Archivo de la categoría: Historia de la Música

Iron Maiden – Fútbol, martillo y bajo

El pasado 29 de noviembre de 2019 Iron Maiden y el equipo de fútbol londinense West Ham United sorprendían al mundo con una insólita colaboración: la del lanzamiento de una serie de prendas deportivas conmemorativas que fusionaban al club con la banda. Estas nacieron bajo la consigna Die With Your Boots On (Muere con las botas puestas), canción de 1983 perteneciente al álbum Piece of Mind.

Steve Harris y Pablo Zabaleta con la equipación del West Ham United. Fotografía de John McMurtrie.

¿De dónde viene la relación entre Iron Maiden y el West Ham United? El bajista y fundador de la banda, Steve Harris siempre ha sido un fanático del los Hammers. A lo largo de su trayectoria musical el escudo del equipo siempre lo ha acompañado en los conciertos dibujado en el cuerpo de su bajo. Así como los colores del equipo en los bordes del bajo, muñequeras e incluso en la correa de su instrumento. Sin embargo, la historia de Steve Harris y el fútbol va mucho más allá.

Bajo Fender Steve Harris Precision Bass. Fuente: fender.com

Harris y el fútbol

Steve Harris nació en 1956 en Leytonstone (Londres) y su pasión por el fútbol se desarrolló cuando era un niño. Harris dice lo siguiente «Fui a ver al West Ham jugar contra el Newcastle cuando tenía nueve años y mi amigo diez. Nos subimos a un autobús y fuimos al partido. Ganaron 4-3 y así fue. ¡Me enganché!»

A partir de entonces comenzó a jugar al fútbol y con catorce años entró a formar parte de la cantera del club Hammer después de que un ojeador del West Ham United se interesara por él. Sin embargo, tras una lesión y debido a que el modo de vida de un futbolista profesional no era el que Harris deseaba, se decantó por la música a los 17 años.

Al principio Harris quiso tocar la batería, pero no tenía espacio suficiente en casa por lo que decidió comprar un bajo réplica de un Fender Precision. Él mismo dice que si no podía tocar la batería tocaría un instrumento que sonara rítmicamente con la batería, por lo que se decantó por el bajo. Resulta curioso que, antes de comenzar a tocar este instrumento, probó con la guitarra porque le aconsejaron que debía aprender los acordes para tener una base con la que empezar a tocar el bajo, idea que a lo largo de los años ha considerado «estúpida».

Pocos años más tarde, en 1975, fundó Iron Maiden y lo que pasó después ya lo conocemos. Actualmente se considera uno de los bajistas más importantes de la historia, caracterizado por un estilo y sonido únicos que muchos lo han denominado el «efecto Harris», del que quizás hablemos en otro momento.

Iron Maiden y el fútbol

Ya hemos visto que Steve Harris perteneció a la cantera del West Ham United, a priori podría parecer un dato baladí, un futbolista más. Sin embargo, este club tiene una de las canteras más importantes de la historia del fútbol inglés. Esto se debe a que el equipo estableció un sistema de tutelaje que se ha mantenido en el tiempo, llegando a ser su seña de identidad. El sistema dio resultados y tres de sus jugadores (Bobby Moore, Geoff Hurst y Martin Peters) fueron decisivos para ganar la copa mundial de fútbol de 1966.

A partir de entonces este club ha producido jugadores de la talla de Frank Lampard Sr., Frank Lampard Jr., Rio Ferdinand, Joe Cole, Michael Carrick o Jermain Defoe entre otros muchos. Por lo que es posible que Steve Harris hubiera podido ganarse la vida como futbolista. No obstante, aunque su carrera no continuó por esos derroteros, la pasión por su club (y por el fútbol) siempre la ha llevado consigo.

Por ejemplo, en la portada del álbum Somewhere in Time de 1986 encontramos dos referencias a los Hammers: la primera de ellas es el resultado «West Ham 7 – Arsenal 3» y la segunda es el cartel «Upton Park», nombre de el estadio en el que el equipo jugaba de local hasta 2016 (actualmente juegan en el Estadio Olímpico de Londres).

Detalle del libreto de Somewhere in Time con referencias al West Ham. Fuente: propia.

Siguiendo la cronología de la Iron Maiden, en 1998 lanzaron a la venta su undécimo álbum de estudio Virtual XI y la banda decidió promocionar la gira mundial formando un equipo de fútbol. Sí, el Iron Maiden Football Club, equipo que llegó a disputar partidos en categorías inferiores en Inglaterra.

¿Cuál era la plantilla del club? Además de los miembros de la banda en aquella época (con Blaze Bayley como cantante y sin Adrian Smith a la guitarra), el equipo fichó a Stuart Pierce, Faustino Asprilla, Paul Gascoigne, Ian Wright, Patrick Vieira y Marc Overmars. Todos ellos jugadores de primera división y con un extenso palmarés. Es posible ver jugar a algunos de ellos en el vídeo oficial de la canción Futureal, aunque no aparecen todos los jugadores mencionados anteriormente.

Fotografía del libreto de Virtual XI. Fuente: coleccionismoironmaiden.com
Fila de arriba: Stuart Pierce, Faustino Asprilla, Steve Harris, Paul Gascoigne, Blaze Bayley e Ian Wright.
Fila de abajo: Nicko McBrain, Dave Murray, Patrick Vieira, Janick Gers y Marc Overmars.

El fanatismo de Harris por su equipo ha provocado un sinfín de anécdotas a lo largo de la carrera de Iron Maiden. Una de ellas la cuenta Neal Kay, quién recuerda que el ex-cantante de la banda Paul Di’Anno tuvo la ocurrencia de decir en un concierto en un pub de Newcastle que si había fanáticos del West Ham ahí. La conclusión de esta historia es que la banda tuvo que abandonar el escenario por el disturbio que aconteció.

A lo largo de su vida, Harris ha sido un asiduo a Upton Park, su hija Lauren recuerda que que de pequeña solía llevarla a ver los partidos de los Hammers. Entre partido y partido, en 1996, el West Ham fichó a Slaven Bilić, quién recuerda que en uno de sus primeros partidos Steve Harris quiso conocerle, el futbolista nos cuenta que «Steve Harris parado frente a mí. Yo no lo podía creer. Comencé a temblar porque nadie me lo había advertido. Era ese Steve Harris». A partir de entonces se forjó una gran amistad que unía la pasión de Harris por el fútbol y la de Bilić por la música. Pero no termina aquí la historia, pues en 2008, durante la estancia de Iron Maiden en Split, Steve Harris dejó caer a Bilić que debía ser el entrenador del West Ham. En aquella época Bilić era el seleccionador de Croacia, sin embargo, en los años del 2015 al 2017, se cumplió el deseo de Harris y entrenó a sus amados Hammers.

Steve Harris y Bilić en 2008. Fuente: Juras, S. (2011). Steve Harris – The Clairvoyant. Zadar. p. 63.

La relación entre Iron Maiden y el fútbol no acaba ahí, siempre que viajan intentan jugar algún partido. En el DVD Iron Maiden Rock in Rio podemos ver un día dedicado a Steve Harris en el que va a ver la final de la copa João Havelange de Brasil entre São Caetano y Vasco da Gama, equipo cuyos ultras tienen como logotipo a Eddie, la icónica mascota de Iron Maiden. Además, durante estos minutos podemos ver a Harris jugando a fútbol con las camisetas del Iron Maiden FC.

A la izquierda uno de los logotipos de Força Jovem, los ultras de Vasco da Gama con la cara de Eddie. Fuente: Pinterest (Fernando Lostt).
A la derecha un tifo de Eddie portando la bandera de esta asociación. Fuente Twitter (OCantoOficial).

Como se puede ver, uno de los pasatiempos de la banda es jugar al fútbol allá a dónde van. En 2018 visitaron las instalaciones del FC Bayern Munich, en las que también pudieron jugar.

El fenómeno Hammer entre los fans

La pasión de Steve Harris por el West Ham United se ha contagiado a los seguidores de la banda, quienes suelen portar camisetas y bufandas del equipo londinense en los conciertos de Iron Maiden.

Un aficionado de Iron Maiden, Rasmus Stavnsborg, recuerda que antes de un concierto en Nueva York en 2004, compró una bufanda del equipo y se plantó en primera fila. Steve Harris lo vio y le lanzó su muñequera en gesto de aprobación. Más tarde, esa misma noche, nuestro fan consiguió un pase VIP para conocer a la banda y estuvo hablando con Harris, quien le agradeció el gesto de la bufanda. Por supuesto, la conversación que mantuvieron derivó en fútbol y cuenta Stavnsborg que tras realizar un comentario desacertado sobre su equipo «Él me miró con una cara de confusión con la que podría haber hecho un hoyo en la pared, fue entonces cuando me di cuenta de que había dicho algo malo. Se quedó callado y no realizó comentario alguno sobre lo que yo había dicho». pese a esto, Steve le autografió una postal y se hizo fotos con él.

Volviendo a la actualidad, esta pasión de Harris por su equipo no ha pasado desapercibida por el club, quienes observaron que «un fin de semana del verano pasado (2018) nuestra tienda del club se inundó con fanáticos del rock de todo el mundo, y nos dimos cuenta de que Iron Maiden estaba tocando en dos shows con entradas agotadas en el O2». Gracias a esto se ha podido dar la colaboración entre banda y equipo con la salida a la venta de la equipación conmemorativa que comentábamos al inicio de la entrada.

Detalle de la camiseta conmemorativa. Iron Maiden en lugar del patrocinador, IMFC (Iron Maiden Futbol Club), escudo con un bajo un martillo cruzado.
Fuente: officialwesthamstore.com

Bibliografía:

García, J. (2018, julio 12). Steve Harris: “Mi ídolo era Geoff Hurst, pero Best es Iron Maiden”. AS.com; Diario AS.

Iron Maiden. Iron Maiden Rock in Rio. [DVD]

Juras, S. (2011). Steve Harris – The Clairvoyant. Zadar.

Loudwire. Steve Harris: Why I Decided to Play Bass. (s. f.). Recuperado 13 de mayo de 2020, de https://www.youtube.com/watch?v=z_KASKB79zo

Enlaces de interés:

Sobre la colaboración con West Ham United

Video de Iron Maiden jugando partidos durante su gira en 2018

Video promocional del lanzamiento de la equipación

Videoclip Futureal football edition

Sex Pistols y el concierto en que nació el punk

Guste más o menos, nadie duda que Sex Pistols es una de las bandas más influyentes de la historia de la música. A pesar de tener una trayectoria efímera (1975-1978) lograron influir a artistas de muy distintos estilos e intereses y de formas muy diversas. Sin embargo, su mayor aportación a la historia de la música tiene una fecha y un lugar concretos: el 4 de junio de 1976 en el Lesser Free Trade Hall de Manchester.

Sex Pistols en una actuación en Noruega en 1977. Fuente: Wikipedia.

Antes del concierto

Cuando pensamos en punk, inmediatamente se nos vienen dos nombres a la cabeza: Sex Pistols en Reino Unido, y Ramones en Estados Unidos. Sin embargo, cuando estos dos grupos comenzaron a tocar, a pesar de que ya había grupos rondando como The Stooges que iban abriendo camino, no existía el movimiento punk como tal. Pero apenas unos meses después de juntarse, los Sex Pistols lo crearían.

El evento al que nos referimos tuvo dos responsables principales: Pete Shelley y Howard Devoto (seudónimos de Peter McNeish y Howard Traford). Ambos eran por entonces estudiantes universitarios aficionados a la música, de hecho estaban dando sus primeros pasos con un grupo que acababan de formar. Cansados de la escena musical del momento, decidieron organizar un concierto en la facultad con una banda distinta a las habituales, así que contactaron con Sex Pistols.

Por aquel entonces Sex Pistols eran una banda que daba sus primeros pasos, y aunque a ellos y a su manager les gustó la idea, a los responsables de la universidad no les hizo mucha gracia pensar en esos jóvenes anarquistas y con esas pintas berreando por allí, así que evitaron que se celebrase el concierto. Pero Shelley y Devoto no estaban dispuestos a renunciar, así que simplemente cambiaron la ubicación del concierto por una aún mayor: el Lesser Free Trade Hall de Manchester. Comenzaron a imprimir carteles, a vender entradas… e incluso ellos mismos harían de teloneros con su banda: Buzzcocks.

Exterior del Free Trade Hall en Manchester. Fuente: Wikipedia.

El concierto

Llegó el gran día y, como buen mito fundacional, este concierto también cuenta con sus leyendas urbanas: y no, no hubo ni miles, ni siquiera unos cuantos cientos de personas. En realidad, algunos asistentes aquel 4 de junio de 1976, como el escritor David Nolan (autor del libro descriptivamente titulado I Swear I Was There: The Gig That Changed the World), afirman que había 40 personas.

Por otra parte, muchas de esas personas habían llegado al Free Trade Hall esperando el debut de Buzzcocks antes que la actuación de Sex Pistols. Sin embargo, Shelley y Devoto habían invertido mucho tiempo en preparar el concierto y habían dado de lado sus ensayos, así que en el último momento decidieron no tocar y que les sustituyese un grupo de rock progresivo llamado Solstice (una banda sin mayor trascendencia y que nada tiene que ver con el resto de grupos posteriores con que comparte nombre y estilo).

Los Sex Pistols actuando en Ámsterdam en 1977. Fuente: Wikipedia.

Para colmo, a nivel musical el concierto no fue especialmente bueno, y no hablamos de los teloneros, sino de los propios Sex Pistols. La mayor parte de los temas que interpretaron eran versiones de otros grupos, y casi todos los asistentes reconocen que no fue ningún alarde de virtuosismo.

Entonces, ¿qué tuvo de especial aquel concierto? En primer lugar, la actitud: ese «do it yourself» («hazlo tú mismo») que promovía Sex Pistols y que afirmaba que no hacía falta ser un gran músico, sino simplemente tener un mensaje que transmitir. Aquello caló muy hondo en esos cuarenta espectadores, que son además el segundo gran ingrediente que haría de aquel concierto el mito fundacional del movimiento punk.

¿Quiénes eran los espectadores?

Andrew O’Neill, en su libro La historia del heavy metal, bromea haciéndose eco de la leyenda de que todo el que asistió a ese concierto acabó formando un grupo de música. Y aunque no podemos saber si es cierto que la totalidad del público acabase creando sus propios proyectos musicales, a día de hoy sí que sabemos que fueron muchos los que lo hicieron. 

En primer lugar, los propios Shelley y Devoto retomaron sus ensayos inmediatamente después del concierto y su grupo, Buzzcocks, aun sigue en activo, y su disco Singles Going Steady está incluido en la lista de los 500 álbumes más grandes de todos los tiempos de la revista Rolling Stone.

Buzzcocks durante un concierto en Santander en 2011. Fuente: Flickr.

También estaba allí Mark Edward Smith, que más tarde fundaría la banda The Fall, disuelta en 2018 tras el fallecimiento del propio Smith.

Hablando de Smith… entre el público también estaba un grupo de adolescentes, incluido un tal Steven Patrick Morrissey, que unos años después, en 1982, acabaría formando el grupo The Smiths, considerada una de las mayores bandas de la historia del rock.

También estaba allí un joven Mick Hucknall, que a mediados de los ochenta fundaría Simply Red, también en activo en la actualidad. Aunque en su caso no parece que los Sex Pistols contribuyeran mucho a definir su estilo…

Después del concierto

Aquellos mismos asistentes fueron los que en las semanas siguientes hicieron de transmisores de la palabra de los Sex Pistols, de forma que consiguieron que el día 20 de junio del mismo año se repitiera la experiencia, pero esta vez con un poquito más de público, unos doscientos asistentes, y con el debut, ahora sí, de Buzzcocks.

Además, en este segundo concierto tampoco faltaron ilustres asistentes, pues se dejó caer por allí Ian Curtis, que en ese mismo año fundó Joy Division junto a otros dos asistentes al concierto: Peter Hook y Bernard Sumner. De hecho, en algunas publicaciones han contado que se conocieron allí mismo y que fue a raíz de este concierto que decidieron crear el grupo de culto del «Love Will Tear Us Apart».

Suponemos que en ese momento aún no eran conscientes de ello, pero los Sex Pistols acababan de articular el movimiento punk.

Solo dos meses después, el 1 de septiembre, fueron entrevistados por el presentador de televisión Tony Wilson, que tuvo la habilidad de saber ver que aquello se estaba convirtiendo en un estilo musical propio y en toda una cultura urbana. De alguna manera, la vida del propio presentador cambió a raíz de ese contacto con Sex Pistols.

Tony Wilson en un programa en 1991. Fuente: Wikipedia.

En 1978 Tony Wilson fundó la sala de conciertos The Factory que acogería las actuaciones de todos estos grupos para, inmediatamente, crear la discográfica independiente The Factory (o Factory Records). Sex Pistols, ya en el final de su carrera, fueron el primer gran éxito de la discográfica, lo que convirtió a la empresa en referencia del movimiento punk. Pero no solo ellos fueron apadrinados por The Factory, también muchos de los grupos que surgieron de aquel concierto realizaron sus primeros álbumes con esta discográfica: Joy Division, New Order, The Durrutti Column… El periodista se convirtió en un empresario de éxito que no circunscribió sus negocios a la discográfica, sino también a las salas de conciertos, siendo el fundador de otra mítica sala: The Haçienda en Manchester.

Es poco probable que Sex Pistols fueran conscientes en la década de los setenta de la trascendencia de aquel modesto concierto, sin embargo, sus asistentes reconocen a día de hoy la importancia que en sus vidas y sus carreras tuvo lo que presenciaron aquella noche. Un concierto que, con toda la razón, los medios de comunicación bautizaron años después como «the gig that changed the World» (el concierto que cambió el mundo).

Bibliografía:

Nolan, D. (2006). I Swear I Was There. The Gig That Changed the World. Independent Music Press.

O’Neill, A. (2018). La historia del heavy metal. Blackie books.

Strongman, P. (2008). La historia del punk. El movimiento juvenil que transformó la escena musical y social en los años 80. Ma Non Tropo.

¿Por qué fue Ozzy Osbourne a la cárcel?

«Mi padre siempre dijo que algún día yo haría algo grande: “Tengo un presentimiento contigo, John Osbourne”, solía decirme después de unas cuantas cervezas. “O acabas haciendo algo muy especial o acabas en la cárcel”. Y llevaba razón mi viejo. Antes de cumplir los dieciocho ya estaba en la cárcel».

Así comienza el primer capítulo de las memorias de Ozzy Osbourne (I Am Ozzy), mítico vocalista de Black Sabbath. 

El paso de Ozzy Osbourne por la cárcel es de sobra conocido, sin embargo, se ha mitificado mucho, y según el lugar donde busquemos encontraremos distintos motivos, se exagerará la condena, su experiencia, e incluso se encontrarán detalles erróneos como el que relaciona su paso por prisión con el célebre tatuaje con su nombre en los nudillos. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Indaguemos en lo que el propio Ozzy cuenta al respecto.

John Michael Osbourne, que es su nombre real, nació en 1948 en el seno de una familia muy humilde de Aston, en Birmingham. A la cabeza de esta familia numerosa se encontraba su padre, trabajador nocturno de General Electric, y su madre, trabajadora diurna de la fábrica Lucas. Ambos engendraron seis hijos, tres niñas y tres niños, siendo Ozzy el mayor de los varones, pero menor que sus hermanas.

El pequeño Ozzy Osbourne. Fuente: El País.

Las dificultades económicas de la familia no eran ningún secreto, y Ozzy era perfectamente consciente de ello. Con quince años y terminado el colegio, el ambiente industrial y deprimido de Aston no ofrecía muchas opciones a un adolescente. Lo máximo a lo que aspiraban los jóvenes era a, con suerte, entrar como aprendiz en alguna fábrica. Y las únicas alternativas viables eran el ejército, la migración o la delincuencia.

En un primer momento, probó suerte con la primera vía, pasó por distintos trabajos pero la mayoría le duraron apenas un día, como fue el caso de su experiencia como afinador de bocinas de coche. Y cuando al fin encontró uno que le gustaba en un matadero, se encontró con unos compañeros que no hacían sino burlarse de él y gastarle bromas pesadas, hasta que un buen día Ozzy perdió los estribos y acabó pegando una paliza a uno de ellos.

Había intentado las otras dos vías, pero el ejército lo había rechazado y la migración era algo que no se podía plantear una persona sin unos recursos mínimos, así que, tras el despido del matadero, se lanzó a la última opción: el robo.

De niño había hecho ya sus pinitos robando manzanas, al principio solo para comer, y luego para vender. De ahí pasó al robo de parquímetros y, poco a poco, empezó a probarse en el mundo del robo en tienda. En sus memorias, él mismo se burla de sus escasas habilidades, pues repetía siempre el mismo modus operandi en los mismos sitios. Así que estaba cantado que tarde o temprano le pillarían.

No fue ningún asalto a una casa lo que lo llevó a la cárcel, tampoco un secuestro, robo con agresión ni ninguna otra teoría de esas que se pueden leer por internet, sino el robo en una tienda de ropa que ya había frecuentado anteriormente. 

En efecto, no era la primera vez que robaba en Sarah Clarke’s, pero sí que sería la última. La primera le había salido bien y había logrado vender todo lo robado, sin embargo en la fatídica ocasión que le llevaría a prisión había cometido una serie de patéticos errores: el primero, no llevar una linterna, así que a tientas cogió lo que pilló y, cuando por fin salió a la luz, descubrió que había robado petos y ropa interior de bebé. Y aquello, por lo que fuera, no tenía tanta salida en el mercado.

Volvió a entrar y se llevó un televisor, pero al saltar un muro cayó en una zanja de tal manera que quedó aplastado bajo el propio aparato. Así que cuando logró salir de debajo, tuvo que abandonar el televisor porque pesaba demasiado.

Y dicen que a la tercera va la vencida, y podría parecerlo, porque en su tercer asalto logró llevarse un puñado de camisas que sí que podría vender. Pero también cometió otro error que descubriría días más tarde, cuando la policía llamó a la puerta de su casa y uno de los agentes dijo: «A thumbless glove, eh?». El incompetente ladrón se había puesto guantes para llevar a cabo su robo, pero los guantes eran unos mitones, de los que no cubren los dedos.

Aunque se le ofreció no ir a la cárcel si pagaba una multa que incluso era asequible para su pobre familia, su padre se negó a pagarla para dar una lección a Ozzy, así que el juez le impuso tres meses de prisión que cumpliría en la decimonónica cárcel de Winson Green, en su propia ciudad. Tres meses, nada de seis meses ni mucho menos de años como se puede leer en algún sitio.

Prisión Winson Green. Además de Ozzy, otros presos ilustres que pasaron por sus celdas fueron Michael Collins o Ashley Blake. Fuente: itv.com.

De hecho, no llegó a cumplir ni tres meses, pues por buen comportamiento y por los trabajos realizados en prisión, se le permitió salir a las seis semanas. No obstante, el mismo Ozzy ha reconocido en varias entrevistas y en sus propias memorias que aquella breve estancia le bastó para saber que no quería volver a pisar un lugar como aquel. La violencia y la continua tensión que pudo ver (aunque no la sufrió directamente) le produjo tal rechazo, que hasta el día de hoy ha bordeado la legalidad lo justo para no tener que entrar de nuevo en prisión. Él mismo reconoció años después que su padre hizo bien al no pagar aquella multa y hacerle pasar por aquella experiencia.

Ozzy Osbourne junto a sus padres. Fuente: El País.

Si bien no sufrió ninguna agresión ni nada parecido en su paso por Winson Green, vio de cerca situaciones traumáticas, así que optó por esa colaboración para poder salir lo antes posible. Y mientras tanto mataba el tiempo como podía, siendo uno de sus entretenimientos los tatuajes. Era común entre los presos tatuarse distintos motivos con punzones y tinta china. En su caso, se tatuó una cosa un tanto extraña: el retrato de Simon Templar, un personaje de ficción de una serie de televisión británica llamada El Santo, muy de moda por entonces.

¿Y su nombre en los dedos? Otro de los mitos en torno a su paso por la cárcel es el de que fue allí donde se hizo el mítico tatuaje de «O-Z-Z-Y» en los nudillos, y así se puede leer en distintos blogs e incluso en el libro Sabbath Bloody Sabbath (J. McIver, 2014). Sin embargo, en su propia autobiografía cuenta que, lejos de toda épica, ese tatuaje (que obviamente ha sido retocado muchas veces) se lo hizo en realidad antes de entrar en prisión, con diecisiete años, y fue en un parque, sin que mediasen barrotes ni carceleros. Que, por cierto, quizá en ese gesto hubiera algún tipo de inspiración en su abuela, que llevaba tatuadas las iniciales de su marido.

Hacia finales de 1966, Ozzy salió de la cárcel muerto de frío y con dieciocho años pero habiendo aprendido una valiosa lección: a partir de entonces la posibilidad de volver a prisión se añadiría a su larga lista de fobias, y aunque a lo largo de su vida sería detenido una cuantas veces más, sería siempre por delitos y faltas menores que no le supondrían poner un pie nunca más en la cárcel.

Fotografía de la ficha policial de Ozzy Osbourne, arrestado en 1984 por intoxicación pública. Fuente: El País.

Apenas un año después de su salida de prisión, en 1967, Geezer Butler daría forma a su primer proyecto musical para el que contó con Ozzy como vocalista. La vida del joven de Birmingham estaba a punto de cambiar y, muy pronto, las fábricas, los mataderos y los robos quedarían atrás.

Bibliografía:

McIver, J. (2014). Sabbath Bloody Sabbath. Omnibus Press.

Osbourne, O., y Ayres, Ch. (2011). I Am Ozzy. Grand Central.

Crawford, S. (2003). Ozzy Unathorized. Michael O’Mara Books.