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Varyags of Miklagaard – Amon Amarth y la guardia varega

We return, we return, we return back home

De esta forma termina la canción «Varyags of Miklagaard» de la banda sueca Amon Amarth, publicada en su álbum Twilight of the Thunder God. Este grupo se caracteriza por tratar temas relacionados con la historia y la mitología vikinga, con los que se identifican, como puede verse en sus letras o a través de la propia estética de la banda. La canción que analizaremos a continuación es una muestra de ello, pues como dice esta frase “volvemos, volvemos a casa”.

Amon Amarth en directo. Fuente: Wikipedia. El montaje del escenario suele contener elementos vikingos (aunque los cascos no llevan cuernos).

¿De dónde vuelven? Comencemos por el principio.

Miklagaard has been our home for 20 years or more
We’ve lent our axes, spears and swords
In service of the emperor
We are loyal warriors
That’s the oath we gave
To protect the emperor even to a violent grave

La primera estrofa dice que «Miklagaard ha sido su hogar durante veinte años o más». Este lugar no es otro que la ciudad bizantina de Constantinopla. ¿Qué hacían unos vikingos viviendo tanto tiempo en un lugar tan alejado de su tierra natal?

A finales del siglo IX, grupos escandinavos se adentraron en el continente en busca de recursos, fundando ciudades y asegurando el territorio. Una parte de la actual Rusia occidental se convirtió en una colonia sueca y se establecieron cerca de los núcleos de Novgorod al norte y Kiev al sur. Sin embargo, estas ciudades no solo las poblaban vikingos suecos, sino que se mezclaron con el sustrato eslavo de la zona, siendo ambas culturas asimiladas y conocida en las fuentes antiguas como la Rus de Kiev.

En esta época, el Imperio romano de oriente o Bizancio era uno de los estados más ricos y mejor organizados, siendo Constantinopla una de las ciudades más grandes del continente. Esta ciudad se encontraba en una posición única donde confluían diversas rutas comerciales, por lo que bizantinos y vikingos pronto entrarían en contacto y muchos de ellos acabarían luchando como mercenarios para los emperadores de Bizancio. Además, el destino de muchos de estos vikingos fue el de componer la guardia personal del emperador, conocida como la guardia varega.

Guardia varega en una miniatura de la Crónica de Juan Escilitzes. Fuente: Wikipedia.

La canción está escrita desde la perspectiva de este cuerpo de élite que se dedicaba a la defensa del emperador «hemos prestado nuestras hachas, lanzas y espadas al servicio del emperador». ¿Quiénes son estos varegos? Por el nombre de su estado, los recién llegados escandinavos fueron llamados Rus o Rhos, mientras que otras fuentes eslavas y bizantinas los llamaban varegos. Originalmente, la guardia del emperador procedía principalmente de la Rus pero otros escandinavos como suecos, noruegos e islandeses fueron uniéndose a las filas. De forma gradual, las fuentes bizantinas comenzaron a diferenciar entre los rusos eslavos y los escandinavos, a quienes llamaban más comúnmente varegos. Aunque a los nórdicos se les conocía por ese nombre, pronto se convirtió en el sinónimo de mercenarios de origen nórdico.

En el año 860 se llevó a cabo el primer enfrentamiento entre rusos y bizantinos. El cual se saldó con un pacto en el 874 por el que se enviarían hombres al servicio militar bizantino. El segundo enfrentamiento entre ambos estados se produciría en el 970, con idéntico resultado. Es a partir de este momento en el que comienza la asistencia entre la Rus y Bizancio.

Un hecho de gran trascendencia ocurrió en el 987 cuando el militar Bardas Focas marchó sobre Constantinopla y el emperador Basilio II pidió ayuda al príncipe ruso Vladimir el Grande, quien envió 6.000 soldados en su ayuda. Posiblemente, la mayoría de estos guerreros fueran nórdicos, pues Vladimir hubo de reclutarlos de Noruega y Suecia para ascender al trono. Se establece, de esta forma, el punto de partida de la guardia varega propiamente dicha.

Our loyalty was always firm
We kept our given word
On these southern battlefields
Our northern war cries roared
Battles have been fought
Many gave their lives
But all who died by axe and sword
Were called to hall up high

Los emperadores necesitaban una guardia de élite que fuera leal a quien les pagaba; un regimiento de combatientes disciplinados y entrenados que, al ser extranjeros, se encontraran al margen de las intrigas regionales y palaciegas, además de alejarlos de las facciones políticas y religiosas que hicieran peligrar el poder del emperador.

Réplica de un icono del emperador Basilio II. Fuente: Wikipedia.

Las crónicas bizantinas exaltaron la leyenda de la guardia varega por ser guerreros venidos desde tierras lejanas cuya incorruptibilidad, lealtad y valentía les valió para obtener gran fortuna y reconocimiento. Amon Amarth así lo muestra en esta estrofa: «Nuestra lealtad siempre fue firme. Cumplimos nuestra palabra dada. En estos campos de batalla del sur nuestros gritos de guerra del norte rugieron». Además de hacer hincapié en la lealtad, la banda nos dice que estos guerreros participaron en batallas y muchos de ellos cayeron y lo cierto es que participaron de forma activa hasta el siglo XV en diversos enfrentamientos.

We set out from Svitjod’s shores
With dreams of fame and gold
And the work of weaving Norns
Was for us unknown

Al ser Amon Amarth suecos, la guardia varega con la que ellos se identifican es con la de la zona de Svealand, la región desde la que se formó el reino de Suecia «partimos desde las costas de Svitjod», la cual se encuentra en el centro-sur del país. En esta misma estrofa hacen referencia a las Nornas, divinidades que tejían los telares del destino, en la estrofa se da a entender que su destino es incierto.

Our time here is now at end
Our memories will stay
Of Miklagaard, our southern home
Until the end of days

Por último hay que destacar el fin del viaje de estos guerreros y la vuelta a casa. Muchos fueron los vikingos conocidos que pertenecieron a esta guardia del emperador de Bizancio. Uno de los casos más emblemáticos es el de Harald Hardrada, quien pasó parte de su vida en Bizancio al servicio de la emperatriz Zoe Porfirogeneta, participando en diversas batallas y ganando gran fama. Posteriormente volvería a su tierra natal y sería nombrado rey de los noruegos, llegando a perpetrar un intento de conquista de Inglaterra y siendo derrotado en la batalla de Stanford Bridge pero de eso, quizás, hablaremos más adelante.

Quizá el tema de esta canción te sonase de algo, y es que el grupo de folk metal finés Turisas también tiene una canción que trata a la guardia varega con el título The March Of The Varangian Guard.

Bibiliografía

Berend, N. (2007). Christianization and the Rise of Christian Monarchy: Scandinavia, Central Europe and Rus’ c.900–1200. Cambridge University Press.

D’Amato, R. (2010). The Varangian Guard 988–1453. Bloomsbury USA.

Duczko, W. (2004). Viking Rus: Studies on the Presence of Scandinavians in Eastern Europe. BRILL.

Franklin, S., & Shepard, J. (2014). The Emergence of Russia 750-1200.

Raffensperger, C. A. (2006). Reexamining Rus’: The Place of Kievan Rus’ in Europe, Ca. 800-1146. University of Chicago, Department of History.

Theotokis, G. Rus, Varangian and Frankish mercenaries in the service of the Byzantine Emperors (9th-11th c.): Numbers, Organisation and Battle Tactics in the operational theatres of Asia Minor and the Balkans. (s. f.).

Βένετοι! Πράσινοι! – Turisas y las carreras de carros bizantinas

Ladies and gentlemen! The main event of tonight:

On chariots of fire!

En 2011, la banda finlandesa de power metal Turisas publicó su tercer álbum de estudio bajo el título Stand Up and Fight. El disco seguía la línea marcada por los anteriores: batallas, armas y vikingos. Sin embargo, en este se añadía un elemento que no habíamos visto antes en su discografía y que quedaba claro desde la propia portada: el Imperio bizantino.

Portada del disco ‘Stand Up and Fight’ (2011) de Turisas.

En efecto, en la portada del disco se puede ver la basílica de Santa Sofía sin los minaretes añadidos por los musulmanes tras la conquista de la ciudad en 1453 y una serie de soldados nórdicos en posición de batalla. Y es que el álbum es prácticamente un disco conceptual acerca de la Guardia varega, una unidad al servicio del emperador bizantino compuesta por guerreros de origen nórdico. En otra ocasión hablaremos más detenidamente de ellos, pero la canción que nos interesa hoy es un tema que casi podríamos calificar de instrumental por su escasa letra: «Βένετοι! – Πράσινοι! (Venetoi! – Prasinoi!)”.

Se trata de la cuarta pista del disco, y como se puede ver en el propio título escrito en griego, alude a una cuestión puramente bizantina.

La canción comienza con esas típicas trompetas que nuestro cerebro asocia ya, gracias al cine, con el mundo del circo romano. Y tras una larga introducción instrumental, una voz exclama: Ladies and gentlemen! The main event of tonight: On chariots of fire!

Queda claro: está presentando una carrera de carros. Como herencia del mundo romano, y tras la prohibición de los combates de gladiadores, había sobrevivido la tradición de las carreras de distintos modelos de carros (bigas, trigas, cuádrigas…). Esta costumbre arraigó fuertemente en el mundo bizantino, en especial en Constantinopla, donde el hipódromo se convirtió en un importante punto de encuentro para celebraciones pero sobre todo para confrontaciones. De hecho, como veremos más adelante, el hipódromo bizantino se convirtió, como sucede en la actualidad con muchos estadios de fútbol, en escenario de reivindicaciones políticas.

En la actualidad se conservan unos pocos restos que marcan el lugar donde se encontraba el Hipódromo de Constantinopla. Este es su aspecto en la actual Estambul. Fuente: Wikimedia.

La canción continúa con la misma voz exclamando: The Greens! The Blues! Estos verdes y azules que cita, son también los que dan título a la canción (los Βένετοι, traducido como “los venecianos”, serían los verdes, mientras que Πράσινοι sería literalmente “los azules”).

Esta alusión a los colores se debe a que, al igual que hoy en día cada equipo de fútbol, baloncesto y demás se distingue por los colores de su equipación, en las carreras de carros ocurría exactamente lo mismo. En un primer momento existieron dos grandes equipos: rojos y blancos, y más tarde se añadieron los otros dos colores, verdes y azules. En este caso eran estos dos colores los que se enfrentaban.

Siguiendo la canción, la voz ordena que abran las puertas: Open the gates!

Y sigue una nueva parte instrumental hasta que la voz irrumpe, pero esta vez cantando con una voz gutural:

Dust fills the air, stallions cry under the whip

Cars come crashing in the turn

Dragged by the reins around the track, of poor man

Thundering hooves to seal his fate

Venetoi! – Prasinoi!

The partisans drive

Venetoi! – Prasinoi!

The crowd cheering wild

En realidad lo que está haciendo la canción es describirnos una imagen que cualquiera que haya visto una película como Ben Hur o Gladiator, se puede imaginar rápidamente: los carros levantando el polvo, el escándalo de la multitud… Lo hacen además de una forma magistral al incluir un coro que consiste en una muchedumbre gritando al unísono.

Audio de la canción en el canal oficial de YouTube de Turisas.

Pero la canción no dice nada más. Entonces, ¿por qué Turisas decidió hacer una canción sobre las carreras de carros? Y, sobre todo, ¿por qué escogió precisamente esos dos colores?

Pues porque lo que sucedía en el hipódromo de Constantinopla no era un mero espectáculo de carreras.

Con el paso del tiempo, los Verdes y Azules fueron ganando popularidad hasta desbancar a los originales, y como también ocurre con los equipos de fútbol, muchos adquirieron un significado que iba mucho más allá de lo deportivo y agruparon a personas de una ideología común, o al menos con unos determinados intereses. Así, los Verdes se convirtieron en el equipo de los comerciantes, de la incipiente burguesía, mientras los Azules representaban a la aristocracia tradicional.

Además, añaden algunos autores, cada equipo se convirtió en representante de una parte de la ciudad en función de la población que en ella vivía y sus condiciones económicas.

Se puede adivinar que los intereses de ambos grupos sociales eran contrarios: mientras los Verdes deseaban una mayor participación política y la concesión de derechos y privilegios reservados a la aristocracia, los Azules eran más conservadores. Y no solo eso, sino que también los enfrentaba la religión: por entonces en el mundo bizantino se enfrentaban distintas formas de entender el cristianismo, y mientras los Azules seguían mayoritariamente la religión oficial, el catolicismo, los Verdes eran partidarios del monofisismo, es decir, la idea de que Jesús no tenía parte humana, sino que tenía únicamente naturaleza divina.

Los aficionados de uno y otro equipo acabaron formando guerrillas que, cuando se enfrentaban, ponían en jaque a la ciudad. Y en este contexto es en el que tuvieron lugar los denominados Disturbios de Niká.

En enero del año 532 se celebró una de estas carreras que enfrentó a los dos grupos principales: Verdes y Azules. Pero aquel día el ambiente estaba especialmente caldeado, pues a las diferencias entre los dos grupos se unía una situación de inestabilidad provocada por la necesidad de ampliar y subir impuestos por parte del emperador Justiniano a la ciudadanía para hacer frente a distintas negociaciones de paz.

Además, Justiniano se encontraba en mitad de una reforma que había supuesto una serie de recortes en la administración y había endurecido la lucha contra la corrupción, lo que había molestado tanto a aristócratas como a empleados públicos. Ninguna de las formaciones estaba satisfecha con la gestión del emperador, y ambas querían imponer un modelo acorde a sus intereses.

En los días previos a la carrera, ya se había producido la detención de miembros y aficionados de ambos equipos con ocasión de algunos asesinatos y reyertas callejeras. Pero en esta ocasión la cosa fue mucho más allá, y empleando la carrera como excusa, los dos grupos comenzaron un enfrentamiento en el propio hipódromo, donde se encontraba presente el mismísimo emperador, aunque en pocos minutos la protesta se extendió a las calles de la ciudad.

Los disturbios duraron una semana durante la cual se produjeron ataques, saqueos e incendios de distintos edificios públicos y tan importantes como el Gran Palacio o la propia basílica de Santa Sofía. Durante las protestas, algunos rebeldes llegaron a proclamar emperador a Hipatio, el sobrino del antiguo emperador Anastasio I, y a quien algunas fuentes señalaron como el instigador de los disturbios.

En un principio, la respuesta de las fuerzas imperiales no fue demasiado contundente, motivo por el cual se alargó durante tanto tiempo la sublevación. Sin embargo, la certeza de que algunos senadores aprovecharían la situación para derrocar a Justiniano, obligó al emperador a mover ficha, aunque son varias las fuentes que coinciden en señalar a la emperatriz Teodora como la responsable del plan para atajar la situación. Para ello, los emperadores recurrieron a tres de sus mejores hombres: Narsés, Belisario y Mundo. Estos tres generales se encargaron de llevar a cabo un engaño a los rebeldes simulando una negociación en el propio hipódromo que acabó con una masacre que costó la vida a varias decenas de miles de personas.

‘Belisario pidiendo limosna’, obra de Jacques-Louis David (1781). Según algunas fuentes, Belisario acabaría sus días cegado por orden del emperador Justiniano y mendigando por las calles. Fuente: Wikimedia.

Así terminaron los disturbios más violentos vividos por la ciudad de Constantinopla, que sin embargo permitieron al emperador consolidar su poder. Se trata de un acontecimiento trascendental para la historia de Bizancio, y de ahí que Turisas decidiera incluir una canción que aludiese al hipódromo de Constantinopla y al enfrentamiento entre Azules y Verdes. Además, la canción sirve de preludio a la canción que da nombre al disco: “Stand Up and Fight”.

Más adelante seguiremos analizando más canciones de este disco, porque dan para mucho…

Bibliografía:

Asimov, I. (2011). Constantinopla. El imperio olvidado. Alianza.

Cabrera, E. (1998). Historia de Bizancio. Ariel.

Hernández de la Fuente, D. (2014). Breve historia de Bizancio. Alianza.

Norwich, J. J. (2000). Breve historia de Bizancio. Cátedra.

Pselo, M. (2005). Vidas de los emperadores de Bizancio. Gredos.