicional japonesa.

Unos cambios que se realizaron a través de medidas entre las que hay que destacar la más drástica de ellas, que no fue otra que la abolición de la clase samurái. Esto se hizo rápidamente a través de reformas como la supresión de los feudos en favor de las prefecturas, controladas por el gobierno central y en propiedad del mismo, así como el cambio en el status social de la clase samurái. En un principio, el modo de vida de los daimyôs y samuráis que auparon esta restauración del poder imperial no sufrió cambios, pues pronto formaron parte del nuevo gobierno. Sin embargo, el estado comenzó a adoptar medidas sociales encaminadas a minar los privilegios y, con ello, la influencia de la clase samurái sobre el resto de la sociedad. Estas medidas incluso afectaron a la vestimenta, el lenguaje y la cultura, resultando una verdadera afrenta a las tradiciones japonesas.

Mapa de Japón. En Rojo la prefectura de Kagoshima, en verde la de Tokio. Mapa retocado de absolutviajes.com

When the new meets the old

It always end the ancient ways

And as history told

The old ways go out in a blaze

Encircled by a vulture

The end of ancient culture

The dawn of destiny draws near

Sabaton muestra en estas líneas que las antiguas costumbres se apagan de manera drástica y que la antigua cultura se encuentra rodeada y atacada por «lo nuevo». Ciertamente, el final del mundo samurái ocurrió de forma violenta y rápida. Es en este punto en el que hace aparición nuestro protagonista, Saigô Takamori.

Saigô fue uno de los generales que apoyaron la restauración Meiji e incluso formó parte del gobierno hasta que, en 1873, debido a una serie de desavenencias políticas, decidió retirarse al antiguo feudo de Satsuma, ahora conocido como prefectura de Kagoshima, y fundar una academia militar. En estas academias se estaba entrenando a un ejército privado fiel a Satsuma y pronto saltaron las alarmas en la corte imperial. Esta preocupación no era en vano, pues el dominio de Satsuma había resultado vital para la restauración del poder imperial y en él se encontraba un verdadero arsenal militar. El gobierno central decidió que ese arsenal debía ser trasladado a Osaka y se realizó una operación secreta nocturna que fue frustrada por los guerreros de la provincia.

Cuando ocurrió este incidente Saigô se encontraba fuera de la provincia y al volver se encontró con un territorio en crisis en el que corría el rumor de que el gobierno central quería asesinarlo e intervenir militarmente en la zona. Además, en el fondo, también estaban las cuestiones acerca del modo de vida samurái que estaba siendo destruido.

Por estos motivos, en febrero 1877, el ejército de Satsuma se organizó y comenzó la expedición hacia Tokio para protestar ante el emperador por lo que él consideraba un gobierno corrupto y amoral. Hay que destacar que su lealtad estaba con el emperador y detestaba convertirse en un rebelde hacia un gobierno que él mismo ayudó a construir. Sin embargo, debido a las afrentas de Tokio decidió partir hacia allí para luchar contra los verdaderos enemigos del emperador.

En el camino se realizó un asalto al castillo de Kumamoto que resultó un fracaso. Con ello, las expectativas de llegar a Tokio quedaban truncadas y la rebelión comenzaba a diluirse. El ejército imperial se hizo fuerte con la derrota de Saigô y los arrinconaron en la colina de Shiroyama.

Imperial force defied, facing 500 samurai

Surrounded and outnumbered

60 to 1, the sword face the gun

Bushido dignified

It’s the last stand of the samurai

Surrounded and outnumbered

El estribillo de esta canción muestra el resultado final de esta campaña militar que se saldó en la colina Shiroyama. Allí, un grupo de unos cientos de samuráis tomaron posiciones alrededor de la cresta y fueron rodeados por un ejército de alrededor de treinta mil efectivos. Las fuerzas imperiales comenzaron un bombardeo constante de artillería.

An offer of surrender

Saigo ignore contender

The dawn of destiny is here

La leyenda cuenta que el 23 de septiembre el general imperial Yamagata envió una carta a Saigô instándole a abandonar su lucha. Un mensaje en el que alababa el honor demostrado a través de su valiente lucha y en el que no se ofrecía clemencia ni una rendición al uso. Como bien describe Sabaton, Saigô ignoró la oferta y el ejército imperial se preparó para el asalto final que tendría lugar a la mañana siguiente.

Sin posibilidades de victoria, los supervivientes lanzaron una carga colina abajo bajo un fuego intenso en la que Saigô resultó gravemente herido. Tras esto, fue retirado del campo de batalla y se alejó a un lugar tranquilo para cometer seppuku, el suicidio ritual por desentrañamiento de los samuráis. Este acto es controvertido porque no se encontraron heridas en el abdomen de Saigô. Sin embargo, se sabe que su segundo, Beppu Shinuske, decapitó a Saigô y escondió su cabeza.

Ilustración japonesa de la carga samurái frente al ejército imperial. Saigô aparece en el centro, con vestiduras rojas, montado sobre un caballo beige.
Fuente: Wikipedia.

Until the dawn they hold on

Only 40 are left at the end

None alive, none survive

Shiroyama

Tras la muerte de Saigô, solo quedaban vivos unos cuarenta samuráis que decidieron cargar contra el ejército bajo el fuego enemigo y morir. De esta forma la rebelión de Satsuma llegaba a su fin y con ella morían los valores de los samuráis.

Esta rebelión se considera la verdadera guerra a la que tuvo que hacer frente la Restauración Meiji. Se tardó alrededor de seis meses en sofocarla y las pérdidas humanas fueron cuantiosas. El fracaso de las rebeliones samuráis se produjo por su propia concepción del mundo y la nula cooperación entre ellos. Como resultado, el gobierno pudo encargarse de cada revuelta de forma individual.

Más tarde, Saigô fue perdonado de forma póstuma por el emperador y se convirtió en un héroe nacional, que representaba los valores de los samuráis y la cultura japonesa. Debido a ello, a día de hoy, la visión que se tiene de Saigô Takamori no es la de un mero samurái, sino un mito que se ha trasladado a la literatura, al arte, al cine y, en este caso, a la música. Lo cual es significativo pues en el imaginario popular se conoce a Saigô como «el último samurái».

Izquierda: Estatua de Saigô con el uniforme militar imperial. Shiroyama (Kagoahima). Fuente: nippon.com
Derecha: Estatua de Saigô vestido con ropa tradicional. Parque Uedo (Tokio). Fuente: gotokio.org

Bibliografía:

Buck, J. H. (1973). The Satsuma Rebellion of 1877. From Kagoshima Through the Siege of Kumamoto Castle. Monumenta Nipponica, 28(4), 427-446.

Harootunian, H. D. (1959). The Progress of Japan and the Samurai Class, 1868-1882. Pacific Historical Review, 28(3), 255-266

Jansen, M. B. (2002). The Making of Modern Japan. Harvard University Press.

Mounsey, A. H. (1879). The Satsuma Rebellion: An Episode of Modern Japanese History ; with Maps. J. Murray.

Turnbull, S. (2011). Samurai: The World of the Warrior. Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Shiroyama Official Lyric Video

Página oficial de Sabaton