Barón Rojo – De la aviación a la música

Comenzaba la década de los 80 y en ella un grupo de cuatro jóvenes formaban la que se considera una de las bandas de heavy metal más importantes de la historia de España. Efectivamente nos referimos a Barón Rojo, quienes eligieron el nombre de la banda en tributo al piloto alemán de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen.

La imagen que ha llegado a nuestros días asociada al nombre del «Barón Rojo» es la del piloto del tan característico avión triplano Fokker Dr.I pintado completamente de rojo. Sin embargo, la historia militar de Richthofen comienza mucho antes de llegar a pilotar este famoso avión que nuestra banda adquirió como símbolo.

Volviendo al Madrid 1981, Barón Rojo hizo su debut con el álbum Larga vida al rock and roll, en el que se incluye, a modo de cierre, la canción Barón Rojo. Este tema muestra una visión melancólica sobre la muerte y el legado de nuestro piloto.

Portada de Larga Vida al Rock and Roll. Fuente: Propia.

Sobre la vida de Manfred von Reichthofen:

Mítico Barón

Dónde quedó

El vuelo fugaz

De tu gran avión

Barón

Con la estrofa anterior comienza la canción dedicada a nuestro protagonista. Pero, ¿quién fue el «Barón Rojo»? Comencemos con unos apuntes biográficos para situarnos en contexto:

En 1892 nacía Manfred von Richthofen en Wrocław (actual Polonia) en el seno de una familia aristócrata. Según cuenta el propio Richthofen, su familia siempre había estado muy apegada a la tierra y apenas había destacado en guerras anteriores, siendo su padre el primero en realizar una verdadera carrera militar. A imitación de su progenitor, decidió alistarse en el ejército y pronto pasó del cuerpo de ulanos (caballería) a la aviación, primero como observador y más tarde como piloto de cazas.

En 1916 ingresó en la Jasta 2 (escuadrón de combate) y aquí comienza su leyenda. Entre septiembre de ese mismo año y enero de 1917 derribó a dieciséis aviones, consagrándose como el piloto con más victorias acumuladas. Decía el propio Richthofen que «volar a la cabeza de todos los pilotos de combate alemanes no debe estar mal» y así fue, pues recibió la medalla Pour le Mérite, la máxima condecoración militar de la época y, con ella, el mando de su propia Jasta (la número 11).

Manfred von Richthofen con la medalla Pour le Mérite al cuello. Fuente: Wikipedia.

Al ser asignado al mando de su propio escuadrón decidió pintar el avión de rojo, en palabras de Richthofen «No sé por qué razón se me ocurrió un buen día la idea de pintar mi aeroplano de color rojo vivo. El resultado fue que mi pájaro escarlata llamaba la atención de todo el mundo; un detalle que, al parecer, tampoco se le escapó al enemigo». Debido a esta situación se ganó el apodo de le petit rouge entre sus enemigos.

Arriba: Albatros D.III. Abajo: Albatros D.V. Fuente: VanWyngarden, G. (2004). Richthofen’s Circus. Osprey publishing. pp. 36-37.

En junio de 1917 era ascendido a comandante de una fuerza compuesta por varias Jastas (4, 6, 10 y 11) conociéndose como el «Circo volador» o «Circo de Richthofen» debido a su gran movilidad y el colorido de sus aviones. Al mando de esta compañía aérea recibió un balazo en la cabeza (que no resultó mortal) y estuvo cuarenta días convaleciente, tiempo suficiente para escribir sus propias memorias. Cabe destacar que a estas alturas de la guerra ya encadenaba sesenta y tres victorias.

Tras este incidente, Richthofen no volvería a ser el mismo, se convirtió en un piloto melancólico, distante y temerario en el aire. A lomos de su Fokker Dr.I conseguiría sus últimas victorias (hasta un total de ochenta) y terminaría de configurarse la imagen de el «Barón Rojo» que ha llegado hasta nuestros días.

Fokker Dr.I 425/17. Fuente: Wikipedia.

Muerte del piloto:

Pionero audaz

El aire fue

Tu pasión

Y otro avión

Te destruyó

En la segunda estrofa de la canción que hemos escogido ya aparece la muerte de nuestro protagonista, sin embargo, su muerte no se debió al disparo de otro avión de combate. ¿Por qué se dice entonces que fue derribado por uno? Las circunstancias sobre su muerte son problemáticas y debemos retroceder hasta sus últimos minutos de vida para tratar de dilucidar la solución.

Richthofen estaba a la caza de un piloto canadiense y realizó una maniobra arriesgada que lo condujo a sobrevolar las líneas enemigas a baja altura. Se desconoce el motivo por el que realizó un acto tan temerario. Muchos historiadores han aducido a que sufría daño cerebral provocado por el disparo que comentábamos anteriormente y esto le había nublado la capacidad de juicio, sin embargo, en estas circunstancias, consiguió derribar a veintidós pilotos más. Otros esgrimen el argumento del mal tiempo y un cambio anormal en la dirección del viento. Sea como fuere, el «Barón Rojo» se adentró en las líneas enemigas en su persecución y fue abatido por un disparo, cuya bala del calibre 0.303 le atravesó en diagonal desde la parte baja de las costillas del lado derecho y saliendo en dirección ascendente por las costillas del lado izquierdo.

Estas balas coinciden tanto con las ametralladoras instaladas en los aviones como las que se encontraban en tierra, así como los fusiles de los soldados. Llegados a este punto aparecen cuatro reivindicaciones con respecto a la autoría de la muerte de Richthofen: la primera de ellas corresponde a la aviación australiana, la segunda al 209º escuadrón de la RAF (Real Fuerza Aérea británica), la tercera a la 24ª compañía de ametralladoras australianas y la última corresponde a la 53ª batería australiana.

El informe forense de la época decía lo siguiente: «Basados en los resultados encontrados, creemos que la localización de los orificios de entrada y salida son tales que no podrían haber sido producidos por un disparo desde tierra». Por lo que la teoría del derribo desde un avión fue la oficial. No obstante, a lo largo del siglo XX serán muchos los historiadores que estudiarían este suceso, dando una visión completamente distinta y concluyendo que la bala hubo de ser disparada desde el suelo. Estos estudios abarcan desde los años 20 hasta las últimas teorías recogidas en 1998 y los primeros años del 2000, alrededor de veinte años después de que se lanzara la canción Barón Rojo.

El «Barón Rojo» en la cultura popular:

De héroe nacional

Pasaste a ser

Cómic en papel

No es un mal final

Barón

A Manfred von Richthofen se le consideró un héroe nacional, era la estrella del rock de la época y su legado fue trasladado no solo al cómic, como dice Barón Rojo, sino prácticamente a todas las plataformas de entretenimiento. En 1965, dentro de la colección de historietas de Our Army at War de DC cómics hacía aparición un personaje conocido como As Enemigo, un piloto alemán que estaba a los mandos de un Fokker Dr.I pintado de rojo, haciendo alusión a Richthofen. Más tarde, en 1976, TBO publicó Los misteriosos caballeros del aire, un número especial dedicado a nuestro piloto. Probablemente, el grupo madrileño se refiera a una de estas publicaciones.

Portadas de Enemy Ace de DC (1965) y Los Misteriosos caballeros del aire de TBO (1975). Fuente: Todocolección.

Y en tu rojo avión

Vas a volar

Sin cesar

Pues así

No morirás

El legado del «Barón Rojo» fue más allá del cómic, llegando a tocar todos los medios audiovisuales: lo encontramos en el cine con Von Richthofen and Brown (1971), Der Rote Baron (2008); en la música no solo la banda Barón Rojo está dedicada a él, sino que podemos encontrar a Flying Circus (banda australiana) así como canciones dedicadas a su persona como The Red Baron (Sabaton) o Barón Rojo (Ciro y los persas); en la televisión aparecen personajes de dibujos animados inspirados en su figura como Red Max y su coche «The Crimson Haybailer» en Wacky Races (los Autos Locos en España) o el entrañable Snoopy, quien soñaba que se enfrentaba al «Barón Rojo»; hay que destacar programas como el show televisivo Monty Python’s Flying Circus; y, por supuesto, en el mundo del videojuego encontramos Red Baron un simulador de vuelo y un juego para PC.

Últimos días del «Barón»:

En este punto hacemos un flashback para volver a la historia de Richthofen, al mismo ritmo que la letra de la propia canción, para comentar los aspectos de los últimos momentos de su vida.

Barón, héroe de cuento

Amo de las nubes,

Señor del viento

Con estas líneas se pone de manifiesto la superioridad de Richthofen frente a cualquier otro piloto y por eso es denominado el As de ases de la Primera Guerra Mundial. Un as de la aviación es aquel piloto que ha conseguido derribar cinco aviones enemigos, no olvidemos que nuestro protagonista consiguió abatir a ochenta enemigos.

Barón, vives un sueño

Triste y solitario

Surcando el cielo

Resulta muy acertado este fragmento del estribillo, pues el propio Richthofen, tras sufrir el percance que lo mantuvo alejado de la guerra escribió las siguientes líneas: «Me siento un espíritu angustiado tras volver de cada combate aéreo. Seguro que esto es consecuencia de la herida que tengo en la cabeza. Al pisar otra vez el suelo del aeródromo, tras abandonar la carlinga de mi avión, después de regresar de un combate, me voy directamente hacia mi habitación. No quiero ver ni escuchar a nadie. Creo que la guerra no es tan heroica como la gente lo imagina en casa; al contrario, todo es muy serio, muy sombrío…». Este cambio en su humor puede deberse tanto al daño cerebral sufrido como a la consciencia de que la guerra estaba siendo perdida y este es el «Barón Rojo» que pasaría a la historia montado en su triplano.

Esa guerra cruel

Terminó

Pero sigue aún

El mundo en tensión

Barón

Aquí nuestros madrileños hablan a un Richthofen ya fallecido y es una frase que puede aplicarse a cualquier momento posterior a la I Guerra Mundial. En este caso, el mundo vivía una constante tensión entre Estados Unidos y la Unión Soviética, un estado de alerta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial e incluso en nuestros días, casi 40 años después de haber compuesto la canción, estas líneas son aplicables a la situación actual.

Si vivieras hoy

Podrías ser

Capitán

De una nave espacial

Esta estrofa presenta la gran habilidad que tenía Richthofen pilotando y alaba sus capacidades en el aire y, aunque a día de hoy se le conozca como el piloto del Fokker Dr.I, la realidad es que a lo largo de su carrera pilotó los siguientes aviones: Fokker Eindecker (2 victorias no acreditadas), Roland C.II, Albatros D.II (16 victorias), Albatros D.III (25 victorias), Halberstadt D.II (12 victorias), Albatros D.V (8 victorias), Fokker F.1 (2 Victorias) y, por último, el ya mencionado Fokker Dr.I (17 victorias). Se observa que la mayoría de sus victorias se hicieron en modelos Albatros, siendo el D.III el que cuenta con un mayor número de las mismas.

Barón, tu triste misión

No apagó tu gloria

Con estas líneas cerramos el post, pues la misión de luchar en una guerra y derribar tantos aviones enemigos lo catapultó a un status de héroe en su bando y de un rival a respetar para el bando contrario. Su muerte vino acompañada de un funeral organizado por el bando británico con honores, coche fúnebre, cortejo, un reverendo y ofrendas florales. En Berlín, el funeral fue más espectacular, llegando a estar presente la emperatriz Augusta Victoria. El cadáver del «Barón» fue enterrado hasta en cuatro ocasiones: la primera de ellas en el cementerio de Bertangles (Francia); después, en 1920, se trasladaron sus restos a un cementerio alemán en Fricourt (Francia); más tarde, su madre solicitó que se trasladara el cuerpo a Alemania y el gobierno respondió que debía ser enterrado en Berlín en el cementerio de héroes de guerra de Invalidenfriedhof; por último, al construirse el muro de Berlín, resultaba que el cementerio quedaba en la parte rusa, al no poder ser visitado sin un permiso especial, el hermano de Manfred, Bolko, entabló negociaciones con el gobierno de Alemania Oriental para trasladarlo a la ciudad de Wiesbaden, en el que finalmente descansa desde 1975.

Ilustración del cómic “Barón Rojo. Edición Integral”. Fuente: normaeditorial.com

Enlaces de interés:

Canción Barón Rojo de Barón Rojo.

Canción The Red Baron de Sabaton.

Canción Barón Rojo de Ciro y los persas.

Cómic Barón Rojo. Edición integral de Pierre Veys y Carlos Puerta.

Bibliografía:

Franks, N. (2000). Albatros Aces of World War 1. Osprey.

Caamaño, E. (2017). Manfred von Richthofen. El Barón Rojo. Almuzara.

Hampton. D. (2014). Lords of the Sky: Fighter Pilots and Air Combat, from the Red Baron to the F-16. William Morrow.

Kilduff, P. (1999). The Illustrated Red Baron. The Life and Times of Manfred von Richthofen. Arms and Armour.

VanWyngarden, G. (2004). Richthofen’s Circus. Osprey publishing.

Von Richthofen, M. (1917). Der Rote Kampfflieger.

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