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El sitio de Alesia – Eluveitie

Eluveitie es un grupo de folk metal suizo que se caracteriza por el empleo de instrumentos tradicionales centroeuropeos y celtas como la zanfona o la gaita. Sus letras tratan casi en exclusiva de mitología y cultura celta, más concretamente de los pueblos galos que poblaron su tierra, Suiza, y de hecho es habitual el uso de la desaparecida lengua gala en sus canciones. Pero han venido a parar a nuestro blog de la mano de una de las mayores victorias romanas, así que os proponemos un viaje a la Antigüedad para comprender por qué un grupo de folk suizo decide dedicar una canción a este acontecimiento.

Hablamos de la canción «Alesia», decimocuarta canción del disco Helvetios, quinto álbum de estudio lanzado en 2012. Y los hechos que nos narra la canción se remontan al año 52 a. C., a un momento en que Roma llevaba ya más de un siglo tratando de someter a los galos que poblaban los territorios de las actuales Francia, Bélgica, parte de Italia, Alemania y Países Bajos y, claro, Suiza.

La canción «Alesia» de Eluveitie en su canal oficial de YouTube.

La conquista de aquellos territorios se estaba convirtiendo en una empresa costosa para el ejército romano, pero sería un general romano el que le daría el empuje definitivo, Cayo Julio César. Por aquel entonces César acababa de ser nombrado procónsul de esos territorios recién conquistados, pero necesitaba progresar en la política romana para alcanzar sus ambiciosos objetivos, y una forma de hacerlo era añadiendo triunfos y victorias a su currículum. Así, decidió aplicar una política muy agresiva con los pueblos nativos galos que le permitiera regresar a Roma habiendo sometido toda la Galia de forma definitiva.

Mientras Julio César conseguía reunir a un ejército formado por varias legiones, milicias provinciales y mercenarios, los galos organizaron una gran confederación de tribus al frente de la cual pusieron al líder de los avernos, Vercingétorix, uno de los principales promotores de la unión frente a los romanos. Comenzó así el enfrentamiento entre las tropas romanas de César y las galas de Vercingétorix. Eluveitie tiene otras canciones dedicadas a Vercingétorix y a la Guerra de las Galias como «Kingom Come Undone» o «Carnutian Forest«.

Estatua de Vercingétorix levantada en el siglo XIX en el lugar donde estuvo Alesia. Fuente: Wikipedia.

Curiosamente, una migración fue el detonante de la alianza y el último gran enfrentamiento galo-romano: en el año 58 a. C. los helvecios, la tribu celta que poblaba la actual suiza y que da nombre al disco en que se incluye la canción, se vieron obligados a migrar a causa de las presiones de los pueblos germanos sobre su territorio. César, alegando que acudía para proteger a los galos del empuje germano para que no corrieran la misma suerte que los helvecios y de paso contener a estos, desplazó a sus tropas y llevó a cabo una invasión en toda regla de la Galia.

Tras restablecer las fronteras y asegurarlas, el ejército romano se estableció en el territorio ocupado y poco a poco fue imponiendo sus políticas, lo que fue despertando a la resistencia gala. Hubo varios levantamientos contra las presiones fiscales que fueron duramente reprimidas por las fuerzas de César. Algunas de estas rebeliones llegaron a desembocar en la extinción de tribus completas, cuyos individuos acababan ejecutados o convertidos en esclavos.

Vercingétorix aprovechó estas circunstancias para lanzar discursos contra el dominio romano que acabaron recalando en las distintas tribus que le fueron brindando un apoyo que desembocó en la formación de esa gran confederación ya en el 52 a. C.

Comenzó entonces un levantamiento por casi toda la Galia que en la primavera de aquel año dio lugar a una persecución contra los galos comandados por Vercingétorix por parte de las tropas romanas. La estrategia del galo pasaba por evitar un enfrentamiento directo y tratar de ir debilitando y agotando a los romanos aplicando tácticas como la tierra quemada. No obstante, se dieron a lo largo de los meses varias batallas y asedios. Y mientras tanto, más tribus se sumaban a la causa de Vercingétorix.

En verano, César llevó a cabo una reorganización de sus fuerzas que le permitió enfrentarse a los galos de forma más ágil y rápida, lo que obligó a las fuerzas de Vercingétorix a abandonar su estrategia y reunirse en Alesia.

Alesia era el nombre del principal oppidum de la tribu de los mandubios, es decir, una fortificación en un punto elevado que en este caso hacía las veces de capital de este pueblo. Allí se refugiaron los rebeldes galos y desde allí enviaron peticiones de auxilio a todos los pueblos aliados.

La canción de Eluveitie comienza con un tono relajado y la suave voz de Anna Murphy describe el que podría ser el momento en que los de Vercingétorix cruzan las puertas de la ciudad, aunque también podría corresponder a otro momento que veremos más adelante.

The grass was as green as it always was that sinister day

(La hierba era tan verde como siempre aquel día siniestro)

The blackbirds sang their songs as they always did that black-letter day

(Los mirlos cantaban sus canciones como siempre aquel día ominoso)

We passed the great gate for the very last time

(Atravesamos la gran puerta por última vez)

I did not look back, I knew we’d stay

(No miré atrás, sabía que nos quedaríamos)

En lugar de atacar directamente la ciudad, César decidió sitiarla. Para ello se inspiró en el asedio de Numancia que llevó a cabo Publio Cornelio Escipión, distribuyó a sus legiones en campamentos de campaña que rodearon toda la fortificación, de forma que los galos quedaron completamente aislados, no solo sin escapatoria, sino también sin acceso a recursos básicos para su supervivencia.

La situación se extendió durante semanas, durante las cuales, lejos de aflojar su cerco, los romanos unieron sus campamentos con unas grandes murallas con torres distribuidas de forma regular a lo largo de todo el cerco.

Reconstrucción de las murallas, torres y fosos romanos en el actual Museo-Parque de Alesia. Fuente: Wikipedia.

En la sexta semana, las reservas de alimentos de Alesia eran ya insuficientes para mantener a toda la población, de forma que las autoridades galas decidieron expulsar de la ciudad a todos los civiles que no pudieran luchar, muchos de ellos miembros de sus propias familias: ancianos, mujeres, niños, discapacitados… De esta forma, el problema de su sustento pasaba a ser de los romanos, pero cuando los expulsados tocaron a las puertas de César ofreciéndose incluso como esclavos, este los rechazó, pues sabía que no tenía alimentos suficientes para sus tropas y para ellos, así que alrededor de unas 10.000 personas acabaron muriendo de hambre entre Alesia y los campamentos romanos. Se trata, sin lugar a dudas, del momento más trágico de todo este episodio y del que muy probablemente nos hable en realidad la canción. Esto es al menos lo que parece cuando los guturales de Chrigel Glanzmann irrumpen en la canción para acompañar a la voz de Murphy):

I knew they would not let us go leave the death strip

(Sabía que no nos dejarían abandonar la franja de la muerte)

I saw the gleam in their eyes of fear and enslavement

(Vi el reflejo de temor y esclavitud en sus ojos)

Suffering from the crushing weight

(Sufriendo por el peso aplastante)

I knelt ground take me home

(Supliqué que me llevaran a casa)

Y llega estribillo al grito de «Alesia, Alisanos«. Alesia ya sabemos que es el nombre de la ciudad, y Alisanos, aunque a los españoles nos pueda sonar así, no es un gentilicio, sino el nombre de un dios galo que algunos estudios relacionan directamente con esta localización, de forma que sería un dios local cuyo culto se extendió quizá a otros puntos de cultura celta. Y sigue:

Wake me when I’m gone

(Despiértame cuando me haya ido)

Ianotouta, eternity

Desconocemos si Ianotouta tiene alguna relación con alguna deidad o si sencillamente es la palabra gala para eternidad.

Proclaim our barren sacrifice

(Proclama nuestro sacrificio inútil)

On that ground we cherished life

(En esa tierra amamos la vida)

We embraced death

(Aceptamos la muerte)

As the children’s cries trailed off

(Mientras se perdían los llantos de los niños)

Sob yielded deathly hush

(Tras los sollozos llegaba un silencio mortal)

The grass was as green as it always was that sinister day

(La hierba era tan verde como siempre aquel día siniestro)

As we walked the alleys like thousand times before

(Mientras caminábamos por las calles como miles de veces antes)

I knew we’d stay

(Sabía que nos quedaríamos)

Outside Alesia

(Fuera de Alesia)

We offered a living sacrifice

(Ofrecimos un sacrificio en vida)

Outside the doors of Alesia

(Fuera de las puertas de Alesia)

Where our tears run dry

(Donde se secaron nuestras lágrimas)

Quizá, la referencia que hace la letra al sacrificio hecho en el exterior de Alesia, invite a interpretar toda la canción de Eluveitie como una reflexión hecha por una de las personas expulsadas de la ciudad y que encontraron su final de forma dramática en aquella tierra de nadie.

A comienzos de octubre llegó a las proximidades de Alesia el ejército formado por los pueblos aliados que habían recibido las solicitudes de auxilio que habían enviado los de Vercingétorix en su llegada a la ciudad. Este ejército de socorro era imponente, formado por varias decenas de miles de hombres (hay estimaciones de entre 50.000 y 60.000 hombres). Sin embargo, el procónsul se había preparado para esta eventualidad: tras construir la primera muralla que rodeaba Alesia y comunicaba los campamentos romanos, ordenó construir una segunda muralla paralela y frente a ella se colocaron estacas, fosos y toda clase de trampas y obstáculos que impidieran al ejército de socorro aproximarse a ella.

Reconstrucción de los obstáculos levantados por las tropas romanas. Fuente: timetravelrome.com.

Así, César y sus hombres estaban sometidos a una especie de asedio dentro de un asedio. Sin embargo, el tiempo seguía jugando en contra de los refugiados en Alesia, así que el primer día ya intentaron, sin éxito, romper las líneas romanas. Tras un segundo intento igualmente infructuoso, los galos lograron localizar un punto donde las defensas romanas eran más débiles a causa de la geografía y prepararon un ataque a ese punto que puso en jaque a los romanos, pues incluso desde Alesia los sitiados se organizaron para atacar el mismo punto. Para ambos bandos ese tercer encuentro era decisivo: los romanos se arriesgaban a que se unieran las fuerzas de Alesia y las del exterior y que estas lograsen romper las defensas romanas, mientras que los galos se quedaban sin tiempo y una tercera derrota podía suponer la pérdida total de esperanzas.

Consciente de ello, el propio César relata en su obra La guerra de las Galias cómo en ese momento decidió salir personalmente al encuentro de los enemigos, con la idea de que al ver su capa carmesí, sus hombres recuperasen la motivación para luchar. Gracias o no a su capa, el refuerzo al frente del cual se colocó el general desequilibró la balanza de nuevo en favor de los romanos. Los sitiados vieron cómo el ejército exterior era aplastado y decidieron abandonar la lucha y refugiarse de nuevo tras las puertas de Alesia, quedando de nuevo la victoria en manos romanas.

Al día siguiente, Vercingétorix reunió a los principales líderes en Alesia para tomar una decisión. Sobre la mesa tan solo dos opciones: el suicidio del líder galo o su entrega al enemigo. Finalmente la decisión fue la entrega de todos con vida. Poco a poco fueron saliendo de Alesia, entregando sus armas a los romanos y quedando a su merced.

Vercingétorix arroja sus armas a los pies de César, por Lionel Royer (1899).

El propio Vercingétorix se arrodilló ante César después de entregarle sus armas, este lo hizo encadenar y lo llevó con él a Roma encadenado como símbolo de su triunfo sobre la Galia. En Roma, el líder galo se mantuvo preso en el Tullianum (aunque algunos historiadores ponen en duda este dato), una célebre prisión próxima a los foros de la ciudad, a la espera de la celebración del triunfo de César para ser estrangulado a continuación. Sobre si fue estrangulado por orden de César o del Senado y sobre su encierro existen varias teorías distintas.

El triunfo de César en Alesia marcó el final de la Guerra de las Galias, a pesar de nuevas resistencias, batallas y asedios, el grueso de las tropas galas había sido derrotado, y en apenas dos años más, toda la Galia se convirtió en una provincia romana.


Bibliografía:

César, J. (2017). La guerra de las Galias. [Traducción de Ramírez de Verger, A.] Cátedra.

Goldsworthy, A. (2005). El ejército romano. Akal.

Goldsworthy, A. (2007). César. La biografía definitiva. La Esfera de los Libros.

Montanelli, I. (2003). Historia de Roma. Debolsillo.

Roldán, J. M. (2008). Césares. Julio César, Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón. La Esfera de los Libros.

VVAA. (2017). La batalla de Alesia. El fin de la guerra de las Galias. 50Minutos.

Enlaces de interés:

Otra canción sobre Alesia: «Storm the Gates of Alesia«, de Ex Deo.

Para saber más sobre el asedio de Alesia, te recomendamos este podcast de HistoCast.

Code of Hammurabi – Testament y las leyes en Mesopotamia

«Ojo por ojo, diente por diente» ¿Os suena? Se trata de un ejemplo de la ley del talión, un principio jurídico por el cual se recibe un castigo recíproco al crimen cometido. En el imaginario popular este principio suele asociarse al Código de Hammurabi y a continuación explicaremos el porqué a través de la canción Code of Hammurabi, tema perteneciente al álbum «Titans of Creation» de la banda estadounidense Testament, publicado en 2020.

¿Quién era Hammurabi?

Antes de entrar en materia legal es necesario que nos adentremos en el contexto histórico del momento. De esta forma, Hammurabi subió al trono de Babilonia en el año 1792 a. C. , heredando un modesto reino que estaba rodeado por estados más poderosos. Pasados cinco años de su entronización y habiendo organizado el territorio, el rey procedió a ampliar sus dominios en tres direcciones: hacia el sur conquistando Isin y Uruk, hacia el este llegando a Malgum y hacia el oeste. Años más tarde, a partir de 1764 a. C. se desarrollarán las últimas campañas en las que se conquistó el reino de Mari, Asur y Eshnuna, consiguiendo eliminar a todos sus rivales. Cuatro años después de su última conquista (1750 a. C.) el rey falleció dejando un reino que estuvo unificado durante unas décadas y elevando a Babilonia a la categoría de gran capital. Durante su reinado las artes y la literatura evolucionaron y la lengua acadia alcanzó su perfección clásica, como en el caso del Código de Hammurabi, sirviendo como modelo para escritos posteriores.

Mapa de Babilonia en tiempos de Hammurabi. En oscuro el territorio en 1792 a. C., en color beige la expansión total. Fuente: Wikipedia.

La ley antes de Hammurabi.

Life, death to live by the code
Ancient tales are the stories told
We must enforce Babylonian code of the law
Rise, fall, the lines been drawn
Civilization at the break of dawn
They take control of the chaos that they know

Testament nos habla de un «caos» del cual han tomado el control a través del código de leyes. ¿Quiere decir que no existían leyes antes de esta? Se ha tendido a establecer este «código» de Hammurabi como el primer compendio de legal de la historia, no obstante conocemos otros compendios anteriores como las reformas de Urakagina, el código de Ur-Nammu y el de Lipit-Ishtar.

Código de Urakagina (Izquierda), Código de Ur-Nammu (Derecha, arriba) y Código de Lipit-Ishtar (Derecha, abajo). Fuente: Wikipedia.

El derecho de la época era consuetudinario, es decir, que se regía por la costumbre y no estaba escrito. Por norma general, cuando un rey ascendía al trono solía proclamar una serie de edictos que actualizaban las «leyes» anteriores, adaptándolas a los nuevos tiempos. El Código de Hammurabi es un ejemplo de este quehacer. El soberano era el responsable de la ley ante los dioses, sus decisiones eran reunidas al final de su reinado y servían de modelo a los reyes posteriores. Más que de leyes podríamos hablar de un compendio de jurisprudencia.

El Código de Hammurabi es una estela de piedra de 2,25 metros de altura. En ella, aparecen en la parte superior Hammurabi y el dios Shamash (dios solar de la Equidad) o Marduk en bajorrelieve. Bajo estas figuras se desarrolla el texto legal escrito en acadio que consta de un prólogo, el cuerpo de leyes y un epílogo. Estas «leyes» se agrupan en grandes temas como los litigios, la pena capital, el sistema fiscal, patrimonio, familia, sucesiones, lesiones, trabajo y esclavos. Actualmente se encuentra en el Louvre.

La ley del talión.

Eye for an eye for an eye
This is the code that I speak
Eye for an eye for an eye
The strong will not injure the weak

El estribillo nos muestra el «ojo por ojo» que aparece en el código. El talión fue plasmado por primera vez en este código, aunque nada nos indica que fuese una innovación del propio Hammurabi. De hecho, estos castigos parecen provenir de los pueblos semitas orientales. Podría parecer que este precepto jurídico es la norma general del código pero nada más lejos de la realidad.

En primer lugar, hay que destacar que el código establece tres categorías sociales los awilum u hombres (libres, probablemente la élite); los mushkenum o individuos comunes (una categoría media) y wardum/amtum (esclavo/a). Según a la clase a la que se pertenezca y el tipo de delito las penas varían.

El «ojo por ojo» queda patente de la siguiente manera en el código en las entradas 196 a 199:

  • 196. Si un hombre deja tuerto a otro, lo dejarán tuerto.
  • 197 – Si le rompe un hueso a otro, que le rompan un hueso.
  • 198 – Si deja tuerto a un individuo común o le rompe un hueso a un individuo común, pagará 1 mina de plata (aproximadamente 500 gramos).
  • 199 – Si deja tuerto al esclavo de un hombre o le rompe un hueso al esclavo de un hombre pagará la mitad de su valor.

Observamos que la ley del talión solo se aplica para los hombres de igual categoría pero con respecto a categorías inferiores la pena es una multa, el delito no se contempla a la inversa ni entre las clases inferiores. Solo encontramos un caso en el que la pena de un esclavo por golpear en la mejilla a un hijo de un hombre es la amputación de una oreja (ley 205). Por supuesto, la pena por un delito a la inversa es mucho más cara. Estas disposiciones legales nos ayudan a saber cuáles eran los delitos más comunes de la época, ya que es a partir de ellos sobre los que se establecen las nuevas leyes.

Código de Hammurabi (Izquierda), Detalle de la parte superior (Derecha). Fuente: Wikipedia.

Volviendo a este mismo estribillo, Testament nos dice que «el fuerte no perjudicará al débil», precepto que aparece en el prólogo del código en el que Hammurabi se presenta como el elegido por los dioses Anum y Enlil para llevar a cabo la tarea de gobernar: «para que yo mostrase la Equidad al País, para que yo destruyese al malvado y al inicuo, para que el prepotente no oprimiese al débil, […], para que promoviese el bienestar de la gente, me impusieron el nombre».

Este «ojo por ojo» podría ser la garantía legal frente a los abusos por parte de personas poderosas hacia otros conciudadanos como forma atenuada de la venganza.

Eye for an eye for an eye
Live by the code that we keep
Eye for an eye for an eye
The shepherd will gather his sheep

En el siguiente estribillo la última frase cambia y dice que «el pastor recogerá a sus ovejas». El pastor no es otro que el propio Hammurabi, que así se presenta como el «Buen Pastor» que guía a su pueblo. Se establece una relación entre pastor y rebaño en el que el pastor es el garante de la vida del pueblo en su función de justiciero.

¿Diente por diente?

Right, wrong show your proof
The consequence is a tooth for a tooth
Don’t be a thief or you’ll pay the price with your hand

Llegamos a esta interesante estrofa en la que se indica que muestres tus pruebas para ver si tienes razón o estás equivocado. El Código de Hammurabi comienza con una serie de leyes en las que se castiga el falso testimonio y las imputaciones falsas, lo que muestra que existía una presunción de inocencia y era el acusado el que debía aportar las pruebas para que el caso se llevara adelante, de no ser así el acusado debía pagar la pena por la falsa denuncia. La tercera ley del código nos dice que «Si un hombre acude ante un tribunal con falso testimonio y luego no prueba su declaración, si se trata de un caso con pena de muerte, ese hombre será ejecutado».

Siguiendo con la estrofa llegamos al famoso «diente por diente», que solo aparece mencionado una vez en el código. Las entradas 200 y 201 nos dicen que «Si un hombre le arranca un diente a otro hombre de igual rango, que le arranquen un diente». «Si le arranca el diente a un individuo común, pagará 1/3 tercio de mina de plata». Volvemos a ver que la ley del talión solo se cumple entre individuos del mismo rango, en este caso, los hombres de la clase social más alta.

Continuamos con la frase «no seas un ladrón o pagarás el precio con tu mano». Esta afirmación es muy popular pero es falsa o muy matizable. Comencemos con los delitos que conllevan la amputación de la mano: en primer lugar tenemos el 195 que dice que «Si un hijo golpea a su padre, que le corten la mano»; el 218 «Si un médico hace incisión profunda en un hombre con bisturí de bronce y le provoca la muerte, o si le abre la sien a un hombre con bisturí de bronce y deja tuerto al hombre, que le corten la mano»; el 219 dice que «Si un barbero, sin consentimiento del dueño de un esclavo, afeita el copete a un esclavo que no sea suyo, que corten la mano del barbero» y, por último, y más interesante para nuestro caso; el 253 dice que «Caso que un hombre haya contratado a otro hombre para que guarde un campo, y le confía cereal, le encarga el cuidado de las reses y el deber de cultivar el terreno, si ese hombre sustrae simiente o forraje y lo hallan en su poder, que le corten la mano». Este es el único caso en el que el robo se castiga con esta pena.

¿Y qué pasa con el resto de robos? En muchos de ellos la pena es ser ejecutado (entradas de 6 a 11) y en otros se exige el pago de una multa (8, 259, 260, 265). Un ejemplo de ambas penas es la entrada 8 que dice lo siguiente: «Si un hombre roba un buey o una oveja, o un asno, o un cerdo, o una barca, sean del dios o del Palacio, lo devolverá 30 veces; si son de un individuo común, lo devolverá 10 veces. Si el ladrón no tiene con qué devolver, será ejecutado». Las multas por robo suelen acarrear una devolución que supera el precio de lo robado.

Eye for an eye for an eye
This is the code that I speak
Eye for an eye for an eye
The strong will not injure the weak
Eye for an eye for an eye
Live by the code that we keep
Eye for an eye for an eye
The shepherd will gather his sheep

El último estribillo aúna los dos anteriores y vuelve a remarcar este «ojo por ojo», la protección de los débiles ante los poderosos y la figura del «Buen Pastor» que, en el código, vuelven a aparecer en el epílogo y dice tal que así:

«(Éstas son) las Sentencias de Equidad que estableció Hammurabi, rey potente, y que le hizo aceptar al País como conducta segura y dirección correcta. Yo soy Hammurabi, el rey perfecto. Respecto a los «Cabezas Negras» que me regaló Enlil y cuyo pastoreo me confió Marduk, no fui nada negligente, no me crucé de brazos».

Además, concluye mandando un mensaje a los reyes posteriores para que gobiernen como es debido y de acuerdo a la ley: «Que, en días venideros -en cualquier tiempo-, el rey que surja en el País guarde las palabras de Equidad que he grabado en mi estela; que no falsee la legislación que le he dado al País, ni las sentencias que he dictado al País; que no aniquile mis signos y designios». «[…]que les dé una ley y que decida sobre ellos: que erradique de su país al malvado y al inicuo y procure el bienestar de su gente».

Como hemos podido ver, la canción de Testament se nutre de los tópicos que rodean al Código de Hammurabi y, a través de ellos, podemos conocer de dónde viene la famosa expresión «Ojo por ojo, diente por diente» que, sin embargo, no es el soporte legal de este código.

Bibliografía:

  • Liverani, M. (2008). Antiguo Oriente, el. Grupo Planeta (GBS).
  • Peinado, F. L. (2005). HAMMURABI DE BABILONIA, PRÍNCIPE PIADOSO. Isimu: Revista sobre Oriente Próximo y Egipto en la antigüedad, 8, 127-134.
  • Sanmartín, J. (1999). Códigos legales de tradición babilónica. Trotta.
  • Sanmartín, J., & Serrano, J. M. (1998). Historia Antigua del Próximo Oriente: Mesopotamia y Egipto. Ediciones AKAL.

Enlaces de Interés:

Battle of Marathon – Warkings. Entre batallas y carreras

Run, run, run, Marathon.

¿Qué relación hay entre una carrera y una batalla de la antigüedad? La banda Warkings nos trae una canción llamada Battle of Marathon, incluida en su álbum «Reborn», publicado en 2020.

Cuando se habla de Maratón en nuestra mente sobrevuelan dos ideas: por un lado, la batalla entre griegos y persas; por otro, una competición deportiva cuyas raíces se asocian con este acontecimiento histórico.

Un poco de contexto histórico

En torno al año 518 a. C., los persas ya habían conseguido controlar toda Asia Menor y la mayoría de las islas orientales del Egeo. En estos territorios ocupados, como era costumbre entre los reyes persas, se instalaron aristocracias locales en el poder, dando lugar a nuevas tiranías que debían rendir cuentas al gobernador de Sardes.

En el año 499 a. C., Aristágoras, tirano de Mileto, impulsó una sublevación masiva de los jonios contra Persia. De esta forma, el tirano se convertía en el defensor del pueblo frente al enemigo extranjero que trataba de imponer su yugo. Los jonios, cansados de la presión persa, decidieron buscar aliados en la Grecia continental. Esparta no ofreció ayuda, pues se encontraba inmersa en sus propios conflictos. Fueron Atenas y Eretria los que decidieron enviar navíos y tropas.

El apoyo a la rebelión convenía a ambas póleis, pues la zona de las Cícladas era una puerta de entrada del enemigo persa hacia la Grecia continental por lo que, si triunfaba la rebelión, el peligro oriental quedaba neutralizado. Además, las relaciones entre Atenas y Persia se habían deteriorado en los últimos años.

Éfeso se unió a la rebelión y se realizó el asalto a Sardes, llegando incluso a destruir su templo. Entretanto, otras ciudades griegas se habían sublevado en Asia Menor, Chipre y Tracia. A partir de este suceso, los persas decidieron aplacar la rebelión, por lo que Darío envió a un ejército que reprimió las revueltas que se habían desencadenado en las islas con la consecuencia de que Mileto fue arrasada.

Mapa Grecia Antigua. Fuente: Wikipedia.Retocado. En rojo las ciudades de Atenas, Esparta, Mileto, Éfeso y Sardes. En azul las localizaciones del puerto de Falero (sur de Atenas) y Maratón (al norte de Atenas).

La intromisión de Grecia en los asuntos persas sirvió como pretexto para comenzar la guerra contra la Grecia continental. En el año 492, el ejército persa había llegado hasta Macedonia. Su intención era continuar la expansión hasta Atenas como represalia ante el asalto a Sardes.

Darío envió embajadas a Atenas y a Esparta, pero estas fueron rechazadas. Heródoto (7, 133, 1) nos cuenta que «los atenienses arrojaron a quienes les formularon dicha exigencia al bártaro, y los espartanos a un pozo» (sí, el famoso «This is Sparta» de la película 300) y, tras esto, en al año 490 comenzaron las denominadas Guerras Médicas.

La batalla

Los persas desembarcaron en Maratón y, al conocer la noticia, se enviaron emisarios desde Atenas para solicitar ayuda a Esparta mientras que el ejército que habían reunido partió hacia el lugar en el que se encontraban los persas. Al llegar, los atenienses se posicionaron sobre un terreno elevado y esperaron.

Por un lado el ejército ateniense se encontraba en inferioridad numérica a falta de refuerzos espartanos, por lo que no podían entablar batalla en la llanura contra la caballería enemiga, sin embargo, se encontraban en una posición privilegiada y les convenía alargar el enfrentamiento; por otra parte, al ejército persa le apremiaba el tiempo, debido a la dificultad de llevar suministros a las tropas afincadas en Maratón. Aunque superaban a los griegos en número, a los persas les interesaba librar la batalla en campo abierto, por lo que no atacaron la colina.

Here we fight them in the morning light
At dawn we strike with all our might
Down the hill, we charge onto the beach
No remorse, we give em war

La espera se prolongó durante cinco días y una serie de movimientos precipitaron el inicio de la batalla. Los persas, probablemente cansados por la espera, formaron en la llanura para atraer a los griegos al combate y, por su parte, los griegos decidieron enfrentarse al contendiente persa. Al parecer, el ejército griego fue informado de que la caballería persa había embarcado rumbo a Atenas para atacar por mar, por lo que la batalla debía resolverse sin esperar a la llegada de los refuerzos.

Los griegos atacaron por la mañana temprano, ante un ejército que se había dispuesto en un frente muy ancho, lo que obligó a los griegos a hacer un despliegue largo, en el que el grueso del ejército se situó a los flancos y dejaron el centro con unas líneas más delgadas.

El ejército griego avanzó y en los últimos metros parece ser que emprendieron una carrera para evitar a los arqueros persas. Parece ser que la carga a la carrera se habría introducido como estrategia para combatir a ejércitos que tuvieran un cuerpo importante de arqueros, a los que no estaban acostumbrados a combatir. Aristófanes exagera este hecho y cuenta en Las Avispas que corrieron «sin poder ver el cielo por la cantidad de flechas» (sí, esto también aparece en 300).

The ground, it shakes as we hit em hard
Deep into the underworld
Cut off the head and the rest will fall
No retreat, we kill them all

«El suelo tiembla cuando los golpeamos fuerte» dice Warkings y debió de ser un golpe importante pero no decisivo pues la batalla se prolongó largo tiempo. Aristófanes comenta que se luchó con la espada (Los Caballeros, 781) por lo que este choque de lanzas no decantó la batalla en un primer momento.

Situación inicial de la batalla de Maratón. Fuente: Wikipedia.

Los persas ganaron el centro mientras que los atenienses consiguieron poner en desbandada a los flancos, haciendo que los persas perdieran muchos efectivos en la huida hacia las marismas. Una vez que los flancos estaban libres, el ejército ateniense envolvió a los efectivos persas que estaban en el centro y se hicieron con la victoria.

Parte del ejército persa regresó a las naves para emprender la marcha hacia Atenas. Había acabado la batalla pero no la guerra y el ejército, exhausto, comenzó una marcha forzada hasta la ciudad, a la que llegaron en la noche del mismo día de la batalla. Los efectivos atenienses llegaron antes que los persas y estos últimos anclaron frente a Falero. Una vez que los refuerzos espartanos llegaron, los persas decidieron retirarse a sus dominios.

Las carreras de los mensajeros

The beast is dead, the king has died
We sent one man to tell about this fight
26 miles, to tell from our pride
He gave it all, he gave his life

Esta estrofa nos dice que «el rey ha muerto» pero Darío no murió, quizás se refiera a que la amenaza fue rechazada. Sin embargo, vamos a centrarnos en las siguientes frases de la estrofa que dicen que «enviaron a un hombre a contar la lucha, 26 millas para contarlo desde nuestro orgullo». Comienza aquí la leyenda del corredor de Maratón y esta carrera de aproximadamente 42 km.

La leyenda cuenta que un soldado fue enviado en avanzadilla para llevar la noticia de la victoria ante los persas y, una vez entregado el mensaje, falleció. Plutarco (Mor. 347C) cuenta que «la batalla de Maratón la anunció, según Heraclides Póntico, Tersipo Erquieo. Aunque la mayoría asegura que fue Eucles quién corrió con las armas, aún caliente de la batalla, y cayó en la puerta de los próceres, sólo pudiendo decir: «Alegraos» y «nos alegramos» y, al punto, expiró.

Luciano atribuye este hecho a Filípidies quien dijo «Adiós, hemos vencido, y diciendo estas palabras se murió, y expiró». Este personaje también aparece en Heródoto pero no protagoniza esta carrera, sino otra durante la misma contienda.

Estatua conmemorativa de Filípides. Fuente: Wikipedia.

Anteriormente comentamos que Atenas había solicitado ayuda a Esparta y para ello enviaron a un hemeródromo (mensajero corredor) que recorrió la distancia entre las dos ciudades (240 kilómetros) llegando un día después de salir, según Heródoto (6, 106).

¿Existieron estos corredores? Comencemos por Filípides. Su hazaña es la de recorrer 240 km en menos de 48 horas. ¿Es posible? Si estás entrenado para ello sí se puede hacer, pero vamos a desarrollar esto.

En 1982, varios integrantes de la Royal Air Force británica, comprobaron si era posible recorrer esta distancia y varios de ellos lo consiguieron con un tiempo de unas 37 horas. Un año después se inició la carrera que se conoce como Espartatlón, que recorre esta distancia y los tiempos, con personas entrenadas, han llegado a bajar a las 20 horas. Un dato curioso es que Scott Jurek ganó la carrera en 2007 con un tiempo de 23:12:14 teniendo un dedo del pie roto. Por lo que, a priori, es posible realizar este esfuerzo y podría haber existido alguien que enviara el mensaje.

Parece ser que Luciano se hace eco de la carrera de Filípides y la del soldado de Maratón y las mezcla. Por otro lado, los autores que nos hablan del emisario que murió entregando el mensaje de la victoria en Atenas son bastante posteriores. Quizás la marcha del ejército desde Maratón a Atenas impactó a las personas de la época y proliferaron estas leyendas. ¿Murió alguien al entregar el mensaje? No podemos saberlo. ¿Hubo algún mensajero que se adelantara? Este es un hecho más probable.

Sea como fuere, a partir de este episodio y las leyendas que circulan alrededor de él podemos disfrutar de dos carreras, la Maratón, que es incluso disciplina olímpica y el Espartatlón, para los más valientes.

Run, run, run, Marathon!!!

Bibliografía

Dandamaev, M. A. (1989). A Political History of the Achaemenid Empire. BRILL.

De Souza, P. (2009). De Maratón a Platea. Osprey Publishing.

Nieto, F. J. F. (2005). Historia antigua de Grecia y Roma. Tirant Humanidades.

Sekunda, N. (2002). Desafío heleno a Persia. Osprey Publishing.

Fuentes

Aristófanes. (2016a). Comedias I. Los acarnienses. Los caballeros. RBA Libros.

Aristófanes. (2016b). Comedias II.: Las nubes – Las avispas – La paz – Las aves. RBA Libros.

Heródoto. (2016). Historia. Libros III-IV. RBA Libros.

Luciano. (2016). Obras III. RBA Libros.

Plutarco. (2016a). Obras morales y de costumbres (Moralia) IX. RBA Libros.

Plutarco. (2016b). Obras morales y de costumbres (Moralia) V. RBA Libros.

Enlaces de interés

Página web oficial del Espartatlón

Maratón clásica de Atenas