Archivo de la categoría: Canciones con historia

The Bloody Veredict of Verden – Carlomagno y las guerras sajonas

I shed the blood of the saxon men! – Christopher Lee

¿Recordáis aquella película en la que Christopher Lee hacía de Carlomagno y pronunciaba esta frase? Nosotros tampoco. La cita es parte del estribillo de la canción que analizaremos a continuación («The Bloody Veredict of Verden») de la banda «Christopher Lee». Sí, nuestro querido Saruman arrastraba una voz cruel (y muy heavy). El álbum que contiene esta canción fue publicado en 2010 bajo el nombre de Charlemagne: By the Sword and the Cross. Se trata de un proyecto conceptual de metal sinfónico que tiene como protagonista a Carlomagno.

Portada del disco Charlemagne: By the Sword and the Cross. Fuente: Discog

La canción está escrita (y cantada) a dos voces en forma de diálogo entre el joven y el viejo Carlomagno acerca del suceso conocido como la «masacre de Verden», episodio que se enmarca dentro de las guerras entre francos y sajones.

Does a man have to fight all his life
Only in death to take flight to the skies?
Warmongers vie to take my throne
No respect is ever shown

Situación antes de Carlomagno:

A la muerte de Pipino el Breve (768) el Reino de los francos quedó dividido entre sus hijos Carlos y Carlomán. Sin embargo, pocos años más tarde, Carlos se haría con el reino de su hermano a la muerte de este, unificando el territorio. Es a partir de entonces cuando comienza la expansión territorial, siendo la conquista de Sajonia la gran empresa del reinado de Carlomagno.

Esta primera estrofa presenta a un rey que se ve agredido por otros «belicistas» y que defiende «su territorio» (en esta época la idea de Estado era imaginada como derecho patrimonial). No solo guerreó con los sajones, sino que la expansión franca tuvo varios frentes: el sajón, el italiano contra los lombardos y en Hispania frente a los musulmanes.

Mapa con los territorios del Imperio de los francos. Fuente: Wikipedia.


To Pope, or Prince, nor man, nor beast
And steal our cattle for to feast!
No Earthly princeling mind shall take
For scandalous idolatry so fake!

Inicio de la guerra contra los sajones:

A la llegada al trono, Carlomagno consiguió una alianza con el pontificado recibiendo legitimidad para llevar a cabo sus acciones militares en favor de la difusión de la fe cristiana. Con respecto a estas campañas, podría parecer que existía una planificación sistemática, pero las motivaciones fueron diferentes en cada una de ellas.

In borderland raids, they came in their hordes
Ransacking villages, taking the spoils
With nothing to lose, and possessions few
Bold, sturdy, fearless and cruel!

Para el caso que nos ocupa, la relación entre sajones y francos era inestable. Parece ser que reconocían la supremacía franca pero realizaban razzias (expediciones de pillaje) sobre el territorio gobernado por Carlomagno. En el año 772, a consecuencia de una de estas expediciones de saqueo, Carlomagno condujo a su ejército hacia el santuario de Irminsal, destruyéndolo. Esta sería la primera de muchas incursiones sobre territorio sajón, un conflicto que duraría alrededor de treinta años.

Debido a que los sajones carecían de un líder que aunara el territorio, los carolingios se encontraban en la situación continua de que algunos aceptaban la paz y otros continuaban con la lucha. Esto condujo a Carlomagno a establecer una serie de guarniciones en las proximidades del río Weser y en Eresburg.

Defiant of Baptism on pain of death
Tough measures call for me to be ruthless
To set an example to the rebels
Draconian for their worship of devils

A lo largo de esta contienda Carlomagno promulgó una serie de leyes en las que se instaura un duro régimen administrativo (leyes draconianas según la canción) propio de un territorio ocupado por la fuerza, así como una evangelización que castigaba con la muerte a los paganos y a aquellos que se enfrentaran a la iglesia.

La Capitulatio de Partibus Saxoniae (782-85) nos dice que:

  • Aquellos que asaltan violentamente una iglesia y quitan algo en ella por la fuerza o con robo o que dejan que la iglesia se incendie deben morir.
  • Los que rompen los ayunos de cuarenta días antes de Pascua en desprecio de la fe cristiana y comen carne deben morir. Pero el sacerdote debe verificar si no se vio obligado a comer carne por necesidad.
  • Quien mate a un obispo, un sacerdote o un diácono debe morir.
  • La pena de muerte es sufrida por el hombre que es engañado por el demonio y que cree en la costumbre pagana de que cualquier hombre o mujer es brujo y devorador de hombres y, por lo tanto, los quema o consume su carne o la pasa para consumo.
  • La pena de muerte se otorga a aquellos que, según la costumbre pagana, entierran cadáveres entregando sus cuerpos a las llamas.
  • Aquellos que desean permanecer paganos y esconderse entre los sajones deben morir, para no ser bautizados o rechazados para ir al bautismo.
  • Los que sacrifican a una persona al diablo y los ofrecen a los ídolos según la costumbre pagana deben morir.
  • Aquellos que quieran hacer votos contra los cristianos con los gentiles o que quieran perseverar con ellos como enemigos de los cristianos deben morir. Y quien lo apoya contra el rey y el cristianismo también debe morir.

Esta ley fue establecida años después de la masacre de Verden. No obstante, la canción no se muestra en orden cronológico ya que narra la historia como un recuerdo de estas campañas.

Entra en escena Widukind:

How many times did I venture forth
To the extreme wilderness of the north?
To subdue those whose hatred was great
Against churches and priests of our Christian state

Volviendo al contexto histórico, la iglesia había tratado de evangelizar los territorios sajones con escaso éxito y, en muchas ocasiones, las incursiones sajones apuntaban a iglesias y monasterios.

Carlomagno pudo haber pensado que el problema ya estaba resuelto y dirigió sus esfuerzos a la cuestión lombarda. No obstante, la guerra en Sajonia estaba lejos de solucionarse. Poco después de la destrucción de Irminsal, apareció el que sería el líder de la resistencia sajona pagana, Widukind de Westfalia, un comandante militar con la capacidad política de cultivar las relaciones con frisones y daneses paganos. En el año 773, una fuerza sajona aprovechó la preocupación de Carlomagno con Italia para recuperar Eresburg y Syburg. Es ahora cuando el enfrentamiento entre ambos pueblos se recrudece.

Estatua de Widukind en Herford, Alemania. Fuente: Wikipedia.

Shall my realm be taken as I toil
To force others out of Frankish soil?
And I return to learn that all is lost
Yet my companions I trust, the sword and the Cross

Al año siguiente, mientras Carlomagno todavía estaba ocupado en el norte de Italia, los invasores asolaron gran parte del norte de Hesse y quemaron la abadía en Fritzlar, asesinando al abad y los monjes. Durante el otoño, Carlomagno se apresuró hacia el norte, conquistando la capital lombarda de Pavía y, reuniendo todas las tropas locales que pudo, retomó Eresburg antes de que se acercara el invierno y detuviera las operaciones.

La guerra toma un matiz religioso a partir de este momento ya que en enero del año 775, durante una asamblea de los principales líderes carolingios en Quierzy, Carlomagno decidió que los paganos sajones debían ser derrotados y convertidos al cristianismo, o ser aniquilados.

Those good industrious Frankish folk
Who toil out lands with oxen and yoke!
Whilst Lombard, Vulgar and Moorish men
Dare to even glance at them!

Tras un corto período de tranquilidad que Widukind aprovechó para ganar aliados, en el año 777, consciente de las actividades del líder sajón, Carlomagno reunió un ejército particularmente grande, que llevó a Paderborn, donde se había convocado a otra asamblea general de líderes carolingios que se centró en la administración de las tierras sajonas conquistadas.

A esta asamblea acudieron numerosos líderes sajones, quienes aceptaban la rendición. Widukind no estaba presente, sino que se había aliado con el rey danés Sigfred, lo cual significaba que la resistencia sajona seguía activa.

Mientras estaba en Paderborn, Carlomagno recibió una solicitud de apoyo del gobernador de Zaragoza en la zona de la frontera con el Emirato de Córdoba, que estaba en rebelión contra Abd al-Rahman I. Confiado en que Sajonia estaba ahora bajo control, Carlomagno acordó enviar un ejército al año siguiente, que resultó en un fracaso. Además, mientras se llevaba a cabo esta campaña, Widukind regresó a Sajonia destruyendo Karlsburg. Pronto fue rechazado por tropas carolingias pero los ataques sajones continuaron sacudiendo la zona hasta que en el año 782 los sajones obtuvieron una gran victoria en las colinas de Süntel.

La derrota fue humillante para Carlomagno debido a la pérdida de hombres valiosos de la élite militar, por lo que se dirigió al norte para castigar a los sajones.

La masacre de Verden:

Converting entire tribes by the sword
In the name of Jesus Christo, our Lord
On that day in Verden
No mercy given
Victory to the chosen people

Los sajones se sorprendieron por su propio éxito pero también se dieron cuenta de que las consecuencias serían terribles. Debido a la marcha de Carlomagno en represalia por la derrota, muchos de sus líderes se reunieron cerca del asentamiento fortificado de Verden, junto a la confluencia de los ríos Weser y Aller, no para luchar, sino para rendirse. Los líderes sajones entregaron a todos los rebeldes que pudieron. Entre los que no se encontraba Widukind, que había vuelto a huir a tierras danesas.

Four thousand men all dead in one day
They would not renounce their heathen ways
Thirty years of campaigning consumed
To subject those pagans to Christianhood

Al mismo tiempo, Carlomagno ordenó decapitar a 4.500 personas en lo que se conoció como «la masacre de Verden» con la excusa de que habían vuelto a practicar ritos paganos. Este castigo fue un mensaje tanto a sus enemigos como a sus aliados: para los primeros, la rebelión saldría muy cara; para los segundos, la muerte al servicio del rey sería vengada. Este mismo año (782) se redactó la Capitulatio de partibus Saxoniae, de la que ya hemos visto su dureza en los párrafos anteriores.

En lugar de aplastar la resistencia, la matanza en las afueras de Verden causó un resentimiento aún mayor que estallaría en diversas rebeliones a partir del 783 otra vez apoyadas por Widukind hasta que, en el año 785, el líder sajón fue derrotado y se convirtió al catolicismo.

Ary Scheffer: «Carlomagno en Pderborn» (1840). Óleo sobre lienzo. Fuente: Wikipedia. Carlomagno acepta la rendición de Widukind.

Entre los años 782 y 802 se establecieron una serie de leyes conocidas como la Lex Saxonum en las que se incorporaba este territorio al Imperio Carolingio, así como un compromiso entre las costumbres sajonas y las francas, siempre amparadas bajo el cristianismo. Este nuevo sistema requería que los miembros de la aristocracia sajona juraran lealtad como vasallos de Carlomagno y se convirtieran a la fe cristiana.

En estos años hubo algún conato de levantamiento pero fue sofocado rápidamente, la guerra se considera terminada en el año 804 y el problema carolingio se tornó hacia la nueva amenaza del norte.

(I shed Blood of Saxon Men)
I shed the Blood of the Saxon men
I shed the Blood of the Saxon men
I shed the Blood of the Saxon men
I shed it at Verden
I shed the Blood of the Saxon men
I shed the Blood of four thousand Saxon men
I shed the Blood of the Saxon men
I shed the Blood of the Saxon men!

Bibliografía:

– Goff, J. L. (1999). La civilización del occidente medieval. Grupo Planeta (GBS).

– Halphen, L. (1992). Carlomagno y el Imperio carolingio. Ediciones AKAL.

– Nicolle, D. (2014). The Conquest of Saxony AD 782–785: Charlemagne’s defeat of Widukind of Westphalia. Bloomsbury Publishing.

– Quintana, J. C. R. (2008). Breve historia de Carlomagno y el Sacro Imperio Romano Germánico: La desconocida historia de la Europa medieval y del emperador que la hizo renacer del oscurantismo y sentó las bases de la cultura de Occidente. Ediciones Nowtilus S.L.

Enlaces de interés:

Lex Saxonum en latín.

– Canción original «The Bloody Veredict of Verden»

– Videoclip oficial (versión reducida) de «The Bloody Veredict of Verden»



Buffalo Soldier – Bob Marley y la caballería afroamericana

Buffalo Soldier, dreadlock Rasta

There was a Buffalo Soldier

In the heart of America

Stolen from Africa, brought to America

Fighting on arrival, fighting for survival

Así comienza una de las canciones más conocidas de Bob Marley, y aunque cueste creerlo, detrás de ese ritmo reggae se esconde un fenómeno histórico poco conocido: el de los «soldados búfalo», soldados estadounidenses considerados héroes por el movimiento rastafari.

Videoclip de la canción Buffalo Soldier de Bob Marley.

«Soldados búfalo» es el nombre que se dio a los afroamericanos que formaron los regimientos de caballería del ejército de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XIX. Aunque muchas publicaciones los vinculan a la Guerra de Secesión estadounidense, lo cierto es que su aparición es inmediatamente posterior a este conflicto.

Durante la guerra, de forma excepcional, se recurrió a afroamericanos para formar parte del ejército y resultaron decisivos en batallas trascendentales como la de Five Forks. Apenas unos meses después de la finalización del conflicto, el gobierno estadounidense se rindió a la evidencia y, en 1866, autorizó la incorporación de afroamericanos al ejército. Sin embargo, el racismo imperante en la época llevó a crear unidades específicas, en concreto los 9º y 10º regimientos de caballería y los 38º, 39º, 40º y 41º regimientos de infantería.

If you know your history
Then you would know where you coming from
Then you wouldn’t have to ask me
Who the heck do I think I am

Hacia la mitad de la canción, con esta estrofa, el cantante jamaicano llama la atención sobre la importancia de conocer los orígenes de las personas que componían estos regimientos.

Todos sus componentes eran exclusivamente de raza negra, descendientes de esclavos, cuando no esclavos hasta hacía bien poco, ya que la abolición de la esclavitud en Estados Unidos se produjo en 1863, tan solo tres años antes de la formación de estas unidades, de ahí que en la primera estrofa de la canción, Bob Marley diga eso de «Stolen from Africa, brought to America», «robado de África, traído a América» (en referencia a los orígenes africanos de los esclavos). Pero el fin de la esclavitud no supuso el fin del racismo, pues el oficial al mando debía ser siempre blanco.

25º regimiento de infantería en 1890. Fuente: Enciclopedia Británica.

De estos regimientos, los de caballería fueron destinados a los territorios aún en manos de los denominados como «indios de las llanuras», y hasta allí («in the heart of America», que dice la canción) fueron llevados para luchar contra ellos, en especial contra los apaches. De hecho, según algunas fuentes fueron precisamente estos quienes les pusieron el sobrenombre de «buffalo soldiers», pero otras fuentes refieren a los kiowas como los autores del nombre. Y aunque existen varias teorías que explican el origen de este concepto (el pelo o la fiereza son algunas de las posibilidades), lo cierto es que no hay ninguna certeza.

Pero no toda la actividad de los soldados búfalo consistió en luchar contra indios, ellos, como cualquier otra unidad del ejército, obedecían órdenes, y en algunas ocasiones también se trasladaron a las incipientes reservas indias para garantizar la seguridad de los nativos frente a colonos que querían ocupar sus tierras. Incluso realizaron labores de escolta y protección de los servicios de ferrocarril y postal.

¿Pero qué tiene todo esto que ver con el mundo rastafari? ¿Por qué esas alusiones de Bob Marley cuando dice «dreadlock» (rastas) al referirse a ellos?

La historia de los soldados búfalo no está muy estudiada más allá de las acciones del 9º y 10º regimiento de caballería. Y de hecho, ya hemos visto que el término fue acuñado por los nativos americanos en referencia a estos grupos en concreto. Sin embargo, parece que Bob Marley, como tanta otra gente, extiende el concepto al resto de soldados afroamericanos que se incorporaron al ejército como una forma de garantizar su supervivencia en un mundo en que, a pesar de gozar ya de libertad, debían hacer frente a un sinfín de discriminaciones y abusos («Fighting on arrival, fighting for survival»).

Sabemos que muchos de estos afroamericanos fueron conducidos a las zonas fronterizas o a territorios que en ese momento aún estaban en disputa entre las distintas naciones, por ello en la canción se alude a territorios como el Caribe, San Juan e incluso Jamaica. Y es que los soldados búfalo tuvieron un papel muy importante durante la guerra hispano-estadounidense de 1898, en concreto en la batalla de las Colinas de San Juan, en Cuba.

Soldados búfalo participantes en la Guerra hipano-estadounidense. Fuente: Wikipedia.

Aunque no están muy estudiados, y fueron muy escasos, muchos de aquellos soldados se quedaron a vivir en esos territorios después de su servicio, en especial en Cuba y Jamaica. Allí el movimiento rastafari los convirtió en símbolos de la lucha panafricana frente a la opresión blanca, tomándolos como ejemplo de constancia y firmeza en ese contexto de discriminación en que debieron vivir.

Siempre relacionamos a Bob Marley con el movimiento rastafari, hasta prácticamente considerarlo su creador. Sin embargo, esto es un error, el movimiento rastafari tiene sus orígenes en la década de los treinta del siglo XX, antes incluso del nacimiento del cantante. La consideración que el movimiento tiene de aquellos soldados no se debe a Bob Marley, sino que el jamaicano tomó aquello que había aprendido para componer uno de sus temas más icónicos, dedicado a esos hombres.

Los regimientos exclusivos de afroamericanos fueron disolviéndose a lo largo de la primera mitad del siglo XX, aunque aún luchó un regimiento que conservó ese sobrenombre de soldados búfalo en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), en el contexto de la Guerra del Pacífico, e incluso en la Guerra de Corea (1950-1953). Oficialmente, el último regimiento de soldados búfalo, el 24º regimiento de infantería, fue desmantelado en 1951.

Durante su servicio, los soldados búfalo se labraron una fama de soldados mucho más disciplinados que el resto del ejército estadounidense. Además, a menudo se llama la atención sobre un dato curioso: por aquel entonces el alcoholismo entre la tropa era un problema muy común, sin embargo, los soldados búfalo no registraron apenas casos en comparación a otras unidades. Su determinante intervención en los conflictos que hemos ido citando les valió ser condecorados en reiteradas ocasiones con la Medalla de Honor del Congreso, la máxima condecoración que puede recibir un miembro de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.

Pese a todo, los soldados búfalo debieron enfrentarse a la discriminación y los prejuicios raciales hasta el fin de sus días, e incluso después del desmantelamiento de sus regimientos, la mayor parte fueron destinados a unidades de trabajo, donde su situación lejos de mejorar, empeoró.

En tiempos recientes, las autoridades estadounidenses han tratado de reparar la discriminación con gestos hacia los buffalo soldiers, como esculturas que se pueden ver repartidas por distintas localidades del país.

Bibliografía:

Encyclopaedia Britannica, Inc. (08/2019). Buffalo Soldier. En Encyclopaedia Britannica. Recuperado a 27 de mayo de 2020 de https://www.britannica.com/topic/buffalo-soldiers

National Park Service (09/2019). Buffalo Soldiers. En Nps.gov. Recuperado a 29 de mayo de 2020 de https://www.nps.gov/subjects/buffalosoldiers/index.htm

Field, R., y Bielakowski, A. M. (2008). Buffalo Soldiers: African American Troops in the US Forces 1866–1945. Osprey Publishing.

Plague and Fyre – Hell, plaga y fuego

Bring out your dead!
Bring out your dead!

¡Traed vuestros muertos!

Con la frase anterior podríamos referirnos a una escena de Los caballeros de la mesa cuadrada de los Monty Phyton pero es la forma con la que la banda británica Hell comienza su canción Plague and Fyre (sí, escrito con «y»), perteneciente al álbum Human Remains, publicado en 2011.

Hell dando mal rollito. Fuente: Nuclear Blast

La canción nos transporta al Londres de 1665 y 1666, cantando desde el presente de esos mismos años. Se realiza de esta forma una inmersión a la historia y nos pone en la perspectiva del ciudadano londinense de la época. La letra de la canción está compuesta en un tono que da a entender que la plaga es un castigo divino y el artífice de ello es el propio Satanás. Además, la forma en la que se canta es bastante teatral, lo que le da a la canción un aire de desesperación y angustia por los hechos ocurridos en estos tiempos.

Roses blister on his skin, fill him full of lies
Withered posies crumbling in his hand
Destroy the lucky amulet, and damn us with the flies
Read the last rites

Esta primera estrofa comienza con la situación de un enfermo de peste que está cercano a la muerte. Se muestran síntomas externos de la enfermedad tales como la hinchazón, pústulas o ampollas sobre la piel (Roses blister on his skin), lo que nos acerca a los momentos finales de la enfermedad que se desarrolla con un cuadro de fiebre alta y repentina, escalofríos, dolor de cabeza, debilidad y dolor muscular. Después de estos primeros síntomas la bacteria (Yersinia pestis) invade la circulación linfática provocando bubones (un tumor doloroso) y, por último, la peste progresa hacia el sistema nervioso central provocando el coma y la muerte.

En esta misma estrofa se sugiere a los enfermos de peste en estado avanzado que destruyan sus «amuletos de la suerte» pues uno de los remedios populares era el amuleto de arsénico que se colgaba alrededor del cuello para «eliminar el veneno». No solo no curaba sino que había más probabilidades de empeorar. Muchos charlatanes aprovecharon la ocasión para vender estos remedios infalibles fabricados a base de cuerno de unicornio y publicaron guías para prevenir la peste con alocados remedios. En definitiva, este inicio de canción viene a decir que no hay forma de evitar la muerte y recomiendan dar la extremaunción a los enfermos con estos síntomas.

Desarrollo de la epidemia

Resulta difícil concretar cómo la peste entró en Londres. Las crónicas y escritos de la época hablan de focos intermitentes en Ámsterdam durante los años 1663 y 1664. Un año más tarde, en 1665 estallaba la Segunda guerra angloneerlandesa y poco después comenzaban a verse los primeros casos en Londres. ¿Fue esta la forma en que la peste entró a la ciudad? Parece ser que ya existían casos anteriores a 1665 pero que no se relacionaron con la peste.

Las primeras noticias que tenemos datan de marzo y abril de ese mismo año, con unas pocas muertes sospechosas que no fueron registradas hasta mayo, por lo que las autoridades no tomaron cartas en el asunto. La primera medida fue la adopción de la cuarentena doméstica para los casos sospechosos. Sin embargo, la cosa comenzó a cambiar durante el verano de 1665 puesto que, debido a un mes de junio más caluroso de lo normal, la plaga comenzó a expandirse de forma virulenta y pronto se trataron de cerrar las primeras áreas aunque para el mes de julio la peste ya campaba a sus anchas.

Blessed be the people» is a mockery
From clergy which approve the kiss of death
Ring-a-ring the children sing, the black plague bells are heralding
Their funeral pyre, for beggar, priest and king

En esta estrofa Hell insinúa que la fe no ha sido suficiente para contener la epidemia y rechaza a los sacerdotes a quienes acusa de «aprobar el beso de la muerte» que afectará a todos «mendigo, sacerdote y rey» y acabarán en una pira funeral.

La realidad es que los cadáveres fueron enterrados en fosas comunes y no quemados en piras, aunque se conoce que se realizaron estas mismas para «purificar el aire» y así acabar con la epidemia. No funcionó. Al igual que no funcionó el exterminio de animales que creían portadores de la peste, en este caso, gatos y perros fueron sacrificados en vano.

Nueve imágenes de la Gran Peste de Londres en las que aparecen los enterramientos masivos y las personas que huyeron de la ciudad. Fuente: Wikipedia commons

No, no, no, nobility’s no sanctuary
Flee, flee, flee, the rat’s bubonic flea
But the scourge is everywhere, England weeps in her despair
And in misty eyes a cure cannot be seen

Llegamos al estribillo de la canción en la que se dice que la nobleza no es un santuario y hay que huir debido a que no se encuentra una cura. Lo cierto es que las clases más altas (incluido el rey Carlos II), al ver el panorama, no tardaron en huir, así como muchos agentes del clero abandonaron la ciudad a su suerte. Pocos fueron los que se quedaron para tratar de paliar los efectos de la plaga, ediles, agentes de la corporación, médicos, boticarios y algunos sacerdotes. Incluso desde las clases más bajas se abogó por la salida de la ciudad hacia un lugar libre de peste, aunque eso implicara un futuro incierto.

Raging pox and pestilence are dripping with the blood
The slavering black dog roams everywhere
Smites the ones he bites, and drags the ones he misses down
The worst is yet to come

Esta estrofa continúa explicando los estragos que causó la peste de Londres en la que murió aproximadamente un cuarto de la población de la ciudad (unos 100.000 habitantes) y concluye diciendo que «lo peor está por llegar». ¿Hay algo peor que esto? Sigamos adelante.

As 1665 turns into 666
A dread like none before grips every man
As the prince of darkness sets aloose his wicked bag of tricks
Will the evil lord unleash his masterplan?

Comienza esta estrofa con una clara alusión a Satanás a través un juego de palabras en el que en vez de decir 1666, la banda se queda con las tres últimas cifras de esta fecha (666) para darle un tono más siniestro a todos los sucesos llegando incluso a hablar de un plan maestro del Príncipe de las Tinieblas hilando con la siguiente estrofa en la que no se canta, sino que se recita la siguiente consigna:

«This plague and the impending conflagrations are signs from God
And thus we, the flagellants, shall inflict punishment
Upon our bodily flesh and other earthly manifestations
To atone for the sins of the world»

La traducción literal dice: Esta plaga y las inminentes conflagraciones son signos de Dios. Y así, nosotros, los flagelantes, infligiremos castigo sobre nuestra carne corporal y otras manifestaciones terrenales. Para expiar los pecados del mundo. Los flagelantes se infligían castigo físico y se hicieron populares tras la peste negra del siglo XIV y no durante esta epidemia. No obstante, aunque se trata de un anacronismo, la estrofa está hilada con el deseo del grupo de darle ese toque apocalíptico y místico que se viene observando durante toda la canción.

Procesión de disciplinantes o flagelantes. Goya, 1814-1816. Fuente: Fundación Goya en Aragón.

Durante el otoño y el invierno siguientes la epidemia comenzó a disminuir hasta que finalmente se dio por superada. A día de hoy son muchas las teorías que explican este fin de la peste: por un lado, las mejoras sanitarias y protocolos como la cuarentena ayudaron a disminuir el impacto; por otro, tenemos explicaciones climatológicas como el descenso de la temperatura o las variaciones en el comportamiento de las ratas.

El incendio

Satan had sent out a plot as cruel as it was grand
To raze away the English capital
As the final time began, he brought the flames to make his stand
And thirteen times the baker shook his hand

En 1666 la epidemia ya estaba superada y Londres se recuperaba lentamente hasta que poco antes de la madrugada del domingo 2 de septiembre, en la panadería de Thomas Farriner, panadero del rey, se declaró un incendio del que escapó de milagro. Este es el panadero al que, según Hell, Satanás estrechó su mano trece veces. Vemos que la estrofa está cargada de simbolismo, la banda utiliza el número trece (que en muchas culturas se relaciona con la mala suerte, incluso con el mal) para dar una explicación mística a un incendio que fue casual.

In the hellish heat of his retreat, the Devil did a spy
The souls of London town are ripe for taking
From the depths of his disguise, through the black slits of his eyes
The fallen angel watched the city die, die, die, die

¿Qué ocurrió después? Londres ardió durante cuatro días y el incendio destruyó casi toda la ciudad. Aunque no hubo muchas víctimas los daños materiales fueron cuantiosos (unas 13.500 casas, 87 iglesias parroquiales, tres puertas de la ciudad y diversos edificios gubernamentales). En el lapso de poco más de un año, Londres perdió un cuarto de población debido a la epidemia de peste y gran parte de los edificios de la ciudad por el incendio. Posiblemente sea uno de los años más nefastos de la historia de esta ciudad.

Gran incendio de Londres por Lieve Verschuier. Fuente: Wikipedia.

Fire, fire, fire – is burning London town
Try, try, try – to beat the flames down
But the heat is too intense, and it’s thirst cannot be quenched
And London’s burning to the ground

Ground!
London’s burning to the ground!

El último estribillo ya no habla de la epidemia de peste, sino que es un grito desesperado por ver la ciudad de Londres ardiendo hasta los cimientos mientras los esfuerzos por sofocar las llamas no son suficientes para contenerlo.

Ring-a-ring o’roses
A pocket full of o’posies
A-tishoo! A-tishoo!
We all fall DOWN!

La canción termina con estas frases de la canción infantil que conocemos como «el corro de la patata» que se ha relacionado con la peste siendo las rosas una referencia al sarpullido rosado de la peste; los ramilletes eran hierbas y especias transportadas para endulzar el aire; estornudar era un síntoma común de las personas cercanas a la muerte (a-tishoo!) y, por último, las palabras «todos caemos» se refieren a la muerte. Este es uno de los sentidos que se ha querido dar a esta canción de la que se desconoce el origen y el significado. Algunos historiadores descartan estas teorías, sin embargo, Hell la da por válida y la incluye en su canción a modo de gran final, estando la estrofa cantada por niños a excepción del último «down» que desgarra la melodía y hace terminar súbitamente la canción.

La canción

Plague and Fyre, de Hell

Bibliografía:

Alagna, M. (2003). The Great Fire of London of 1666. The Rosen Publishing Group, Inc.

Byrne, J. P. (2012). Encyclopedia of the Black Death. ABC-CLIO.

Defoe, D. (2006). Diario del año de la peste. Alba Editorial.

Kohn, G. C. (2007). Encyclopedia of Plague and Pestilence: From Ancient Times to the Present. Infobase Publishing.

Leasor, J. (2001). The Plague and the Fire. House of Stratus.

Moote, A. L., & Moote, D. C. (2006). The Great Plague: The Story of London’s Most Deadly Year. JHU Press.

Weiss, D. A. (2012). The Great Fire of London. Trafford Publishing.

Capitán Lawrence – WarCry y la carrera por la Antártida

«Voy a salir y quizá esté fuera algún tiempo».

Estas son las últimas palabras que según el diario de expedición de Robert Scott, el célebre explorador de la Antártida, pronunció uno de sus hombres justo antes de abandonarlos para hacer uno de los mayores sacrificios de la historia.

La discografía de WarCry está llena de canciones de temática histórica, pero queríamos empezar con un personaje y un acontecimiento no tan conocido como otros que tratan en sus letras. En esta caso se trata del explorador británico Lawrence Oates, y la historia de su triste final nos la cuenta el grupo de heavy metal asturiano en la cuarta canción del álbum El sello de los tiempos (2002) con el título Capitán Lawrence.

La canción: Capitán Lawrence

A principios del siglo XX quedaban pocos lugares en el mundo por explorar, sin embargo, el frío continente de la Antártida ofrecía aun muchas posibilidades a los intrépidos y temerarios que se atrevieran a enfrentarse a algunas de las peores condiciones climáticas a las que se pueda enfrentar un ser humano. Pero esto no parecía ser un freno para personalidades como Ernest Shackleton, Roald Amundsen o Robert Scott.

Fue precisamente este último, el británico que había hecho grandes descubrimientos en aquel continente, quien en 1910 aceptó al protagonista de nuestra historia, Lawrence Oates, en su nueva expedición para conquistar el Polo Sur.

En su expedición anterior se habían producido algunos problemas con los ponis que portaban la carga, y eso había retrasado o frustrado algunos objetivos, así que de aquella experiencia Scott había aprendido que necesitaba llevar consigo a una persona experta en asuntos ecuestres, y cuando vio el currículum de Oates, decidió contar con él (aunque también ayudó que hiciera una donación de 1.000 libras a la expedición). 

Oates con los caballos de la expedición. Fuente: Wikipedia.

Oates procedía de una familia adinerada, y su experiencia con los caballos se debía a su paso por las caballerizas de Gestingthorpe cuando era joven, pero también a su paso por el ejército, en especial a su servicio en India. Sin embargo, el mundo militar no le había causado buena impresión, así que cuando en 1909 escuchó hablar de la expedición del capitán Scott, decidió probar suerte. La jugada le salió bien, pues Scott no solo contaría con él para la expedición, sino que formaría parte del selecto grupo de cuatro hombres que le acompañaría al Polo llegado el momento.

El día 15 de julio de 1910 el Terra Nova, el barco de la expedición, zarpó del puerto de Cardiff. Pero cuando arribó a Australia, llegó la mala noticia: «Le informo que el Fram va de camino a la Antártida». Era un telegrama del noruego Roald Amundsen informando de que su barco, el Fram, tenía el mismo rumbo que el Terra Nova. La expedición noruega también tenía como propósito alcanzar el Polo Sur, de forma que a partir de ese momento todos los acontecimientos se precipitaron y comenzó una auténtica carrera entre ambas expediciones por clavar su bandera en el extremo meridional del planeta.

El día de Año Nuevo de 1911 el Terra Nova avistó el monte Erebus. La visión de aquel volcán de más de 3.700 metros de altura indicaba que ya habían llegado al continente helado. En los meses siguientes se sucedieron las expediciones de exploración y preparación del terreno e hicieron aparición los problemas: problemas de avituallamiento, con los animales de relaciones personales (Oates y Scott, por ejemplo, nunca terminaron de congeniar), e incluso tuvieron que coincidir en ocasiones con sus oponentes noruegos.

El barco Terra Nova, que dio nombre a la expedición. Fuente: Wikipedia.

Así pasaron un año completando todo tipo de misiones de exploración y preparando travesías. Pero volvió enero, y eso significa verano en la Antártida. Un verano que dura apenas unos días pero que brinda las condiciones más propicias que aquel continente podía ofrecer para la conquista del objetivo. Cinco fueron los británicos escogidos para llevar a cabo la misión en 1912 (Wilson, Bowers, Evans, Oates y Scott), y cinco fueron también los noruegos que aspirarían a lo mismo. La carrera llegaba a su recta final.

Una semana después de su salida, cuando se encontraban a tan solo 24 kilómetros del objetivo, los cinco británicos se tropezaron con una tienda de campaña con una bandera noruega. En el interior encontraron algunos objetos abandonados por sus contrincantes, entre ellos una carta que Amundsen había redactado de su propio puño y letra dirigida al rey de Noruega y a la que acompañaba una nota en la que pedía a Scott que la entregara. Se trataba de un texto que pretendía servir de prueba de la hazaña noruega. La fecha de la carta, 14 de diciembre de 1911, no dejaba lugar a dudas: Amundsen le sacaba un mes de ventaja a Scott.

Los británicos en la tienda de campaña abandonada por Amundsen. Fuente: Wikipedia.

Pese a todo, Scott decidió seguir adelante y cuando al fin alcanzaron el Polo Sur el 18 de enero de 1912, confirmaron sus temores: los noruegos habían llegado mucho antes que ellos.

Decidieron emprender el regreso lo antes posible, pero el tiempo empezó a correr en su contra. El verano se fue mucho más rápido de lo que esperaban, y las temperaturas rondaban los 30 grados bajo cero y aumentaba el espesor de la nieve, haciendo más lento el avance. Al frío no tardó en sumarse el hambre, y el 17 de febrero la misión se cobró la primera víctima: Edgar Evans, el hombre de mayor edad de la expedición.

Y es aquí donde llegamos al inicio de la canción de WarCry. Esta canción no narra los hechos como tal, sino que se pone en la piel del propio Lawrence Oates y relata en primera (y en algún momento en tercera) persona lo que vivió en sus últimas horas:

Hoy, hoy la esperanza murió

cuando el frío congeló mis pies

en el mundo solo hay dolor

mi amor, se que te prometí volver.

En los días siguientes fue la salud de Oates la que se resintió: a la deshidratación y la desnutrición se sumaba, en su caso, el agravamiento de una antigua herida de guerra que sufrió en el pie. 

Y miro sus caras

suplicando una oportunidad

solo un estorbo puedo ser

mis piernas heladas, no les pueden ayudar

a regresar

La movilidad de Oates se redujo considerablemente a causa de la gangrena y la congelación de sus piernas, de forma que ya no podían completar los 24 kilómetros diarios que debían avanzar para completar a tiempo su itinerario, sino que los días que más avanzaban lograban hacer 10 kilómetros. Cada mañana, el dolor que sentía en los pies, hacía que solo ponerse el calzado le llevara alrededor de una hora de esfuerzo. «El pobre Oates es incapaz de seguir tirando», escribió Scott el 6 de marzo en su diario. Oates sabía perfectamente que era una carga para el grupo, pero también sabía que no lo abandonarían, así que tomó la difícil decisión:

Hoy, hoy tomé una decisión

quizás solos puedan volver

por la noche en sigilo me iré

ruego a Dios, que él me pueda perdonar

«Anteanoche durmió a pierna suelta, con la esperanza de no despertar nunca más, pero ayer por la mañana despertó de todos modos. Soplaba una ventisca y en un momento, dijo: “voy a salir y quizá esté fuera algún tiempo”». Así contó Scott en su diario lo que sucedió el 16 de marzo.

‘A Very Gallant Gentleman’, pintura de John Charles Dollman (1913).

Oates abandonó la tienda de campaña y se obligó a caminar para alejarse de ella:

Me golpea el viento y aun así

me obligo a caminar

debo alejarme un poco más

Se hiela mi aliento

solo siento, no verte más

ya nunca más

Perdóname por partir así

este viaje solo para mí

recuérdame mejor de lo que fui

es muy tarde cielo sabes que te quiero

siento tanto tener que irme así

Solo en la noche él murió

en el frío hielo se hundió

el último aliento me pregunto

¿Qué es lo que pensó?

El militar británico se había dejado morir, y sus compañeros lo sabían, pues era ya prácticamente incapaz de moverse, es muy probable incluso que delante de ellos se hubiera tragado algunas pastillas de opio para hacer más llevadero el final y, sobre todo, porque antes de salir dio su diario a su compañero Wilson para que este lo entregara a su madre. Aunque por la canción de WarCry podría parecer que sus cartas iban dirigidas a su esposa, lo cierto es que toda la correspondencia que mantuvo Oates a lo largo de su viaje, y todo cuanto escribió en su diario, iba dirigido a su madre.

Fue precisamente Wilson quien hizo las últimas anotaciones en aquel diario: «Este es un final triste para nuestra empresa. […] Jamás había presenciado tanta valentía como la que demostró él en todo momento, aun con los dos pies congelados… jamás se quejó del dolor. Fue todo un ejemplo. Estimada señora Oates, al final me pidió que la visitara y le llevara su diario. También me pidió que le dijera que usted es la única mujer a la que quiso en su vida».

Efectivamente, sus compañeros eran conscientes de sus intenciones, pero también sabían que intentar detenerlo habría supuesto alargar su agonía y, muy probablemente, provocar su propia muerte. Lo que no sabían era cuál sería el desenlace para ellos.

Tan solo dos días después, el 29 de marzo de 1912, murieron los demás integrantes de la expedición: Henry Bowers, el capitán Robert Scott y Edward Wilson, que no pudo completar la misión que le había encargado Oates.

Tumba de Wilson, Bowers y Scott. Fuente: Wikipedia.

Algunas de las últimas anotaciones de Scott en su diario aun resultan estremecedoras:

«Nos hemos arriesgado, conscientes de lo que hacíamos; las cosas no han salido como esperábamos pero no podemos quejarnos, sino someternos a la voluntad de la providencia, procurando luchar hasta el final. Pero si nosotros hemos sido capaces de entregar nuestras vidas a esta empresa, para ensalzar el honor de nuestro país, debo apelar a mis compatriotas para que cuiden bien de aquellos que dependen de nosotros.

De haber sobrevivido, habría podido explicar una historia sobre la audacia, la resistencia y el coraje demostrados por mis compañeros, que habría conmocionado a todos los habitantes de Inglaterra. Estas notas improvisadas y nuestros cuerpos inertes contarán parte de la historia, pero sin duda, un país grande y rico como el nuestro será capaz de cuidar de aquellos que dependen de nosotros.

R. Scott».

Bibliografía:

Fiennes, R. (2003). Capitán Scott. Juventud.

Huntford, R. (2002). El último lugar de la Tierra. La carrera de Scott y Amundsen hacia el Polo Sur. Península.

Jones, M. (2005). La última gran aventura. El sacrificio del capitán Scott en la Antártida. Oberon.

Cacho, J. (2013). Shackleton, el indomable. El explorador que nunca llegó al Polo Sur. Forcola.

Cacho, J. (2017). Amundsen-Scott: duelo en la Antártida. Forcola.

Otras canciones que hablan de Lawrence Oates:

Héroes de la Antártida, de Mecano.

A Gallant Gentleman, de We Lost The Sea (aunque no tiene letra, el título extraído de la pintura de Dollman deja claro que se trata de un homenaje a él).

Clear the Way – Iced Earth y la Brigada Irlandesa

«Faugh A Ballagh! ¡Despeja el camino!»

Con este grito de guerra de origen irlandés la banda Iced Earth cerró su duodécimo álbum de estudio (Incorruptible) con la canción Clear the Way, December 13th, 1862. El título ya nos sitúa en un contexto muy concreto, el de la Guerra Civil de Estados Unidos. ¿Y qué tienen que ver los irlandeses en esto? El día 13 de diciembre se llevó a cabo la batalla de Fredericksburg, en Virginia, y en ella miles de soldados de origen irlandés caían bajo el fuego de la confederación.

Portada del single Clear the Way. Fuente: last.fm

La llegada de irlandeses a Estados Unidos

They came across the ocean
In search of liberty
Escaping persecution
Famine and poverty
Signed up for bloodshed
New home a battleground
Send in the Irish
So courageous and renowned

Con estas palabras comienza la canción de Iced Earth, en las que se apunta el origen de la población irlandesa en Estados Unidos. Las migraciones que se produjeron entre 1815 y 1845 se debieron a la búsqueda de oportunidades económicas y a la promesa de libertad de culto que no disfrutaban en su país. Entre 1845 y 1856 se produjo una nueva oleada masiva debido a la hambruna producida por la infección de las cosechas de patata resultando en una pérdida de 1,5 millones de vidas y una migración hacia diferentes partes del mundo.

En el caso que nos ocupa, durante las fechas señaladas anteriormente arribaron a Nueva York más de 800.000 irlandeses que pronto encontrarían trabajo en aquellos sectores que requerían menos cualificación y que tenían los salarios más bajos. La mayoría de los inmigrantes vivían hacinados en barrios marginales en los barrios del sur y este de Manhattan. Los más pobres vivían en lo que ahora es Central Park, donde construyeron chabolas, criaron cerdos y cabras, y lucharon para trabajar como jornaleros.

Sin embargo, para 1860, algunos de los inmigrantes habían progresado. Abrieron salones y pequeñas tiendas de abastos en el vecindario o comenzaron pequeñas empresas de construcción, encontraron trabajos en la policía municipal o en el departamento de bomberos. Pronto, los irlandeses comenzaron a unirse a la máquina demócrata pues les daba acceso a empleos gubernamentales bien remunerados, con una pensión.

Los irlandeses en el ejército

Fueron los irlandeses de clase media quienes lideraron la organización de compañías de milicias voluntarias en las grandes ciudades estadounidenses. Estas compañías participaron en partidos de tiro y patrocinaron bailes y banquetes que proporcionaron salidas sociales para los inmigrantes.

Los miembros alistados a menudo provenían de la clase trabajadora pobre, mientras que los oficiales solían ser hijos jóvenes de la clase profesional y comercial irlandesa-estadounidense. Casi todas las grandes ciudades estadounidenses tenían al menos una compañía militar voluntaria irlandesa. Estas compañías de la milicia alentaron el patriotismo estadounidense y aumentaron el orgullo irlandés. Los uniformes verdes y el uso generoso de los lemas y símbolos irlandeses de la guerra, como el trébol y el arpa, eran comunes.

En la Guerra Civil participaron alrededor de 150.000 irlandeses en el bando de la Unión y 40.000 en el bando de la Confederación. En esta batalla fueron 1.200 los combatientes irlandeses.

La batalla de Fredericksburg

Fredericksburg se encuentra en una curva justo debajo de la unión de los ríos Rappahannock y Rapidan. La ciudad corre de norte a sur en una llanura en el lado occidental del río, y en la costa oriental Stafford Heights se eleva bruscamente desde la orilla del río para dominar Fredericksburg. La ciudad en sí se encuentra en una llanura elevada, por lo que cualquier persona que se acerque desde el río queda oculta a la vista del banco una vez que están a medio camino.

Al oeste de Fredericksburg se alza la colina de Marye. Un muro de piedra bordeaba el lado este de un camino hundido, haciendo una excelente cobertura, con un escalón de tiro formado por la orilla este del camino. Una línea de posiciones de tiro y pozos de fusil se extendía desde la pared hacia el bosque al norte de la ciudad. Frente al muro de piedra corría una valla de ferrocarril, y un poco cuesta abajo, más cerca de la ciudad, el suelo se hundió en una ligera depresión. La artillería confederada en masa no podía caber en línea detrás de la infantería, por lo que parte de ella estaba posicionada para lanzar fuego indirecto sobre los atacantes.

Muro de Marye’s Heights. Fuente: Wikipedia.

La ciudad se tomó rápidamente y los confederados retrocedieron hacia las colinas, es en este momento en el que la batalla se recrudece y nuestra brigada irlandesa hace su aparición.

Los comandantes de la Unión no se percataron de cuántos efectivos se encontraban parapetados y ocultos a la vista hasta que sus tropas estuvieron a unos cientos de metros; para entonces ya era demasiado tarde. Los líderes unionistas pensaban que su superioridad numérica les proporcionaba la oportunidad de luchar en un enfrentamiento directo. Se equivocaron.

Se plantearon seis asaltos contra las posiciones de la confederación con el fin de desgastar en oleadas sucesivas a los defensores. El primer asalto lo hizo la división del general de brigada William H. French. Cuando su división avanzó, los confederados se levantaron para disparar en masa contra los soldados federales que se aproximaban a menos de 200 yardas. Una y otra vez, los sureños abrieron agujeros en las filas azules, que vacilaron y flaquearon. El continuo fuego de los cañones condujo a los soldados sobrevivientes de la Unión a la seguridad de la depresión.


The hills alive with murder
The sky so cold and grey
The general gives the order
Irish clear the way!
Bodies fall like leaves in autumn
From the wall at Marye’s heights
Shot and shell ripping through them
A cold horrific sight

La división del general de brigada Hancock asaltó las alturas de Marye a continuación. Sus hombres no estaban directamente detrás de la división de French, habiéndose movido hacia su flanco trasero derecho. La brigada irlandesa fue la segunda ola de la división de Hancock en asaltar el muro de piedra y en cuanto estuvieron al alcance, la artillería comenzó a hacer estragos. Sin embargo, los irlandeses trataron de recuperar el impulso y tomar el muro, pero los disparos de artillería posteriores los hicieron tambalearse y retroceder.

En azul la Brigada Irlandesa, en rojo el ejército confederado. Fuente: Smith, C. (1999).

Charge through the dead and dying
No surrender no retreat
Their brothers paid the price
They’ll never smell defeat
Raise high the emerald colors
For all field to see
They charged into the slaughter
With faith and dignity

El general de la brigada, Meagher, quería que los confederados en el muro de piedra vieran que se enfrentaban a los hombres de la brigada irlandesa. Las banderas del regimiento de los neoyorquinos estaban dañadas y solo el estandarte del 28º regimiento de Massachusetts tenía su color presente, por lo que se colocaron en el medio de la formación. Entonces Meagher puso es su gorra militar una hoja de boj (lo más parecido a un trébol que tenían a mano) para que todos supieran a quién se enfrentaban y entrar en batalla con algo verde. El 28º de Massachusetts llevó su estandarte de regimiento verde con el arpa dorada a la batalla con el lema gaélico ‘Faugh A Ballagh’ (despejad el camino).

La Brigada Irlandesa portando el estandarte del 28º regimiento de Massachusetts. Cuadro de Don Troiani. Fuente: pinturasdeguerra.

Sons of Erin
Marching gallantly
Into a storm of lead
Forward! Clear the way!
Sons of Erin
Charging valiantly
Across that bloody space
Forward! Clear the way!

Irónicamente, la brigada irlandesa se enfrentó a las tropas georgianas de Thomas R. R. Cobb. Muchos de ellos eran de ascendencia irlandesa, y aunque un murmullo preocupado y arrepentido corrió a lo largo de su línea, ninguno dio un paso atrás. Se cuenta la anécdota de que uno de los soldados llegó a gritar «¡Qué pena!, aquí vienen los compañeros de Meagher».

En esta estrofa, Iced Earth se hacen eco de las palabras de Hancock sobre los irlandeses quien señaló en su informe que «La brigada irlandesa avanzó después al asalto. Se mostró la misma galantería, pero con los mismos resultados». Parece ser que su valentía incluso fue vitoreada por el ejército contrario.

Intrepid sons with heads held high
Go where glory awaits you
Your absolution under fire
If the lord above takes you
Fight, stand tall, prevail
Your brothers surround you
Fight, stand tall, prevail
Your courage defines all you are

El fuego confederado fue devastador. Los hombres destrozados de Hancock retrocedieron para unirse a las tropas de French en la depresión. Muertos y heridos salpicaron el suelo entre la depresión y un área de 50 yardas frente al muro de piedra, formando un obstáculo adicional para las futuras tropas de ataque. Las pérdidas de Hancock fueron 2.032 hombres muertos, heridos y desaparecidos.

De los 1.200 hombres de la Brigada irlandesa que salieron de las ruinas de Fredericksburg para asaltar las alturas de Marye, 545 fueron asesinados, heridos o desaparecidos; en otras palabras, los irlandeses perdieron casi el cincuenta por ciento de su fuerza. La batalla de Fredericksburg fue el día más sangriento de la brigada irlandesa: perdió más hombres en Marye’s Heights que en cualquier otra batalla de la Guerra Civil.

El 17 de febrero de 1862 el senador Henry Wilson de Massachusetts propuso un proyecto de ley que pedía otorgar una medalla de honor a los miembros del «Ejército de Estados Unidos que se distinguirán en la batalla». El presidente Abraham Lincoln firmó el proyecto de ley. De los 1.522 veteranos de la Guerra Civil que recibieron la Medalla de Honor, siete eran miembros de la Brigada irlandesa.

El coraje y el sacrificio de la Brigada irlandesa durante la Guerra Civil ayudó a disminuir los prejuicios antiirlandeses que existían en Estados Unidos. Los irlandeses se asimilaron a la sociedad estadounidense a través de ocupaciones respetables como la aplicación de la ley, los oficios de la construcción, la enseñanza y la política demócrata, ente otros empleos.

Bibliografía:

Ballard, T., & Arthur, B. (2014). Fredericksburg Staff Ride: Briefing Book [Illustrated Edition]. Pickle Partners Publishing.

Rodgers, T. G. (2008). Irish-American Units in the Civil War. Bloomsbury USA.

Smith, C. (2012). Fredericksburg 1862: «Clear The Way». Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Lyric Video oficial de Clear the Way

Web oficial de Don Troiani, artista de pinturas históricas

Barón Rojo – De la aviación a la música

Comenzaba la década de los 80 y en ella un grupo de cuatro jóvenes formaban la que se considera una de las bandas de heavy metal más importantes de la historia de España. Efectivamente nos referimos a Barón Rojo, quienes eligieron el nombre de la banda en tributo al piloto alemán de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen.

La imagen que ha llegado a nuestros días asociada al nombre del «Barón Rojo» es la del piloto del tan característico avión triplano Fokker Dr.I pintado completamente de rojo. Sin embargo, la historia militar de Richthofen comienza mucho antes de llegar a pilotar este famoso avión que nuestra banda adquirió como símbolo.

Volviendo al Madrid 1981, Barón Rojo hizo su debut con el álbum Larga vida al rock and roll, en el que se incluye, a modo de cierre, la canción Barón Rojo. Este tema muestra una visión melancólica sobre la muerte y el legado de nuestro piloto.

Portada de Larga Vida al Rock and Roll. Fuente: Propia.

Sobre la vida de Manfred von Reichthofen:

Mítico Barón

Dónde quedó

El vuelo fugaz

De tu gran avión

Barón

Con la estrofa anterior comienza la canción dedicada a nuestro protagonista. Pero, ¿quién fue el «Barón Rojo»? Comencemos con unos apuntes biográficos para situarnos en contexto:

En 1892 nacía Manfred von Richthofen en Wrocław (actual Polonia) en el seno de una familia aristócrata. Según cuenta el propio Richthofen, su familia siempre había estado muy apegada a la tierra y apenas había destacado en guerras anteriores, siendo su padre el primero en realizar una verdadera carrera militar. A imitación de su progenitor, decidió alistarse en el ejército y pronto pasó del cuerpo de ulanos (caballería) a la aviación, primero como observador y más tarde como piloto de cazas.

En 1916 ingresó en la Jasta 2 (escuadrón de combate) y aquí comienza su leyenda. Entre septiembre de ese mismo año y enero de 1917 derribó a dieciséis aviones, consagrándose como el piloto con más victorias acumuladas. Decía el propio Richthofen que «volar a la cabeza de todos los pilotos de combate alemanes no debe estar mal» y así fue, pues recibió la medalla Pour le Mérite, la máxima condecoración militar de la época y, con ella, el mando de su propia Jasta (la número 11).

Manfred von Richthofen con la medalla Pour le Mérite al cuello. Fuente: Wikipedia.

Al ser asignado al mando de su propio escuadrón decidió pintar el avión de rojo, en palabras de Richthofen «No sé por qué razón se me ocurrió un buen día la idea de pintar mi aeroplano de color rojo vivo. El resultado fue que mi pájaro escarlata llamaba la atención de todo el mundo; un detalle que, al parecer, tampoco se le escapó al enemigo». Debido a esta situación se ganó el apodo de le petit rouge entre sus enemigos.

Arriba: Albatros D.III. Abajo: Albatros D.V. Fuente: VanWyngarden, G. (2004). Richthofen’s Circus. Osprey publishing. pp. 36-37.

En junio de 1917 era ascendido a comandante de una fuerza compuesta por varias Jastas (4, 6, 10 y 11) conociéndose como el «Circo volador» o «Circo de Richthofen» debido a su gran movilidad y el colorido de sus aviones. Al mando de esta compañía aérea recibió un balazo en la cabeza (que no resultó mortal) y estuvo cuarenta días convaleciente, tiempo suficiente para escribir sus propias memorias. Cabe destacar que a estas alturas de la guerra ya encadenaba sesenta y tres victorias.

Tras este incidente, Richthofen no volvería a ser el mismo, se convirtió en un piloto melancólico, distante y temerario en el aire. A lomos de su Fokker Dr.I conseguiría sus últimas victorias (hasta un total de ochenta) y terminaría de configurarse la imagen de el «Barón Rojo» que ha llegado hasta nuestros días.

Fokker Dr.I 425/17. Fuente: Wikipedia.

Muerte del piloto:

Pionero audaz

El aire fue

Tu pasión

Y otro avión

Te destruyó

En la segunda estrofa de la canción que hemos escogido ya aparece la muerte de nuestro protagonista, sin embargo, su muerte no se debió al disparo de otro avión de combate. ¿Por qué se dice entonces que fue derribado por uno? Las circunstancias sobre su muerte son problemáticas y debemos retroceder hasta sus últimos minutos de vida para tratar de dilucidar la solución.

Richthofen estaba a la caza de un piloto canadiense y realizó una maniobra arriesgada que lo condujo a sobrevolar las líneas enemigas a baja altura. Se desconoce el motivo por el que realizó un acto tan temerario. Muchos historiadores han aducido a que sufría daño cerebral provocado por el disparo que comentábamos anteriormente y esto le había nublado la capacidad de juicio, sin embargo, en estas circunstancias, consiguió derribar a veintidós pilotos más. Otros esgrimen el argumento del mal tiempo y un cambio anormal en la dirección del viento. Sea como fuere, el «Barón Rojo» se adentró en las líneas enemigas en su persecución y fue abatido por un disparo, cuya bala del calibre 0.303 le atravesó en diagonal desde la parte baja de las costillas del lado derecho y saliendo en dirección ascendente por las costillas del lado izquierdo.

Estas balas coinciden tanto con las ametralladoras instaladas en los aviones como las que se encontraban en tierra, así como los fusiles de los soldados. Llegados a este punto aparecen cuatro reivindicaciones con respecto a la autoría de la muerte de Richthofen: la primera de ellas corresponde a la aviación australiana, la segunda al 209º escuadrón de la RAF (Real Fuerza Aérea británica), la tercera a la 24ª compañía de ametralladoras australianas y la última corresponde a la 53ª batería australiana.

El informe forense de la época decía lo siguiente: «Basados en los resultados encontrados, creemos que la localización de los orificios de entrada y salida son tales que no podrían haber sido producidos por un disparo desde tierra». Por lo que la teoría del derribo desde un avión fue la oficial. No obstante, a lo largo del siglo XX serán muchos los historiadores que estudiarían este suceso, dando una visión completamente distinta y concluyendo que la bala hubo de ser disparada desde el suelo. Estos estudios abarcan desde los años 20 hasta las últimas teorías recogidas en 1998 y los primeros años del 2000, alrededor de veinte años después de que se lanzara la canción Barón Rojo.

El «Barón Rojo» en la cultura popular:

De héroe nacional

Pasaste a ser

Cómic en papel

No es un mal final

Barón

A Manfred von Richthofen se le consideró un héroe nacional, era la estrella del rock de la época y su legado fue trasladado no solo al cómic, como dice Barón Rojo, sino prácticamente a todas las plataformas de entretenimiento. En 1965, dentro de la colección de historietas de Our Army at War de DC cómics hacía aparición un personaje conocido como As Enemigo, un piloto alemán que estaba a los mandos de un Fokker Dr.I pintado de rojo, haciendo alusión a Richthofen. Más tarde, en 1976, TBO publicó Los misteriosos caballeros del aire, un número especial dedicado a nuestro piloto. Probablemente, el grupo madrileño se refiera a una de estas publicaciones.

Portadas de Enemy Ace de DC (1965) y Los Misteriosos caballeros del aire de TBO (1975). Fuente: Todocolección.

Y en tu rojo avión

Vas a volar

Sin cesar

Pues así

No morirás

El legado del «Barón Rojo» fue más allá del cómic, llegando a tocar todos los medios audiovisuales: lo encontramos en el cine con Von Richthofen and Brown (1971), Der Rote Baron (2008); en la música no solo la banda Barón Rojo está dedicada a él, sino que podemos encontrar a Flying Circus (banda australiana) así como canciones dedicadas a su persona como The Red Baron (Sabaton) o Barón Rojo (Ciro y los persas); en la televisión aparecen personajes de dibujos animados inspirados en su figura como Red Max y su coche «The Crimson Haybailer» en Wacky Races (los Autos Locos en España) o el entrañable Snoopy, quien soñaba que se enfrentaba al «Barón Rojo»; hay que destacar programas como el show televisivo Monty Python’s Flying Circus; y, por supuesto, en el mundo del videojuego encontramos Red Baron un simulador de vuelo y un juego para PC.

Últimos días del «Barón»:

En este punto hacemos un flashback para volver a la historia de Richthofen, al mismo ritmo que la letra de la propia canción, para comentar los aspectos de los últimos momentos de su vida.

Barón, héroe de cuento

Amo de las nubes,

Señor del viento

Con estas líneas se pone de manifiesto la superioridad de Richthofen frente a cualquier otro piloto y por eso es denominado el As de ases de la Primera Guerra Mundial. Un as de la aviación es aquel piloto que ha conseguido derribar cinco aviones enemigos, no olvidemos que nuestro protagonista consiguió abatir a ochenta enemigos.

Barón, vives un sueño

Triste y solitario

Surcando el cielo

Resulta muy acertado este fragmento del estribillo, pues el propio Richthofen, tras sufrir el percance que lo mantuvo alejado de la guerra escribió las siguientes líneas: «Me siento un espíritu angustiado tras volver de cada combate aéreo. Seguro que esto es consecuencia de la herida que tengo en la cabeza. Al pisar otra vez el suelo del aeródromo, tras abandonar la carlinga de mi avión, después de regresar de un combate, me voy directamente hacia mi habitación. No quiero ver ni escuchar a nadie. Creo que la guerra no es tan heroica como la gente lo imagina en casa; al contrario, todo es muy serio, muy sombrío…». Este cambio en su humor puede deberse tanto al daño cerebral sufrido como a la consciencia de que la guerra estaba siendo perdida y este es el «Barón Rojo» que pasaría a la historia montado en su triplano.

Esa guerra cruel

Terminó

Pero sigue aún

El mundo en tensión

Barón

Aquí nuestros madrileños hablan a un Richthofen ya fallecido y es una frase que puede aplicarse a cualquier momento posterior a la I Guerra Mundial. En este caso, el mundo vivía una constante tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, un estado de alerta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial e incluso en nuestros días, casi 40 años después de haber compuesto la canción, estas líneas son aplicables a la situación actual.

Si vivieras hoy

Podrías ser

Capitán

De una nave espacial

Esta estrofa presenta la gran habilidad que tenía Richthofen pilotando y alaba sus capacidades en el aire y, aunque a día de hoy se le conozca como el piloto del Fokker Dr.I, la realidad es que a lo largo de su carrera pilotó los siguientes aviones: Fokker Eindecker (2 victorias no acreditadas), Roland C.II, Albatros D.II (16 victorias), Albatros D.III (25 victorias), Halberstadt D.II (12 victorias), Albatros D.V (8 victorias), Fokker F.1 (2 Victorias) y, por último, el ya mencionado Fokker Dr.I (17 victorias). Se observa que la mayoría de sus victorias se hicieron en modelos Albatros, siendo el D.III el que cuenta con un mayor número de las mismas.

Barón, tu triste misión

No apagó tu gloria

Con estas líneas cerramos el post, pues la misión de luchar en una guerra y derribar tantos aviones enemigos lo catapultó a un status de héroe en su bando y de un rival a respetar para el bando contrario. Su muerte vino acompañada de un funeral organizado por el bando británico con honores, coche fúnebre, cortejo, un reverendo y ofrendas florales. En Berlín, el funeral fue más espectacular, llegando a estar presente la emperatriz Augusta Victoria. El cadáver del «Barón» fue enterrado hasta en cuatro ocasiones: la primera de ellas en el cementerio de Bertangles (Francia); después, en 1920, se trasladaron sus restos a un cementerio alemán en Fricourt (Francia); más tarde, su madre solicitó que se trasladara el cuerpo a Alemania y el gobierno respondió que debía ser enterrado en Berlín en el cementerio de héroes de guerra de Invalidenfriedhof; por último, al construirse el muro de Berlín, resultaba que el cementerio quedaba en la parte rusa, al no poder ser visitado sin un permiso especial, el hermano de Manfred, Bolko, entabló negociaciones con el gobierno de Alemania Oriental para trasladarlo a la ciudad de Wiesbaden, en el que finalmente descansa desde 1975.

Ilustración del cómic «Barón Rojo. Edición Integral». Fuente: normaeditorial.com

Enlaces de interés:

Canción Barón Rojo de Barón Rojo.

Canción The Red Baron de Sabaton.

Canción Barón Rojo de Ciro y los persas.

Cómic Barón Rojo. Edición integral de Pierre Veys y Carlos Puerta.

Bibliografía:

Franks, N. (2000). Albatros Aces of World War 1. Osprey.

Caamaño, E. (2017). Manfred von Richthofen. El Barón Rojo. Almuzara.

Hampton. D. (2014). Lords of the Sky: Fighter Pilots and Air Combat, from the Red Baron to the F-16. William Morrow.

Kilduff, P. (1999). The Illustrated Red Baron. The Life and Times of Manfred von Richthofen. Arms and Armour.

VanWyngarden, G. (2004). Richthofen’s Circus. Osprey publishing.

Von Richthofen, M. (1917). Der Rote Kampfflieger.

1741 – Alestorm y el Sitio de Cartagena de Indias

To Cartagena we set sail!

Alestorm es un grupo escocés de folk metal que lo mismo te canta sobre una borrachera, que te cuentan con todo lujo de detalles un acontecimiento histórico con flotadores e hinchables con forma de patito. Siempre han demostrado que el sentido del humor y el cachondeo no están reñidos con la buena música, incluso cuando tratan temas tan serios como el asedio a Cartagena de Indias en 1741, como ocurre en la cuarta canción de su álbum Sunset on the Golden Age (2014) que lleva por título 1741 (The Battle of Cartagena).

Alestorm actuando en el Rockharz Open Air en 2015. Fuente: Wikipedia.

El título de la canción no deja lugar a dudas, nos remontamos al siglo XVIII: tras la Guerra de Sucesión española (1700-1715), que había involucrado a la práctica totalidad de las potencias europeas, Gran Bretaña se alzó como la fuerza hegemónica no solo por sus posesiones territoriales sino porque se le concedió el «asiento de negros», el permiso para vender esclavos en América, y el «navío de permiso», el permiso para comerciar con las colonias españolas en América. Ambos habían sido hasta entonces privilegios reservados a la Corona española. 

Comenzó entonces un período de creciente tensión entre el Imperio español, que buscaba recuperar algunos de los territorios y privilegios perdidos, y el Imperio británico, que trataba de aprovechar la decadencia española para aumentar su poder. Así, hubo roces continuos por territorios perdidos por España como Menora y Gibraltar, por la actividad comercial legal e ilegal de Inglaterra en las colonias españolas y los problemas fronterizos en América del Norte. Finalmente, toda esa tensión cristalizó en la llamada guerra del Asiento (1739-1748), que transcurrió en su mayor parte en el Caribe y que tuvo en el sitio de Cartagena de Indias uno de sus momentos de mayor trascendencia.

La letra de la canción es tan detallada, que intentaremos hacer un análisis pormenorizado para desentrañar los acontecimientos que nos narra, aunque sin perder de vista que Alestorm son escoceses y, por tanto, lo cuentan desde un punto de vista británico.

Sailing the raging seas

To distant lands unknown

Porto Bello fell in a day

Now Britannia rules the waves

Ya tenemos la primera alusión a un acontecimiento: Porto Bello (para nosotros a partir de ahora Portobelo) cayó en un día, dice la canción. Portobelo era uno de los puertos más importantes para el comercio español, en especial para la salida de la plata, pero también para el tráfico de esclavos. Su ubicación al norte del istmo de Panamá, aunque aún no existía el canal, lo convertía en un punto estratégico importantísimo. Por todo ello, no debe sorprendernos que se convirtiera en uno de los primeros objetivos de los navíos británicos.

Plano de la Bahía y Ciudad de Portobelo realizado por Jorge Juan, Antonio de Ulloa, Tomás López y Thomas Jefferys en el siglo XVIII. Fuente: Biblioteca Nacional de España.

Portobelo cayó con sorprendente facilidad, como dice la canción, en solo un día (entre el 20 y el 21 de noviembre de 1739). Al parecer, la incompetencia del gobernador había expuesto la ciudad y había dado lugar a la destrucción total del puerto.

Podría parecer que, por la alusión de la canción, Britannia era un buque. Y si bien es cierto que ha habido varios navíos ingleses con ese nombre y de hecho el propio Vernon sirvió en uno como alférez, en este caso parece que se trata más bien de una alegoría a Gran Bretaña. De hecho, fue la victoria en Portobelo la que inspiró el celebérrimo himno Rule Britannia, compuesto en 1740 y que dice precisamente: «Rule, Britannia! Britannia, rule the waves».

Thirty thousand men at arms

Red Ensign in the sky

To Cartagena we set sail

With blood and plunder we’ll prevail

«Dadme seis barcos y tomaré Portobelo», había dicho el almirante Vernon ante el Parlamento británico antes de partir. «¡Tomad once y someted Cartagena!», respondió el Parlamento.

Las noticias que llegaban de Portobelo hacían presagiar que se avecinaban tiempos difíciles para Cartagena de Indias, un puerto de aún mayor importancia que el de Portobelo ubicado al norte de la actual Colombia. Tal y como advierte la canción, ahora el objetivo era Cartagena.

Twice struck, and twice we’ve failed

But third time works a charm

The greatest fleet the world has seen

To fight the War of Jenkins’ Ear

Llegados a este punto de la canción, parece que aquí puede haber un poquito de lío. En ella se habla de tres ataques, dos en el pasado y uno que se avecina. Efectivamente, los británicos lanzaron contra Cartagena tres ataques: marzo de 1740, mayo de 1740 y marzo-mayo de 1741. Y los tres, como puedes ver, son posteriores a la destrucción del puerto de Portobelo. Si la canción trata el tercer ataque, como parece indicar, han metido la alusión a Portobelo quizá para darse algo más de importancia, porque efectivamente hubo otros ataques a esa ciudad, pero el ataque del que hablan en los versos anteriores es el de 1739.

Podría parecer que también se han venido un poco arriba con lo de «la flota más grande que el mundo ha visto», sin embargo, hay quien así la cita: casi 200 barcos y alrededor de 30.000 hombres (como se indicaba al inicio de la canción). Aunque estas afirmaciones en historia siempre son difíciles de hacer.

Pintura del asedio a Cartagena de Indias realizada por Luis Fernández Gordillo. Fuente: Fundación Museo Naval.

Y aquí llega un punto interesante: «para luchar la guerra de la Oreja de Jenkins». Resulta que la guerra del Asiento, recibe ese otro nombre en el mundo anglosajón. Ya hemos dicho que había varios motivos para la guerra, sin embargo, el detonante fue un episodio protagonizado por un contrabandista inglés, Robert Jenkins. Este hombre, junto a su barco y su tripulación, fue apresado en las costas de La Florida española, en América del Norte, por un buque español. En su encuentro, el capitán español cortó de tajo la oreja a Jenkins y le dijo que haría lo mismo al monarca británico si continuaban con sus actividades de contrabando. Jenkins regresó a Londres, donde consiguió ser escuchado por el Parlamento, que días después declararía la guerra a España.

Waters lash across the bow

Through Caribbean Seas

The year is 1741

The final battle has begun

Los barcos avanzan por tercera vez hacia Cartagena de Indias, y en marzo de 1741 llega la batalla final. Y llega también el estribillo:

The skies are burning with thunder

The seas are ablaze with flame

Set the course for Cartagena

The sands of time will remember our names

Estos versos se repiten una vez en el estribillo pero cambiando la última frase por una que viene muy bien para la temática de nuestro blog: History is written today («la historia se escribe hoy»).

Bocachica, una de las fortalezas de Cartagena de Indias. Fuente: Pixabay.

Across the sea-lashed deck

Our captain gives a cry

«Cartagena lies ahead

The Spanish foe will soon be dead!»

Y llegamos a la parte graciosa del tema: «el enemigo español pronto morirá», exclama el capitán con Cartagena al frente. En este punto de la canción, durante los conciertos en España en que la han interpretado, han parado a veces para hacer alguna broma y rebajar la tensión.

Portents of coming doom

Engulf the battle line

High above, the heavens sigh

A red light burning in the sky

Se ponen poéticos y llega una pequeña parte instrumental antes de que unas voces guturales digan:

An omen of dread

Which no man can deny

The legends hold true

We must turn back or die

Superstitious fools

Be gone from my sight

Blast the trumpets of war

And prepare for the fight

Se habla en estos versos de leyendas, de extrañas creencias y se llega a hablar de idiotas supersticiosos. En realidad tampoco es que se pongan muy poéticos los amigos de Alestorm, sino que, como en cualquier otro relato cargado de epicidad, en las crónicas que se refieren al sitio de Cartagena se citan varias supersticiones y creencias, tanto del lado español como del lado británico. El ataque a Cartagena comenzó el lunes 13 de marzo de 1741. El lunes era un día de la semana que dividía a los españoles, unos lo consideraban un día de buena suerte, otros un día funesto, pero con el 13 había consenso entre británicos y españoles para considerarlo un día de mala suerte. Tampoco ayudaba a los británicos que fuera la tercera vez que atacaban la ciudad, habiendo perdido estrepitosamente las dos primeras ocasiones.

Encaramos el final de la canción:

Hard to starboard

Man the cannons

And on my command, unleash hell!

FIRE! Show them your steel

Bring them to death on the battlefield

Ride on the wind, and conquer the foe

The legends be damned, to our deaths we will ago

«Todo a estribor, hombres a los cañones, y a mi orden, ¡desatad el infierno!». Estamos en la parte más épica de la canción y «¡Fuego!», gritan a coro los componentes del grupo.

Da la sensación de que se libró una gran batalla conforme los navíos arribaron a Cartagena, sin embargo, los británicos no estaban dispuestos a perder una tercera vez, así que se dispusieron a llevar a cabo un bloqueo. Vernon dio la orden de bloquear el puerto y empezar a rodear los fuertes que protegían la ciudad.

Cartagena estaba defendida por un contingente español diez veces menor que el británico. Al frente de la defensa se encontraba el almirante Blas de Lezo, un veterano vasco al que los años le habían pasado factura, pues se había quedado manco, cojo y tuerto, motivo por el cual lo habían apodado «Mediohombre». Sin embargo, no era la primera vez que Vernon se medía con él y sabía que no debía menospreciarlo.

Retrato de Blas de Lezo de autor desconocido. Fuente: Wikipedia.

Efectivamente, lo que parecía que se resolvería rápidamente se acabó convirtiendo en un asedio que se prolongó más de dos meses (del 13 de marzo al 20 de mayo).

Aunque no se habla de la derrota en la canción, el último verso antes de que vuelva a sonar el estribillo nos deja claro el destino de los británicos: «The legends be damned, to our deaths we will ago», a la mierda las leyendas, vamos hacia la muerte.

Pese a su inferioridad numérica, los españoles, gracias sobre todo a la experiencia e ingenio de Blas de Lezo, consiguieron repeler todas las tentativas de los ingleses. De forma que, sin recursos suficientes para un sitio tan largo, con el paso de las semanas los hombres de Vernon que no morían en batalla lo hacían a causa del hambre y las enfermedades. Así las cosas, las tropas británicas se retiraron el 20 de mayo de 1741 sabiendo que habían sido derrotadas en la batalla más decisiva de la guerra.

Finalmente, a pesar de los siete años más que duró la guerra y de la enorme cantidad de recursos movilizada por ambas partes, la guerra del Asiento terminó sin un claro vencedor, al final del conflicto la situación siguió siendo la misma que al principio. Sin embargo, ambas potencias encontrarían problemas más graves que resolver en sus respectivos territorios que les impedirían retomar un conflicto entre ellas, aunque aprovecharían otras guerras para seguir pinchándose mutuamente.

Bibliografía:

García Rivas, M. (2012). «En torno a la biografía de Blas de Lezo», en Itsas Memoria. Revista de estudios marítimos del País Vasco, 7, pp. 487-522. Untzi Museoa-Museo Naval de Donostia-San Sebastián.

Martínez Laínez, F. y Canales Torres, C. (2009). Banderas lejanas. La exploración, conquista y defensa por España del territorio de los actuales Estados Unidos. EDAF.

Quintero Saravia, G. M. (2016). Don Blas de Lezo. Biografía de un marino español. EDAF.

Thomas, H. (1998). La trata de esclavos. Historia del tráfico de seres humanos de 1440 a 1879. Planeta.

Victoria, P. (2005). El día que España derrotó a Inglaterra. Altera.

1755 – Moonspell y el terremoto de lisboa

Era la mañana del 1 de noviembre cuando un gran temblor de tierra sacudió la capital portuguesa. Tronó un sonoro ruido sordo que hizo crujir los edificios y, tras él, se hizo el silencio. Aquellos poco más de seis minutos se hicieron eternos para los lisboetas. Pero no sabían que lo peor estaba por llegar.

Portada del disco de Moonspell ‘1755’ (2017). Fuente: Wikipedia.

El terremoto de Lisboa está considerado por muchos la primera gran catástrofe de la era moderna y uno de los mayores temblores de tierra de la historia de la humanidad. Tal fue la trascendencia del suceso, que la banda portuguesa de heavy metal Moonspell decidió dedicarle en 2017 no una canción, sino un disco conceptual completo. Se trata además de algo singular en la trayectoria de este grupo, pues está prácticamente en su integridad escrito en portugués, tan solo algunas frases en latín y en castellano rompen la dinámica. Destacamos esto porque hasta ese momento Moonspell había trabajado casi exclusivamente en inglés. Además, otra novedad es que en este álbum cuentan con la participación de artistas ajenos al mundo del metal como Paulo Bragança, cantante de fado (aunque Moonspell ya había tenido alguna experiencia con el fado que comentaremos en otro momento).

Abanão a terra treme: el terremoto

Nao, nao deixara pedra sobre pedra

Nao, nao restara ninguem sobre e terra

Uma cidade perdida e sete mares num so

Estos son versos extraídos de la segunda canción del undécimo disco de la banda de heavy metal portuguesa Moonspell. Canción y álbum tienen el mismo título: 1755. Ese fue el fatídico año en que tuvo lugar el desastre al que aludimos.

Vistas de Lisboa desde el Castelo do Sao Jorge. Fuente propia.

Había amanecido un apacible y soleado Día de Todos los Santos, pero a las 9:35 exactamente la tierra vibró bajo Lisboa. A aquel primer temblor le siguieron dos más en un intervalo de apenas unos minutos, y a lo largo de la mañana se sucedieron dos réplicas más. El segundo temblor, mucho mayor que el primero, agrietó las fachadas de iglesias y palacios, derribó techumbres y muros de viviendas, y abrió las calles con grietas de varios metros de ancho. Tras el tercer temblor el silencio fue aún más aterrador que el propio rugido de la tierra. Para entonces una espesa nube de polvo había cubierto ya las ruinas de la ciudad.

Posteriormente se estimaría la magnitud del terremoto en un 9 en la escala Richter, aunque no es una medida oficial, ya que sería precisamente este seísmo de 1755 el que daría origen a la sismología como ciencia: en los años siguientes científicos como John Bevis o John Michell abrieron el camino a esta disciplina con estudios basados precisamente en el terremoto de Lisboa.

A ferro e a fogo: el incendio

Tras aquellos tres primeros temblores, cuando parecía que llegaba el momento de ponerse en pie y tratar de salvar lo que se pudiera, la gran nube de polvo que cubría la ciudad se vio salpicada por las luces de fogatas repartidas aquí y allá. En apenas unos minutos, los restos de la ciudad estaban siendo devorados por un inmenso incendio.

En la actualidad son muchos los estudios que coinciden en responsabilizar al incendio posterior de la mayor parte de los destrozos en la ciudad. Pero, ¿por qué un incendio de tal magnitud tras el terremoto?

Parece lógico pensar que tras un terremoto en el siglo XVIII se pudiera desatar un incendio a causa de la iluminación a base de velas, pero es que además debemos recordar que el seísmo se produjo la mañana del 1 de noviembre, cuando iglesias e incluso viviendas estaban plagadas de velas en recuerdo a los difuntos con ocasión de la festividad de Todos los Santos. Al final, como dice la penúltima canción del disco, Todos os santos:

Apesar da matança

Dos corpos caídos

Que decoram as colinas

Faz dia em Portugal!

Lanterna dos afogados: el tsunami

Por miedo a las llamas y nuevos temblores, algunos supervivientes emprendieron la huida buscando refugio en el puerto y en cuevas próximas al estuario del Tajo. Pero hacia las once de la mañana, justo antes de que se produjera una nueva réplica, pudieron observar cómo las aguas empezaban a retroceder. El Atlántico se alzó como un muro frente a las costas lusas. Aquella pared de agua avanzó de forma violenta, asolando con todo cuanto encontró a su paso desde Cascais hasta la propia Lisboa.

El tsunami llegó con tres olas sucesivas de gran altura, y su impacto arrasó los muelles y la parte más baja de la ciudad. Según los expertos, este maremoto se debió a que el epicentro del terremoto debió situarse en el Atlántico, a unos 200 kilómetros al suroeste del cabo San Vicente, en la falla Azores-Gibraltar, aunque resulta muy difícil establecer un punto exacto.

A las aguas y sus víctimas se refieren varios versos a lo largo del disco, pero es la última canción la que se dedica a ellos por completo: Lanterna dos afogados. Es la única canción que no es original de Moonspell, sino que es obra del grupo de rock brasileño Os paralamas do suceso.

Uma cidade perdida: los destrozos

Os escombros da terra

O fogo que inunda

A água que queima

A cinza no ar

Escombros da terra, ruínas

La canción Ruínas expone así de bien el panorama de Lisboa tras la catástrofe: una ciudad perdida. Tierra, fuego y agua parecían haberse confabulado para asediar la ciudad aquel día. Entre los propios temblores, el incendio y el maremoto las víctimas mortales se cifran entre los 12.000 en las estimaciones más optimistas, y las 60.000 e incluso las 100.000 de las más pesimistas (pero también las más aceptadas). El terremoto arrasó por completo la ciudad, capital de un imperio importantísimo para comprender la Edad Moderna no solo europea sino mundial. Se estima que los daños rondaron el 90% de edificios de Lisboa, sobre todo a causa del incendio posterior. La mayor parte de las iglesias fueron destruidas, así como los archivos e incluso el Palacio Real.

Aunque Lisboa era una ciudad próspera y muy rica, capital de un imperio comercial, lo cierto es que la mayor parte de las riquezas se concentraban precisamente en esa ciudad, la pérdida de una capital así suponía perder todo un Imperio. Y esto venía a ocurrir precisamente en un momento en que las compañías británicas empezaban a monopolizar el comercio con América en detrimento de los intereses portugueses y españoles.

Renasce Lisboa: la reconstrucción

Rebentam, as águas

Um sinal dos tempos

E nasce a nova lisboa

No primeiro de novembro!

Renasce lisboa

Sin embargo, el terremoto marcaría el inicio de una nueva etapa para la historia de Portugal. Fernando Ribeiro, vocalista y letrista de Moonspell señala en el séptimo título del disco, 1 de novembro, que renace Lisboa, pero renace también Portugal, pues el impacto del seísmo trascendía los límites de la ciudad e incluso del Imperio.

El responsable de perfilar la recuperación sería Sebastião José de Carvalho e Melo, más conocido como el Marqués de Pombal, a la sazón primer ministro del país por encargo del rey José I.

Desde el primer momento había sabido tomar las riendas de la situación y empezó a marcar personalmente las directrices a cuerpos de bomberos, sanitarios y demás. De hecho, a día de hoy se siguen publicando estudios acerca de su figura como el iniciador de estrategias de comunicación y respuesta ante situaciones de crisis. Por ejemplo, se valora mucho su acierto al priorizar la sepultura de las víctimas para evitar que a los daños se pudiera sumar una epidemia: Enterrem-se os mortos, alimente-se os vivos (enterrad a los muertos y alimentad a los vivos), es una de las directrices que dio el ministro y así aparece citada en la canción Evento, sexto tema del álbum.

‘El Marqués de Pombal mostrando la reconstrucción de Lisboa’, cuadro del pintor francés Louis-Michel van Loo. Fuente: Wikipedia.

El Marqués de Pombal es la persona que mejor personifica el despotismo ilustrado en Portugal. Su gobierno significó la renovación total de Lisboa y tuvo la capacidad de convertir la catástrofe en una oportunidad para crear un proyecto urbanístico mucho más práctico.

Deus culpado: la culpa de Dios

É já deus quem nos mente

Culpado, culpado, culpado

És apenas um homem

Um escravo de Deus

Autor do desastre

Son varias las canciones del disco que aluden a Dios, pero en estos versos de la cuarta canción del disco, Desastre, se llega incluso a señalar a Dios como responsable del suceso. Y esto no es gratuito: las consecuencias del terremoto no fueron únicamente materiales. 

Debemos aquí recordar que la catástrofe tuvo lugar en pleno auge de la Ilustración, y algunos pensadores de la talla de Voltaire se hicieron eco del acontecimiento (Poema sobre el desastre de Lisboa y Cándido) y llegaron a plantear un debate teológico en torno a la idea de la bondad de Dios: ¿puede un Dios infinitamente bondadoso permitir la destrucción y el sufrimiento? A juicio de autores actuales, el terremoto de Lisboa serviría de paradigma a muchos de los pensadores para comenzar un proceso de “descristianización” ilustrada e incluso de un incipiente ateísmo.

El terremoto de Lisboa de 1755 fue un acontecimiento trascendental y no solo por los daños causados: alteró por completo el aspecto de la ciudad de Lisboa para convertirla en lo que es hoy, produjo cambios de calado en la ciencia y supuso el acta de nacimiento de la sismología como disciplina de conocimiento, sirvió de base para debates filosóficos y teológicos que aún hoy siguen abiertos… y, sin embargo, no parece que abunden las publicaciones en torno a este suceso, al menos no de naturaleza histórica, pues la mayor parte de las escasas publicaciones las realizan científicos y filólogos.

Así que no podemos sino agradecer a Moonspell que rescatase este episodio de la historia para dedicarle un álbum completo a aspectos tan diversos como el miedo, la religión, la política y demás, todos ellos vinculados a la catástrofe. 

Bibliografía:

Alberola Romá, A. (2005). “El terremoto de Lisboa en el contexto del catastrofismo natural en la España de la primera mitad del siglo XVIII”. Cuadernos dieciocho, 6, 19-42. Universidad de Salamanca.

Escalante, F. (2000). “Voltaire mira el terremoto de Lisboa”. Cuadernos hispanoamericanos, 600. Agencia Española de Cooperación Internacional.

Kendrick, T. D. (1956). The Lisbon Earthquake. Methuen & co.

Peñalta Catalán, R. (2009). “Voltaire: una reflexión filosófico-literaria sobre el terremoto de Lisboa”. Revista de Filología Románica, 26, 187-204. Universidad Complutense.

Enlaces de interés:

El disco completo se puede escuchar en el canal oficial de Moonspell en YouTube.

Shiroyama – Sabaton y el último samurái

Cuenta la leyenda que la noche del 23 de septiembre de 1877, un grupo de personas, bajo una brillante luna, bebieron, cantaron y compartieron poemas sobre guerra, honor y muerte. A la mañana siguiente, los últimos samuráis eran definitivamente derrotados en Shiroyama y la rebelión de Satsuma llegaba a su fin.

Inspirados por esta historia, la banda sueca Sabaton compuso la canción de Shiroyama en la que se narra esta última batalla que significó la desaparición de los samuráis como clase social. La canción se incluye en su octavo álbum de estudio, publicado en 2016, llamado The Last Stand. Se trata de un álbum conceptual en el que, literalmente, se cuenta «la historia de un extraordinario acto de desafío por parte de una unidad militar superada en número o sin armamento». En el caso que nos atañe, esta última resistencia no es solo un acto militar remarcable sino que es la defensa del modo de vida samurái frente a la occidentalización del país que se empezó a desarrollar en la conocida como la Restauración Meiji.

Antes de adentrarnos en la canción de Sabaton es necesario realizar unos apuntes sobre el contexto histórico que precede al trágico final de Shiroyama. Nos trasladamos así a 1854, año en el que se firmó el tratado de Kanagawa entre Japón y Estados Unidos que ponía fin a la política aislacionista del estado nipón. Esta situación mostró a la sociedad japonesa el atraso que tenían con respecto a otras potencias y el prestigio del shogunato quedó en entredicho. Este fue el caldo de cultivo para una guerra entre tradicionalistas y modernistas que acabó con la victoria de los partidarios de la modernización del país para poder constituirse como una nueva potencia. La restauración se llevó a cabo en 1868 y en ella se restituyó el poder del emperador Mutsuhito que, con anterioridad, había tenido un mero papel simbólico.

It’s the nature of time

That the old ways must give in

It’s the nature of time

That the new ways comes in sin

En estas primeras estrofas, Sabaton nos pone en la tesitura de que lo nuevo ha entrado en contacto con lo antiguo, y que lo tradicional acabará por sucumbir ante el avance natural. ¿Cómo se produjo este acontecimiento en Japón? En un principio, los que apoyaron la modernización del país dieron por sentado que la restauración del poder imperial serviría para lograr un país más moderno, capaz de competir con el resto del mundo pero no se atendió a la posibilidad de que estos cambios pudieran trastocar la sociedad tradicional japonesa.

Unos cambios que se realizaron a través de medidas entre las que hay que destacar la más drástica de ellas, que no fue otra que la abolición de la clase samurái. Esto se hizo rápidamente a través de reformas como la supresión de los feudos en favor de las prefecturas, controladas por el gobierno central y en propiedad del mismo, así como el cambio en el status social de la clase samurái. En un principio, el modo de vida de los daimyôs y samuráis que auparon esta restauración del poder imperial no sufrió cambios, pues pronto formaron parte del nuevo gobierno. Sin embargo, el estado comenzó a adoptar medidas sociales encaminadas a minar los privilegios y, con ello, la influencia de la clase samurái sobre el resto de la sociedad. Estas medidas incluso afectaron a la vestimenta, el lenguaje y la cultura, resultando una verdadera afrenta a las tradiciones japonesas.

Mapa de Japón. En Rojo la prefectura de Kagoshima, en verde la de Tokio. Mapa retocado de absolutviajes.com

When the new meets the old

It always end the ancient ways

And as history told

The old ways go out in a blaze

Encircled by a vulture

The end of ancient culture

The dawn of destiny draws near

Sabaton muestra en estas líneas que las antiguas costumbres se apagan de manera drástica y que la antigua cultura se encuentra rodeada y atacada por «lo nuevo». Ciertamente, el final del mundo samurái ocurrió de forma violenta y rápida. Es en este punto en el que hace aparición nuestro protagonista, Saigô Takamori.

Saigô fue uno de los generales que apoyaron la restauración Meiji e incluso formó parte del gobierno hasta que, en 1873, debido a una serie de desavenencias políticas, decidió retirarse al antiguo feudo de Satsuma, ahora conocido como prefectura de Kagoshima, y fundar una academia militar. En estas academias se estaba entrenando a un ejército privado fiel a Satsuma y pronto saltaron las alarmas en la corte imperial. Esta preocupación no era en vano, pues el dominio de Satsuma había resultado vital para la restauración del poder imperial y en él se encontraba un verdadero arsenal militar. El gobierno central decidió que ese arsenal debía ser trasladado a Osaka y se realizó una operación secreta nocturna que fue frustrada por los guerreros de la provincia.

Cuando ocurrió este incidente Saigô se encontraba fuera de la provincia y al volver se encontró con un territorio en crisis en el que corría el rumor de que el gobierno central quería asesinarlo e intervenir militarmente en la zona. Además, en el fondo, también estaban las cuestiones acerca del modo de vida samurái que estaba siendo destruido.

Por estos motivos, en febrero 1877, el ejército de Satsuma se organizó y comenzó la expedición hacia Tokio para protestar ante el emperador por lo que él consideraba un gobierno corrupto y amoral. Hay que destacar que su lealtad estaba con el emperador y detestaba convertirse en un rebelde hacia un gobierno que él mismo ayudó a construir. Sin embargo, debido a las afrentas de Tokio decidió partir hacia allí para luchar contra los verdaderos enemigos del emperador.

En el camino se realizó un asalto al castillo de Kumamoto que resultó un fracaso. Con ello, las expectativas de llegar a Tokio quedaban truncadas y la rebelión comenzaba a diluirse. El ejército imperial se hizo fuerte con la derrota de Saigô y los arrinconaron en la colina de Shiroyama.

Imperial force defied, facing 500 samurai

Surrounded and outnumbered

60 to 1, the sword face the gun

Bushido dignified

It’s the last stand of the samurai

Surrounded and outnumbered

El estribillo de esta canción muestra el resultado final de esta campaña militar que se saldó en la colina Shiroyama. Allí, un grupo de unos cientos de samuráis tomaron posiciones alrededor de la cresta y fueron rodeados por un ejército de alrededor de treinta mil efectivos. Las fuerzas imperiales comenzaron un bombardeo constante de artillería.

An offer of surrender

Saigo ignore contender

The dawn of destiny is here

La leyenda cuenta que el 23 de septiembre el general imperial Yamagata envió una carta a Saigô instándole a abandonar su lucha. Un mensaje en el que alababa el honor demostrado a través de su valiente lucha y en el que no se ofrecía clemencia ni una rendición al uso. Como bien describe Sabaton, Saigô ignoró la oferta y el ejército imperial se preparó para el asalto final que tendría lugar a la mañana siguiente.

Sin posibilidades de victoria, los supervivientes lanzaron una carga colina abajo bajo un fuego intenso en la que Saigô resultó gravemente herido. Tras esto, fue retirado del campo de batalla y se alejó a un lugar tranquilo para cometer seppuku, el suicidio ritual por desentrañamiento de los samuráis. Este acto es controvertido porque no se encontraron heridas en el abdomen de Saigô. Sin embargo, se sabe que su segundo, Beppu Shinuske, decapitó a Saigô y escondió su cabeza.

Ilustración japonesa de la carga samurái frente al ejército imperial. Saigô aparece en el centro, con vestiduras rojas, montado sobre un caballo beige.
Fuente: Wikipedia.

Until the dawn they hold on

Only 40 are left at the end

None alive, none survive

Shiroyama

Tras la muerte de Saigô, solo quedaban vivos unos cuarenta samuráis que decidieron cargar contra el ejército bajo el fuego enemigo y morir. De esta forma la rebelión de Satsuma llegaba a su fin y con ella morían los valores de los samuráis.

Esta rebelión se considera la verdadera guerra a la que tuvo que hacer frente la Restauración Meiji. Se tardó alrededor de seis meses en sofocarla y las pérdidas humanas fueron cuantiosas. El fracaso de las rebeliones samuráis se produjo por su propia concepción del mundo y la nula cooperación entre ellos. Como resultado, el gobierno pudo encargarse de cada revuelta de forma individual.

Más tarde, Saigô fue perdonado de forma póstuma por el emperador y se convirtió en un héroe nacional, que representaba los valores de los samuráis y la cultura japonesa. Debido a ello, a día de hoy, la visión que se tiene de Saigô Takamori no es la de un mero samurái, sino un mito que se ha trasladado a la literatura, al arte, al cine y, en este caso, a la música. Lo cual es significativo pues en el imaginario popular se conoce a Saigô como «el último samurái».

Izquierda: Estatua de Saigô con el uniforme militar imperial. Shiroyama (Kagoahima). Fuente: nippon.com
Derecha: Estatua de Saigô vestido con ropa tradicional. Parque Uedo (Tokio). Fuente: gotokio.org

Bibliografía:

Buck, J. H. (1973). The Satsuma Rebellion of 1877. From Kagoshima Through the Siege of Kumamoto Castle. Monumenta Nipponica, 28(4), 427-446.

Harootunian, H. D. (1959). The Progress of Japan and the Samurai Class, 1868-1882. Pacific Historical Review, 28(3), 255-266

Jansen, M. B. (2002). The Making of Modern Japan. Harvard University Press.

Mounsey, A. H. (1879). The Satsuma Rebellion: An Episode of Modern Japanese History ; with Maps. J. Murray.

Turnbull, S. (2011). Samurai: The World of the Warrior. Bloomsbury Publishing.

Enlaces de interés:

Shiroyama Official Lyric Video

Página oficial de Sabaton