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Battle of Marathon – Warkings. Entre batallas y carreras

Run, run, run, Marathon.

¿Qué relación hay entre una carrera y una batalla de la antigüedad? La banda Warkings nos trae una canción llamada Battle of Marathon, incluida en su álbum «Reborn», publicado en 2020.

Cuando se habla de Maratón en nuestra mente sobrevuelan dos ideas: por un lado, la batalla entre griegos y persas; por otro, una competición deportiva cuyas raíces se asocian con este acontecimiento histórico.

Un poco de contexto histórico

En torno al año 518 a. C., los persas ya habían conseguido controlar toda Asia Menor y la mayoría de las islas orientales del Egeo. En estos territorios ocupados, como era costumbre entre los reyes persas, se instalaron aristocracias locales en el poder, dando lugar a nuevas tiranías que debían rendir cuentas al gobernador de Sardes.

En el año 499 a. C., Aristágoras, tirano de Mileto, impulsó una sublevación masiva de los jonios contra Persia. De esta forma, el tirano se convertía en el defensor del pueblo frente al enemigo extranjero que trataba de imponer su yugo. Los jonios, cansados de la presión persa, decidieron buscar aliados en la Grecia continental. Esparta no ofreció ayuda, pues se encontraba inmersa en sus propios conflictos. Fueron Atenas y Eretria los que decidieron enviar navíos y tropas.

El apoyo a la rebelión convenía a ambas póleis, pues la zona de las Cícladas era una puerta de entrada del enemigo persa hacia la Grecia continental por lo que, si triunfaba la rebelión, el peligro oriental quedaba neutralizado. Además, las relaciones entre Atenas y Persia se habían deteriorado en los últimos años.

Éfeso se unió a la rebelión y se realizó el asalto a Sardes, llegando incluso a destruir su templo. Entretanto, otras ciudades griegas se habían sublevado en Asia Menor, Chipre y Tracia. A partir de este suceso, los persas decidieron aplacar la rebelión, por lo que Darío envió a un ejército que reprimió las revueltas que se habían desencadenado en las islas con la consecuencia de que Mileto fue arrasada.

Mapa Grecia Antigua. Fuente: Wikipedia.Retocado. En rojo las ciudades de Atenas, Esparta, Mileto, Éfeso y Sardes. En azul las localizaciones del puerto de Falero (sur de Atenas) y Maratón (al norte de Atenas).

La intromisión de Grecia en los asuntos persas sirvió como pretexto para comenzar la guerra contra la Grecia continental. En el año 492, el ejército persa había llegado hasta Macedonia. Su intención era continuar la expansión hasta Atenas como represalia ante el asalto a Sardes.

Darío envió embajadas a Atenas y a Esparta, pero estas fueron rechazadas. Heródoto (7, 133, 1) nos cuenta que «los atenienses arrojaron a quienes les formularon dicha exigencia al bártaro, y los espartanos a un pozo» (sí, el famoso «This is Sparta» de la película 300) y, tras esto, en al año 490 comenzaron las denominadas Guerras Médicas.

La batalla

Los persas desembarcaron en Maratón y, al conocer la noticia, se enviaron emisarios desde Atenas para solicitar ayuda a Esparta mientras que el ejército que habían reunido partió hacia el lugar en el que se encontraban los persas. Al llegar, los atenienses se posicionaron sobre un terreno elevado y esperaron.

Por un lado el ejército ateniense se encontraba en inferioridad numérica a falta de refuerzos espartanos, por lo que no podían entablar batalla en la llanura contra la caballería enemiga, sin embargo, se encontraban en una posición privilegiada y les convenía alargar el enfrentamiento; por otra parte, al ejército persa le apremiaba el tiempo, debido a la dificultad de llevar suministros a las tropas afincadas en Maratón. Aunque superaban a los griegos en número, a los persas les interesaba librar la batalla en campo abierto, por lo que no atacaron la colina.

Here we fight them in the morning light
At dawn we strike with all our might
Down the hill, we charge onto the beach
No remorse, we give em war

La espera se prolongó durante cinco días y una serie de movimientos precipitaron el inicio de la batalla. Los persas, probablemente cansados por la espera, formaron en la llanura para atraer a los griegos al combate y, por su parte, los griegos decidieron enfrentarse al contendiente persa. Al parecer, el ejército griego fue informado de que la caballería persa había embarcado rumbo a Atenas para atacar por mar, por lo que la batalla debía resolverse sin esperar a la llegada de los refuerzos.

Los griegos atacaron por la mañana temprano, ante un ejército que se había dispuesto en un frente muy ancho, lo que obligó a los griegos a hacer un despliegue largo, en el que el grueso del ejército se situó a los flancos y dejaron el centro con unas líneas más delgadas.

El ejército griego avanzó y en los últimos metros parece ser que emprendieron una carrera para evitar a los arqueros persas. Parece ser que la carga a la carrera se habría introducido como estrategia para combatir a ejércitos que tuvieran un cuerpo importante de arqueros, a los que no estaban acostumbrados a combatir. Aristófanes exagera este hecho y cuenta en Las Avispas que corrieron «sin poder ver el cielo por la cantidad de flechas» (sí, esto también aparece en 300).

The ground, it shakes as we hit em hard
Deep into the underworld
Cut off the head and the rest will fall
No retreat, we kill them all

«El suelo tiembla cuando los golpeamos fuerte» dice Warkings y debió de ser un golpe importante pero no decisivo pues la batalla se prolongó largo tiempo. Aristófanes comenta que se luchó con la espada (Los Caballeros, 781) por lo que este choque de lanzas no decantó la batalla en un primer momento.

Situación inicial de la batalla de Maratón. Fuente: Wikipedia.

Los persas ganaron el centro mientras que los atenienses consiguieron poner en desbandada a los flancos, haciendo que los persas perdieran muchos efectivos en la huida hacia las marismas. Una vez que los flancos estaban libres, el ejército ateniense envolvió a los efectivos persas que estaban en el centro y se hicieron con la victoria.

Parte del ejército persa regresó a las naves para emprender la marcha hacia Atenas. Había acabado la batalla pero no la guerra y el ejército, exhausto, comenzó una marcha forzada hasta la ciudad, a la que llegaron en la noche del mismo día de la batalla. Los efectivos atenienses llegaron antes que los persas y estos últimos anclaron frente a Falero. Una vez que los refuerzos espartanos llegaron, los persas decidieron retirarse a sus dominios.

Las carreras de los mensajeros

The beast is dead, the king has died
We sent one man to tell about this fight
26 miles, to tell from our pride
He gave it all, he gave his life

Esta estrofa nos dice que «el rey ha muerto» pero Darío no murió, quizás se refiera a que la amenaza fue rechazada. Sin embargo, vamos a centrarnos en las siguientes frases de la estrofa que dicen que «enviaron a un hombre a contar la lucha, 26 millas para contarlo desde nuestro orgullo». Comienza aquí la leyenda del corredor de Maratón y esta carrera de aproximadamente 42 km.

La leyenda cuenta que un soldado fue enviado en avanzadilla para llevar la noticia de la victoria ante los persas y, una vez entregado el mensaje, falleció. Plutarco (Mor. 347C) cuenta que «la batalla de Maratón la anunció, según Heraclides Póntico, Tersipo Erquieo. Aunque la mayoría asegura que fue Eucles quién corrió con las armas, aún caliente de la batalla, y cayó en la puerta de los próceres, sólo pudiendo decir: «Alegraos» y «nos alegramos» y, al punto, expiró.

Luciano atribuye este hecho a Filípidies quien dijo «Adiós, hemos vencido, y diciendo estas palabras se murió, y expiró». Este personaje también aparece en Heródoto pero no protagoniza esta carrera, sino otra durante la misma contienda.

Estatua conmemorativa de Filípides. Fuente: Wikipedia.

Anteriormente comentamos que Atenas había solicitado ayuda a Esparta y para ello enviaron a un hemeródromo (mensajero corredor) que recorrió la distancia entre las dos ciudades (240 kilómetros) llegando un día después de salir, según Heródoto (6, 106).

¿Existieron estos corredores? Comencemos por Filípides. Su hazaña es la de recorrer 240 km en menos de 48 horas. ¿Es posible? Si estás entrenado para ello sí se puede hacer, pero vamos a desarrollar esto.

En 1982, varios integrantes de la Royal Air Force británica, comprobaron si era posible recorrer esta distancia y varios de ellos lo consiguieron con un tiempo de unas 37 horas. Un año después se inició la carrera que se conoce como Espartatlón, que recorre esta distancia y los tiempos, con personas entrenadas, han llegado a bajar a las 20 horas. Un dato curioso es que Scott Jurek ganó la carrera en 2007 con un tiempo de 23:12:14 teniendo un dedo del pie roto. Por lo que, a priori, es posible realizar este esfuerzo y podría haber existido alguien que enviara el mensaje.

Parece ser que Luciano se hace eco de la carrera de Filípides y la del soldado de Maratón y las mezcla. Por otro lado, los autores que nos hablan del emisario que murió entregando el mensaje de la victoria en Atenas son bastante posteriores. Quizás la marcha del ejército desde Maratón a Atenas impactó a las personas de la época y proliferaron estas leyendas. ¿Murió alguien al entregar el mensaje? No podemos saberlo. ¿Hubo algún mensajero que se adelantara? Este es un hecho más probable.

Sea como fuere, a partir de este episodio y las leyendas que circulan alrededor de él podemos disfrutar de dos carreras, la Maratón, que es incluso disciplina olímpica y el Espartatlón, para los más valientes.

Run, run, run, Marathon!!!

Bibliografía

Dandamaev, M. A. (1989). A Political History of the Achaemenid Empire. BRILL.

De Souza, P. (2009). De Maratón a Platea. Osprey Publishing.

Nieto, F. J. F. (2005). Historia antigua de Grecia y Roma. Tirant Humanidades.

Sekunda, N. (2002). Desafío heleno a Persia. Osprey Publishing.

Fuentes

Aristófanes. (2016a). Comedias I. Los acarnienses. Los caballeros. RBA Libros.

Aristófanes. (2016b). Comedias II.: Las nubes – Las avispas – La paz – Las aves. RBA Libros.

Heródoto. (2016). Historia. Libros III-IV. RBA Libros.

Luciano. (2016). Obras III. RBA Libros.

Plutarco. (2016a). Obras morales y de costumbres (Moralia) IX. RBA Libros.

Plutarco. (2016b). Obras morales y de costumbres (Moralia) V. RBA Libros.

Enlaces de interés

Página web oficial del Espartatlón

Maratón clásica de Atenas

Clear the Way – Iced Earth y la Brigada Irlandesa

«Faugh A Ballagh! ¡Despeja el camino!»

Con este grito de guerra de origen irlandés la banda Iced Earth cerró su duodécimo álbum de estudio (Incorruptible) con la canción Clear the Way, December 13th, 1862. El título ya nos sitúa en un contexto muy concreto, el de la Guerra Civil de Estados Unidos. ¿Y qué tienen que ver los irlandeses en esto? El día 13 de diciembre se llevó a cabo la batalla de Fredericksburg, en Virginia, y en ella miles de soldados de origen irlandés caían bajo el fuego de la confederación.

Portada del single Clear the Way. Fuente: last.fm

La llegada de irlandeses a Estados Unidos

They came across the ocean
In search of liberty
Escaping persecution
Famine and poverty
Signed up for bloodshed
New home a battleground
Send in the Irish
So courageous and renowned

Con estas palabras comienza la canción de Iced Earth, en las que se apunta el origen de la población irlandesa en Estados Unidos. Las migraciones que se produjeron entre 1815 y 1845 se debieron a la búsqueda de oportunidades económicas y a la promesa de libertad de culto que no disfrutaban en su país. Entre 1845 y 1856 se produjo una nueva oleada masiva debido a la hambruna producida por la infección de las cosechas de patata resultando en una pérdida de 1,5 millones de vidas y una migración hacia diferentes partes del mundo.

En el caso que nos ocupa, durante las fechas señaladas anteriormente arribaron a Nueva York más de 800.000 irlandeses que pronto encontrarían trabajo en aquellos sectores que requerían menos cualificación y que tenían los salarios más bajos. La mayoría de los inmigrantes vivían hacinados en barrios marginales en los barrios del sur y este de Manhattan. Los más pobres vivían en lo que ahora es Central Park, donde construyeron chabolas, criaron cerdos y cabras, y lucharon para trabajar como jornaleros.

Sin embargo, para 1860, algunos de los inmigrantes habían progresado. Abrieron salones y pequeñas tiendas de abastos en el vecindario o comenzaron pequeñas empresas de construcción, encontraron trabajos en la policía municipal o en el departamento de bomberos. Pronto, los irlandeses comenzaron a unirse a la máquina demócrata pues les daba acceso a empleos gubernamentales bien remunerados, con una pensión.

Los irlandeses en el ejército

Fueron los irlandeses de clase media quienes lideraron la organización de compañías de milicias voluntarias en las grandes ciudades estadounidenses. Estas compañías participaron en partidos de tiro y patrocinaron bailes y banquetes que proporcionaron salidas sociales para los inmigrantes.

Los miembros alistados a menudo provenían de la clase trabajadora pobre, mientras que los oficiales solían ser hijos jóvenes de la clase profesional y comercial irlandesa-estadounidense. Casi todas las grandes ciudades estadounidenses tenían al menos una compañía militar voluntaria irlandesa. Estas compañías de la milicia alentaron el patriotismo estadounidense y aumentaron el orgullo irlandés. Los uniformes verdes y el uso generoso de los lemas y símbolos irlandeses de la guerra, como el trébol y el arpa, eran comunes.

En la Guerra Civil participaron alrededor de 150.000 irlandeses en el bando de la Unión y 40.000 en el bando de la Confederación. En esta batalla fueron 1.200 los combatientes irlandeses.

La batalla de Fredericksburg

Fredericksburg se encuentra en una curva justo debajo de la unión de los ríos Rappahannock y Rapidan. La ciudad corre de norte a sur en una llanura en el lado occidental del río, y en la costa oriental Stafford Heights se eleva bruscamente desde la orilla del río para dominar Fredericksburg. La ciudad en sí se encuentra en una llanura elevada, por lo que cualquier persona que se acerque desde el río queda oculta a la vista del banco una vez que están a medio camino.

Al oeste de Fredericksburg se alza la colina de Marye. Un muro de piedra bordeaba el lado este de un camino hundido, haciendo una excelente cobertura, con un escalón de tiro formado por la orilla este del camino. Una línea de posiciones de tiro y pozos de fusil se extendía desde la pared hacia el bosque al norte de la ciudad. Frente al muro de piedra corría una valla de ferrocarril, y un poco cuesta abajo, más cerca de la ciudad, el suelo se hundió en una ligera depresión. La artillería confederada en masa no podía caber en línea detrás de la infantería, por lo que parte de ella estaba posicionada para lanzar fuego indirecto sobre los atacantes.

Muro de Marye’s Heights. Fuente: Wikipedia.

La ciudad se tomó rápidamente y los confederados retrocedieron hacia las colinas, es en este momento en el que la batalla se recrudece y nuestra brigada irlandesa hace su aparición.

Los comandantes de la Unión no se percataron de cuántos efectivos se encontraban parapetados y ocultos a la vista hasta que sus tropas estuvieron a unos cientos de metros; para entonces ya era demasiado tarde. Los líderes unionistas pensaban que su superioridad numérica les proporcionaba la oportunidad de luchar en un enfrentamiento directo. Se equivocaron.

Se plantearon seis asaltos contra las posiciones de la confederación con el fin de desgastar en oleadas sucesivas a los defensores. El primer asalto lo hizo la división del general de brigada William H. French. Cuando su división avanzó, los confederados se levantaron para disparar en masa contra los soldados federales que se aproximaban a menos de 200 yardas. Una y otra vez, los sureños abrieron agujeros en las filas azules, que vacilaron y flaquearon. El continuo fuego de los cañones condujo a los soldados sobrevivientes de la Unión a la seguridad de la depresión.


The hills alive with murder
The sky so cold and grey
The general gives the order
Irish clear the way!
Bodies fall like leaves in autumn
From the wall at Marye’s heights
Shot and shell ripping through them
A cold horrific sight

La división del general de brigada Hancock asaltó las alturas de Marye a continuación. Sus hombres no estaban directamente detrás de la división de French, habiéndose movido hacia su flanco trasero derecho. La brigada irlandesa fue la segunda ola de la división de Hancock en asaltar el muro de piedra y en cuanto estuvieron al alcance, la artillería comenzó a hacer estragos. Sin embargo, los irlandeses trataron de recuperar el impulso y tomar el muro, pero los disparos de artillería posteriores los hicieron tambalearse y retroceder.

En azul la Brigada Irlandesa, en rojo el ejército confederado. Fuente: Smith, C. (1999).

Charge through the dead and dying
No surrender no retreat
Their brothers paid the price
They’ll never smell defeat
Raise high the emerald colors
For all field to see
They charged into the slaughter
With faith and dignity

El general de la brigada, Meagher, quería que los confederados en el muro de piedra vieran que se enfrentaban a los hombres de la brigada irlandesa. Las banderas del regimiento de los neoyorquinos estaban dañadas y solo el estandarte del 28º regimiento de Massachusetts tenía su color presente, por lo que se colocaron en el medio de la formación. Entonces Meagher puso es su gorra militar una hoja de boj (lo más parecido a un trébol que tenían a mano) para que todos supieran a quién se enfrentaban y entrar en batalla con algo verde. El 28º de Massachusetts llevó su estandarte de regimiento verde con el arpa dorada a la batalla con el lema gaélico ‘Faugh A Ballagh’ (despejad el camino).

La Brigada Irlandesa portando el estandarte del 28º regimiento de Massachusetts. Cuadro de Don Troiani. Fuente: pinturasdeguerra.

Sons of Erin
Marching gallantly
Into a storm of lead
Forward! Clear the way!
Sons of Erin
Charging valiantly
Across that bloody space
Forward! Clear the way!

Irónicamente, la brigada irlandesa se enfrentó a las tropas georgianas de Thomas R. R. Cobb. Muchos de ellos eran de ascendencia irlandesa, y aunque un murmullo preocupado y arrepentido corrió a lo largo de su línea, ninguno dio un paso atrás. Se cuenta la anécdota de que uno de los soldados llegó a gritar «¡Qué pena!, aquí vienen los compañeros de Meagher».

En esta estrofa, Iced Earth se hacen eco de las palabras de Hancock sobre los irlandeses quien señaló en su informe que «La brigada irlandesa avanzó después al asalto. Se mostró la misma galantería, pero con los mismos resultados». Parece ser que su valentía incluso fue vitoreada por el ejército contrario.

Intrepid sons with heads held high
Go where glory awaits you
Your absolution under fire
If the lord above takes you
Fight, stand tall, prevail
Your brothers surround you
Fight, stand tall, prevail
Your courage defines all you are

El fuego confederado fue devastador. Los hombres destrozados de Hancock retrocedieron para unirse a las tropas de French en la depresión. Muertos y heridos salpicaron el suelo entre la depresión y un área de 50 yardas frente al muro de piedra, formando un obstáculo adicional para las futuras tropas de ataque. Las pérdidas de Hancock fueron 2.032 hombres muertos, heridos y desaparecidos.

De los 1.200 hombres de la Brigada irlandesa que salieron de las ruinas de Fredericksburg para asaltar las alturas de Marye, 545 fueron asesinados, heridos o desaparecidos; en otras palabras, los irlandeses perdieron casi el cincuenta por ciento de su fuerza. La batalla de Fredericksburg fue el día más sangriento de la brigada irlandesa: perdió más hombres en Marye’s Heights que en cualquier otra batalla de la Guerra Civil.

El 17 de febrero de 1862 el senador Henry Wilson de Massachusetts propuso un proyecto de ley que pedía otorgar una medalla de honor a los miembros del «Ejército de Estados Unidos que se distinguirán en la batalla». El presidente Abraham Lincoln firmó el proyecto de ley. De los 1.522 veteranos de la Guerra Civil que recibieron la Medalla de Honor, siete eran miembros de la Brigada irlandesa.

El coraje y el sacrificio de la Brigada irlandesa durante la Guerra Civil ayudó a disminuir los prejuicios antiirlandeses que existían en Estados Unidos. Los irlandeses se asimilaron a la sociedad estadounidense a través de ocupaciones respetables como la aplicación de la ley, los oficios de la construcción, la enseñanza y la política demócrata, ente otros empleos.

Bibliografía:

Ballard, T., & Arthur, B. (2014). Fredericksburg Staff Ride: Briefing Book [Illustrated Edition]. Pickle Partners Publishing.

Rodgers, T. G. (2008). Irish-American Units in the Civil War. Bloomsbury USA.

Smith, C. (2012). Fredericksburg 1862: «Clear The Way». Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Lyric Video oficial de Clear the Way

Web oficial de Don Troiani, artista de pinturas históricas

Shiroyama – Sabaton y el último samurái

Cuenta la leyenda que la noche del 23 de septiembre de 1877, un grupo de personas, bajo una brillante luna, bebieron, cantaron y compartieron poemas sobre guerra, honor y muerte. A la mañana siguiente, los últimos samuráis eran definitivamente derrotados en Shiroyama y la rebelión de Satsuma llegaba a su fin.

Inspirados por esta historia, la banda sueca Sabaton compuso la canción de Shiroyama en la que se narra esta última batalla que significó la desaparición de los samuráis como clase social. La canción se incluye en su octavo álbum de estudio, publicado en 2016, llamado The Last Stand. Se trata de un álbum conceptual en el que, literalmente, se cuenta «la historia de un extraordinario acto de desafío por parte de una unidad militar superada en número o sin armamento». En el caso que nos atañe, esta última resistencia no es solo un acto militar remarcable sino que es la defensa del modo de vida samurái frente a la occidentalización del país que se empezó a desarrollar en la conocida como la Restauración Meiji.

Antes de adentrarnos en la canción de Sabaton es necesario realizar unos apuntes sobre el contexto histórico que precede al trágico final de Shiroyama. Nos trasladamos así a 1854, año en el que se firmó el tratado de Kanagawa entre Japón y Estados Unidos que ponía fin a la política aislacionista del estado nipón. Esta situación mostró a la sociedad japonesa el atraso que tenían con respecto a otras potencias y el prestigio del shogunato quedó en entredicho. Este fue el caldo de cultivo para una guerra entre tradicionalistas y modernistas que acabó con la victoria de los partidarios de la modernización del país para poder constituirse como una nueva potencia. La restauración se llevó a cabo en 1868 y en ella se restituyó el poder del emperador Mutsuhito que, con anterioridad, había tenido un mero papel simbólico.

It’s the nature of time

That the old ways must give in

It’s the nature of time

That the new ways comes in sin

En estas primeras estrofas, Sabaton nos pone en la tesitura de que lo nuevo ha entrado en contacto con lo antiguo, y que lo tradicional acabará por sucumbir ante el avance natural. ¿Cómo se produjo este acontecimiento en Japón? En un principio, los que apoyaron la modernización del país dieron por sentado que la restauración del poder imperial serviría para lograr un país más moderno, capaz de competir con el resto del mundo pero no se atendió a la posibilidad de que estos cambios pudieran trastocar la sociedad tradicional japonesa.

Unos cambios que se realizaron a través de medidas entre las que hay que destacar la más drástica de ellas, que no fue otra que la abolición de la clase samurái. Esto se hizo rápidamente a través de reformas como la supresión de los feudos en favor de las prefecturas, controladas por el gobierno central y en propiedad del mismo, así como el cambio en el status social de la clase samurái. En un principio, el modo de vida de los daimyôs y samuráis que auparon esta restauración del poder imperial no sufrió cambios, pues pronto formaron parte del nuevo gobierno. Sin embargo, el estado comenzó a adoptar medidas sociales encaminadas a minar los privilegios y, con ello, la influencia de la clase samurái sobre el resto de la sociedad. Estas medidas incluso afectaron a la vestimenta, el lenguaje y la cultura, resultando una verdadera afrenta a las tradiciones japonesas.

Mapa de Japón. En Rojo la prefectura de Kagoshima, en verde la de Tokio. Mapa retocado de absolutviajes.com

When the new meets the old

It always end the ancient ways

And as history told

The old ways go out in a blaze

Encircled by a vulture

The end of ancient culture

The dawn of destiny draws near

Sabaton muestra en estas líneas que las antiguas costumbres se apagan de manera drástica y que la antigua cultura se encuentra rodeada y atacada por «lo nuevo». Ciertamente, el final del mundo samurái ocurrió de forma violenta y rápida. Es en este punto en el que hace aparición nuestro protagonista, Saigô Takamori.

Saigô fue uno de los generales que apoyaron la restauración Meiji e incluso formó parte del gobierno hasta que, en 1873, debido a una serie de desavenencias políticas, decidió retirarse al antiguo feudo de Satsuma, ahora conocido como prefectura de Kagoshima, y fundar una academia militar. En estas academias se estaba entrenando a un ejército privado fiel a Satsuma y pronto saltaron las alarmas en la corte imperial. Esta preocupación no era en vano, pues el dominio de Satsuma había resultado vital para la restauración del poder imperial y en él se encontraba un verdadero arsenal militar. El gobierno central decidió que ese arsenal debía ser trasladado a Osaka y se realizó una operación secreta nocturna que fue frustrada por los guerreros de la provincia.

Cuando ocurrió este incidente Saigô se encontraba fuera de la provincia y al volver se encontró con un territorio en crisis en el que corría el rumor de que el gobierno central quería asesinarlo e intervenir militarmente en la zona. Además, en el fondo, también estaban las cuestiones acerca del modo de vida samurái que estaba siendo destruido.

Por estos motivos, en febrero 1877, el ejército de Satsuma se organizó y comenzó la expedición hacia Tokio para protestar ante el emperador por lo que él consideraba un gobierno corrupto y amoral. Hay que destacar que su lealtad estaba con el emperador y detestaba convertirse en un rebelde hacia un gobierno que él mismo ayudó a construir. Sin embargo, debido a las afrentas de Tokio decidió partir hacia allí para luchar contra los verdaderos enemigos del emperador.

En el camino se realizó un asalto al castillo de Kumamoto que resultó un fracaso. Con ello, las expectativas de llegar a Tokio quedaban truncadas y la rebelión comenzaba a diluirse. El ejército imperial se hizo fuerte con la derrota de Saigô y los arrinconaron en la colina de Shiroyama.

Imperial force defied, facing 500 samurai

Surrounded and outnumbered

60 to 1, the sword face the gun

Bushido dignified

It’s the last stand of the samurai

Surrounded and outnumbered

El estribillo de esta canción muestra el resultado final de esta campaña militar que se saldó en la colina Shiroyama. Allí, un grupo de unos cientos de samuráis tomaron posiciones alrededor de la cresta y fueron rodeados por un ejército de alrededor de treinta mil efectivos. Las fuerzas imperiales comenzaron un bombardeo constante de artillería.

An offer of surrender

Saigo ignore contender

The dawn of destiny is here

La leyenda cuenta que el 23 de septiembre el general imperial Yamagata envió una carta a Saigô instándole a abandonar su lucha. Un mensaje en el que alababa el honor demostrado a través de su valiente lucha y en el que no se ofrecía clemencia ni una rendición al uso. Como bien describe Sabaton, Saigô ignoró la oferta y el ejército imperial se preparó para el asalto final que tendría lugar a la mañana siguiente.

Sin posibilidades de victoria, los supervivientes lanzaron una carga colina abajo bajo un fuego intenso en la que Saigô resultó gravemente herido. Tras esto, fue retirado del campo de batalla y se alejó a un lugar tranquilo para cometer seppuku, el suicidio ritual por desentrañamiento de los samuráis. Este acto es controvertido porque no se encontraron heridas en el abdomen de Saigô. Sin embargo, se sabe que su segundo, Beppu Shinuske, decapitó a Saigô y escondió su cabeza.

Ilustración japonesa de la carga samurái frente al ejército imperial. Saigô aparece en el centro, con vestiduras rojas, montado sobre un caballo beige.
Fuente: Wikipedia.

Until the dawn they hold on

Only 40 are left at the end

None alive, none survive

Shiroyama

Tras la muerte de Saigô, solo quedaban vivos unos cuarenta samuráis que decidieron cargar contra el ejército bajo el fuego enemigo y morir. De esta forma la rebelión de Satsuma llegaba a su fin y con ella morían los valores de los samuráis.

Esta rebelión se considera la verdadera guerra a la que tuvo que hacer frente la Restauración Meiji. Se tardó alrededor de seis meses en sofocarla y las pérdidas humanas fueron cuantiosas. El fracaso de las rebeliones samuráis se produjo por su propia concepción del mundo y la nula cooperación entre ellos. Como resultado, el gobierno pudo encargarse de cada revuelta de forma individual.

Más tarde, Saigô fue perdonado de forma póstuma por el emperador y se convirtió en un héroe nacional, que representaba los valores de los samuráis y la cultura japonesa. Debido a ello, a día de hoy, la visión que se tiene de Saigô Takamori no es la de un mero samurái, sino un mito que se ha trasladado a la literatura, al arte, al cine y, en este caso, a la música. Lo cual es significativo pues en el imaginario popular se conoce a Saigô como «el último samurái».

Izquierda: Estatua de Saigô con el uniforme militar imperial. Shiroyama (Kagoahima). Fuente: nippon.com
Derecha: Estatua de Saigô vestido con ropa tradicional. Parque Uedo (Tokio). Fuente: gotokio.org

Bibliografía:

Buck, J. H. (1973). The Satsuma Rebellion of 1877. From Kagoshima Through the Siege of Kumamoto Castle. Monumenta Nipponica, 28(4), 427-446.

Harootunian, H. D. (1959). The Progress of Japan and the Samurai Class, 1868-1882. Pacific Historical Review, 28(3), 255-266

Jansen, M. B. (2002). The Making of Modern Japan. Harvard University Press.

Mounsey, A. H. (1879). The Satsuma Rebellion: An Episode of Modern Japanese History ; with Maps. J. Murray.

Turnbull, S. (2011). Samurai: The World of the Warrior. Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Shiroyama Official Lyric Video

Página oficial de Sabaton